Indivisible

…o cómo dar sentido a la vida desde un prisma ateo materialista

Contemplar la Luna sigue siendo un placer inmenso. Al contrario que su hermano mayor, el Sol, podemos mirarla a simple vista y rodeada de pequeñitas luces que nos anuncian otros mundos, otras lunas, otros soles brillantes y cegadores. Dicen los que entienden del tema que en realidad todos, incluído nuestro Sol, somos polvo de estrellas

No le doy mucha credibilidad, pero se rumorea que el cuerpo humano renueva completamente todos sus átomos cada 36 meses. La gran pregunta de la propia identidad se presenta a la puerta y entra sin llamar, dejando una estela de misterio irresoluto, acaso irresoluble. Paradojas cuánticas, si se me permite, similares a aquélla que afirma que, si se intentase las suficientes veces, el coche acabaría saliendo del garaje sin necesidad de abrir la puerta. Quizá la evolución es cruel, y la vida debe ser necesariamente macroscópica para llegar a querer mirar algo infinitamente más pequeño.

Aún desde la incapacidad para dar respuesta a lo ínfimo, seguimos siendo residuos de soles. Hemos viajado más tiempo mientras éramos inconscientes, y ahora ya con anhelos nos vemos privados de volver a la Galaxia, nuestra Madre naturaleza insensible.

No hay indicios de metafísica entendida como espiritualidad en esa declaración. No hay pre-existencia, ni vida ulterior ni mente planificadora. Sólo hay materia. La materia que me compone antaño brilló con la fuerza de una explosión nuclear mientras emitía una luz que, quién sabe, puede que aún viaje en los confines del Universo , mezclado con una interferencia de microondas que rebota sin parar en los límites, que no bordes ni fronteras. Mañana puede que se torne oscura en un agujero negro, o que se enfríe y mueran sus energías en un desierto universal frío y yermo, sin luz y en silencio.

Pero en el océano de Espacio-Tiempo que sostiene mis posibles cuerpos se ha dado una isla mágica, una organización material que se pregunta qué es la materia. Si el átomo tuviera conciencia, seguramente donde yo veo emoción en haber sido algo brillante y luminoso, él vería maravilla el ser parte de algo vivo, pensante, sintiente. Una breve fracción de un pestañeo de la Historia de Todo, una eternidad desde el punto de vista nanométrico. Durante ese periodo la materia se organiza y permite una mente, y la usa, la soba y manosea , la comparte con otra materia que la renueve, y finalmente vuelve a su sueño irracional.

Es difícil encontrale un sentido a la vida desde una perspectiva atea y materialista. No hay alma, ni finalismo. No hay plan de vida, ni causalidades. Hay materia que se asocia y se separa. A pesar de la cortina de humo, ese es el sentido de la vida. Mirar con orgullo las luces por la noche y pensar qué formas de vida surgirán de los átomos que se crean en ese horno celestial.
Saber que en un futuro no tan comparativamente lejano nuestros átomos seguirán viviendo en otros compañeros de la Tierra, quién sabe si de otro sitio. Pensar que una parte de nosotros, inconsciente pero nuestra al fín, engordará un coloso comeluz y se apretará con otros yos, otros tus. Disfrutar ahora con admiración todo lo que hemos sido y seremos sin quererlo, ahora que podemos apreciarlo. No mañana, cuando el andamio caiga y la estructura desaparezca, cuando la conciencia haya desaparecido y la materia se haya esparcido.

Hasta donde sabemos la consciencia es un flash inapreciable en el Tiempo. Un fogonazo que se resiste a apagarse, porque Pi no quiere morir .

Comentarios

4 comentarios en el artículo “Indivisible”

  1. El Destino del Iscariote » Indivisible en 13-Mayo-2008 1:28 pm

    [...] republicada en generación.net Tags: ateísmo, materia, paradoja, vidaGuardado en Religión » Ateísmo | The Net | | Permalink | [...]

  2. jesús en 15-Mayo-2008 11:12 pm

    Como he dicho ya en algunos lugares, “que X tenga sentido” sólo puede significar “que X sea el resultado de alguna intención” (un “sentido” que no sea la “intención” de un “alguien” suena tan sinsentido como una falta total de sentido).
    Ahora bien, tener una “intención” (y una realizar una “acción voluntaria”) es simplemente un tipo de hecho biológico, es decir, algo que pueden hacer ciertos seres vivos (no todos). Requiere una cierta organización “orgánica” del “organismo” (valgan las redundancias) que tiene la intención y actúa por medio de ésta.
    Así que “que el mundo tenga sentido” significa lo mismo que “que el mundo sea el resultado de una intención”, y esto a su vez implica la tesis de que “el mundo es el resultado de un proceso biológico”.
    Ahora bien, puestos a imaginar, podría ser el resultado de algún OTRO TIPO de proceso biológico (¿por qué las “intenciones” van a tener ese privilegio, y no la digestión, pongamos?).
    He aquí un ejemplo de lo que quiero decir:
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2008/05/la-verdadera-historia -del-big-bang.html

  3. El Destino del Iscariote » Cuatro años y un día en 21-Noviembre-2008 5:42 am

    [...] corriendo un riesgo atroz: sabiéndome capaz pero incapacitado. Lo que para cualquiera serían verdaderas oportunidades terminan diluidas en tiempo y silencio, y vergüenza de silencio y tiempo. Mi aguijón en la carne, [...]

  4. Cuatro años y un día en 21-Noviembre-2008 9:03 am

    [...] corriendo un riesgo atroz: sabiéndome capaz pero incapacitado. Lo que para cualquiera serían verdaderas oportunidades terminan diluidas en tiempo y silencio, y vergüenza de silencio y tiempo. Mi aguijón en la carne, [...]

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