Velo

Ahí lo vamos, el velo: “yo propondría que antes de encubrir de una manera bastante burda lo que podría ser mera islamofobia y hacerlo pasar por una sosegada reflexión sobre el laicismo, cuando se parece tanto la una a la otra como un champiñón a un reactor nuclear…”. Con el almadormida los matices sobreviven en el relato pero resuena rotundo, al principo y al final, un tajante NO: “Es claro que la iglesia, las iglesias cristianas, lo vienen haciendo hace años y por ello también se han sufrido / beneficiado de estos casos, pero el ingreso de la religión musulmana a este diálogo eterno entre religión y educación que antecede el de religión y ciencia es algo que debería ser suspendido y controlado”. El Poder de las Ideas es el debate. René contradice el NO: “La realidad es que la prohibición de la burka tendrá dos efectos perversos: por un lado, limitará la libertad de las que usan el velo por convicción y en ejercicio de su libertad, y ello se trata de una transgresión inaceptable en un Estado democrático. Las razones por las que una mujer opta por cubrir su cuerpo integralmente no interesan a la comunidad democrática. La definición de “lo que es bueno”, o de cómo hacerse respetar, compete a cada individuo y una mayoría no puede imponerlo. Por otro lado, confinará al encierro a las mujeres que son obligadas a usar el velo para resguardarlas. Si los maridos o padres de éstas mujeres consideran que no usar la burka pone en duda su respetabilidad o su dignidad, la solución será no permitirles salir de casa jamás. Con ello habremos transgredido dos libertades, habremos arruinado dos vidas. Y la sumisión y la discriminación de la mujer sigue intacta, sino es que fortalecida, porque esa mujer que usaba la burka por imposición, quizá al poder salir a la calle, al poder interactuar con otras personas y con otros valores y modos de ver la vida, podría haber denunciado su maltrato o podría haber optado por otro tipo de vida”.

Comprendo que no me entiendan

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