David Mora, novillero

26-Diciembre-2000 · Imprimir este artículo

Por generacion.net

Por Joaquín Albaicín

“EL OFICIO ES BÁSICO, PERO TAMBIÉN LA VOLUNTAD DE JUGARSE LA VIDA”

Sueña con la gloria y, para dar fe de lo legítimo de su aspiración, regó al final del estío con su sangre las arenas ocres de Las Ventas. Una breve pero entusiasta campaña ha colocado el nombre del novillero de Getafe en boca de los ‘veedores’ de futuros astros taurómacos. Ya la primera plaza del mundo cuenta con él para uno de los carteles inaugurales de la temporada entrante.

¿Cómo brotó tu vocación?
En mi familia no hay antecedentes, pero de niño tiraba mucho de mí el toro, el ambiente que se formaba en los pueblos alrededor de la corrida los días de fiesta. A los 14 años entré en la escuela taurina. Me decían en casa que adónde iba, que si estaba loco. Pero eran aficionados, y al principio todo es como un juego. Una vez debutas de luces, ya se acostumbran a que es una profesión.

Desciende la afición entre los jóvenes.
Tiran más por el fútbol, aunque también los hay apasionados de los toros. La gente, la verdad, está yendo poco, sobre todo a las novilladas. ¿Por los precios? No sé.

Pese a empezar algo tarde tu temporada, lograste sonar.
Sí. Llevo bastantes años queriendo ser torero, y ésta ha sido mi primera campaña seria, con más repercusión, por haber toreado en Madrid y en plazas cercanas: El Escorial, Móstoles… En total 14 tardes, porque resulté cogido en Borox y estuve 14 días parado. Reaparecí en Madrid, y cornada. Otros 15 días.

En tu cuadrilla forma Paco Alcalde. ¿Influye el calor de quien ha sido una figura del toreo?
Es esencial llevar buenos profesionales contigo, gente mayor que te dé consejos. Para quien realmente quiere ser figura todos los consejos son pocos, y, la verdad, un banderillero de 20 años no ha atesorado experiencia. No puede hablarte como quien ha sido un maestro. Le estoy muy agradecido, además, porque desde antes de que me apoderara Santiago García tuve siempre un espejo en él, fue el primero que se fijó en mí y me ayudó en cuanto pudo, entrenando conmigo a diario, buscándome un tentadero… ¡Con toda la gente que hay!

¿Qué factores han de confluir para romper?

Todos. Crucial, la suerte. Que te respeten los toros, que te sonría la fortuna en la plaza clave, que ese día te salga el toro adecuado. La cuadrilla, el equipo que te rodea, el apoderado… Por eso agradezco a Santiago que se haya volcado y me sacara de los pueblos, de las capeas de Guadalajara, donde mataba lo que fuera para intentar no aburrirme. Y claro, eso no es el toreo, lidiar un toro al que han tenido toda la mañana dando vueltas por las calles.

Catorce novilladas, y a Las Ventas. ¿Tanta seguridad en ti mismo te acompañaba?
Se dan muchas corridas donde antes nos hacíamos los novilleros. En un pueblo de dos mil habitantes, se monta una corrida. Hoy esto está muy difícil, pero tú debes también amoldarte a tus circunstancias, demostrar que pides un sitio. Y también hay que dejar su espacio a la suerte, confiar en que te echen un toro que pueda embestir. Y, si la fuerte falla, ir preparado para estar a la altura.

Bueno, el balance de tu debut no puede ser más torero. Vuelta con petición y cornada.
Quizá pequé de estar poco toreado, pero las ganas son lo más importante. ¿Atropellar la razón? El tren pasa una vez, estoy dispuesto a cogerlo, y para eso hay que estar en novillero, como se dice. El oficio es básico, pero también la voluntad de jugarse la vida.

¿En qué pensabas cuando te llevaban en volandas a la enfermería?
Me metían ya por la puerta y escuché la voz de Paco Alcalde: “¡No te preocupes, David! ¡Que lo vas a conseguir! ¡Que has estado muy bien!”. En esos ratos malos es cuando se ve al profesional, que te da moral y te infunde fe para seguir adelante.

La televisión dedica horas y horas a personajes de oficios y méritos ignotos y dos minutos a quien sale de La Maestranza a hombros o derecho al quirófano.

Así es. Culpa de los medios, pero también del público, en el que me incluyo. Nos habituamos a ver unos programas superficiales. El único espacio de toros, Tendido Cero, lo cambian de horario cada dos por tres. Se debería no, quizá, emitir más corridas, porque si echan muchas la gente se cansa y no va a la plaza, pero sí informar más sobre la actualidad del toro.

Coletas en tu panteón.

Muchos, cada uno con su corte: Ordóñez, Bienvenida, Dominguín… De ahora, José Tomás, Ponce, Joselito, toreros extraordinarios.

Tu temporada y la temporada en general.

Me hubiera gustado torear mucho más, pero… Esto ha de ir poco a poco. Mencionaría a un torero que está andando muy bien: César Jiménez. Ha hecho una temporada muy buena, al igual que El Juli o Ponce.

Tus objetivos en ésta.
Tras operarme e ir a rehabilitación por un tendón partido en el tobillo y otro en la mano, y dos o tres meses de convalecencia mucho, entrenar de cara a los compromisos firmados y por firmar.

Entre ellos Las Ventas, se supone.
Dejó buena impresión, fui herido y las puertas están abiertas. Nos han dicho que en marzo estamos puestos. Así que a hacer mucho campo y preparar alguna novillada para calentar antes de volver a Madrid. Y a abrir la puerta grande. A partir de ahí es cuando empiezan a rodar las cosas.

Un cartel para tu alternativa.
José Tomás de padrino, con Morante, Ponce o El Juli… Toros que embistan, una buena corrida de Domecq o de Jandilla.

Allí nos vemos, Dios mediante…

* Gracias a Baudi, Manolo y José de “El Burladero”, por su colaboración para la realización de esta entrevista en la taurinísima calle de Echegara

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