Sergio L. Palacios: “Cada vez se le da menor importancia al estudio de las disciplinas científicas”

Es posible que la divulgación científica debiera ser considerada como una de las más importantes labores en el mundo de la comunicación. Es ésta el medio para hacer llegar los avances de la ciencia a la sociedad que pretende ser “la del conocimiento”, y que es la de una civilización, la Occidental, que lleva impreso el sello de la razón moderna y cuyo desarrollo en la actualidad reposa sobre el pilar de uno de sus más magníficos productos: el método científico.

Si bien es cierto que en España, en el mundo de la divulgación hay mucho por hacer, también es verdad que es un mundo vivo y con futuro. A continuación nos habla en formato de entrevista. Sergio L. Palacios, divulgador y autor de uno de los blogs divulgativos españoles de más éxito.

¿Puedes presentarte al lector?

Vale, ésta es fácil. Me llamo Sergio L. Palacios y nací en Avilés (Asturias) hace cuarenta y cuatro años. Soy licenciado en Física Fundamental por la universidad de Cantabria y doctor en Física por la universidad de Oviedo, donde llevo veinte años. Mis trabajos de investigación han versado sobre la óptica no lineal en fibras. Desde hace tres años me dedico a la divulgación científica, y lo hago a través del cine de ciencia ficción. Participo en todas las actividades y conferencias que puedo con el fin de llevar la física a todo el mundo.

¿Podrías explicar cómo se hace divulgación a través de la ciencia ficción?

Te puedo explicar cómo lo hago yo, que no soy el único. Desde el año 2004 imparto una asignatura en mi universidad denominada Física en la Ciencia Ficción (mantengo también un blog con el mismo nombre). En clase vemos primero una película completa de ciencia ficción y a continuación se establece un debate en el que discutimos, especulamos y aplicamos las leyes de la física a las escenas que hemos visto. Todos participan, unos más y otros menos, cada uno con sus ideas preconcebidas (unas veces correctas y otras incorrectas, y aquí es donde intervengo yo como profesor). No hay examen, cada alumno trabaja lo que quiere, sobre lo que quiere y cuando quiere en su propio blog. Finalmente, escriben un relato de ciencia ficción original, donde plasman de forma creativa lo que han podido aprender en la asignatura. Pueden matricularse estudiantes de todas (y cuando digo todas, quiero decir todas) las carreras universitarias. La ciencia debe llegar a todo el mundo.

Bueno, divulgar a través de la ciencia ficción resulta muy fácil, por un lado y muy difícil, por otro. Fácil porque la ciencia ficción es un tema que atrae enormemente a mucha gente, especialmente a los más jóvenes. Difícil porque abarca una enorme variedad de temas científicos. Prácticamente todas las ramas científicas y, en concreto, de la física (que es a la que yo me dedico y de la que sé un poquito) aparecen en el mundo de la ciencia ficción. Por lo tanto, tienes que estar dispuesto a aprender y a saber de todo. Eso, en la actualidad, es realmente difícil. Tendemos a una especialización absoluta y saber de más de una cosa resulta prácticamente imposible. A pesar de ello, lo sigo intentando. De hecho, como fruto del blog publiqué en el año 2008 un libro titulado “La guerra de dos mundos: el cine de ciencia ficción contra las leyes de la física”.

Tu blog, además, ocupa un buen puesto en los rankings de blogs de ciencia españoles. Precisamente, blogs y webs de divulgación científica, creados muchas veces por “amateurs” están apareciendo como hongos en los últimos tiempos. ¿Qué opinión te merece este fenómeno?

A mí me encanta que suceda un fenómeno como éste. De hecho, ya dije en una respuesta anterior que la forma de calificar a mis estudiantes es a través del trabajo que realizan en su propio blog relacionado con la materia estudiada. De esta forma, no sólo aprenden ellos, sino también los que los pueden llegar a leer, con quienes se establece un vínculo de retroalimentación en que las dos partes se benefician. Efectivamente, cada vez hay más gente (tanto profesional como aficionada) que se dedica a divulgar su conocimiento y a compartirlo con los demás. Existen blogs y webs muy, muy buenos, de una enorme calidad y con mucha variedad de temas científicos. Nunca son suficientes y hay que predicar con el ejemplo, porque pienso que muchas veces la gente se anima al ver a otros hacerlo. Cada uno tiene su propio estilo y originalidad y todos son necesarios. La unión hace la fuerza.

Los televidentes pueden ver un programa divulgativo porque no hacen otra cosa mejor y tal vez es atractivo, o un chaval puede leer un libro como el tuyo porque se lo han regalado o se lo han mandado en el colegio, aunque en ninguno de los dos casos se sintieran inicialmente muy interesados por el tema. Pero sin embargo, los contenidos que consumimos en internet los buscamos activamente, y por tanto sólo leemos, generalmente, lo que ya nos interesa. Si bien la Web parece muy útil para difundir conocimiento entre aquellos que lo buscan, ¿te parece un buen medio para despertar la inquietud por la Ciencia?

Aunque la pregunta es un poco larga, yo te daré una respuesta muy corta. A mí me parece que Internet es un medio tan bueno como otro cualquiera para despertar la inquietud por la Ciencia. Que ya estés interesado inicialmente por ella y estés buscando lo que ya de por sí te interesa no significa que no pueda seguir “picándote el gusanillo”.

Se ha dicho reiteradas veces que el interés de la población española por la ciencia no es muy alto. Por otro lado, los medios tradicionales ofrecen pocos contenidos científicos, y cuando los ofrecen, no acaparan las mayores audiencias. ¿Tenemos un problema? ¿España necesita su propio Carl Sagan o David Attenborough?

Sí, por supuesto que tenemos un problema. Y es un problema de educación, de cultura científica. Históricamente, España nunca ha sido un país de cultura científica (salvo muy honrosas y célebres excepciones) y en los centros de enseñanza cada vez se le da menor importancia al estudio de las disciplinas científicas. Esto es un problema especialmente grave en los últimos años ya que se viene detectando un interés cada vez menor por parte de la gente joven en estudiar carreras de perfil marcadamente científico (física, matemáticas, química). En las universidades quedan plazas vacantes de posgrado y doctorado por falta de candidatos. Sí, quizá necesitemos una gran figura mediática como Sagan. Al fin y al cabo es lo que pasa en otras disciplinas, como puede ser el deporte, donde las grandes figuras internacionales generan un enorme número de seguidores y despiertan vocaciones entre los más jóvenes.

En ocasiones se atribuye parte de la responsabilidad de este problema a una supuesta incapacidad de la comunidad investigadora para comunicar a la sociedad los conocimientos que genera. Tú que eres investigador a la vez que divulgador de la ciencia, ¿cómo ves este asunto? ¿Es realmente determinante?

Es muy determinante. Cuando se hace llegar la ciencia a la gente, ésta la recibe de buen grado porque a la gente le gusta entender las cosas, pero también le gusta que se las expliquen bien. Y esto no es tan fácil. Hay que tener en cuenta que vivimos en un mundo en el que muchísimas de los objetos que nos rodean están enormemente basados en la ciencia y la tecnología (teléfonos móviles, hornos microondas, placas de inducción, ordenadores, reproductores de mp4, escáneres, televisores de plasma, LED, reproductores de Blu-ray, etc.). Los buenos divulgadores no tienen por qué ser grandes investigadores y viceversa. Sí que hay personas con las dos capacidades, pero no suele ser habitual. De todas formas, tal y como yo lo veo, la culpa de que los científicos no se interesen demasiado por la divulgación no es exclusivamente suya. Yo, que trabajo como profesor universitario, solamente puedo hacer méritos como investigador si consigo publicar mis resultados en revistas con buen factor de impacto. Las revistas de divulgación no están entre ellas y, por lo tanto, pierden interés para la comunidad investigadora, que prefiere dedicarse exclusivamente a cosas “productivas” y con resultados inmediatos. La divulgación no está bien considerada, al menos, no tanto como la investigación. Ojalá algún día se equiparen porque ese día, más de uno se decidirá a descender de su torre de marfil y compartir su sabiduría con el resto de los mortales.

¿Y cómo ves la actitud entre las nuevas generaciones; entre el alumnado de la universidad? ¿Parecen deseosos y dispuestos a difundir sus conocimientos? ¿Has encontrado un número razonable de potenciales futuros divulgadores?

La verdad es que no. Desgraciadamente, la gente joven sigue normalmente el camino marcado por la tendencia general. Aunque alguna excepción sí que me la he encontrado. Tengo unos poquitos ex-alumnos míos que han seguido con la labor divulgadora a través de sus propios blogs, incluso después de haber cursado mi asignatura. Me siento muy orgulloso de ellos y de haber contribuido personalmente a inculcarles el amor por la divulgación.

No parece el mejor panorama. Hablando de tu asignatura, antes la describiste con todas esas actividades, debates y ausencia de examen, lo que le da cierto perfil a Plan Bolonia, ¿Crees que el método pedagógico que incorpora éste funcionará, o puede haber una pérdida en la calidad de formación de los universitarios, como algunos temen?

Yo siempre he sido un “innovador” en la docencia que he impartido en los últimos veinte años. He intentado cosas nuevas, unas veces con más éxito y otras con menos, pero siempre me ha gustado probar técnicas diferentes. También es cierto que me han generado incomprensiones, aunque éstas nunca me han echado para atrás. Lo que ahora se pregona a bombo y platillo como Plan Bolonia y se cantan sus excelencias ya lo probé yo hace años y me costó no pocos disgustos por intentar “adelantarme” a mi tiempo (al menos así lo consideraron algunos personajes poco deseables). Sí es cierto que mi asignatura “Física en la Ciencia Ficción” la imparto con una filosofía nada tradicional ni muy ortodoxa. Busco más bien capacidades en mis estudiantes, competencias, que sepan hacer cosas más que sean capaces de memorizar leyes y ecuaciones, con largos y aburridos desarrollos matemáticos. La técnica consiste en dejar hacer a cada estudiante lo que él quiera durante el período de docencia de la asignatura. Él se distribuye su tiempo y trata los temas que más le interesan, investiga sobre ellos y publica en un blog sus conclusiones. Estas conclusiones quedan expuestas a todo el mundo en Internet, tanto a la vista de sus compañeros como yo mismo y el resto de la comunidad que allí quiera entrar. De esta manera, se establece una retroalimentación y se comparten ideas, opiniones, se fomenta un espíritu colaborativo, dialogante que es muy propio del trabajo científico. En definitiva, el estudiante se hace autónomo en su proceso de aprendizaje, se inicia en el trabajo investigador, aprende a manejar y a filtrar la información, a expresarse y a comunicar su trabajo a la sociedad.

Respecto a lo que dices del Plan Bolonia, que si su metodología funcionará o no funcionará, tengo que decirte que soy muy pesimista al respecto. Yo estoy convencido que el Plan Bolonia, tal y como se ha implantado en España, está adulterado. Se ha hecho deprisa y corriendo, cortando y pegando, intentando mantener las estructuras de poder caducas que ya estaban establecidas y, sobre todo, sin querer invertir el dinero que requiere un cambio tan profundo en la universidad española. Estoy seguro que lo único que se busca con el Plan Bolonia es que todo el mundo que entre en la universidad salga con su título de grado debajo del brazo. El número de aprobados aumentará considerablemente porque te obligan a establecer y a cumplir de antemano unos ciertos criterios de eficiencia (tasas de aprobados, dicho en plata) bajo amenaza de cerrar la puerta de la facultad. Precisamente hoy mismo hablaba con un ex-alumno mío y al preguntarle qué le parecía el Plan Bolonia, me contestó literalmente: “es un coladero”. Se ha perdido una oportunidad preciosa para haber confeccionado unos planes de estudios modernos, con calidad e innovadores. Lástima, porque dentro de unos años estaremos cambiando otra vez. Estoy seguro.

Finalmente, te diré que asignaturas de libre elección como “Física en la Ciencia Ficción”, efectivamente, desaparecen definitivamente, no tienen cabida en el Plan Bolonia. Una asignatura calificada de excelente por los estudiantes que la han cursado desaparece aniquilada por un proceso que se supone implantado para buscar la excelencia en la universidad. Mayor contradicción imposible.

Es una verdadera lástima. Confío en que seguirás divulgando a través de tu blog. ¿Publicarás algún nuevo libro? “La Guerra de dos Mundos” ya tuvo una buena acogida en su momento.

Por supuesto que seguiré divulgando en mi blog. Además, me he unido recientemente al proyecto de Amazings, que creo que puede tener mucho futuro en el terreno de la divulgación científica española. En cuanto al nuevo libro, lo tengo encima de la mesa desde hace un par de meses, ya terminado pero no me acabo de decidir a publicarlo por cuestiones de convicciones personales. Veremos si con la llegada del otoño me animo definitivamente y lo envío a la editorial, a pesar de todo. Es un libro algo más serio que el primero, con temas un poco más avanzados, como agujeros negros, agujeros de gusano, máquinas del tiempo, efectos túnel cuánticos y personas que atraviesan paredes, viajes a velocidades superiores a la de la luz, universos paralelos y muchas otras maravillas. Tampoco faltarán los superhéroes. La verdad es que “La guerra de dos mundos” tuvo una acogida estupenda cuando se publicó, hace ya dos años, pero ahora parece que la cosa se ha enfriado un poquito. Me gustaría que se hiciera realidad una segunda edición. Me daría muchos ánimos.

Mencionas a Amazings. Es un proyecto que, a pesar de su corta vida, ya tiene un gran número de seguidores. ¿Podrías comentar algo acerca de él?

Bueno, Amazings es un proyecto surgido de las mentes calenturientas de tres amigos como son Miguel Artime (el responsable de Maikelnai’s blog), Javier Peláez (ídem de La aldea irreductible) y Antonio Martínez (ídem de Fogonazos). La idea de Amazings es aglutinar y concentrar contenido de tipo científico y para ello se ha rodeado de una serie de casi 60 colaboradores (de momento) que aportan material específico de distintas disciplinas: física, matemáticas, biología, química, etc. Como bien dices, es un proyecto que aún tiene muy corta vida (aún no ha cumplido un mes) y ya cuenta con un gran número de seguidores. La verdad es que cuando estos tres señores me propusieron formar parte de Amazings no lo dudé por un solo momento y creo que va a dar mucho que hablar en los próximos años. Creo que no existe nada parecido a Amazings en toda la blogosfera de habla hispana, pues no se pude comparar con otras iniciativas como son Menéame, Bitácoras o la misma Hispaciencia ya que éstas son agregadadores de noticias, mientras que Amazings crea sus propios contenidos originales. Los que participamos en el proyecto creamos contenidos para Amazings. Tengo muy buenas sensaciones con Amazings.

Eres investigador, profesor universitario y divulgador. ¿Podrías explicar, a grandes rasgos, en qué consisten tus investigaciones?

Contarlo en pocas palabras es misión imposible. Yo creo que se puede resumir muy brevemente en que he trabajado en la búsqueda de distintas maneras en las que se puede propagar la luz de un láser dentro de una guía o una fibra óptica. Mi trabajo consistía en resolver ecuaciones de propagación similares a la ecuación de Schrödinger de la mecánica cuántica, pero algo más complicadas desde el punto de vista matemático porque se trata de ecuaciones no lineales. Las soluciones que yo buscaba en concreto eran de tipo solitón, es decir, describían pulsos de luz que se pueden propagar por la fibra sin sufrir atenuación y dispersión. Por lo tanto, la señal se puede codificar digitalmente y puede viajar a lo largo de miles de kilómetros sin distorsión. Esto es una gran ventaja a la hora de ahorrar en repetidores y amplificadores de señal digital.

Pues bien, hasta aquí la entrevista. Muchas gracias por tu tiempo.

Ha sido un placer. Muchas gracias a ti, Gerardo, por darme la oportunidad de contar algunas de mis aventuras y desventuras. Hasta siempre.

El blog de Sergio / Física en la Ciencia Ficción

Houellebecq: “Me gustan las ideas pascalianas”

Nota de la Redacción: Llegaban a España partículas (polémicas) y elementales. Houellebecq ya se había “masturbado” en el campo de batalla. Javier Esteban, director-fundador de esta revista, se encontró con él en Paris. Mordía con rabia los cigarros.

…Esa niña era una maravilla, estaba íntimamente convencido; pero no era grave… ya me había masturbado*

Recientemente ha aparecido en España la novela Las partículas elementales (editorial Anagrama) que tan fuerte polémica protagonizara en Francia, donde ha vendido 300.000 ejemplares.

En su segunda novela, el poeta Houellebecq (autor de la también novela *Ampliación del campo de batalla y de los libros de poemas Renaissance y Poursuite du bonheur) destruye el mito sesentayochista y apunta mundos posibles de la mano de la ciencia y de la revolución metafísica, más allá de Huxley.

Al fondo de un café parisino me espera amablemente. Lo encuentro un poco triste, lúcido e inocente, mientras muerde con rabia los cigarros. Tengo la sensación de que los muerde con los labios, como si careciera de dientes.

Michel, ¿Por qué “Las partículas elemetales” ha resultado tan polémica?

M. H.: Se puede decir que el libro hace una revisión, sin demasiados tapujos, de un periodo reciente, sobre una realidad que puede cambiar de estado de distintas formas, incluso llegando a disgustar a algunos a causa de una constante presión que desarrolla en la obra el género científico. Y eso, teniendo presente la idea de que las soluciones posibles a este estado de cosas humano no son necesariamente políticas… Frente al cambio de la organización social, el cambio de la naturaleza del hombre parecía un tema tabú que el libro cuestiona introduciendo una duda. Mi obra apunta soluciones que pueden modificar la naturaleza del hombre, lo que no es necesariamente terrible. Simplemente, trato una cuestión que efectivamente aún no está resuelta y que efectivamente merece una polémica.

¿Habías previsto esta reacción?

M. H.: No en un primer momento. De todas formas, para poder escribir algo más o menos largo es necesario abstraerse de todo lo que la gente piensa en torno a uno. Aunque eso nos puede llevar también a olvidar nuestra línea de pensamiento más habitual. Esa reacción sí que me llegó a sorprender porque nunca pensé que llegase a crear tanta polémica.

Aceptas la definición de provocador?

M. H.: No, no creo en absoluto ser un provocador. Un provocador es alguien que dice cosas que realmente no piensa: lo que busca es chocar, ahondar en los aspectos chocantes. Yo al contrario, trato de observar las cosas con buena fe. Un provocador repara en ideas totalmente aceptadas para luego contrariarlas. Yo, en cambio, digo lo contrario si lo que pienso es lo contrario; y digo y afirmo la misma cosa si así me parece. Así guardo una independencia entre lo uno y lo otro.

En tu novela se aprecia una concepción antropológica pesimista, un poco deudora de Machiavelli, que lleva a defender la necesidad de un poder autoritario…

M. H.: Sí, pero esa no es una concepción especialmente pesimista.

¿Crees que es realista?

M. H.: Sí, eso me parece evidente. Y si decir eso es ser provocador, entonces lo soy, pero me parece más bien caer en la evidencia.

Has defendido públicamente que el bien y el mal existen, que son referentes fundamentales para el hombre, que para algunos es “bueno por naturaleza…” ¿Crees en la moral? ¿Qué tipo de moral puede ser aceptada hoy?

M. H.: El hombre es un montón de cosas. En resumidas cuentas, es un conjunto de reglas y de deseos. Todo eso forma parte de la evolución del hombre, en fin. No hay un hombre sin reglas sociales ya que nace en medio de una sociedad. Creo que Rousseau exageraba un poco, aunque él tampoco creía en el hombre como un ser salvaje. Él más bien oponía el paisanaje a una clase noble, donde desde luego el paisano no era un salvaje, sino que era una persona formada ya por muchos siglos de Cristianismo. Rousseau encontraba demasiada sofisticación en las relaciones dentro de la nobleza.

De todas formas, esas fórmulas chocantes basadas sobre la idea de “que el hombre nace bueno” son bastante exageradas. Es bien sabido, además, que los ejemplos de hombres más próximos a la naturaleza que han sido encontrados, se hallaban bien lejos de la animalidad. Eran seres formados por varios siglos de reglas morales, de cultura.

En cuanto a la moral, bueno, la base moral imperativa reposa sobre una negociación entre dos diferencias. La negociación entre el placer y el no placer, la diferencia entre uno mismo y los demás. A grandes trazos, lo que se trata es de tomar en cuenta a los demás. Pero finalmente todo depende de si place o no.

Los actos más inmorales están vinculados a la crueldad y prescinden de la justicia, ya que es ahí donde las posiciones entre el uno y el otro no encuentran ningún tipo de apoyo.

También ha dicho que la bondad es la vara de medir al hombre, desechando dinero, fortuna, posición o inteligencia ¿Pero en qué consiste la bondad?

M. H.: Creo que la bondad es el factor fundamental.

Pareces un hombre religioso…

M. H.: No. Por lo demás, la religión europea y la de Medio Oriente se apoyan sobre la idea de un dios creador y se plantean así el origen del mundo. Yo me considero más bien un hombre de ciencia, por lo que la creación del mundo me parece fácilmente explicable sin dios. De todas formas, es algo en lo que pienso cada vez menos. En general, no creo que las ideas monoteístas que explican el origen del mundo a través de la existencia de dios sobrevivan con el tiempo cuando las ideas evolucionen algo más, pero son difícilmente sustituibles por la ciencia, difícil de entender… Lo que ocurre es que la Ciencia se hace a veces incomprensible y eso lleva a una diferencia en el entendimiento, de impacto.

¿Crees, tal y como insinúas en tus obras, que estamos viviendo el final de una Civilización?

M. H.: Sí. Estamos quizá viviendo un final en el estado actual, porque la gente no llega a encontrar mayores alicientes de vida, ni busca reproducirse y no se puede continuar sobre esa base. Nadie cree… pero tampoco es tan grave; la investigación encontrará otro tipo de organización social. Mi libro no es un libro de profecías, es más bien un libro de realidades y no es el único, hay muchos otros. Me imagino que la mayoría terminará de leer mi libro (me mira de reojo) bajo un estado de duda bastante fuerte. Con esto digo que no existe en él un mensaje tan claro como para clasificarme de mesiánico.

Tu pones en tela de juicio al individuo como valencia absoluta, como átomo social… pero, ¿Qué puede sustituir al individuo?

M. H.: El individuo forma parte de una elección, de una abstracción. Hoy en día los individuos nacen en familias, realizando un cuadro social en el que ellos pueden elegir privilegiadamente el aspecto individual de sus existencias. Eso es una abstracción, aunque nadie puede considerarse un individuo como tal. Eso no es más que una visión de las cosas, una abstracción, una limitación. Podríamos decir que está muy relacionado con la existencia del cuerpo, el cual también tiene algo de estrictamente individual.

En tu obra consideras que las religiones tradicionales no sobrevivirán a los cambios de la sociedad, al tiempo que tampoco crees en la supervivencia de la filosofía posmoderna. Criticando el pasado estás considerado, sin embargo, como un nuevo reaccionario…

M. H.: Todo lo que nos llega como aparentemente nuevo no es tan nuevo. Siempre se han dado las regresiones. Y los cambios no significan exactamente progreso. Creer lo contrario no es más que una desviación relacionada al progreso. Y por supuesto, todo lo que va en contra de esta idea se le llama reaccionario, cuando uno también tiene el derecho a no estar de acuerdo con lo recién acaecido.
Antes (del 68) sí existió, sí se creía en un verdadero progreso y el hombre era más optimista. Hoy en día ese optimismo se ha perdido.

Para Ud. el deseo del hombre nunca calma la sed, no tiene límite, y por ello se ha mostrado muy crítico con el hedonismo. ¿Acaso podemos ser felices en esta sociedad?

M. H.: Todas las personas somos algo hedonistas. Lo grave es cuando existe la voluntad de tener una fuerte estima sobre sí mismo, tener un narcisismo demasiado alto. En nuestra sociedad la presencia del envejecimiento junto con la muerte es un hecho y es aquí donde actúa el hedonismo. Por otra parte, es verdad que en mi obra tengo personajes más bien infelices, pero es porque representan el cuadro social más típico. Es lo que más golpea al sentido común, ya que globalmente tenemos la impresión de que el estado del mundo nos conduce más bien a la desgracia.

Tienes un concepto no estilístico de la novela, un poco como ensayo donde cabe todo: ciencia, ideología, poesía, panfletismo… al tiempo, no te casas con ningún grupo o generación literaria…

M. H.: Bueno, lo mío constituye parte de un grupo literario, pero muy vagamente. Somos gente que está tan persuadida de que el mundo es nuevo y de que hay un gran retraso en la literatura con respecto al mundo, que las cuestiones de estilo se ven un tanto anexas. Hay muchas cosas nuevas que contar. Bueno, no es verdaderamente un grupo literario, pero yo me siento más próximo a quienes describen realidades sociales nuevas que a las personas que están demasiado centradas en el desarrollo de una escritura.

¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Quién te inspira?

M. H.: Me gustan las ideas pascalianas. Pero en realidad no me he inspirado en ningún libro para escribir esta obra. Hay tantos buenos autores…

Tu libro critica el mundo nacido del 68, también el psicoanálisis, las libertades…

M. H.: Sobre el mito del 68 y la libertad individual… bueno, mi crítica no es un ataque al mito. Es un balance. Creo que habrá sesentayochistas a los que les gustará el libro porque se reconocerán en algunos pasajes del mismo (sonríe). He oído que le ha gustado a Kol-Benditt. El psicoanálisis es una teoría que ya no tiene muchos adeptos. Es una fuente de ridículos que nos puede llevar a crear narraciones bastante locas. A gente ya no cree tanto en ello. Es algo en vía de extinción. De todas formas, existen otras capas del cerebro humano en las que son aplicadas otro tipo de teorías.

¿Qué papel van a jugar en la transformación de la sociedad los nuevos descubrimientos científico-técnicos?

M. H.: La Nueva Física tiene muchas aplicaciones técnicas y el que sea asimilada en general por la gente costará mucho tiempo. Pero esta teoría va a ayudar a cambiar cosas en el mundo. Aunque no es fácil decir cuándo ni cómo. Por ejemplo, respecto a Galileo y Newton, su idea de ciencia golpeó durante mucho tiempo con lo que la gente pensaba científicamente. Hace falta tiempo para que algo sea universalmente comprendido. En la ciencia tecnológica la utilización de Internet ha sido más un progreso, la información genética también observa muchas ventajas para la ciencia.

¿Qué opinas de la clonación?

M. H.: Ah, es una buena idea. No le encuentro objeción. No veo que haya que horrorizarse por ello. Es más bien maravilloso, es otra manera de fabricar un ser humano. Luego, la personalidad se construye en torno a una historia individual. Así que si los dos seres son idénticos en un principio, luego habrá diversificación de caracteres. Habrá una individualidad creada por las experiencias y los pensamientos personales.

Ud. ha sido comunista, luego se ha definido como social-demócrata pero ha hablado bien de Stalin ¿Tiene Ud. ideología o partido?

M. H.: No, no he sido militante ni estoy afiliado a ningún partido. Fue más bien mi cultura de base, mi ambiente familiar. Por otra parte, Stalin tuvo cosas buenas…

¿Michel Houellebecq está loco?

M. H.: No particularmente…

Miguel Brieva: “Otro mundo es posible y urgentemente necesario”

Miguel Brieva (1974) es uno de los perfiles más creativos de la nueva generación de dibujantes. Sus ilustraciones contienen una crítica radical del sistema de valores imperante y sus paradojas. Miguel cultiva una suerte de humor antagonista que produce un extraño vacío: ¿carcajada en busca de un nuevo mundo? Brieva es autor de la revista Dinero y Propuestas para no hacer. Co-editor y co-autor de La Vida La Muerte, El Niño Carajaula y Om2: Informe sobre el estado actual del objeto maravilloso. Colaborador en El Jueves, La Vanguardia, El País, Rolling Stone, Ajoblanco, Mondo Bruto, NSLM, Recto, Tos y Generación XXI.

¿Cuáles son las mayores influencias en tu manera de ver la realidad?

Principalmente las de cualquier persona: la familia, los amigos, las lecturas, las experiencias vividas, etc. A este respecto debo agradecer doblemente a mis padres por ser un verdadero ejemplo para mí y por llevarme a un colegio en el que se primaba la incitación a la curiosidad y a la libre expresión por encima de los encorsetamientos más convencionales de la pedagogía en general. Cada vez tiendo a creer más firmemente que en la formación de la persona, de su universo moral, intelectual y afectivo, el elemento fundamental es un mimetismo casi literal de lo que observamos en nuestros mayores. De esta manera, si, por ejemplo, un niño crece en un entorno en el que no se recurre al empleo de la mentira, ésta se hace igualmente infrecuente e inaceptable en su desarrollo como adulto, mientras que en un ambiente inverso, en el que ciertas represiones hacen de la mentira una estrategia común y necesaria, el uso de ésta queda ya “autorizado” para el resto de la vida. De ahí se desprende la aseveración, por otra parte de Perogrullo, de que la educación es nuestra única esperanza factible para enderezar el estúpido y errático deambular de nuestra especie sobre la faz de la tierra.

Algunas Escuelas Filosóficas te han marcado considerablemente: Deleuze, Derrida, Foucault…

Tampoco es muy cierto esto. Si bien he sido influido, de manera inevitable, por el relativismo teórico de la filosofía posmoderna, esto ha sido más involuntario que buscado, ya que a estas alturas es algo que impregna innumerables parcelas de la vida, desde los medios de comunicación, la publicidad, la política o eso que se llama arte. Yo más bien diría lo contrario: que aquellas maneras de explicar la realidad que de siempre me han despertado la curiosidad y la empatía más inmediata han sido justamente las que rebaten ese relativismo corrosivo, las que contemplan la necesaria consideración de la verdad, las que apelan a un nuevo esfuerzo de la razón por reformularse y reclaman, una vez más, la urgencia de la utopía. En este sentido, dos autores para mí enormemente reveladores, y además de aquí mismo, son Agustín García Calvo y Rafael Sánchez Ferlosio. Ambos construyen un discurso, cada uno a su manera, enormemente lúcido y crítico, librepensador, sin rehuir de ninguna manera las contradicciones propias del pensamiento moderno, pero sin renegar tampoco de los logros sustanciales desvelados por el empleo de la razón, y sin permitir, como a menudo han hecho otros intelectuales mucho más celebrados, el desvanecimiento autocomplaciente de su compromiso político y moral.

¿Qué dibujantes te han influido?
Robert Crumb, Daniel Clowes, Beto Hernández, Glen Baxter, Gary Larson, Therry Gillian y El Roto.

En tu obra representas nuestra sociedad como en una suerte de antipublicidad, frente al modelo de vida occidental, que nos han impuesto los imagólogos, a imagen y semejanza de los anuncios…

Es una prolongación hiperbólica y desalmada de la publicidad que ya nos circunda. Mediante la exageración de la ironía parece que quedan más fácilmente expuestas las barbaridades y contradicciones sobre las que se erige nuestro modelo de vida y la condición humana en si misma. No obstante, cada día que pasa la absurda realidad va comiendo terreno y el marco para la sátira se queda más y más reducido. Tal vez dentro de diez o veinte años las viñetas de la revista Dinero no sean más que hiperrealismo. Pensemos si no en ese Gran Hermano que ha comenzado en Alemania, en el que ya no hay límite de duración, es decir, que es algo así como una cárcel monitorizada, o en las declaraciones de Bush acerca de la necesaria tala de los bosques estadounidenses como medida idónea para prevenir incendios. Francamente, esto es intrusismo profesional; en un mundo así, ¿qué espacio queda para los humoristas?

En algunos de tus dibujos se observa un cierto escándalo que se muta en un guiño cómico ante la realidad. ¿Te consideras un moralista? ¿No hay algo reaccionario en la crítica al avance de “el mejor de los mundos posibles”?

Es curioso cómo el término moralista se asocia desde siempre a alguien que pretende imponer su visión particular, prejuiciosa e intolerante del mundo. De esto es culpable, en grandísima medida, la degeneración moral y violenta prepotencia de los que desde siempre han ostentado los Valores Morales, es decir, la Iglesia Católica en nuestro caso, o cualquier otra forma de dogmatismo religioso en otras culturas. Esto nos permite entender reacciones tan virulentas contra esa supuesta moralidad como la de la obra de Nietzsche, y todo el legado individualista y relativista que ésta ha dejado a lo largo del siglo XX. Sin embargo, siendo siempre muy conscientes de la debilidad y arbitrariedad intrínseca de nuestra propia constitución moral, no podemos olvidarnos sin más de nociones tan fundamentales como el Bien o la Verdad. Sin la consideración, aunque sea permanentemente cuestionada, de estas dos instancias o absolutos, jamás podremos aspirar a la justicia, la belleza o la igualdad. Y en esas estamos.

Por otra parte, eso de que el nuestro es el mejor mundo de los posibles es una falacia burda aunque eficazmente implantada por la ideología neoliberal que oculta, bajo la apariencia de una cierta madurez histórica y humana, los anhelos y deseos más estúpidos, por no decir perversos, que albergamos dentro. Creo que es responsabilidad de cualquier persona sensata que aspire a la libertad el comenzar a desmantelar, pieza a pieza, el complicado mecano que argumenta este disparate.

¿Cómo te sientes después de publicar en los grandes medios nacionales, partiendo de la autoedición de Dinero? ¿Te corromperá el Sistema?

El corromperse es una opción siempre posible. Es algo que hemos podido observar profusamente en la generación pretendidamente progresista que tomó el poder tras la Transición. El Sistema Capitalista, por otra parte, ha demostrado ser extraordinariamente adaptativo y absorbente, y requiere por tanto un esfuerzo y un permanente autocuestionamiento el adentrarse en sus cauces sin perder el Norte. ¿De qué otra manera se pueden difundir ampliamente ideas diferentes a las imperantes sin verse contaminado por el mercado? Debemos de buscarlas. Yo siempre me he inclinado, en mi caso, por la autoedición y la distribución alternativa de ese material, y creo que ese es un camino de los posibles. Pero creo igualmente necesario aprovechar los espacios de más difusión, aunque ello confiera una cierta dosis de contradicción a nuestro mensaje, en tanto que no se pierda la integridad política o estética de lo que hagamos. Otras iniciativas, como la del recién nacido periódico quincenal DIAGONAL, son fundamentales para tratar de eludir esas permanentes incoherencias entre medio y mensaje.

Vives en comuna, procuras no consumir, careces de móvil, de automóvil y viajas en segunda…

Una vez entendido el modo intrincado y algo perverso de cómo funciona nuestro mundo globalizado, en el que nuestros más nimios actos de consumo tienen una repercusión casi inimaginable en las condiciones de vida de miles de millones de personas, creo que es fundamental, si queremos exigirnos un comportamiento coherente y humano para con los demás, el comenzar a renunciar. Es preciso, en tanto tratamos de reconstruir otras propuestas políticas, actuar en el plano más primario aunque por el momento más influyente: el consumo. Es una exigencia moral: debemos comenzar a renunciar a unos modos de vida que no pueden ser universales, en primer lugar porque sólo se sustentan en la desigualdad entre consumidores y productores, y en segundo lugar porque son ecológicamente insostenibles. La gente sale a la calle en contra de la guerra de Irak, pero no está dispuesta, por ejemplo, a renunciar al coche, al uso permanente de hidrocarburos. Y ahí estamos todos, sintiéndonos excelentes personas mientras tecleamos alegremente en nuestros móviles fabricados por millones de chinos en estado de semiesclavitud.

Es algo inevitable: tarde o temprano habrá que renunciar, porque, al margen de su cuestionable utilidad, estos juguetitos con los que se alimenta incesantemente el consumo tienen un precio ecológico y humano excesivamente elevado. Otra cosa sería que verdaderamente deseemos la autodestrucción, que es algo que a estas alturas ya no se puede descartar del todo. Como decía una tía abuela mía: “Si hemos de ir al infierno, ¡vayamos en coche!”.

La política es una de tus fuentes de inspiración ¿Cómo ves la militancia? ¿Qué te parece el derrotero sangriento de las utopías rojas y negras del siglo XX?

Si algo ha quedado esclarecido tras las experiencias políticas del siglo XX es que lo fundamental no reside tanto en el credo ideológico que estructure una sociedad, sino en la integridad moral de cada uno de sus individuos, en la plena madurez de su conciencia individual, en el pensamiento libre y crítico de cada uno de los integrantes del colectivo. Planteamientos a priori contrapuestos como son el fascismo y el comunismo han desembocado en formas de dominio y represión no tan dispares entre sí. No obstante, no debemos ignorar que, aunque su desenlace ha sido en numerosos aspectos similar, existen diferencias teóricas de raíz entre ambos pensamientos. Mientras que el comunismo o el socialismo parten de una noción de igualdad entre todos los individuos, que creo que casi todos compartimos; el fascismo en cambio asume una visión jerárquica de la sociedad, estatificada en elites dirigentes, trabajadores cualificados y masa obrera, que por otra parte no hace otra cosa sino justificar ideológicamente y dar nombre a lo que ya lleva existiendo casi desde el principio de los tiempos. En la actualidad, nuestro mundo continúa rigiéndose con arreglo a esta premisa, que no es más, en definitiva, que una reformulación teórica y complejizada de “la ley del más fuerte”. O lo que es lo mismo, que estamos infinitamente más cerca del fascismo que de ese ideal universal de igualdad que ha defendido siempre la izquierda. Resumiendo; debemos de seguir luchando en contra de este nuevo fascismo de mercado con democracia de pantomima y, aprendiendo de los errores cometidos por los que tan erradamente pretendieron cambiar la historia, buscar nuevas vías para hacer esto bien. Me niego a vivir en un mundo en el que no quede otra cosa más que asumir la maldad y la estupidez como nuestros inevitables compañeros de camino. Eso me parece desgarrador, patético y hasta feo.

La vieja izquierda prejuzgo la espiritualidad como una lacra y una farsa social… Muchos de tus dibujos son sarcasmos frente a la Nueva Era y, sin embargo, en otros apelas a algo que sea más que el consumismo masivo, farsa democrática y estupidez colectiva. ¿Crees que se han producido cambios al respecto de la conciencia espiritual?

Espero que así sea. Yo he crecido en una familia de científicos y ello me ha dado un gran apego a la razón, la cual creo que, junto con el arte, es la herramienta más preciada que ha aportado al mundo la cultura occidental. No obstante, creo que es fundamental diferenciar entre la razón, la que hacía a Sócrates dudar permanentemente, hasta de sí mismo, y la que vulgarmente ha venido a usurpar ese nombre, que no es otro que la razón instrumental, la que se emplea, por ejemplo, para calcular la trayectoria de un misil. Hay una razón abstracta que cuestiona, y luego está esta otra razón, más técnica, podríamos decir, que es la que se emplea para resolver cuestiones concretas y que es la que la gente asocia con La Razón. Esta confusión de base a menudo produce un rechazo incluso en nuestra propia cultura, y lleva a muchos a refugiarse, a menudo de manera bastante incoherente y superficial, en esoterismos puramente formales y demás trivializaciones de la espiritualidad de otras culturas. Yo más bien creo que, respetando y aprendiendo de la verdadera esencia de esas otras cosmovisiones, lo que los occidentales debemos hacer es precisamente redescubrir la verdadera dimensión de la razón, que, aunque parezca algo casi sacrílego e irracional, abarca en sí misma una connotación espiritual.

¿Consideras que habitamos una decadencia, qué nos encontramos al final de un modo de vida? ¿Cómo crees que puede acabar este mundo? ¿Otro mundo es posible?

Ciertamente hay motivos para pensar que, si bien el mundo no va a desaparecer, las condiciones de vida en él van a verse visiblemente trastocadas hacia peor, tal vez con unas dimensiones catastróficas y hasta apocalípticas. La ambición ciega de las elites dominantes, tolerada por la mansedumbre bobalicona y consumista de los ciudadanos del primer mundo, y regida en última instancia por la inercia abstracta y gélida del capital, parecen conducirnos irrevocablemente al peor de los escenarios imaginables. Por supuesto, otro mundo es posible y urgentemente necesario. Es de vital importancia, de hecho, el construir estos mundos alternativos, aunque sea tan sólo sobre el papel o sobre una pantalla de cine. El arte tiene un papel esencial en este enriquecimiento del imaginario colectivo. Como decíamos al principio, las personas tendemos inevitablemente a actuar conforme al juego que vemos en los demás. Es preciso, pues, crear nuevas reglas del juego, y el arte es quizá el mecanismo más elocuente que tenemos para ello.

Con todo, el pesimismo me lleva a pensar que únicamente se dará una reacción política real a todo este desenfreno hiperproductivo cuando el cambio climático sea ya una realidad demoledora y anualmente perezcan millones de personas en desastres naturales, incluso en los países ricos.

Los adelantos científicos aparecen relativizados en tu obra. ¿Eres tecnófobo? ¿Cuál es tu sentimiento hacia la ecología?

Los adelantos científicos son estupendos, siempre que sean motivados por las verdaderas necesidades de los seres humanos, estén al alcance de todos y no interfieran en el equilibrio de nuestro ecosistema. Como dice García Calvo, hay inventos primordiales, como el tren o el teléfono, que facilitan enormemente la vida sin causar grandes estragos medioambientales, y luego están los inventos secundarios, derivados de estos primeros, como pueden ser el coche y el teléfono móvil, cuya expansión no ha sido tanto motivada para cubrir necesidades humanas hasta ese momento insatisfechas como para, simple y llanamente, generar nuevos mercados y aumentar la producción. Y sin embargo, gracias al extraordinario calzador de la publicidad, han colado entre una población cada vez más desprovista de los valores más elementales.

Si las cosas se pensasen, se pudieran planificar al margen de la estulta dictadura del mercado, todos los humanos podríamos mantener un nivel de vida más que digno, incluso con avances científicos, sin necesidad de destruir nuestro alrededor ni de esclavizar a la mitad de nuestros congéneres.

Imaginen si todo el potencial científico y humano que se ha empleado en estos últimos años en insertar un televisor con vídeo-conferencia en el móvil se hubiese encaminado, en su lugar, hacia la mejora de las fuentes energéticas o la curación de numerosas enfermedades. Su influencia hubiera sido fabulosa. Pero no; estamos estúpidamente maniatados por esta aséptica monstruosidad que hemos creado, que nos regala con más y más baratijas al tiempo que nos allana el camino hacia la autoaniquilación.

La democracia parece haberse convertido en la gran excusa para un nuevo Orden Mundial que expande el mercado a golpe de lo que haga falta, al tiempo que el sistema garantiza unas libertades sin las cuales no sería posible la crítica… ¿Qué salvarías de este Sistema?

No lo sé, francamente… ¿El tupé de Acebes? Salvaría el sentido común de mucha gente que, aun a pesar de tanto adoctrinamiento tontorrón y mezquino, todavía se mantiene firme señalando, como una obstinada brújula, hacia aquello que podríamos y deberíamos ser.

También ridiculizas el individualismo de hacer cada uno lo que le da la gana, que tiene sus orígenes en la contracultura, pero que ha sido integrado por el consumo…

Cuando todo el mundo, creyéndose que hace lo que le da la gana, hace exactamente lo mismo que todos lo demás, tenemos indicios para sospechar que, o bien hemos llegado a una sociedad perfecta y sorprendentemente bien sincronizada, o bien se ha inducido muy hábilmente a la gente a pensar que es libre mientras que obedece de manera estricta. Esta reflexión podemos ilustrarla con tan sólo asomarnos a una autopista a una hora punta y comprobar cómo miles de personas, pertrechadas en el interior de sus cubículos móviles idénticos, haciendo todos lo mismo en sus micro cárceles, viendo morir ahí dentro las horas de sus breve existencia, y que aún logran creerse la ilusión de que son libres y deciden por sí mismos. La maquinaria de la propaganda ha descubierto la fuerza de apelar una y otra vez a la región más hueca y disminuida de la persona: su individualismo.

¿Eres antiprohibicionista o crees que las drogas sirven para “controlar a la juventud”?

Las drogas, como todo en la vida, únicamente han de saber usarse; conocer sus bondades y sus perjuicios, y emplearlas cada uno como crea conveniente, sin frivolidades ni tabúes. Hablar de las drogas así, en genérico, nos lleva a un reduccionismo que limita enormemente todo discurso al respecto. En todo caso, sí diría que toda experiencia que nos extrañe de nosotros mismos y nos presente nuevos estados de conciencia es siempre enriquecedora y hasta muy recomendable.

A veces has comentado tu decisión de hacer cine o documentales. ¿El lenguaje del cómic es ya antiguo?

Resulta curioso cómo, precisamente por su estado moribundo frente al auge de lo audiovisual, el cómic es un campo al resguardo de las presiones del mercado, un remanso de libertad creativa, un género en decadencia que, dejado de lado por el espectador, florece sin cortapisas. Parecen encontrarse allí con más facilidad obras excepcionales que en el elevado campo de las artes plásticas, prácticamente muerto a estas alturas, o en el del cine y la televisión. Su marginalidad es su fuerza.
Lo audiovisual, no obstante, presenta tal potencial estético y comunicador, y está además tan interiorizado por todos nosotros, que resultaría triste renunciar a ello. Creo que lo más recomendable siempre al adentrarse en un campo creativo desconocido es dejarse llevar por la intuición y el sentido lúdico, y dejar las pretensiones para más tarde. Yo de momento no he pasado de ahí.


¿Cómo alteras tu conciencia?

Escuchando la guitarra de Django Reinhardt mientras sostengo en equilibrio sobre la nariz una réplica a escala 1:1 de La galaxia de Andrómeda. Lo suelo hacer los jueves, de 18:20 a 19:05, y algunos días festivos

Laila Escartín: ¡¡Mirarse es lo más importante!!

Podría fotografiarse bella, porque lo es. Sin embargo, prefiere autoretratarse cuando la emoción deforma sus facciones. Sus desnudos son más que eso: radiografías. No cabe el posado ni, mucho menos, el retoque fotográfico. La cámara se convierte en un espejo implacable, un bisturí.

Bordea los cuarenta. Su figura espléndida y espigada y su cabello rojizo delatan su ascendencia finlandesa. A punto de terminar su segunda novela, me enseña este libro de fotografías, diario íntimo en forma de álbum, editado por Islamorada en 2006. Las veo una a una con atención y aunque el referente es precipitado, quizás imprudente, recuerdo las imágenes de la autopsia de Marilyn Monroe: ¡Vaya, vaya; otra mujer sin piel!

Laila se fotografía a sí misma y a los suyos (su hija y su pareja) porque, según sus propias palabras, esa es la realidad que mejor conoce. Cuando ponemos en común referentes literarios (Virginia Woolf, Marguerite Duras…) los relaciono con el vértice de su obra gráfica y lo que conozco de su narrativa: la sexualidad femenina como cisma; el impudor como bandera vindicativa. Así, algunos de los temas de su fotografía son la autolesión, la maternidad afligida, el acto sexual, la depresión, el menstruo, etcétera…

Técnicamente, tal como ella reconoce, no hay una previsión del encuadre, una planificación exhaustiva de los valores morfológicos de la imagen, su composición. Más bien, una espontaneidad sorpresiva. Lo que cuenta es la elección del momento. Es en este punto, donde el arte fotográfico, tan controvertido en sus orígenes, encuentra su especificidad frente a la pintura, como confrontación pura, casi accidental de luces y formas, como sensación inmediata. Estos encuadres azarosos, que a veces cortan violentamente la figura humana, estos barridos fotográficos (en tanto perpetuación del movimiento) son los que trató de imitar el Impresionismo y, más tarde, la vanguardia.

Laila está a medio camino entre la sobriedad casi mística de Edward Weston y la dureza de Helmut Newton. Ayuda a definir su obra el adjetivo siniestro, en tanto “filosofía del límite”. “Lo siniestro –afirma Eugenio Trías apoyándose en diversas citas de autoridad- es condición y límite de lo bello”.

Algunos pueden encontrar obscena esa boca desahogada que muestra el semen del amante al objetivo; otros, considerar “peligrosa” esa otra foto de un cuerpo púber recién sale de la ducha, pero como decía Henry Miller, otro de los autores de cabecera de Laila: “Sin sexo, sin vitalidad, no hay acción”. Para defenderse de aquellos que le acusaban de pornógrafo, Miller citaba al doctor Ernst Jones: “Se trata de hombres que tienen temor de la propia debilidad”.

Laila no tiene temor de la debilidad, más bien la convierte en objeto de arte. Es la protagonista de sus fotografías; la que subyace a esa mujer “despellejada”, que entiende el desnudo de manera radical. Su fotografía no es una forma de no intervención, una forma de impotencia (Susan Sontag, Sobre la fotografía), sino un participar de la mortalidad y de la vulnerabilidad.

El arte… será autobiográfico o no será. A tus amigos, tus ex, tu pareja o tu hija ¿No les importa convertirse en tus personajes o (en el caso de la fotografía) modelos?

A algunos sí les importa y les molesta; a mi hija no le importa ni le molesta que le haga fotos, aunque es cierto que he decidido por el momento no hacer públicas más fotos suyas hasta que se haya hecho mayor; mi pareja colabora encantado en mis proyectos, es mi mecenas número uno, mi más leal amigo y mi apoyo más sólido, admira mi trabajo (igual que yo admiro el suyo: sus pinturas, su revista, su bistrot, su voz…) y nunca jamás me pone límites ni obstáculos, le provoca placer verme volar en las alturas, o sumergirme en las profundidades tenebrosas; a mi madre tampoco le importa, ella es psiquiatra, lo entiende. Aunque sea para desagrado de aquéllos a los que fastidia u ofende encontrarse en las páginas de mis libros, no me queda otro remedio que confesar que los sacrifico en el altar de mi creación, porque nací con la maldición –o la bendición, depende de la mente que juzgue – de considerar más importante que nada la creación artística; excepto mi hija, mi hija está por encima de todo; y si me pongo bestia, podría decir que mi vida entera no es más que una cantera para sacar de ella mis libros y mis fotos, y lo que esté por venir. El arte subyuga a la vida. Y el artista es egoísta; aunque yo también soy madre, es muy complicado servir a dos señores.

Eres mujer, escritora y fotógrafa. ¿Qué opinas de la “igualdad” (hasta tenemos un Ministerio)? ¿Es posible, deseable o una Distopía? ¿Puede existir la igualdad en el arte?

¡Hah, hah! Nunca había oído nada tan chistoso como tener un Ministerio de Igualdad en un país de verdad, el próximo que cree Zapatero será el Ministerio del Amor, y desde allí dictarán cómo hay que amar, y por supuesto el Ministerio de la Verdad, para que todos sepamos qué es verdad y qué es mentira… me recuerda a 1984 de George Orwell… pero me voy por las ramas. ¿Qué demonios es la igualdad? Yo soy una mujer, yo no soy igual que un hombre, ni quiero serlo; ¿igual a un hombre…? No soy neuróloga, pero estoy convencida de que a nivel químico y eléctrico el cerebro de un hombre no funciona como el de una mujer; y psíquica y emocionalmente es obvio que funcionamos distintamente. El patriarca teme a la mujer, porque la mujer gesta, pare y amamanta; esta función biológica y evolutiva nos aporta un poder psíquico muy grande. Yo no quiero que exista una igualdad en la que se espere lo mismo de la mujer que del hombre, ni viceversa, en todos los aspectos, o en la que a las mujeres nos fuercen a ser pseudohombres, o en la que a los hombres los fuercen a ser pseudomujeres; yo quiero que el patriarca respete y admire a la mujer por ser diferente, por ser como es, y le dé espacio para existir y evolucionar. Desde que se implantó el sistema patriarcal en Occidente (¡malditos dorios y judíos!), no se respeta a la mujer ni nada de lo que hace; somos esclavas, todavía hoy, pero es todo muy sutil, el patriarca del s.XXI es muy astuto.

En cuanto al arte hecho por hombres o mujeres… es muy complicado, me parece lógico que haya diferencias debidas al sexo del artista; un hombre no menstrua y la mujer no se afeita la cara, cada cual vive las experiencias vitales a su manera. Pero, claro, es muy difícil señalar con exactitud qué característica específica en una obra de arte se debe a la condición de hombre o mujer de un artista. Las fronteras son difusas. Pero yo constato –y a riesgo de ganarme la ira de muchos (que ya me han gritado por esto) – que mi trabajo es muy femenino. La igualdad se debe limitar a respetar por igual al hombre artista y a la mujer artista, y permitirlos ser diferentes. Live and let live.

Los críticos y el público en general recelan del arte contemporáneo. Desconfían del azar, que es algo que está muy presente en tu fotografía…

¿Los críticos también? La verdad es que yo considero muy importante un largo proceso de aprendizaje para que el creador llegue a ser realmente bueno; la práctica hace al maestro, me gusta esa máxima. Para mí es imprescindible que el arte se fundamente en la habilidad y en el conocimiento profundo de la disciplina que se utilice. Mis imágenes son muy espontáneas y no existe trabajo de preproducción ni postproducción, pero desde los quince hasta los veinte años estuve haciendo fotos como una posesa, en blanco y negro, y positivando yo, apuntando datos de luz, de apertura del objetivo, de velocidad, etc. etc. Por lo cual detrás de estas fotos espontáneas y crudas, se esconde un proceso bastante sólido. La práctica y el aprendizaje son el esqueleto de mis fotos, y el azar es la carne, la sangre, la piel, el pelo, el olor y el sabor de las mismas.

¿Alguna vez has pensado en poner tus imágenes en movimiento? ¿Cabe la posibilidad de que Laila Escartin se lance al cine?

De adolescente, además de querer ser escritora, quería ser actriz, y de hecho lo fui, hice televisión y teatro profesionalmente en Finlandia. Luego, con 18, me aburrí y decidí hacerme directora, mi plan era ir a Los Angeles a estudiar con mi hermano, pero acabé en Nueva York donde trabajé en cine. Durante muchos años acaricié este sueño, pero la última vez que trabajé en un cortometraje, hace unos cuatro años, comprendí que no tengo la personalidad adecuada; hay que aguantar mucho estrés y trabajar con demasiada gente; yo no soporto bien el estrés y no me gusta trabajar en equipo.

Muchos de tus autorretratos captan momentos de dolor o de clímax ¿La felicidad es menos sugestiva?

Cuando soy feliz, no tengo tiempo ni ganas de crear, sólo quiero existir… exagero un poco; escribir novelas es una cosa mucho más estructurada y racional, mucho menos “inspirada y satánica –entiéndase en el sentido del ‘daimon’ –” y es bueno trabajar en ellas cuando me siento bien y equilibrada. Pero es cierto que cuando sufro, hacer fotos o escribir poemas me salva la vida.

Respecto a las escenas de dormitorio… No me imagino cómo interrumpes esos momentos álgidos para preparar la cámara.

¡Ah, es muy simple! Soy mujer, tengo la capacidad de hacer muchas cosas simultáneamente, multitask person, como dicen los amigos americanos. Realmente, no tengo que preparar la cámara, normalmente uso una Olympus my automática para esas fotos: la tengo siempre a mano, le doy al botón de autodisparador, y tiro la cámara donde sea, sobre la almohada, donde llegue mi brazo, y sigo con lo mío.

¿De verdad crees, como dice Alberto García-Alix, que “mirarse es terapéutico”? ¿No duele a veces?

¡¡Mirarse es lo más importante!! Si no te miras, no te conoces; si no te conoces, no podrás conocer el mundo. El dolor no importa, es bueno, no hay crecimiento sin crisis, y la crisis siempre duele. Crecer duele. Conocer duele.


Las fotos follando, los capítulos eróticos de tus novelas… ¿Y si, como a Henry Miller, te acusaran de obscena o pornógrafa?

Hmm… pues no sé, diría que no me considero pornógrafa. Aunque en el diccionario de la RAE definen pornografía así: 1. Tratado acerca de la prostitución. (Si hacemos caso a esta acepción, vemos que no soy pornógrafa); 2. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas; 3. Obra literaria o artística de este carácter. (Según éstas dos, sí soy pornógrafa). Bien, lo soy entonces, según el concepto convencional del vocablo, pero matizaría que soy P.P., Pornógrafa Poética, ¡ha, ha! Yo no fotografío ni escribo sobre el sexo con la intención de excitar, por ello no me considero pornógrafa (me gusta la cita de Ernst Jones que usaba Henry Miller para defenderse de los ataques); el sexo es muy muy importante, escribir sobre ello o fotografiarlo es una manera muy eficaz de llegar a emociones muy potentes y profundas, al subconsciente. Según unos estudios neurológicos, cuando la mujer tiene un orgasmo, su cerebro funciona en las mismas ondas que cuando un ser humano está en estado de trance. El sexo es una vía muy efectiva para llegar a estados alterados de la mente, y fotografiar en ese estado alterado produce resultados fascinantes.

¿Por qué el sexo aún crea tanta vergüenza?

Porque somos mojigatos, falsos, miedosos, hipócritas, reprimidos, cobardes; porque aunque ya casi no seamos religiosos, seguimos atrapados en las garras de la moral judeocristiana, ese cáncer apestoso que odia la vida; y las mujeres estamos peor, estoy convencida de que nos cuesta más liberarnos sexualmente porque el patriarcado ha satanizado la sexualidad femenina, sólo hay que mirar a la pobre Virgen María –la heredera de la Diosa Madre – a la que la Iglesia Cristiana robó su sexualidad: diosa mutilada. Las raíces del poder de la mujer residen en su sexualidad. Y también porque el sexo realizado con la consciencia alerta, nos confronta con lo más profundo de nuestro ser, con nuestros pozos negros, con nuestros monstruos. ¡Y todos tienen tanto miedo de sus monstruos!

Acharya S: “Jesucristo es simplemente el antiguo Dios solar”

Durante el siglo XIX y gran parte del XX hubo multitud de estudios que investigaban la figura de Jesús Cristo, y muy destacados eruditos negaban que jamás hubiera existido. Muchas de estas investigaciones fueron silenciadas, y el formidable “yo acuso” lanzado sobre los oscuros orígenes del cristianismo pareció perder fuerza. Acharya S vuelve ahora sobre el tema en La conspiración de Cristo (Valdemar, 2005), retomando los mejores argumentos y añadiendo contundentes pruebas desde la arqueología, la historia, la filología, etc., que niegan la historicidad de Jesús.

Tu libro La conspiración de Cristo reubica la figura de Jesús en el mito, y se lo sustrae a la historia. ¿Por qué fue tan necesaria la estrategia de carnalizar la figura de Cristo, hacerlo historia?

Mi libro intenta demostrar que Jesús Cristo es un mito, no un personaje histórico. La transformación de un personaje mítico en una persona “real” o “histórica” la han realizado innumerables veces a lo largo de milenios diferentes tipos de cleros, y hacer esto es una de las características más destacadas de la casta sacerdotal. Un ejemplo llamativo de esta práctica en los mitos del dios griego Hércules, que muchos consideraban “encarnaciones” o “personajes históricos”. Sin embargo, el Hércules del mito común es sin duda un personaje mítico, no histórico. Lo mismo puede decirse de Jesús Cristo. ¿Por qué los sacerdotes intentan convertir a sus dioses en mortales de carne y hueso? Por un lado, si un dios o el Dios del Cosmos ha caminado por la Tierra, los curas pueden hacerlo uno de los suyos, un miembro de su clan, y establecer “lugares sagrados” donde este dios (o diosa) supuestamente nació, comió, durmió, anduvo, amó e, incluso, murió -¡y resucitó! Los sacerdotes son también los guardianes de las palabras y acciones del dios mientras estuvo en la Tierra: es decir, Dios Todopoderoso se expresado concretamente Él mismo a estos individuos o sus antepasados, y es su deber –y sólo el suyo- representar a Dios. El poder inherente a ser representante de Dios es enorme, y este negocio se ha producido en todo el mundo, y continúa haciéndolo. Es un negocio enorme que reporta miles de millones de dólares al año. Afirmando que tienes las llaves para el Dios del Cosmos –porque se supone que Él Mismo te las ha dado (como ocurre en la Iglesia Católica)- básicamente tienes en tus manos los espíritus de millones de personas, para hacer con ellos lo que quieras. Es una forma terriblemente poderosa de lavado de cerebro.

Jesucristo, como mito edificado sobre otros mitos paganos que presentan idénticas características (Osiris, Orus, Krishna, Buda, Zoroastro, Quetzalcoatl…) debió ser un insulto para la inteligencia pagana. ¿Cómo es posible que acabara triunfando el cristianismo tan masivamente y acabará engullendo al paganismo? ¿Quizá hubo algún pacto entre ellos?

En mi opinión, la creación del cristianismo fue indudablemente le trabajo de una conspiración multinacional de sacerdotes, reyes, emperadores y otros. La historia demuestra que cuando el gobernante de un país no católico se enfrentaba al asesinato de su pueblo, su propia muerte o, como alternativa, su propio enriquecimiento a expensas de su pueblo, muchos prefirieron adoptar el cristianismo. Otros murieron luchando contra él, y sus pueblos fueron esclavizados tras siglos de masacres y lavado de cerebro. Es un hecho incuestionable que los primeros cristianos fueron, principalmente, no solo principalmente judíos, sino también “paganos”, y que estos dos grupos trabajaron activamente juntos para crear este movimiento. También está claro que, antes de que el llamado cristianismo existiera como un movimiento “judío”, los poderes de la época, tales como el Emperador Vespasiano (9-79 d.C.), estaban extremadamente interesados en amalgamar las principales religiones del Imperio Romano, incluyendo y, especialmente, incorporando al problemático judaísmo.

¿En qué consiste resumidamente la conspiración de Cristo?

La conspiración e Cristo propone que el personaje de Jesús Cristo es una figura mítica, no una persona histórica, creada por miembros de diversas sociedades secretas y sacerdocios. Este personaje mítico está en gran parte basado en el dios solar, o en muchos dioses solares, que eran tremendamente populares en la época de la creación del cristianismo. Esta combinación de religiones, cultos y sectas incluía, por supuesto, el judaísmo. Como es bien sabido, el cristianismo es una mezcla de judaísmo y lo que se llama paganismo. Lo que no se sabe es que esta mezcla no ocurrió por accidente ni por “intervención divina”, sino que fue bastante deliberada con el fin de unificar el Imperio Romano bajo una religión estatal.

Según tu interpretación, los líderes de la Iglesia están en el secreto y saben que la Biblia es un texto en clave astrológica. ¿hasta qué punto esto sigue siendo así? ¿Tiene todo esto algo que ver con la elección de Ratzinger como nuevo Papa?

Es cierto que muchos individuos que han alcanzado los niveles superiores en el cristianismo, y especialmente en la Iglesia Católica, son bien conscientes del simbolismo astrológico de la religión cristiana y su pretendido fundador. Abundan los escritos e imágenes que revelan este conocimiento de la astrología bíblica, como demuestro a fondo en mis dos libros, La conspiración de Cristo (Valdemar, 2005) y Dioses Solares (no hay traducción al español). Muchos teólogos, como Alberto Magno (1200?-1280), han hablado sobre las “destacables coincidencias” entre Jesús Cristo y el Sol, el sol literal del cielo. Si estos clérigos eran ingenuos y todavía creían en la historia del Evangelio, con esa descarada imaginería e historia sacados de otras religiones, o si engañaban deliberadamente manteniendo esto en secreto, manteniéndolo fuera del alcance de las masas, es una buena pregunta. Creo que la mayoría de ellos eran lo bastante inteligentes como para saber la verdad, pero la pasaron por alto por su propio beneficio.

Podría haber muchas razones por las que el Cardenal Ratzinger fue elegido Papa, incluyendo las llamadas profecías de Malaquías. Yo no soy astróloga, por tanto no puedo decirte si era algo relacionado con el día en que fue elegido, o con sus cartas, etc. Estoy segura de que hay muchas que han hecho ese estudio. No me sorprendería que la astrología estuviese implicada en la elección de cualquier papa –y de muchos miembros del gobierno, también- porque esta “ciencia a semejanza de Dios”, como la llama la Enciclopedia Católica, se ha usado abundantemente en todos los aspectos de la vida durante milenios. El sacerdocio babilonio, los caldeos, sobre los que los judíos se moldearon, eran hábiles astrólogos cuya religión era astroteológica. Dado que los caldeos fueron, durante siglos, “los únicos participantes en el juego”, es evidente que a donde quiera que fueron la religión del lugar se convirtió también en fuertemente astroteológica –y los caldeos se difundieron tanto que ya no fueron considerados una etnia, sino el sacerdocio imperante de cualquier cultura en la que residieron. Por ello la astroteología se convirtió en la ideología religiosa predominante, y el culto al sol, en particular, era la religión importante antes y bien entrada la era cristiana. Jesús Cristo es simplemente el antiguo dios solar reelaborado y colocado en la historia.

El cristianismo estableció su ortodoxia a mediados del siglo II d. C., cuando el Imperio Romano crea una religión de Estado que unifica la gran diversidad de cultos y rituales existentes. Como dijo Philip K.Dick : “el Imperio nunca tuvo fin”. ¿En qué medida es esto verdad y cómo contribuyó a ello el cristianismo como religión oficial?

La afirmación de Dick es totalmente precisa: El Imperio Romano nunca murió. Simplemente se convirtió en el Sacro Imperio Romano. Fue un golpe de genio, pero estuvo basado en muchos siglos de estudio y práctica en la recombinación de diferentes etnias y culturas en una religión. Podemos ver esta práctica repetida en los textos antiguos, incluyendo, especialmente, a la Biblia. No es realmente una sorpresa si se piensa en ello. Por todo el mundo, la religiones se crean cuando un grupo de creencias se fusiona con otro. Aunque los detalles han variado, a veces mucho, ha habido una ideología y mitología central que ha permitido que esta fusión tuviera lugar. Por ejemplo, la idea de un redentor especialmente enviado a la tierra desde el cielo, con poderes especiales que incluyen la capacidad de curar, resucitar a los muertos y a sí mismo, es una vieja historia que precede mucho tiempo a la era cristiana y que ya conocían innumerables pueblos de todo el mundo. El anzuelo, por así decirlo, era hacer que pareciera como si hubiera ocurrido “verdaderamente” o “finalmente”, en un lugar concreto de una época determinada y ante un grupo particular de gente. Aunque muchos cristianos sinceros no conocen estos hechos, la verdad es que, mucho antes de la era cristiana, no solo se esperaba a ese redentor, salvador o mesías, sino que en muchas culturas, como en la India, ya había venido. Debido a este hecho, a pesar de los fervientes esfuerzos de los misioneros, muchos lugares no están aún cristianizados y nunca lo estarán.

¿No cumple hoy la Nueva Era una función similar de refundación del mito?

Según yo entiendo la pregunta, quieres decir que si la Nueva Era es otra reconstrucción del mismo mito, el mito básico. Ciertamente hay aspectos de la ideología de la Nueva Era que incorporan el mito del que nos estamos ocupando, pero no hay un núcleo sólido como puede encontrarse en las religiones organizadas. En la Nueva Era, Jesús sigue siendo considerado un “personaje histórico”, aunque se ha convertido en un “maestro ascendido” que está más cerca de la gente y es más humano que el severo y todopoderoso Jesús de antaño. Una mejora, quizás, pero igualmente ficticia.

¿Se avecina el fin de la era cristiana? ¿Qué tiene que ver con el advenimiento de la Era de Acuario? ¿Podrías explicarlo para no iniciados?

Verdaderamente yo espero que sea el fin de la era cristiana. El fraude, el engaño, la carnicería general y el robo causados por esta invención son totalmente espantosos. Mucha gente ha llegado a creer que el Dios del cosmos es de una cultura en particular y de ésa sola. Todo el resto es malvado. Es racismo cultural, lisa y llanamente. ¿Qué defienden en la Nueva Era de Acuario? Una vez más, digo que no soy astróloga, pero me gustaría pensar que dependerá en gran medida de que el espíritu humano supere estas perniciosas creencias y se vuelva realmente veraz. Estamos afectando profundamente al estado del mundo, un hecho del que tenemos que darnos cuenta, para que podamos dejar de actuar como bárbaros, particularmente basándonos en ideas “religiosas” anticuadas, y limpiar nuestro planeta, que es en realidad nuestro hogar. Si no podemos hacer eso –y si continuamos batallando por ideas religiosas irrelevantes y erróneas- no sobreviviremos, nos extinguiremos, tras una larga, repugnante y sangrienta ordalía. Una mentalidad totalitaria terrible descenderá sobre este planeta, esclavizará toda la creatividad y destruirá toda su belleza. Ya está ahí, serpenteando por el mundo. Si queremos que nuestros hijos vivan en libertad, debemos asegurarnos de que no contribuimos a este fanatismo, que es realidad psicosis.

La “era de Acuario” es parte del fenómeno astronómico llamado “precesión de los equinoccios”, que ocurre debido a la inclinación de la tierra sobre su eje. Estamos entrando, o ya lo hemos hecho, en la Era de Acuario, que muchos han esperado fervientemente que sea la Nueva Era de iluminación, cuando la humanidad detenga todo el odio, la matanza y la conducta generalmente trastornada. Sin embargo, la mayor parte de la gente probablemente diría que el mundo va a peor, más que estar entrando en una Nueva Era pacífica. ¿Es quizás el estertor de la muerte de la vieja Era de Piscis? Uno querría creer eso, porque la alternativa es aterradora. La vieja Era de Piscis está abundantemente reflejada en la imaginería de peces del cristianismo, que de hecho fue diseñado específicamente para dominar esa era. Se cree que, con el fin de la era de piscis, el cristianismo habrá terminado.

En tu libro utilizas una cita de Larson que afirma que sin cristianismo habría salido victoriosa la Ilustración griega y no hubiera habido Edad Oscura. ¿Significa esto que habría triunfado la sofística sobre el modelo racional-filosófico?

Sin el ascenso deliberado del cristianismo no habría habido Edad Oscura, porque fueron los dirigentes del cristianismo los que interrumpieron la enseñanza, la alfabetización y la ilustración. El populacho tiene volverse ignorante e iletrado para que tal sistema los retenga, pues la propia ideología declara que su “Buena Nueva” es para “niños pequeños” (Mateo, 11:25; Mateo 18:3; Mateo 19:4; Marcos 10:14; Lucas 10:21; Lucas 18:16) y “tontos” 1 Corintios 3:18). Es mucho más fácil engañar a niños y tontos. Dado que las culturas y religiones precedentes solían apreciar la sabiduría, y de hecho eran “cultos sabios”, es fácil ver por qué el cristianismo creó una era de ignorancia. Aparte, están todas las escrituras sobre obedecer a los dirigentes (Romanos 13: 1-7; 1 Pedro 2:17; Tito 3:1, Hebreos 13:17; Mateo 22:21) y sobre esclavos consagrados a sus maestros, “por el amor de Dios” (Colosios 3:22; Tito 2:9; Efesios 6:5; Timoteo 6:1; Pedro 2:18).

Con la propensión humana a la corrupción, es difícil decir si la racionalidad hubiera reinado si no se hubiera elegido el cristianismo como la ideología dominante y se hubiera impuesto a la humanidad. Afortunadamente, ha habido grandes pensadores a lo largo del camino que han ayudado a que la humanidad no cayera en un cenagal espiritual y mental.

¿Por qué la filosofía no pudo convertirse en el dique de contención de la “fe” cristiana?

Si entiendo la pregunta correctamente, me estáis preguntando por qué la filosofía, como ciencia de la antigua Grecia, no puedo impedir que el cristianismo se expandiera. De hecho, en la creación del cristianismo se utilizó una gran cantidad de filosofía griega antigua. Algunos de los primeros padres de la Iglesia citaban a Aristóteles, y Platón fue muy utilizado en la ideología cristiana. “la Palabra2 o el Logos es en gran medida un concepto platónico, aunque precede a Platón en miles de años. La filosofía no triunfó porque los dirigentes –los que tomaron el poder y se hicieron legisladores- no deseaban tener un pueblo ilustrado. Los individuos autónomos que piensan y actúan pro ellos mismos no pueden ser marionetas, esclavos y siervos de los pomposos megalómanos que deciden que tienen “derecho divino a gobernar”. Al contrario, estos arrogantes fanfarrones quieren explotar despiadadamente a las masas, así que deben volverlos deliberadamente idiotas.

Hablas de una antigua Civilización Global como el cimiento sobre el que se apoyan las civilizaciones antiguas conocidas y remites a las similitudes que encuentras en casi todos los mitos de estas últimas (además de hallazgos arqueológicos). ¿En qué sentido fue global esa civilización? ¿No es esta búsqueda de una unicidad de nuestro pasado, este monismo histórico una consecuencia lógica de nuestra historia monoteísta, fanática y fundamentalista? ¿No es defendible la diversidad como origen?

“Antigua civilización global” no se refiere a algo exactamente igual a lo que tenemos hoy, sino más a una comunicación durante un periodo de siglos o milenios, con un intercambio de ideas sobre numerosos asuntos, incluyendo el lenguaje, la arquitectura, arte, astronomía, religión, agricultura, etc. ¡No sugiero que hubiera una internet o un sistema de vuelos internacionales! Lo que nos encontramos es que las similitudes en detalles son tan llamativas como para justificar la suposición de un esfuerzo concertado para compartir conocimiento de una forma global. Hay leyendas por todo el mundo que relatan que, en diferentes eras, grupos o individuos extraños aparecieron y enseñaron a las culturas nativas diversas ciencias y técnicas. La religión y la mitología comparativas demuestran un núcleo muy destacado así como numerosos detalles que son más que sugerentes de que había una sabiduría particular que era difundida por dichos grupos, “escuelas” o “sociedades”. Muchas de las correspondencias, por supuesto, podrían basarse en fenómenos observables localmente, como los movimientos del sol y de la luna, sin interferencia exterior. Sin embargo, siguen estando toda esta ideología y mitología extrañamente paralelas, así como el arte y la arquitectura –y en particular el idioma- que reflejan amplios contactos entre una gran variedad de culturas en tiempos muy pretéritos.

En tu libro hablas de los masones como los conservadores y preservadores del mito y la sabiduría sagrada. ¿En qué medida somos herederos de su conocimiento y de su “zozobra espiritual”.

Cualquier conocimiento sagrado que ha perdurado a lo largo de las eras procede en gran medida de sociedades secretas como los masones. El conocimiento sagrado masónico es particularmente duradero porque está encapsulado en la piedra, como en la Gran pirámide y también muchas otras asombrosas ruinas megalíticas por todo el globo. Por lo tanto somos en gran medida herederos de este conocimiento preservado en la masonería. Yo no llamaría a esta sabiduría sagrada en su forma pura “una zozobra espiritual”; no obstante, ha sido sepultado bajo tantas capas de estiércol y basura que, en efecto, es hoy en día parece una barcaza de basura.

Acharya significa “maestro”. Aparte de ocultarte de los fundamentalistas más furibundos ¿tienes alguna otra razón para utilizar ese seudónimo?

Acharya es un nombre muy común en la India. A menudo se usa como título espiritual, pero también es simplemente un apellido. Lo elegí en parte para fastidiar a la gente que se toma la religión demasiado en serio. Años más tarde descubrí que “Acharya” designa a un sacerdote solar, lo que es muy apropiado, teniendo en cuenta que una de mis áreas de conocimiento es la mitología solar.

El libro “La conspiración de Cristo” ha sido editado en 2005 por la editoria Valdemar, Colección Intempestivas: http://www.valdemar.com

Puedes encontrar una reseña de esta obra, realizada por la prologista, Elena Diez de la Cortina, en la web de filosofía Cibernous

4/10/2005 Generación XXI

Gustavo Bueno: “La Universidad ha muerto”

gustavobuenoGustavo Bueno, catedrático emérito de Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos en la Universidad de Oviedo, recientemente apartado de su función docente, es autor de obras como “El animal divino: Ensayo de una filosofía materialista de la religión”, “Idea de ciencia desde la teoría del cierre categorial” o “El papel de la filosofía en el conjunto del saber” y otras muchas. Es, sin lugar a dudas, la figura más destacada de la filosofía española contemporánea.

Generación XXI: A la luz de su frase “Pensar es siempre pensar contra alguien”, ¿qué es para usted la filosofía?

Gustavo Bueno: Tal y como entiendo la filosofía, su función es pública, pienso que no va encaminada a resolver problemas personales, de tipo individual o existencial; parece que es imprescindible la actividad filosófica cuando los individuos particulares se juntan entre sí y entran en la plaza pública. A partir de un determinado nivel de civilización, parece imprescindible atacar a fondo el análisis de las ideas, ideas que brotan de situaciones particulares, contextualizadas por las ciencias, por la política, por lo que sea; la coordinación de segundo grado de estas ideas que atraviesan estas categorías no es unívoca, siempre hay diferentes alternativas. Por esa razón es por lo que creo que la filosofía no es una ciencia, sin que por ello deje de ser racional. La coordinación de estas diferentes alternativas supone el enfrentamiento de unas contra otras, y en ese sentido, pensar es pensar contra alguien.

GenXXI: Ud. ha dicho: “Es imposible hablar castellano sin filosofar”. ¿Existe una filosofía española? ¿Qué relación tiene con la religión católica?

G. B.: Creo que el español es un idioma que, por así decirlo, está sembrado de ideas filosóficas, palabras tales como “sustancia”, “categoría”, “relación”, “causa”… Quien quiera hablar este lenguaje está necesariamente filosofando. Defendemos la tesis de que el romance castellano fue la primera lengua filosófica de Europa, antes que el alemán o que el francés. La gran filosofía escolástica española se hizo en latín, por razones históricas muy complejas, pero quienes la hicieron hablaban español. Una de las tareas que queremos hacer ahora es traducir sistemáticamente todo ese material inmenso de la tradición escolástica, que es desconocido prácticamente, salvo por algún erudito, para ponerlo en circulación. Creo que la filosofía española está asegurada por su propia implantación lingüística y además por una razón muy importante, por sus características históricas, particularmente por su condición de imperio, España y el español tuvieron que asimilar prácticamente todo lo que había en el mundo. De ahí deriva esa característica que es la enorme receptividad que tiene el español para traducir y asimilar ideas que se han expuesto en otros idiomas.

GenXXI: La física contemporánea ha cambiado nuestro concepto de materia. ¿En qué medida esto ha tenido repercusión en la filosofía?

G. B.: Creo que ha tenido una repercusión decisiva, fundamental. Ha cambiado en varias etapas: Primero con la relatividad general, y más tarde con la física cuántica y el big-bang, se abre un escenario completamente distinto de lo que se podría entender por materia en el siglo pasado: el materialismo corporeista. El positivismo lógico, en gran parte, se explica en función de la teoría de la relatividad, cosa que generalmente se olvida. El concepto de materia que propicia la física contemporánea, a diferencia de la física del siglo pasado, es un rebasamiento del concepto de materia como cuerpo, desde el momento en que se introduce el concepto de campo electromagnético por Maxwell, y que empieza a tratarse en serio en concepto de campos gravitatorios. Lo fundamental es la desconexión que la física contemporánea obliga a hacer entre la materia y el cuerpo. Esto tiene mucho que ver con el cristianismo católico, porque lo fundamental de la filosofía católica, sobre todo en su orientación tomista, es la idea de que la materia no es cuerpo; esto es una idea central desconocida por los griegos, por los atomistas, por los pitagóricos, por los epicúreos. Para explicar las transustanciación de la eucaristía, Santo Tomás tuvo que poner a punto una teoría donde el cuerpo queda reducido a la condición de accidente de la sustancia material, un accidente no vinculado a la extensión.

GenXXI: ¿Es posible que la bioquímica y la genética lleguen a conseguir la inmortalidad para los seres humanos? ¿Podría poner esto en relación con las teorías sobre la inteligencia artificial?

G. B.: A mí me parece que no, en absoluto. Me parecen fantasías sin fundamento. La inteligencia, tal como la entendemos nosotros, va ligada al cuerpo orgánico, es una inteligencia manual. Me parece que todo esto es ciencia ficción, interesante, eso sí, porque a raíz de esto se pueden descubrir muchas cosas. Lo que llamamos inteligencia, el logos, va ligado a las operaciones con las manos; cambian los instrumentos, pero la escala de las categorías sigue siendo “quirúrgica”. La relación del hablar con el manipular ya fue señalada por Platón en el “Cratilo”. Los técnicos y los físicos necesitan una corrección fundamental, habría que decirles lo que decía Goethe a los escultores: “Escultor, trabaje y no hable”.

GenXXI: Ud. prepara un nuevo libro titulado “España contra la Unión Europea y por América”. ¿Podría relacionar este concepto -expuesto ya en su artículo “España”- con la extinción del Estado nación y el advenimiento del Estado mundial?

G. B.: Los dos puntos centrales de este libro son la idea de Nación y la idea de Imperio, que no han sido desarrolladas en el artículo. El problema de la nación es más controlable, sobre todo cuando se vinculan las diferentes acepciones del concepto. Cuando hablo de nación me refiero a la acepción clásica, en latín, de “natio”, donde la palabra nación quiere decir “algo que ha nacido” (de “nasco”, nacer); estas acepciones se van transformando. Para que podamos hablar de nación en sentido político hace falta que haya una polis; pero cuando se habla de la nación asturiana o la nación burgalesa, esto no tiene ningún sentido político, nos referimos a las gentes; la idea de nación en sentido político empezaría muy entrado el s. XVIII, es un invento francés, un invento republicano, la nación adquiere un sentido completamente distinto. La idea de nación es más fácil de controlar con argumentos históricos que la idea de imperio. La idea de imperio es una idea difícil, porque ha sufrido también unas ampliaciones consecutivas desde un concepto puramente subjetual. En Roma, la idea de imperio es una facultad que tiene el Imperator, que es prácticamente el jefe militar, pero ese concepto no tiene nada que ver con el concepto de imperio que viene después de Constantino, bajo la influencia del cristianismo, en que la idea de imperio se convierte en la ciudad de Dios o la ciudad de los hombres, y toda esa evolución increíble que tiene lugar en la Edad Media, particularmente con la creación del Sacro Imperio Romano Germánico, con la creación del Imperio de Alfonso VI, frente a las pretensiones dle Papa. La teoría de Imperio de Alfonso X el Sabio, prácticamente desconocida, y la teoría de Francisco Suárez, son materiales imprescindibles para hablar del imperio. Yo creo que no se puede explicar la historia contemporánea sin utilizar el concepto filosófico de imperio, que es distinto del concepto puramente diamérico que utilizan antropólogos y politólogos: Imperio es cuando un Estado empieza a controlar a otros estados de un modo indefinido. Este concepto es muy distinto del concepto metamérico de imperio, que se hace desde fuera de la estructura política, porque tiene una nota de universalidad. Hablamos del imperio americano, o dle ruso (la URSS), que no existen, o del imperio español, que realmente era la monarquía hispánica. Todo esto desemboca, de algún modo, en la discusión que se dio entre Bakunin y Marx en la Primera Internacional; el conflicto entre la toma del Estado o si hay que empezar con la extinción del Estado.

GenXXI: ¿Qué piensa usted de Internet y de su relación con conceptos tales como “aldea global”, “sociedad de la vigilancia”, “rebelión de las elites”?

G. B.: Son tecnologías nuevas, que nos ponen ante una situación completamente nueva. Todo depende de qué grupos controlen, y de cómo controlen, porque la lucha por el poder se plantea ahora en este terreno, que por sí mismo no tiene entidad, aunque sí puede facilitar la presión de ciertos grupos, de ciertas multinacionales. El peligro de estas cuestiones es suponer que hemos amanecido en un mundo nuevo, porque aunque haya novedades absolutas, están siempre entremezcladas con las situaciones anteriores; lo que hay que hacer es intentar controlar cada uno como pueda y según sus intereses estos medios.

GenXXI: El crecimiento poblacional es una preocupación constante de determinadas corrientes de pensamiento. ¿Qué opina usted del problema del hacinamiento en las grandes ciudades a la luz de la etología?

G. B.: La objeción global que yo hago es que cuando se habla de los seis mil millones de habitantes que constituyen nuestro presente, esto es una cuenta abstracta que carece por sí misma de sentido, porque hay que tener en cuenta la descomposición de ese colectivo, esa cuenta está hecha con 1.200 millones de chinos, mil millones de indios, y así sucesivamente, y entonces resulta que la unidad es aparente, no porque sea falsa, sino porque tiene otros niveles. Hay otras corrientes, en Inglaterra, por ejemplo, que dicen que el incremento demográfico puede ser básico para el desarrollo tecnológico y social e, incluso, dicen algunas voces que los problemas que padece Africa podrían estar dirigidos por los grandes imperios industriales y comerciales, que quieren evitar la pérdida de sus mercados. Creo que el pensar que el incremento de la población haya tocado techo es altamente discutible, lo discuten bastantes técnicos, una cosa es la posibilidad de supervivencia y la posibilidad de organización del imperio y otra cosa es el cambio total de la humanidad, que se determina por el crecimiento del Tercer Mundo. El crecimiento demográfico del Tercer Mundo es una defensa propia de estos países. Los sociólogos dicen que la única defensa que tienen estos países es el incremento de población, si no, quedarían barridos completamente, y si se les toma en cuenta es por esto. Véase como ejemplo el crecimiento vegetativo de los hispanos en los EE.UU. Así, sabemos que el islamismo va creciendo frente al cristianismo. Lo que se alteran son las estructuras sociales y culturales, y lo que no está probado en absoluto es que tenga ningún sentido decir que tal límite de población -los seis mil millones- sea el techo, sobre todo con el desarrollo de las nuevas técnicas.

GenXXI: ¿Está la universidad española en crisis? ¿Cuáles son los rasgos de esta crisis? ¿Existe algún remedio? ¿Ha muerto la universidad?

G. B.: La universidad española atraviesa una etapa muy heterogénea. Como conjunto, yo creo que ha muerto hace años, en el sentido de que no existe. “Universidad” es un término equívoco para designar conjuntos de facultades y de escuelas que actúan cada una a su aire y que tienen en común ciertos rasgos administrativos, como por ejemplo que haya un cuerpo de catedráticos, un cuerpo de profesores, estudiantes con una serie de derechos parecidos, pero la universidad como tal cada vez está más dispersa, prácticamente ha desaparecido. Incluso vemos día a día un proceso de degradación de la universidad como conjunto, porque si antes se organizaban seminarios, colaboraciones, hoy en día es prácticamente imposible, a lo sumo logras una conferencia. Esta situación ha estado desfigurada por cuestiones políticas en la época de la transición. Ahora todo depende de las facultades, hay grupos que de repente desarrollan un nivel muy alto, en medicina, en tecnología, en matemáticas, pero otras están en una pendiente de degradación progresiva, y a la que más le afecta esto es a la facultad de filosofía, como es natural, que queda replegada a una especie de facultad de filología, que se nutre o bien de clásicos o de escritores, llamados “filósofos actuales”, como pueden ser Habermas o Wittgenstein, cuya alcurnia y cuya sustancia es muy discutible. Lo que caracteriza a muchas facultades y departamentos es la “invidencia”, en el sentido etimológico, que significa envidia, y esta envidia yo creo que más que envidia es un aforma de autodesprecio, como la que sentía Alfonso VI por el Cid.

GenXXI: ¿Con qué criterio se seleccionan las materias y se organizan los planes de estudio?

G. B.: Creo que es aleatorio. Modas americanas, sin fundamento. Desde la época de Maravall se ha optado por hacer a los jefes de departamento cargos burocráticos, no hay un plan común de trabajo. Es una burocracia más. La división en “ciencias y letras”, las “dos culturas” y su “comunicación” son pura retórica.

GenXXI: ¿Se considera usted a sí mismo como uno de los últimos representantes de una estirpe de intelectuales segregados por el sistema?

G. B.: Hombre, no. Si fuera el último sería muy pesimista, creo que soy uno más de la cadena, si no, habría que hacerse el harakiri.

* (Agradecemos al canal Filosofía de Arrakis y a Carlos Fernández Sedano su colaboración en la elaboración de esta entrevista)

Guillermo del Toro: “El cine es lo más parecido a la magia”

Enrique Freire y Frank G. Rubio entrevistaron en 2004 a Guillermo del Toro, el cineasta enamorado de los monstruos. Esta fue la entrevista que hoy reeditamos dentro de la serie “joyas de la hemoreteca”.

Guillermo del Toro nació en Guadalajara, en el estado de Jalisco en Méjico, el 9 de Octubre de 1964. Sin lugar a dudas uno de los directores actuales de cine de terror y fantástico más interesante. Entre sus obras pueden destacarse: Cronos (1993), Mimic (1997), El espinazo del Diablo (2001) e, indudablemente, su último film Hellboy (2004), donde aparece en un cameo con un muchacho disfrazado de dragón (y del que se está rodando una segunda parte). Entre sus proyectos se encuentra realizar una película sobre la novela de Lovecraft, En las montañas de la locura.

Como dato anecdótico y simpático (él es muy simpático) señalar, que tras ver La matanza de Texas se convirtió al vegetarianismo, estado en el que permaneció aproximadamente cuatro años. En la actualidad, y en el marco de una vida itinerante, reside en Madrid.

¿Qué es, para ti, el cine?

Para mí el cine consiste en entender la vida mediante la fabulación. Es la posibilidad de entender más lo que somos, dónde estamos y el porqué. La gran verdad que contiene toda narrativa se manifiesta en el cine a través de la vista y el oído. Se llega emocionalmente a tener una vivencia cuando se adentra uno lo suficiente en la película. Se tiene la oportunidad de viajar a lugares donde nunca has estado y se conoce a gente que nunca conocerías. El cine es lo más cercano a la Magia.

¿Cómo y por qué empezaste en el cine?

Empecé sin una conciencia muy clara, cuando era muy pequeño. Comencé a los ocho años haciendo Súper Ochos. Era muy aficionado a ver películas pero de repente me di cuenta que también se podían hacer. Me pareció un hecho maravilloso y empecé a contar mis propias pequeñas historias… Y a entender, como espectador, el valor de un plano que sólo lo entiendes cuando has hecho, o teorizado al menos, acerca del lenguaje del cine. Cuanto más Súper Ochos hacía, más entendía las películas que veía.

Suponemos, por la temática y el enfoque de tus películas, que eres un aficionado a la literatura fantástica y al cómic. ¿Cuáles son tus obras, autores y temas preferidos?

Ciñéndome a la literatura fantástica, pues si habláramos de literatura en general la cuestión se haría demasiado amplia, mis favoritos son: Borges, Arthur Machen, Algernon Blackwood, Lovecraft… Me encanta Stephen King, aunque parezca un lugar común. Poe no es uno de mis favoritos. William Hope Hodgson… En relación con los temas me interesa mucho el paganismo, la idea de una cosmología que no es la católica que celebra las fuerzas de la Naturaleza y los fenómenos que no están organizados en una cosmología occidental. Por eso me gustan mucho: Lord Dunsany y Clark Ashton Smith.

¿Por qué rechazaste hacer Harry Potter?

Pensé que era un universo y un tipo de magia en la que yo no creo mucho. Pienso que Alfonso Cuarón es el director perfecto, como lo demostró no sólo en Harry Potter sino en la película La Princesita. Alfonso tiene una visión de la magia y del mundo mucho más vitalista que yo. Yo lo veo todo con bastante más negrura. En el universo de Harry Potter lo que más me interesa es el lado oscuro. Ojalá, en el futuro, pudiera participar de ese universo pero tendría que ser, sinceramente, algo más negro.

¿Te fue difícil compaginar en Hellboy la visión que los seguidores de éste tienen del personaje y, al mismo tiempo, satisfacer a un público mayoritario?

La realidad es que la película fue hecha, desde sus orígenes, siguiendo fielmente la idea que del personaje tenía Mignola, es decir, Hellboy es un personaje creado por un tipo que toma todo lo que hay de cara al público del cómic: Jack Kirby, las grandes aventuras, el superhéroe, y lo ilustra de una manera muy esotérica. La película es una película muy personal, disfrazada de película de verano norteamericana. Creo que no es una película para todos. Realmente la película ha encontrado su público pero no ha sido un éxito de taquilla como Spiderman. Es una película que encontró gente que le gustó mucho, muchísimo y encontró gente que la dejó rascándose la cabeza, lo que me da igual. Yo la hice como quise. Se aceptan críticas y que haya gente que no le guste. Es una película en la que no ha habido una coacción por parte de los Estudios.

¿El cine de superhéroes es un subgénero cinematográfico de pleno derecho o una simple moda que perderá interés con el paso del tiempo?

Bueno, eso le corresponde a la posteridad que es una señora muy difícil de entender. La relación del cine con los superhéroes viene de mucho tiempo atrás; ahora es cuando han coincidido varios factores.

…la quiebra de Márvel y su necesidad de explotar el lado cinematográfico…

Márvel llevaba años intentándolo… Creo que así como en los setenta hubo una generación de gente que creció viendo cine y haciendo cine para gente que había visto cine, la generación que creció en los ochenta y los noventa, tenía un gran interés en hablar del cómic, como forma narrativa. Quizás de una manera más orgánica que las generaciones anteriores, es decir, hay un pico enorme de calidad y de complejidad de producción del cómic en los ochenta, considera gente como Alan Moore…

Es la Época Dorada…

Entonces calcula que los que teníamos doce, once, quince años, en esa época somos los que estamos haciendo cine ahora. Hay un interés genuino narrativo de los autores y un boom económico que van de la mano.

¿En qué medida la Producción puede distorsionar con sus exigencias las buenas cualidades de las obras en que se fundamentan las películas?

Todo depende de la experiencia y de la entereza del director que hace la película. Siempre va a haber esa vertiente. Siempre vas a tener que pelear a favor o en contra, del producto artístico. El cine es una de las poquísimas artes que cuestan mucho dinero.

¿Exigen las Productoras de este tipo de cine un cierto número de elementos fijos independientemente de la historia o de los personajes?

En mi experiencia, no. Sólo en Mimic había una lista de cosas que tenían que pasar. Normalmente no van las cosas por ahí pero sí lo he vivido.

¿Qué piensas de la gran influencia que en estos últimos años ha impreso la estética japonesa, tanto en el cine de acción como en el cómic, que ha derivado en términos concretos como el “amerimanga”?

En mi caso era una influencia que llevaba décadas queriendo poder ejecutar pero que técnicamente era difícil porque el ordenador y el Composer digital nos han liberado mucho de la manera de narrar la acción. En el caso de Blade 2 intenté aproximarme al animé. Creo que, en general, la cultura japonesa está presente en el animé, en el manga y en la cultura americana, de una manera cada vez más importante y, si bien en su momento yo vi Akira, de Otomo, y pensé que era una película mezcla de Blade Runner y Scanners, de Cronenberg, ahora veo claramente también que Akira, por sí misma, ha dejado una huella propia. Concretamente, en Hellboy hubo dibujantes de Manga que hicieron algunas colaboraciones, como por ejemplo Stan Sakai, como Katsuya Terada y Nirazawa.

¿Te arriesgarías a hacer una película sobre alguna de las obras de Lovecraft?

Tenemos un proyecto basado en Las montañas de la locura. Acabamos de escribir un guión, dudo que Hollywood, aunque yo sí, se arriesgue a rodarla. La historia es buenísima, como novela larga es la mejor novela de Lovecraft. No sé si la voy a hacer pero queremos intentarlo. Se ha hecho el de los tentáculos, incluido el de Hellboy, el Lovecraft más superficial.
El que te presenta el horror de estar sólo en un universo creado por mentes sin razón. El Lovecraft del Horror Cósmico aún no se ha hecho. El hombre no está en el centro de la creación, sino en sus márgenes. Creo que es una película que puede hacerse sobre la base de los esquemas hollywoodenses. Es una novela de aventuras con Horror Cósmico y que aúna conceptos de películas como Alien, la cosa…
Por ejemplo, el cómic sobre Lovecraft, realizado por Rodionoff y Breccia, es un muy buen guión para una película. Estoy coqueteando con la idea de hablar con Rodionoff, el guionista, y llevarlo al cine. La diferencia con la posible película de Las montañas de la locura es que el Lovecraft de Rodionoff sería una película arriesgada y necesitaría una forma de producción adecuada al producto, fuera de lo establecido como superproducción.

¿Tienes algún otro proyecto en mente aparte, obviamente de Hellboy 2?

El laberinto del fauno, la hermanita lejana de El espinazo del Diablo. Va sobre paganismo.

¿Por qué has decidido venir a España y concretamente a Madrid?

Algunos de los directores que más admiro están en España: Trueba, Amenábar, Almodóvar, Alex de la Iglesia, etc. Muchos de ellos están aquí. No me he mudado a España, compré un piso. Prefiero mantener la idea de filmar en España. Guardo un recuerdo muy grato por El espinazo del Diablo. Seguiré viviendo de manera itinerante.
Madrid es una ciudad que me gusta muchísimo porque no la entiendo, pero me fascina. Hay un espíritu muy concreto en Madrid, tiene una cultura muy concreta y potente que Santiago Segura, como madrileño, entiende muy bien y que Alex de la Iglesia o Almodóvar dominan perfectamente… De la Iglesia tiene esa zona fetiche de Callao. ¡Imposible no pensar en El Día de la Bestia al ver el letrero de Schweppes!

¿Qué piensas del cine mejicano actual?

Me encanta y participo de él como productor muy activamente, pero como director siento que ahora me interesa volver a Méjico y hacer una película potente de imagen pero con una forma de producción que sería muy arriesgada para Méjico. Mientras pienso una forma de hacerla sigo haciendo películas fuera del sistema mejicano.

Arrabal – Mandelbrot

16-diciembre-2009 · Imprimir este artículo

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Aterriza en Nueva York. En parapente, globo, dirigible o 747.

Benoît Mandelbrot el inventor de la nueva geometría, acaba de editar «The Fractalist». Memoir of a geometer ISBN 978-0-307-37735-7(0-37737-307-0). 320 páginas. Su biografía. Trascendente.

El conjunto de Colegios de Patafisica del mundo entero (después de informar a los cinco T.S) le ha discernido el título de “Trascendente Sátrapa”

Será nombrado, urbi et orbe, gracias a la ‘excepcionalidad patafísica’, dentro de un mes, el 22 de noviembre. Se me ha encargado (sin mérito alguno) de entregarle, a las 4 y 23 minutos de la tarde, el diploma, durante la manifestación científica que el Representante Hipostático de Su Magnificencia y los C. de’ P. organizaron en la Cité des Sciences de París.

Intentaré mostrarme digno, en Faustroll, de mis 41 predecesores (de Marcel Duchamp a Man Ray) y de mis colegas (de Eco a Fo) en satrapía.

Desde mi primer encuentro con Benoît Mandelbrot (el más eminente matemático vivo) en casa de Mary Cronson, en Nueva York (con Tom Bishop y Françoise Gilot, la viuda de Picasso), me fascinó su “cerebro” en estado permanente de gracia. ¡Y acaba de cumplir 85 años !

Fernando Arrabal: En noviembre de 1985 Dalí organizó en Figueres el simposio Proceso del azar. A pesar de la presencia de varios científicos (Landsberg, Ludwing, Schatzman, Margalef), el encuentro se convirtió en una agarrada, (acompañada de una agria polémica) entre René Thom e Ilya Prigogine. ¿Cabe imaginar que fue por culpa de su ausencia?

Benoît Mandelbrot: Mucho admiré varios aspectos de la personalidad de René Thom, aunque no todos, y siempre me negué a entablar una polémica con él al respecto. De hecho, trabajo constantemente con el azar, y aquella polémica (y el consecuente proceso) no pudieron cambiar nada a mi práctica.

FA: ¿Se puede pensar que Ud. no estaba presente en el simposio porque le habían escondido a Dalí la presencia de los objetos fractales?

BM: Lamento que no me hayan invitado pero -a lo mejor me confundo- no creo en las conspiraciones.

FA: ¿Su nueva geometría de la naturaleza acaso no habría mostrado los límites de la controversia Thom-Prigogine?

BM: En el mundo de la ciencia nadie se ha percatado de esta controversia. No ha tenido, pues, ningún esfecto práctico y bien podría ser que hubiera desaparecido con los contrincantes.

FA: ¿Se apoya la irregularidad fractal en unas construcciones rematadas por el azar?

BM: Sí y no. Ni el conjunto de Mandelbrot ni los attracteurs étranges deben NADA en absoluto al azar. Pero los montes fractales sí que le deben mucho. Se trata de un tema delicado y sutil.

FA: ¿Mide su grado de ruptura e irregularidad la dimensión fractal de un objeto?

BM: Sí. Se puede decir -lo mismo que una fracuencia es una medida del color de una luz pura y de la altura de un sonido puro – que la dimensión fractal es una medida de la rugosidad, la primera que se propuso. Mi obra ha constituido la primera etapa cuantitativa de una teoría de la rugosidad -un fenómeno que se da en todas partes y del que apenas se hablaba por la simple razón de que no había nada que decir al respecto-.

FA: ¿Es también para Usted “una forma extrema del desorden natural” la noción de caos tal como la definió Norbert Wiener en 1920?

BM: Se ha empleado la palabra “caos” en todos los sentidos que se puedan imaginar; se ha vuelto una noción muy difícil de manejar. El caos de Wiener era aditivo. El caos multifractal es multiplicativo.

FA: ¿Qué opina Ud. de esta paráfrasis de Srent (1972) “tener uno adelanto con relación a su época sólo merece compasión en el olvido”?

BM: Tener uno adelanto con relación a su época resulta romántico pero molesto. Seguir siendo activo cuando la época llega a alcanzarte es muy molesto.

FA: ¿Puede Ud. darme un ejemplo para precisar su pensamiento: “aquel que reconoce tener precursores da armas a sus detractores”?

BM: Este “pensamiento” no era sino una “reacción epidérmica” a una situación histórica que no duró. Excepto en unas circunstancias muy particulares, suelen ser mal aceptadas las novedades. He aquí una serie de reacciones que no son universales pero sí típicas: 1) Es estúpido. 2) Es falso, ni más ni menos. 3) Alguien lo dijo hace mucho. 4) Todo el mundo lo sabía. 5) Yo mismo lo había dicho ya (o mi director de tesis). El caso de los fractales fue extremo, porque yo mismo había recopilado los menores precedentes de forma muy completa. En efecto, había que replicar de antemano a la etapa 1). También había que demostrar a la 2): a pesar de ser totalmente original la teoría de las fractales -como todo lo que cuenta- tiene raíces históricas muy profundas. Lo malo: cuando todos llegaron a la etapa 3) mi lista les facilitó la tarea a ciertos detractores. Pero todo eso pertenece al pasado. Soy yo -que no ellos- quien iba a seguir descubriendo raíces aún más profundas, pero la originalidad ha dejado de ponerse en tela de juicio.

FA: ¿Cree Ud. que las matemáticas son un lenguaje?

BM: “Las matemáticas son un lenguaje” es una boutade que se puede atribuir con toda exactitud. El eminente físico Josiah Willard Gibbs, gloria de Yale, hablaba muy poco. Pero asistió a una reunión de facultad en la que se disertaba a propósito de las lenguas vivas obligatorias. Intentó hacer que se aceptasen las matemáticas como una lengua viva. Le falló el intento, pero la boutade ha perdurado. Creo que es muy acertada y muy errónea.

FA: ¿Podemos sobrevolar el lenguaje fractal pretendiendo que lo fractal es una panacea?

BM: Las fractales no son una panacea, ni mucho menos. En el desorden ambiente, proporcionan, al lado de lo euclidiano, un segundo oasis de sencillez.

FA: ¿Qué siente Ud. que a sus ochenta años trabaja todos los días viendo que tantos jóvenes investigadores se dedican a la geometría fractal?

BM: Un inmenso placer y lo hago lo mejor que puedo para que no haya competencia entre los jóvenes y yo. A fines de los ochenta, un amigo mío, un pensador muy sutil, me halagó diciendo: “Qué suerte tiene; ayer, era una moda, pero hoy ha llegado a ser un estilo”.

FA: ¿Qué opina de los que pretendían que estaba muerta la geometría poco antes del enorme salto hacia adelante debido a la informática?

BM: Nada más demoledor que los dogmatismos y las ideologías, y yo hice todo lo que pude para dejar de añadir otro nuevo. Además, en el contexto de su pregunta, la palabra “pretender” es una palabra floja. Una vez convencidos de que algo resulta inevitable, los ideólogos presionan cuanto pueden para que se realicen sus predicciones.

Ignacio García May: “Todo lo que nos quita la vida, las ganas de vivir, es vampírico”

14-diciembre-2009 · Imprimir este artículo

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Desde el 3 de diciembre de 2009 hasta el 10 de enero de 2010 el conde chupasangres más famoso de la historia, el dandy más perverso y pernicioso, batirá sus alas sobre el escenario del Centro Dramático Nacional (Sala Valle-Inclán). Ignacio Garcia May, dramaturgo y director del espectáculo, se ha propuesto desnudar el mito, extrayendo su significado profundo.

Drácula en el cine, en la literatura, en el cómic… Hay un Drácula turco; está Blackula, el vampiro del Black power; un Drácula porno (Drácula chupa)… En fin, ¿cuál es el Drácula con el que te quedas?

El de la novela original, sin duda ninguna. Y sobre todo con esas partes de la novela que nunca se han hecho y que son las que intentamos hacer nosotros: aquellas que no tienen que ver con la acción, sino con la emoción de los personajes, con sus miedos y sus deseos, y con su reflexión, casi teológica, sobre el bien y el mal.

Quizás por culpa del cine, la gente identifica a Drácula con terror y se olvida del aspecto sexual del mito. ¿Tú eres de los que opina que el conde era Freud en estado puro?

Yo creo que hay una idea equivocada sobre la represión victoriana/eduardiana; no es que no hubiera sexo, es que no se mostraba. Pero en esa época prolifera la literatura pornográfica, en la que colaboraron incluso autores mayores como el capitán Richard Francis Burton, y los periódicos se regodearon en todo el aspecto sexual de los crímenes de Jack el Destripador. Por otra parte, en Drácula hay erotismo, pero no sólo erotismo. Y me gusta más Jung que Freud. De hecho, nuestro Van Helsing es un trasunto de Jung.

En cierto modo, ¿Drácula no es un Casanova o un Don Juan perdido de tanta noche?

Drácula es, más bien, un Milosevic, acostumbrado a vivir en el horror y a generarlo hasta el punto de convertirlo en su medio natural. Creo que el aspecto sexual del mito se ha exagerado en virtud, insisto, no de la represión eduardiana, sino de la de los propios comentaristas e investigadores del mito, que proyectaban (Jung, de nuevo) sus propias fantasías incumplidas…

Has comentado que los góticos saldrán defraudados de tu obra…

Frankenstein es un libro gótico, pero Drácula no. Drácula es una paradoja literaria radical: es la novela fantástica del naturalismo. En ese sentido, hemos sido fieles a la estética original. No queríamos hacer una obra de Tim Burton, sino de Bram Stoker (y de su mundo: Henry Irving, Gordon Craig, Ellen Terry, Bernard Shaw…)

Coincides en la cartelera con Luna nueva, fenómeno mediático para fans adolescentes. Ahora las niñas de quince años se tirarían al cuello del primer vampiro que pillaran. ¿Qué es lo que los hace tan seductores?

Los vampiros de diseño son una metáfora de esa sociedad que pretende mantenernos a todos jóvenes, guapos, musculosos: la sociedad del botox y de los gimnasios. Pero, francamente, yo que fui (y no por voluntad propia) el más joven de los jóvenes dramaturgos, cuando el teatro español se inventó ese concepto falaz en los ochenta, estoy muy feliz de cumplir años. Lo que las adolescentes no saben es que el vampiro no da la vida eterna, sino la muerte eterna. Como el botox…

Conocerás algunas de las numerosas versiones escénicas de Drácula. Varias de las películas, y sé que eres cinéfilo, se basan en ellas… ¿Te has apoyado en alguna de esas adaptaciones de la novela de Stoker o has tirado por tu propio camino?

Creo que, sin exageración, las he visto todas, incluso la versión turca de la que hablabas al principio… Y, como espectador, tengo cierta querencia por las películas de la Hammer, no sólo las de Drácula. Pero no me he basado en ninguna de ellas. Por el contrario, nuestras referencias iban por otro camino: hemos hablado de Dreyer y de Tarkovski.

¿Y en la literatura, has repasado a los Goethe, Byron y Polidori, Hoffmann, Le Fanu, Dumas y compañía?

También los he leído mucho, en su momento. Pero tampoco han sido referencia inmediata. En este caso, de quien hemos hablado en los ensayos era de Ibsen, de Maetterlinck, de Chejov.


Y, hablando de referentes, ¿cómo sobrevivir a toda la iconografía de la que se ve envuelto el personaje? ¿Cómo ser impermeable a la cabeza rapada de Nosferatu, a esa estética kitsch de las antiguas películas de la Hammer, a la mirada de Bela Lugosi?

Volviendo, tozudamente, al libro y a la época fascinante en que se escribió. Stoker es contemporáneo de Oscar Wilde, de Yeats, de William Morris (que también está en la escenografía) de Machen, de Crowley…

¿Qué puedes adelantarnos de la puesta en escena? ¿Hay muchos efectos o has optado por una contención más clásica?

No hay capas, no hay colmillos, no hay sangre, no hay estacas. Unos cuantos paneles (Gordon Craig estuvo en el origen de la propuesta) y dos sofás. Sí que jugamos bastante con la luz y hemos buscado (y espero haber conseguido) un naturalismo actoral.

Roger Vadim afirmaba en un libro que los vampiros están entre nosotros, ¿qué opinas?

¡Tengo la primera edición de ese libro! Incluye un relato maravilloso de Gogol, El viyi, del que se hizo una película rusa también fascinante. Los vampiros siguen, por supuesto, aquí: todo lo que nos quita la vida, las ganas de vivir, es vampírico.

Existen muchas formas de ocio: se puede leer un libro, salir a correr, jugar a baloncesto o incluso relajarse en casa. Lo bueno de internet es que ha traído la oportunidad de jugar en un casino desde casa. Lo mejor es que se puede jugar con bonos gratis, aprovéchese de ellos

Mae Kurtz

27-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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“LA REALIDAD VA POR SU LADO Y YO POR EL MÍO”

Conocí a Mae Kurtz hace apenas algunas semanas. Su voz, evocadora como pocas, tiene la capacidad de crear y abolir estados de ánimo. Se acompaña de buenos músicos. En su conciencia, la linterna mágica y el Rey del Rock…

Para un neófito de la crítica musical es difícil adentrarse en el mundo de los géneros; algunos como el “rock” abarcan demasiadas cosas distintas. ¿Cómo podemos clasificar la música de Mae Kurtz?

La verdad es que es difícil clasificarse uno mismo, porque una cosa es lo que sientes y cómo lo expresas y cómo el otro recibe el mensaje. Yo me defino como rock melancólico y, sí, algo oscuro quizá, pero no me siento cómoda con las etiquetas. ¿Por qué clasificar? A veces suena poco creíble, pero diría que mis canciones parten del rock clásico y del jazz antiguo, aunque parece que el resultado es otro cuando se filtra por mi persona.

Me parece que hay cierto desgarro, cierta pena negra en tus canciones. Algunos poetas lo han afirmado antes… ¿Es la melancolía la mejor semilla para la creación?
En mi caso sí. Es curioso porque cuando más alegre estoy, menos necesidad tengo de buscar mi espacio creativo. Supongo que variará según las personas y el tipo de música que realicen, pero para mí la música es una necesidad vital que aflora en momentos tristes. Soy de tradición romántica. (Risas)

Todo empieza cuando descubres que tu portátil es la manera idónea de llevar a la práctica un proyecto musical que por el momento era solo una quimera, que necesitaba de más ingredientes que la guitarra y la voz, por sugestivos que éstos fueran. La manera de hacer música se está transformando a la velocidad del rayo ¿Hay que ser optimista?
Bueno, ni optimista ni pesimista. La realidad va por su lado y yo por el mío. Sí que facilita, pero no siempre para mejor, simplemente es diferente. A mí me ha satisfecho el poder controlar todo el proceso, escribir las líneas de cada instrumento sin depender de nadie. Me ha dado libertad, pero en algunos casos, facilitar el hacer música es como el facilitar viajar a todo el mundo. También existe la posibilidad de saturación.

Instrumentos como el violín y el cello han estado desterrados largo tiempo en ciertos géneros musicales. Se llevan muy bien con tu voz… Y aportan un tono… Seguro que tú puedes definirlo mejor.
Bueno, el cello es uno de mis instrumentos preferidos. Su sonido me transporta, se relaciona muy bien con mis sentimientos… Es grave, melódico y melancólico, así que no veo por qué no. Antes había que romper con lo clásico, crear algo nuevo, ruidoso, enchufado. Pero llegados a cierto punto, la música clásica y sus instrumentos pueden, en muchas ocasiones, expresar tanto mejor ciertos estados de ánimo.

Los 80. Una década, lo que se dice, prolífica en el ámbito de la música. Joy Division vuelve a sonar en los bares –si es que alguna vez dejó de hacerlo-. He podido notar que tienes muchas querencias por la música de esta época. ¿Cuáles son tus referentes? O simplemente… La música que escuchabas antes de arrojarte a la piscina.
Sí, eso he oído decir, que suena a post punk. Pero en realidad, la música que escuchaba antes, digamos la que me ha influido, es justamente de otra década… Mi ídolo fue Elvis durante muchos años y lo combinaba con Janis Joplin, con Billie Holliday, con Edith Piaf, con The Doors, con David Bowie, con Otis Redding…nada que ver, vaya.

Sobre el escenario Mae parece un enfant terrible nerviosa, atormentada… Su imagen es puramente andrógina y cinematográfica. Los músicos que la acompañan también tienen aura. ¿Consideras que es indispensable para un grupo crearse una imagen icónica? O aún más… ¿Diseñar una puesta en escena?

Bueno, supongo que no está de más tener una imagen icónica. En todo caso, sí que pido a los músicos que vayan de negro, por una cuestión más estética que icónica, la verdad. Y en lo referente a una puesta de escena, no estoy segura, soy más de las que piensan que se tiene o no se tiene. En todo caso, sí que se debe mejorar siempre, pero simplemente para el público.

Tu último concierto… Pese a los problemas prácticos de la sala, el directo me emocionó. Hay artistas que dicen que el proceso de creación se basa fundamentalmente en la composición y la grabación. ¿Qué aporta a este proceso el directo?

Es complicado. El directo no tiene casi relación con el proceso anterior. Yo hago música sola, en soledad y en mi mundo. El directo significa compartir tu música; primero con los músicos y que la expresen tal como tú la sientes, y después con el público a quien, en realidad, no he tenido en cuenta a la hora de crear… Así que… el directo en mi caso es aprender a compartir. Pero me está gustando.

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