Un cierto nihilismo

21-octubre-2010 · Imprimir este artículo

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Los cambios que recientemente ha realizado Rodríguez en el gobierno y fundamentalmente su puesta en escena hablan por sí mismos de en qué situación se encuentran la política y  los medios encargados del relato. La prensa amiga ha cumplido con creces; los capitostes del grupo Intereconomía se descojonarían al ver esta mañana el espantajo con que sus culiparlantes  del periódico decoraban quiscos, bares y empresas. Precisamente pareciera que el propio Pérez Rubalcaba estuviera encantado con la reacción de sus supuestos enemigos «No hay nada como una mentirijilla para un día como hoy» . Je, un cachondo.

El otro día La Vanguardia publicaba los resultados de una encuesta en la que reflejaba el creciente desapego de los ciudadanos por la democracia, o lo que cada uno entienda por democracia. Y concluía: «las expectativas que viene ofreciendo el sistema democrático en el plano político –con especial mención al autogobierno– no se han cumplido en el caso catalán». También llama la atención que, en España, en el año 2000 alcanzara su mayor nivel de apoyo la preferencia por el sistema democrático  y en 2009 el más bajo desde que se consulta al pueblo.

No es sólo Cataluña y no es algo nuevo pero sí que, desde las últimas elecciones, se empieza a barruntar con mayor claridad el cambio constitucional. Inevitable por la propia fallida del sistema político que surgió después de la dictadura.

La prueba más evidente tal vez seamos nosotros, aquellos que nacimos a partir de los años 80 y en los 90. Hemos crecido bajo la barahúnda democrática, la importancia de la transición, el voto, la atención a los regionalismos y la celebración de la endogamia pueblerina. Pero se coge antes a un mentiroso que a un cojo y ahora no queremos oir hablar de ellos. No ocupan un minuto de nuestras conversaciones, si acaso para ciscarnos en la madre de alguno o reirnos de los morritos de alguna. Cuando las obligaciones nos sometan a la realidad nos importarán un poco más. En consecuencia nos ciscaremos un poco más en ellos y la serpiente del huevo tendrá más alimento para cuando eclosione:

Es importante el uso de la violencia, verbal o física, en algún momento de tu vida, porque de lo contrario puedes verte en ese “lugar negro” sin saber cómo salir. La gente más joven cada vez irá teniendo esto más claro, y puede que la juerga nos pille en una edad en la que no podamos participar.
16 añitos fiera. Alberto Noguera

También puede ser que nada de esto guarde relación y que, como todo últimamente, también sea efecto de la crisis, no causa.

Suena Estos macarrones aún no están hechos, de Decibelios.

Algo negro y sucio, tirando a sórdido

La temperatura alcanzada en los últimos días favorece el aturdimiento general, ambiente propicio para hacer el avestruz con el problema estatutario, meter la cabeza en tierra y el que venga detrás que apriete. Grotesco, de no ser porque se trata de la prueba publicitada del sometimiento de la justicia al poder político.

Ambiente indicado para probar fuerzas, por ahora todo es un amagar y no dar, de cara a lo que se pueda avecinar.

Ambiente idóneo para comprobar cuánto admite todavía la cuerda sin amenazar con quebrarse:

Con el debido respeto, obligar a las empresas periodísticas, por Decreto / Ley, a “configurar un bloque informativo especial sobre la campaña electoral ordenado en función de los resultados que las formaciones políticas cosecharon en los anteriores comicios”, es una media digna de un Estado policial. Imponer tal política de cuotas en los medios públicos ilustra, al mismo tiempo, una concepción confiscatoria y policial de la información y el periodismo. Poner puertas al campo, por Decreto / Ley, es una amenaza contra la libertad de expresión.
La Asociación de la Prensa de Madrid y los colegios de periodistas de Galicia y Cataluña han comenzado por denunciar “un retorcimiento del derecho a la información”.

Temo que sea algo peor, más negro y sucio, tirando a sórdido.
España, atentado contra la libertad de expresión. JPQ.

A estas alturas, que la sociedad se acabe identificando en algún momento con su sistema político se me antoja un escollo insalvable. Una revisión del mismo, por tanto, es inevitable. Los detentadores del poder político están moviendo sus fichas en la dirección adecuada. Temo, aún estemos paralizados por el miedo y el entumecimiento dulce y confortable de la euforia.

Suena Exo-politics, de Muse.

¡Dios salve a la Reina!

La monarquía Borbónica, que lleva reinando en España más de 300 años con las excepciones de todos conocidas, se encuentra ante una nueva oportunidad histórica para  legitimarse ante el pueblo español. Las ocasiones anteriores se saldaron con victoria. La Primera, por aclamación popular, el famoso ¡Vivan las Caenas!; la segunda, por incomparecencia; la última, por decisión arbitral:

En realidad, Juan Carlos no puede ser condenado por lo que no puede hacer sin traicionar su juramento a la Constitución. El hecho de que ya lo hiciera como Sucesor, respecto del juramento de fidelidad a los Principios del Movimiento después de Franco, no justifica la esperanza de que sea por dos veces perjuro. Sería cruel, por no decir impío, exigir o esperar un acto de inteligencia o voluntad autónomas en un espíritu educado bajo el dogma de obedecer las órdenes de quien tenga el poder de dárselas.

Obedeció a su padre cuando éste tenía el poder de la sucesión dinástica. Hasta que le exigió que no obedeciera al dictador. Entonces lo traicionó, no por deslealtad familiar, sino porque el poder al que debía de obedecer, para ser Rey, no lo tenía Don Juan, sino Franco.
La Monarquía de Juan Carlos, Antonio García-Trevijano.

La reciente asunción de funciones, ¡hola! delicado eufemismo, del Delfín y el manso silencio mentiroso que los medios de (in)comunicación oficiales han extendido sobre algo tan importante como la sucesión (de la pobre Leonor, mejor no hablar) sólo puede significar que, muy pronto, tendremos otro problema político que añdir a los económicos, sociales, culturales… que no harán más que agravarse en el corto plazo.

Pero, ¡rayos!, la Historia, ese juez voluble y olvidadizo, vuelve a ponerse de su parte para sobrevivir una generación más.

Si el Príncipe Felipe rechaza la actual Monarquía Parlamentaria, ilegítima porque los constituyentes carecían de ella,  y acoge el sistema de gobierno que el pueblo libremente decida podrá legitimar un poder transmisible por vía hereditaria. Podrá seguir disfrutando de los privilegios del cargo y podrá sentirse orgulloso de su contribución a la Historia.

Todo lo demás, es tocar el flaviol.

Suena God Save the Queen, de Sex Pistols

Momento de dulce y confortable entumecimiento

Me queda la duda de qué habría pasado con la repercusión del corto si la BBC no hubiera dado el primer paso.

Vía Cine y Política

Eso pasa poco ahora…

Lo único que justifica las universidades, en lo que a docencia se refiere, es la competencia de quienes en ellas obtienen título, no su número, y la única base para medir su calidad es el destino de sus titulados, su éxito profesional futuro. Cualquier otro indicio es engaño, maniobra de despiste, estafa a la sociedad que paga. Si los títulos no han de tener más pretensión que la de ser rito de paso y habilitación formal para que las empresas e instituciones elijan a los que les sean más gratos por razones de clase, de influencia social o de partido, la universidad está de más, sobra, es un lujo tan caro como vano.
¿Tiene arreglo la Universidad? Deseducativos.

En la Universidad tenemos otro ejemplo de que no es cuestión de que (h)unos u (h)otros estén en el poder. Es cuestión de que todo cuanto toca el sistema oligocrático de partidos acaba pudriéndose.

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Desde que salí de ver Invictus el otro día no paro de pensar en la escena en que Mandela invita a François Pienaar para conocerse y en la respuesta de este:

Mandela: “En los momentos más difíciles, ¿dónde encuentras la inspiración para ser un buen líder?”

Pienaar: “En intentar ser un buen ejemplo para los demás”.

Quizá sea eso precisamente lo que haga falta en este país, desde el ayuntamiento de un pueblo cualquiera, hasta la presidencia del gobierno, pasando por la inmensa mayoría de comunidades y grupos de trabajo: estamos faltos de líderes porque nadie quiere ser un buen ejemplo para los demás.

Suena Nunca es Igual, de Andrés Calamaro.

Cuentan de Alejandro que una vez
se metió en un río tumultuoso de la India, todo con barro
persiguiendo al ejército que peleaba con él
y que cuando iban  en mitad
los caballos perdieron pie
aquellas aguas estaban heladas
y se volvió a sus compañeros y les dijo:
“me cago en la leche
os dais cuenta las  cosas que tengo que hacer para que me tengais
respeto?”
eso pasa poco ahora
eso pasa poco ahora.
Respeto, respeto, respeto…

Solo la incompetencia pide ser consensuada

12-febrero-2010 · Imprimir este artículo

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Ahora que vuelve a hablarse de Pactos de Estado y componendas similares:

La idea de que las fuerzas políticas pacten un acuerdo de Estado para hacer frente a la crisis económica se abre camino. A las distintas voces que se han pronunciado en los últimos días a favor de esta iniciativa se ha sumado este jueves la del Jefe del Estado, quien ha afirmado que es la hora de “amplios acuerdos”. Mientras, el PSOE ha anunciado que comenzará a entablar contactos con el resto de Grupos Parlamentarios para explorar esta posibiliad.

Durante el acto de entrega de los Premios Nacionales de Investigación 2009, el Rey ha afirmado que “es hora de grandes esfuerzos y amplios acuerdos para superar juntos, cuanto antes y con la debida determinación, las graves consecuencias de la crisis, y para recuperar un crecimiento fuerte y duradero“, informa Europa Press.

[..]

También, el presidente del Congreso, José Bono, ha considerado que “sería muy bueno” que todos los partidos estuviesen juntos “en momentos de dificultad” como en la actual crisis económica, porque es más importante “ganar las batallas en favor de los ciudadanos que ganar las elecciones”.

[..]

El secretario general de UGT, Cándido Méndez, reclamó este jueves al PP y al PSOE un “compromiso” para trabajar unidos en la búsqueda de objetivos comunes contra la crisis

[..]

Por su parte, el líder de UDC y portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran, tildó de “vergonzoso” que PSOE y PP utilicen la crisis económica como “instrumento” de confrontación política, aunque reiteró que continuará manteniendo la propuesta para un pacto de Estado que el pasado martes lunes la federación nacionalista.
La idea sobre un pacto de Estado contra la crisis se abre camino, El Mundo 11/02/2010.

creo que, llegados a este punto, sería bueno recordar qué es eso del Consenso:

El consenso no es más que ideología conservadora, favorable a los gobiernos en plaza, para que ni siquiera haya simulacro de oposición parlamentaria. El consenso es el silbido del solitario que ahuyenta el miedo a peligros imaginarios. A la cobardía se une la falta de inteligencia perceptiva de la realidad. Solo la incompetencia pide ser consensuada.
El consenso niega la política.

Suena Talkin’ Shit, de The Yeasty Girlz.

Pasando (de) Reformas

La España de Rodríguez,  Rajoy Brey y Botín vuelve por sus fueros. En todas partes leemos, vemos y escuchamos diagnosticados los males que dañan sus cimientos: el sistema educativo,  el desprecio por la ciencia y la cultura no institucional, el mercado laboral y el modelo productivo, los años de juerga en que vivimos como nuevos ricos para los que no existía el mañana, el sistema de justicial, la corrupción política. Todo es consenso en este punto. Aún más signos de aquiescencia encontramos si pregonamos la necesidad de reformas, de cambios.

- Sí, sí. Es verdad, tiene toda la razón. Es urgente  reformar el sistema educativo, el mercado laboral y el modelo productivo, despolitizar la justicia.

- ¡Y esos políticos… qué sinvergüenzas!

Si obviamos a la mayoría de plumillas, tertulianos y otros culiparlantes que se hacen llamar periodistas  pero que no hacen más que emponzoñar el debate público, y aventar la ignorancia, que viven a las órdenes de la oligocracia política y obedecen a intereses más o menos espúrios y más o menos declarados quizá nos quede una cantidad importante de personas competentes y capaces de ofrecer tratamientos adecuados a la dolencia que aqueja su especialidad. El voluntarismo es, como mínimo, digno de admiración. Esfuerzo condenado a la esterilidad.

La sociedad civil vive raptada por un sistema político endogámico y viciado. No existen canales de expresión y presión política al margen de los oficiales, heredados de la estructura franquista del estado: partidos, sindicatos, oligarquía financiera. Los partidos políticos, que deberían ser el medio natural de expresión de las demandas de la sociedad y el canalizador de sus propuestas de reforma son hoy estructuras de poder en las que los requisitos para ascender en la jerarquía interna, por tanto para alcanzar eventualmente responsabilidades de gobierno, son contrarios al buen ejercicio de la política entendida como dirección de los asuntos públicos en beneficio del común de los miembros de una sociedad. En el mejor de los casos alumbrará una voluntad firme. En el peor, que es donde estamos, pusilánimes conspiradores sacarán pecho ufanos  mientras el siguiente líder afila la cuchilla.

Si no se transforma la Monarquía de Partidos en un sistema abierto a la participación ciudadana, transparente, de poderes separados y control efectivo del poder. Hasta que la democracia no se instale desde abajo e impregne todos los estamentos de la sociedad (y no sea impuesta desde arriba, desde la clase dominante que eso y no otra cosa fue la Transición) cualquier intento de Reforma topará antes o después con la oligocracia dominante y acabará perdiendo su esencia, diluida entre los intereses de la Casta.

En tanto no se acabe con el hermético sistema partitocrático y seamos los ciudadanos quienes elijamos a nuestros representantes (no los Jefes del Partido quienes designen a los diputados y los electores sean meros distribuidores del poder entre opciones cerradas e impuestas) cada vez se harán más frecuentes escenas como las que vivimos estos días:  la Ministro títere de Economía va a un periódico a reconocer sus errores y a suplicar que no les hagan más pupa; el brazo ejecutor en el partido del gobierno (Ministro de Fomento en sus ratos libres) es abducido por su archienemigo y ve conspiraciones planetarias para despojarles de sus trajes de Adolfo Domínguez; el presidente, Rodríguez, nos sorprende con una nueva ocurrencia diaria “a ver si esta funciona”;  y una oposición cegada por el olor a sangre de la herida mortal no piensa en otra cosa que en su gloriosa venida.
Mientras, la cohesión social, el progreso económico y, más importante, el régimen de libertades amenzan con escaparse por el sumidero.

Los ciudadanos no eligen -ni controlan- ninguno de los tres poderes del Estado: el parlamento nombra el gobierno y el poder judicial, y los parlamentarios son escogidos por sus respectivos jefes de partido para figurar en las listas que éstos confeccionan. De ahí el divorcio inevitable entre la clase política y la sociedad civil.

Los partidos y los sindicatos son mantenidos por el Estado, por lo que de representantes de la sociedad civil o de los trabajadores, como deberían ser, se transforman en meros profesionales de la política o funcionarios orgánicos que ponen las arcas y las instituciones públicas al servicio de sus intereses privados.
Razón e Ignorancia, por Jesús Nava

Estamos convencidos de que el juego político es así. Quizá porque nos da miedo el cambio, quizá porque no conocemos otra cosa.

Suena No Prayer For the Dying, de Iron Maiden.

PS:
El título de esta entrada está inspirado en la serie ofrecida por Citoyen.

El Tratado de los Burócratas Ilustrados

15-diciembre-2009 · Imprimir este artículo

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El pasado 1 de diciembre entró en vigor el Tratado de Lisboa tras el sí de Irlanda, último obstáculo superado. Dos semanas antes, 27 personas eligieron al Presidente del Consejo Europeo y al Alto Representante (sic) para temas de política exterior. Ambos puestos son la cabeza visible del Tratado de Lisboa, o puerta de atrás pensada ad hoc tras el NO en referendum de Francia, Holanda e Irlanda a la Constitución Europea. La intención, supuestamente, no es otra que la de fortalecer políticamente -quizá sería más atinado decir «que fortalecer a la clase política»- una Unión Europea que aparentemente navega a la deriva en un escenario internacional incierto: ¿De qué va la Unión?.

Lo que más llama la atención de todo este tinglado no es que la democracia brille por su ausencia en el proceso de construcción europea, lo más interesante, en mi opinión, está siendo la respuesta de los autodenominados europeístas a los llamados euroescépticos. El caso más notorio quizá sea el de Vaclav Klaus, pero evidentemente no es el único. Gentes, principalmente pesebreros de los medios de (in)comunicación, que gustan de llamarse progresistas, o ¡demócratas! en el colmo del autoengaño, defienden acríticamente cualquier decisión tomada por los burócratas ilustrados. En el colmo de la ignorancia, o la mala fe, critican cualquier posición contraria a la creación de un «gobierno de sabios», que hacia eso y hacia nada mejor que eso se dirige esta Unión Europea. De los europarlamentarios* no podemos esperar nada distinto que obediencia al Partido que les da de comer. Aún así, al ver al Presidente del parlamento europeo concediendo la gracia de permitir la expresión de la crítica (¡sólo faltaría! -a los 2′ 35”-), no he podido evitar evocar la imagen de Ralph Fiennes en la piel de Amon Goeth.

La noticia aparecida en El Mundo el 08-12-09 me ha descubierto a Nigel Farage, otro de esos personajes que, poco a poco, aparecen para canalizar el creciente descontento de una ciudadanía que, si bien todavía escasa en número, al final del camino es consciente de que más allá del niño estudiando (¿?¿?) un erasmus en Londres y más allá de las subvenciones la Europa de los Pueblos  no es eso. No debería ser eso.
En España siempre hemos estado a una generación o más de las sociedades política o económicamente más avanzadas. Partidos como el Pirate Party o, simplemente, con algo que decir en el proceso de construcción europea (más allá de el mantenimiento o incremento de insignificantes parcelas de poder) son impensables.  Quizá por eso personajes como García-Trevijano (en un plano mucho más teórico… y cercano), Ron Paul o el citado Farage con (a pesar de) su dicción aristocrática y su pose afectada se encuentran más cerca de mis inquietudes:

Sobre el Tratado de Lisboa

A pack of lies has been told [..] is the imposition of the will of the political class upon the citizens.
You don’t want to hear the voice of the people (addressing the European Parliament).

Un montón de mentiras se han dicho [..] es la imposición de la voluntad de la clase política sobre los ciudadanos.
No queréis oir la voz de la gente (dirigiéndose al Parlamento Europeo).

Sobre el Alto Representante

[..] who really is the true representation of the modern political class. In some ways she’s ideal, isn’t she? She’s never had a proper job and she has never been elected for anything in her life. She’s a part of this post-democratic age.

[..] quien realmente es la auténtica representante de la clase política moderna. De alguna forma ella es perfecta, ¿verdad? Nunca ha tenido un verdadero trabajo y nunca ha sido elegida para ningún cargo público en su vida. Es parte de esta era post-democrática.

Quizá sea una obviedad repetirlo pero, oye, nunca hay que subestimar la capacidad del personal para malinterpretar lo que ve, lee o escucha: no soy anti europeo,  o anti Unión Europea, simplemente no me gusta dejar en manos ajenas aquello que de una forma u otra facilita o dificulta mis quehaceres diarios. Y si de lo que se trata es de hacerno tragar con ruedas de molino, conmigo que no cuenten.

Suena Bilingual, de los Pet Shop Boys.

Debe haber algún tipo de salida

12-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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Si algo puede traer de bueno esta crisis (yo también estoy hasta los mismísimos pero tenemos que entendernos de alguna manera) es, aparte de ponernos en nuestro sitio, el necesario desprestigio de la actual clase política dominante y del fraudulento sistema político.

Razones para el optimismo no han de faltarnos, ¡quién iba a pensar, hace tan sólo unos años!, que los propios cómplices del engaño (que no son otros que los medios de (in)comunicación -JPQuiñonero®-) iban a empezar a renegar del cambalache que ellos mismos han contribuido a legitimar. Son tiempos difíciles para todos, mariquita el último.

Algunos ejemplos para la esperanza.

El Confidencial ha hecho bandera de su oposición al poder actual salpimentándolo todo con algunas firmas que aparentan independencia, lo que le permite ser, a ellos sí, un caso de éxito entre los medios digitales, el otro es LibertadDigital pero sigue estando mal visto referenciarlos fuera de su círculo de incondicionales. Estoy deseando verlos torear en plazas de segunda, a ver en lo que quedan.

En ABC hay algunas plumas aparentemente convencidas:

Entramos en la democracia tarde -cuando ya se disolvía en todo el continente- y por la puerta falsa. Llamar democrática a la Constitución de 1978 era un exceso de euforia. Comprensible. Llamar democrático a lo que ha venido luego, es, sin más, una locura. Salimos de la dictadura; lo cual fue estupendo. Entramos en un régimen de partidos; lo cual no lo fue tanto. Nos resignamos. Al fin es perdonable, viniendo de donde veníamos. Pero hemos llegado al límite. Nada de lo que define una democracia funciona aquí.
Gabirel Albiac, Si a esto llaman democracia.

Ese es el fracaso de nuestra democracia que ya exige una revisión, incluso constitucional, que permita una mayor responsabilidad a partir de un sistema electoral en el que las personas sustituyan a los lotes. Si dañina es la vigente corrupción económica -todo por la pasta- más repugnante resulta la ideológica, la que se sustenta en el odio a España sobre imaginativos supuestos separatistas.
M. Martin Ferrand, La España Fétida.

¡Incluso en El País!

La transformación de la democracia parlamentaria en partidocracia, es decir, en partidos-máquina autorreferenciales y cada vez más parecidos entre sí, ha ido haciendo progresivamente vana la relación de representación entre diputados y ciudadanos. La política se está convirtiendo cada día más en una actividad privada, como cualquier otra actividad empresarial. Pero si la política, es decir, la esfera pública, se vuelve privada, lo hace en un doble sentido: porque los propios intereses (de gremio, de casta) de la clase política hacen prescindir definitivamente a ésta de los intereses y valores de los ciudadanos a los que debería representar, y porque el ciudadano se ve definitivamente privado de su cuota de soberanía, incluso en su forma delegada.
Paolo Flores de Arcais, La traición de la Socialdemocracia.

Una mezcla explosiva, sí, la de la crisis y la corrupción. Una conjunción perversa en la cual puede estar el germen del populismo… o de la abstención masiva… Y ante este deterioro, ¿qué van a hacer los grandes partidos? Lo diré en pocas palabras: mucho tendrá que apretarles el zapato para que se decidan a renunciar al mangoneo, fuente de toda corrupción. Lo más probable es que no hagan nada práctico. Y no lo harán porque los partidos españoles tienen una bien acreditada fama de no querer autorreformarse, y tampoco están dispuestos a descolonizar lo que han colonizado… Unos partidos que no quieren ni oír hablar del artículo 6 de la Constitución, que les obliga a ser democráticos en su estructura y funcionamiento.
Joaquin Leguina, Mangoneo y Corrupción.

Sin embargo El Mundo, que durante unos años mantuvo una apariencia de indepencia ante el poder y que se granjeó la fama e influencia de que disfruta sobre la base de su crítica feroz a las consecuencias visibles del felipismo. Una vez alcanzado el co-liderazgo ideológico y cultural (consecuentemente el económico y un cierto poder real) ha ido reculando y contemporizando en función de unos intereses cada vez mayores hasta convertirse en el principal sostén de la monarquía y la oligocracia de partidos.  Como ejemplo la serie de artículos Los Vicios de La Democracia Española que, lejos de ser una denuncia de los mismos, termina siendo un compendio de lugares comunes y una leve reprimenda admonitoria: “así, no hijo mío, así no”. PedroJ. cada vez se parece más a la Faye Dunaway de Network.

Parece, aún así, que el trabajo de denuncia que muy pocos se atrevían a hacer cuando todo eran parabienes a nuestra transición ha encontrado en la red en los últimos años la fuerza necesaria para colarse en los medios. Seguimos quemando etapas.

Las dificultades políticas, que podrían acarrear graves problemas sociales en Cataluña y, sobre todo en el País Vasco (¡seamos claros, no pasa nada si España se rompe!), derivadas de la necesaria reforma constitucional no deben desanimarnos. Si algo ha caracterizado a las sociedades que lucharon y consiguieron una democracia real, fue la determinación en sus objetivos por la superioridad moral de sus argumentos. En palabras de Jefferson:

We are not to expect to be translated from despotism to liberty in a feather bed
(No podemos esperar ser trasladados del despotismo a la libertad en un lecho de plumas)

Suena, All along the Watchtower, de Dave Mathews Band.

De la necesidad de pedagogía política

6-septiembre-2009 · Imprimir este artículo

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Una sensación de profundo cansancio, fruto del abatimiento, la rabia y la impotencia, se apodera de mi cada vez que escucho al Presidente Rodríguez.  Es agotador en extremo intentar rebatir, ¡es agotador en extremo exhibir!, las mentiras en que se apoya el discurso del Líder.

La última, en Onda Cero, con Isabel Gemio, ( la de ¡Sorpresa, Sorpresa! ¿Hay que decir algo más? ) (Sí, que las alternativas son Susanna Grisso, Pedro Piqueras o Gabilondo. En fin, para enjugar diariamiente las lágrimas socialdemócratas, Santiago González).

El lugar de vacaciones se elige por consenso, la mujer manda mucho en casa. [..] La adolescencia, esa edad maravillosa por otra parte [..] Un esfuerzo pequeño, muy pequeñito[..] (Es lógico que salgamos de la crisis un poco más tarde) empezamos con crecimientos negativos (sic) algún trimestre después. Tengamos prudencia. Si acertamos…[..] Nuestra prioridad es proteger al máximo al que no tiene trabajo [..]La gran prioridad es la FP, dignificarla, para eso hemos instado el Certificado de Reconocimiento de las Competencias Adquiridas (¡ole!) [..] es una crisis que sólo se vive una vez en la vida y me ha tocado a mi vivirla.

Una verdad se le escapó, eso sí:

La Paz social que tenemos es fundamental

Y tanto, aunque es más de mi gusto llamarlo Servidumbre Subvencionada.

Su arrogancia ignorante y huera es  fruto de la progresiva renuncia de nuestra sociedad a la Libertad (si no nos gusta esta palabra porque estamos a escasos pasos del abismo digamos autonomía, independencia…¿?) hasta abandonarla en manos de salvíficos redentores que hoy, aquí, se llaman partidos políticos. Desconectados de la sociedad a la que deberían representar, lacayos de un Estado a todas luces excesivo y que no aspiran a cambiar sino es para controlarlo algo más de tiempo; en ellos ha anidado la hidra de la selección negativa y los sucesivos representantes que elijan los partidos para gobernarlo, ceteris paribus, irán progresivamente a peor:

Los denominadores comunes de la misma son la mediocridad y un relativismo tan profundo que hace que sus miembros sean perfectamente inmunes a cualquier discurso que no sea su propia letanía sectaria. Miedosos e insensatos a un tiempo, sectarios, incultos y por ello perfectamente inmunes a la autocrítica, son gente por talante mucho más cercana a los aparatchiks de los regímenes autoritarios o totalitarios que al político humanista de una sociedad abierta democrática. [..] Todo tiene explicación y antecedentes. Cuando el sectarismo ideológico, como embozo de la incapacidad intelectual, acaba primando de forma total sobre la profesionalidad, la autoestima, sobre la percepción de la dignidad personal o sobre la más evidente realidad, se impone de forma terrible lo que en el siglo XX se dio en llamar la “selección negativa”. Un elemento clave de la formación, definición y catadura de los partidos esclavos de sus estructuras y, especialmente, de los fascistas y comunistas. Hoy vemos esa selección negativa de forma abrumadora [..]

Pero lo que es absolutamente desolador es comprobar que la oposición (¿toda?) y los nacionalistas-onanistas están más preocupados de sus minúsculos privilegios que de encontrar una fórmula alternativa a esta España del siglo XXI que navega con rumbo firme y decidido hacia la nada,  príncipe, causa y cabeza de los males.

No quisiera, en fin, convertirme en una especie de disco rayado que no aporta otra cosa que la crítica por la crítica (aunque no me parece una aportación baladí, todo sea dicho), así que tal vez sea el tiempo de empezar a articular alternativas, planes de acción, hojas de ruta ¿?. En mi opinión es fundamental renunciar a la participación en las sucesivas elecciones, más allá del voto en blanco o el voto nulo (incluso el voto nulo con mensaje tipo «vuestra madre será una santa...», que, a qué negarlo, tiene un atractivo elocuente) hasta forzar una revisión del modelo; en mi opinión votar en blanco o nulo, es mostrar tu acuerdo con el sistema, si bien no con las alternativas. No es mi caso.
Una revisión que, por otra parte, no puede estar tan lejana en el tiempo por lo que un poco de pedagogía política y un mucho de debate, aunque sea para exóticos outsiders, afrancesados si se prefiere, es asunto ya urgente. Más que nada para que no nos vuelvan a pillar en bragas.

No es algo nuevo, claro, si bien, vistos los antecedentes, cualquier alternativa al oprobio de la mordaza practicada por los grandes medios de (in)comunicación en los últimos quince años. Digamos el mero hecho de debatirlo y hablarlo, por ahora en la red, podemos considerarlo una batalla ganada.
Mis inquietudes se encuentran cerca de movimientos como la Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia y el Movimiento de los Ciudadanos hacia la República Constitucional.

¿Tú tienes? Me encantaría escucharlas.

contra los molinos

Suena La Maza, de Silvio Rodríguez.

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