LA ISLA DE AFRODITA BAJO EL ASEDIO DEL CUARTO REICH

-¿Democracia?

-El mayor sufrimiento para el mayor número.

La crisis económica en la Unión Europea no es otra cosa que un procedimiento de reajuste de las élites con relación a sus patrones de dominación: 1 sobre los gobernados y 2 con los equilibrios de hegemonía con otras unidades de destino en lo universal depredador (eso que denominamos Historia) Avanza el simulacro a buen ritmo y, con ello, la devastación que sólo la combinación de falsas retóricas, hechos consumados y la mansedumbre y estupefacción de las muchedumbres permitían, sin demasiado esfuerzo cognitivo, a los más avisados hace tiempo presagiar. Ciñámonos al caso chipriota que estos días solicita la atención de la sufrida y pasiva ciudadanía. Citaré libremente a Charles K. Rowley que ha estudiado el asunto con alguna precisión:

Chipre es la tercera isla más grande del Mediterráneo, tras Sicilia y Cerdeña. La República de Chipre es una pequeña nación poblada por unas 800.000 personas con una economía que representa un 0.02 por ciento del producto nacional bruto de la Euro-Zona. Bajo patrocinio gubernamental ha evolucionado un sistema bancario opaco con más de 70.000 millones de euros de los cuales 20.000 millones son depósitos procedentes de Rusia. Considerar a Chipre como un estado cliente de Rusia y de otros países, en el pasado satélites de la URSS, incluso de la Mafia Rusa, no es ninguna aproximación errónea. Chipre es utilizada para lavar dinero negro y evadir impuestos por valor de un alto porcentaje de su economía.

Hagamos no obstante algunas precisiones: Chipre está dividida en dos zonas desde 1974 cuando, tras un Golpe de Estado y gracias a los buenos oficios de la CIA, accedió al poder una Junta Militar en Grecia que entonces gobernaba la isla. Poco después fue invadida la parte norte por Turquía.

Chipre ha tenido que nacionalizar hace poco uno de sus más grandes bancos debido al impacto que ha tenido sobre su economía la crisis y el draconiano rescate de Grecia impuesto por la UE. Parte del dinero ruso, según fuentes de Inteligencia vinculadas a la OTAN, ha sido usado para financiar compras de armas para el gobierno de Assad. No olvidemos que los gobiernos europeos, incluido el español cuyo servilismo y ausencia de autonomía es modélico, está apoyando a los terroristas de Al Qaeda que tratan de derribar el legítimo gobierno sirio siguiendo la agresiva política norteamericana iniciada con las “primaveras árabes”.

La crisis, tanto acá como en Estados Unidos donde se dio el pistoletazo de salida, tiene dos partes claramente delimitadas: una es la mecánica que la ha provocado, en la que hay que insertar las deficiencias de aquellos organismos encargados de monitorizar y evitar los eventos que acabaron teniendo lugar; otra las respuestas de política económica que se están utilizando para combatir sus efectos. Totalmente discutibles, tanto desde el punto de vista normativo como profesional. Contra lo que se pretende transmitir: no hay un sólo camino para resolver la aciaga circunstancia y sí hay responsables económicos y políticos que deben ser apartados de sus cargos, tanto electivos como no, y castigados. Muchos de ellos en la cúspide de las instituciones bancarias, tanto privadas como publicas europeas e internacionales, así como en el mundo político y funcionarial. Pero vete a proponer que deponer al ineficaz y castigar al corrupto deban ser obviedades, consagradas como principios generales en nuestro sistema jurídico, los miserables que están beneficiándose de esto cuando se lo comentas te miran con desdén como si hablases de extraterrestres. Hay que plantearse una sustitución radical de nuestras clases dirigentes, tanto en España como en Europa, en todos los ámbitos y un castigo ejemplar a sus manejos. Sin desdeñar en modo alguno la reposición de la pena de muerte.

Continuemos con el asunto que nos ocupa mientras aguardamos optimistas el despertar de la conciencia y el coraje de los perjudicados (sic). La solución que los líderes europeos, y los corruptos gobernantes chipriotas, habían encontrado al problema de Chipre consistía en prestar dinero al sistema bancario de la isla de Afrodita a cambio que se garantizase el pago de sus leoninos intereses. Para lo cual la gran idea era un impuesto a los depósitos bancarios de todo tipo que oscilase entre el 6 por ciento y el 20 por ciento. La propuesta, rechazada en las calles y en el Parlamento, ha sido suspendida en el último momento. Al mismo tiempo se ha constituido, como en Argentina en el pasado, un “corralito” impidiendo a los ciudadanos aprovisionarse de dinero efectivo para sus necesidades durante casi una semana. Ahora el límite diario es de cien euros. Un peligroso precedente y un acto de guerra económica, no sólo contra Rusia sino contra los ciudadanos chipriotas y, en el futuro, un claro mensaje de que esto nos lo pueden hacer a nosotros sin ningún problema. Se trata de confiscar, para satisfacer las deudas de los Bancos, sobre todo los emolumentos de los trabajadores y los pequeños y medianos ahorradores (ya se ha dejado caer aunque se ha dado al final marcha atrás) y muy posiblemente en el futuro de los mismos Fondos de Pensiones que garantizan las jubilaciones. El objetivo, que ya señalé en la segunda edición de Protocolos para un Apocalipsis(libro coescrito con Enrique Freire), es pagar la mitad por el doble de trabajo para “ser competitivos” con los países emergentes y mantener a la élite en una situación, casi estamental, en el vértice de la pirámide. Reconstruyendo el antiguo Egipto mediante mecánicas financieras espurias y, en breve, suprimiendo el dinero en metálico y organizando castas para integrar a la población como peonaje que tendrá que laborar lo que se le mande para intercambiar dígitos por transgénicos y mercaderías de baratillo en un ambiente de sostenible cuasi reducción jesuítica. Y ya que hablamos de estas buenas gentes citar a Kike Figaredo Alvargonzález, obispo en Camboya (lugar asolado por norteamericanos y maoístas donde ahora sí puede enraizar el jumental proyecto esclavo judeocristiano con la autenticidad y solidaridad que se le supone) Ante una pregunta obvia, nuestro preclaro asturiano responde con meningítico rebuznar:

¿Qué augurio hace para la economía? ¿Saldremos de esta? -Creo que se ha tocado tope y que lo que habrá que cambiar es un poco el modelo de vida y de consumo, pero si todo el mundo está concienciado de nuestra falta de competitividad, nos podrán guiar mejor. Tengo muchas esperanzas de que esto cambie. Hay que hacer las cosas desde lo pequeño, desde los detalles de lo minucioso.

Traducción: ¡obedece y calla! Mientras tanto el nuevo Papa alecciona: No os pueden robar la esperanza. Pero todo lo demás sí, añado. Prestemos atención a los pequeños detalles:

1 Es obvio que se trata de disuadir con las medidas tomadas al final, no sólo en Chipre, el ahorro y la confianza. Los depósitos de menor cuantía han sido respetados aunque sus dueños repito sólo pueden sacar pequeñas cantidades cada día. Los demás inversores, muchos de ellos rusos, ¿verán confiscados gran parte de sus activos? Esto también es mera apariencia: los oligarcas rusos (precisemos que no menos oligarcas son nuestros patrocinadores de desorden o si lo preferís: nuestra exquisita sociedad civil) ya han transferido sus recursos sin perdida alguna. La quita afectará a las clases medias chipriotas y a los pequeños y medianos inversores.

2 Hay algo más en todo esto, como señala Alejandro Muñoz Alonso:Las reservas de gas que posee Chipre en sus aguas son otro aspecto del problema. ¿Ha negado Rusia su ayuda a los chipriotas porque espera obtener parte de ese gas? ¿Ve la UE en esas reservas un medio de liberarse de la excesiva dependencia rusa en este terreno energético? Todo esto revela al aspecto geopolítico de una crisis, que no solo consiste en la semi-quiebra del sistema bancario de la dividida isla mediterránea, transformada en poco tiempo en un centro financiero y en un tentador paraíso fiscal que, como ha dicho un ejecutivo extranjero, “de pronto se ha convertido en un infierno”.

3 El desenlace de la mayor parte de las crisis bursátiles que son manifestación de una crisis económica generalizada, como es el caso que sufrimos, son un aumento sensible de la concentración industrial y financiera así como un proceso de proletarización de vastas capas de la sociedad. No están alejados de la realidad, aunque se quedan a medio camino, los que ven en el actual proceso que el objetivo real prioritario de la Troika no sea cobrar la deuda. Tal vez porque lo que se busca es desmantelar los derechos sociales en Europa. Tal vez porque esta crisis permite a la minoría rica aumentar obscenamente sus beneficios, como lo demuestran los datos. Entra en declive también el comercio internacional y los conflictos bélicos se hacen más que probables. A mi juicio también es una oportunidad para pasar a la economía de crecimiento cero, mal llamada sostenible, postulada en el Club de Roma, que no es otra cosa que el soporte de un despotismo seudo faraónico. Oído al parche. Luego, con el simulacro del cambio climático y el salva al planeta apagando la luz entraremos en el escenario final donde efectos especiales de corte galáctico, junto con algunas guerras y epidemias, completaran la farsa. Y que ¡viva la gente!

4 La concentración de poder económico creciente en manos cada vez más viles, basta ver las obras de arte que se patrocinan por estos dineros digitales globalizados, ha sido posible debido a la coexistencia de algo tan aberrante como las sociedades anónimas y la elaboración cíclica de procedimientos de expansión y concentración del crédito basados en las acciones concurrentes de especuladores y representantes (elegidos o no) de un Estado cautivo desde su orígenes en Mesopotamia de los intereses más inconfesables. A esto lo llaman los sicofantes o economistas: “destrucción creadora” y “progreso económico”. O “evitar riesgos sistémicos” porque “todo está conectado”. Simplemente una mecánica mafiosa y oligárquica, a la que no son ajenos en modo alguno tanto el socialismo (el fabiano, como el marxista leninista) y las variantes clásicas de colectivización del sufrimiento y concentración de poder y riqueza auspiciadas por las teocracias del Libro. Repito: el objetivo de los dueños del cortijo europeo, sucursal destacada de la globalización de “occidente”, es pagar la mitad por doble trabajo. ¿Lo conseguirán?

Depende de ti que no. Si no se les planta cara y decapita, en número significativo, la esclavitud reinará urbi et orbi. El viejo sueño de sustituir el gobierno de los hombres por la administración de las cosas va culminando, pero en otra frecuencia (no podía ser de otra manera) ahora, con el consentimiento sonambúlico de todos, los seres humanos son administrados como cosas y a eso se le llama el mejor método de gobierno. Una democracia de amplio espectro.

Pensad en las palabras de un prohombre luxemburgués, democristiano, alto funcionario de las instituciones financieras internacionales y europeas y Premio Carlomagno (2006) : Nosotros decidimos algo, lo presentamos al público y esperamos un poco, a ver lo que pasa. Y si no hay sublevación, entonces seguimos, paso a paso, hasta que no haya marcha atrás. Jean Claude Juncker, 1999 a Der Spiegel. En el 2011 dijo: Si la cosa se pone seria, hay que mentir.

Y yo me pregunto: ¿de qué estamos hechos para permitir que este señor, la trotona y sus predecesores, los innumerables felones que viven de nuestros trabajos y días, sigan viviendo y respirando?

Digo, os pregunto: ¿para cuando el Día del Odio?

 

 

 

HUGO ASCIENDE A LOS CIELOS


 Un refresco sano: bueno y nutritivo para mantener la juventud eterna, en vez de estar tomando por ahí que si esa no sé qué cosa, Coca no sé qué cosa, Cola no sé qué cosa…tome Juvita, para mantenerse joven eternamente. Eterna juventud, tomen Juvita. Hugo Chávez.

El infalible y popular Conducător venezolano, aquejado de un cáncer provocado por sus enemigos como reza, no una teoría de la conspiración injustificada y paranoica elaborada en poco informados cenáculos anónimos de la web, quizás de extrema derecha, como reza repito la versión oficial, institucional y pública (para la izquierda sin duda “buena”) divulgada por su sucesor en el cargo y por el propio interfecto, ha pasado a mejor vida. De la cual según su homónimo iraní retornará para amenizarnos el Eschaton. Entre nosotros: ¿alguien da más por tanta estupidez e hipocresía?

Siempre consideré al primate de la pequeña Venecia como un individuo insignificante colocado en el pináculo por fuerzas más que opacas con la finalidad de cumplir algún protocolo de hegemonía útil a los grandes consorcios que controlan (o tratan de controlar) el mundo. Potencia petrolera venezolana incluida. Ahora queda todo en manos de Maduro, otra criatura a la que obviamente desborda el cargo, que sin duda dará paso a “Putrefacto” y fin de ciclo. Y en la sombra el origen de todo: Marcos Pérez Jiménez, hombre fuerte y militar venezolano que gobernó con mano de hierro en los cincuenta y murió en Alcobendas hace una década. Una especie de Perón, sin segundas y delicuescentes entregas.

Entre las formas de gobierno que consignaba Aristóteles, tres puras y tres degeneración de las anteriores, sin duda la peor era la demagogia u oclocracia: degradación de la democracia. Ha muerto un oclócrata (¿tirano en ciernes?), sucesor inevitable de una oligarquía inepta que controlaba vastos recursos petrolíferos y punto. Pero quedan algunas dudas, y no echaría de menos las acusaciones que el propio interesado hizo sobre los orígenes del mal que le llevó a la tumba. Comencemos desde el principio, es decir desde lo que conocemos sobre su agonía. O lo que se nos quiere hacer pasar por “información”. Prepárense:

 ”No quiero morir, por favor no me dejen morir”. Éstas fueron las últimas palabras del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez fallecido el martes a los 58 años de un cáncer en Caracas, según ha revelado el general José Ornella, jefe de la guardia presidencial, al diario argentino La Nación. 

“No podía hablar, pero lo dijo con los labios”, ha señalado el alto oficial. “él quería a su país, se inmoló por su país”, ha puntualizado. Según su relato, el comandante venezolano falleció de un “infarto, que le dio fulminante”. “Sufrió bastante. Nosotros que estábamos al lado vimos que sufrió mucho esa enfermedad. Y bueno, la historia la escribiremos y algún día el médico escribirá”, añadió.

¿Han entendido algo amigos? Salvo que un militar nos comenta que la historia la escribirá algún médico (sic). Menudas tragaderas tienen los ciudadanos de estos países “emergentes”, aún mayores que las nuestras. ¿Qué coño significa: se inmoló por su país? ¿Que quiso decir con: No quiero morir, por favor no me dejen morir que haya de ser reescrito?

Ande ya compadre y tómese un litro de juvita con benzedrinas.

Como últimas palabras son un lamentable epítome para buscadores de posturas heroicas in extremis. En fin: la voladura del mito chavista comenzó en la habitación del hospital en que falleció, de mano de sus propios edecanes. No hay tirano, incluso gobernante legítimo, que no haya vivido esto. Solamente el Tío Joe mantuvo inmovilizados, por el miedo, durante unos días a sus sucesores. Pero Stalin, que tenía mucho de Rasputín, estaba hecho de otra pasta, estaba hecho con la materia con la que están hechos los sueños (más bien las pesadillas) de otra melaza que estos risibles y penosos epígonos. Y no hablaremos de los “adversarios”…

Gennady Zyuganov, dirigente del Partido Comunista ruso, ha demandado una Comisión Internacional que investigue cómo es posible que varios dirigentes latinoamericanos de corte progresista puedan sufrir cáncer. Esta gente no escarmienta y cree que todo se puede resolver con la creación de un Comité. Añadiendo la palabra “internacional” como calificador máximo. Que en la superstición izquierdista significa, como cuando se adjetiva con el término “público”, Bueno. Yo añadiría que ese Comité debería estar presidido por Baltasar Garzón para que todo quede en familia.

Pero la verdad sin duda puede ser más extraña y retorcida que la ficción. Y aunque Venezuela no es la Venecia de los Dogos, sigue habiendo clases, la intriga puede tener también chicha. No es este lugar para analizar los supuestos logros de Chávez, a mi juicio inexistentes, pero sí destacar como coexistentes con su peculiar y temprana muerte algunos eventos económicos más que significativos:

1 La reciente devaluación de la moneda de su país en un tercio, elogiada por el FMI (marzo 2013) y que sume a la población en la pobreza y la inflación;

2 La culminación, a finales de enero del presente año, de la repatriación de las 160 toneladas de oro de Venezuela distribuidas en diversos lugares del mundo. Un gesto pues de “confianza” hacia los mismos mercados que hicieron rico a su país, subiendo el precio del petróleo durante su gestión más de diez veces;

3 La ingente deuda contraída con China, pagada en petróleo, para poder hacer frente a las demandas sociales (imprescindibles para seguir en el poder, no sólo en las oclocracias), unida al penoso funcionamiento de su industria petrolera (en declive desde su ascenso a la cúpula). Hablamos de cerca de cuarenta mil millones de dólares.

Devaluación, endeudamiento, inflación, elogios del FMI y entregas de la riqueza del país al exterior. Un panorama poco boyante el existente durante la despedida de nuestro admirado, por sus cada vez más escasos beneficiarios, líder antiimperialista (sic).

Una vez situados volvamos a lo que nos trajo acá: la posible verdad en la supuesta inoculación de un cáncer a Hugo Chávez y, por extensión, a otros supuestos opositores a las políticas de Washington. ¿Es posible inocular un cáncer? Los especialistas lo niegan aunque sí aceptan es posible crear las condiciones para su desarrollo. Lo cual exige cierta estabilidad en la exposición del sujeto a la fuente de radiaciones. Posible es. Pero la mejor manera es colocárselo en circunstancias hospitalarias o terapéuticas. Es decir: incitar el desarrollo del cáncer desde la propia terapia anti-cancerígena.

Todos conocemos la admiración de Hugo, simplón y honesto aspirante a jugador de béisbol en su juventud, por Fidel Castro que, como todo engendro educado por los jesuitas, no es ninguna de estas dos cosas; por eso ha sobrevivido a todo dejando un reguero de cadáveres en el camino. Según el difunto, Fidel siempre le decía: tenga cuidado Chávez. Esta gente ha desarrollado una tecnología. Usted anda desprevenido. Tenga cuidado con lo que come…con una pequeña aguja ellos le pueden inyectar no sabría decirle qué.

Menuda novedad, Comandante, como si no se envenenara desde hace milenios a los dirigentes (y a los dirigidos) con “tecnologías” basadas en el hierbajo y el acceso a la marmita. Pero este imbécil, canonizado por cierta izquierda, lleva décadas parlando sinsentidos para uso de todo tipo de necesitados de dominatrix paterna y carece de inhibiciones aunque no de audiencia. Hitler con barba para hispano-parlantes.

En el vudú parte del maleficio (y de su eficacia sugestiva) estriba en hacérselo saber a la víctima con antelación. Por eso el supuesto error del periódico El País anunciando en primera página con foto la muerte de Chávez no es casual y dice mucho sobre los propietarios y directivos de tal órgano de hegemonía y sus auténticas creencias. En el pasado oficiar una Misa por la muerte de alguien, antes que tuviera lugar el fallecimiento del interesado, era una manera mágica de incentivar el deceso. Son puras reglas de magia natural aunadas con la psique bípeda que nos concierne.

No nos engañemos se enfrentan gangsters de la más baja ralea por el poder planetario y local.

¿Hubo conspiración para matar a Chávez? Sí

¿Jugó parte en ella la generación de un cáncer? Sí, probablemente.

¿Fue obra de los Estados Unidos? Sí, si por Estados Unidos entendemos el círculo interno de sus clases dirigentes. Pero quien jugó la carta básica, quien emponzoñó a nuestro poco informado y leído militar venezolano no fue otro que su mejor amigo aquel en quien más confiaba (y por ello quien lo tenía más fácil), el falaz “agente provocador”: Fidel Castro. Que lleva la mentira hasta en el nombre.

Y la mentira es lo que mejor funciona, mucho antes de Uruk…

Y ahora dejemos que hable Servando González, que tiene algunas cosas interesantes que sugerir, sobre este oscuro magnicidio:

1 La CIA ha desarrollado medios muy sofisticados de asesinato, entre ellos la inoculación de células cancerígenas. Jack Ruby ya denunció en su momento, desde la prisión, haber sido objeto de este procedimiento de neutralización. Investigadores de la clínica Oshner en Nueva Orleans han desarrollado, bajo los auspicios de la Central, tal iniciativa.

2 Carlos Alberto Montaner, escritor cubano en el exilio, ha señalado que es muy probable que destacados activistas anti-castro en Miami hayan sido asesinados mediante la inoculación de enfermedades letales por agentes castristas. Un desertor cubano que volvía de Sofía (Bulgaria) le comentó al mismo Montaner, antes de solicitar asilo político en España, como había sido instruido por los búlgaros en este método. Consistía en situar en un sillón o una butaca, donde el interfecto permaneciera varias horas al día, un isótopo radiactivo que también podría ser colocado en una chaqueta o en el asiento del automóvil. Tras meses de exposición lo lógico era desarrollar con alta probabilidad un cáncer. Estos isótopos se encuentran como parte de la terapia anti-cancerígena en numerosos hospitales.

3 La lista de personas a las que no ha beneficiado nada la amistad de Fidel es larguísima. Camilo Cienfuegos, Ché Guevara, Salvador Allende, Tony de la Guardia, Arnaldo Ochoa etc. Chávez es uno más en la lista, el más reciente “amigo para siempre.”

4 “Nuestro hombre en la Habana” está especializado en reclutar tontos útiles que creen luchar en la causa anti imperialista, para mejor forjar cadenas más fuertes y barrotes más duros para sus amos del Consejo de Relaciones Exteriores (aspecto visible del Gobierno Secreto). Con la ayuda de Castro y de la CIA este primate de inteligencia limitada, y por ello de popularidad garantizada, fue llevado al poder en Venezuela. Donde siguió la estrategia de devastación de la sociedad diseñada en los círculos internos del gobierno norteamericano.

5 Fueron los propios norteamericanos los que avisaron a Chávez de las intentonas realizadas para su derrocamiento y cuando se postuló un referéndum en condiciones, aún más demenciales de aquellas en las que se realizan aquí “las Elecciones”, Jimmy Carter (agente destacado del transnacionalismo corporativo) acudió para legitimar sus desmanes y acallar las quejas.

6 Castro y Chávez forman parte de una estrategia para estimular la desorganización de las naciones latinoamericanas atemorizando a sus élites con una disidencia fabricada de aspecto temible (tolerada e impulsada en la sombra) para obligarles a pactar la aceptación de los Tratados de Libre Comercio que ponen sus economías en manos de las corporaciones multinacionales.

Cumplido su rol de generador de confusión y de división, y lanzada la nueva política de enfrentamiento con China urbi et orbi, Hugo Chávez sobra y es empujado hacia el borde la mesa: como las migas que quedan en el banquete antes de ser barridas.

Sic transit gloria mundi.

ENTREVISTA A MARÍA JOSÉ HINOJOSA (Trabajadora de Telemadrid)

4-diciembre-2012 · Imprimir este artículo

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FGR: 925 despidos, sobre 1170 trabajadores, es una pasada…

MJH: Sí, nos han vendido un ERE (expediente de regulación de empleo) para adecuar la radio y televisión madrileñas al actual MERCADO audiovisual, cuando un ERE es optimizar los recursos basados en una negociación por ambas partes (empresa y trabajadores), para arrimar el hombro y sacar adelante la empresa, conservando los puestos de trabajo con sacrificios si es necesario, aunque el informe de la empresa Deloitte Cuatrecasas lo que ha hecho es un informe para liquidar RTM.

FGR: Todo lleno de policías, de seguridad privada, de perros, como si los trabajadores fueseis delincuentes…

MJH:Nos manifestamos, somos una plantilla que está unida para defender lo que nos ha costado años conseguir trabajando y creyendo en un proyecto plural donde quepan las noticias de los madrileños, DE TODOS LOS MADRILEÑOS, no solo de los que durante los 8 años que ha gobernado el PP han creído conveniente sacar para su propaganda electoral. No podemos olvidar como hace 8 años Esperanza Aguirre arrebató de manera fraudulenta comprando votos a dos tránsfugas en la investidura de Rafael Simáncas.

FGR: Tras 22 años de funcionamiento ¿cómo ha podido llegarse a esto? Incremento en la deuda y pérdida de share ¿mala gestión?

MJH:La deuda no es tal, es lo que quieren vender a la opinión pública, porque según ellos Telemadrid es deficitaria y costosa para los madrileños, cuando en realidad cada madrileño paga al año 28 euros por una televisión pública, precio relativamente bajo que la mayoría de los madrileños desconoce. Telemadrid ha tenido una audiencia del 16% del share, porque contaba con una programación joven y dinámica siendo referencia para otras autonómicas y contando con programas que luego han plagiado TV nacionales como “Madrileños por el mundo” sin ir más lejos…
Todo está planificado, han echado a bajo una televisión que funcionaba, haciéndonos creer que no funciona que da pérdidas y que privatizándola y vendiéndola a empresas privadas va a funcionar mejor cuando no es verdad.

FGR: El plan de reestructuración se basa en un estudio de Unión Temporal de Empresas Deloitte-Cuatrecasas que ha recomendado esta cifra pero conservando, lo que vamos llamar “redacción paralela” ¿Quienes, cómo, por qué?

MJH: La redacción paralela son los periodistas que han sido contratados por la dirección de informativos para informar solo de las noticias que les conviene, en beneficio de la presidenta Esperanza Aguirre o ahora de Ignacio González.

FGR: ¿En qué condiciones quedarán los despedidos? ¿Cuáles son sus posibilidades de encontrar trabajo en la actual situación?

MJH: Las condiciones de los despedidos y de encontrar trabajo son difíciles en el actual panorama nacional y por supuesto en el audiovisual. Nos vamos con una indemnización de 20 días por año trabajado con un máximo de dos años y paro.
Esperemos que con algo de suerte, el comité de empresa negocie alguna mejora de estas condiciones.
Es tristísimo que nos hagan responsables de la mala gestión de Manuel Soriano, Isabel Linares y José Antonio Sánchez, todos cargos puestos a dedo y al servicio del partido para hundir la cadena.
Ninguno de ellos ha trabajado en una empresa de comunicación, excepto Jose Antonio Sanchez.
Todos ellos han contratado programas a productoras externas pagando cantidades desorbitadas,
para así agrandar el déficit, en vez de apostar por la producción propia.
La radio televisión madrileña es perfectamente viable no es un problema económico, sino un problema político. Además la mayoría de los trabajadores de Radio Televisión Madrid, somos fijos por oposición.

http://www.change.org/es/peticiones/a-todo-pueblo-unido-salvemos-telemadrid

Trayectoria profesional de María José Hinojosa: Estudios de caracterización para cine, teatro y televisión. Instituto de Radio y televisión Española. Trabajo en el departamento de caracterización de televisión Española. Distintos trabajos para moda, revistas etc. En la Fundación del Teatro Real. En Telemadrid llevo trabajando en el departamento de estilismo desde hace 12 años.

CREPÚSCULO EN ÍTACA

6-septiembre-2012 · Imprimir este artículo

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CREPÚSCULO EN ÍTACA

por Frank G. Rubio

La ceguera crece con la ilustración; el ser humano se mueve en un laberinto de luz. Ya no conoce el poder de las tinieblas.1

 

 

A la vista queda ya, tras varias décadas de “evolución”, “progreso” y “mejora”, que nuestro flamante Estado Social de Derecho no es otra cosa que un leviatán cleptocrático y que la informada ciudadanía, “protagonista ejemplar” en la versión oficial de la Transición, está constituida en su mayoría por masas desarraigadas, apáticas, sumisas y estultas.

Quizás la construcción acelerada del mega Estado europeo requiera, por su sinárquica inspiración, algo así. Una crisis fabricada que posibilite drásticos reajustes geopolíticos, sociales y económicos para la mejor imposición de un Nuevo Orden. Constituiría entonces, esta entrañable y problemática situación, el mejor argumento contra tan ambicioso proyecto que convoca una creciente aquiescencia entre los selectos miembros de nuestra “sociedad civil”2.

El papel de los expertos, propagandistas e intelectuales es básico en la persistencia de tan criminal, obcecada y absurda proyección psicótica a la que han concedido su aval las iglesias, las mafias, los consorcios financieros, los estados, las corporaciones privadas y las sociedades secretas más diversas. Cuando gente tan despreciable y plural consensúa palabras, tan vaciadas de significado por siglos de mal uso, como “Europa” y “Humanidad” hay algo más que gato encerrado. Y es que a los ceporros gobernados corresponden unos hegemones cuyo cretinismo es comparable sólo con su propia e ilimitada arrogancia y mendacidad.

Tiempo de Nínive, boys and girls, y cuanto más lejos de las ciudades mejor…

Hay quien me cuestiona por no ofrecer soluciones3, como si a un más que modesto escribano le correspondiese exponer (en forma supongo de sencillas recetas) la panacea para solventar lo que podríamos denominar, ajustándonos al patético estado del personal, trance vital.

Pero si queréis alguna indicación me repito: Mayo, pero no el del sesenta y ocho en París (apolillado y anacrónico) sino el de 1808: inapelable, cruel, popular…

Como decía Winston Churchill: sólo puedo ofreceros sangre, sudor y lágrimas.

Nuestros dirigentes han escogido reducirnos a la impotencia psicológica y a la pobreza para mejor gestionar el implacable conflicto que llevan preparando hace más de una década4. Tras la devastación, la construcción del Cuarto Reich. De eso hablan melifluamente, cuando nos venden que hemos de acostumbrarnos a vivir de otra manera en el futuro. Lo global, lo sostenible, lo correcto…

Y Ellos, claro está, en el palanquín…

En fin: la distopía que atisbaron espíritus lúcidos como Aldous Huxley o George Orwell, hace ya más de medio siglo, basada en un crecimiento demográfico irracional (buscado y provocado), la preponderancia de la organización burocrática en las instituciones (tanto públicas como privadas) y el uso y abuso de los hallazgos tecno científicos por las clases dirigentes para mejor acogotar al personal.

Guerra perpetua para la paz perpetua: ¡Criminales del mundo uníos!

Un paniaguado máximo, representante de la “Inteligentzia” más servil, como Umberto Eco señala en su último libro5 que todas las sociedades necesitan para mantenerse integradas y poder persistir de un enemigo. Estáis avisados: pronto os pondrán delante de las narices el consabido, imprescindible y civilizador producto…Tras el Terrorismo Sintético con sabor islamo-miau ¿quién vendrá?

¿Los chinos y/o los rusos?, ¿los aliens?, ¿las clases medias “consumistas”?…Tachín tachán…

Lo que les pete y traguemos, para resumir.

Nuestros enemigos son las clases dirigentes, sus esbirros y sus clientelas y los tenemos ante nosotros. No nos engañemos. Primero habrá que dar cuenta sin concesiones y sin cuartel de los mamelucos… Y no habrá, durante un tiempo de hierro y fuego, vacaciones de verano… Por favor, no seamos “protagonistas ejemplares” de la crisis.

En el caso de España, y a la espera del “conflicto regenerador” (como en 1939), las maniobras orquestales en la oscuridad avaladas por las agencias de seguridad y los grupos mediáticos tratan de reconducir el conflicto potencial al redil del bipartidismo o convocar espectrales disidencias que, lejos de proponer vías emancipadoras originales, avancen mediante la lengua de madera fabricada en los laboratorios de las agencias de seguridad y marketing, los programas más criminales y avasalladores. La piara de las ONGs, avaladas por el tam-tam mediático, está disponible y con los bolsillos llenos.

Me pregunto: ¿por qué no se ocupan, en vez de los Parlamentos, las Televisiones o las Radios?, ¿por qué no se postula el voto en blanco?, ¿por qué no se realiza una manifestación monstruo, pacífica y festiva, ante la Zarzuela pidiendo simplemente que el Jefe del Estado pueda ser hecho responsable jurídicamente de sus actos?, ¿por qué no actuar con racionalidad integrando a numerosas instancias políticas y sociales en un programa mínimo?

El populismo es malo. (Para la Oligarquía, claro) El asambleísmo mágico trufado de anti taurinos, vegetarianos fanáticos, lumpen y nostálgicos del maoismo o el trosquismo sin embargo molan.

Las buenas gentes están vigiladas, adoctrinadas, infantilizadas y divididas por los esbirros del aparato que sirve a los dueños del cortijo. La guerra psicológica es continua contra los gobernados. Mandan, a través de los políticos, las burocracias y los medios de comunicación, las finanzas internacionales y el crimen organizado. Estos miserables ocultan sus más torvas acciones cleptocráticas y asesinas tras nubes de humo ecológicas, protectoras de nuestra seguridad, humanitarias y solidarias. Mintiendo y creando rebaño. Siendo la izquierda, con sus lugares comunes estatistas, multiculturales e igualitarios (convertidos en intangibles pararreligiosos) un instrumento clave en la imposición del desorden becerril concentracionario en el que habitamos.

Futuro: el que construyamos nosotros mismos con nuestros actos, rebelándonos y acabando con el actual estado de cosas o dejando hacer, accediendo consecuentemente a cotas de tiranía, pobreza y guerra difícilmente imaginables. Ya antes los iraquíes, como los afganos o los yugoeslavos, han catado el elixir. Siria, Libia, Grecia o Egipto andan en lo mismo.

Aviso para navegantes: acabaremos igual que ellos si no neutralizamos a nuestras clases dirigentes, tanto autóctonas como europeas. Siervas del fundamentalismo democrático-imperialista USA. Es preciso abandonar la OTAN y la Unión Europea, apeando a las élites de los puestos de gobierno y decisión exigiendo, sin concesiones, las responsabilidades penales y civiles por los actos criminales que nos han traído hasta aquí. Si quieren jugar a la reconstrucción del Imperio Romano, del Austro-Húngaro o al regreso de Atlantis que lo hagan desde sus celdas, con tablero y dados.

Sólo el regreso de Ulises y/o una insurrección popular como la realizada contra Napoleón puede salvarnos. Lo demás son simulacros y sumisión. Aprendamos de los islandeses y de los afganos. Devengamos independientes y partisanos…Pero no olvidemos que:

 

Se pondrán a la venta alimentos ya cocinados. Los libros sagrados se venderán en las esquinas. Las chicas jóvenes venderán su virginidad. El dios de la lluvia será incoherente al distribuir el agua. Los comerciantes harán operaciones deshonestas. Estarán rodeados de falsos filósofos pretenciosos. Habrá muchos mendigos y parados. Todo el mundo empleará palabras duras y groseras. Nadie podrá fiarse de nadie. Las gentes serán envidiosas. Nadie querrá devolver un servicio recibido. La degradación de las costumbres y la censura de los moralistas y puritanos hipócritas caracteriza al período final del Kali Yuga. Lingä Puranâ6.

 

 

 

1 Radiaciones. Vol. 1 Ernst Jünger. (Tusquets, Barcelona 1995)

2 Manera pomposa con la cual los intelectuales orgánicos al servicio de la Oligarquía, la inmensa mayoría, denominan al espacio y a los protagonistas del área decisional de la cual está excluida más del 93% de la población. Los “ilustrados” que “sirven” al pueblo sin contar con él, obviamente, para nada.

3 Como han hecho hasta ahora tantos doctrinarios, enjaezados al carro de las ideologías modernas y sus directas antecesoras: las religiones convencionales o “del Libro”. Dense por incluidos los postulantes del asambleísmo mágico: los chicos y chicas del 15M.

 

4 Etapa siguiente: guerra con Irán, precedida por las “primaveras árabes”, y el ataque a Siria vía grupos terroristas financiados y entrenados por la OTAN.

5Inventing the Enemy (2012)

6Mientras los dioses jueganAlain Danielou (Atalanta, Girona 2012)

 

EL SALTO CUÁNTICO DIMENSIONAL

En este momento la aceleración, nos esta dando una ilusión del tiempo de 12 Hs, lo que genera vertigo y ansiedad

LA RESONANCIA SCHUMANN

EL SALTO CUÁNTICO DIMENSIONAL

LA RESONANCIA SCHUMANN DEL PLANETA TIERRA SE HA ELEVADO DE 7.8 HZ A 12 HZ EN TAN SOLO 6 AÑOS, CUANDO ESTUVO ESTATICA EN 7.8HZ POR MILES DE ANOS.

¿ POR QUÉ SE HA ELEVADO?

¿QUE ES LO QUE LO ESTA GENERANDO?

¿QUE ES LO QUE ESTA ACELERANDO ESTE PROCESO ?

EL SALTO CUANTICO DIMENSIONAL

El mundo está yendo hacia un gran cambio. Este cambio es una fuerza energetica, la cual conlleva a la Cuarta Dimensión. De todos lados nos llegan profecías catastróficas. Y la forma de que ocurra una desgracia, es PENSAR QUE PUEDA OCURRIR. Es el pensamiento colectivo lo que hace que las cosas (sean buenas o malas) sucedan.

Habrá un cambio planetario, y este es inminente. La Tierra y los planetas del sistema solar irán pasando de la tercera dimensión a la cuarta dimensión. A partir de Mayo del año 2000, una energía de cuarta dimensión alteró la carga electromagnética de la Tierra.

En la UTN de Munich, Alemania, el Dr. Schumann descubrió un efecto de resonancia en el sistema Tierra-Aire-Ionosfera, que mostraba la particularidad de polarizarse e imponer posibles direcciones perpendiculares de vibraciones. El descubrimiento del Dr. Schumann es hoy conocido con el término de “Resonancia Schumann”. Este libro es un tratado de Metafísica Cuántica y Astrofísica MetaCuántum. Se encuentra disponible en todas las bibliotecas públicas y sitios de Internet.

La Resonancia de Schumann ha sido de 7.8 hz durante siglos. Esto arrojaba como resultado las 24 hrs que tardaba la Tierra al dar un giro sobre su eje. Desde 1980, la Resonancia de Schumann se ha elevado hasta 12 Hz. Esto significa que un día de 24 horas, ahora equivalen a 16 horas. El tiempo lineal se afectó y ,créanlo o no, este se está acelerando. El día no alcanza para hacer todo lo que se desea hacer.

Cuando se produzca el cambio dimensional y esto ocurre en todos los planetas de la galaxia, se alterarán los campos magnéticos de la Tierra. Desde hace dos mil años se comenzaron a debilitar cada vez más los campos magnéticos. La estabilidad mental y la memoria radican en los campos magnéticos, que es lo que sostiene nuestra memoria y nuestra cordura.

A medida que se vayan debilitando los campos magnéticos de la Tierra, la vida se volverá cada vez más peligrosa. Ya comenzó a ocurrir y seguirán ocurriendo más frecuentemente, desastres como terremotos, tsunamis y otras calamidades telúricas. En el planeta todos los seres vivos se verán afectados, pues se alteran sus patrones mentales y la forma de pensar. Las personas se vuelven cada día más agresivas y temerosas. Los pájaros que siguen los campos magnéticos con sus migraciones se encontraran confundidos y cada vez será mas frecuente que las ballenas encallen en cualquier parte.

El tema de la resonancia Schumann, hasta hace muy poco fue ocultado por los gobiernos de Estados Unidos y de Gran Bretaña. Hoy en dia ya se conoce, pero se ha mantenido en muy bajo perfil.

LO QUE PODEMOS HACER

Formamos parte de una Unidad Divina Cósmica y la física cuántica lo ha demostrado. El observador es parte del fenómeno. Si tomamos parte en el fenómeno y establecemos una relación con cuatro elementos que son : el agua, el fuego, la tierra y el aire, tenemos la oportunidad de crear una armonia con ellos y podremos pedirles su colaboración.

No importa que no sepamos cómo hacerlo, lo que importa es que estemos dispuestas/os a hacerlo. Una acción diferente la podemos efectuar en este mismo momento. Nuestro accionar colectivo lo que puede reversar el futuro. Una sola persona que realice esta acción positiva, tendría el poder de salvar a 15.000 personas. O sea que si en el planeta hubiésen dos millones de personas actuando al unísono, el mundo cambiaría.

Muchos habran escuchado del PODER DE LA ORACIÓN. Esta es una muestra de cómo un grupo de personas, actuando positivamente al unísono, pueden revertir una situación.

Es de suma importancia que nos desarrollemos personalmente para evolucionar espiritualmente y actuar en servicio de la humanidad.

El pasaje dimensional tendrá efecto entre diciembre del año 2012 y febrero del 2013.

A medida que la energía de cuarta dimensión vaya ingresando en nuestro planeta, la relación entre causa, efecto y manifestación ocurrirá más rápido (lo que se piense, tanto bueno como malo, se materializará con mayor velocidad). Si posamos nuestra atención en una desgracia y no tomamos una acción positiva al respecto, irremediablemente la desgracia se agravará. Si pensamos en catástrofe, la vamos a provocar. TENEMOS QUE CUIDAR NUESTROS PENSAMIENTOS.

Es hora de tomar conciencia: lo que vemos afuera es el reflejo directo de lo que llevamos dentro.

Cuando pensamos negativo y nos dejamos llevar por la ira, el odio, el miedo, el rencor y la avaricia, estamos creando catástrofes de diferentes índoles. En otras palabras, nos estamos destruyendo día a día y a su vez, estamos destruyendo el planeta.

Si cada ser humano emprende la sublime tarea de realizar su propio cambio positivo, se podrá lograr la masa crítica necesaria para que la raza humana pueda dar este Gran salto cuántico. De esa manera, volveremos a convivir en paz y armonía con nuestros congéneres y podremos sanear el mundo que nos cobija.

HAZ TU PARTE !!!

LA MEJOR FORMA DE HACER ALGO EN ESTE MOMENTO,
ES ENVIANDO ESTE MENSAJE A LA MAYOR CANTIDAD DE PERSONAS.
DANDO GRACIAS AL PODER UNIVERSAL
POR EL AIRE QUE RESPIRAS
Y PORQUE AUN PUEDES VER LA LUZ DEL SOL…

Crónica de la Manifestación del Orgullo Gay. Madrid 30.06.12. Carta a Gaël.

Querido Gaël,

Fotografía por Qviron Lethebain.

La semana pasada cumpliste un añito y me hubiera gustado regalarte un bonito cuento con moraleja y personajes encantadores, de esos que hacen que los niños dejen volar su imaginación. Pero tengo que confesarte que nunca he sido capaz de escribir cuentos para niños. Quizá sea porque yo no tuve una infancia muy feliz (no fue dramática, no te apures, sólo un poco descentrada) o porque siempre me enamoró la idea de ser adulto, y ahora que lo soy estoy feliz con que mi deseo se haya cumplido. Cosa, por otra parte, bien rara, porque cuando un deseo se cumple se suele querer otra cosa o quizá que no hubiese llegado nunca su realización.

Sí, Gaël, los mayores somos muy peculiares. Te costará algunos años entendernos.

Estabas muy guapo el día de tu cumpleaños, con tus ojos grandes, tus rizos medio dorados y tus amiguitos y familiares celebrando ese gran día y yo, que aún sigo queriendo regalarte unas palabras, he decidido escribir esta crónica pensando en ti, porque quizá un día, cuando seas mayor, la leas y te cueste entender de lo que hablo. Sería algo muy hermoso.

El sábado pasado fui a ver y también, un poco, a formar parte, de la que llaman Manifestación del Orgullo Gay de Madrid. Es una Manifestación que tiene mucho de festivo y mucho de reivindicativo también. En realidad se celebran manifestaciones con el mismo nombre en muchas ciudades del mundo. Pero la de la capital de España es una de las más famosas y multitudinarias. Cosas del Destino, que es caprichoso y tiene predilección por este país que es una encrucijada o cruces de caminos entre el norte y el sur, entre Europa y América. No es que sea yo muy dado a acudir a las manifestaciones. No habré ido a más de una decena en mi vida, y sólo acudo cuando creo que el motivo es de gran peso. No por lo que se consiga con ellas, sino porque firmemente me siento en la obligación moral de ir. (Eso de la obligación moral es una cosa imposible de tocar y que mucha gente mayor utiliza como si fuera un arma o un blasón; o sea, más cosas de mayores).

Esta Manifestación, no obstante, como te digo, tiene algo de especial. En ella puede verse a gente disfrazada, escucharse mucha música, y gozarse de una alegría generalizada que difícilmente encontrarás en otras reuniones sociales o reivindicaciones populares. Desde que el mundo es mundo, o más bien desde que existe memoria del hombre y sus percances, se sabe que ha habido hombres que se sienten atraídos físicamente por otros hombres y mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres. No son una mayoría, pero existen y son muchos. Muchos muchos. Muchos más que toda la gente que conoces de la familia, del vecindario y de la guardería. Muchísimos más que todos los niños de todas las guardarías de Madrid. Muchísimos más que todos ellos más todos los niños de las guardarías de la Argentina, de donde vino tu mamá.

Como se atraen, a veces se tocan, y se gustan, y se relacionan, e incluso llegar a compartir su vida, como lo hacen tus padres. Hacen vida de pareja. Y cada uno es de una forma distinta, como también lo son la pareja de tus padres y las de tus tíos, y la de tus abuelos maternos, y la de tus abuelos paternos. Porque cada persona es diferente de otra y tiene sus gustos y preferencias.  Sin embargo, hay gente a la que esto no le parece bien. Quieren que los hombres sólo se relacionen con mujeres y viceversa. Y por eso han castigado y condenado a estos hombres y mujeres distintos de la mayoría que se llaman homosexuales, lesbianas, gays, transexuales, bisexuales… pero que han recibido muchos nombres a lo largo de la Historia. Ya irás descubriendo, muy pronto, que esto del lenguaje y la comunicación es algo hermoso pero lleno de vericuetos, laberintos y trampas, un inmenso juego al que yo sigo jugando a mis treinta y cinco años.

Y hace cuarenta y dos años, en las lejanas tierras de América, un grupo de estos hombres y mujeres se cansaron de ser perseguidos por ser ellos mismos y querer a otras personas, y empezaron a quejarse con voz enérgica. Estaban cansados de aguantar. Cansados en sus personas y en las de todos aquellos que les precedieron y tuvieron que vivir en el silencio, la mentira, la ocultación y el miedo… o en condiciones terribles.

Desde entonces se ha venido celebrando esta Manifestación tan especial donde se reúnen grupos de personas con gustos muy concretos: osos, lobos, cachorros, cazadores, chubbies, leathers, musculados, drag-queens, travestis, transexuales (dentro de los transexuales hay una inmensa variedad de grupos también), lesbianas (butches, femmes, ursas)… y un largo etcétera. Junto a ellos se han ido uniendo heterosexuales, es decir, aquellos que forman parte de la mayoría, para darles apoyo y disfrutar de la fiesta. La fiesta original tiene el nombre en inglés y al hacer la traducción se cambió Manifestación de la Dignidad por Manifestación del Orgullo y esto ha dado lugar a no pocos debates y discusiones más bien tontas.

El caso, querido Gaël, es que yo había ido dos veces a ver esta Manifestación en Madrid y las dos veces había estado un rato, me había divertido, pero había pensado que esta no era la mejor manera de pedir derechos, porque, al ser tan alegre y desinhibida, pensaba que la gente no la tomaba en serio. Que para pedir derechos y un trato digno e igualitario era preciso vestirse de traje y corbata, hablar con voz profunda y decir cosas muy engoladas y bien pensadas. Vamos, dar un aspecto de lo que se llama en Occidente “respetabilidad”, que a veces sólo quiere decir “capacidad de aburrir hasta a las ovejas” y a veces sólo “disfraz de hipocresía”. Pero este año, el primero que veo el desfile completo, desde la pancarta inicial pidiendo igualdad en el trato de matrimonios del mismo o diferente sexo, hasta la última de las carrozas (sí, hay carrozas, como en la cabalgata de los Reyes Magos), he experimentado una transformación personal muy grande.

Fotografía por Qviron Lethebain.

Lo que realmente importa no es “aparentar” la respetabilidad, sino ser exactamente quien eres para que los demás lo sepan y empiecen a comprender que existes, que eres de esa forma, tan respetable como cualquier otra que no dañe a los demás. Es la única forma de reivindicar de manera real. Y si hay hombres a los que les gusta dejarse mucho pelo por la cara y por el cuerpo; y otros a los que les gusta vestir de cuero; y otros a los que les gustan las prendas coloridas y con vuelos; y a otros a los que les gusta enseñar su cuerpo… ¿qué de malo hay en todo ello? Nada. No sólo no hay maldad alguna sino que es tan respetable como ir vestido de traje de falda y pantalón, o de vaqueros y camisa. O como que te gusten los pasteles de limón, o las mujeres morenas. O los hombres bajitos o los candados. O los sellos o las esculturas contemporáneas. O los libros, o los peluches. En fin, el mundo es tan grande y tan variado que la oferta es casi infinita.

Este año vi hombres muy hermosos, hombres muy seductores, mujeres de cuerpos muy trabajados, hombres mayores disfrazados, mujeres que llevaban pancartas muy ingeniosas… y aunque había visto otros similares a ellos, nunca les había dado tanta importancia, tanta individualidad y valor a cada uno de ellos.

“Normal es un programa de mi lavadora”; “No sé por qué hay tanta homofobia con lo guapa que es mi novia”; “Soy mujer en paro y lesbiana en activo”; “La homofobia se cura, la homosexualidad no”… y otras consignas y mensajes eran lanzados para todos. Unos más graciosos, otros más ingeniosos, otros más serios, todos contenían una realidad profunda, una esencia del ser humano: la necesidad de respeto.

Te voy a dejar dos fotografías junto a este texto. Dos fotografías de un artista que ha sabido captar la complejidad y la belleza del momento. Una de ellas representa a un hombre con alas. Es un hombre que tiene un cuerpo musculado, equilibrado, un hombre muy bello según los cánones de nuestro siglo. Lleva unas alas de mentira, parte de un disfraz. Son una alas muy especiales, muy originales, con mucho trabajo detrás. Hablan del deseo del ser humano por tocar lo divino con las manos, del deseo de volar, de comprender a Dios y a sus criaturas; pero también de la artesanía y la creatividad humanas. Las luce ese hombre con una sonrisa casi permanente, con esa positividad y esa alegría que lanza otro de los grandes símbolos al mundo.

La segunda fotografía sería criticada por más gente que la primera. Bueno, la fotografía no, la actitud y el vestuario de quien la lleva. Se trata de un hombre joven; delgado; fibrado; de tez muy pálida; con un vaso de plástico en la mano derecha; con mochila a los hombros pero sin camiseta; varios pendientes en las orejas; mirada algo ausente o desafiante, o quizá indiferente; y el calzoncillo muy muy bajo, dejando ver parte del vello púbico, que se une a una mata de pelos que bajan, in crescendo, desde el ombligo, destacando con la casi “imberbidad” del resto del torso. Hay una pose, un deseo de mostrarse, de provocar, de seducir que perturba, que desasosiega a las mentes “biempensantes” que creen que no existe el sexo o, si existe, no debe hacerse evidente. Ah, es tan compleja esta imagen. Da lugar a tantas interpretaciones, que su riqueza me puede emocionar.

Querido Gaël, no quiero seguir hablándote sobre el casi millón de personas que dicen que nos congregamos en este evento, ni sobre las carnes prietas que vi, ni sobre las alegres canciones que escuché. Pero quiero invitarte a que, cuando seas mayor, si aún existe este evento (ojalá sólo sea por recuerdo y festividad, y no queden desigualdades sobre las que reivindicar) te acerques, lo veas, lo disfrutes y lo pienses. Porque es espectacular, especial y emotivo. Lleno de sentido humano y belleza.

Paseos por la tierra de la sorpresa y los engaños.

Paseos por la tierra de la sorpresa y los engaños.

 

Catalina de Aragón no era quien creíamos.

La escolta policial en moto nos tuvo en vilo.

El Photshop que usaba las palabras en vez de las teclas.

El aguja de Cleopatra no era de Cleopatra ni era aguja.

El pato regio.

Las ramas entre los leones.

Los ángeles gemelos, el leproso y el sano.

La reina sin palacio y el palacio sin reina.

 

Todo viaje lo es de descubrimiento. Si no lo fuera la esencia del desplazamiento se diluiría como una bolsa de polvo en una laguna. Pero a veces dejamos que se nos escapen los momentos, las sorpresas que salen a nuestro paso… quizá porque nuestro paso es demasiado rápido como para poder fijar la vista o la atención lo suficiente.

Camino, con alevosía y nocturnidad, por las calles de esta histórica ciudad, buscando un palacio que identifique con María I, encontrar algo de su esencia. La Torre de Londres me queda lejos, la Casa de la Joya, junto a las famosas casas del Parlamento está muy desvirtuada, y Hampton Court ni siquiera está en esta ciudad. Ningún libro en la tienda de la Westminster Abbey, donde está enterrada, ni en el British Museum, ni en la cripta de S. Martin’s in the Field he encontrado a lo largo de mis viajes que hablase –en exclusiva de ella. Es uno de esos personajes en los que se ha concentrado el odio, ha cristalizado como si de un icono se tratara, y su figura resulta, por decirlo suavemente, políticamente incorrecta. Ciertamente ni en vida ni después tuvo suerte. Como buena católica, su marketing ha sido espantoso.  Pero su fuerza de voluntad y su apasionamiento la hicieron reina y ganan mi corazón un día y el siguiente. Por no mencionar su humanidad, su capacidad para los errores y los remordimientos. No hay un palacio para tan inesperada reina… aunque ahora que lo pienso, St. James Palace, que sigue vinculado a la familia real y a las recepciones públicas, ni siquiera parece ya un palacio en el que ella firmase el tratado de rendición de Calais. Y para mí, si ella no está aquí, es un palacio sin reina.

Pero no dejo que la tristeza me embargue porque pronto dos gemelos dialogan su pétreo enigma que guarda una puerta tras la que, estoy seguro, hay un pasadizo secreto al infierno. Uno de ellos tiene un rostro demacrado, leproso o sifilítico, paga los pecados de su alma con un físico que se  rebela escatológicamente contra su dueño. Su perversidad queda oculta en su mirada fría, de ángel, y por lo tanto de sobrenatural indiferencia hacia los asuntos del hombre, ser diminuto al que seguramente desprecia por su desprotección y vulgaridad. Frente a él, bello, blanco e impoluto, su gemelo mira hacia los misterios del Altísimo y su Universo con cierto dolor de quien se sabe alto pero es incapaz de comprender la supremacía divina, falto de la Misericordia que caracteriza al Creador. Pequeñas llamas de su esencia espiritual recorren su cara. Tras ellos la puerta de madera que une el mundo terrenal con el dominio del Maligno. Vigilan, no quién sale, sino quién entra, porque no todos tienen abierto el acceso a este mundo ignoto y malinterpretado por la Humanidad.

Sigo mi camino tras un pequeño escalofrío al recordar mi tamaño minúsculo y sin embargo inmenso. Me siento como si estuviese al borde de un puente sobre un inmenso río sucio, y el aire me empujase con fuerza, enfrentándome a un gran espacio libre. No padezco de agorafobia pero la sensación, entiendo, debe ser similar. Me siento parte de unas fuerzas cósmicas que no puedo controlar cuando un mensaje de vida y voluntad sale a mi paso. En lo alto de un edificio centenario dos leones con escudos y fauces dispuestas a tragarse una hamburguesa de hombre sin pan ni nada encuentran un compañero bajo las lluvias de este plomizo junio: unas ramas de arbusto han nacido entre las piedras y crecen, contra todo pronóstico, delgadas y obstinadas, como nudosos dedos de rastrillo, hacia la luz del sol que hay tras las nubes. ¡Cuántas veces podemos agarrarnos a ese pequeño intersticio entre las piedras y encontrar en él el alimento que nos haga sobrevivir contra viento y marea! En las peores condiciones o cuando más fácil resulta nuestra caída parece que más fácil, nos aferramos a la vida y valoramos sus “pequeños” regalos como el mayor de los prodigios. En realidad lo son. Estoy cerca de un patio encantador, casi inconcebible en una ciudad “imperial” y decimonónica, pero Londres sigue teniendo estos rincones de Jack (the Ripper, ¡por supuesto!): apenas podrán ser veinte metros cuadrados pero un busto, una esfera armilar y una farola de antiguo diseño vuelven las fachadas de ladrillo en un lugar de encantamiento.

Nada que ver con tan agresivos vecinos de las esforzadas ramitas es mi siguiente protagonista, el pato que come entre la hierba, ignorando mi presencia, mi cámara, mi descaro, mi intromisión, mi calvicie y mi incongruencia en la combinación del traje de chaleco y chaqueta con la bolsa de viaje de tela con un estampado vacacional, demuestra su lugar de origen y su soberbia superioridad de ser ajeno a las desdichas. Él es un pato de los St. James Gardens o Jardines de San Jaime, y, si uno se fija en la instantánea que tomo del regio animal se puede ver, tras su cuello largo y flexible, la mole blanca del palacio británico más fotografiado por el cambio de la guardia… Su natural e inocente preocupación por alimentarse con lo que los turistas han dejado a su paso, le convierte en un ser vivo por encima de mi constante preocupación humana, tantas veces absurda, innecesaria e improductiva. Su majestad es absoluta pues lo es su indiferencia. Soy su súbdito y debo darle de comer y dejarme de pelotudeces (él es un pato muy internacional, pues por aquí pasan todo tipo de visitantes, y por supuesto ha aprendido a dominar todos los giros de todos los idiomas, incluido el argentino, viste).

Llego, a pasito lento, pero implacable, al Támesis, ese río que me da miedo pero me fascina. Ese río de la revolución industrial al que miran tantos edificios inolvidables. Caminando por su orilla uno viaja unos tres mil quinientos años en el tiempo para darse cuenta de que la publicidad siempre fue engañosa, mucho antes de que existiera la televisión y sus mecanismos de tortura aplicada a través de las ondas adictivas cargadas de aburrimiento. Me acabo de encontrar con la “Cleopatra’s needle”, es decir, la “Aguja de Cleopatra” que es como se llama a este obelisco originariamente erigido por orden de Tutmosis III en un templo de Heliópolis. No me importa que le quiten a tan belicoso y exitoso faraón la gloria de haber mandado construir tan impresionante  monumento pues parece que él quiso borrarle la gloria a su antecesora, la reina Hatshepsut, así que donde las dan las toman y callar es bueno, que podría decir cualquiera de mis tías o mi madre, baúles sin fondo de sabiduría popular. Pero vayamos algo más lejos, ¿aguja? Imagino que no será de coser, porque entonces Cleopatra no hubiera sido un icono del exotismo y la seducción, sino una giganta Carpanta que se hubiera comido a su pueblo condimentado con miel y especias del país del Punt. En resumen, que ni es una aguja, ni fue de Cleopatra, ni la reina faraona se dedicaba a coser jerséis de punto para cíclopes griegos. Pero ahí está el Clepatra’s Needle, mirando a un río bien distinto al que un día iluminó reflejando el sol. Nunca sabemos el destino que nos deparará la vida, do we?

Pero esto de confundir al personal no es que sea cosa de elementos arquitectónicos ni del pueblo llano y sus ocurrencias para poner sobrenombres y motes a todas las cosas.  Es parte de la salsa de la vida. Y de esa publicidad de la que hablaba antes. Ahí están los primeros Photoshop de la Historia (el programa no es un invento conceptual, sólo una innovación tecnológica de algo que se viene haciendo desde hace siglos): las pinturas. ¿O es que pensamos que los retratos que se enviaban los monarcas y los aristócratas eran modelos de hiperrealismo y veracidad? No. Había que venderse. Había que “mejorar” la imagen y no sólo con afeites y cosméticos, sino con ciertos “retoques del autor”. Por supuesto los panfletos panegíricos y las voces aduladoras siempre han existido, que es un Photoshop de las palabras, por decirlo así, pero nunca lo había visto llevado a la imagen. Y ahí estaba, en ese retrato de Mary I, el impresionante Photoshop hecho de palabras. Y era un retoque malo, malo, malo de verdad, porque se notaba “a la legua”. Sobre el fondo ¿azul cobalto?, se han pintado unas palabras en amarillo que rezan: LADI MARI DOVGHTER TO THE MOST VERTOVS PRINCE KING HENRI THE EIGHT. Por favor, ¿el más virtuoso? Se podrán decir muchas cosas de este monarca, que sin duda cambió la Historia de Inglaterra y le dio forma, pero precisamente virtuoso no fue, ni en lo personal ni en lo político. Ni siquiera supo hacer de la necesidad virtud. Pero “calumnia”, que algo queda. Igual algún ingenuo se lo cree cuando lo lea…

Claro que, de ingenuidad no ando corto, porque se me olvidaba comentar que, de camino a la oficina, la otra mañana, saliendo de la oficina para comprar almuerzo, me encontré con la calle Oxford paralizada, y no sólo por las obras –que llevan más de un año, para que luego nos quejemos de Madrid-, sino por una escolta policial en moto que paralizaba el paso a vehículos y peatones. La gente, turistas y autóctonos, lejos de quejarse, miraban fascinados pasar una moto tras otra, en espera del gran momento. Estuve tentado de echar a caminar en dirección contraria y buscar otro lugar del que inicialmente había pensado para comprar comida. Pero me detuve y decidí quedarme a ver quién pasaba por allí. Durante los interminables dos minutos de expectación, imaginé quién sabe qué aristocrática presencia; qué belleza del cine de los cincuenta; qué autoridad eclesiástica recamada de brocados y joyas; qué eminencia académica o literaria –orgullo, of course, de Oxford o Cambridge-; qué carroza real; qué fila de bellos caballos árabes ataviados con borlas doradas; qué escuadrón de soldados vestidos a la manera del siglo XVIII. Pero lo que pasó fue un coche gris, largo, feo, de lunas tintadas, a paso ni rápido ni lento, ni egregio ni urgente, ni nada de nada salvo mediocre y anodino. Habíamos esperado para nada. ¡Exijo que me devuelva los dos minutos, ciento veinte segundos, que me robó de mirar a las estrellas!

Y, hablando de estrellas, un ejemplo más de que no hay que fiarse de nadie, ni nuestra propia sombra. Ahí está la católica Catalina de Aragón, que nos la “ha jugado” a todos. Bueno, en realidad no ha sido ella, pues llevaba ya sus cien años durmiendo el sueño de los justos, penando en la Eternidad, incapaz de entender el desapego de su esposo, su corazón endurecido para con ella y para con su hija. Descubro que el retrato más famoso de sus facciones no es contemporáneo, sino del siglo XVIII, nada menos. Según los expertos que han restaurado el cuadro, el azul con que se pintaron las joyas de su tocado, no se descubrió hasta principios del siglo XVIII, y no se trata de repintes sobre el original, por lo que se abre el debate. ¿Responde este rostro al de Catalina? ¿Estamos ante una copia realizada décadas más tarde que el original? ¿Es una idealización del autor dieciochesco? ¿Es realmente Catalina la retratada? Puestos a dudar cabe preguntarse si los restauradores saben lo que dicen o, siquiera, si el lienzo es tal o sólo una fotocopia coloreada. ¡Ya no hay quien se fíe de nada! Ni que estuviéramos en los tiempos de los Tudor.

 

Lo que está claro es que esta ciudad sigue ofreciendo sus “viejas novedades”, sus rincones, sus sorpresas, sus delirios, sus grandezas, sus delirios de grandeza… a todos los visitantes que se tomen el tiempo de contemplarla ajenos a las indicaciones de las guías y los tópicos, incluso mirando a las Casas del Parlamento. ¿Quién sabe lo que se podrá averiguar con un poco de observación o lo que se podrá imaginar con un poco de ingenio? Ah, alguien me ha dicho, además, que se están preparando aquí unas Olimpiadas. La ciudad es olímpica, sin duda, pero no será, en mi opinión, por su organización deportiva. Está claro que no hay mejor ciego que el que no quiere ver y que cada uno ve lo que le interesa… o quiere ver.

 

 

La belleza masculina y Roma.

Será porque tengo quien vela por mis viajes (desde un San Cristóbal de Plata de trabajo impecable y torso fuerte, a una Virgen Ortodoxa con el Niño Jesús, flanqueados por dos ángeles dorados que parece a punto de echar a hablar lenguas místicas y musicales, incluyendo ángeles que me velan desde cirios, portadas de libros y monografías) o será porque tengo más suerte de la que se puede imaginar que existe, el caso es que la belleza sale a mi paso por dondequiera que me encuentro y Roma, por supuesto, no podía ser una excepción. En la que llaman Eterna, uno puede encontrar un crisol sobre otro crisol de culturas y nacionalidades. El mundo parece estar concentrado aquí, en un permanente movimiento que no termina nunca y que recorre siempre las mismas calles, los mismos monumentos: chinos, japoneses, pakistaníes, indios, estadounidenses, españoles (¡por todas partes!)… y por supuesto italianos. La urbe nos atrae de forma mortal, como la trampa a la mosca, pero con un sabor de miel excesiva, capaz de noquear a cualquiera y no sólo a Stendhal, a cualquiera que tenga la sensibilidad artística medio grado por encima del de una cucaracha.
La ciudad es exceso y es caos, y es Barroco explotando por todas partes; acumulación de iglesias y gelaterías; pizzerías y ruinas. Sí, eso ya es conocido por todos. Pero luego está la belleza. La perfección o imperfección que nos roba el alma y nos la devuelve impregnada de veneno. Un veneno adictivo y necesario para la vida. Una medicina perversa e imprescindible. Desde esos pies oscuros, pequeños y de venas marcadas, puro relieve, de algunas zonas surasiáticas, a los pies largos, grandes, suaves y blancos, con las leves líneas azuladas de algunos nórdicos que parecen extraídos de casas de techos altísimos donde todo hace eco y por eso ellos hablan tan poco. De la mandíbula cuadrada y apenas disimulada por una barba apenas de un día, pelos muy cortos, estudiadamente cortos, que no ocultan la línea pero la dulcifican; a los ojos azules e intensos, ausentes e intensos, en ese rostro tostado por el sol, raza caucásica pero  con algo de sangre turca. De las piernas larguísimas y pobladas de un vello también largo, finísimo, dorado, llama de espada de arcángel en momento de descanso, a los párpados que terminan en forma de ese tumbada, como de buda, dejando apenas una línea sugerente de iris y pupila a nuestras pesquisas, en medio de un rostro moreno, algo rojizo por el sol, de joven europeo, quizá siciliano. Del cabello desordenado y abundante, como de niño que acaba de correr con sus amigos, a la sonrisa beatífica del hombre dormido en el que se refleja la luz del sol por la ventana de un restaurante (que igual podría ser de un avión). Si uno no mira, de vez en cuando, al suelo horrible y fracturado de esta ciudad, aceras grises y feísimas, podría reventar, caer redondo de exceso, morir de una extenuación de belleza, de un cólico pantagruélico y “extasiante”. Mirando a estas criaturas maravillosas, ¿cómo puede dudar alguien que existe un Dios? La casualidad no puede dar para tanto.
No pretendo ser polémico ni blasfemo. Ni criticar creencia alguna (al menos no con estos párrafos). Sólo digo lo que siento cuando la perfección y el deseo, la admiración estética y la elevación espiritual se aúnan, se funden en una bebida que se toma por los ojos y que embriaga completamente. Pero su resaca ilumina suavemente con el recuerdo –algo picajoso de lo que se fue y no se repetirá, eso es cierto- la posible monotonía de la vida, en la que caemos por ignorar el milagro de las pequeñas cosas. Y aunque no conozco en carne propia las otras resacas, algo me dice oscurecen de ruido y dolor (hablo de oídas y de leídas, vaya).
Por esas carnes vivas que comento, por donde corre la sangre y la existencia, con un chorro bellísimo que el propio Leonardo hubiese querido penetrar (casi seguro), van cayendo mis miradas. No tengo miedo a que me critiquen por mi descaro. En esta ciudad cualquier esquina pondrá una excusa a mi comportamiento:
-          Excusi.
Y señalaré, con total desvergüenza, alguna estatua, cuadro, edificio, monumento, tiesto de flores encendidas o gato arqueólogo tras el sujeto quejoso. De todas formas no tengo que hacer uso de la estratagema. Nadie se queja. Intuyo que en parte porque aquellos que se den cuenta agradecerán “el cumplido” más que se molestarán por el atrevimiento. Sería hermoso creer que es así.
Frente a esos momentos de arrobo frente a unas manos de uñas perfectas y dedos equilibrados, serenos; o unos hombros redondeados como melocotones madurados al sol de una Toscana primaveral (imagino que los melocotones no crecen en aquella región, pero es mi deseo literario que así lo hagan); frente a esos momentos, digo, la ciudad compite con sus piedras, sus lienzos, sus frescos…  Frente al monumento al monarca de la reunificación, que los autóctonos llamaron dentadura postiza, tarta o máquina de escribir pues nunca les gustó, yo podría pasarme horas siguiendo las líneas de estos hombres desnudos: germánicos y angulosos los del friso que lidera Atenea o de suaves músculos clásicos en los grupos que hay en las “esquinas” de la inmensa arquitectura que los acoge a todos. ¿Cómo es posible que dos glúteos semicirculares, mitades casi matemáticamente semiesféricas y unos muslos tan enormes y poderosos resulten dulces, proporcionados, armónicos y no sólo deseables como potencia de la naturaleza? Se me ocurren tres respuestas y las tres tienen una raíz común: la propiedad lunar de la piedra, capaz de ser puro terciopelo al tacto; el talento del artista que plasma elaborando el material como si fuera su propio pensamiento; el diseño del cuerpo, puramente divino. A los pies del conjunto unos hombres barbados que me traen evocaciones de Neptuno y que quizá simbolicen ríos italianos, muestran sus torsos de dioses de posibilidades ilimitadas, de medida inalcanzable… pero inequívocamente masculinos en sus formas. Este lugar refulge y no sólo por la blancura de la piedra pulida bajo el sol romano. Refulge porque el arrojo y el valor representados, la voluntad, se visten de estas líneas enloquecedoras que hacen que las flores y las montañas; las plantaciones de arroz y los campos de girasoles; las tormentas más inspiradas y los lagos más plateados tengan envidia de lo que el Creador hizo con el hombre y el prodigio de sus miembros, las parábolas generadas por sus movimientos, y los mundos que afloran de sus ojos de colores cambiantes. Voy de uno a otro sacando fotografías con la primera cámara digital que me regalaron hace ya años bajo la mirada atenta y desconcertada de los militares o policías que velan del lugar que contiene una llama permanente en uno de sus puntos. No sé qué pensarán de mí, de mi ajetreo de un lugar a otro, de mi manía de fotografiar lo mismo de una y otra forma, desde este ángulo y desde aquel otro, en vertical y en horizontal, usando zoom para acercarme a detalles dignos de alabanza permanente como las venas que surcan las manos o las arrugas de los pies que adquieren posturas casi imposibles para dar al hombre el mejor punto de apoyo, la mayor estabilidad posible bajo el peso de escudos o resistiendo en equilibrio frente al horizonte amenazador. Me gustaría saberlo, cuando voy hacia lugares que ninguna otra de las decenas de personas que nos rodean se molesta en visitar. No sería tan extraño que estuvieran acostumbrados a apasionados del hombre y su salvaje, arrebatadora, potente y detallada belleza.
No quisiera salir de aquí, pero debo hacerlo. Y aunque me gustaría utilizar un altavoz para gritarle al mundo que si viene a esta capital europea debe pagar tributo a este cúmulo de perfecciones, a pesar del riesgo de quedar encadenado a su encantamiento; también tengo cierta tentación de guardarme para mí estos momentos de elevación hacia un estado de contemplación y erotismo estético, atesorarlos como algo propio y único.
En conciencia no puedo ser tan egoísta.
Me encamino, para seguir con mi caza de imágenes, hacia una parte de la ciudad que resulta secreta a pesar de su notoriedad. Un rincón para iniciados. No hay en esta urbe un “gueto” homosexual, por llamarlo de alguna forma; una concentración de locales y tiendas pensados para los homosexuales, lugar de reunión y protección frente a un mundo potencialmente agresivo. Y si lo hay es muy pequeño y está a la espalda del Coliseo, la gran mole del sacrificio y la fiesta del Imperio. (Y no, no voy a hablar de los músculos sudados de los gladiadores, ni de las carnes maltratadas de los mártires, lo primero por razones que no explicaré y lo segundo por respeto a la genialidad del fallecido Moix, que lo hizo mejor que nadie podría haber soñado hacerlo, y no, no fue un sueño). Hay aquí un par de restaurantes y bares y una tienda que generan ese microcosmos que está diseminado por toda la urbe y que, en su totalidad, no será ni una cuarta parte de Chueca o Soho, por citar los dos que conozco mejor.
La tienda se llama Souvenir, y no es precisamente souvenirs romanos lo que vende, aunque haya alguno, sino revistas, postales, libros, ropa y complementos que tienen como protagonistas a hombres, a cierto tipo de hombres. Ya se entiende.  El muchacho que atiende tras el mostrador me ayuda a encontrar algo especial: una obra que sólo podría apreciar en su justa medida alguien capaz de comprender la esencia del artículo que escribo, el arte de la fotografía y el don de la oportunidad. El objeto ya tiene dueño, por supuesto. El dependiente, (armonía fibrada y tersa, estatura media, tirando a baja; pequeñas orejas, negrísimas cejas, ojos traviesos pero no atrevidos, sonrisa abierta y ovalada) se añade a la colección de los primeros párrafos de este artículo. He aquí un rincón donde cierta belleza se hace posible a pesar de ciertos poderes en la sombra que no son capaces de impedir que se publiquen cómics de violencia extraordinaria o que se produzcan videojuegos de muerte y destrucción, pero sí de conseguir que no haya revistas temáticas como Attitude (inglesa) o Tetu (francesa), a la italiana. Quizá el modo de vida natural de aquellos que sienten deseo por otros hombres sea mucho peor y malvado que el de aquellos que se dedican a la muerte profesionalmente, la destrucción y la violencia. Supera mi comprensión. No diré más.
Como al lado, en un restaurante atendido por dos camareros inequívocamente italianos e inequívocamente atractivos también. La comida es excelente y las vistas de Coliseo no pueden sino acabar de redondear el momento.
Me preparo para la última búsqueda.  Me espera la estela de los Borgia. Santa María del Popolo tuvo los huesos de Vanozza Catanei, supuesta amante de Alejandro VI, de notoria piedad, en una capilla pintada por Il Pinturicchio, donde reposó incluso antes que ella uno de sus hijos, el renombrado Juan, el más querido por su supuesto padre, que tuvo la osadía que parecer, ya muerto y tras tres días en el fango del Tíber, más hermoso aún que vivo, lo cual turbó a no pocos. Sé bien que esa capilla ha sido víctima del tiempo, pero vengo a rescatar lo que quede de ella, aunque sea a evocarla, a las siete de la mañana, justo cuando abre sus puertas el templo. Apenas dos o tres personas pasean en todo el edificio y nada rompe el silencio que soñaba para este momento. Camino lentamente leyendo los carteles de todas las capillas. Por fin encuentro una mención a la que fuera la de los Borgia, reformada en el siglo XVII. Nada, absolutamente nada, al margen de esta nota, queda de aquel sueño de poder y astucia, de piedad y devoción a María que los caracterizaron. Viendo alguna otra obra del pintor mencionado en algún otro rincón del lugar, intento rememorarlos.  Compro un libro de la iglesia, a un sacerdote encantador, bajito, regordete, algo mayor, que me regala unas postales muy bonitas, con la esperanza de encontrar alguna reconstrucción “ficticia” o alguna información adicional. Pero la sombra de los Borgia es tan alargada como fantasmal y nadie parece querer hablar de ellos. No hay siquiera mención al nombre de la capilla que ha tomado su lugar. Y permitidme que, aunque lo sepa, lo guarde para mí. Sólo los “fanáticos” de esta familia, como yo, perderían diez minutos de su tiempo buscando algo que ya no existe.
Me estremezco de melancolía. Se han ido también de aquí. La belleza de Giovanni, salvo en el supuesto retrato contenido en El juicio de Santa Catalina, en los Museos Vaticanos, se ha perdido absolutamente. Y los autores ni siquiera se ponen de acuerdo de cuál de todos los personajes contenidos en la obra representa al que fuera Duque de Gandía…
No me descorazono, en esta última estela borgiana aún me queda una última belleza que buscar en esta ciudad que son muchas ciudades y muchas historias de esplendor. Una belleza cuyo rastro persigo desde hace una década… Y que me resulta denegada una y otra vez, quedando siempre oculta entre las nieblas de un tiempo que no ha perdonado a quien busco. Quizá por su perversidad no haya habido lienzo o pared dispuestos a guardar los rasgos de este Dorian del siglo XVI. Quizá sólo la envidia haya sido la responsable, la criminal que, destruyendo su efigie, ha creído destruir también su existencia, su legado político, histórico y pre-romántico, como los egipcios creían (mucho más acertadamente) que se podía condenar a la desaparición, que es el olvido, destruyendo el nombre de los muertos. Puede que el miedo haya sido el causante, o el odio por tantos poderes pequeños y mezquinos como estuvo a punto de extirpar de la farragosa, fragmentada y envenenada Italia del Renacimiento. He perseguido este rostro (hermano del citado Juan/Giovanni) por páginas de libros infames y ensayos magníficos; por espacios virtuales de la red; por Medina del Campo; por Játiva, cuna de su padre; por Valencia, por donde entró a España preso; por Londres y sus museos que todo lo contienen; por Roma ya antes… Y sólo he conseguido rumores, habladurías, algunos “se dice que el modelo del Cristo de este cuadro fue él”, también aquello de “este retrato de Leonardo a la sanguina podría contenerlo”… Y un impacto enorme en la catedral de Valencia, una pintura de Juan de Juanes, que no lo conoció y lo retrató décadas después de su muerte, en la que algún efecto que desconozco ha destruido la parte del ojo, parte de la carne, el pómulo mismo… De forma que es imposible sacar un mínimo de verosimilitud de aquella cara un día tan famosa. Digámoslo ya: hablo de César Borgia, el supuesto hijo del Papa; la inspiración para la figura del nuevo príncipe en el polémico ensayo de Maquiavelo; el amigo de Luis XII; el cuñado del rey de Navarra; el más misterioso de los personajes públicos de aquella etapa convulsa y única, mezcla sangrienta y excelsa de arte y desprecio por la vida humana. Vengo al palacio Venecia donde, he leído en antiguas biografías, se encuentra el retrato que le hiciera Altobello Melone, aunque también póstumo. He venido para mirarlo de cerca, para preguntarle en silencio si es realmente quien yo creo que es. Para descubrir si sus pequeños ojos ausentes y su barba predicen la suavidad de un cuerpo como el de los Cristos de torso desnudo, músculos dibujados, dulzura de la bondad. O si, por el contrario, se parece a esos Luciferes, a esos demonios de cuerpos fibrados pero gestos crispados como los que veo en Trinita dei Monti, en completa soledad, antiguos ángeles de masculinidad innegable, seráfica armonía corpórea pero rostro cruzado por símbolos de maldad o locura. Algo me dice que, mirando frente a frente esta obra podré preguntarle, podré saber, si realmente representa al más temido de los hombres italianos entre 1500 y 1503, si sólo se inspira en su figura pero el pintor no lo conoció (tenía diecisiete años cuando el Borgia moría en Viana, y llevaba ya años fuera de Italia), o si ni siquiera es él el caballero retratado.  El palacio, hoy museo, está en obras, y subo la escalinata de piedra entre andamios. Temo que el cuadro no esté expuesto por razones de seguridad. Tengo cierto grado de nerviosismo. Pregunto por él nada más llegar a la taquilla: ese lienzo no está en este museo. Esta pieza, no hace tanto atribuida a Giorgione, me dicen las amables muchachas que me atienden, parece estar en la Academia Carrara, en Bérgamo. Una vez más el hombre se escapa entre mis dedos. No consigo encontrarlo. Su efigie se desvanece como monumento de arena al sol; como pintura bajo chorros de agua ardiente: fantasma esquivo se aparece una y otra vez para escapar justo antes de asirlo. Tengo oído que en Forlí también hay un retrato (de autor desconocido)… Quizá, dentro de una década, me dedique a recorrer la Romaña tan sólo para buscar tu mirada fría, tu torso poderoso de hombre capaz de decapitar a un toro de un tojo, tus labios que tan bien supieron mentir y que debieron saber a miel amarga, a carne seca y aromática.
Cargado de belleza, sobrepasado de emociones, tengo diez horas de viaje por delante: sólo aeropuertos, trenes y autobuses, que me separarán de esta península insólita y me devolverán a mi Madrid natal. Llevo una iluminación interna, un deseo irrefrenable de cantar a la hermosura del hombre, a la línea masculina; un anhelo de volver a Catulo, a Petronio, a Fellini, a Sócrates, a Kavafis, a Lorca, a Whitman, a Ang Lee, a Wilde, a Cernuda, a Pombo, a Luis Antonio de Villena, a Mendicutti, a Tondelli, a Tennessee Williams… a mi adorado Moix.
Nunca probé otras drogas que la belleza y el amor y, aviso para navegantes, Roma distribuye la primera gratis y en cantidades desbordantes. La segunda ha de buscársela cada uno y encomendarse a San Luis Gonzaga.

LA ESPERANZA

La esperanza no es fingir que no existen los problemas.

Es la confianza de saber que estos no son eternos, que las heridas curarán y las dificultades se superarán.

Es tener fe, es una fuente de fortaleza y renovación en nuestro interior, …que nos guiará desde la oscuridad hacia la luz.

Cuando el amor de tu vida no te quiere, cuando la llamada que esperas nunca llega, cuando no consigues el trabajo que deseas, cuando no recibes la invitación que esperabas… el mensaje no es que no te lo mereces… el mensaje no es que no eres importante… el mensaje es que tu mereces algo mejor. Cada vez que sientas decepción por no recibir lo que deseas o esperas, no lo veas como rechazo o mala suerte… simplemente piensa que es una tremenda oportunidad a algo mucho mejor de lo que esperabas.

La vida esta está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras diferentes. Algunos buscamos amor, paz, armonía. Otros, sobrevivimos día a día. Pero no hay momentos más plenos que aquel en el cual descubrimos que la vida, con sus alegrías y sus penas, debe ser vivida día a día.

Más plenos que aquél en el esta es el conocimiento que nos otorga la verdad más maravillosa. Aunque vivamos en una mansión de cuarenta cuartos, rodeados de riqueza y siervos; o luchemos de mes en mes para pagar el alquiler, tenemos el poder de estas totalmente satisfecho y vivir una vida con verdadero significado.

Día a día tenemos ese poder, gozando cada momento y regocijándonos con cada sueño. Porque cada día es nuevo, flamante, y podemos empezar de nuevo y realizar todos nuestros sueños…
Cada día es nuevo, y si lo vivimos plenamente, podremos realmente gozar de la vida y vivirla en plenitud…

Tarde de toros.

Corría aquella sangre como el agua del río del Belén tradicional de la casa española pudiente o la iglesia de pueblo: un ritmo similar al de la cascada cayendo sobre el musgo, que era el pelaje del toro. Pero no podía ser, claro está, mas antitético. Rojo y obtuso aquel denso chorro sobre un negro palpitante, significando la vida que se va, cuando el otro, el del montaje navideño simula la vida del desierto, los rebaños que pacen, las lavanderas que van y vienen y se ufanan en su labor. Pero no pude dejar de pensar en los dos al tiempo, porque su anchura y su corriente, su velocidad tras la labor del picador, eran similares. Perdí el curso del liquido burdeos, pues el torero y su capote se acercaban ya, pero la mancha de sangre en la arena llamó mi atención cuando se llevaron al toro, veinte minutos más tarde: era allí una mancha desteñida, una forma imposible y anaranjada al haber perdido su fuerza entre la multitud de los sedientos granos que, aparentemente inmóviles, a pesar del viento que visita siempre esta plaza, beben y se agitan bajo las patas de los animales y las recias piernas de los toreros y banderilleros. ¿Qué había sido de aquel profundo reguero que salía del boquete abierto por el picador? Desde lo más profundo el toro había bombeado su sangre, lugar ignoto como lo era el venero inescrutable del Belén que ofrecía misterio y rumor grato a mis infancia.
Era la corrida goyesca del dos de mayo y llevaba a dos expertos acompañantes, uno en el Arte Taurino, el otro en el Arte del Vestuario y la Estética. Yo me dedicaba, como es mi costumbre vampírica, a aprovecharme de la sabiduría que me rodeaba. El uno me explicaba que aquellas hombreras de los toreros eran una reinterpretación, y no de muy buen gusto, de los trajes centenarios. El otro como unas manoletinas habían llegado a salvar una tarde en Las Ventas. Y así, rodeado de peritos, con los ojos puestos en mil cosas a un tiempo -defectos del profano- veía la tarde pasar de sol a sombra.
La sangre se había quedado impresa en mi retina, ese borbotón que el exceso de faena del picador había provocado en el lomo del animal. Tenía el color de una ambrosía de dioses antiguos y crueles. Y la fuerza falsamente poderosa. ¿Cómo era posible que no manase como un torrente, sino como un riachuelo?

Teníamos buenas entradas, pero se habían convertido en excelentes pues a los toros, mansos y trotones, con querencia por la puerta de chiqueros, les dio por hacer cara a los espadas frente a nuestro tendido. Y allí el veterano, y los que no lo eran tanto, desgranaron su arte y su valor. Sin cotas sobresalientes de tarde egregia, pero con momentos de belleza y saber hacer. No había muchas mantillas; ni siquiera estaba medio llena la plaza, pero, por momentos, se entendía el fervor que el evento suscitó entre tantos aficionados en épocas pasadas y no tan pasadas cada vez que el soberbio cuerpo negro entraba bajo la tela del capote haciendo curvas limpias con sus cuernos ancestrales, mientras el cuerpo del hombre, postura desafiante, se elevaba hacia el cielo con su oración sin palabras.

Se encontraban en el coso una veintena de leales a la idea romántica de lo goyesco, y sus trajes, hechos por ellos mismos, o alquilados en tiendas baratas -por supuesto habla por mis palabras el  Maestro del Vestuario- querían rescatar algo de lo que fue, pero resultaba un poco triste por su falta de producción; o dicho de una forma con más sabor, por su falta de tronío. Ellos estaban felices, en su salsa, haciéndose fotos con turistas japoneses y jóvenes que posiblemente no sabían de donde procedía tal atuendo pero lo festejaban como una fiesta de disfraces. Este tema merece reflexión y artículo por sí mismo. Quién sabe si algún día me animaré, siempre es tentador hablar de la nostalgia, pero cierto es que este lance, este atrevimiento con los trajes inspirados en otras épocas –si no más gloriosas, desde luego más artísticas-, quedaba relegado a dos decenas de jubilados que rescataban quién sabe qué deseo infantil de ser otras personas en otros tiempos, o quizá de alcanzar una pequeña cota de protagonismo una vez al año, pero sin que su anhelo los hiciese egregios, sin que apostaran por ello con toda su alma.
Morenito de Aranda lucía una de esas plantas y esos rostros (Manzanares, Cayetano…) que siguen haciendo las delicias de las portadas de Vogue y aun algún videoclip como el (ya nada joven) de Madonna. La figura del hombre valiente; con un algo de desprecio por la vida; de rostro marcadamente masculino; coronado de belleza no ha pasado de moda. Eso queda claro. Morenito tenía apasionadas seguidoras que reclamaban para él una oreja como si en ello les fuera la vida, y concentraban su ardor en la rabia con que increpaban al presidente por no conceder el trofeo ante los pañuelos que, teniendo en cuenta la asistencia, eran bastante numerosos. Su figura destacaba entre las de sus compañeros, su halo era evidente, aunque no irradiase la fuerza del icono taurino. Sí, en cambio, la del hombre deseado, la del latin lover, siempre que se le quite a esta expresión el carácter sudamericano que algunos le otorgan y que nada pinta en este momento. Él era “el torero” aquella tarde y ni la actuación meritoria de uno de los banderilleros (hombre de profesión que mereció ovación del público) ni los trajes con sus bordados negros, conseguían eclipsar lo que ha sido la última expresión del icono y la fuerza de esta fiesta que antes adoraba al picador, y actualmente no mueve a las masas, sino a un grupo de adeptos, como una religión crepuscular.

El edificio, siempre objeto de mi admiración arquitectónica, habría sus intimidades para mí, mostrándome sus arcos, sus palcos, sus pasillos, y esos magníficos y severos contraluces que harían las delicias de los fotógrafos antes de entrar en el propio templo de los tendidos y el círculo casi sagrado donde se enfrentan a muerte el hombre y el animal. Parece antitético, como la comparación de la sangre y el riachuelo de agua, que un lugar tan abierto sea al tiempo un recinto tan oscuro, con un ritual tan arcaico (y no lo digo en sentido crítico), repetido a lo largo de las décadas, y heredero de una relación antiquísima entre el toro y los pueblos mediterráneos.

Brilla todavía el sol cuando nos alejamos.

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