La literatura y los Borgia (II)

Y como (los Borgia y la Literatura) envenenan, y además generan adicción, enfermo y preso del “mono” hasta las trancas acabé haciendo lo que más temía: escribir ficción sobre ellos.

Pero expliquemos los últimos acontecimientos y lo sucedido con la Literatura (oh, la tentación) antes de hablar del pecado en sí. Cayó en mis manos una joya borgiana tan única como valiosa; tan inusual como precisa. Una especie de pequeño folleto turístico patrocinado por la Diputación de Navarra en 1968, como parte del programa de la Dirección de Turismo, Publicaciones y Cultura Popular, concretamente el número veintiséis de una serie que empezaba con San Francisco Javier para ahondar en temas como San Fermín y sus fiestas, Gayarre o los castillos navarros, me hacía conocer a D. Francisco Javier Ortiz Felipe, nacido en el singular año de 1939. Era él quien firmaba el texto del escaso libro de inusitadas dimensiones.

En él podían leerse, entre otras perlas:

“Pasión del hombre y de las cosas. La portada y la lápida elevan al cielo el sordo murmullo del dolor, el misterio nunca resuelto de la historia y la vida humana, el brazo truncado y la terrible paradoja del protagonista del más brillante escenario de Europa asaltado de noche por una muerte arrebatada y aplastado aún más por miles de días de infinita ignominia”.

“Pero el Destino vela; en cada ocasión ha dejado un cabo suelto, un hilo pequeño, débil y casi inasible que misteriosamente enlaza con el siguiente hasta el día de marzo en que por vez primera pisa César nuestro suelo -el día aniversario de su elección como Obispo de Pamplona, ésta es la señal cifrada- y salta el resorte de la trampa, uniendo al héroe y al reino en el único abrazo que no puede romperse: el de la muerte”.

Dejando de lado la excelente documentación, el magnífico trabajo del autor, que exige del lector un mínimo conocimiento y una implicación en el texto para disfrutar en la totalidad del mismo, ¿no estamos ante Literatura en estado puro? ¿No son estas frases, ejercicio de virtuosismo poético y filosófico? Ah, sólo un Borgia podía inspirar tanto. Este licenciado en Derecho que, de vivir hoy, tendrá setenta y dos años, transmitía una pasión que le delataba. No se trataba de un trabajo bien hecho para el que se han buscado lecturas y puntos de vista diferentes, que generen realidad con una imagen tridimensional que solo nace del conocimiento auténtico. No era solo el resultado profesional de un trabajo minucioso, sin importar la extensión del mismo (punto a tener en cuenta en mis Borgianos). Se trataba de utilizar las palabras para embrujo de lectores, transmitir la fuerza del personaje sin escatimar en recursos literarios, en vocablos o en giros. Los juristas también somos literatos cuando el numen es un pariente de Alejandro VI. Toda su estirpe acaba subyugando por una fuerza que toma diversas formas desde Alfonso de Borja (nacido en 1378) hasta San Francisco de Borja (fallecido en 1572). Casi doscientos años de pasión y espiritualidad, de acción y fuerza, saga de hombres (y mujeres en la medida en que se lo permitió la época) excepcionales por la entrega sin descanso a aquello en lo que creían, por su manejo sabio y frío del poder, por la capacidad para generar leyenda.

Pero he aquí que, además, esta familia copa todas las formas de Literatura, posibles e inspira a todo tipo de artistas, plásticos, gráficos y literarios: he descubierto una serie de comics (4 volúmenes completan la saga aunque el cuarto todavía no ha llegado) escritos por Jodorowsky e ilustrados por Manara, una de esas extrañas parejas cuya cópula extraordinaria da frutos terribles. Aquí la historia es bastante libre, las licencias son continuas, pero, ¿acaso importa? ¿Quién espera de un cómic un ensayo histórico? Quizá solo un idiota. Sin embargo la crueldad, las vísceras, el sexo, el semen y la lucha por el poder responden a la época de una forma a la vez contemporánea y atemporal. Se siguen algunas leyendas que ya casi tienen fuerza de verdad: la cantarella, los anillos con veneno, la Lucrecia amante de su padre (aunque aquí los disfrazan y enmascaran para que no se reconozcan y su pecado quede atenuado), la supuesta homosexualidad de Giuliano de la Rovere (Julio II), la sanguinaria y cruel fidelidad de Michelotto… Pero también hay historias nuevas, pura invención de los autores que se dejan llevar por una orgía de Renacimiento peculiar aunque muy bien documentado.

Jodorowsky, no obstante, hace un enlace hacia lo filosófico que me sirve de cadena para hablar de otro autor (no menos polémico hoy en día traer su nombre, pero obviaré cualquier otra mención que no sea estrictamente literaria o borgiana): José María Pemán. Este poeta de enorme fama en su día también dedicó algunos minutos a la figura de César Borgia en su Meditación Española lo cual no deja de ser curioso porque César era nacido italiano y su personalidad tenía mucho más que ver con el Renacimiento de aquel país que con el del nuestro. Pero César es solo una excusa para que Pemán hable de la “medicina del tiempo” que todo lo cura. Apenas atendiendo a las luchas del reino de Navarra en las que perdió la vida el Príncipe maquiavélico (no en el sentido de malvado) por antonomasia, como a mi gusto Fernando el Católico fue el Rey maquiavélico perfecto, digo, tomando esas luchas navarras como arranque habla el poeta de cómo el tiempo y la Historia pasan para dejar empequeñecidos enfrentamientos y luchas sangrientas que bien podrían haberse evitado si se hubieran analizado con la frialdad del futuro. Sin embargo, aunque el artículo no parezca demasiado enfocado a los Borgia en alguna de sus frases se descubren quizá pistas sobre ese monumento a César Borgia que se ejecutó en el siglo XX, y la conexión -tenue, rocambolesca, capricho del destino- con la casa de Alba. Otro fleco misterioso por el que inspirarse y escribir quizá algún día.

Y tras todo este plantel de autores y formas traigo mi Borgianos. Epitafios y nanorrelatos (publicado en Internet de forma gratuita y acceso libre) con la intención de “vengar” su memoria intentando desmitificar y limpiar su nombre. Seguramente es un error, pues son todas las calumnias e historias inventadas, la Literatura malintencionada, la que los ha hecho “eternos”, concediéndoles la inmortalidad como si de una nueva constelación de estrellas se tratase, siempre en el cielo para ilustrar sobre la Realpolitik, la fuerza de la palabra y la erótica del poder. Pero yo creo que merecen su memoria no por aquello en lo que los han convertido las malas lenguas, sino por sus propias características, por sus existencias excepcionales. Creo que toda la Italia de la época estaba plagada de talento, de vida nueva, de sabiduría, astucia y arte en la arquitectura, la escultura, la pintura o la literatura tanto como en la propia forma de vivir. No estaba vulgarizada, desde luego, por la inconsistencia de la edad actual, puro punto superfluo que se convierte en agujero negro como la rana de la fábula de Esopo intentando, vanidosamente, ser tan grande como el buey. Cierto que el analfabetismo era la norma y que el pueblo vivía en condiciones sucias y miserables. Pero aquellos que tenían acceso al poder, al dinero, a los placeres, al conocimiento, sabían utilizarlo de forma total, agotar el cáliz que les era ofrecido hasta la última gota, rebañando con la lengua el metal de la copa.

Desde luego no perdían el tiempo con naderías, con programas televisivos sin trascendencia alguna. Por eso no sólo he hablado de los Borgia, ni creo que fueran los más criminales de su tiempo (eran otras normas morales). Creo que han sido y son el símbolo de una época, convirtiéndose en imagen de lo peor y lo mejor de su mundo. Por eso en mi pequeño libro de sesenta y seis nanorrelatos hablo de Savonarola, Miguel Ángel, Carlos VIII de Francia, y de otros personajes de menor poder y fama. Intento recoger una época con rápidos trazos, como si fueran gotas de agua corrosiva que, por un momento, rasgasen el firmamento al caer, y por esa abertura antinatural pudiésemos ver fugazmente el pasado.

Pretencioso, sin duda. Nadie dijo que yo fuera menos pretencioso que la citada rana del cuento.

La experiencia, aunque está llegando a un público minoritario, está resultando de una riqueza, de un placer enorme: algunos de los lectores empiezan a buscar fuentes que les hablen de estos personajes que habían empezado a caer en el olvido o, lo que es peor, en la vulgarización de películas españolas incapaces de recoger con un mínimo de calidad ni siquiera la leyenda negra. Y el hecho de que quienes me leen, se sientan picados por el veneno de esta familia y su época, el veneno real, que es quedar prendados de ellos y no el arsénico mezclado con orina, es como una semilla, la semilla de unos frutos que sigue produciendo un árbol que va camino de su séptimo centenario.

Para los interesados el libro puede descargarse gratuitamente en formado pdf en la siguiente página web.

La literatura y los Borgia (I)

Comentarios

1 comentario en el artículo “La literatura y los Borgia (II)”

  1. M.Borja en 2-diciembre 2:11 pm

    DIARIO DE LOS BORJA (BORGIA)

    Una historia de la familia Borja – Borgia de tres siglos en forma de diario con ilustraciones, genealogía y textos.

    http://sites.google.com/site/diarioborjaborgia/Home

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