No es país para viejos

El sheriff era en la América profunda un artesano armado de la lucha contra el mal. En No es país para viejos un longevo y cansado sheriff Bell (Tommy Lee ones) tendrá que jubilarse sin llegar a comprender el quid de la violencia; Bell se retira frustrado, derrocado por las fuerzas del mal, personificadas en un psicópata con vocación genocida. El sanguinario Anton Chigurh es, a voluntad, un personaje plano, es decir, simple y unidimensional, además de estático. Su carisma, su precisión, junto con el esforzado trabajo interpretativo del internacional Javier Bardem (Oscar al Mejor actor de reparto) lo hacen suficientemente interesante; de hecho, este depredador, este perseguidor, tiene bastante más atractivo que su perseguido, Llewelyn Moss (Josh Brolin). En un paraje inhóspito Moss encuentra un grupo de traficantes muertos; les acompaña un cargamento de heroína y un maletín repleto de dólares; al coger el dinero, Moss ocupa el punto de mira de Chigurh que va rastrear sus pasos dejando tras sí una estela sanguinolenta. Para él, la caza es un deporte del orgullo, la vida se juega a cara o cruz.

La película relega la operación de narcotráfico a un segundo plano para fijarse en la mera depredación de Chigurh, inexorable como el puño de dios. Con respecto a la novela de Cormac McCarthy en la que se basa el guión, hay que decir que el film recorta peligrosamente el papel del sheriff Bell (desaparecido durante la mayor parte del metraje) y que minusvalora a los personajes femeninos (su humor a veces se aproxima al sexismo). Su mayor mérito es haber logrado reproducir la belleza tranquila del paisaje del nuevo Oeste en amalgama con la violencia latente.

En la “oscarizada” No es país para viejos los norteamericanos Joel y Ethan Coen vuelven a hibridar varios de los géneros clásicos. Atendiendo al resto de su filmografía, películas como Sangre fácil (1984), Muerte entre las flores (1990) o Fargo (1996), pero sobre todo a esta última, lo más reseñable es como los hermanos han aproximado el noir (el género negro) al nihilismo. Ellos toman las estructuras clásicas para luego subvertirlas, volcarlas… en el buen sentido de la palabra, violarlas. El espectador más tradicional podrá sentirse defraudado cuando lo que parecía la clásica trama de perseguidor y perseguido termine en puntos suspensivos, o cuando una elipsis omita el tan esperado clímax… sus expectativas volarán por los aires; sin embargo, un público más exigente agradecerá el esfuerzo renovador de los Coen que, desde la vanguardia y el cine independiente continúan soñando con el viejo Hollywood.

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Duración: 122 minutos
Año: 2007
País: Estados Unidos
Director: Joel Coen, Ethan Coen
Guión: Ethan Coen, Joel Coen (Novela: Cormac McCarthy)
Música: Carter Burwell
Reparto: Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Josh Brolin, Kelly Mcdonald, Woody Harrelson

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