Las fiestas bastardas

“La gente feliz necesita no divertirse. La diversión te hace olvidar. Si tienes una pareja increíble que te hace olvidar todo o unos amigos complacientes que se preocupan en exceso por ti o incluso un matrimonio maravilloso, unos hijos guapísimos y un trabajo fantástico, y además estás convencido de que irás al cielo cuando te mueras, ¿por qué demonios vas a querer olvidarlo? Pero todos los demás necesitamos muchísima diversión.” Jacopo Fo

La realidad occidental moderna aburre a la gente, le hace quedarse demasiado tiempo con ella a solas y nadie aguanta eso (por eso existe la televisión). La gente busca la felicidad en la metrópolis “juvenil” (la vorágine) aunque sus trabajos les tienen entretenidos y quejosos. La gente se “droga” para sentirse bien, unirse con lo divino que puede dar su cuerpo (quererse, hacerse el amor, poseer, follar, todo se confunde entre si) cada vez más en las nuevas generaciones. Queremos salir de nosotros mismos y nuestras circunstancias como sea. Ahí están las fiestas para demostrárnoslo, con crisis económica y sin crisis.

Hablo -como siempre- de hechos, de pagar trece euros en la entrada y cuatro euros por una cerveza en un vaso de tubo, en un ambiente que tampoco te acaba de convencer. Llueve toda la noche pero la sala Apolo se llena -como siempre- sobre las tres de la mañana, de cuatro y media a seis el “DJ” se va y ponen música machacona con todos los flashes estroboscópicos de la sala como única “iluminación”. Y eso que no quiero entrar en el tema de las drogas “duras”.

“Los videojuegos no afectan a los niños. Si fuera así, el comecocos nos hubiera afectado a nosotros cuando eramos niños, y ahora estaríamos deambulando por lugares oscuros, comiendo píldoras mágicas y escuchando ritmos electrónicos repetitivos.”

Kristian Wilson, Nintendo, Inc., 1989.

Hedonismo sin fin

Parece que no podemos escapar de nuestras adicciones básicas autoimpuestas. Hay que socializarse, salir de tu calorcito incomodo e interior, meterse en un lugar con mas o menos desconocidos, donde el volumen no te deje hablar, donde el volumen de los bajos te joda los biorritmos, donde vendan droga líquida (legal) y consigas -si quieres/puedes- todo tipo de drogas ilegales. Parafraseando a Bram Stoker con lo de “civilización y sifilización han avanzado parejas en la historia” yo afirmo; “festividad y ebriedad han avanzado parejas en la historia”. La gran mayoría de personas humanas va a las fiestas a disfrutar de su propia ebriedad, como dice Javier Esteban; “¡La prohibición de la droga ha sido el mayor error del siglo XXI !” culminando a ser posible con orgasmo, la droga más natural y social.
Donde los tímidos puedan soltarse mucho, donde todo tipo de placeres emocionales y carnales se buscan y ansían, ellos atacan o no, ellas se defienden o no. Eso es una fiesta, junta a personas y ponlas a soñar y pregúntales ¿que deseas?

“He visto un agujero en el hombre, profundo como un hambre que no se puede saciar. Eso es lo que le entristece y provoca sus carencias. Seguirá tomando y tomando, hasta que un día el Mundo diga: “Ya no soy nada, nada tengo que dar” “Apocalypto” de Mel Gibson

Todo comienza con colegueo, diversión y alcohol en el mejor de los casos, pasando de antro en antro progresivamente hasta llegar al local esperado, aumentando la dosis de antro, seguir alterando el estado de nuestra consciencia cada vez más, con el tiempo siempre degenera en esa realidad de ruido, humo, drogas y sexo. El asunto se convierte en un tema casi ritual, se socializa naturalmente en lo que es un auténtico circo de personas humanas divirtiéndose.

Desde que el hombre es hombre (y mujer) ha querido olvidarse de si mismo, soñar con fantasías de vidas paralelas más felices que la actual… y nunca nada es tan bueno de como lo imaginamos. Osease alimentar su parte de mono a lo grande, colmarlo de placeres y para eso está la religión… para controlar esa pulsión, para cortarnos la libertad tan anárquica que llevamos dentro. Patrones que seguir.

¡Fiesta Fiesta!

Todos somos hijos del orgasmo (como decía aquel rapero) y poco hay que cuestionar a eso. De ahí que en la naturaleza existan -por ejemplo- las gatas en celo y las orgías de perras en celo en plena calle (incluso lloviendo) pasando por todo tipo de guerras, a partir de ahí todo cabe, la naturaleza es así… sólo seguimos el patrón pero alimentado por esta conciencia/inteligencia que tanto ensalzamos y que a la hora de la verdad poco vale.

PD: Teniendo internet no tengo tiempo para leer la Biblia.

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