La buena salud de la educación

La educación goza de buena salud. En palabras de una vieja profecía, “los discípulos posteriores serán mejor que los anteriores”. Sin embargo, lo que hoy más se oye es lo contrario: la educación, como la sanidad, la justicia, el tráfico, el medio ambiente, el trabajo, la política,… Si hablamos en ese sentido, pues de acuerdo, y le añadimos que a mí me gustaría estar más cachas y que mañana llueva. Todo está mal si uno se empeña a conciencia. Y este traje qué mal me queda. Pero puede verse de una manera más inteligente.

Pregunté hace no mucho a un alumno de secundaria si había violencia en el instituto y me contestó que sí, pero que fuera había mucha más. Los centros educativos, por fortuna, no son islas, sino una muy bien afinada caja de resonancia de lo que sucede en la sociedad. De modo que –visto lo visto- lo que ha de sorprendernos no es que sean pocos los alumnos que participen, por ejemplo, en cargos representativos, sino que haya algunos que lo hagan. Si le añadimos que cometen más faltas de ortografía y que lo que se enseña en un curso académico de ahora se enseñaba algún curso antes hace un par de lustros, no parece comprensible el optimismo del principio. Comenzamos, sin embargo, a tomar vuelo recordando que las posibilidades –no de todos, cierto- de acceso a la información de hoy en día no tienen nada que ver con las de hace diez años. Pero la cuestión decisiva no hemos de buscarla tampoco ahí, sino en que los cambios son también de otro orden.

Antes crecíamos en un entorno en que las consignas estaban claras y eran más o menos las mismas para todos. Hoy en día las cosas se han puesto mucho más difícil, están en contacto muchos sistemas de referencia, lo que hace que quien se está formando necesite reordenarse continuamente. Eso exige mucha energía, que a veces se paga en planes de estudio, pero los resultados son mucho más interesantes que el café para todos. Ese esfuerzo ayuda a crecer. Lo que no te mata te hace más fuerte, en palabras de Nietzsche. En ese contexto, lo que realmente me preocupa de la educación es que no sea capaz de ofrecer modelos interesantes, pues no aprendemos sino a partir de los modelos que, en positivo o en negativo, tenemos delante.

En ese cambio de condiciones está jugando un papel decisivo la diversidad cultural. El entorno que envuelve a los estudiantes de hoy en día hace que su vida sea más rica que antes. No ya en lo material o de manejo de información, sino en lo cultural. Hace unos años, para poder encontrar la diversidad que hay en las grandes capitales, y no sólo en ellas, había que salir al extranjero. Hoy, además de que es mucho más corriente viajar, esa diversidad la tenemos aquí. Las relaciones con otras culturas que antes aparecían en libros y películas ahora están en las tiendas del barrio y en el metro. Eso es una suerte, le pese a quien le pese. La diversidad es una lotería que nos ha tocado. Los extranjeros no sólo han traído a este país la riqueza de hacerlo económicamente más fuerte, sino que por el mismo precio han contribuido también a educarnos a todos. No son conceptos, es lo que nos hace crecer como sociedad y como personas. Frente a eso, sorprende la reserva a veces provinciana, rencorosa y mezquina que en ocasiones se escucha acerca de la diversidad, la cual, además de inevitable y preciosa, trae sólo ventajas.

Lo que vengo a decir, por si alguien ha leído con prisa lo que precede, no es que los jóvenes de hoy en día no cometan menos faltas de ortografía, sino que los veo más generosos. No militan de la forma tradicional y no se creen los grandes discursos, pero han crecido en un entorno de mayor diversidad que los hace más sanos. En definitiva, son mejores porque la diversidad los ha hecho no sólo más fuertes, sino más guapos. Un mundo en constantes equilibrios los ha obligado a aprender a aprender.

Con el paso de los años más me convenzo de que las nuevas generaciones son cada vez más sanas. Para muestra un botón. Se trata de una conversación con alumnos que acaban de embarcarse en estudios superiores. Son buenos estudiantes, pero mejores personas. Alumnos que no dejan de enseñar. Y que los que peinan canas se pregunten si, con dieciocho años, tenían las cosas así de claras.

Comentarios

3 comentarios en el artículo “La buena salud de la educación”

  1. ximo brotons en 10-mayo-2008 11:15 am

    hola, soy de Barcelona pero estoy de profesor en Elche, en un IES, también de filosofía.

    todo lo que dices está bien, pero haré algunas objeciones que me llevan a poner en duda la mayor de tus tesis:

    -tanto el acceso a la información como la diversidad cultural y de otro tipo no son ganancias logradas gracias a las leyes educativas ni al sistema educativo, sino a la situación actual de la misma sociedad.

    -ni el uso de internet ni la diversidad cultural es siempre buena per se, sin tener en cuenta otros factores.

    por tanto, y comparando con mi época de estudiante de BUP y COU (1988-92) no comparto tu diagnóstico. La salud de la educación dista en general de ser buena, no por culpa de los chavales, sino del sistema y de las leyes que tenemos.

    es cierto que los alumnos, según lo veo yo, son, comparados con nosotros en nuestra época, de talante más abierto, menos tímido, etc., han crecido materialmente en general mejor. Pero no siempre saben muy bien qué hacer con este talante y estos talentos, ni saben muy bien que es muy fácil perderlos. A menudo les cuesta mucho luchar. Por lo demás, no es cierto que no sean sectarios, en muchas ocasiones no lo son porque simplemente practican la indiferencia, cosa natural y sana en muchas ocasiones, pero esto no es lo mismo que verlos, en general (no hablo de las excepciones de siempre, aunque son menores que en mi época), como muy preparados, tolerantes, etc. Esto sí, si nos dejan trabajar, y trabajamos bien, son gente dispuesta a aprender de veras, y a trabajar duro.

    si me permites la ironía, la salud de la educación no es buena,
    pero supongo que a tí siempre te quedará el tai-chi.

  2. marc en 12-mayo-2008 12:04 am

    Que bueno ^^.

    Como decia mi abuela ” de todo hay en la viña del señor” asi que intento sacar personalmente lo que creo mejor para mi siempre y cuando no dañe a los demas…solo que no toda la gente piensa asi, y de la misma generacion que nosotros podemos encontrar…”de todos los colores”..

    Bueno lo dejo que ya me enrollo…

  3. ximo brotons en 13-mayo-2008 11:08 pm

    así es.

    en cualquier caso, de nada sirve tener gente preparada si su preparación no sirve para nada.

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