Los artistas del barrio

El otro día recibí un e-mail:

“Aún con la resaca de la fiesta inauguración de los locales del Triángulo de Ballesta, ya os anunciamos nuestro próximo evento. En esta ocasión no nos movemos de nuestra central, sino que la abrimos, junto a nuestros vecinos, en jornada de puertas abiertas, habrá talleres, muestras, conciertos, aperitivos… para que conozcáis nuestros estudios, casas, todo a vuestra disposición y como siempre, ¡encantados de recibiros en nuestras moradas!”

Estos colores me suenan —pensé para mí–, claro, este mail es de… ¡CON2TIJERAS (ya os hablaré de ellos en otros números), que me invitaban a la VI Edición de Los artistas del barrio! Se trataba ni más ni menos que de una propuesta que tuvo lugar el 19 y 20 de abril en la que, igual que han hecho en las calles Valverde, Barco y Desengaño, los jóvenes diseñadores y creadores de moda de la zona de Lavapiés y Latina nos dejaron pasar a ver cómo trabajan y qué ofrecen en sus propios talleres.

Esta VI edición de “Los Artistas del Barrio” incluye hasta una centena artistas y más de cuarenta lugares de exposición, pero sigue fiel a su espíritu: acercar al público a los lugares de creación artística que albergan sus barrios –las casas y talleres donde viven y trabajan artistas-, y al mismo tiempo, estrechar los lazos entre los artistas y su público, sus vecinos, sus porteros, sus tenderos…

“Los Artistas del barrio” toma como proyecto trascender las fronteras institucionalizadas del arte recluido en museos, mecenas bancarios y galerías, para devolverlo a su fuente original, sus espacios de creación y de auténtica divulgación. Por eso el lugar en este caso son las casas de los propios artistas y el trayecto propio que separa y une dichos lugares, el propio ritmo vital del barrio. También algunas asociaciones alternativas prestan su espacio a artistas que no disponen de un hueco en la zona.

Accediendo a los talleres y casas donde los artistas elaboran y vivencian sus producciones el espectador tiene la oportunidad de conocer la obra a partir de la observación de la misma, de la comprensión del lugar en la que surge, de la posibilidad de entrañar un diálogo con el propio creador y finalmente reflexionar por sí mismo lo que mira, sin mediaciones ni instrucciones disciplinarias.

También para los mismos artistas supone una oportunidad de entrar en contacto con otros artistas y por lo tanto con otras vivencias, fomentando la construcción conjunta de experiencias, principio de todo movimiento cultural. ¡Os avisaremos de la próxima!

Comentarios

¿Quieres dejar un comentario?