Bailar

La pelvis está para moverla y los festivales son un lugar muy propio para ello. En los festivales, pisar pies es un arte, algo que ni mucho menos ocurre en los bailes de salón. Hay pluralidad de estilos. El del enano de Twin Peaks también es recuperable. Moverse rápido o lento es lo de menos, todo se reduce a la energía del momento.

Bailar… ligar

“El baile es la gran herramienta para seducir”, confiesa el psicólogo Alberto Hidalgo. “Es lo mismo cualquier arte escénico, ya sea tener dotes interpretativas o ser un buen contador de historias”. El baile es la excusa perfecta para tener un primer contacto físico con alguien (dícese, “arrimar”). “Puedes abrazarla, acercar tu cara y labios a los suyos; por no hablar del roce de vuestras zonas sexuales”, dice.

Lo importante a la hora de mover el esqueleto es no vacilar, es decir, superar el pánico escénico (las copas suelen ayudar, pero también la propia melodía). Mario Luna, experto en la materia, afirma que el miedo al ridículo nos sabotea, impide que emprendamos cualquier clase de iniciativa”. No es difícil adivinar que el miedo a bailar se cura, precisamente, bailando, aunque existen ciertas herramientas teóricas. Según Hidalgo, “la clave está en irradiar una buena actitud”. Otro académico del asunto, Bruno Moro, afirma que “las personas que consiguen conectar con su ritmo son capaces de transmitir sensaciones positivas, ideales para comenzar una relación”. Todos insisten en que el contacto visual es muy importante.

El artículo de la revista Men’s Health (Seducción y baile) en el que nos hemos basado para dar estos pequeños apuntes, concluye con los siguientes consejos:

1. No tengas miedo. Es la regla de oro. Olvida el miedo al ridículo.
2. No subestimes el poder del baile. Es la mejor y más efectiva herramienta de seducción en el contexto de la noche.
3. No te escapes.
4. No te lances.
5. No invadas.
6. No te olvides de las palabras. Si te falla la conversación, y eres de los que preguntan “¿estudias o trabajas?”, aprovecha el volumen excesivo de la música para mantenerte parco en palabras.
7. No ruegues. Es obvio, pero el “¿Te gustaría bailar conmigo?” es viejo y demodé.
8. No te quedes junto a la barra, a no ser que quieras que se te ponga cara de “voyeur” octogenario.

Un poco de ciencia

Un estudio científico demostró que el baile pudo evolucionar hasta adquirir la importancia que tiene en la cultura humana porque permite a hombres y mujeres juzgar la simetría y, por tanto, la aptitud genética de parejas potenciales. Bailar bien es signo de perfección genética.
Charles Darwin fue el primero en sugerir que la necesidad humana de bailar forma parte de un fenómeno conocido como selección sexual: cuando los individuos escogen a sus parejas sobre la base de cierto grado de atracción física. El baile pudo evolucionar hasta adquirir la importancia que tiene en la cultura humana porque permite a hombres y mujeres juzgar la simetría y, por tanto, la aptitud genética de parejas potenciales.

Los científicos han encontrado pruebas reales de que el baile está ligado en verdad al bienestar físico y de que las mujeres en particular usan el desempeño en la pista de baile como indicio de superioridad genética.

Un estudio publicado en la revista Nature descubrió que ellas tienen mayor propensión que ellos a trazar un vínculo subconsciente entre el baile y la simetría física, lo cual encaja en una teoría evolutiva referente a la importancia que para las mujeres en particular tiene escoger una pareja atractiva, de buena calidad. “Las mujeres conceden a la danza de hombres simétricos una valuación relativamente más positiva que los hombres, y los hombres más simétricos valoran la simetría en las bailarinas más que los hombres menos simétricos”.

“Se cree que el baile es importante en el cortejo entre las especies, incluida la humana, pero nada se sabe de lo que revela acerca de la calidad subyacente (física o genética) del bailarín”, indican los investigadores de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey.

En un experimento basado en videos de 183 hombres y mujeres en Jamaica, captados mientras bailaban, se evaluó la simetría utilizando calibradores para medir muñecas, tobillos, codos, dedos, orejas y demás. Se tomaron radiografías de las manos, se sacaron moldes de los dientes superiores y se evaluó la simetría facial mediante fotografías. Posteriormente se pidió a un grupo de personas juzgar la habilidad dancística de cada persona en el video, lo cual permitió a los investigadores distinguir entre quienes eran percibidos como buenos bailarines y quienes fueron juzgados deficientes. Descubrieron que los varones simétricos eran considerados bailarines significativamente mejores por las mujeres.

LO MALO DE BAILAR DESNUDOS ES QUE CUANDO LA MÚSICA SE PARA, NO TODO SE ESTÁ QUIETO…

Muchos bailes se han inventado y reinventado desde que los blancos quisieran bailar como los negros y se subieran al tren del rock&roll. Descastadas todas las posibilidades del cuerpo humano, quizá sea hora de recuperar viejos clásicos. Sí… ¡La yenka! Esa cosa que nuestros padres bailaban con bañadores insignificantes y cardados antinaturales. Mucho más que un homenaje.

Vengan chicos vengan chicas a bailar
Todo el mundo viene ahora sin pensar
Esto es muy facil lo que hacemos aquí
Esta es la yenca que se baila así
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres

Con las piernas marcaremos el compas
Bailaremos sin descanso siempre mas
Y no hace falta comprender la musica
Adelante y detras y venga ya
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres

Aqui se baila la yenca
Hay que facil es la yenca
Mira que bien va la yenca
Y que graciosa es la yenca
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres

Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres
Un dos tres

Las personas que consiguen conectar con su ritmo son capaces de transmitir sensaciones positivas

Bailar bien es signo de perfección genética.

Victor Algora: “Soy críptico de toda la vida”

Algora es un contador de historias. Nos las cuenta creando un universo sonoro muy personal. Su carisma es raro, al igual que sus sueños. La crítica lo quiere. Dicen que es la “nueva ola del pop español”. Insisten en que solo tiene 23 años, joven ¿no? Sus discos: “Planes de verano” y “Nubes blancas y sueños raros”. Otros vienen en camino.

¿Qué planes tenía Víctor Algora antes de “Planes de verano”? ¿Quería ser cura, soldado o poeta?

Poeta más que nada. Sobre todo quería contar cosas y lo que primero quise fue ser actor. Hice mis pinitos en el teatro, hasta que me di cuenta de que prefería estar “detrás” y estudié un poco de cine, pero no me gustaba el trabajo en grupo; es lo peor para alguien que, como yo, es muy introvertido en ciertos aspectos.

¿Introvertido?

Yo me comunico con la gente desde dentro de mí mismo, trabajo desde el interior. Soy críptico de toda la vida, aunque lo voy intentando superar.

Creciste en Guadalajara, que según tu canción “Mr. High Heels”, no es muy diferente de Manhattan. Encuentra las 10 diferencias…

No tengo ni idea. Nunca he estado en Manhattan. La canción habla de una señora de Guadalajara que trabaja en un supermercado y mezcla el kitsch del barrio español con el sueño americano, con el cosmopolitismo.

En 2007 suena el “disparo de salida”, las “trompetas apocalípticas”… Es el año de tu primer álbum ¿Te cambia la vida?

Hacer un disco y entrar en el mundo discográfico te hace madurar mucho a nivel artístico y personal. Te das cuenta de que no era lo que en un principio pensabas y tienes que adaptarlo a tu modo de vida. Antes me exigía hacer ciertas cosas, ahora me da igual no vender nada, simplemente quiero evolucionar.

Las trece canciones del citado “Planes de verano” son, ante todo, trece letras, cuidadas como pocas. Líricas, llenas de imágenes sorprendentes (hombres cebolla, cucarachas, amores de supermercado, hombres para-rayo). ¿Fantasía surgida de lo cotidiano?

Yo veo imágenes en todos los sitios y transformo la realidad. Lo cotidiano no me gusta, de hecho la vida no es nada cotidiana, en cada rincón hay cosas sorprendentes. Mis canciones reflejan mi desprecio por lo mundano.

La electrónica ¿Qué te da? ¿Qué da a tus letras?

La electrónica está ahí de una forma casual. Hacía electrónica cuando estaba haciendo el disco y ha quedado ahí grabada, pero podría haber hecho lo mismo con batería, bajo, guitarra y piano. En “Planes de verano” hay una mezcla de instrumentos digitales y otros más orgánicos, las canciones que estoy haciendo ahora mismo son “menos electrónicas”.

¿Sabes que suenas muy nostálgico? Especialmente en canciones como “Septiembre” o “Techno triste”. ¿Prefieres considerarte un melancólico o un melancoalcohólico?

(Risas) Yo creo que la primera más. Soy melancólico, que no significa triste. En “Septiembre” quería expresar lo que para mí significa el verano, una época en la que recuerdas el pasado, desierta a nivel de personal. “Techno triste” evoca el vacío o la soledad que uno puede sentir cuando está rodeado de gente, una noche de after o en una discoteca: tú bailando drogado hasta los topes, rodeado de gente y… con una soledad tremenda.

Uno de los temas que más ha gustado es “Paraaguas”. El estribillo dice “eres mi paraguas, paras aguas” ¿Qué debo pensar si alguien me dice que soy su paraguas?

Te debes sentir afortunada, porque el paraguas es esa persona que tú no has elegido, pero que siempre va a estar ahí. Nunca podrás quitártela de encima (en el buen sentido), va a estar protegiéndote. Eso para mí es una madre, esta es una canción que le escribí a ella, aunque cada uno tiene su paraguas. La canción dice: “eres el agua” y además “paras el agua”. La persona que te protege también te hace pasarlo mal.

Sé de buena tinta que en el grupo de “ruidistas” con el que iniciaste tu carrera no te dejaban ser el vocalista por cantar bien…

Había varios grupos por ahí… Creo que te refieres a “Mari carmen arranca”. Con ellos hacía lo que estaba de moda, la música del “Ocho y medio” de la primera época, de los primeros años de universidad. No, no me dejaban cantar, pero tampoco porque lo hiciera bien. Era porque se llevaba hacer el tonto, hacerlo todo mal. Era más importante la imagen y la portada que la canción. Ya ves, empecé a hacer música por eso y al final me puse serio.

Tu voz es cálida, como un susurro, bien afeitada ¿Algora nunca quiere gritar?

La gente que habla muy alto me irrita bastante. También tengo que decir que mi voz no da para más, es mi tono… En los conciertos canto de otra manera, pero a la hora de hacer un disco quizás me guste más ese tono “afeitado”. Es una gran metáfora, me ha gustado, te la voy a robar.

¿Qué te gusta y qué no te gusta de la música actual?

Soy un devorador de música. No creo eso que dicen algunos de que la buena música se acabó en los 80, ahora mismo hay gente muy buena aunque no siempre tenga la oportunidad de mostrar su trabajo. Prefiero hablar en general.

Una pregunta más personal. “Techno triste” dice algo así como que “la madrugada es el único lugar”. De madrugada, los gatos se vuelven pardos y se buscan por los tejados: ¿Estabilidad o promiscuidad?

A mí me gusta más la promiscuidad. Yo tengo mi pareja, pero eso no significa que no sea promiscuo, se puede serlo de muchas maneras en la vida. Ser promiscuo es experimentar, no ponerse límites a nivel sexual ni en otras cosas. La estabilidad es una idea aburrida tal como la conocemos, y antinatural.

Antes de tu primer disco ya dabas conciertos con Fangoria, Glamour to Kill; cantabas en el Foc & sound y “en plan travesti”. También actuaste en la última y caótica edición de La Noche en Blanco. ¿Qué tienen los directos que te ponen tanto?

Tuve la suerte de dar mi primer concierto con Fangoria, en un festival. Soy afortunado por haber podido evolucionar escenarios bastante grandes. En los directos, he pasado de una época donde era todo electrónica a ser una guitarra y una voz, los acústicos me gustan mucho, porque mi música es sobre todo para escuchar, aunque algunas canciones también te hagan bailar. Mis directos de ahora son bastante desnudos.

Tienes una belleza ingenua, me recuerdas a un cuadro naif. Sin embargo, en la portada de “Planes de verano” sales posando como un chico malo, todo un “leather-man” ¿Jekyll y Mr hide?

¿Naif? No sabría yo qué decirte… Un naif un poco duro, hay mucha violencia por debajo, así es como yo lo veo. La portada de “Planes de verano” no me gusta (cuando lean esto me van a matar, pero no me gusta). No es una mala portada, pero no es lo que yo soy ni lo que hay dentro del disco.

Cambias de imagen para tu nuevo álbum “Nubes blancas, sueños raros” (ahora hablaremos de él)

(Risas) Soy un poco más lo que yo quería. Las dos portadas las ha hecho mi novio, en esta última le he dirigido yo, en la primera no me dejó.

“Nubes blancas…” incluye remezclas de tus anteriores canciones y nuevas versiones. Colaboraciones con Maybe Road, Gastmans, Nacho Canut, Hidrogennesse y más. Toda una aventura…

Toda una aventura, porque ¡Hasta que ha salido el disco…! Ha tenido miles de fechas de salida. Nada más terminar mi primer trabajo, me puse con este proyecto. En realidad, yo no he tenido que hacer nada, porque son todo remezclas de otros artistas. Elegirlos a ellos y poco más. Me importaba que los cantantes y grupos que participasen hiciesen de mis canciones algo suyo, que les dieran su toque, que se notara que eran ellos… Y lo han conseguido. Ha quedado un disco bastante curioso.

Esos “sueños raros” ¿Son confesables?

Esta pregunta no me gusta (Risas). Los sueños raros son… No sé que decirte de los sueños raros. Son los de duermevela, los de las siestas del verano. Lo importante es tenerlos. Los míos, mis sueños, se transforman cada dos segundos.

¿La guapura y los tacones te han ayudado a llegar donde estás o vas a decirme orgulloso que todo son méritos artísticos?

¿La guapura mía? Hombre, una imagen siempre es muy importante, aunque esto no signifique ser super-fashion, llevar cresta, ni nada de eso. Yo no soy nada del otro mundo, creo que en mí prevalece lo artístico.