Guillermo del Toro: “El cine es lo más parecido a la magia”

Enrique Freire y Frank G. Rubio entrevistaron en 2004 a Guillermo del Toro, el cineasta enamorado de los monstruos. Esta fue la entrevista que hoy reeditamos dentro de la serie “joyas de la hemoreteca”.

Guillermo del Toro nació en Guadalajara, en el estado de Jalisco en Méjico, el 9 de Octubre de 1964. Sin lugar a dudas uno de los directores actuales de cine de terror y fantástico más interesante. Entre sus obras pueden destacarse: Cronos (1993), Mimic (1997), El espinazo del Diablo (2001) e, indudablemente, su último film Hellboy (2004), donde aparece en un cameo con un muchacho disfrazado de dragón (y del que se está rodando una segunda parte). Entre sus proyectos se encuentra realizar una película sobre la novela de Lovecraft, En las montañas de la locura.

Como dato anecdótico y simpático (él es muy simpático) señalar, que tras ver La matanza de Texas se convirtió al vegetarianismo, estado en el que permaneció aproximadamente cuatro años. En la actualidad, y en el marco de una vida itinerante, reside en Madrid.

¿Qué es, para ti, el cine?

Para mí el cine consiste en entender la vida mediante la fabulación. Es la posibilidad de entender más lo que somos, dónde estamos y el porqué. La gran verdad que contiene toda narrativa se manifiesta en el cine a través de la vista y el oído. Se llega emocionalmente a tener una vivencia cuando se adentra uno lo suficiente en la película. Se tiene la oportunidad de viajar a lugares donde nunca has estado y se conoce a gente que nunca conocerías. El cine es lo más cercano a la Magia.

¿Cómo y por qué empezaste en el cine?

Empecé sin una conciencia muy clara, cuando era muy pequeño. Comencé a los ocho años haciendo Súper Ochos. Era muy aficionado a ver películas pero de repente me di cuenta que también se podían hacer. Me pareció un hecho maravilloso y empecé a contar mis propias pequeñas historias… Y a entender, como espectador, el valor de un plano que sólo lo entiendes cuando has hecho, o teorizado al menos, acerca del lenguaje del cine. Cuanto más Súper Ochos hacía, más entendía las películas que veía.

Suponemos, por la temática y el enfoque de tus películas, que eres un aficionado a la literatura fantástica y al cómic. ¿Cuáles son tus obras, autores y temas preferidos?

Ciñéndome a la literatura fantástica, pues si habláramos de literatura en general la cuestión se haría demasiado amplia, mis favoritos son: Borges, Arthur Machen, Algernon Blackwood, Lovecraft… Me encanta Stephen King, aunque parezca un lugar común. Poe no es uno de mis favoritos. William Hope Hodgson… En relación con los temas me interesa mucho el paganismo, la idea de una cosmología que no es la católica que celebra las fuerzas de la Naturaleza y los fenómenos que no están organizados en una cosmología occidental. Por eso me gustan mucho: Lord Dunsany y Clark Ashton Smith.

¿Por qué rechazaste hacer Harry Potter?

Pensé que era un universo y un tipo de magia en la que yo no creo mucho. Pienso que Alfonso Cuarón es el director perfecto, como lo demostró no sólo en Harry Potter sino en la película La Princesita. Alfonso tiene una visión de la magia y del mundo mucho más vitalista que yo. Yo lo veo todo con bastante más negrura. En el universo de Harry Potter lo que más me interesa es el lado oscuro. Ojalá, en el futuro, pudiera participar de ese universo pero tendría que ser, sinceramente, algo más negro.

¿Te fue difícil compaginar en Hellboy la visión que los seguidores de éste tienen del personaje y, al mismo tiempo, satisfacer a un público mayoritario?

La realidad es que la película fue hecha, desde sus orígenes, siguiendo fielmente la idea que del personaje tenía Mignola, es decir, Hellboy es un personaje creado por un tipo que toma todo lo que hay de cara al público del cómic: Jack Kirby, las grandes aventuras, el superhéroe, y lo ilustra de una manera muy esotérica. La película es una película muy personal, disfrazada de película de verano norteamericana. Creo que no es una película para todos. Realmente la película ha encontrado su público pero no ha sido un éxito de taquilla como Spiderman. Es una película que encontró gente que le gustó mucho, muchísimo y encontró gente que la dejó rascándose la cabeza, lo que me da igual. Yo la hice como quise. Se aceptan críticas y que haya gente que no le guste. Es una película en la que no ha habido una coacción por parte de los Estudios.

¿El cine de superhéroes es un subgénero cinematográfico de pleno derecho o una simple moda que perderá interés con el paso del tiempo?

Bueno, eso le corresponde a la posteridad que es una señora muy difícil de entender. La relación del cine con los superhéroes viene de mucho tiempo atrás; ahora es cuando han coincidido varios factores.

…la quiebra de Márvel y su necesidad de explotar el lado cinematográfico…

Márvel llevaba años intentándolo… Creo que así como en los setenta hubo una generación de gente que creció viendo cine y haciendo cine para gente que había visto cine, la generación que creció en los ochenta y los noventa, tenía un gran interés en hablar del cómic, como forma narrativa. Quizás de una manera más orgánica que las generaciones anteriores, es decir, hay un pico enorme de calidad y de complejidad de producción del cómic en los ochenta, considera gente como Alan Moore…

Es la Época Dorada…

Entonces calcula que los que teníamos doce, once, quince años, en esa época somos los que estamos haciendo cine ahora. Hay un interés genuino narrativo de los autores y un boom económico que van de la mano.

¿En qué medida la Producción puede distorsionar con sus exigencias las buenas cualidades de las obras en que se fundamentan las películas?

Todo depende de la experiencia y de la entereza del director que hace la película. Siempre va a haber esa vertiente. Siempre vas a tener que pelear a favor o en contra, del producto artístico. El cine es una de las poquísimas artes que cuestan mucho dinero.

¿Exigen las Productoras de este tipo de cine un cierto número de elementos fijos independientemente de la historia o de los personajes?

En mi experiencia, no. Sólo en Mimic había una lista de cosas que tenían que pasar. Normalmente no van las cosas por ahí pero sí lo he vivido.

¿Qué piensas de la gran influencia que en estos últimos años ha impreso la estética japonesa, tanto en el cine de acción como en el cómic, que ha derivado en términos concretos como el “amerimanga”?

En mi caso era una influencia que llevaba décadas queriendo poder ejecutar pero que técnicamente era difícil porque el ordenador y el Composer digital nos han liberado mucho de la manera de narrar la acción. En el caso de Blade 2 intenté aproximarme al animé. Creo que, en general, la cultura japonesa está presente en el animé, en el manga y en la cultura americana, de una manera cada vez más importante y, si bien en su momento yo vi Akira, de Otomo, y pensé que era una película mezcla de Blade Runner y Scanners, de Cronenberg, ahora veo claramente también que Akira, por sí misma, ha dejado una huella propia. Concretamente, en Hellboy hubo dibujantes de Manga que hicieron algunas colaboraciones, como por ejemplo Stan Sakai, como Katsuya Terada y Nirazawa.

¿Te arriesgarías a hacer una película sobre alguna de las obras de Lovecraft?

Tenemos un proyecto basado en Las montañas de la locura. Acabamos de escribir un guión, dudo que Hollywood, aunque yo sí, se arriesgue a rodarla. La historia es buenísima, como novela larga es la mejor novela de Lovecraft. No sé si la voy a hacer pero queremos intentarlo. Se ha hecho el de los tentáculos, incluido el de Hellboy, el Lovecraft más superficial.
El que te presenta el horror de estar sólo en un universo creado por mentes sin razón. El Lovecraft del Horror Cósmico aún no se ha hecho. El hombre no está en el centro de la creación, sino en sus márgenes. Creo que es una película que puede hacerse sobre la base de los esquemas hollywoodenses. Es una novela de aventuras con Horror Cósmico y que aúna conceptos de películas como Alien, la cosa…
Por ejemplo, el cómic sobre Lovecraft, realizado por Rodionoff y Breccia, es un muy buen guión para una película. Estoy coqueteando con la idea de hablar con Rodionoff, el guionista, y llevarlo al cine. La diferencia con la posible película de Las montañas de la locura es que el Lovecraft de Rodionoff sería una película arriesgada y necesitaría una forma de producción adecuada al producto, fuera de lo establecido como superproducción.

¿Tienes algún otro proyecto en mente aparte, obviamente de Hellboy 2?

El laberinto del fauno, la hermanita lejana de El espinazo del Diablo. Va sobre paganismo.

¿Por qué has decidido venir a España y concretamente a Madrid?

Algunos de los directores que más admiro están en España: Trueba, Amenábar, Almodóvar, Alex de la Iglesia, etc. Muchos de ellos están aquí. No me he mudado a España, compré un piso. Prefiero mantener la idea de filmar en España. Guardo un recuerdo muy grato por El espinazo del Diablo. Seguiré viviendo de manera itinerante.
Madrid es una ciudad que me gusta muchísimo porque no la entiendo, pero me fascina. Hay un espíritu muy concreto en Madrid, tiene una cultura muy concreta y potente que Santiago Segura, como madrileño, entiende muy bien y que Alex de la Iglesia o Almodóvar dominan perfectamente… De la Iglesia tiene esa zona fetiche de Callao. ¡Imposible no pensar en El Día de la Bestia al ver el letrero de Schweppes!

¿Qué piensas del cine mejicano actual?

Me encanta y participo de él como productor muy activamente, pero como director siento que ahora me interesa volver a Méjico y hacer una película potente de imagen pero con una forma de producción que sería muy arriesgada para Méjico. Mientras pienso una forma de hacerla sigo haciendo películas fuera del sistema mejicano.

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