Scorpions, pasado y presente

24-noviembre-2010 · Imprimir este artículo

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Scorpions, palabras mayores. Hace ya 38 años desde que sacaron su primer disco, repito, 38 años, y están plenamente en forma. Mira si lo están, que su nuevo trabajo “Sting In The Tail” es uno de los mejores de toda su carrera, y no sería muy aventurado decir que el mejor. Pero dejemos esto para el final…

Vamos a hacer un repasillo a su discografía. 17 discos de estudio, si no me equivoco, repartidos de forma muy diferente en cuatro décadas de historia musical que dan para mucho. Si dividimos la carrera discográfica de Scorpions en varias etapas, “Lonesome Crow” podría ser la etapa cero.

“Lonesome Crow” (1972), una cosa extraña que estaba más cerca de los cantos gregorianos que del rock. Realmente feo. Hoy en día nadie hubiese apostado un duro por ellos. Los fundadores Klaus Meine (voz) y los hermanos Rudolf y Michael Schenker (guitarras) no demuestran ni un uno por ciento de su potencial. Después de editar este disco, Michael, uno de los mejores guitarristas de la historia del rock, decidió irse con UFO. Al lado de Phill Mog se lució desde el primer momento, pero eso es otra historia.

En la primera etapa (1974-1978) el sonido de Scorpions no era ni la sombra del sonido sofisticado y potente pero dulce que conocemos hoy. Escuchado desde el punto de vista actual suena terriblemente retro, lo que es perfectamente normal, hay que tener en cuenta que corrían los años ’70. Lo que sí que resulta extraño es que Klaus Meine, una de la voces más maravillosas y únicas de todos los tiempos, no cantaba todas las canciones, Rudolf Schenker se atrevía con su espantosa voz a quitarle parte del protagonismo que merecía pero que todavía no se había ganado. Y su técnica era muy diferente, se empeñaba en utilizar insistentemente el vibrato, y en muchas canciones cantaba con un berrido afónico poco menos que molesto. Lo que sí empezaba a tomar forma era el fenómeno “baladita heavy” que tantas alegrías nos ha dado.

In Trance” (1975) y “Virgin Killer” (1976) fueron lo mejor de aquellos años que se culminaron con el doble en directo “Tokyo Tapes” (1978), uno de los discos que más he escuchado en mi vida. El sonido aquí ya había cambiado mucho, y las mismas canciones tocadas en directo tenían un aire completamente diferente, mucho más parecido al sonido “Scorpions” propiamente dicho.

Recuerdo que lo tenía grabado en una cinta (eso que hoy llaman “cassette”) que había reciclado de algún sitio, posiblemente en su día fue una cinta de chistes de Eugenio, el Volumen 2 de la serie Coña o algo así. El truco de poner un cacho de celo en los orificios de arriba hacía que se pudiese grabar encima, lo que ayudaba mucho, dado el nivel económico de entonces, que no me permitía ni comprarme una miserable cinta virgen.

La segunda etapa de la carrera de Scorpions (1979-1985) fue la más exitosa, de eso no hay ninguna duda. Se inició con “Lovedrive” (1979), un estupendo disco que se reparte entre canciones de ritmo rápido, medio y lento a partes iguales. Aquí aparecen por primera vez temas de puro heavy metal con “Another piece of meat” o “Can’t get enough”, pero también esas baladitas suyas tan encantadoras, como “Always somewhere” y “Holiday”, ya con la forma y la actitud que todo el mundo conoce.

El sonido era muy acorde con los tiempos que corrían, muy de la NWOBHM, pero con un toque particular muy suyo y muy diferente de las demás bandas punteras de entonces, como Iron Maiden, Judas Priest, Def Leppard o Saxon, que tenían cosas en común pero el sonido de cada uno poco tenía que ver con el de los demás, a diferencia del metal de estos últimos años, que tiene un sonido tan uniforme que hace que casi todas las bandas suenen terriblemente parecidas.

La incorporación del guitarrista Matthias Jabs sustituyendo a Uli Jon Roth fue fundamental en esta etapa y otra de las bases de su éxito. Roth era muy bueno, buenísimo, eso es innegable, pero Jabs le dio a la banda un toque muy especial. No se limitaba a tocar el riff en la estrofa y esperar su momento para lucirse en el solo. Se dedicaba durante toda la canción, con un punteo casi continuado, a apoyar la voz de Meine, complementándose así las dos melodías como si fuesen una sola, y tapando todos los huecos, compactando el sonido, pero no con dureza, que de eso ya se encargaba Rudolf, si no con pura magia. En “Lovedrive” no utilizó mucho esta técnica, fue a partir de “Blackout” donde la exprimió de verdad. Matthias Jabs no sólo formaba una pareja excelente de guitarras con R. Schenker, también construía otra con K. Meine, en términos melódicos realmente insuperable.

Después de “Lovedrive” llegó “Animal Magnetism” (1980), un disco con buenas canciones pero de un nivel un poco más bajo que el anterior y que el posterior “Blackout” (1982), una auténtica joya. En este trabajo las canciones cañeras destacaban del resto, “Blackout”, “Can’t live whitout you” y “Dynamite”, pero sin llegar a ser totalmente nueva, la estructura de media baladita de “No one like you” o “You give me all I need” resultó muy efectiva, por no hablar de una de sus mejores baladas, “When the smoke is going down”.

Fue el año que descubrí a Scorpions, momentos verdaderamente intensos musicalmente hablando, en los que la música era parte fundamental de la vida y servía de bandera y de signo identitario.

Y apareció “Love at first sting” (1984), o mejor dicho, “Still loving you” y las demás. Ese año, ese ente intangible llamado “mercado mundial”, o “sociedad”, o simplemente “gente”, capaz de catapultar hasta la gloria más absoluta al más humilde o, por el contrario, devorar, vilipendiar y hundir en la miseria al más pintado, decidió que Scorpions eran la hostia. De pronto el mundo descubrió que Klaus Meine cantaba como los ángeles, y que su voz, entre poderosas guitarras, era capaz de enternecer a cualquiera. Las radiofórmulas lanzaron a Scorpions al estrellato de una forma fulgurante, como si los hubieran metido en un cañón y hubiesen alcanzado el cielo en cuestión de segundos.

Love at first sting” fue un gran disco, pero ni mucho menos de los mejores de la banda. Estaba enfocado a un público más amplio, la mayoría de los temas estaban compuestos en un ritmo medio, cercano a lo bailable, y el sonido era bastante más suave que en “Blackout”. Pero estaba “Still loving you”, que aunque tampoco fuese su mejor balada tenía lo que hay que tener para triunfar a nivel internacional y en todos los ámbitos musicales.

Fue el año en que tuve la ocasión de verlos en directo por primera y última vez. Tengo una imagen grabada en la memoria a fuego. En el momento del concierto dedicado a las baladitas enfocaron todas las luces sobre una gran bola de mosaico de espejos, como las de las discotecas, y el pabellón entero se llenó de circulitos de luz que se movían y cambiaban de color como si fuese un cielo estrellado, y todo ello aderezado con la pasión de Klaus Meine al cantar… Inolvidable, amigos.

Esta etapa se culminó con el directo “Word Wide Live” (1985), que los lanzó aún más arriba que el disco anterior. La “gente” descubrió “Holiday” y “No one like you” y se murió de gusto de repente, a pesar de que “Holiday” estaba cercenada por la mitad. El disco estaba muy bien grabado, y las canciones en su conjunto ganaban bastante respecto al estudio, excepto precisamente “Still loving you”, la pieza clave, que en el momento culminante, esos tres potentes acordes que inician su desenlace, no tenían la fuerza que en el disco de estudio.

A raíz del superéxito del doble en vivo, “Bad boys runnig wild” y “Rock you like a hurricane” sonaban en discotecas y en bares de todo tipo de ambiente y la palabra Scorpions encabezaba todas las conversaciones musicales al margen del rollo heavy. A los rockeros aquello nos gustaba, nos sentíamos orgullosos de que uno de los nuestros fuese aceptado por la gran masa. Pero nos cansamos. Esa gran masa sólo quería oír hablar de las baladas y poco más, lo que nos indignaba de lo lindo. ¡Cuántas veces tuvimos que escuchar aquello de: “A mí el heavy me horroriza, pero las baladas son geniales, sobretodo las de Scorpions”! Recuerdo aquella vez que una niña pijita me preguntó si había escuchado la nueva de Scorpions. Yo, entusiasmado le dije: “!No me digas que han sacado un nuevo disco!!!”. “Sí sí -me dijo ella-, esa de noguanlaicyú”. Totalmente derrumbado por la decepción le dije: “Amiguita, esa canción tiene ya cuatro años”. Lo que entonces significaba toda una eternidad. ¡Por Dios Santo, Scorpions es mucho, pero que mucho más que eso! Hartos de intentar culturizar a la gente sin resultado alguno, se los acabamos entregando, como ya hicimos con Bon Jovi. “Son vuestros, haced con ellos lo que queráis”.

E hicieron lo esperado. A partir de entonces las discográficas exprimieron al máximo el producto, sacando al mercado recopilaciones de las mejores baladas, selecciones de las mejores canciones, recopilatorios selectivos, selecciones recopilatorias, recopilatorios de grandes éxitos, lo mejor de las selecciones de recopilaciones de superéxitos y bla bla bla, inundando las tiendas de discos con diferentes portadas con el mismo material.

En el plano comercial triunfaron a lo grande, pero en el musical… En el ’85 alcanzaron el cielo, pero descubrieron que allí no había ninguna plataforma sobre la que mantenerse. Y empezaron a caer. Lo que no imaginaron fue que sus nuevos seguidores no iban a estar allí para parar su caída, ya estaban mirando para otro lado a ver a quién podían idolatrar, y que los pocos que quedaban de los suyos, de los de siempre, no iban a hacer la fuerza suficiente para sujetar la lona que estaba a un metro del suelo. Así en 1988 se pegaron un tremendo batacazo y sacaron un disco pésimo, sin duda el peor de su carrera, iniciando una nueva etapa.

Savage amusement” (1988) estaba enfocado únicamente a sus nuevos seguidores. Un sonido demasiado suave e insulso, ochentizado al máximo, con unos coros dulcificados en exceso, melodías facilonas con la intención de ser pegadizas, y un conjunto de canciones de las que sólo se salva, por supuesto, la baladita. Embriagados de éxito, se les escapó la inspiración como por arte de magia (negra).

Inspiración que tardó en volver a aparecer. De sus dos siguientes discos sólo se salva “Woman”, de “Face the heat” (1993), una de sus mejores canciones, una balada oscura cantada con un sentimiento que no se le veía a Meine desde muchos años atrás, una verdadera joya, muy diferente del resto de canciones de Scorpions.

Esta etapa melosa llegó tuvo su punto culminante con “Pure instinct” (1996). Aquí sí. Un gran disco, con nuevas y buenas ideas, con cierto aire pop pero con la potencia recuperada en la instrumentación y en la actitud. En cambio, con “Eye to eye” (1999) se dedicaron a experimentar con un resultado más que discutible, es un disco muy raro, no hay por donde cogerlo. Personalmente creo que no se debe tener muy en cuenta a la hora de valorar su discografía.

Y llegamos a la etapa actual, que, nostalgias aparte, se podría considerar como la mejor. Allá cada uno con su criterio. Se inició con un gran disco, “Unbreakable” (2004). Caña, ritmo, melodía, potencia, buen sonido, y todas esas cosas que definen a los Scorpions que más nos gustan. A éste le siguió un trabajo muy especial, “Humanity hour” (2007). Es una de las sorpresas más grandes que me he llevado últimamente. A estas alturas, y con el buen sabor de boca que dejó “Unbrekeable”, Scorpions es un grupo que ya no tiene nada que demostrar, y se permiten hacer lo que les da la gana. “Humanity hour” no tiene que ver absolutamente nada con el resto de la su discografía. El tono es muy oscuro en todo el minutaje, de hecho se acerca bastante al gótico, las guitarras, muy potentes, suenan muy de esta época, pero hay poco espacio para los solos. Hay baladitas, pero no con ese aire dulce de siempre, son oscuras como el resto del disco. Una gran obra en su conjunto que merece ser escuchada con atención.

Y llegamos al final. Si “Humanity hour” ha sido una gran sorpresa, “Sting in the tail” (2010), además, ha sido un enorme alegrón. Los primeros acordes que suenan recuerdan a los Scorpions de siempre, pero poco a poco te vas dando cuenta de que lo que han hecho en este disco es… ¡Rock’n’Roll!!!! Excelente, estupendo, alucinante (me parezco al Piqueras). Una marcha y un buen rollo que no tiene nombre, el sonido Scorpions de siempre pero mejorado, mucho ritmo, buenos solos de guitarra, una producción trabajadísima con unos arreglos cojonudos, ni un minuto de desperdicio.

Y ellos están plenamente en forma. Sobretodo sorprende Klaus Meine. Cómo se nota los que se cuidan. No sé exactamente la edad que debe tener, pero escuchándole parece la voz de un chaval, pero con la técnica de un maestro.

Rock and Roll amigos, la mitad de las canciones son puro Rock and Roll, con ese rollo heavy que tanto nos gusta. También se pueden encontrar tres o cuatro canciones de ritmo medio típicas de Scorpions con buenos riffs y melodías que recuerdan a tiempos pasados. Y ¡cómo no!, las baladitas. Cuatro, geniales todas, y la que finaliza el disco enfocada al directo, muy solemne, ideal para que todo el público cante a coro el estribillo con un mechero encendido en cada mano.

¡Qué alegría! Scorpions vuelven a ser ellos. En una de las canciones del disco, “Spirit of rock”, aparece varias veces la frase “Spirit of Rock will never die”. No se puede decir mejor.

La mala noticia es que a principios de este año anunciaron su retirada de los escenarios. No he aludido a la noticia por una sencilla razón, y señores Scorpions, por favor discúlpenme, pero no me creo ni una palabra.

Scorpions will never die.

Comentarios

5 comentarios en el artículo “Scorpions, pasado y presente”

  1. Fer en 22-julio 4:57 am

    Sabelo que sos un genio, se nota que te gusta Scorpions, y eso es sinonimo de que sentis el rock y el metal en las venas!!!!

  2. J.C.Alonso en 29-julio 9:21 pm

    Gracias por el comentario, amigo.

  3. eze en 21-agosto 7:08 am

    genial banda scorpions esa mezcla de fuerza y melodia la hace unica y la voz de klaus impecable transmite mucho sentimiento ademas de las distintas epocas de scorpions demuestran que es un grupo muy variado
    muy buen articulo de una genial banda te felicito , espero que todavia no se separen aguante scorpions

  4. Marcoss en 21-enero-2012 3:04 am

    Excelente artículo, larga vida a los Scorpions!

  5. J.C.Alonso en 23-enero-2012 10:36 pm

    Muchas gracias!!! Larga vida!!! Aunque se retirasen hoy mismo serían eternos igualmente.

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