Hacen falta dos para el tango

Samaranch quizá sea una de las personalidades clave en la historia política y cultural de España en la segunda mitad del siglo XX. Al menos eso llevan repitiéndonos un buen tiempo. Y como personalidad clave que es, es preciso acercarse a las reacciones que la vida política y cultural nos ofrece con motivo de su muerte. El epítome de lo que oficial y gravemente se ha sancionado como vida política y cultural nos lo brinda la Corporación de Radio y Televisión Española.

En esta biografía por persona interpuesta, por ejemplo, que fue la documentación base de la cobertura  que los servicios informativos de la Corporación han hecho de la muerte del ex-presidente del COI. Realizada hace unos años cuando una Oligocracia en pleno esplendor apenas dejaba intuir la profunda crisis institucional y de confianza en que hoy está instalado el Estado, se podrán apreciar fácilmente los principios fundamentales de otra institución franquista, una más: el Noticiario-Documentado.

No obstante, la vida política y cultural dispone hoy en día de muchos otros cauces para su desarrollo. Expresiones como el Liberalismo Transversal fiel a la Responsabilidad Individual, apuestas por las curiosas rarezas (Editorial Renacimiento) o el pasado aún por traducir (Libros del Asteroide) dan prueba de ello.

Y son, potencialmente, más poderosos:

Me pregunto si, en realidad, lo que se quiere es blanquear o esconder la connivencia de tantos en los medios con esa trayectoria menos limpia y heroica. O si es también parte del ejercicio de amnesia histórica al que algunos medios nos obligan. O puro amiguismo. O tal vez es sólo incompetencia, vagancia: es difícil, luego no lo hago. De lo que estoy seguro es de que nos pasará factura. Qué pena.
Cuéntenlo todo, por favor. Papers, papers

La canonización de maquillajes biográficos para mejor servir a los intereses de un poder ilegitimado es sólo una pieza más, y no menor, en el asentamiento de una visión unilateral sobre lo pasado y el presente. Para, de esta manera, sancionar  los comportamientos socialmente elogiables que mejor se adecúen a un pastoreo cada vez más complejo. El escrutinio crítico del poder, a través de los canales de expresión a tu alcance, y la abstención en cualquier proceso electoral distinto al municipal  o consituyente se me antojan la únicas acciones saludables y con posibilidad remota pero real de éxito.

Por todo esto, nunca está de más recordar las palabras de Leo Mc Garry, Jefe de Gabinete de la Presidencia Bartlet en El Ala Oeste de la Casa Blanca, durante la noche electoral en que obtendrían su segundo mandato. Tras confesar que su “hombre” en Venezuela ha asesinado al Presidente, un general golpista, y ha tomado el poder. Le preguntan: Bueno, es a quien queríais,¿no?.

The process matters more than the outcome and that’s what we wanted. And therein endeth
the lesson. Will you dance with me?

El proceso importa más que el resultado y eso es lo que queríamos. Ahí termina la lección. ¿Bailas conmigo?

Suena It Takes two to tango, de Louis Armstrong.

Vértigo,

asomarse a todo lo que cabe entre un Dama Blanca

Suena Virgen de la Caridad, del Trío Matamoros.

y una Viuda Negra

Foto: Telegraph.co.uk

Suena Chor Javon Four Fellas de n.A.T.o.

Momento de dulce y confortable entumecimiento

Me queda la duda de qué habría pasado con la repercusión del corto si la BBC no hubiera dado el primer paso.

Vía Cine y Política

Víctor Erice

5-diciembre-2009 · Imprimir este artículo

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No encuentro mejor momento para reivindicar la figura del, con toda probabilidad mejor director de cine español, que en estos días en que se libra la antepenúltima batalla entre los profesionales de la industria cinematográfica. Acaso la más desprestigiada de entre las que compiten en el yermo cainita. Quizá sería bueno que reflexionaran sobre eso, con la que está callendo ya es para estar un poco avergonzados. La solución al altercado se me antoja tan fácil como beneficiosa: eliminar las subvenciones públicas. Y a buscar mecenas, que alguno habrá. Yo no pertenezco al sector, ni me juego honra ni hacienda en esto así que el que venga detrás, que apriete.

Mucho se ha escrito acerca de Víctor Erice, de su obra, de su huella, de lo que pudo haber sido y ha sido.  Tres películas, algunos cortos y muy pocas entrevistas en 40 años nos hablan de un personaje comprometido con su obra, lo suficientemente inteligente como para no ceder a los cantos de sirena de la oligocracia política o la adulación siempre interesada del público-masa, un creador independiente, un artista completo. También de sus problemas con los productores y de la incapacidad general de la cultura en España para salir de la endogamia represiva y elevarse sobre las mafias filantrópicas.
Su segunda película, El Sur, es sólo la primera parte de las dos que el director tenía en mente. La continuación quedó abortada cuando Elias Querejeta, a la sazón productor y amigo, denegó la financiación requerida tras convencer a Erice de que promocionara la película en Cannes con la promesa de hacerse cargo de la producción de la segunda parte.
Lo ocurrido con la nunca filmada “El embrujo de Shangai” es otro episodio de la misma historia: las imposiciones del mercado en la figura del productor no casaban con la obra que el director tenía en mente, resultado: una mediocridad más.

Los cineastas nos expresamos de una manera más total a partir de las imágenes que seleccionamos. Lo que podamos decir a posteriori  sobre nuestro trabajo no puede tener el mismo grado de importancia que aquello que ya está contenido en nuestras películas.  A pesar de que entiendo el carácter pragmático que tiene, en términos de difusión de nuestra obra,  no deja de preocuparme esa necesidad de que los directores opinen sobre su trabajo y sobre todo lo divino y lo humano. Yo no puedo decir más, ni menos, que lo ya dicho en mis películas.
Victor Erice.

El espíritu de la colmena (1973)

la obra ofrecería al menos dos caras. Por un lado, podría ser la expresión de un momento histórico, un tiempo cifrado; por otro, una prueba de aquello que a veces es posible hacer con el tiempo: darle forma y sentido, abrirlo a la comprensión de los otros, de tal modo que el pasado se constituya en un continuo presente. De ahí procede mi confianza de que el espectador de hoy pueda encontrar en esta película de producción modesta, rodada cuando el audiovisual aún no existía, el eco de lo que el cine un día fue.
El latido del Tiempo, Víctor Erice a propósito de la reposición de El Espíritu de la Colmena en 2004.

El Sur (1983)

Cuando El Sur fue proyectada en Cannes el último día de la edición de 1983, Erice reconoció en rueda de prensa que había montado la película, con Pablo G. del Amo, “como si tuviera continuación, aunque algunos elementos que aquí aparecen se habrían explicado mejor en la segunda parte. Sin embargo, he asumido la situación y firmo esta película. Sé que son así las leyes de la producción cinematográfica. Aunque disiento de algunos motivos de la productora para interrumpir el rodaje, no quiero polemizar sobre ello y acepto las cosas tal como están. Ahora es el público el dueño de la película”.
Noticia publicada en El País 03/06/2004.

Aunque no todos opinan como el Director:

Podría evocar aquí algunos de los más bellos comienzos de las películas de mi vida. Pero ninguno es más hermoso que la primera escena de El sur.[..] Amanecía en El sur. Amanecía en el cine. Amanecía en nuestros ojos como si de la primera luz del mundo se tratara.
Daniel Domínguez.

y El Sol del Membrillo (1992)

No distingo entre ficción o documental. Creo que la ficción está presente siempre en la mirada que el cineasta proyecta sobre las cosas. La ficción es la mirada.
Victor Erice.

Como leí por ahí de alguien, tampoco debemos lamentarnos, encontrar tres obras maestras en una filmografía de tres películas sólo puede ser un récord absoluto.

Suena un Zorongo.

Uno de esos chicos

4-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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Jesús, en cambio, es de los que al apostar a la carta de la felicidad tienen que dejar cosas atrás. En palabras de un protagonista de uno de sus cortos:

Cuando eliges un camino y te decides por él, hay otros que desechas.

El camino que ha elegido aquí, ahora, está lleno de trampas, de desechos, de decepciones. Querer hacer cine en España, hoy, e intentar  hacerlo a través de una mirada independiente, personal, creativa y arriesgada (aparentemente debiera ser la única manera de hacerlo, pero en la práctica es garantía de obra inacabada) en un sector tremendamente competitivo, absolutamente politizado, que hace demasiado tiempo que ha perdido la capacidad de empatizar con el «espectador común», que en el mejor de los casos se comporta como un padre benevolente, y casi siempre con absoluta falta de respeto que, al cabo, es uno de los pilares del rechazo masivo que suscita; es una labor de quijotes que no esperan más que la recompensa del trabajo hecho con honestidad, a conciencia.

Para Jesús lo importante son las personas, y eso es lo que hay en su aún breve pero imprescindible trabajo. El cine, en cualquier caso, debe contar también una historia; tiene que hacerte empatizar con lo que ves; debe emocionarte, entretenerte, huir de maniqueísmos y simplismos; buscar con la cámara una mirada honesta; exponer sin juzgar a la vez que dejar al espectador que sea él mismo quien decida, sin hurtarle la verdad de lo que está viendo. En los apenas veinte minutos de su último trabajo todo eso está condensado. Todo eso hay en Trampa. Todo eso y más. Hay también otra parte olvidada de la sociedad, de esos que si llegamos a mirar lo hacemos con un ligero gesto de desprecio pensando “más tenía que pasarte”, en Trampa está la historia de algunos de ellos.

Pero el cine también es entretenimiento puro, es quijotismo, es Adam Curtis y Kubrick; es Spielberg y Tarantino; es Erice y Berlanga. Y eso también lo sabe. También está en su trabajo.

Jesús está lleno de proyectos, en su cabeza siempre bullen nuevas ideas. A cual más atractiva, a cual más arriesgada.  Es un representante de nuestra generación, uno de esos chicos «nacidos en territorio hostil, con un futuro incierto» aunque entusiasmado, con ganas de hacer algo por encontrar su hueco que es el nuestro. Estoy seguro de que si entre todos conseguimos encontrar un mínimo de valentía en el yermo patrio él nos enseñará qué es el cine, para qué sirve y, sobre todo cómo se hace. Cuéntanoslo, Primo estamos deseando.

Jesús Mancebón Jorge es su nombre y volveréis a oir hablar de él.

Suena Sultans of swing, de Dire Straits.

Un espíritu original

Mientras uno se dedica a disparar con pólvora del rey, haciendo grandes aspavientos y convencido en su adanismo que el mundo no volverá a ser el mismo después de leer sus palabras. Hay gente que decide, o se ve impelida por su propio espíritu glorioso y libre, hacer suyas las palabras de Chenier «Demuestra lo que puedes, haciéndolo tú mismo».  Y lo hacen ellos mismos.

Abraham es una de esas personas.

Si alguien leyera de un musicólogo, aparentemente serio y respetable, quizá con barba y hablando un dialecto ininteligible, que empezó escuchando cintas de Camela compradas en una gasolinera posiblemente no se le daría ni el beneficio de la duda. Abraham es capaz de escuchar por teléfono cinco segundos de una voz flamenca e identificar cantaor, palo, guitarrista, hacerte una breve reseña biográfica y contarte un chascarrillo antes de que te des cuenta. Y, sin embargo, esto no es más que una anécdota.

Él es capaz de apostarlo todo a la carta de la conciencia que es la de la felicidad. Convertirse en Veterinario  sólo ha sido la consecuencia lógica de su sensibilidad. De su amor por lo natural, por lo radicalmente natural. De su clarividencia a la hora de interpretar cómo hacer complementario su desarrollo personal con una profesión que aportara el imprescindible desahogo económico. Del imperativo moral de honrar el esfuerzo de su padre y su madre. Hacerse un Señor querido y respetado por todos los que lo conocen o han necesitado de su destreza antes de los 25 años no está al alcance de todo el mundo. Al suyo sí.

Una profesión que además es un servicio a un pueblo que se muere de viejo entre turistas de fin de semana. Un pueblo en el que las niñas quieren ser funcionarias y a los niños les da por perseguir el BMW y el placer efímero entre humos que no entienden, polvos mentirosos, pastillas rosas.

Actor aficionado en la impagable Asociación El Celemín, ahora anda metido de lleno, con la ayuda de un compañero de trabajo, también gran aficionado al folclore popular, en la recuperación y conservación de los cantes y bailes tradicionales de Castril. Honrando a sus mayores, insuflando vida en sus huesos doblados por el trabajo y el sol, valorando su sabiduría y enseñanzas desde el respeto y la admiración.

A él nunca le gustó Camarón, dice que dar voces no tiene ningún mérito. O no tiene tanto merito como cantar. Él me regaló el más preciado tesoro de mi Discoteca. Y me señaló a Chano Lobato.

Y lo mejor de todo, me llena el pecho de orgullo pensar que soy su hermano.

Suena You are my sister, de Antony & The Johnsons

Dionisio Ridruejo

Después de varios meses recibo un comentario en una entrada que escribí a cuenta de la indignación que me produjo la publicación de la última biografía sobre un personaje capital, en mi opinión, en la historia reciente de España. Y me doy cuenta de lo mal editado que estaba, tanto que hacía imposible entender la idea que quería transmitir. Espero consegurilo ahora. Aquí lo vuelvo a dejar

Lèa me manda un artículo de La Vanguardia que es una crítica acerca del último libro publicado en España sobre la vida de Dionisio Ridruejo. Ahora ando sumergido en sus memorias.
Estos días vaga, paseando por el Montseny, recuperándose de la afección pulmonar que le obligó a dejar temporalmente la Jefatura del Servicio Nacional de Propaganda unos meses antes del fin de la Guerra Civil. Y también unos meses antes de su ruptura con el Régimen, por razones de desencanto con una situación que, lejos de acercarse al falangismo propugnado por Jose Antonio Primo de Rivera y defendido con la ceguera propia de los veinte años, se alejaba sin remisión. Convertido, en fin, en lo que acabaría siendo el Franquismo.

La impresión que me queda después de leer el artículo es la de que el libro se ha escrito a mayor gloria de un status quo podrido, hablo, claro sin leerlo. En la reseña -por tanto suponemos que en el libro- están todos los tópicos que ha destilado una oligocracia que lo único que ha hecho realmente bien ha sido inutilizar con los tentáculos del clientelismo y el inestimable apoyo del dinero público cualquier hipotética contestación social. Especialmente los medios de comunicación.

En el texto de Jordi Gràcia encontramos, cómo no, que “el PSOE era el núcleo de una democracia futura” y que eso era algo que Dionisio “vio lúcidamente“. Aparte de las reuniones, nada secretas por otra parte, en las que tomaba asiento entre otros muchos opositores Felipe González, poco o nada se puede concluir al respecto en sus memorias, en el libro de Manuel Penella o en el libro publicado meses después de su muerte. En una entrevista a Multipress, semanas antes de su muerte, lo que sí vio lúcidamente fue la otra cara del PSOE: “[..] ¿que un socialista cobra de los grandes poderes económicos o condesciende con los que encarcelan a sus correligionarios? Pues no es socialista”. También hay en el artículo una cita del libro, que supongo literal, “Ridruejo cargó el peso de su monstruoso error original y sabía que nada lo iba a reparar”. Aquí también tiene el interesado algo que decir: ¿tenía mala conciencia? No, no tenía mala conciencia, ni buena. Tenía conciencia clara [..]“ entrevista de Ana García Entrerría, poco antes de morir.
La cuota nacionalista está en “estuvo en el fascismo totalitario con absoluta convicción pero el entorno liberal de la revista Destino y sus lecturas le facilitaron una transición a la lucidez” Algo que simplemente no es cierto, esa transición se produjo tiempo después, fundamentalmente en su exilio italiano. Quien sí hizo algo por Destino fue él, estimulando su conversión de revista falangista dependiente del régimen a publicación “moderadamente liberal, aliadófila y catalanista”. La desmemoria histórica también tiene su hueco: “Franco lo trató con respeto y, a pesar de que lo normal hubiera sido fusilarlo, no quiso crear un mártir. Y admiraba de él su valor y su capacidad oratoria.” Antes de 1950, fecha que podemos considerar como el punto de inflexión aproximado en el activismo democrático (siempre evolutivo, nunca revolucionario o radical) de Dionisio Ridruejo ( y para la desmemoria histórica causa probada de condena a muerte), el número de ejecuciones se cifran entre 23.000 y 28.000, el 80% de ellas antes de 1942. Después de 1950 se suelen citar las de Grimau, Delgado, Granados, Puig Antich y las últimas cinco, de miembros del FRAP y de ETA. De los libros citados anteriormente, o de sus múltiples encarcelaciones relativamente breves, no se concluye en ningún momento que Ridruejo temiera por un desenlace siquiera cercano a una ejecución.

Por último y seguramente por ese afán estúpido de aportar algo personal, nuevo y genuino a la humanidad siendo uno una medianía más, concluye el profesor Gràcia que “a pesar de que le hayan colgado la etiqueta de poeta es, ante todo, un prosista, uno de los grandes memorialistas del siglo XX”. Le hayan colgado. Al final de esta entrada pueden leer quién le ha colgado esa etiqueta.

Hay formas y formas de abordar la historia, las sociedades, los individuos. Una es la del burro con orejeras que no ve más que la zanahoria que le ponen delante. Otra es la de la honradez intelectual, que en ningún caso está reñida con una posición ideológica más o menos firme. Es por eso que se puede recomendar el artículo de El País de Víctor Pérez Díaz, catedrático de la Universidad Complutense:

Su arrepentimiento de haber sido fascista forma parte de esa misma coherencia, y contrasta con la falta de arrepentimiento de sus adversarios del primer momento (la Guerra Civil, el primer franquismo), convertidos en sus panegiristas en un segundo momento (el de la disidencia política del franquismo). Cuando Dionisio se enfrenta con su pasado, sus antiguos adversarios le alaban pero no se percatan de que el gesto de Dionisio contrasta con la ausencia de un gesto similar por su parte.

Y se puede censurar el de Xavi Ayén en La Vanguardia y por extensión el libro del Profesor Gràcia de la Universidad de Barcelona.

Simplemente no está a la altura del personaje biografiado:

¿Preferiría usted triunfar como escritor o como político?
Yo soy un castellano viejo y como castellano viejo estoy ligeramente tocado de estoicismo y como hombre ligeramente tocado de estoicismo considero que las glorias varias del mundo son vanidad de vanidades. Así pues, mi triunfo me interesa poco. Mi realización, como persona dentro de mí mismo, me interesa mucho. Me interesa poder morir con la conciencia a punto. Con la evidencia de haber obrado con sinceridad, con honradez y con solidaridad. Y si me da Vd. a elegir entre el destino de un poeta cuyos versos serán repetidos dentro de cinco siglos y el de un ciudadano que haya ayudado a que sus vecinos vivan un poco mejor, elijo, aunque parezca mentira, esta última aspiración.

¡Independencia!

La independencia como elección vital, no sólo no es cómoda, nunca ha estado bien vista. Somos un animal gregario, social gustamos de llamarlo. La prueba está en que por vez primera la población urbana supera a la rural. Teorías habrá muchas, más me parece un mecanismo de defensa y eficiencia productiva que algo remotamente parecido a sentimientos filantrópicos. Cinco siglos lleva Rousseau influyendo en mentes y sistemas. Ministros tiene la iglesia.

El Poder también lo sabe y nunca la ha querido consentir. Su primera reacción ante los espíritus libres ha sido la persecución y el silenciamiento, pero un individuo independiente es terco en sus convicciones y su segura altivez asusta y atrae al débil, que lo quiere para sí. Por esta razón aquel se ha visto obligado a consentirla e intentar desactivar su esencia, confundiéndola con el sistema, hasta hacernos creer que es posible dentro del mismo. Sabe que nos sentimos más cómodos viviendo en una ilusión. Cualquier intento perseverante de gritar al rey que va desnudo conseguirá poner de acuerdo a hunos y a hotros

En un momento histórico en que probablemente estemos ante los mayores retos económicos, políticos y, sobre todo, sociales que como comunidad/país/sociedad, llámalo como gustes, debemos afrontar, necesitamos espíritus independientes capaces de gritarnos a la cara que somos unos cínicos hipócritas. El poder omnímodo por excelencia en nuestro país, la política, ha necesitado que los lacayos se empleen a fondo hasta convencer al débil de que su independencia como poder primus inter pares es más fuerte, más atractiva, que la de un individuo solo luchando contra molinos.

Ahora creen haberse arrancado el grano en el culo que es Jiménez Losantos. Y muchos ríen ufanos cuando no dan carroñeras vueltas sobre lo que creen ya un cadáver. Sin embargo, contribuir decisivamente a la difusión de lecturas como Revel, Solzhenitsyn o Rand; convertir la emisora de los curas en la referencia radiofónica de un país cada vez más anticlerical; crear de la nada el medio electrónico más seguido del país; ir contra el establishment y apoyar expresamente a los nuevos partidos políticos en contra de su propio interés; y, sobre todo, alumbrar los rincones más podridos del sistema oligocrático son méritos innegables.

No, FJLS no es un santo, si lo fuera no nos gustaría tanto; con toda probabilidad se equivoca en muchas ocasiones, si no lo hiciera no sería de este mundo; y seguro que debajo de la alfombra guarda también algo de mierda, tira tú la primera piedra, pero es una voz imprescindible.
Es un raro de cojones. Es un punk.

Suena Arcady de Peter Doherty.