Desde el otro lado

8-Abril-2008 · Imprimir este artículo

Por Juan Maya

Cuenta que Tabagar nunca tuvo el menor interés por lo que había más allá de su límite. La oscuridad y profundidad de su cueva era confortable. Para qué iniciar un ascenso hasta ese límite de la luz y las sombras. Y así vivió el resto de su existencia. Desde el otro más allá de sus límites, siendo niño me intrigó el parpadeo de las estrellas en el oscuro cielo de la noche. Noches y noches he alzado la mirada buscando estrellas, sin olvidar la leyenda de Tabagor.

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