La vida sexual de Catherine Millet

La vida sexual de Catherine Millet todavía no se había editado en España pero en Generación ya se había publicado un texto de Fernando Arrabal sobre el estrecho (y francés) “tohu-bohu” mediático… corría el primero del XXI (Noviembre 2000)…

FERNANDO ARRABAL

‘Tohu-bohu’:

Caos de ruido y furor en que se encontraba la tierra al principio de la creación según el Génesis. Pero según los ‘medios’ (¿más mediocres?) la publicación de “La vida sexual de Catherine M.” (Editions du Seuil, París) ha provocado otro ‘tohu-bohu’.

Catherine Millet, tan inteligente como discreta, es la meticulosa directora de la mejor revista de arte de hoy (art-presse); y su marido, Jacques Henric, es el famoso novelista. Nos reunimos a menudo en el C. Accatone o en el P. Pasolini e incluso viajamos a Budapest cuando, para celebrar la rebelión húngara, decidí serrar un tanque soviético. Gracias a un cuadro regalado por Andy Warhol se compraron una casa de campo. El best-seller y sus excrementos les permitirán alzar una torre de oro ¡para orar!

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Anamnesis:

Leyenda fabricada por el paciente gracias a su propio pasado; aunque para los griegos la ‘anamnesia’ era la reminiscencia o el recuerdo. La liturgia sitúa la anamnesis inmediatamente después de la consagración.

Tras la publicación de “La vida sexual de Catherine M” los internautas me han escrito para anatematizar al libro o para glorificarlo. Lanzar un anatema es condenar sin remisión como en su día hicieron los concilios y glorificar es elogiar para que Dios sea alabado. ¡Con himnos y te-deum!

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Bautizada:

Mujer a la cual le ha sido administrado el primero de los siete sacramentos. Gracias a él se le borra el pecado original y beneficia de la gracia divina. Hasta que se suprimió el bautismo por inmersión la neófita era introducida tres veces desnuda en el agua.

Catherine dice que fue bautizada por su familia católica; y que físicamente es “de estatura media, ágil y flexible de manera que el desconocido me puede manejar desnuda como quiere… Adoptando la posición de la odalisca ofrezco una mejor penetración y de un vistazo verifico que mi raja se presenta perfectamente despejada. En esta actitud no puedo intervenir, como el animal que finge ser un objeto sin vida… Luego, patas arriba, me identifico con la rana o el insecto pateando espatarrada… No me socava el pico del labriego salvaje sino que la tierra (‘¡blancas colinas, muslos blancos!’) tiembla para tragármelo”.tema63.2.jpg (29879 bytes)

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Ejercicios:

Actos de piedad con el fin de movilizar el espíritu y conducirlo hacia Dios. Los de San Ignacio de Loyola se llaman precisamente ‘espirituales’. ‘Exercitus’ para los latinos equivalía a practicar atormentada o inquietamente.

Catherine dice que durante sus ejercicios masturbatorios “me froto uno contra otro los labios de la vulva sin solicitar directamente el clítoris… y sin meterme los dedos en el coño. Realizando el mismo ejercicio chupo las pollas, protegiendo la base del miembro y los cojones en el cuenco de mi mano como si hubiera recogido un lagarto o un pájaro.” ¡Y se quedan pajaritos!

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Alfa y Omega:

Representan la totalidad. El ‘Señor Dios’ del Apocalipsis se designa a Sí mismo por la letra que va delante y la que va detrás en el alfabeto griego.

Catherine dice que, cual alfa y omega, “dos amigos me follaban al mismo tiempo por delante y por detrás. Pretendían que a través de mis entrañas sentían mutuamente sus pollas lo cual, según ellos, era tan excitante…”. Catherine nunca les creyó demasiado.

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Flagelación:

Castigo que se inflinge como penitencia. Los flagelantes del siglo XVI formaban una cofradía que se azotaban especialmente el día de Viernes Santo.

Catherine dice que “en los sainetes exigidos por ciertos perversos nunca fui dominadora ni moral ni sexualmente. Nunca manejé la fusta”. Frustrando a los amateurs.

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Sumisión:

Estricta observación y cumplimiento de la norma por los fieles sometidos voluntariamente a las reglas religiosas.

Catherine dice que es “dócil pero no por sumisión masoquista sino por indiferencia al uso que se hace de mi cuerpo”.

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Ablución:

Acción destinada a purificar el espiritu lavándose. Persignarse con agua bendita es una ablución simbólica.

Catherine dice que “un hombre que permanecía de pie mientras yo le chupaba de rodillas, cuando su sexo llegaba a la máxima erección se retiraba. Manteniéndo el miembro con su mano a corta distancia de mi cara me orinaba sobre la boca abierta como si me administrara la comunión… No me parecía una situación humillante e incluso gozaba al sentirme rociada en el suelo con líquido tan asqueroso.”tema63.1.jpg (30121 bytes)

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Escatología:

Futuro maravilloso. Postrimerías en las cuales el hombre alcanza la salvación. (…Pero también es el tratado relativo a los excrementos.)

Catherine dice que escatológicamente “le gustaba actúar como una perra en celo: nunca me asquearon los pliegues del ojo de un culo mientras los titilaba con la lengua. Me decía yo misma: ‘Pero huele a mierda… ¡qué bueno!’.”

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Libertino:

A partir del siglo XVI designaba al individuo estigmatizado por no cumplir las normas de la doctrina religiosa. Calvino llamó con este nombre a sus adversarios ginebrinos. Pero el liberto o libertino comenzó siendo el esclavo emancipado.

Catherine dice que tuvo una tórrida relación con dos hermanos en compañía del tío libertino de ambos. “A veces un mismo hombre me llevaba a follar con sus amigos sin tramoya, ni preambulo, esta vez el tío libertino me preparaba antes de que sus dos sobrinos me bombardearan a gusto”.

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Proselitismo:

Celo desplegado por los neo-conversos para compartir su fe. Para los griegos el ‘proselutos’ era el pagano convertido al monoteísmo.

Catherine dice que “nunca escondí ni la extensión ni el eclecticismo de mi vida sexual…. pero nunca practiqué el proselitismo y aún menos la provocación”.

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Colecta:

Para el religioso no designa a la limosna sino a la plegaria que el fiel reza antes del rito.

Catherine dice que cada vez que “mis intereses profesionales han sido involucrados con mis relaciones sexuales se gratificaba de la misma manera a la crítica de arte y, cuando fue el caso, a la amante”.

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Fornicación:

Acción de abovedar. ‘Fornix’ eran los hornos o las bóvedas bajo los que las prostitutas romanas ejercían su profesión. Los creyentes transformaron la palabra en ‘pecado de la carne’.

Catherine dice que “en el parking de la porte de Saint-Cloud de París me fornicaron empotrada contra la pared perpendicular … clavada por las pollas como una mariposa. Dos hombres me sostenían por encima de los brazos y las piernas mientras los otros se relevaban para fornicarme.”

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Perfectos:

Adeptos de la herejia cátara que recibían la ‘consolatio’ (o ‘consolamentum’) por imposición de manos. Gracias a él recobraban el estado de pureza original.

Catherine dice que en sus concilios siempre la rodearon orgiásticos perfectos y nunca “tuve que sufrir por ningún gesto torpe o brutal. Los participantes de las bacanales siempre se comportaron correctamente conmigo”.

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Coño:

El ‘connus’ es el sexo femenino. Esta palabra da origen a ‘conatus’ que es el esfuerzo religioso (¡entrelazado con el furor pululante!) para perpetuar la especie.

Catherine dice que tras muchas orgías y festines encontró un pintor “que se preocupó de que yo pudiera servirme mejor de mi coño”

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Fatalidad:

Destino, suerte, sino o hado. Se les puede atribuir la fuerza necesaria para decidir el porvenir. El religioso sabe, por el contrario, que goza del libre albedrío, ¡gracias a Dios!

Catherine dice que asumía su vida sexual a pesar de que intervenía “la fatalidad de encuentros, el determinismo de una cadena en la cual el eslabón, un hombre, me ligaba a otro eslabón que a su vez se reunía con un tercero etc”.

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Comunión de los Santos:

Artículo de fe que reconoce la unión de todos los creyentes en Dios. Implica que los méritos y oraciones de unos aprovechan a todos.

Catherine dice que participaba en bacanales en que podían citarse y comulgar pornográficamente “hasta ciento cincuenta personas … A una cuarta o quinta parte les magreaba la polla con mis manos, o introducía los falos en mi boca, o por el coño, o por el culo… El intercambio de besos o caricias con mujeres era secundario”.

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Sexo:

Órgano corporal que conduce al mal y a su sinónimo el pecado. El justo le pide a Dios en sus plegarias: ‘Líbranos del mal’.

Catherine dice que en sus orgías multitudinarias se adaptaba a las epidermis, pelos, o musculaturas de cada sexo, pues cada uno le pedía gestos o maneras diferentes. “Me sumergía en el túnel del tren fantasma, ciega, por el gusto de ser magreada y penetrada al azar”.

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Números:

Cuarto libro de la Biblia que recuerda la Ley y pone de manifiesto la simbología de los números . El dos no es la unidad pero tampoco alcanza aún la pluralidad.

Catherine dice que no puede estimar el número exacto de personas que ha chupado “con mi cabeza empotrada en el volante del coche… o aquellos a los que me dio tiempo de desnudarme en la cabina de su camión… pero no voy a pasar por alto los cuerpos sin cabeza que se relevaban detrás de la puerta del coche, meneando locamente sus pollas mientras que con la otra mano a través de la ventanilla me tocaban enérgicamente las tetas”.

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Poseído:

Individuo con el diablo en el cuerpo y con su armonía tan perturbada o destruída que furiosamente sólo vive para hacer el mal.

Catherine dice que sólo puede “contabilizar” cuarenta y nueve hombres que la poseyeron y a los que puede atribuir un nombre o al menos una identidad. “Pero soy incapaz de cifrar a los que se confunden en el anonimato… El caos de uniones y coitos eran tales que si bien distinguía los cuerpos y sus atributos me era imposible reconocer a las personas…. En cada orgía me dejaba poseer por un número incalculable de manos y de pollas”.

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Recogimiento:

Posición espiritual (palabra derivada de ‘recolligere’) gracias a la cual el individuo, entrando en sí mismo, realza su espíritu con la meditación o la oración.

Catherine dice que adoptaba la posición física, con recogimiento y sencillez, que permitía la intervención de varios participantes. “Acostada, mientras uno me follaba, una mano me frotaba la parte accesible del pubis y otra prefería tocarme los pezones. Mi placer brotaba de las caricias y en particular de las pollas que frotaban mis pechos con el capullo… y me gustaba meter un sexo dentro de mi boca y menearlo con mis labios mientras otro venía a reclamar su ración de placer en mi cuello”.

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Escándalo:

Es el incidente que provoca a la conciencia de la mayoría. “Maldita sea la piedra de escándalo”. A ‘skandalon’, la trampa griega, los religiosos la transformaron en ‘la acción por la cual se cae en el pecado’.

Catherine dice que nunca se sintió ni provocadora ni escandalosa sino “como una araña en medio de su tela… con la cabeza a la altura de los genitales que se presentaban a mí, podía chupar mientras con mis brazos en los del sillón masturbaba dos sexos a la vez… al mismo tiempo que mis piernas, suficientemente aupadas, permitían que se pudiera proseguir en mi coño”.

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Tibio:

Mortal que según el Apocalipsis ‘será vomitado de la boca’ porque, indiferente o pusilánime, no se muestra ni caliente ni frío.

Catherine dice que durante los bacanales en el Bosque de Bolonia de París “la población con la que tuve relación era aún más timida que yo”… ¡pero nunca se mostraron tibios!

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Letanía:

Oración repetitiva consistente en breves invocaciones seguidas de una súplica cantada. ‘Litaneia’ era para los griegos una petición.

Catherine dice que puede enumerar las preguntas que se encandenaban en las letanías pornográficas: “¿De qué color era su prepucio desvirgado? ¿Moreno? ¿Rojo? ¿Le he masturbado el culo? ¿Con la lengua? ¿Con los dedos? ¿Cuántos dedos le he metido en el culo?”

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Prudencia:

Virtud cardinal que permite distinguir el Bien del Mal y gracias a la cual podemos alejarnos del pecado.

Catherine dice que fue siempre de “una sinceridad prudente… siguiendo una dialéctica en tres términos: me protegía ante la nueva relación, avanzando enlazada a la comunidad de jodedores, así verificaba la pertenencia del recién venido a esta comunidad y al mismo tiempo atraía su curiosidad”.

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Introito:

“Introitus” es la acción de entrar; designa el canto del comienzo que puede entonarse durante la procesión inicial.

Catherine no está de acuerdo con las mujeres que pretenden que el introito (o los preliminares) son los momentos más deliciosos de un ayuntamiento. “Siempre intenté abreviarlos, y precisaré que sólo me gustaron – sin hacerlos durar- en circunstancias excepcionales”.

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Prójimo:

El ser humano más próximo y al que debemos amar como a nosotros mismos aunque no le conozcamos. Los latinos llamaban “propeanus” a lo más cercano.

Catherine dice que los hombres anónimos -sus prójimos- entraban en la camioneta uno tras otro para gozar con ella. “Yo estaba en cuclillas para chuparles o acostada de lado intentando presentar el culo de la mejor manera para facilitar la toma. Hubiera podido pasar toda la noche… pero aquellos prójimos cada vez estaban más excitados y se comportaban de forma más imprudente y además la camioneta podía bascular…

Catherine dice que prefería a las camionetas los camiones , semi-remolques o “trailers” pues están mejor adaptados y disponen de camarotes con literas. “Qué gozada sentirse impulsada por dos colosos -sus prójimos- que me colocaban en lo alto con gran delicadeza. Además, mientras uno de los chóferes follaba conmigo el otro miraba ajustando el retrovisor”.

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Seductor:

Ser inmoral que conduce lejos del camino recto y arrastra al pecado. Los clásicos llamaban al diablo el Seductor . Para los latinos ‘se ducere’ significaba separar, atraer fuera.

Catherine dice que mientras cenaba con amigos de pronto Jacques Henric le “acarició la muñeca con el dorso de su índice… Este gesto fue tan inesperado, inhabitual y delicioso que… Seguí a Jacques a su “estudio”. Por la mañana me preguntó con quién me acostaba; respondi ‘con la mar de gente’. Y dijo ‘¡me cachis! estoy enamorándome de una chica que se acuesta con la mar de gente’.”

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Marido:

Esposo o cónyuge que goza de todos los méritos y beneficios espirituales que le concede el sacramento del matrimonio.

Catherine dice que se siente “orgullosa cuando se me dice que nadie chupa una polla con su boca mejor que yo”. Pero quiere tanto a su marido, Jacques Henric, “que me pregunto inquieta si le he chupado bien la polla con mi coño”

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Jaculatorias (del latín “ejaculare”):

Hay quien engaña diciendo la verdad.

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El puritano americano dijo: “¿Puta o mujer liberada?…¡ To close to call!

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Otro arrabalesco (¡y bilingüe!): “Jacques Henric est ‘L’angelus de Millet’. Angelus: ange élu”. ¡Su elegido ángel!

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Otro arrabalesco: Catherine M. dice que aprueba a los que pretenden que “jode como respira”… en el sentido cabal. ¡Normal!

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http://www.arrabal.org

Comentarios

1 comentario en el artículo “La vida sexual de Catherine Millet”

  1. Queda la septima cara del dado-arte : generacion.net en 28-julio-2010 1:52 pm

    [...] Queda “el tiempo”, la ilusión de saber que en Bombay están a 32 grados. Lo esencial es el tiempo cuestionado. La destrucción del tópico coronado. Catártico sobresalto de hombre buenos cruzando el estrecho tohu-bohu. [...]

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