Pornografía y obscenidad

D. H. Lawrence y Henry Miller son dos nombres fundamentales para las letras del siglo XX. Con sus respectivos ensayos “Pornografía y obscenidad” y “La obscenidad y la ley de la reflexión”, reunidos en este volumen, asimismo, con su obra literaria, recriminaron a la cohorte de pacatos que les acusaba de obscenos, la angustia sexual de su tiempo, que es también la del nuestro. Les reprocharon, también, la escisión dicotómica del alma y el cuerpo; les mostraron la verdadera pornografía, la de la mala literatura, la literatura de venta en grandes superficies; la pornografía de la pudenda mente del censor… Para ambos, la voluptuosidad era la única vía posible; lo imposible, era la guerra. Mientras Lawrence describía coitos edulcorados, Miller jugaba con su bragueta ante lectores de fácil rubor, arrancaba las telarañas de todos los ojos de nuestro cuerpo, se disfrazaba de moral sospechosa; utilizaba, sí, la obscenidad, conscientemente y como revulsivo.

El prólogo de Aldo Pellegrini, de extensión parecida a la de los textos de Lawrence y Miller, es tremendamente sugestivo, es a la vez poético y divulgativo. No necesita detenerse a anclar, aclarar, los textos que siguen, pues ambos ensayos están escritos con una prosa clara y extremadamente directa. Un libro lleno de sustancia, en el que encontramos el discurso de defensa de dos de los mil y un genios acusados de obscenidad. Finalizada la lectura, ellos se resuelven inocentes. El único obsceno, lectores, es el juez.

D. H. Lawrence y Henry Miller
Editorial Argonauta, 2003

Comentarios

¿Quieres dejar un comentario?