Efectos de la servidumbre (I)

Los auténticos males y peligros del gobierno representativo pueden reducirse a dos: la ignorancia y la incapacidad general, y el peligro de hallarse bajo la influencia de intereses distintos a los del bienestar general de la comunidad.

John Stuart Mill

Ha llegado la hora de dejar de hacer concesiones, de otorgar el beneficio de la duda, de mantener y reforzar a los garantes del engaño:

El reciente pacto para reforzar la politización de la justicia es la gota que ha colmado un vaso lleno de pactos ocultos, abusos autonomistas y servidumbre subvencionada:

La sociedad española está tan contaminada por los partidos políticos y por la partitocracia que ni siquiera es capaz de saber que la Justicia española no necesita renovarse sino limpiarse, ganar la batalla de la independencia y ser verdaderamente democrática. Voto en Blanco.

Y la reciente demostración vía doble sentencia judicial de que la disidencia crítica ante la partitocracia tiene el límite de la crítica a la partitocracia, con el agravante de que la crítica tampoco está permitida a los designados por la G. de Dios, ni a los hijos de sus hijos.

Nos gritan a la cara que el gobierno representativo se halla bajo la influencia de intereses, no ya distintos, sino contrarios a los del bienestar general de la comunidad.

La ignorancia y la incapacidad general arropadas por la mala fe tienen un botón de muestra más en la reciente opereta que ha supuesto la visita del presidente venezolano, con sus consecuencias inmediatas vía nacionalización de bancos españoles, reflejo de la desastrosa política exterior que se ha desarrollado (por exceso o por defecto) en tiempos en que la tierra es plana. Y en unos resultados económicos en apariencia satisfactorios pero tal vez idolatrados sobre pies de barro.

El llamado Pacto de la Transición se aceptó poco ambicioso e imperfecto porque la sociedad consintió un reparto del poder entre las ruinas del régimen y los oligarcas de la oposición. El objetivo aparente era evitar un nuevo e improbable conflicto cainita, en aras de un equilibrio y estabilidad efectivamente conseguidos.

Sin embargo, cuando el acuerdo ha terminado por obviar todos los objetivos planteados el fraude emerge de nuevo con su fétido olor:

El consenso, así planteado, no fue, como se pretende, el catalizador de un proceso democrático sino su negación, la afirmación de un acuerdo entre oligarquías, un pacto entre la oposición y la clase política franquista, a espaldas de una opinión pública carente de defensas intelectuales, por efecto de cuarenta años de censura, frente a tal maniobra. Pecados Originales.

Hoy urge construir un sociedad civil que se erija como regulador y contrapoder ante la asfixiante intromisión de la política en la esfera indivudual y la vergonzante renuncia de la justicia a garantizar nuestros derechos individuales.

Hoy urge actuar y sólo caben dos opciones: seguir confiando en que las cosas puedan cambiar desde dentro, y por eso votar a UPyD, C’s o en Blanco; o ser algo más realista y optar por la Desobediencia Civil.

Suena Anarchy in the UK, de los Pistols.

Comentarios

3 comentarios en el artículo “Efectos de la servidumbre (I)”

  1. Toño en 21-Agosto-2008 4:09 pm

    Desde Disparo de Nieve opto por la desobediencia…

  2. Toño en 21-Agosto-2008 4:09 pm

    Desde Disparo de Nieve opto por la desobediencia…

    Un saludo desde la costa atlántica gallega…

  3. Armando en 22-Agosto-2008 11:56 am

    Es de agradecer, aunque me malicio, que uno en la costa gallega y otro en el interior granadino mal lo llevamos ;)

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