Emociones y Nueva Escuela

Es imprescindible impartir una educación emocional para poder alcanzar una felicidad personal y una buena convivencia social.

La inteligencia emocional ha de enseñarse dentro del contexto escolar, atendiendo a las experiencias vividas que todos los días tienen, trabajando la habilidad de controlar los impulsos, la ansiedad, tolerar la frustración, motivarse a sí mismos, comprender a los demás.

Los conflictos son inherentes a la vida, manejar las herramientas básicas para resolverlos nos permite vivir de forma más espontánea, responsable y creativa.

Existe una interacción profunda entre la razón y las emociones, determinados aspectos del proceso de la emoción y del sentimiento son indispensables para la racionalidad.

Leroux considera que la influencia de las emociones sobre la razón es mayor que la que ésta última tiene sobre aquellas. Las emociones tienen una poderosa influencia sobre las creencias. En el fondo instintivo de nuestro ser no pensamos, sentimos.

La función intelectual es una función abierta al conocimiento de todo lo posible incluso de aquello que parece imposible. Aplicar la función intelectual al conocimiento de las matemáticas, la física, la filosofía o la economía, específicamente, o predeterminarla para tener éxito en el aprendizaje de las materias curriculares, limita la inteligencia, excluyendo o no reconociendo a todo aquello que no forma parte de las materias curriculares. Es una mirada miope, reduccionista de la inteligencia. Así, el sistema social establecido decide lo que es inteligente y lo que no lo es.

Nos llena de entusiasmo poder considerar ciertas habilidades como candidatas a una inteligencia, así nos lo hace sentir Howard Gardner en su libro “inteligencias múltiples” donde pone de manifiesto la existencia de siete inteligencias tales como la musical, la espacial, lingüística, lógica matemática, la intrapersonal, la interpersonal y la cineticocorporal.

Es imprescindible reivindicar la importancia que tiene introducir entre nuestros jóvenes el estudio de ciertas áreas, tales como las manualidades, el arte, la meditación, la agricultura, conocimiento de la naturaleza en vivo, cuidados de la salud, psicología humanísta….( el desarrollo del conocimiento en el campo de lo afectivo y en el de las relaciones interpersonales, el sentido de una vida en una comunidad).

Tenemos una sociedad desequilibrada entre los aspectos cognitivos y los afectivos, que potencia las funciones centradas fundamentalmente en el razonamiento y la reflexión en torno a temas que no están relacionados con lo personal, ni con los aspectos emocionales del ser humano, muy bien preparada para progresar en el campo de la tecnología, pero creando analfabetos emocionales. Por lo tanto, desarrollar el conocimiento en el campo de lo afectivo y relacional es una tarea prioritaria de la que debiera ocuparse la enseñanza obligatoria. Tener capacidad de criterio, de discernir, de ser responsables, útiles, buscar un sentido, una dirección, ha de empezar por lo privado, lo cotidiano, nuestro pequeño mundo afectivo, para poder derramarse a lo público.

La mayoría de los alumnos se cuestionan para qué les sirve aprender tantos ríos de memoria, cuántas veces han utilizado la raíz cuadrada fuera del contexto educativo… no tienen idea de la función que cumplen éstos conocimientos ni de su aplicabilidad.

Las materias curriculares deberían impartirse relacionándolas con experiencias vitales que permitieran al alumno otorgarles un significado y convertirlas en algo que les concierne. El aprendizaje artesano de un oficio supone liberar a nuestros hijos de una posición parasitaria en la sociedad.

Me pregunto por qué lo que se aprende en la escuela no se hace servir y lo que sirve no se aprende en la escuela.

¿Vemos a los jóvenes con su realidad, sus intereses, sus problemas? ¿O por el contrario alimentamos una neurosis donde el falso ser prevalece para poder sobrevivir en una sociedad de la que hay que defenderse separándose, compitiendo, comparándose, etiquetándose y consumiendo; donde no educamos para ser y poder desarrollar una conciencia sino para alimentar todos los mecanismos de defensa posibles en las relaciones con los demás; dónde ya no es cuestionable la utilidad de lo que se aprende ni de lo que se hace porque los trabajos son fantasmas encorbatados con mejores o peores resultados económicos?.

Los padres y los educadores en general tienen que trabajarse mucho para no reproducir los defectos educacionales que han recibido, tienen que romper con multitud de “deberías” perjudiciales para el crecimiento. Tienen que ir descubriendo su propia cárcel, hay que se muy humilde para poder educar, tener la capacidad de sentirse en una constante fase de creación con uno mismo. La autocrítica es el motor de todo cambio educativo.

La alegría nace al poder acercarse al otro no desde la autoridad sino desde el corazón y para esto no hay recetas, lo que sí me atrevería a animarles a todos esos adultos a que se bañaran en una ola de amor y de respeto a la diversidad.

Cada organismo es uno, no hay dos iguales, creo que esto nos da una idea de que en la biología hay algo divino, que hay multitud de enlaces y tejidos en la autorregulación organísmica que no podemos controlar, que la ciencia investiga constantemente para saber que cada vez sabemos menos y que ante esta incertidumbre sólo podemos inclinarnos y percibir de una manera más amplia, menos cartesiana, con un conocimiento no circunscrito a lo mental, con el corazón abierto.

Memorias de un esteta

Luis Racionero nos obsequia a sus lectores con la edición en RBA de unas deliciosas Memorias de un liberal psicodélico que dan un buen repaso a lo que ha sido la vida cultural de Occidente en los últimos cincuenta años. Dentro de un par de siglos, cuando algunos eruditos devoren sus páginas en una noche de glorioso insomnio —tal y como le sucedió al autor de estas líneas—, los futuros lectores se dirán: ¡Este hombre no se perdió ni una! Y la verdad es que nada falta en estas entretenidísimas memorias culturales, repletas de humor, inteligencia, anécdotas, viajes y pensamiento. Otra virtud de este libro es que se aprende leyendo en sus páginas: a ser persona, a crecer espiritualmente, a borrar tontos prejuicios y a abrir alma y corazón a nuevas visiones de la realidad.

Es de agradecer que el autor haya viajado tanto y conocido a tanta gente, eso le libra a estas memorias de no empantanarse en el cejijunto e hirsuto panorama de la cultura patria, aunque no faltan buenas lanzadas a moros para nada muertos y muy influyentes (impagables sus retratos de Gimferrer y Tapies, por ejemplo). Como es inevitable en un españolito de su generación, la cosa pública asoma su fea jeta y, por lo visto y leído, pocas veces para bien. Curiosamente, los políticos que resultan más interesantes (Areilza o Senillosa) conocieron la amargura del fracaso electoral. No carece de lógica semejante destino en un país como este.

¿Será nuestro Racionero una reencarnación de Wang Wei y su masía catalana un coto de los ciervos enloquecido por el garbí? A este lujo de nuestra cultura, a este sabio taoísta, le han salido unas memorias que recuerdan mucho a las de otro sinófilos, Harold Acton y John Blofeld, por ejemplo.

Lector curioso: disfruta de su divina ironía, de los interesantes retratos de Pla, Dalí, Hofmann, Marcuse, Alan Watts o Steiner, deléitate con su refinada cultura y aprende, empápate de civilización y buen gusto.

El Peligro Amarillo (Ya lo decía mi abuela)

El capitalismo muta. En un mundo aparentemente anárquico, el gran Partido Comunista Chino impone sus normas al mercado: devalúa su moneda a placer, prohibe huelgas, arrastra millones de campesinos a corrales de trabajo, levanta mares artificiales. No paga seguridad social… Progreso en movimiento.

Esa inmensa teocracia atea china sólo cree en el dinero. Hoy podemos confirmar que el comunismo fue una avanzadilla del capitalismo en las sociedades premodernas.

El Hombre Nuevo de Mao trabaja, ahorra, se expande, se reproduce pero casi no muere. Ni descansa ni goza, ni reza ni sueña… Es biopoder puro.

A medida que China crece, el mundo mengua. ¿No somos conscientes? ¿Por qué admitimos esta competencia desleal sin límites? Porque el capital no tiene patria, que diría Marx. ¿Por qué nos preocupa la Democracia (derechos humanos) en todo el mundo menos en China?

Las factorías humanas de dibujantes chinos nos mandan un presupuesto: Si sus trabajadores llevan pañales, resulta algo más barato porque no deben parar para ir al baño… Muy estimulante.

Han fundado un Corte Chino en mi calle. Inenarrablemente barato, es el espejismo de lo que va a quedar de España.

Dos amigos ingenieros de sistemas Alcatel tienen UN +1. Eso significa que un ingeniero chino les acompaña a todas partes y manda toda la info a Pekín. No es ciencia ficción, es realidad fricción.

Los chinos en Europa estadísticamente casi no mueren: ¿acabaran todos en el jamoncito del arroz tres delicias?

En África hay siete millones de campesinos chinos haciendo trabajar a todo el mundo (gran pesadilla africana).

Cada año, un millón de ingenieros se licencia en el Gran Oriente, mientras las familias de comerciantes son financiadas para conquistar tu barrio.

No es una cuestión de color, es cuestión de humanidad.

Significado y potencia de las masivas protestas del 15 de mayo

Por primera vez en 40 años de régimen político y, en medio de la crisis económica más profunda de los últimos ochenta años, decenas de miles de ciudadanos han recorrido España ¡pidiendo democracia!

Ello supone un serio aviso para el poder político por varios motivos y causas:

El primero es la presencia mayoritaria en las concentraciones de la generación que hoy tiene alrededor de 30 años. Esta generación (la primera educada en la democracia, centoeurista, apolítica y “sin salida”) no se identifica con el actual régimen político y comienza a dar señales de movilización. El desencanto de la gestión socialista y las dificultades de emancipación de esta franja de población, hace que muchos de los que salieron a la calle contra el PP lo hagan ahora contra lo que llaman PPSOE.

El segundo motivo es el carácter espontáneo de las concentraciones: nacidas de las redes sociales a través de Internet y sms, aunque a partir de pequeños movimientos alternativos. A pesar de la vinculación de las marchas con grupos anarquistas y de la izquierda radical, la naturaleza de las movilizaciones es por ahora acéfala. El carácter espontáneo de las marchas apunta al desarrollo de una onda política de larga duración que seguramente padecerá el entrismo de grupúsculos y la infiltración de las fuerzas de seguridad. Por ello, es absolutamente necesario que discurran por vías pacíficas.

El tercero motivo de preocupación para el poder es el carácter libertario y profundamente deslegitimador de las instituciones que tienen las manifestaciones. Al discurso antirégimen (República, democracia representativa, anticorrupción y contra la partitocracia) se suma la crítica feroz al capitalismo especulador (Bancos, FMI, usura y explotación). Ambos ejes movilizadores son uno solo al unir el análisis global al caso español.

El cuarto motivo es la deslegitimación absoluta de los tradicionales interlocutores sociales (PPSOE, CCOO Y UGT, Medios de Comunicación, etc)

El quinto síntoma es la aparición de posibles interlocutores nuevos y directos de aquellos que no se sienten representados por el Sistema: Asambleas de parados, los “jóvenes sin”, familias desahuciadas por bancos, abstencionistas, etc.

La sexta clave de las movilizaciones supone el señalamiento directo y presente de los “causantes de la crisis” en calidad de enemigos: oligarquías financieras (Botín fue nombrado más de veinte veces) y “sus siervos” (los partidos políticos mayoritarios, los medios de “desinformación” y los dos grandes sindicatos).

La potencialidad de este movimiento es enorme si rompe el silencio informativo y se autoorganiza.

En la medida en que conecte con las clases productivas paradas (generaciones de 40 a 60 años) y que permanezca suficientemente abierto y desideologizado, asociado a causas concretas, puede constituir la primera señal seria de agotamiento y declive del Sistema del 78.

Tormentas de polvo que llegan de África

“El cricket civiliza a la gente y crea buenos caballeros. Quiero que todo el mundo juegue al cricket en Zimbabwe. Quiero que la nuestra sea una nación de caballeros” - Bob Mugabe.

Estaba yo respondiendo un correo electrónico cuando me topé con un par de artículos antiguos, que me hicieron pensar.

Viendo como están las cosas por el norte de África, y con muchos dando voces al respecto, uno no puede… no debe… parar de pensar y preguntarse ciertas cosas, como la pertenencia de algunos dictadores cleptócratas gobernantes de países en revuelta a ciertas afiliaciones internacionales, o de la doble vara de medir que ‘Occidente’ aplica al continente africano en general.

Ahora que se habla de revoluciones, cambios de gobierno, democracia y demás, creo que también sería hora de empezar a hablar, y muy seriamente, de cosas como la PAC y de como afectan al desarrollo africano.

En uno de los artículos que comentaba, escrito 6 años atrás, decía que África es el único continente que no ha participado de la globalización. Y sus propios habitantes reclaman poder entrar. Pero desde la colonización, se les ha enseñado a mendigar. Las campañas de ayuda mandando ropa de segunda mano o comida, no solo no arreglan ningún problema, si no que los agrava y aumenta, ya que se han inundado los mercados con ropa gratis y comida barata, lo que ha destrozado las economías locales.

Hay que dejar de tratar al continente africano como “el hermano pequeño e indefenso, al que hay que cuidar y sacarle las castañas del fuego”… simplemente para lanzarle luego a las brasas. Saben muy bien cómo valerse solos.

El cambio a la democracia que puede llegar en los países norte-africanos no está mal (hasta que no lo vea…). Es bastante mejor que una cleptocracia dictatorial a manos de un fulano y sus amigotes, que llevan sentados puño en alto en la misma silla desde los años 80.

Pero para que los acontecimientos de estos días y semanas tengan realmente una repercusión a largo plazo y cuajen, paralelamente hay que parar de mandar ‘ayuda humanitaria’ y destrozar su economía. Hay que abrir mercados para que puedan empezar y continuar con sus negocios. Es necesario que licenciados en informática no tengan que poner un chiringuito ilegal de venta de fruta en un mercado para vivir, y terminen prendiendose fuego.

Quitar al presidente y poner al que estaba justo debajo de él no es un cambio: es una tomadura de pelo y es tratar de imbécil a todo el que está mirando. Es la misma mierda, simple y llanamente. Los cambios políticos no sirven de nada si la economía de un país sigue estancada en un charco de fango espeso, mientras la casta dirigente sigue bombeando dinero a sus cuentas y la gente de la calle tiene que vivir de desguazar coches y hacer trapicheos en los mercados negros, ya que es imposible competir con los miles de toneladas de trigo y maíz subvencionado que señores como José Bové cultivan y venden a los países en desarrollo por debajo del precio de coste.

Una vez se levantan las prohibiciones, las barreras en forma de aranceles, la PAC y el resto de medidas que impiden que África pueda competir de igual a igual, incluidos los cientos de millones provenientes de la “Ayuda Humanitaria” que van a parar a los bolsillos de la casta de cleptócratas africanos, éstos desaparecerán. Hay que cortar el grifo a los ladrones, y esto se hace permitiendo que los habitantes de éstos países puedan participar libremente en los mercados globales, como hacen las empresas europeas, americanas, asiáticas y oceánicas (y algunas de Sudáfrica).

África necesita comerciar, no ayuda. Los africanos no son “negritos que se mueren de hambre” a los que hay que ayudar, si no personas increíblemente capaces a los que hay que dejar trabajar. ¿A qué tenemos miedo?

La regresión de Internet

El año 2007 es el año de la gran celebración dospuntocerista: se multiplican los congresos y conferencias en todo el mundo, los medios hablan continuamente de la Wikipedia y aunque todavía siguen hablando de blogs, empiezan a recoger noticias sobre los primeros pasos de Twitter y el crecimiento de Facebook. La búsqueda «web 2.0» alcanza su máximo histórico según las gráficas de Google Trends, a partir de ahí dibujará una escarpada bajada. El iPhone de Apple sale al mercado.

Es también año de presidenciales en Francia. Sarkozy quiere ganar la batalla de la red. Un mapa publicado entonces muestra a los más de 80.000 blogs que apoyan al candidato. A la cabeza de ellos el famoso bloguero Loïc LeMeur aporta el conocimiento del terreno y el prestigio hacker con el que el candidato quiere resarcirse del susto de las ciberturbas de 2005. Pero el sistema político europeo no es como el americano: las redes no están para recoger fondos, sino para expresar adhesión. No ponen en jaque a los viejos aparatos electorales, que a diferencia de en EEUU no les necesitan para ganar independencia de los grandes contribuyentes, sino que los refuerzan a la manera de una hinchada futbolística. Y la vieja guardia se da cuenta. Tras la campaña se pulsa el botón de apagado.

El día después de las elecciones presidenciales, las gigantescas redes de blogs de ambos candidatos se deshinchan rápidamente. Un sabor agridulce queda incluso entre los seguidores del nuevo presidente. El aparato político, sin embargo, está encantado. Creen haber encontrado una forma de incluir la red en la campaña que la concibe como el aparato de una provincia periférica más. El coste invisible habrá de pagarse más tarde, cuando al intentar legislar sobre Internet, grandes sectores de la blogsfera no se sientan ya comprometidos con el presidente y se dediquen a erosionar su popularidad.

No obstante, un nuevo modelo se está asentando. Tan sólo unos meses después, en enero de 2008, las primarias estadounidenses serán una campaña basada en el prejuicio en la cual a la red no le queda otro papel que el de mero canal para alimentarlo. Romney, Obama y Clinton no salen indemnes. La comunicación política en red se entiende, desde un malévolo infantilismo, como terreno de video-maledicencia y juego de cromos. En ese marco, lo realmente novedoso de la campaña en red de Obama fue unir las técnicas recaudadoras que los demócratas habían ensayado en 2004 con la concepción de hinchada en red de Sarkozy, en una cultura de la adhesión a la que servicios como Facebook se ajustan como un guante.

Adhesión. Esta es la clave de la comunicación y la política en Facebook. La palabra pertenece en ella al líder, que por primera vez se comunica directamente con una masa de adherentes que ya no viven en foros y blogs, sino en pequeñas fichas donde el tamaño mismo de los mensajes difícilmente permite generar reflexiones alternativas y espacios deliberativos autónomos.

Tras la victoria presidencial, Obama escenifica su resistencia a dejar la Blackberry. Hay mucho contenido y densidad simbólica en este gesto. A diferencia de Sarkozy, el líder no quiere dejar la red. Quiere seguir comunicándose directamente con ella. A fin de cuentas, el modelo no es ya el de la emergencia y efervescencia conversacional que asustaba a los aparatos. Se ha convertido, y es el mérito de Obama haberlo entendido, en unidireccional. En una radio alternativa que el presidente pretende utilizar como un nuevo Roosevelt. El país, el pueblo, se ha convertido en un recipientario homogéneo que escucha directamente al hombre que representa la esperanza y habla cada vez más con lenguaje papal, situándose discursivamente por encima de la política. 2008 parece 1932 sin hiperinflación.

Los nuevos servicios estrella serán pronto jaleados por los medios tradicionales. La campaña presagia ya una estrategia de recentralización de la red en la que Google ha sido pionera. La cultura de la red, que ya había pasado de la interacción de la blogsfera al participacionismo de la Wikipedia, se precipitaba hacia un escalón aún más bajo: la cultura de la adhesión.

La metáfora ciberpunk de las topologías de red ha de ser leída en sentido contrario. De 2002 a 2005 los relatos de futuro se construían a partir de la blogsfera (una red distribuida) y de la experiencia y consecuencias sociales de la cultura de la interacción que llevaba pareja y que, a las finales, no era sino la experiencia social de la plurarquía en un entorno definido por la lógica de la abundancia.

De 2005 a 2007, los años del dospuntocerismo, el foco mediático recaerá sobre la Wikipedia, Digg y otros servicios web participativos: agregadores de contenidos cuyo crecimiento insinúa una arquitectura de red descentralizada. Discursos que exaltan la cultura de la participación. Pero participar no es interactuar. Se participa en lo de otro, se interactúa con otros. Los nuevos servicios dospuntoceristas se piensan desde la generación artificial de escasez: votar, decidir entre todos los que pasen por ahí la importancia de una noticia o la relevancia de una entrada enciclopédica y, sin tener en cuenta la identidad o los intereses de nadie, producir un único resultado agregado para todos. Todo se justifica sobre el discurso dospuntocerista. El rankismo y el participacionismo se convierten en arietes de una mirada sobre la red donde se recupera la divisoria entre emisores y receptores.

Pero, desde 2008, Facebook y Twitter, dos redes centralizadas basadas en la cultura de la adhesión, se convierten, en parte gracias al tranquilizador reenfoque obamista, en los favoritos de la prensa del mundo. Sus usuarios crecen exponencialmente y hasta el Departamento de Estado recomienda a los disidentes iraníes que los utilicen -en lugar de los blogs- para coordinar sus protestas. Los ciberactivistas chinos pronto descubrirán lo fácil que es censurar o eliminar cualquier medio de comunicación centralizado. Fan-Fou, la versión local de Twitter, se cierra de la noche a la mañana durante los conflictos étnicos en el oeste del país. In-Q-Tel, el fondo de inversiones de la CIA, centra sus inversiones en empresas dedicadas a espulgar y analizar la ingente cantidad de información centralizada por los cada vez más masivos libros de cromos del siglo XXI.

Tampoco es que las grandes compañías tecnológicas se hubieran compinchado con los estados para matar la red en una conspiración de altos vuelos. Simplemente habían descubierto, por fin, una clave para evitar la disipación de rentas que en Internet había sido aún más característica que en ningún mercado.

Son los casos de éxito favoritos de las revistas económicas: Google, Facebook, Apple… Todos ellos apostaron por competir utilizando la infraestructura como ventaja competitiva, para atesorar la mayor información de los usuarios posible y generar escasez artificialmente mediante «corralitos» cerrados. El iPhone y el iPad se presentan como la forma al fin encontrada de monetarizar Internet y hasta de recuperar el poder de la prensa tradicional. Wired se pregunta -feliz- si la web ha muerto. La nueva apuesta consiste en conseguir que los usuarios se olviden del navegador, ese peligroso botón de todo lo demás, que pone tan difícil obtener rentas extraordinarias y obliga a innovar continuamente.

En tan sólo ocho años, la evolución de la Web 2.0 ha conseguido revertir -al menos en parte- el desastre que el fracaso de las puntocom supuso para los que querían dominar la red sin asumir los valores de un mundo que es al mismo tiempo distribuido y globalizado. También en la red el capitalismo que viene parece retrasarse.

Foto | Kenny Møller

* La regresión de Internet es un capítulo de Los futuros que vienen, el último libro de David de Ugarte que presenta este martes en Zaragoza.

¿Cuándo se fastidiaron las Navidades?

26-diciembre-2010 · Imprimir este artículo

Por

Me gusta leer los posts que se escriben el día de Navidad. Junto con el tradicional asesinato con el cuchillo de trinchar de la Nochebuena -la excepción que confirma el milagro- pintan el panorama emocional de una fiesta cada vez más triste. Triste porque -sobre todo donde no hay niños- ni siquiera se celebra ya el hecho de celebrar, el «estar juntos». Navidad es un ritual que su protagonista, la familia más o menos extensa, cada vez disfruta menos. Recuerdo un artículo que me llamó la atención:

Quien impulsa la guerra [familiar y social en Navidades] es la derecha radiofónica y su cruzada incansable para polarizar y dividir nuestro país, nuestras cenas navideñas y sacar beneficio de hacerlo. Me lleva a pensar que tal vez, debería regalarle a mi padre un iPod y un surtido CDs de música surf por Navidad. Sería un regalo para los dos.

¿Les suena familiar? Lo curioso es que hablaba de EEUU. Y es que a lo mejor la responsabilidad de que Rubalcaba suplante a Papa Noel, los controladores a los duendes y la crisis al carbón de los -inexistentes- niños malos, no es de «cómo están las cosas», ni siquiera del tarado al que sabe dios qué le vió nuestra hermana. A lo mejor los tiros van por otro lado.

En «Navidad concreta» Diego, quién pasó un año como cooperante en Bolivia, arrancaba el día 26 hablándonos de cine:

La película “La última estación” desmitifica el icono redentor de Tolstoi resaltando cómo su universalismo no sólo serviría de semilla para la dogmatización del anarquismo cristiano, sino que sería el factor determinante en la degeneración de un punto fundamental de su vida: la relación con su esposa. El mito del amor universal antepuesto al amor real, a lo concreto.

Recogía una reflexión ya abierta por Bianka para acabar confesándonos que

Hace un año la cena de Nochebuena venía cargada de culpa. Mi experiencia en Bolivia y el conflicto universalista me impedían transmitir a mi familia sentimientos positivos. Qué injusto es flagelarse por una ideología medieval como el antimercatismo.

La comunidad y el entorno real de una persona es producto de la interacción y de la libre elección: a tu pareja la elegiste tú, si tienes hijos elegiste tenerlos tú, tus relaciones con tus padres y tu familia las construiste tú… son relaciones reales -más o menos existosas- que nacen de la libertad y la interacción.

Pero una persona no elige la nación, el «género» ni la clase social que le encasquetan culturalmente y desde el poder. No se puede modificar ni interactuar con una abstracción, viene dada y siempre, a lo largo de toda nuestra vida, va a venirnos dada.

Los universales son las categorías en las que el estado entiende su accionar y nacieron, como nos cuenta Foucault cuando el estado absolutista empezó a pretender «gobernar» la economía y por tanto los comportamientos agregados de millones de personas en extensos territorios. Dejar que categorías universales nos definan en términos de pertenencia y guíen nuestra vida es dejar de ser libres para optimizarnos a nosotros mismos como palancas y extensores activos de ese poder ajeno.

Y además, la fórmula más eficaz de destrozar unas Navidades.

Foto | Dr. Pat

Todos Inmigrantes

13-noviembre-2010 · Imprimir este artículo

Por

Inmigrante, decía Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo, es una persona poco ilustrada que cree que un país es mejor que otro. Cínicamente puede afirmarse que no hay país bueno, pero también es cierto que algunos son mucho peores que otros. Hasta el más civilizado y económicamente dotado puede ser una pesadilla en lo personal, si resulta que las circunstancias y los gustos de uno no coinciden con la mayoría. Hoy hay un nuevo país de asilo, uno en el que todos los habitantes somos recién llegados.

Imagina que vives en un pueblo de 2.000 habitantes en lo profundo de Extremadura. O en una aldea gallega de apenas un centenar de casas. O en la Serranía de Ronda. Imagina que tienes familia y amigos; que vas a la capital con cierta frecuencia, ves la televisión y eres asiduo usuario de la biblioteca municipal. Imagina que tus gustos se salen un poco de lo normal, no quedan saciados con La Noria y las últimas andanzas del equipo de fútbol nacional… Imagina que vistes en televisión hace tiempo una serie de ciencia ficción británica llamada El Enano Rojo, y desde entonces te apasiona. Que a través de tus lecturas has llegado a desarrollar un gusto extremo por la poesía francesa del siglo XVII. Que tus aficiones en coches se decantan por los modelos americanos de los 50 con carrocería de madera. Que eres homosexual. O que te apasiona el cultivo de orquídeas.

¿Cuáles son las probabilidades de que alguien, dentro de tu ámbito de influencia, comparta tus gustos? ¿De poder hablar con alguien de tus aficiones, esperanzas o pasiones, si éstas se salen de la media? ¿Cuántos han tenido que renunciar a desarrollar pasiones por estar solos?

El mundo está lleno de refugiados sociales. Personas que no encajan en su entorno; gentes cuyos gustos o manías son poco comunes, o contrarias a la cultura dominante allá donde viven, o simplemente ajenas. Gente que no puede perseguir sus sueños porque esos sueños son ignorados, en el mejor de los casos, o perseguidos en el peor, allá donde nacieron.

Todas esas personas tienen un nuevo hogar en un nuevo país.

Bienvenidos al ciberespacio, donde se acoge a los oprimidos, a los perseguidos, a los impopulares y a los feos; donde cada ser humano tiene la posibilidad de ser quien es de verdad con independencia de su sexo, edad, raza o religión. Un entorno que, como el Viejo Oeste, no es un lugar geográfico, sino un estado del espíritu. El único país donde podemos ser nosotros mismos… donde a nadie le importa que seas un perro, donde puedes encontrar gente como tú, seas tú como seas, vivan ellos donde vivan.

La Red es eso; un cabo lanzado en la oscuridad, un refugio de perseguidos y estigmatizados y solitarios y ajenos. El sitio donde nunca estás solo, porque alguien comparte tus emociones y pasiones en algún lugar, y puedes charlar con esa persona, contactar con ella, intercambiar experiencias y conocimientos por poco comunes que sean. Un lugar donde puedes ser tú mismo sin tener que preocuparte por el qué dirán, o pensarán, tus vecinos, tu familia, tus amigos. Donde puedes sacar esas partes de ti que nunca dejas entrever a tus conocidos, esos secretos deseos o ardientes intereses que estás demasiado avergonzado para dejar salir por temor, por soledad.

Un estado del espíritu donde todos somos inmigrantes, hasta de nosotros mismos; donde somos más y mejor nosotros. Donde podemos comunicarnos, a veces por primera vez en nuestra vida, con alguien que nos entiende.

Y luego dicen que hay adictos a Internet… y más que va a haber.

Queda la septima cara del dado-arte

1-noviembre-2010 · Imprimir este artículo

Por

¿Quién lanzará los dados nuevamente?

Anticipadores de todo y administradores de nada, los surrealistas fueron el germen natural de la revuelta. Sin escuela. Sin papeles. Hombres de acción. El surrrealismo, canto vital, transfiguró la forma. Productores con vocación (libertaria), exaltados de la imaginación, ya era mayo y debajo de las piedras estaba arriba. La pasión erótica y un humor corrosivo eran sus armas contra la razón burguesa. Contra el Estado, el estado de vigilia.

Todavía hoy arrinconados como meros escapistas. Ellos que se enfrentaron gozosos y en plenitud de vida al frío-desafío de desvelar el absurdo peregrinar de un hombre-gris.

Queda Arrabal como “superviviente de los tres avatares de la modernidad: el grupo surrealista, el movimiento pánico y la patafísica”. Queda el amor y cines de verano. Regression. Ushima Next24 arrabalesxsg.

Pandilla de inconscientes en “fría agitación de las columnas (…) del sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas”. El cine de los sueños. La obra que corta la digestión de los espíritus más tranquilos. Un apasionado llamamiento al asesinato de la cultura establecida. Hija del poder y sus acrósticos.

Queda “el tiempo”, la ilusión de saber que en Bombay están a 32 grados. Lo esencial es el tiempo cuestionado. La destrucción del tópico coronado. Catártico sobresalto del hombre bueno… cruzando el estrecho tohu-bohu.

Es la realidad lo que está en juego. La respuesta es el delirio. Romper con lo establecido. Lanzar los dados y que salga caro.

Inception, el prólogo hecho (en) cómic, la ciencia hecha (ficción)… Algo pasa. Un dado volador con siete caras. Mira en los bolsillos de Dom Cobb. Sueña con tu compañero de clase, aquella chica (del Salón del Automóvil) que se parecía a Elsa Anka, un erizo de mar, un poema moderno. Sueña despierto o vivo. Todo es Verano.


Ktarsis

Imagen principal: jaci XIII

La psicología y la filosofía se lían (y la lían)

22-septiembre-2010 · Imprimir este artículo

Por

Primero fue Marx. Luego Nietzsche. A continuación Freud. La “escuela de la sospecha”, como la llamó Paul Ricoeur, nos puso en permanente estado de alerta ante cualquier manifestación social, cultural o mental. Con ellos se acabó para siempre la edad de la inocencia. Y comenzó la edad del cinismo y la paranoia. Además del imperio de las comillas (“”). Olvídese de la realidad o de la verdad. Olvídese de usted mismo, estimado lector, que se cree un sujeto con nombre y apellidos. A partir de este momento los espíritus autodenominados “sofisticados” (yo también sé poner comillas) colocarán cualquier objeto o proceso bajo la etiqueta de lo “obvio” o lo “evidente” o lo “trivial”. Junto a la “realidad”, la “verdad” o el “sujeto”. Otra palabra favorita para ser encarcelada entre las comillas será “normal”.

Para la psicología contemporánea ya nadie es “normal”. Por un lado, las empresas farmacéuticas han “comprado” (pongo las comillas por si acaso…) a generaciones de médicos psiquiatras -que son regalados tanto con viajes a Congresos en los lugares más exóticos y lujosos como con ordenadores portátiles- a cambio de una medicalización de la vida mental, para lo que los psiquiatras han aumentado el tipo de síndromes y la reducción de los requisitos para padecerlos. Tendencia que se intensificará en 2013 con la publicación de la “Biblia” (interprete las comillas como mejor le parezca) de los psiquiatras, el nuevo DSM, versión 5.

Pero a esta medicalización de la vida mental no sólo contribuye la torticera relación entre médicos psiquiatras e industria farmacéutica. Otra vertiente tiene que ver con la especialización reduccionista de la profesión médica. Lo malo no es la especialización, claro, sino el reduccionismo: la idea simplificadora y simplona de que el método científico de corte fisicista es el único legítimo, eficaz y eficiente a la hora de tratar con la vida mental humana.

El desprecio hacia la visión humanista a fuer de artística del ser humano viene dado por un doble frente: el cientificismo mencionado que cosifica al ser humano como un mero objeto físico y, por otro lado, el nihilismo de la filosofía continental, sobre todo de raíz francesa, que se embarco en una cruzada antihumanista uno de cuyos principales cruzados fue Michel Foucault que en una entrevista con Alain Badiou muestra los rasgos negativos que derivarían en pocos años al descrédito en los ámbitos filosóficos de lo que había sido hasta hace poco la importante e influyente división francesa del pensamiento. Con esa mezcla de jerga oscurantista, abstracción vacía, desprecio hacia los datos y los hechos (en treinta minutos de entrevista no se escucha jamás un “por ejemplo…”), Foucault realiza el asesinato del “sujeto”, una entidad que considera -con inconsciencia, irresponsabilidad, y superficialidad- la versión ilustrada del Dios medieval. Y, sobre todo, esa hipocresía interesada. Porque el “sujeto” Foucault firma como si fuese un auténtico y real Michel Foucault (sin comillas). O el Anti-Sujeto que cobra como si fuese un Sujeto una conferencia…

El inconsciente freudiano era como un nuevo juguete que reclama toda la atención del niño grande, caprichoso, desvaído filósofo o psicólogo. Un parvenu como un nuevo rico del subconsciente. Foucault y Baidou se lanzan con aparatosidad y “ostentoreidad” a presumir de pulsiones y pasiones, del lado oscuro del consciente, del reverso tenebroso de la psique. De esta manera la mente te revela como fundalmente inconsciente, como un objeto lingüístico cerrado, autosuficiente y absoluto, en el que el subconsciente impone el advenimiento de un orden que rompe con el estado de cosas, la afirmación de un ámbito que obedece sus propias leyes y su propia lógica… De esta manera llegaron a la conclusión de que sólo hay una verdad: que la verdad no existe o que es inaccesible para siempre jamás.

Por el contrario, un programa ilustrado y humanista, es decir revolucionario, pasa por varios frentes: romper con el reduccionismo cientificista, alegar la comprensión psicológica de los mitos marxistas y psicoanalíticos -ese magma ideológico que los hizo retrotraerse al nivel de brujas y curanderos-, protegerse de los cantos de las sirenas industriales, y por el lado positivo, recuperar la dimensión cultural y simbólica, artística, de la comprensión de los fenómenos mentales: en definitiva, que no haya ningún psiquiatra o psicólogo que no conozca en profundidad la obra de Dickens, Tolstoi, Shakespeare o Galdós, Borges o Faulkner.

Luchar por una institucionalización holística de la enfermedad mental que conciba la recuperación como un proceso general del cuerpo y la mente en relación a las condiciones sociales. Por ejemplo -¡por ejemplo!- que las unidades psiquiátricas cuenten con jardines por los que pasear y charlar, bibliotecas en las que leer y cultivarse, gimnasios en los que ejercitarse. Mens sana in corpore sano para implementar las dos máximas sobre las que se basa la concepción mental occidental: el Conócete a ti mismo socrático-que subraya la dimensión cognoscitiva- y el pindárico Llega a ser el que eres -que apunta a la construcción de la identidad personal-.

Otra psicología y otra filosofía son posibles.

Página siguiente »