FIN DE PARTIDA

5-diciembre-2010 · Imprimir este artículo

Por María Velasco


El problema de la identidad, originario del Romanticismo, tiene su “fin de partida” en la obra homónima de Samuel Beckett. En ella, apunta Th. W. Adorno, “deviene inverosímil la aspiración del individuo a la autonomía y el ser”.
Ha sido la lenta cirugía de la cultura y de la sociedad la que ha convertido al hombre en máscara mortuoria. Y es que los personajes de Beckett, si no están muertos, están moribundos. Sus gestos y palabras, sumados a sus viejas preguntas y viejas respuestas, son signos agónicos. Nagg, Nell, Hamm y Clov, todos ellos, son fisiognomías “de lo no humano”.

Beckett, que se exilia voluntariamente del idioma materno, constata el vacío de identidad mediante el empleo de un “lenguaje mutilado” que está a años luz de la ropavejería existencialista. Una nueva forma que pone en tela de juicio las propias estructuras lingüísticas acoge ahora la angustia humana. El resultado es, según Jordi Ibáñez Fanés, una “gramática de lo limítrofe y lo vacío”; prácticamente, un acercamiento budista al lenguaje, porque Beckett escribe “vaciando” y su estilo, ejercicio de sustracción extrema, tiene que ver con la historia del blanco pictórico.
Además del lenguaje, en Fin de partida, son las categorías específicamente teatrales las que se resienten…

HAMM.- ¿Y el horizonte? ¿Nada en el horizonte?
CLOV.- Pero ¿qué quieres que haya en el horizonte?
HAMM.- Las olas, ¿cómo son las olas?
CLOV.- ¿Las olas? De plomo.
HAMM.- ¿Y el sol?
CLOV.- Nada.

Adorno (“Intento de entender fin de partida”, en Notas sobre literatura. Akal. Madrid, 2003) admira la capacidad de Beckett para poner la filosofía en escena a través de una partitura de silencios y accidentes que “arrancan el pensamiento de sus raíles”. El nihilismo de su obra tiene cierto semblante paródico. Los “petardazos” de los bombardeos y las “perversas teorías de progreso” mueven ocasionalmente a la risa. Pero cuidado, pues es una risa capaz de “ahogar a los reidores”.


Samuel Beckett
Tusquets Editores, 2006

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