De la necesidad de pedagogía política

6-Septiembre-2009 · Imprimir este artículo

Por Armando Morcillo

Una sensación de profundo cansancio, fruto del abatimiento, la rabia y la impotencia, se apodera de mi cada vez que escucho al Presidente Rodríguez.  Es agotador en extremo intentar rebatir, ¡es agotador en extremo exhibir!, las mentiras en que se apoya el discurso del Líder.

La última, en Onda Cero, con Isabel Gemio, ( la de ¡Sorpresa, Sorpresa! ¿Hay que decir algo más? ) (Sí, que las alternativas son Susanna Grisso, Pedro Piqueras o Gabilondo. En fin, para enjugar diariamiente las lágrimas socialdemócratas, Santiago González).

El lugar de vacaciones se elige por consenso, la mujer manda mucho en casa. [..] La adolescencia, esa edad maravillosa por otra parte [..] Un esfuerzo pequeño, muy pequeñito[..] (Es lógico que salgamos de la crisis un poco más tarde) empezamos con crecimientos negativos (sic) algún trimestre después. Tengamos prudencia. Si acertamos…[..] Nuestra prioridad es proteger al máximo al que no tiene trabajo [..]La gran prioridad es la FP, dignificarla, para eso hemos instado el Certificado de Reconocimiento de las Competencias Adquiridas (¡ole!) [..] es una crisis que sólo se vive una vez en la vida y me ha tocado a mi vivirla.

Una verdad se le escapó, eso sí:

La Paz social que tenemos es fundamental

Y tanto, aunque es más de mi gusto llamarlo Servidumbre Subvencionada.

Su arrogancia ignorante y huera es  fruto de la progresiva renuncia de nuestra sociedad a la Libertad (si no nos gusta esta palabra porque estamos a escasos pasos del abismo digamos autonomía, independencia…¿?) hasta abandonarla en manos de salvíficos redentores que hoy, aquí, se llaman partidos políticos. Desconectados de la sociedad a la que deberían representar, lacayos de un Estado a todas luces excesivo y que no aspiran a cambiar sino es para controlarlo algo más de tiempo; en ellos ha anidado la hidra de la selección negativa y los sucesivos representantes que elijan los partidos para gobernarlo, ceteris paribus, irán progresivamente a peor:

Los denominadores comunes de la misma son la mediocridad y un relativismo tan profundo que hace que sus miembros sean perfectamente inmunes a cualquier discurso que no sea su propia letanía sectaria. Miedosos e insensatos a un tiempo, sectarios, incultos y por ello perfectamente inmunes a la autocrítica, son gente por talante mucho más cercana a los aparatchiks de los regímenes autoritarios o totalitarios que al político humanista de una sociedad abierta democrática. [..] Todo tiene explicación y antecedentes. Cuando el sectarismo ideológico, como embozo de la incapacidad intelectual, acaba primando de forma total sobre la profesionalidad, la autoestima, sobre la percepción de la dignidad personal o sobre la más evidente realidad, se impone de forma terrible lo que en el siglo XX se dio en llamar la “selección negativa”. Un elemento clave de la formación, definición y catadura de los partidos esclavos de sus estructuras y, especialmente, de los fascistas y comunistas. Hoy vemos esa selección negativa de forma abrumadora [..]

Pero lo que es absolutamente desolador es comprobar que la oposición (¿toda?) y los nacionalistas-onanistas están más preocupados de sus minúsculos privilegios que de encontrar una fórmula alternativa a esta España del siglo XXI que navega con rumbo firme y decidido hacia la nada,  príncipe, causa y cabeza de los males.

No quisiera, en fin, convertirme en una especie de disco rayado que no aporta otra cosa que la crítica por la crítica (aunque no me parece una aportación baladí, todo sea dicho), así que tal vez sea el tiempo de empezar a articular alternativas, planes de acción, hojas de ruta ¿?. En mi opinión es fundamental renunciar a la participación en las sucesivas elecciones, más allá del voto en blanco o el voto nulo (incluso el voto nulo con mensaje tipo «vuestra madre será una santa...», que, a qué negarlo, tiene un atractivo elocuente) hasta forzar una revisión del modelo; en mi opinión votar en blanco o nulo, es mostrar tu acuerdo con el sistema, si bien no con las alternativas. No es mi caso.
Una revisión que, por otra parte, no puede estar tan lejana en el tiempo por lo que un poco de pedagogía política y un mucho de debate, aunque sea para exóticos outsiders, afrancesados si se prefiere, es asunto ya urgente. Más que nada para que no nos vuelvan a pillar en bragas.

No es algo nuevo, claro, si bien, vistos los antecedentes, cualquier alternativa al oprobio de la mordaza practicada por los grandes medios de (in)comunicación en los últimos quince años. Digamos el mero hecho de debatirlo y hablarlo, por ahora en la red, podemos considerarlo una batalla ganada.
Mis inquietudes se encuentran cerca de movimientos como la Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia y el Movimiento de los Ciudadanos hacia la República Constitucional.

¿Tú tienes? Me encantaría escucharlas.

contra los molinos

Suena La Maza, de Silvio Rodríguez.

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