Entrevista a Silvia Uslé

Por Pepa Salas

“Hay hombres que sienten fascinación por una mujer que les maltrate y les humille”

Silvia Uslé es una madrileña afincada en Nueva York desde hace cuatro años, ya que ha sido esta ciudad, la que le ha dado la oportunidad de desarrollar su gran pasión: la fotografía. Después de estudiar Bellas Artes obtuvo una beca Fullbright para hacer un curso de fotoperiodismo en el prestigioso National Center of Photography. Ahora Blackstar, una de las principales agencias, apuesta por ella, que se desmarca de lo políticamente correcto para adentrarse en temas controvertidos y poco explorados, como la industria del sado en USA. Una cultura donde la violencia se exhibe sin ningún pudor; pero en cambio, la palabra sexo es motivo de censura; la prostitución es ilegal, pero fustigar a una persona a cambio de un buen puñado de dólares es admisible.

Generación XXI: La fotografía no sólo supone la búsqueda de la belleza, también es información. En este caso es una prueba documental de algo a lo que supongo que no es fácil acceder… ¿Cómo te enteraste de la existencia de los gabinetes de sado?

Silvia Uslé- Sólo en Manhattan hay unos veinticinco gabinetes de sado. Son sitios con una gran extensión. En cada uno pueden trabajar unas quince dominatrices. Estas chicas se anuncian en páginas web y también aparecen en revistas de sado, fetichismo y cosas así; pero yo me metí en este tema porque tenía una amiga que trabajaba en uno que era como el “Disneyland” del sado, el más espectacular. Cuando vi aquello me quedé impresionada y pensé: “esto tengo que contárselo al resto del mundo”. Así que me quedé allí y empecé a hacerles retratos que luego les regalaba para que se publicaran en esas revistas al mismo tiempo que me documentaba. Antes de que llegara yo, ellas tenían a un fotógrafo que se empeñaba en retratarlas como si fueran “putones” y no estaban contentas con él; yo, sin embargo, hacía que aparecieran guapas e incluso más “respetables” ; por eso y porque soy mujer, me gané su confianza.

En Blackstar pensaron que este proyecto sería interesante y rentable y me respaldaron durante un período de dos meses en el que tuve que pasar muchas horas en aquel sitio para documentarme bien; pasaba noches enteras esperando que ocurrieran cosas interesantes. Llegó un momento en que ya tenía pesadillas. Se respiraba mucha tensión en el ambiente; ellas siempre se gritaban, se peleaban… siempre estaban mal de los nervios.

GXXI- Tengo entendido que en España también hay lugares de este tipo donde a la vez se ejerce la prostitución de lujo… ¿Son habituales estos sitios en el resto de Europa?

S. Uslé- En Europa sé que hay sitios así, por ejemplo en Alemania; pero la diferencia básica es que en Nueva York, que ha sido donde he realizado mi trabajo, la prostitución no tiene nada que ver con los servicios que aquí se prestan.

GXXI- ¿Qué tipo de trabajo realizan las dominatrices?

S. Uslé- La prostitución es ilegal, por eso estas chicas tienen prohibido mantener relaciones sexuales con los clientes a cambio de dinero; ni siquiera pueden desnudarse en teoría, aunque a veces lo hacen; sin embargo, sí les está permitido latigar al cliente hasta hacerle sangrar o clavarle alfileres en el cuerpo o atarle los genitales con una cuerda y tirar de ella. Estas cosas y otras más desagradables es lo que he visto hacer. Lo más enfermo está permitido; en fin, la doble moral que hay en Estados Unidos.

GXXI- ¿Cuánto cobran por servicio?

S. Uslé- Unos 250 dólares a la hora.

GXXI- ¿Has tenido problemas por querer publicar este trabajo allí?

S. Uslé -. En USA no puedo publicar este trabajo porque algunas de estas chicas no han firmado un acuerdo para que aparezca su imagen ni el nombre del local; sin embargo, se anuncian en Internet, revistas y medios relacionados con la industria del sexo.

GXXI- No me imagino hasta qué punto son inofensivos los clientes; quiero decir que por allí puede haber personas realmente peligrosas, sádicas… ¿Cómo es el tipo medio de cliente? ¿Hay un control de los datos personales?

S. Uslé- Sí, se toman los datos a los clientes porque nunca se sabe…En una ocasión me vi amenazada por un cliente porque me vio fotografiándole. Averiguó mi número y me dejó un mensaje horrible en el contestador, pero el percance no llegó a más porque él sabía que teníamos sus datos. Los clientes habituales son hombres, más bien jóvenes, ejecutivos que en su trabajo se toman un descanso de media hora o una hora y pasan un rato allí. Por la noche es muy jodido, es peor , ya que son más conflictivos y suelen estar borrachos o drogados. Siempre quieren pasar más tiempo y se ponen muy pesados porque no tienen prisa. De todas formas las dominatrices son ellas, aunque podría darse el caso de una situación a la inversa, es decir, que la trabajadora sea dominada por el cliente si está dispuesta a ello y por una cantidad de dinero muy superior. Esto no suele ocurrir.

GXXI- Entonces podría verse como unas mujeres que ofrecen un servicio a la sociedad que no es precisamente prostitución…

S. Uslé- Es muy parecido a estar en un hospital psiquiátrico. Cuando pasas mucho tiempo allí empiezas a pensar que eso es normal, pero no lo es. Yo concibo ese sitio como un lugar donde hay unas trabajadoras sociales haciéndose cargo de las desviaciones sexuales de la sociedad… Alguien tiene que hacer el trabajo sucio.

GXXI- Sabemos que hay desigualdades residuales entre hombres y mujeres, basadas, sobre todo, en imperativos biológicos y educativos. Esto será muy difícil de erradicar…

S. Uslé- Hay hombres que sienten fascinación por una mujer que les maltrate y les humille, pero el mito de la dominatriz, en realidad es falso. Ella sólo hace lo que el cliente pide, está a sus órdenes. No es una dominatriz, es una mujer sumisa.

La mayoría de los clientes son hombres; esto demuestra que siempre les han enseñado a ser más libres, sexualmente hablando, y también demuestra que disponen de mayor poder económico que las mujeres.

Los hombres saben separar su desviación de su vida privada, por eso aquí acuden hombres que ya están casados o ya tienen pareja, quiero decir que sus desviaciones las dejan para un momento determinado y con sus parejas mantienen una relación normal. Las mujeres, sin embargo se meten en relaciones muy abusivas por no saber hacer esta distinción.

© Pepa Salas [email protected]

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