El Hombre del Planeta X (1951)

31-agosto-2010 · Imprimir este artículo

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Película de ciencia ficción americana dirigida por Edgar G. Ulmer, experto en producciones de bajo presupuesto, fue el mismo director que dirigió a Bela Lugosi y a Boris Karloff en El gato negro de 1934.

Contó con un presupuesto de de apenas 38.000$ y se rodó en el tiempo récord de seis días. Para el rodaje se aprovecharon los decorados de la película Juana de Arco de Victor Fleming. La producción y guión fue de Jack Pollexfen y Aubrey Wisberg. Los principales protagonistas: Robert Clarke y Margerat Field. La banda sonora es de Charles Koff. La fotografía es de John L.Russell. La cinta fue distribuida por la United Artists y estrenada el 9 de marzo de 1951 en San Francisco, con una duración de 70 minutos.

Todo empieza en un apartado pueblo escocés (de ahí sacan un buen uso de los decorados de la película de Victor Fleming). El profesor Elliot (siempre es un profesor, nunca el lechero o el carnicero el que descubre los misterios de la ciencia), enseña al periodista John Lawrence su descubrimiento de un nuevo planeta que parece que se dirige hacia la tierra. Poco después la hija del profesor Enid Elliot que ha salido a pasear por ahí vuelve corriendo diciendo que ha visto una cosa rara (un aparato volador) posado en la llanura. Allí van corriendo todos incluido el ambicioso ayudante del profesor (en estas películas siempre hay ayudantes de los científicos) el doctor Mears. Al llegar a la llanura se encuentran una extraña nave cruce entre la lata de refrescos y un cohete con una gran ventana dentro del cual se distingue a un ser vestido con un casco transparente y con traje de astronauta.

El pobre ser parece que lleva una careta porque durante toda la película tiene la misma cara de pasmado (tipo ZP). El traje que lleva no tiene desperdicio y la verdad se nota el presupuesto de los 38.000$. El ser después de darle un susto de muerte a la chica de la película, es decir, a Enid Elliot la hija del profesor, se pone en contacto con los humanos. El primer contacto no va bien ya que el ser se saca de la manga una pistola de rayos que tiene la capacidad de anular la voluntad de cualquier que sea disparada con ella y obedecer cualquier orden que se le dé. El ser dispara con ella al profesor Elliot y como ahora obedece a cualquiera que le de ordenes, Enid su hija aprovecha la ocasión para ordenarle a su padre a que salga de ahí echando leches.

Al día siguiente intentan de nuevo ponerse en contacto con el ser y esta vez tienen más suerte ya de el periodista John Lawrence le echa una mano al ser con el regulador de su respirador que se ha quedado atascado (el pobre no puede respirar nuestra atmósfera sino que se trae la suya propia de casa). El ser se comunica mediante sonidos y no mediante un lenguaje (estilo Encuentros en la Tercera Fase).

El visitante es un explorador que procede de un planeta que se congela y que gracias a su avanzada tecnología han podido cambiar la órbita de su planeta para que pase muy cerca de la Tierra para que su raza pueda establecerse aquí, con nosotros, como si esto fuera un jodido camping. El ser es pacifico y tiene buenas intenciones, pero no cuenta con la mala leche que tienen algunos humanos.

Finalmente lo llevan al observatorio donde el profesor Elliot descubre que se puede comunicar con el ser mediante las matemáticas pero el doctor Mears aprovecha la ocasión para secuestrarlo, ya que el ser tiene una debilidad que es que necesita respirar con un tanque de aire de atmósfera X, y llevarlo a un sótano donde lo tiene prisionero, utilizando al tortura para sacarle al ser todos sus secretos (científicos, todo sea por la ciencia y el sadomasoquismo personal), pero claro el tío no le gusta estar encerrado y pronto demuestra de lo que es capaz. Huye a su nave llevándose con él a Enid.

Ahora es cuando aparece la policía (nunca están cuando los necesitas) ya que además de Enid han desaparecido otros vecinos de la aldea. Resulta que hasta el doctor Mears esta atrapado por el ser, que aprovecha su pistola láser para controlar a los vecinos que están atareados levantando barricadas alrededor de la nave preparándose para la invasión. El cohete tiene dentro un transmisor que es el que debe guiar al resto de sus compañeros a la hora de la invasión por lo que los humanos deben destruirlo como sea... y para ello se llama al ejercito.

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