La Alargada Sombra de Ian Curtis

El 18 de mayo de 1980, Ian Curtis, cantante del grupo Joy Division, llegaba solo a su casa de Macclesfield. Se puso en la tele “Stroszek” (de Werner Herzog), una de sus películas favoritas, después escuchó el disco “The Idiot” de su querido Iggy Pop y decidió ahorcarse en la cocina con una cuerda de tender por la noche. Con tan solo 24 años, terminaba la carrera de una de las figuras más importantes de la música popular de las últimas tres décadas. Nunca sabremos cómo hubiera evolucionado en un futuro, pero lo que es innegable es su influencia en infinidad de bandas de todo tipo de estilos: desde el punk, la música electrónica o el rock siniestro. Grupos como The Cure, Editors o los mismísimos U2 le deben estar muy agradecidos.

Ian Kevin Curtis nació en Old Trafford (Manchester) en 1956, pero creció en el área de Hurdsfield (Macclesfield). Desde joven, mostró talento como poeta aunque nunca tuvo éxito académico. Resultó ser una persona curiosa por vidas poco convencionales, mientras que en la suya contraía matrimonio aún adolescente y cultivaba la fe en el Partido Conservador. Así el 23 de agosto de 1975 se casó con Deborah Woodruffe, y cuatro años más tarde tendrían a su única hija, Natalie.

Si hubo un momento clave en su vida, fue el concierto que realizaron los Sex Pistols en Manchester en 1977. Allí conoció a dos jóvenes llamados Bernard Summer (guitarra) y Peter Hook (bajo). Eran Warsaw, y no fueron los únicos asistentes ilustres. Esa noche también les cambió la vida a Tony Wilson (figura clave en la historia de Joy Division y la música de Manchester), Howard Devoto (Buzzcocks) o Michael Hucknall (Simply Red). No asistieron más de 40 personas, pero la semilla del punk y de los Sex Pistols, ya estaba plantada y solo faltaba esperar a que diese sus frutos.

Al poco tiempo, Ian entró a formar parte de la formación como cantante y letrista, reclutaron a un batería llamado Stephen Morris, cambiaron su nombre y pasaron a llamarse Joy Division: “La División de la Alegría”. El nombre fue tomado del grupo de mujeres que los nazis obligaban a prostituirse en los funestos campos de concentración. Su música resultó ser algo completamente nuevo, con temas con una progresión hipnótica y atmósferas repetitivas, unas agudas líneas de bajo (Hook), guitarras hirientes (Summers), un sonido de batería frío con ritmo marcial y una cavernosa voz que impregnaba de tenebrosidad a las composiciones.

Si algo destacó, fueron las letras de Ian, cargadas de dolor y desesperanza. En sus textos, mezclaba vivencias suyas con el poso de sus lecturas, de Kafka y J. G. Ballard. Además practicaba la escritura automática. “Yo existo en los mejores términos que puedo. El pasado es ahora parte de mi futuro. El presente es inalcanzable”, cantaba en “Heart And Soul”. A pesar de los indicios del futuro que le esperaba, el resto del grupo siempre ha negado esa condición de persona pesimista. Aunque Peter Hook reconoció que nunca le tomaron muy en serio: “Contaba muchas cosas sobre sí mismo. Supongo que podríamos haberle dicho si quería charlar sobre esos problemas. Pero cuando eres joven no te das cuenta de lo que está ocurriendo”.

Tony Wilson, un avispado promotor musical y presentador del canal Granada Televisión, quedó impresionado y les ofreció un contrato para su sello Factory, con plena libertad creativa. Cuenta la leyenda que para cerrar el trato y demostrar su compromiso redactó el contrato con su propia sangre. El grupo se convierte en su protegido y les ofrece como productor de su primer disco, “Unknow Pleasure” (1979), a Martin Hannet. De esas sesiones nacen míticas piezas como “She’s Lost Control” o “Disorder”. A pesar del éxito cosechado y las numerosas ofertas, decidieron seguir en el sello Factory. Sin embargo, el single “Love Will Tear Us Apart” (su mayor éxito comercial hasta el momento) y su segundo disco, “Closer” (una de las obras maestras de la música popular sin discusión), Ian nunca las vería publicadas en vida.

La carrera de Joy Division iba en meteórico ascenso, pero no así la vida personal de Ian. A sus evidentes problemas para comunicarse y relacionarse con su pareja, y su incapacidad de aceptar sus responsabilidades como padre, se le unió la relación extramatrimonial con la belga Annik Honoré. Deborah descubrió sus infidelidades y forzó en varias ocasiones su divorcio. Aunque este problema es casi irrelevante comparado con sus fuertes ataques de epilepsia y su primer intento de suicidio. La vida de estrella del rock y su sentido del compañerismo no ayudó a su mejora, por lo que los médicos le atiborraban de barbitúricos. En los conciertos se hizo famoso por sus espasmódicos bailes, así que cuando sufrió el primer ataque de epilepsia, algunos pensaron que estaba llevando demasiado lejos su personaje escénico. Durante un concierto como teloneros de los Stranglers perdió el control de sí mismo y derribó la batería. Tres días después intentó suicidarse con una sobredosis de fenobarbital. La noche siguiente debió ser reemplazado en el concierto del Derby Hall. La gente, que esperaba a Curtis, comenzó un verdadero caos donde no faltaron golpes y botellas volando. Curtis vio todo entre bastidores y no pudo evitar sentirse responsable.

Nunca sabremos los motivos exactos que le impulsaron a realizar lo acontecido el 18 de mayo de 1980, quizás fueron sus problemas matrimoniales, o los insufribles ataques de epilepsia, o simplemente tenía en la cabeza aquella estúpida idea del rock and roll de morir joven. Una lástima, porque ser un referente generacional y una figura a la que siguen miles de bandas incluso hoy en día, si se está muerto de poco sirve. Aunque quizás él nunca quiso ser un ejemplo a seguir de nadie.

A pesar de su muerte, por suerte, el resto del grupo decidió continuar por el camino de Joy Division, pero bajo otro nombre: New Order. Incorporaron nuevos ritmos, ampliaron su horizonte de experimentación y abrieron las puertas a la electrónica más vanguardista. Pero la influencia de Ian Curtis seguía allí, como reconoce Bernard Summer: “Ian solía hacernos escuchar los álbumes de Kraftwerk diciendo que era algo nuevo y fantástico. Tal vez él lo sabía y nos estaba mostrando el camino”. Lo más increíble es que el nuevo grupo desarrolló (se separaron en 2007) una carrera casi tan importante y exitosa como Joy Division, logrando incluso crear la canción que se convertiría en el single más vendido de la historia: “Blue Monday”.

Hace ahora justo un año que se presentó en el Festival de Cannes una película sobre la vida de Ian Curtis dirigida por el fotógrafo Anton Corbijn, “Control”. En España aún no hemos tenido la suerte de poder disfrutarla en las salas cinematográficas, así que los que la hemos podido visionar hemos tenido que recurrir prácticas poco honorables pero necesarias: descarga de internet. Algo positivo hemos ganado, así la hemos podido ver y escuchar en versión original. El filme está basado en el libro escrito por su viuda Deborah Curtis, “Touching From a Distance” (1995), y es crudo, realista, respetuoso y rodado en un riguroso blanco y negro. Da miedo pensar que hubiera hecho otro director con este material, pero Corbijn, amigo personal del grupo, tuvo claro desde el principio que quería evitar los detalles escabrosos y el morbo fácil. De hecho, debido a muchas de sus decisiones (rodar en blanco y negro, por ejemplo), el realizador se vio obligado a pagar la mitad de su proyecto con su propio dinero. La viuda y el resto de los componentes del grupo le han dado su beneplácito. Si alguien se ha quedado con las ganas, Michael Winterbottom realizó “24 Hour Party People” (2002), una excelente película centrada en la música de Manchester, con un gran protagonismo del cantante de Joy Division.

Por si no fuera poco este año se pone a la venta su enésimo (e innecesario) recopilatorio de éxitos, “The Best Of Joy Division” y coincide casi en el tiempo con la publicación traducida al español del libro escrito por su viuda. Y es que como dijo el periodista Thom Jurek “Tan solo nos dejaron un pequeño retazo de música y un eco que aún suena”.

Comentarios

2 comentarios en el artículo “La Alargada Sombra de Ian Curtis”

  1. Julen Iturbe-Ormaetxe en 22-Mayo-2008 7:51 am

    Mi grupo favorito: Joy Division. Gracias por el artículo.

  2. Pedro en 16-Septiembre-2008 12:30 am

    “simplemente tenía en la cabeza aquella estúpida idea del rock and roll de morir joven. Una lástima, porque ser un referente generacional y una figura a la que siguen miles de bandas incluso hoy en día, si se está muerto de poco sirve.”

    Esto sobraba y MUCHO, de poco sirve? te parece poco que con 23 años haya conseguido diez veces más que cualquiera de nuestros padres o familiares? de verdad, incluso ha conseguido mucho más al morir asi de joven y suicidandose que dejando ver morir su carrera por los años, los mejores siempre mueren jovenes y en la cumbre, que mejor final que ese. No sé que más puede pedir un ser humano que vivía en miserias mentales como él.

¿Quieres dejar un comentario?