El infinito al alcance de los perros

Más allá del sexo animal y del sexo como Dios manda está el sexo como arte. Más allá de la pornografía, del mercado de cuerpos y de almas, de la reprodución asistida y los protocolos sectarios y demás ortopedias ciudadanas. El ser humano juega siempre a crear belleza para sublimar el instinto.

Más allá de vernos y tratarnos como animales magníficos, olisqueándonos con reverencias los cuartos traseros o admirando la puerta que se abre tras cada pupila. Más allá de nosotros mismos de nuestros deseos. En el umbral del placer y de la extinción. En un equilibrio imposible. allí se encuentra el sexo como arte, iniciación y entrega para el amor, que todo lo puede.

Cada día son más los que prefieren “el amor” congelado, en plástico, sin alma, en cristal u ordenador. el ordenador ha jubilado a los sex-shops. Hasta hace poco, los rótulos fluoresecentes atraían a las polillas humanas que deambulaban en las noches de las ciudades. Los sex-shops eran la pecera de la vida: Felipe II tenía el suyo dentro del cuadro del Bosco El Jardín de las Delicias.

En este mundo de sucedáneo, sólo los dionisíacos y los románticos prefieren el amor de carne y hueso.

Menos mal que cada amanecer, algún [email protected] se hace musa y los arcángeles del placer tocan la lira cuando los gusanos hacen mariposas.

Hoy se hace todo por Internet, pero no todo se puede hacer por Internet. Aunque allí se encuentre el infinito al alcance de los perros.

Comentarios

2 comentarios en el artículo “El infinito al alcance de los perros”

  1. Steam Monkey en 2-Junio-2008 11:16 pm

    Brutal!

    No tengo ganas de escribir elogios huecos. Sólo que si, tengo al alcance el infinito y aun así no tengo suficiente.

    Que voy a contar…

  2. Malena Zingoni en 27-Agosto-2008 12:32 pm

    Empece a leer el articulo atraída por la brillante prosa… y luego descubro que su autor es Javier Esteban… sin palabras. solo garcias y un beso de mar -sardo-!!!!

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