UnSun – “The end of life” (2008)

2-abril-2010 · Imprimir este artículo

Por J.C Alonso

Cada año tiene que llegar hasta mis oídos un bombazo, el pasado fue Karmakanic, el anterior Laleh… éste de momento parece ser UnSun, un grupo polaco con chica. Ésta es la chica:

Pues canta igual de bien.

Pero empecemos hablando del grupo. El estilo es un heavy metal bastante gótico, las canciones son cortas y sus estructuras sencillas, hay algún solo corto de guitarra de calidad, suenan instrumentos acústicos como piano y violines y bastante electrónica. El sonido es fuerte pero un tanto difuso, da la sensación de que un sonido más definido hubiese quitado algo de protagonismo a la voz de la chica, Anna Stefanowicz, pero no creo que hubiese pasado nada, si le hubiese quitado un 5% de protagonismo aún le quedaría un 90%. Y aquí es donde vamos.

Ella es el centro sobre el que gira todo, el grupo está destinado a su lucimiento, el grupo es ella. Y es que no es para menos. No es sólo su voz, suave y aguda, es su forma de cantar, apasionada e intensa, y sobretodo las melodías, todas geniales, hay tres o cuatro diferentes en cada canción, sin contar que las estrofas siempre tienen algún elemento que las diferencia, porque es la melodía la que se adapta a la letra, no al revés. Para poder hacer eso hay que tener mucha creatividad, y eso es precisamente lo que sobra en este disco, ideas e imaginación, lo que hace que cada canción sea diferente a las demás, que cada una tenga un carácter personal e independiente pero sin perder un nexo común.

La música de UnSun es de las que entran rápido, directamente, si lo escuchas una vez y no te gusta no hace falta que lo sigas intentando. No quiero decir que con cada escucha no se descubra algo nuevo, pero sí que es muy fácil de escuchar, no esconde difíciles composiciones o compases de imposible lectura, el 4 x 4 está presente en todo el disco.

Anna Stefanowicz tiene una de esas voces que llegan, que enamoran, muy sintetizada y con mucho eco, apoyada por un coro de voces, también femeninas, que intervienen siempre de forma muy acertada. Su voz tiene muchos matices diferentes, no a millares, pero a buen seguro que con el tiempo los irá adaptando, si con un poco de suerte el grupo tiene apoyo o no se les diluye la inspiración y se echa a perder con una serie de discos nefastos. Crucemos los dedos para que esto no ocurra.

Sobre las canciones se podría escribir un libro. Si quieres que el disco te atrape desde el primer momento recomiendo empezar a escucharlo desde la cuarta pista, “Face the truth”. Esta pedazo de canción es una semibalada con una preciosa melodía en las estrofas. Anna se luce especialmente, canta con una gran intensidad, te hace cerrar los ojos y mover la cabeza de lado a lado, a la espera del potente estribillo y el fuerte desenlace con un fantástico solo de guitarra incluido. Grandísima canción, la mejor del disco, es de las que se deja escuchar varias veces seguidas, de las que erizan el vello.

Memories” es una estupenda balada sin batería, casi acústica, en la que Anna demuestra que también se maneja bien en registros de voz graves. “Bring me to heaven” es otro temazo, su estribillo es de los que se graban a fuego, se te meten en la cabeza y no los sacas en todo el día. También hay un par de canciones con patrones rítmicos muy bailables, que podrían valer para sonar en cualquier discoteca si la base instrumental fuese más suave. Pero también hay temas cañeros, de puro heavy metal, en los que Anna muestra su parte más agresiva.

Pedazo de disco, no recomendado a los incondicionales del progresivo, que necesitan que la música tenga un desarrollo técnico importante, pero sí a quien le guste el heavy metal en un ambiente gótico y esté un poco cansado de tanto rollo medieval y celta, y también a quien tenga ganas de escuchar una linda voz femenina diferente a las líricas que tanto abundan en el género y que ya cansan un poco.

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