Danza Oriental

11-Abril-2008 · Imprimir este artículo

Por LR

Sí, la danza del vientre está de moda. Basta con ponerse antes los medios para percibir un cierto aire oriental, en el término más genérico de la acepción. Si además añadimos la cadera de cierta artista o la coreografía de algún grupo de verano, comprenderemos por qué cada vez se oferta más esta especialidad.

Pero el belly dance, abarca y supera lo pasajero. Procedente de las raíces ancestrales de India, Medio Oriente y África, transformada en disciplina desde el siglo XIX, la danza oriental ha ido evolucionando junto al concepto espectáculo sin olvidar sus orígenes.

Las transformaciones físicas que se operan en quien baila, se evidencian en poco tiempo. el cuerpo mejora en flexibilidad y equilibrio, el abdomen se redondea, los brazos se afinan… efectos inminentes si se tiene algo de paciencia.

Un bailarín necesita de su cuerpo como instrumento para transmitir, más será el alma la que dote la máquina de verdad. La dualidad cuerpo-espirítu distingue la danza del vientre de una simple actividad aeróbica, porque esta danza emerge desde el interior.

A partir del movimiento de energías, base del yoga o de la interpretación, junto con una respiración consciente buscamos la armonía individual.

¿El principal obstáculo? Nosotros mismos. Cuando se trabaja frente al espejo y junto a otras personas, el miedo tiende a bloquearnos. No hay panacea, sólo confianza en movimientos que ayudan y gestos que sanan.

Si el espíritu aprende a disfrutar de una canción, vamos por buen camino.

Si la mente danza, el cuerpo danzará.

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