La pobre caldera

23-Agosto-2008 · Imprimir este artículo

Por Malena Zingoni

La hoja que arranqué al periódico hace un tiempo, además de detentar algunas manchas de café, se está “marchitando”. La intención era hacer (imaginándome una columnista profesional) un artículo sobre la información que contenía esa página, sobre todo impulsada por el éxito de mi primer artículo – según mi mamá, familiares y amigos-. Es de sobra conocido que soy pusilánime y veleidosa (pero no soy mala), aún así, esta noche de viento serrano contaré con arrojo combativo porqué lo que arranqué del periódico es un simple reportaje a Jesús Caldera. Este es uno de esos reportajes en los que la periodista de EL PAÍS almuerza con los entrevistados y, entre pollo y tortilla, pregunta va, pregunta viene – aunque en este caso comieron parrillada de verduras con crepe de calabacín, lomo de merluza y brocheta de pescado-. En la entrevista también aparece el nombre del restaurante y los precios de lo almorzado; no se sabe si es una propaganda/degustación mientras se va haciendo una entrevista o lo contrario. Pero ese no es en absoluto el tema. El tema es la entrevista al Señor Caldera, ex “Ministro-estrella” según palabras de la periodista y ahora “estrellado” según cuanto da a entender el reportaje. La estrella/estrellada aparece en una foto, sonriente, en el centro de la página; es una sonrisa lejana, triste, forzada. En el fondo, me da un poco de pena o más bien conmiseración –a pesar mi gran “incompatibilidad” con los socialistas-. Según nos cuenta la periodista Caldera tenía una “legión de secretarias” (el redactor políticamente correcto se olvidó del miembro o secretario) y ahora tiene sólo “cuatro colaboradores” el pobre. Pero la esperanza es lo último que se pierde y “su amigo José Luis Rodriguez Zapatero le ha quitado la cartera para endosarle una tarea ‘de la máxima importancia’: poner en marcha una fundación para renovar el pensamiento progresista” (no entiendo: ¿a un pensamiento progresista hay que renovarlo?, ¿cómo diablos se hace para hacer progresar al progesismo?), y sigue: “un think tank de izquierda”. Pero la periodista no es Blancanieves -ni Caldera Bambi- y le increpa: “dicen que los compañeros del alma se han distanciado. Que el jefe le ha mandado a galeras”. Él se revuelve y habla del “poder de las ideas”, le da un bocado a su brochete de pescado y luego jura que los viernes va en mangas de camisa sumándose al casual Friday que rige en Ferraz que “es comodísimo y ecológico, porque se ahorra en refrigeración”. Hay que decirlo: las grandes ideas nunca vendrán si uno no hace casual Friday, lo que es a su vez imprescindible para crear un think tank (además de saber pronunciarlo, of course).

La periodista, Luz Sánchez-Mellado, que no parece distraerse ni abandonarse en los brazos del “oficialismo” (no olvidemos que sus jefes son siempre Ellos como los Otros los del otro periódico), dice con gran perspicacia “aunque aún no ha bajado del carro oficial –llega con escolta y a bordo de un Citroen del partido- se notan sus esfuerzos por tomar tierra”.
¡Tomar tierra es la clave! La mayor parte de los políticos que nos gobiernan no viven en nuestra tierra. Y los que tienen que tomar tierra forzosamente lo pasan fatal porque les toca vivir la realidad de miles de ciudadanos.

Otro ex-Ministro, Pimentel, escribió brillantemente en un artículo titulado “¿Hay vida después de la política?: “Aunque algunos cargos siguen aportando con su valía y experiencia, muchos se limitan a vegetar, vencidos por el cinismo de la realidad. A éstos deberíamos recordarles que existe vida fuera de la política, donde se afanan millones de ciudadanos corrientes, sin otros privilegios que el de sus propios derechos constitucionales. Para muchos ex políticos no resulta fácil adaptarse a una vida laboral ordinaria. Acostumbrado a salir en los medios de comunicación, se sienten ninguneados si los flashes no disparan en su honor. Quién basó su prestigio y su éxito personal en el poder, no logra adaptarse a las circunstancias de la normal ciudadanía. Se sienten despreciados, minusvalorados por el resto. No logra encontrar su hueco en un trabajo ordinario. El mal de las alturas no les abandonará en mucho tiempo. El inefable Pío Cabanillas afirmaba que lo que más notaba cuando perdía poder era que “los teléfonos no suenan”.
Muchos de ellos tienen que demostrar que están la altura de los demás ciudadanos, que son “uno más”, en definitiva tienen que justificar que son HUMANOS.

Y volviendo al pobre Caldera: habló también de sus hijas y quiso recalcar que “son poco más que mileuristas”. El querer señalar este particular significa: “mis hijas no tienen más privilegios que los hijos del común de los mortales, ergo, yo –como mi partido- soy muy justo”. Es un lenguaje engañoso (es evidente que los hijos de una persona con contactos políticos influyentes tienen más oportunidades que los que no tienen esos contactos); además son ellos los que gobiernan y deberían haber erradicado el problema de los jóvenes overqualified mal pagados.
Pero este no es un error del pobre Caldera, es un común denominador en los políticos, sobre todo los “progres” que son siempre guay y predecibles en su arengar (sabes lo que van a decir pero nunca sabrás lo que piensan).

En un artículo sobre eufemismos, el Catedrático Antonio Elorza decía que “el partido socialista es muy dado a los eufemismos. El PP, casi nada: prefiere la hipérbole”. La cuestión de los eufemismos, tan pegados al poder, recuerda a la advertencia del descreído Humpty Dumpty de “Alicia a través del espejo”: “La cuestión no es saber qué significan las palabras, la cuestión es saber quién manda”.

Lamentablemente la imaginación nunca llegó al poder, y son estos hombres y mujeres -miembros y miembras- que conforman los “partidos” y que nos gobiernan. Manuel Pimentel dice, en el artículo citado, una triste verdad: “un porcentaje significativo del aparato de nuestros partidos está constituido por personas que echaron los dientes en la política. Se afiliaron jóvenes al partido de sus ideales y le dedicaron los mejores esfuerzos de su juventud. Con estudios universitarios o sin ellos, la mayoría nunca tuvo oficio fuera de los cargos del partido o institucionales. Nada saben de la vida de la empresa, ni de las cuitas de los trabajadores o de los funcionarios. La calle les da miedo y sufren el horror del vacío del exterior. Sin el partido no son nada, son dependientes de su estructura. Ofrecen docilidad y trabajo a cambio de continuidad”.

Pero ¿cómo responde la “gente común” a esta decadencia oligárquica?:

- En España, un 45% se declara insatisfecho con el funcionamiento de la democracia (El País, martes 21 de noviembre de 2006).

-La institución mas valorada es la policía, seguida por el ejército, la monarquía y el Defensor del Pueblo. Los tribunales de Justicia y el Senado son los peores puntuados seguidos por el Congreso de los diputados.

- En una nota de prensa del periódico italiano La Nazione (domingo 8 de julio del 2007) titulada “Nuestros Políticos: Son los mas ricos del mundo: lujos, derroches, salarios astronómicos. El Parlamento pesa al bolsillo del ciudadano italiano 5,76 veces más que en Estados Unidos.”

-También sobre Italia las encuestas muestran un creciente desprecio hacia la clase política y las instituciones (El País, Roma - 25/05/2007) “(…) Los sondeos resultaban claros: sólo 1 de cada 10 ciudadanos expresaba confianza en los partidos, y sólo 2 de cada 10 confiaban en el Gobierno y el Parlamento.”

-Según el LatinoBarómetro 2006, más de un tercio de la población (34 por ciento) de América Latina cree que la democracia puede funcionar sin partidos políticos.

- En el mismo índice los partidos figuran como la menos confiable de las 18 instituciones más relevantes de la democracia.

Estoy convencida de que el cerebro de estos humanos se atrofia por la carrera hacia el poder. ¿Poder de que? De estar ahí. De estar, porque el que se mueve, no sale en la foto.
Finalizando su entrevista el pobre Caldera dice estar “obsesionado con la crisis alimentaria. La subida del precio del arroz se debe en gran parte a la especulación. Es un crimen contra la humanidad”. Y termina su brocheta con arroz.

Comentarios

4 comentarios en el artículo “La pobre caldera”

  1. malena en 25-Agosto-2008 1:19 am

    Me he enterado por una fuente cercana al psoe, que nuestro caldera tiene 2.000.000 de euros a disposición para crear esta fundación… ?quien da más?

  2. Armando en 27-Agosto-2008 6:31 pm

    Me uno a su familia, a sus amigos y me pongo a los pies de su madre: de lo mejor que he leído este agosto agostado en la red.

    Hay que darles, hay que darles a esos cínicos mal nacidos por desagradecidos.

  3. JR. en 30-Agosto-2008 3:33 pm

    Siga recortándolos, se le da bien. Aunque el agosto se nos haya acabado a nosotros y no a ellos.

  4. davidballota.net » Blog Archive » Malena en 30-Agosto-2008 7:25 pm

    [...] Radical es la forma más intensa de ser liberal. Croce y Ortega o el pensamiento en acción: Pannella. Los radicales. En la patera liberal y libertaria más revoltosa van a hacer un hueco a una española, italiana y argentina, una cosmoradical inteligente y apasionada, patriota de la libertad, que es la expresión viva de la nueva política liberal, que es la de siempre. Como Juanlu y Nasser, esa chica, os lo digo yo, es la nueva Europa. Frente al clericalismo prohibicionista se alza el encanto de la libertad radical. ¿Qué puerto acogerá la patera de los radicales españoles?. Europeas. Generación Malena. [...]

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