ALOCUCIÓN

Ninguna vía de reintegración puede tener preocupaciones de orden político; los revolucionarios no intentan escapar a su propio condicionamiento; al contrario consideran que el peso de la sociedad no es bastante grande que hay que aumentarlo.

Nos sometemos a lo que suscitamos en la medida que nos identificamos con ello.

Postularse en la indiferencia es mucho más emancipador que proponer una indignación teledirigida y mendaz.

“Dejad de ser monos o descendientes de monos y abrazad vuestra serpiente interior. Nada es eterno si estáis muertos.”

La condición humana, la del Último Hombre, es la condición de los imbéciles.

Basta con cerrar los ojos.

Y EN EL FIN DEL MUNDO TODOS

Veo una foto por internet en el que varios indios amazónicos, muchos de ellos con espectaculares tocados de plumas, indicando con orgullo que son reyes y jefes de tribu, aparecen con cara de sorpresa. En el centro de la imagen, uno, más anciano que los otros, cabizbajo, tapa su cara con una mano y en un gesto de congoja, llora. Es un jefe indio Kayapó y llora porque la presidenta de Brasil ha dado luz verde a la construcción de una planta hidroeléctrica en mitad de la selva amazónica, justo donde viven esos indios, y que anegará el equivalente en kilómetros cuadrados de la comunidad de Madrid. Más allá del dato o incluso del sentimiento de pena que nos puede generar (o no) una cosa es evidente: A esa gente le ha llegado su particular Fin del Mundo. No hace falta que lo diga Nostradamus, Los Mayas, el Horóscopo de Maria Teresa Campos o que un meteorito aparezca en los radares de la Nasa en rumbo de colisión con nuestro planeta antes verde y azul. Es su Fin. Y además por agua, como manda la tradición judeo cristiana. No se podía esperar otra cosa de un país dónde un enorme Cristo preside una de las ciudades más violentas y desarraigadas del planeta: Río de Janeiro. Por si a alguien le queda alguna duda, y si sobrevivimos al 2012, el Papa Ratzinger dará un concierto de los suyos por allí en el formato JMJ. Por supuesto, no hará nada –no lo ha hecho aún- por ayudar a esa pobre gente que será expulsada de sus casas y de su selva y de la que morirá contagiada por los virus de los que allí vayan en masa a trabajar en la fábrica o de aquellos que mueran hartitos de agua sin saber porqué, porque ni siquiera han visto nunca a un ser humano blanco. Pero eso sí, Brasil va bien. Es un de los países que más crecerá en el futuro y hasta está ayudando a la crisis de deuda europea… con el armario –en este caso la presa- llena de cadáveres…
Y mientras que estas cosas pasan hay gente que se pregunta si el Fin del Mundo es este año que acabamos de comenzar. El Fin del Mundo ha ocurrido ya, pero no nos hemos dado cuenta. Lo que pasa es que estamos distraiditos, como si fuéramos niños que no nos quisiéramos sentar a comer y nuestros papis nos pusieran la tele para ver si entretenidos con los dibujos animados dejamos de darles el coñazo y terminamos la sopa. Y esto que acabo de decirles no es un ejemplo baladí, es una metáfora mucho más real de lo que parece. Cuando la prioridad de todo el planeta, repito, de todo el planeta, es llegar a fin de mes, pueden pasar, están pasando, las pesadillas más infames. Y esperamos, con los ojos muy abiertos, que alguien mueva la varita mágica y saque no sé que mierdas de que infame chistera que nos devuelvan la fe en el ser humano o al menos algo de dinero a nuestra cuentas corrientes. E incluso votamos por esas opciones políticas, para, al poco tiempo, descubrir que no existe ni varita ni chistera ni conejo y que el truco nos lo conocemos de principio a fin. Es imposible que alguien nos devuelva el orgullo de ser humanos, el sentido común de una raza que se dice superior o que simplemente pare la inercia en la que nos hemos metido todos, de España a Brasil, porque hemos sido nosotros mismos los que hemos renunciado a esos valores mientras escuchábamos a otros decirnos que eran ellos los únicos válidos para dárnoslos. Ahora es tarde y esos cabrones nos han fastidiado pero bien. Y este es nuestro Fin del Mundo. Bienvenidos a él, porque hemos luchado mucho para alcanzarlo y no hemos parado hasta conseguirlo.
Quizás alguien piense que se puede hacer algo. A lo mejor si. Unas cuantas tribus de las que van a sucumbir al agua han dicho que se van a levantar en pie de guerra. Supongo que será más bonito morir cuando tu lo elijas defendiendo lo justo y lo tuyo que cuando otros te lo impongan en aras a hacer un mundo “más feliz” a las agencias de calificación. Ese si que será un gran Fin del Mundo.
Enrique Freire

Érase que se era.

La protagonista de este cuento, es más puta que princesa, y más maldita que poetisa. Quizá porque odio los cuentos de hadas y me espantan los finales felices sin ningún fin. Y no soporto a la realeza.

No proviene de alta cuna, y lo más cerca que ha estado del cielo ha sido en la terraza de su pequeño cuarto piso, donde cada verano toma el sol desnuda. Bebe como un pirata estresado, fuma todo lo que cae en sus manos, y pasa sus vacaciones en las camas más bajas. Se viste de purpurina y brillos, y baila cada noche bajo los neones del infierno. Ardiendo en el fuego eterno, quemando, siempre quemándose (burn, baby, burn!!). No fue bautizada, y su nombre se adapta a cada labio que la llama. A veces es Ella, otras es Luna, casi siempre, nadie. Una golfa en la noche, una diosa pagana. Cambiando de hombre como quien cambia de ropa. Mil mujeres en una. Desgastada en los callejones del vicio, revolcada entre estiércol y sueños, forjada en las calles, como las peores drogas. La perra que acaba mordiendo la mano que le da de comer. La reina que encuentra el guisante, y se hace un canuto con él. Con una cicatriz en el vientre que un mal nacido la dejó como pago por unos minutos de espectáculo. El recuerdo tangible y dolorosamente real de la que no puede escapar de lo que es.

-Baila, niña, bailame.

Y la niña baila siguiendo sus reglas. Nunca mires a los ojos que te miran. No te detengas en los rostros. Ciega ante los detalles. Imagina que estás sola. Sola como la luna.

La stripper sin corazón que jugando ante la hoguera se untó las entrañas de gasolina. Maldito el día en que todo dejó de parecerle una mierda. Hundida en lo típico, en el tópico. Bendito el día en que encontró una flor entre tantas toneladas de basura.

-No quiero salvarte, ni que me salves. Sólo quédate un ratito conmigo.

Y se salvaron sin quererlo, y se quedaron toda la vida. Todas las vidas. Ella, bailando, y él, en silencio, velando su baile. Desdibujados y ajados por la vida. Igual que tinta en un folio sobre el que se derrama un vaso de agua. O un mar. En la tierra de las mil culpas, entre las líneas de un libro en ciernes. La historia que real y metafóricamente me salvó la vida.

-Niña, sal de las brasas del infierno, que se está mejor en la hoguera de mis ojos.

Anochece en Madrid, con la eterna pereza de un bostezo que no acaba de terminar. Con su disfraz de santo se pinta el cielo de rosa mientras la luna se pinta la cara. Se pone su máscara. Y yo sigo escribiéndoles, mientras se besan en silencio en cualquier rincón del mundo.

Silencio, por favor, se abre el telón.

Revisar el Sistema

Sinceramente creo que toca una revisión profunda del sistema, toca escuchar a la ciudadanía que se ha cansado de una ley electoral injusta gracias a la cual los partido minoritarios se quedan fuera del escenario político (o son minimizados) dejando a amplios sectores de la sociedad española desproporcionadamente representados, dando igual que sean de una u otra tendencia, no se trata de la tendencia si no de la justicia, por eso la spanishrevolution, ha surgido como un movimiento trasversal que pide  un análisis exhaustivo de un modelo político que cada vez se aleja más de una sociedad civil  capacitada, compuesta por ciudadanos que no quieren que se le impongan leyes si no que se les consulte y tenga en cuenta en la toma de decisiones.

Puede que tal y como ha dicho Sarkozy, la spanishrevolution vista desde Egipto no tenga mucho sentido, pero… la sociedad siempre debe progresar y mejorar. Así como pasar de la dictadura a la democracia representativa fue un avance significativo gracias al cual muchos ciudadanos se sintieron liberados. Ahora, tal vez, haya llegado la hora de pasar de la democracia representativa a la participativa. El cambio no deberían asustarnos. Las corrientes suelen ser imparables y al igual que pasa con el agua estancada, cuando un movimiento se reprime por la fuerza, cuando la energía de la gente no puede circular libremente la sociedad se pudre y el sistema se corrompe. Tal vez ha llegado la hora de mirar hacia delante dando paso a un sistema donde todos podamos participar.

DE IDAS Y VENIDAS

Como decía mi abuela, “No sé si voy o vengo”. Este es el poso que me deja la movida –lamentablemente más mediática que real- del 15M y su posterior reflejo electoral. Y digo “reflejo electoral” porque me temo que se va a quedar ahí, no traspasando la barrera celular de la esfera personal. Y es que en el país en el que si un coche se para en un paso de cebra el peatón da las gracias al conductor, poniéndole casi en el libro de familia, hablar de cambios y no hablar del gran cambio que se debería llevar a cabo en nuestra esfera personal y social es inútil.
No se pueden reivindicar cosas que deberían ser lógicas, y si se hace y se provoca incomodidad y sorpresa es que nos lo deberíamos hacer mirar. Y es que si eso sucede sólo una cosa puede estar pasando: hemos dejado en manos de otros –con traje, de izquierdas, de derechas, con sotana o en mono- nuestro concepto de ser políticos, de ser ciudadanos, de tener respeto por el de al lado y de preocuparnos por lo que sucede a nuestro alrededor más cercano.
Se asegura con contundencia que algunos de los que solicitan esos cambios “superficiales” y referidos a la política –con minúsculas- son antisistema. Pues que yo sepa no han venido de Júpiter, ni de una tribu Yanomami ni son Tuaregs, así que son tan del sistema como el primero. ¿Pero, entonces, que es el sistema? El sistema es ese que nos garantiza que trabajaremos de sol a sol para pagar una casa, para encima hacer que esa reivindicación sea exigida por el mismo que se caga en el sistema, pero que quiere que le salga algo más barata. Treinta y ocho siglos de Historia de la Humanidad para acabar en esto, para hacer que lo del pan y el sudor de la frente sea tan actual como si lo hubieran dicho ayer, hasta el punto que hay que celebrar tener curro como si nos hubiera tocado la lotería. Yo es que ya me planteo que el sistema tiranizador al que siempre desembocamos tenga algo de genómico, una alteración de una proteína colocada ahí por nuestros esclavizadores lagartos…perdón, me sale el conspiranoico que llevo dentro…no volverá a ocurrir (al menos lo intentaré)
Y todo ello, por supuesto, rodeado de una intrínseca fealdad, espejo de nuestras vidas y actos. Se habla despectivamente de lo de Sol como un tenderete como si no fuera mierda lo que hay ya instalado, un bombardeo continuo de hormigón para hacer del centro de Madrid una sartén de freír cerebros en el Mc Donald de la esclavitud, eso sí, pagado por todos sin rechistar.
No puedo criticar que alguien, manipulado o no, aburrido o no, haya salido para pedir no se sabe muy bien qué o simplemente para defecarse en la forma de hacer las cosas y los convencimientos que nos han metido con un fórceps invertido. No lo puedo criticar por la sencilla razón de que a mi manera lo he alentado desde diversos sitios, este blog uno de ellos. Es más, ese “estoy cabreado por todo” es la única autenticidad de todo el movimiento (sentados, mal comienzo), al que tristemente auguro una caída en la perversidad del propio sistema, que siempre intenta alimentarse de las tripas del que quiere cambiarlo. Otra cosa muy distinta es que es lo que se debería buscar que sucediera, y como he comentado más arriba, es un cambio en la forma de vivir y de comportarnos, que me temo no lograremos poniendo pancartas.
Como les digo, estoy como tres por cuatro calles. Ya calzo determinada edad para fiarme de que esto acabe en algún sitio y por otro lado me aparece cierta sonrisa lúbrica deseando que suceda, carcajeándome al ver como tanta gente se ponía nerviosa por cuatro gatos que no ocupan ni una grada en el Bernabeu. Claro que si me dejan elegir entre los finales de este “elige tu propia aventura” tan coñazo prefiero lo del meteorito para acabar como polvo estelar. Al menos terminamos con fuegos artificiales.
Mientras tanto permaneceré atento a mis sensaciones, y sobre todo a los avances sobre células madre, esperando poder alterar ese gen raro que tanto me molesta, al que sólo puedo conjurar con mis visitas a la naturaleza, la lectura de cómics y la carcajada.
Enrique Freire

#nolesvotes: por un voto responsable

Este post es una necesaria aclaración tras las constantes malinterpretaciones que ha suscitado el movimiento #nolesvotes, que precisamente propugna la participación democrática activa.

1.- OBJETIVO DE #NOLESVOTES. Las personas que apoyamos a la iniciativa #nolesvotes desde sus inicios, a la vista de la catarata de tergiversaciones vertidas por políticos y medios de comunicación, queremos recordar y subrayar que la iniciativa en ningún modo promueve la abstención, y que surgió para hacer una llamada al ejercicio del voto responsable el próximo 22-M. La iniciativa pide específicamente que no se vote a los partidos que responden a intereses distintos a los de la ciudadanía: PP, PSOE y CiU, pero recomienda que en su lugar se examinen otras opciones. La iniciativa no pide el voto para ninguna opción concreta: el voto es responsabilidad de cada ciudadano.

2.- HAZ DE TU PÁGINA UN CARTEL ELECTORAL. Las calles están llenas de carteles electorales, pero muchas personas no se ven representadas en ellos: la intermediación hizo que la política sea cada vez más lejana al ciudadano. Para subsanar tal déficit democrático, proponemos que todo ciudadano que así lo desee pueda convertir su blog, su web, su muro o su twitter en un “cartel electoral” del movimiento. Si quieres respaldar esta iniciativa, convierte tu sitio en Internet en un cartel electoral antes de las 24 horas del próximo día 20 de mayo, con el logotipo de #nolesvotes o de las plataformas con las que simpatices, y el texto “ni PP, ni PSOE, ni CiU”.

3.- COLABORACIÓN DISTRIBUIDA. Te invitamos a copiar este texto y construir páginas de enlaces que referencien todos los sitios que dan apoyo a la iniciativa. De igual modo, invitamos a los demás colectivos que comparten nuestra propuesta a que lleven a cabo acciones similares. La fuerza de la red reside en la distribución y colaboración entre sus nodos.

4.- TÚ ERES EL ALTAVOZ. Tan importante es la red como la calle: no te limites a actuar en internet. Levántate y explícaselo a todos tus conocidos, especialmente a aquellos más vulnerables a la propaganda en los medios de comunicación masivos.

5.- ACCIÓN. No te quedes en casa el domingo 22. Sal a la calle y ejerce tu derecho al voto. No votes a quienes, actuando abiertamente en contra de la voluntad e intereses de los ciudadanos, han convertido la democracia en una burla de sí misma. Por la participación democrática activa: ni PP, ni PSOE, ni CiU.

#nolesvotes

Más información:

Manifiesto de #Nolesvotes | http://www.nolesvotes.com/
Wiki colaborativo #nolesvotes | http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Portada
Twitter #nolesvotes | http://twitter.com/#!/search/nolesvotes
Facebook #nolesvotes | http://goo.gl/4Nmj1
Material gráfico #nolesvotes | http://goo.gl/dbGAb


#nolesvotes: por un voto responsable

Este post es una necesaria aclaración tras las constantes malinterpretaciones que ha suscitado el movimiento #nolesvotes, que precisamente propugna la participación democrática activa.

1.- OBJETIVO DE #NOLESVOTES. Las personas que apoyamos a la iniciativa #nolesvotes desde sus inicios, a la vista de la catarata de tergiversaciones vertidas por políticos y medios de comunicación, queremos recordar y subrayar que la iniciativa en ningún modo promueve la abstención, y que surgió para hacer una llamada al ejercicio del voto responsable el próximo 22-M. La iniciativa pide específicamente que no se vote a los partidos que responden a intereses distintos a los de la ciudadanía: PP, PSOE y CiU, pero recomienda que en su lugar se examinen otras opciones. La iniciativa no pide el voto para ninguna opción concreta: el voto es responsabilidad de cada ciudadano.

2.- HAZ DE TU PÁGINA UN CARTEL ELECTORAL. Las calles están llenas de carteles electorales, pero muchas personas no se ven representadas en ellos: la intermediación hizo que la política sea cada vez más lejana al ciudadano. Para subsanar tal déficit democrático, proponemos que todo ciudadano que así lo desee pueda convertir su blog, su web, su muro o su twitter en un “cartel electoral” del movimiento. Si quieres respaldar esta iniciativa, convierte tu sitio en Internet en un cartel electoral antes de las 24 horas del próximo día 20 de mayo, con el logotipo de #nolesvotes o de las plataformas con las que simpatices, y el texto “ni PP, ni PSOE, ni CiU”.

3.- COLABORACIÓN DISTRIBUIDA. Te invitamos a copiar este texto y construir páginas de enlaces que referencien todos los sitios que dan apoyo a la iniciativa. De igual modo, invitamos a los demás colectivos que comparten nuestra propuesta a que lleven a cabo acciones similares. La fuerza de la red reside en la distribución y colaboración entre sus nodos.

4.- TÚ ERES EL ALTAVOZ. Tan importante es la red como la calle: no te limites a actuar en internet. Levántate y explícaselo a todos tus conocidos, especialmente a aquellos más vulnerables a la propaganda en los medios de comunicación masivos.

5.- ACCIÓN. No te quedes en casa el domingo 22. Sal a la calle y ejerce tu derecho al voto. No votes a quienes, actuando abiertamente en contra de la voluntad e intereses de los ciudadanos, han convertido la democracia en una burla de sí misma. Por la participación democrática activa: ni PP, ni PSOE, ni CiU.

#nolesvotes

Más información:

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Wiki colaborativo #nolesvotes | http://wiki.nolesvotes.org/wiki/Portada
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FIN D’ARABESQUE

 

 

Puso la última horquilla en el moño, y comprobó, primero con una mano y luego con otra, con parsimonia, si cada cabello estaba en su sitio.Tirante, enjuto, perfecto.Cada cosa en su lugar, así debe ser.

Agarrada a la barra, mirando con seriedad el reflejo en el espejo. A menudo las manos se llenan de callos y antiestéticas heridas. Pero lo peor es el dolor en los pies, que siempre va de la mano del ballet. Te enseñan a disimularlo desde las primeras clases, ahí fuera, no existe más que el baile, no queda espacio para el dolor, ni quejas, ni muecas. El dolor endurece y disciplina, o eso es lo que han dicho siempre. Ojalá fuera tan fácil en la vida diaria.

Rosita Mauri ensaya una vez más antes de salir al escenario. Grand plié, relevé, battement tendu, port de bras,echappé…Ejecuta, sin ninguna dificultad aparente, como por rutina, cada movimiento. Y esta vez, si, sonríe, se le escapa una sonrisa de la que solo el espejo es testigo. La sonrisa de quien ha cumplido su sueño, tras mucho esfuerzo, horas, dedicación, dolor, insomnio.

Recuerda, rememora a menudo el día en que salió de Barcelona aquel mayo lluvioso, cargada de maletas, de sueños, de miedo, de ganas. Es apasionante ese extraño miedo que acompaña a cada sueño, ¿Cómo puede experimentarse miedo tanto si se cumple un sueño como si no? ¿Acaso el miedo no es mayor, en ocasiones, cuando sabes que va a cumplirse?

Se suceden las imágenes, el sonido cascado del tren, el humo negro, los campos difuminados por la velocidad. El gesto, casi infantil de su mano diciendo adiós a la ciudad que iba haciéndose pequeña a momentos. La llegada a Paris, sintiendose una princesa en la que, a pesar de haber visto pocas, le pareció la cuidad más bella del mundo.

Cambré, detourné, fondu, developpe…y su entrada en el Ballet de la Ópera de Paris, por la puerta grande, como primera bailarina, el sonido de los aplausos, que es algo que jamás se olvida, su nombre en los carteles. La fama, la belleza. La efímera gloria del ballet.

Rosita Mauri sale al escenario para ofrecer sus mejores movimientos a la sociedad burguesa decimonónica.Bailando, contando historias a través de su cuerpo, de cada paso, de cada giro. El ballet es poesía representada, un cuento mudo que reverbera palabras. Ella no piensa, solo siente. El corpiño ceñido, abrazado a su pecho, la muselina de la falda alba, la cabeza coronada.

Desde uno de los palcos, monsieur Degas, persigue cada uno de sus movimientos.Hipnotizado.No existe nada más alrededor, el público se desdibuja, ni siquiera escucha la música. Sólo ve a Rosita, más que verla la dibuja en su cabeza, plasmando con precisión de cirujano cada uno de sus pasos. En la soledad de su estudio sus manos elegirán libremente la escena preferida entre todos los bocetos acumulados en su pensamiento. Ha visto muchas bailarinas hasta el momento, pero al igual que el mar, nunca dejan de fascinarle. Le obsesiona captar el movimiento, dotar los óleos de vida, precisar los músculos, las diferentes posturas. Y esa extraña magia que lleva implícita el baile. Siempre.

Rosita, sobre las zapatillas de punta, creando la ilusión óptica, la sensación física de que flota sobre el escenario. Como un ser semi-alado, casi angelical. Inmóvil, bajo una lluvia de aplausos, en un perfecto arabesque.Todo el teatro ovaciona, excepto el señor Edgar Degas, que dibuja, sin pincel ni pinturas, el final de Rosita, el marcado escorzo con el que agradece al público sus aplausos y obsequios florales. Las bailarinas de fondo serán tan solo punto de fuga, el escape de un segundo para volver de nuevo a la verdadera artista, Rosita, con el vestido tan blanco, contrastando violentamente con la oscuridad del escenario y la tramoya, mientras la luz de las candilejas la ilumina profundamente. Pasados unos minutos, desaparece, dejando tras de si un rastro de bailarinas y aclamaciones. Entre bambalinas, la señorita Mauri, sonríe de nuevo. Y allá en el palco, absorto aún, Degas acumula un amor nuevo en su corazón.

Años después, a pesar de la ceguera, y en contra del olvido, no pasaba un solo día en que en su cabeza no aparecieran Rosa y ese perfecto, casi irreal, arabesque.Aún cuando ya no podía ver nada acariciaba el cuadro y podía sentir en sus dedos aquello que nadie más pudo ver aquella noche. La sonrisa de Rosita.

 

 

15 M una reflexión necesaria

Los políticos y los principales medios de comunicación del país deberían reflexionar seriamente sobre el rumbo que están tomando las cosas cuando la gente lo pierde todo: el trabajo, la vivienda y la dignidad social, pierde también el miedo a moverse y a exigir un mundo más justo y unos medios de comunicación transparentes y menos politizados. Tal vez por eso ayer los ciudadanos decidieron salir a la calle para exigir sus derechos y que no se les tome el pelo, lo hicieron de manera cívica y ordenada, sin atender a banderas o signos políticos.

En las manifestaciones de ayer había gente de muy distintas posturas ideológicas, gente que pese a las supuestas diferencias  tenían algo claro y en común: su deseo de alcanzar un mundo mejor y más justo y su indignación ante lo que consideran tomaduras de pelo por parte de sus supuestos representanes. La ciudadanía está cansada y no acepta que las únicas soluciones para salir de la crisis sean siempre precarizar las condiciones de los que menos tienen para favorecer a los cuatro de siempre.

Todos los modelos económicos y políticos se agotan. Tal vez haya llegado la hora de aceptar que nuestro modelo está agotado y en lugar de empecinarse en mantenerlo a toda costa imponiendo restricciones y mano dura habría que llevarlo a un modelo más participativo y democrático en el que la voz de los ciudadanos no fuera tomada en cuenta solo a la hora de votar y en el que las nuevas tecnologías formaran parte importante del proceso de democratización,

Los que se empeñan en mantener el status quo vigente, los que no quieren facilitar el cambio hacia modelos más participativos y democráticos tal vez debieran reflexionar , ya que su miedo a perder el control impedirá que se puedan incorporar a los nuevos modelos que más tarde o más temprano llegarán. En la sociedad actual el líder no debería ser el que impone si no el que es capaz de oír la voz de la gente y canalizar las distintas posturas de la ciudadanía.

La llama

Rebusqué en los bolsillos del abrigo por tercera vez, para cerciorarme de lo que ya sabía.

- No tengo fuego, te dije con la voz pintada de decepción. Y tú sonreíste. Te giraste al coche, buscaste en la guantera, y te acercaste, abrazándome desde atrás, alzando un mechero ante mis ojos.
Sonreí. Nos besamos. Y sonreíste. Encendí, por fin, mí cigarro, con  el cuerpo y el alma sumergidos en ese mar que por primera vez vi a través de tus ojos.

-Quiero llevarte a un sitio, a un lugar muy especial, me  dijiste, con  la voz llena de sueño, enredado  entre las sabanas. Y ahí estaba, con el océano ante mi, tu cuerpo pegado a mi espalda (so close to me), y la cuidad marinera tras la tuya. Sólo me faltaba ese cigarro, aquel que tú me encendiste.

A lo largo de todo ese tiempo en el que uno más uno siguió siendo uno, me  hiciste infinidad de regalos, caros, elegantes , originales. Y según los días se van desgranando del calendario ante el estupor del mundo y la memoria, nada miro con tanta devoción como ese mechero.

- Puedes quedártelo, dijiste.

Apenas costaría un euro, es probable que alguien, cualquiera, lo dejara olvidado, quizá abandonado en tu coche. Es de plástico, transparente, con los bordes rojos. Cualquier ojo que lo mire no verá en él más que un objeto barato, gastado. Yo aún lo llevo en el bolso, porque si algo hubo de bueno, está encerrado en la llama de ese mechero. Ya casi esta acabado, apenas queda gas, y no lo uso. Pero siempre lo llevo conmigo, porque uno nunca sabe cuando va a necesitar luz, o una caricia de recuerdos. Lo guardo por si algún día, en medio del olvido, necesitas una chispa, un incendio que quepa dentro de una mano. Lo guardo por si en alguna ocasión lo necesitas, como yo lo necesité, para sonreír. Lo guardo por si en algún momento me preguntas si tengo fuego. Para poder decirte que si .

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