El control del déficit público

14-enero-2012 · Imprimir este artículo

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Tras mucho tiempo donde se exhibía la defensa del gasto público para reactivar la economía, hemos llegado a una situación en la que se impone el control del gasto público. Ahora estamos ante una realidad donde se observa el efecto distorsionador y peligroso de los déficits sostenidos.

La relación de apasionados defensores del gasto publico sería muy extensa. Si Dorothy Pickles afirmaba que “nada triunfa tanto como el éxito”, también se podría decir que nada atrae más apoyos y simpatías que realizar el gasto público. Al gasto público no le han faltado nunca verdaderos entusiastas. Y no era sólo patrimonio de una posición política. Sería una reducción injusta relacionar el afán por el gasto sólo con una posición política o ideológica.

El problema del gasto público recuerda algo que contaba Anatole France con sentido del humor, lo que le ocurrió a la bella Analise de los Goncourt, que fue a inscribir su matrimonio en el registro civil y el funcionario que la atendía le preguntó el nombre del novio. La bella Analise respondió con ingenuidad, «¡Ah!, ¿pero eso no lo pone la municipalidad?»

Los excesos y descontrol del gasto nos han traído a una situación en la que es imposible mantenerlo. Como decía David Hume, “La causa más simple y mas obvia que puede asignarse a un fenómeno es probablemente la verdadera”. Resulta llamativo que muchos que han exhibido su pasión de gasto público con proyectos faraónicos e innecesarios, ante la realidad adversa, crítica y peligrosa que vivimos no tienen el coraje de decir “sí yo también impulsé tanto despropósito”. Los errores en la política nunca parecen tener paternidad conocida.

Los que antes eran firmes defensores del gasto público guardan un discreto silencio. Lo que demuestra que es más práctico y realista juzgar las posiciones políticas por sus hechos. Y la cuestión de la proclividad al gasto público es una nota reveladora de las verdaderas pasiones políticas que se mueven. Platón y Aristóteles ya advertían de los peligros de los demagogos. El gasto y su defensa es un factor distorsionador de las posiciones políticas, ya que permite encubrir bajo su manto la realidad efectiva de la posición política. [Seguir leyendo...]

El sonorama, diario de un festival indie

14-diciembre-2010 · Imprimir este artículo

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Cada año, a mediados de Agosto, tiene lugar en Aranda de Duero (Burgos) un festival de música indie, que se ha caracterizado, al menos hasta el momento, por ser “casero” (los asistentes asiduos a cada edición han coincidido a la hora de definirlo de esta manera). Efectivamente, llama la atención la entrega del pueblo pues, nada más bajar del autobús, ya se acercan los autóctonos a informarte de los autobuses que puedes coger para ir al camping o de los bares donde encontrarás raciones asequibles de morcilla, por no hablar de la costumbre arraigada de ofrecer a los visitantes en las bodegas del pueblo una copita de vino y una selección de embutidos. Se han ganado nuestro corazón…

Parece que este trato compensa las temperaturas extremas también propias de la zona: por la mañana pueden rozar perfectamente los 30ºC y por la noche los 0ºC.

La organización, siguiendo los principios acogedores del pueblo, lleva años apostando por un tipo de pop independiente y, lo que es más, español. Participa en la ardua tarea de promocionar a los nuevos talentos. De hecho, dentro del recinto de conciertos, encontramos tres carpas. Dos de ellas son al aire libre y es donde tocan los grupos más consagrados. La tercera, cubierta y más íntima, recibe el nombre de “Futuras promesas”.

Cabe decir que no hay ningún grupo indie español actual que esté pegando en el presente y no haya pasado por el Sonorama.

Este año hemos notado ciertos cambios en el festival. Para empezar, ha habido 30 mil asistentes, lo que supera con creces el ambiente íntimo característico de otras ediciones, característico, a su vez, de lo que veníamos entendiendo por música independiente. A lo que cabe preguntarse, ¿Qué ocurre cuando la música indie se convierte en un fenómeno de masas? ¿Podremos seguir llamándola independiente? También en esta edición, hemos asistido a distintos estilos de música. El eclecticismo está cobrando importancia en el sector. Hablamos de sonidos que van desde el pop más clásico (Los planetas), el country (Arizona Baby), el punk surfero (Airbag), o un rock mítico (Loquillo).

De lo anterior deducimos que el público sigue apostando por las viejas glorias pero, al mismo tiempo, está impaciente por descubrir nuevos sonidos. Un ejemplo paradigmático de esto es Lori Meyers, grupo asiduo al Sonorama. Podría decirse que este festival vio nacer a sus componentes, les vio crecer en el escenario (han dado un salto muy notable) y también les vio cambiar de estilo, pues el melómano medio puede apreciar una clara diferencia entre su primer disco y los que siguen: al principio se caracterizaban por un pop cercano al de “Los Brincos” y cada día se acercan más a “Rafael” (cabe decir aquí que en el Sonorama estuvieron más entregados a su primer estilo).

Quizá sean las exigencias del guión de vivir de la música lo que lleva a grupos como este a pegar saltos tan bruscos.

No se puede decir lo mismo de Airbag, grupo que sigue teniendo un público fiel y minoritario. En todos sus conciertos, los fans acuden con flotadores de playa (se ha convertido en icono de estos Ramones malagueños). El cantante del grupo se preocupó en aclarar al clamor de la afición que gritaba “¡Escenario principal!” que, diez años después de tocar en el Sonorama por primera vez, han vuelto a la carpa de “Futuras promesas”. Lo más curioso es que vemos camisetas de Los Ramones incluso en el H&M (como la camiseta de temporada de Marta, en la canción “Marta no es una punk”) y, sin embargo, este grupo español (también de inspiración adolescente-surfera) no termina de despuntar. Tampoco ayuda que en uno de los “Escenarios Principales” tenga lugar, al mismo tiempo, un concierto de un tipo de música análogo, a saber, el de Los Coronas (estos no perdieron oportunidad para anunciar que sonarán en la próxima película de Tarantino, y es que no es de extrañar, pues escuchándolos viene a la cabeza Pulp Fiction).

Siguiendo la línea de sonidos novedosos, cabe mencionar a Vinila von Bismark, cuyo punto fuerte es la espectacularidad. Se trata de un grupo que explota el rockabily de los cincuenta. La cantante no se corta a la hora de evocar A las pin-up. Su entrega al espectáculo hizo que Loquillo empezara treinta minutos tarde. Cabe decir aquí que esa fue una de las quejas más frecuentes de los grupos: la falta de tiempo. Cada concierto duraba aproximadamente cincuenta minutos. Bien es cierto que hubo grupos como Sidonie que no supieron aprovechar lo que se les daba, pues llegaron como veinte minutos tarde haciendo que se retrasaran todos los demás. Y es que la ambición de este festival, ya sea para bien o para mal, hace que se concentren en un periodo de tres días ininterrumpidos aproximadamente setenta grupos, pues a esta sucesión en las carpas/escenarios principales, hay que añadir los que tocan en la plaza del pueblo, así como los improvisados que también son dignos de ver. La espontaneidad musical en las calles (a la que el público responde con entusiasmo, cantando y bailando con el sol de las cuatro de la tarde) es, sin duda, lo que más emociona de este festival, pues conserva una frescura setentera.

Hablando de setenteros, casi se me escapa mencionar el sonido de Hola a todo el mundo, que tiene un aire sesentayochista y, sí, dan la bienvenida a distintos instrumentos, quieren aunarlos todos, desde el violín hasta la guitarra eléctrica. Se caracterizan por llenar el escenario de instrumentos de lo más dispares. Una referencia: Arcade Fire.

En conclusión, prácticamente todo grupo indie español que empieza a hacerse notar, puede equipararse a un clásico internacional, lo que nos lleva a, oh cielos, una suerte de globalización de la música. Las referencias inmediatas de los jóvenes músicos ya no se encuentran en lo autóctono, sino, quizá, en lo que soñaron de niños y adolescentes cuando veían videoclips/películas en el salón de sus casas. El concepto de lo indie se expande, rompe barreras, hay que reinventarse (en su madurez, incluso el ex-cantante de Suede ha optado por un sonido tranquilo, casi monótono, pero no se puede negar que se haya reinventado a sí mismo también). Esto es lo que la sociedad de mercado demanda: cambio, cambio. Quizá la innovación vertiginosa que se le exige a la música sea la responsable de que, a excepción de los consagrados como Loquillo o Los Planetas, todos busquen desesperadamente grupos internacionales análogos.

Como dijo un espontáneo burgalés al ver las colas que se formaban para tomar autobuses de vuelta a casa: “lo que hace la música”.

La organización, siguiendo los principios acogedores del pueblo, lleva años apostando por un tipo de pop independiente y, lo que es más, español. Participa en la ardua tarea de promocionar a los nuevos talentos.

Ha habido 30 mil asistentes, lo que supera con creces el ambiente íntimo característico de otras ediciones, a lo que cabe preguntarse, ¿Qué ocurre cuando la música indie se convierte en un fenómeno de masas? ¿Podremos seguir llamándola independiente?

De lo anterior deducimos que el público sigue apostando por las viejas glorias pero, al mismo tiempo, está impaciente por descubrir nuevos sonidos. Un ejemplo paradigmático de esto es Lori Meyers, grupo asiduo al Sonorama.

La ambición de este festival, ya sea para bien o para mal, hace que se concentren en un periodo de tres días ininterrumpidos aproximadamente setenta grupos, pues a esta sucesión en las carpas/escenarios principales, hay que añadir los que tocan en la plaza del pueblo

Esto es lo que la sociedad de mercado demanda: cambio, cambio. Quizá la innovación vertiginosa que se le exige a la música sea la responsable de que, a excepción de los consagrados como Loquillo o Los Planetas, todos busquen desesperadamente grupos internacionales análogos.

Zapatero (antes de ser ZP)

6-junio-2010 · Imprimir este artículo

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(Nota de la redacción: Todavía le quedaba un largo para alcanzar la Moncloa. Paco Obrer nos sorprendió con un retrato que le daba por ganador. Raúl del Pozo, que también “apostó” por ZP, retrató al retratista: Un día estaba yo en la cantina, con el sombrero sobre los huevos y, de pronto, observé un pistolero tan rápido como yo; es decir, uno de los forajidos más rápidos del salvaje oeste literario. Como hubiera dicho Góngora, en los dos giros de una casi invisible pluma, con baile de tambor, hurtó el viento.

Se hacia llamar Paco Obrer… detrás de la máscara se esconde el mejor retratista español del S.XXI. Escribe en Generacion.net. Entonces, cuando el retrato, Zapatero no era “nadie”. Al final de la brazada, recuperamos esta sátira de “ayer”. Satura tuta nostra est

Dicen que no ha hecho otra cosa que servir al pueblo, que perdió su juventud en el Congreso de los Diputados.

Salió de la facultad de Derecho con un pie en el coche oficial y tiene en el armario un Catedrático que le escribe conferencias ¡Si Prieto levantara la cabeza!

De tarde en tarde, como para matar el tedio, Solbes se le posa en el hombro como un loro borracho, acariciándole la oreja con sus tentaciones neoliberales y trilateralinas.

Es fruto joven y viejo del poder constituido. Zapatero, si las cosas no cambian, lleva camino de jubilarse como agente del bien, angelito en paro o presidente de una ONG.

Parece un sucedáneo de político, como lo son todos en estos tiempos; un raro administrador ético, un cura civil más que la estricta gobernanta que pide este pueblo. Zapatero, en la familia socialista, equivale a un Indalecio Prieto de la Nueva Era. Llano, aparentemente moderado, con tendencia a inclinarse como un ciprés misterioso y grave del que salen esos ojos de abubilla estupefacta. Tiene pupilas de astronauta soviético, que dan mucha confianza. Y luego está su sonrisa, esa sonrisa que no tiene el otro, que no tiene el feo. Esa sonrisa de chupar pezones que conquista a las madres. Esa sonrisa que lo llevará al poder.

Zapatero ganará, y lo hará a golpe de errores ajenos y paciencia, de alfombrilla, de cupones de la ONCE de café con leche y churros en la cafetería del Congreso. También ganará por su mayor simpatía y porque sus niveles de concentración de ácido úrico son menores que los de la derecha. Y porque es godo.

Lo que choca en este personaje con carta astral de funcionario es que nos hable de socialismo libertario y venga defendiendo a la sociedad civil. Defendiendo a los que no somos políticos, ni afiliados, ni funcionarios, ni curas, ni militares, ni sindicalistas ni rentistas de ínsula bancaria alguna. Zapatero, a quien no se conoce gesto ni obra ni palabra ni pecado alguno fuera del microcosmos del poder y del salón kity de los representantes del pueblo, ahora resulta que es libertario como Durruti (otro leonés).

Cuando pienso en Zapatero -que para eso me pagan- no acabo de ver la claridad de los cielos de su infancia libertaria, sino a un funcionario que va de bueno, con jubilación garantizada y menú de pescadilla. ¿Quién eres? ¿A quién sirves?

—-

Ilustración: Malagón

¡Que empiece el espectáculo!

Un montón de acontecimientos sonoros se ciernen sobre nuestras cabezas cual tormentas musicales en la aridez de la crisis económica patria, que aunque se ha llevado por delante muchos festivales y actuaciones, debe combatirse de concierto en concierto, y aquí tenemos unos cuantos : Juliette Lewis, The Prodig y, We are Standard… ¡Que empiece el espectáculo!

Juliette & The New Romantics

Empecemos por Juliette Lewis, la campeona contra cualquier tipo de crísis: actriz, cantante y agitadora cultural donde las haya. Vuelve a España renovada y con más energía que nunca para presentar su nuevo proyecto en solitario. Ahora, tras 5 años, 2 discos e incontables conciertos y festivales como el Leeds Festival, Reading y Lollapalooza, Juliette Lewis nos presenta “Terra Incognita”.

Acompañando a Juliette en toda su gira española tendremos a unos invitados excepcionales. Se trata de Scanners, una banda del Reino Unido comparable a bandas de la talla de Joy Division; también contará con dos bandas invitadas del panorama nacional: Nothink, que tocarán con ella en Madrid, el 25 de noviembre (Heineken) y Santa Rita, en Barcelona, el 27 de noviembre (Apolo) y en Oiartzun (¿os suena?) el 26 en la sala Itzela.

We Are Standard

“¿Cómo puede ser que para grabar 9 temas se necesiten 8 meses de visión y supervisión?” -se preguntan ellos mismos. Quizás sea el motivo por el que suenan tan bien. El único disco que por ahora (esperemos que haya más) les hace merecedores del éxito, “We Are Standard”, es un disco que te agarra por donde más te duele, que te obliga a moverte y a disfrutar de lo que el grupo propone: te guste o no, te contagia. Tuvimos la grata ocasión de verlos en Universimad, y ahora en la sala Sol el día 9 de diciembre. Además, les han dado el MTV Europe Music Award al mejor artista español el pasado 12 de noviembre, que no es poco para empezar.

The Prodigy

¿Qué decir de esta archiconocida banda? Cada vez que visitan nuestro país nos revolucionan, eso es así. Pero esta vez Liam Howlett, Keith Flint y Maxim invadirán el planeta Iberia este próximo mes de diciembre con do únicas fechas: el 3 de diciembre en el Palacio de los Deportes de Madrid y el 4 de diciembre en el Estadi Olimpic Lluís Companys de Barcelona. “Invaders must die”, su quinto álbum, suena contundente y sus ritmos frenéticos no te dejarán imperté[email protected] Desde “The fat of the land”, The Prodigy se ha dado a conocer como banda technopunk donde las haya, y así lo demuestra su vasta discografía, pero el directo es aún mejor si cabe. Atrás quedaron las lentillas de colores y los “pelopincho ”, pero eso no es óbice para que el espíritu de lucha decaiga (incluyendo los afters, ¿por qué no?, ¡resistir es vencer!
“Representamos toda la grandeza británica, y deberíamos estar protegidos como patrimonio nacional”asegura Liam.

El intruso

4-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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Cristian Cámara Outes

Un buen día se presentó en casa el anterior inquilino. Se había visto forzado a marcharse, me explicó, pero ahora había vuelto. Esa aparición repentina me hizo sentir violento, pero no vi el modo de objetar, pues en cierto modo comprendía bien el derecho que le asistía: había tenido que marcharse, ahora volvía, y así estaban las cosas. Empezó una convivencia que en los primeros días no fue sin tiranteces. Era inevitable que, en esa habitación tan pequeña, tropezásemos y nos interrumpiésemos constantemente. Tomábamos medidas, tanto defensivas como de ataque o de asedio. Estaba claro que para él tampoco había resultado sencillo. La prueba es que había tenido necesidad de recurrir a una pobreza extrema para venir a buscarme, y que a pesar de todo aún vacilaba.

También estaban los momentos de los raros equilibrios. De estos había dos tipos: los equilibrios del día y los de la noche, ambos de una pobreza extrema en sus medios de expresión.

Una vez el intruso me propuso el juego de las palabras. A partir de entonces ésa fue nuestra ocupación la mayor parte del tiempo. Era una competición léxica sin demasiados protocolos, con la que ventilábamos nuestra hostilidad de una manera civilizada. Había cosas que, simplemente, no funcionaban, aunque es difícil de explicar con precisión por qué. Se valía acumular palabras que tuviesen alguna semejanza, real o inventada: agotar el campo léxico de las frutas tropicales, de las marcas de productos lácteos del supermercado. Se valía ensartar nombres de medicamentos, o palabras que empezasen con una misma sílaba, lo más extraña posible.

Pronto se vio que, por algún motivo, las narraciones con un principio y un final, y unos pocos personajes a los que les pasaran cosas buenas o malas, eran completamente inútiles, y las evitábamos con mucho cuidado. En cambio, comprobamos que las descripciones eran imbatibles. Se trataba de ostentar y agredir, y para eso una buena descripción era sencillamente un arma temible, siempre que se procediese con el debido cuidado.

Una descripción podía continuarse de manera casi indefinida, según la minuciosidad con que se encarase su ejecución, el arrastre de las metáforas propuestas, el agregado de otros objetos visibles por entero o fragmentados por el desgaste. Desde ahí, una segunda puerta podría abrirse, una bombilla de luz más fuerte que aclarase la escena, lo que explicaría la presencia de sombras salientes muy opacas que se alargaban sobre el embaldosado, y tal vez también, zancuda y estirada, la de un personaje que se había mantenido hasta ese momento escondido. También habría ruidos o silencio, y un olor de pólvora, de alga, de rata muerta. No quedaba otra solución que continuar, a pesar del error hoy evidente.

Había también mañanas atroces, llenas de vergüenza, de verrugas y animales muertos.

No me gusta Amenábar

3-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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La palabra “cine” engloba hoy demasiados fenómenos. Una industria irracional y fagocitaria, íntima de la publicidad, y el arte heredero de la linterna mágica, el favorito de los surrealistas.

Cada vez que veo el trailer de la nueva película de Alejandro Amenábar me acuerdo de Tolerancia, de Griffith. El padre del clasicismo cinematográfico se empeñó económicamente construyendo unos inmensos decorados que emulaban el esplendor babilónico. Durante años, esta Babilonia efímera y desmesurada, esta escenografía de gigantomaquia, amenazó ruina a los productores. Ágora se nos presenta y vende como la gran “reconstrucción arqueológica”. De ahí la asociación, que no es casual ni arbitraria.

Tildar a ese niño precoz del cine español que escribe sus guiones, compone sus propias bandas sonoras y conquista los corazones hollywoodienses de mediocre parece una alevosía. Sin duda, muchos de sus acólitos atribuirán el título de esta columna a ese defecto de gran hálito nacional que es la envidia. Para evitar sospechas, diré que la técnica de Amenábar es irreprochable… Este chico sabe contar historias, pero eso no es suficiente.

Uno de los personajes de su primer largometraje, Tesis, thriller basado en el género snuff, se apellidaba Castro. Amenábar confió a sus entrevistadores que había escogido este apellido por hacer un guiño. Se trataba del subnombre del profesor que le suspendió la asignatura de dirección en la facultad. Antonio Castro, docente de la Complutense y crítico de cine, desmintió la anécdota. El único desprecio que hizo a “cinecito” fue decir en público que su cortometraje fin de carrera, el embrión de Tesis, era una medianía, repleta de referencias a otras películas (que no referentes).

Abre los ojos, su segunda película, acusaba importantes defectos de guión. La causalidad se obviaba en pro del efectismo. Los otros tenía una fotografía imponente. Por lo demás, era una traslación más bien obvia de The innocents, de Jack Clayton. De sus líneas de diálogo, Amenábar extrajo inclusive el título. De nuevo, toda la ficción giraba en torno al efecto final. Ninguna línea de pensamiento. Tan sólo, una dosis somática y más bien anodina de entretenimiento.

Por último, Mar adentro (no confundir con Más adentro), adaptación al cine de la historia de Ramón San Pedro, confirmó que el estilo de Amenábar se definiría por la propia falta de estilo.

Tanto éxito, tan machacona publicidad, me hacen pensar en esos otros directores de cine-club y distribución marginal; tantos artistas suicidados por la sociedad. Una y otra vez nos encontramos con reescrituras de las mismas historias (y no me refiero a las metatramas), citas mitómanas, una carencia absoluta de ambición formal y una fe ciega en el realismo. A uno le dan ganas de interrumpir una proyección gritando, “Godard es el padre”, de repartir ediciones de bolsillo de Notas sobre el cinematógrafo a la salida de los multicines y de tatuarse Bergman en una pernera y Antonioni en la otra.

¿Es el cine sinónimo de industria? Al margen de los estrenos de postín y de los photocall, donde los famosos van a exhibir modelito y cinefilia, están los espectadores avezados y los profesores como Antonio Castro.

En El soldadito se dice una de las frases más hermosas acerca del polisémico y diluido séptimo arte: “El cine son veinticuatro verdades por segundo”. Me gustaría escribir esta sentencia, en letras grandes, con ayuda de un “graffitero” experto, en las salas de cine cerradas de la Gran Vía, hoy convertidas en H&M. El eslogan por bello que sea, tiene su anverso. Y es que el cine también puede ser (echen un vistazo a la cartelera) veinticuatro trolas por segundo.

Printed Matter en el MUSAC

2-octubre-2009 · Imprimir este artículo

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El Proyecto Vitrinas del MUSAC acoge la exposición Printed Matter, la mayor organización sin ánimo de lucro del mundo dedicada a la promoción de publicaciones realizadas por artistas. AA Bronson, comisario de esta muestra, ha creado para MUSAC un escaparate en el que el público puede conocer de primera mano algunas de sus más representativas publicaciones. El origen de Printed Matter se remonta a 1976, cuando un grupo de artistas y trabajadores del mundo del arte crearon en Nueva York un espacio de creación y talleres artísticos, para convertirse dos años después en la organización actual.

La misión de Printed Matter es fomentar la distribución, el aprecio y el estudio entre el gran público de las publicaciones de artista, ya sean libros u otro tipo de ediciones seriadas concebidas como “obras de arte en formato página”. En muchos casos, Printed Matter es uno de los pocos recursos accesibles para artistas emergentes que empiezan a explorar el medio, o para aquellos artistas cuyo trabajo no es comercialmente viable. Entre sus objetivos está fomentar el acercamiento crítico y la discusión en torno al campo editorial artístico, forjar lazos entre el campo editorial y otras prácticas artísticas contemporáneas, así como con el entorno social y político que contiene y afecta a toda producción artística.

Para el Proyecto Vitrinas de MUSAC, AA Bronson ha creado un escaparate en el que el público podrá conocer de primera mano algunas de las más representativas publicaciones de Printed Matter –desde su fundación en 1976 hasta el presente—, incluyendo grandes libros de artista, libros de pequeño formato, revistas, catálogos, así como otros objetos artísticos editados por la organización.

Becas de Internacionalización del ICEX


El Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) convoca las Becas de Internacionalización Empresarial 2010, cuyo objetivo es la formación de profesionales especializados en internacionalización empresarial.

Los candidatos a estas becas deberán evidenciar una formación y una vocación dirigidas hacia el desarrollo de su carrera profesional en los aspectos relativos a la internacionalización empresarial y el comercio internacional. Asimismo deberán poseer capacidad y aptitud suficientes para desarrollar el periodo de formación que la beca ofrece en el entorno de las Oficinas Económicas y Comerciales de las Embajadas del España en el extranjero, cuya misión es, entre otras, proyectar adecuadamente tanto la imagen de España como país como la imagen y capacidad de las empresas españolas.

El programa de becas de internacionalización del ICEX consta de dos fases: una primera, de formación en la Red de Oficinas Económicas y Comerciales de las Embajadas de España y una segunda, de formación en empresas e instituciones vinculadas a la internacionalización, dentro y fuera de España.

El programa responde a las necesidades que los agentes económicos han puesto de manifiesto en su proceso de expansión internacional. Ofrece a los candidatos una formación teórica sólida, a través de un Master en Gestión Internacional de la Empresa, y la complementa con una formación práctica obtenida a través de la Red Exterior y de la formación en empresas.

Ofrece además formación adicional en idiomas y actividades formativas en destino para que estos jóvenes profesionales sean capaces de ofrecer un mejor servicio al proceso de internacionalización empresarial español.

En la edición 2010, el número de becas convocadas será hasta un máximo de 255 plazas.

Más información

Z en Mónada

21-mayo-2009 · Imprimir este artículo

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Mónada no es sino una sustancia simple. Allí donde no hay partes, tampoco hay extensión ni figura ni divisibilidad. Las mónadas no pueden comenzar ni acabar más que de repente, esto es, no pueden comenzar a no ser por creación, ni acabar a no ser por aniquilación.
Z vive al límite del horizonte de sucesos de Mónada. Está todo el día corta corta cúa su rodilla derecha. Para correr más, dice. Más rápida que la luz. ¿Conociste al saltamontes vestido de rojo que de mónada en mónada va? No es posible, dicen. No es posible. Nadie puede dar brincos dejando atrás fotones gamma. Nadie puede escapar del horizonte de sucesos de Mónada. Él lo hacía, dice Z. Yo lo he visto. Saltamontes Jürs se llama mi amor. Y quise ir detrás. Me enamoré, ¿sabes? Pero no me dio tiempo, no pude doblar la rodilla. Mi rodilla derecha, dice. Está como atada, es posible que los ligamentos estén anudados. Un nudo franciscano acaso, dice Z. Dicen: ¿Cómo sabes que es franciscano? Z: Porque está calvorota. Dicen: ¿Entonces? Z: ¿Entonces qué? Dicen: ¿Entonces qué haces con la cuchilla todo el día corta corta cúa si ya está calvorota? No lo entiendes, no lo entiendes, dice Z. No tienes ni pajolera idea. No lo entiendo, dicen. Z: Eso ya lo he dicho yo. ¿No lo entiendes?
Las mónadas no tienen en absoluto ventanas por las que pueda entrar o salir algo. Así, pues, ni sustancia ni accidente alguno puede entrar de fuera en Mónada.
¿Sabes?, dice Z. Un nudo franciscano es de lo más complicado. Es retorcido a más no poder. Echa un ojo si no. Echa un ojo. Echo un ojo, dicen. Pero no es que haya nada especialmente enrevesado ni nada. ¡Qué no! Grita Z enrevesada en sí misma. ¿Qué no? Amenaza Z cuchilla corta corta cúa entre dedo pulgar y meñique y los dedos índice anular corazón tridente en flor.
Es preciso, sin embargo, que las mónadas tengan algunas cualidades. Si las mónadas estuvieran desprovistas de cualidades, serían indistinguibles unas de otras. Un estado de cosas sería indistinguible de otro.
Z dibuja una corta corta cúa en su rodilla derecha. Mi amor se cae al suelo y no se queja, dice. Mi amor una rodilla desangrada. No puedes ir por ahí enamorándote de todo quisque, dicen. No de tu propia rodilla. Que no lo entiendes, dice Z. No lo entiendes, te digo. Dicen: Ya estamos. Z: Es por tu culpa que me repito. No hagas que me repita. No lo hagas. No lo hagas. No lo hagas. Está bien, dicen. Dime qué estás haciendo. Soy todo orejas gamma. Estoy, dice Z, estoy, recalca, estoy dibujando una corta corta cúa en la calva del franciscano. Ah muy bien, dicen. Muy bonito. Bonita, dice Z, es una. ¿Entiendes? Bonita. Como yo. Ay… Todo el día quejándote, dicen. Quejura como tú. No, dice Z, Ternura como yo. Quejura eres tú, ¿o es que no te das cuenta? ¿Quién? ¿Yo?, dicen. ¡Ay Quejura como tú, tururú!, se arranca Z por alegrías de seis patas.
Es preciso que cada Mónada sea diferente de otra cualquiera. Pues nunca se dan en la Naturaleza dos Seres que sean perfectamente el uno como el otro. Todo ser creado está sujeto al cambio, así cada Mónada creada; e incluso dicho cambio es continuo.
Nadie puede escapar de Mónada, repite bis Z. Pero eso es porque no conocen el Principio de. ¿Qué principio es ese?, dicen. El Principio de, repite bis Z. Al grano de polen, dicen. Z: De puede hacer lo que le venga en gana. Eso es. Lo que le salga de. Dicen: ¿Pero de tiene…? Z: Sí, sí, y sí. Bueno bueno, dicen. Z: Fija su y extiende su más allá del horizonte de sucesos. Así, casi sin quererlo, el polen se esparce libre. ¿Pillas lo importante? Sí, dicen. Algo se me ha aclarado. Achús, dicen. Es el polen. Z: ¡Qué estornudo!
Es preciso que, además del principio del cambio, haya un pormenor de lo que cambia. Ese pormenor debe envolver una multitud en la unidad o en lo simple. Al hacerse todo cambio natural por grados, algo cambia y algo permanece. En la sustancia simple, aunque no haya partes, es preciso que se dé cierta pluralidad de afecciones y relaciones.
Ya está lista, dice Z. Ya puedo ir en busca de. Fijo y extiendo más allá. Estoy fuera, dice, estoy fuera estoy fuera. Z logra doblar la rodilla derecha y salta. Jürs, ¿dónde andas?, dice. Brinca amortiguada por el fondo de radiación de microondas. Z se va y Mónada se queda sola llora que llora llora que llora llora que llora.
El estado transitorio que envuelve y representa una multitud en la unidad o en la sustancia simple no es sino eso que llamamos Percepción.

Pedro Loeb: “Muchas veces el cine nos ha ayudado a pensar”

Pedro Loeb es un guionista consolidado, un profesional poliédrico que ha dirigido teatro, spots publicitarios, programas de televisión… Escribió Felicidades, largometraje seleccionado para el Oscar 2001 a la Mejor Película Extranjera por Argentina. Con Madriz, Madriz ganó el Primer Premio del Festival Internacional de Cine Pobre de Cuba 2005; el mismo año se estrenó en el Festival de Valladolid el cortometraje El amor a las cuatro de la tarde, co-escrito con Sebastián Alfie.
Pedro vive actualmente en Madrid, ciudad de la que se confiesa enamorado; aquí desarrolla una intensa actividad docente formando nuevos guionistas de cine y tele; dirige La Factoría del guión (www.factoriadelguion.com), una escuela bajo la premisa de Billy Wilder: «Con un buen guión se puede hacer una mala película, pero con un guión malo es imposible hacer una buena película».

Qué películas te han impactado recién…
Casi todas son películas que proyectamos en la Factoría del guión: The mother, de Hanif Kureishi; De latir mi corazón se ha parado, de Jacques Audiard (no es espectacular, pero es una película que está muy bien); Secretos y mentiras, de Mike Leigh; Código 46, de Michael Winterbottom; Las invasiones bárbaras, de Denys Arcand; Código desconocido, de Michael Haneke… Esta me encantó.

Respecto a la cartelera… ¿Por qué crees que cierto cine independiente sigue marginado?
Sobre todo es un problema de información, al no haber presupuesto para promoción el público no se entera. Las películas de las que hablas se estrenan con pocas copias, en pocas salas, hay poco marketing (con el “boca a boca” no es suficiente)… Claro que, en ocasiones, alguna trasciende; ayuda cuando ganan festivales. Lo deseable sería que las mejores películas las viera el mayor número de gente posible.

¿Es también un problema de cultura visual?

Sí. Es un problema que tiene que ver con la influencia de la televisión y con asociar cine a entretenimiento.

¿La oscuridad de la sala lleva al teatro al cine, convierte al público en consumidor?

El cine también tiene otras claves. Cuando se apagan las luces, el espectador se vuelve emocionalmente muy primitivo; por lo tanto, le gustan los finales felices, que las injusticias sean castigadas, que la buena gente logre lo que se propone. Un espectador tiene la emotividad mucho más afuera. Cuando está en una sala de cine se permite llorar, su corazón se puede romper con el del personaje, y eso no es poco. Muchas veces el cine nos ha ayudado a pensar. En esta soledad en la que uno está en el cine, aunque tenga gente alrededor, bajan esas capas de protección que manejamos en la vida cotidiana. A veces penetran ideas, reflexiones. Repito: hay películas que nos han ayudado a pensarnos, a decidir… Esto es más importante que la aseveración de que el cine es consumo.

Lo que dices tiene que ver con el efecto “karaoke”: el público siempre reclama las mismas tramas, los mismos personajes…

Claro. Muchas veces vamos al cine a buscar más de lo mismo y si estrenan una película de un director o guionista que en un momento nos ayudó, nos conmovió, vamos a por otra de él para saber más y así tenemos una especie de confidencialidad con ese hombre, esa mujer, que no conocemos, pero que nos ayuda a ubicarnos. En ocasiones el cine es un paliativo a la soledad.

¿Cuáles son las principales fallas de los productos televisivos de hoy?

El problema es que los guiones se hacen muy rápido, contrareloj, bajo una presión que impide que sean mejores artísticamente; luego, también, hay un tema de poco riesgo, entonces se reproducen modelos… Lo que hay en la televisión española son variedades de sainetes con valores bastante reprobables, como en los culebrones, en los que todo gira en torno al engaño, si es que alguien engaña a alguien en el amor.

Ni en cine ni en televisión se lleva ya ese guionista aislado y solitario que fuma en pipa ¿Qué hay de bueno en los métodos se escritura colectiva?
Ofrecen muchas ventajas. Hay más voluntades para llevar a cabo un proyecto; la posibilidad de compartir decisiones, de motorizar los guiones; un marco muy rico de vivencias comunes. Los co-escritores son como compañeros de viaje: compartes desde las historias de amor a los resultados de un partido de fútbol. Es bonito tener socios, aliados… Aunque si tienes el amor propio “tocado”, lo tienes jodido.

¿Cuándo termina el trabajo del guionista?
Rafael Azcona me comentaba que él una vez que entrega el guión ya se desentiende, logra que no le importe… Esto tiene que ver con el carácter de cada uno. A él no le cuesta. Yo, personalmente, pido estar en el montaje final. Siempre que he asistido ayudé mucho, y para bien. El montaje también es narración, es la narración definitiva.

¿Qué tipo de censuras se ciernen hoy sobre el audiovisual?
Hay censuras de las que ni siquiera somos conscientes. A veces no pensamos en qué pensará un determinado partido político, sino en qué pensará mi tía… Hay muchas inhibiciones relacionadas con el “qué pensarán”. Yo intento que mis alumnos hagan ejercicios de escritura autobiográficos para perder esos miedos. Vivimos con una máscara social en la vida cotidiana.

¿El cine está a tiempo de ser una guerrilla contra el dogma?
Así debe ser. Cito, de memoria, a Carrière: un guionista tiene que poder traicionar a la patria, matar a sus padres, violar a su hermana… La función del guionista es dar un poco de luz sobre temas que la sociedad trata prejuiciosamente.

¿Estás al tanto de las vanguardias, el videoarte, etcétera?
Precisamente, en la carrera integral de la Factoría del guión se agregó una materia que imparte Pedro Medina y que justamente trata la vanguardia en la imagen: videoarte, cine experimental… Cómo la plástica se conjuga con el cine y el documental. Eso me interesa mucho, pero paralelamente estoy en un momento de disfrute de los clásicos, maravillas del cine de los 40 y los 50 que nunca habían llegado a mi cabeza.

Por último, esperanzas sobre la era digital, el formato DVD…

Los beneficios son muchos. Antes ver una película era mucho más complicado. Para el que se quiere formar es fundamental ver muchos films; se aprende mucho mirando. Esto lo hace posible el DVD. Además el cine digital da más cantidad y calidad. El cine se socializa.

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