La sumisión de la OMS en el asunto nuclear

10-abril-2008 · Imprimir este artículo

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El 26 de abril de 2007, varias ONG iniciaron una acción permanente por tiempo indeterminado enfrente de la sede de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra.

Desde el 26 de abril 2007, 21º aniversario del accidente de Chernóbil, entre una y tres personas se relevan permanentemente en un piquete a 50 metros del edificio principal de la Organización Mundial de la Salud, en el lugar donde todos los empleados y visitantes tienen un Stop.

Estas organizaciones invitan a todas las otras ONG amigas del mundo a participar, dirigiendo millones de cartas a sus ministros de Salud respectivos para pedir que la Revisión del Acuerdo de 1959 entre la OMS y la AIEA sea incluida en el Orden del día de la próxima Asamblea Mundial de la Salud.

El Acuerdo de 1959 exige que la OMS consulte a la AIEA “cada vez que se proponga emprender un programa o una actividad en el ámbito nuclear”. Es decir, somete a la OMS a la AIEA impidiéndole emprender investigaciones, hacer publicaciones o declaraciones en materia de contaminación radiactiva.

El Acuerdo prevé también en su articulo III, “… tomar medidas de restricción para salvaguardar el carácter confidencial de algunos documentos”. Esta confidencialidad llevó a la no publicación de las actas de la Conferencia de la OMS de Ginebra sobre Chernóbil (23 al 27.11.95). La OMS se había comprometido a publicarlas en marzo de 1996, pero hasta el día de hoy los 700 participantes siguen esperando estos documentos.

Lo mismo ha sucedido en el caso de la contaminación radiactiva por las pruebas atómicas, los escapes de las centrales en funcionamiento “normal” y la creciente contaminación radiactiva debida a las guerras de Iraq, Yugoslavia y Afganistán.

El Llamamiento de los Profesionales de la Salud reclama que la OMS recupere su independencia, conforme a su Constitución, principalmente en el ámbito de las radiaciones ionizantes denunciando su sumisión al lobby nuclear.

El llamamiento se propone además instruir e informar a los Profesionales de la Salud a nivel internacional sobre las verdaderas consecuencias sanitarias en las regiones altamente contaminadas después de la catástrofe de Chernóbil.

Estas acciones han obligado a la AIEA a justificarse. Werner Burkhart, vice-director de la AIEA, asegura que la agencia «no esconde nada”. Y ha propuesto un diagnóstico independiente de lo que pasó en Chernóbil, “por ejemplo confiándolo a la Asociación Internacional para la investigación sobre el cáncer (IARC), basada en Lyon».

Pero es fundamental cuestionar lo que se entiende por «independencia». El doctor Michel Fernex, de la Asociación de médicos para la prevención de la guerra nuclear, que fue laureada del Premio Nobel de la paz en 1985, así lo hizo: “La IARC no es un organismo independiente porque es financiada esencialmente por Francia, donde el lobby nuclear es muy poderoso y el matrimonio entre la investigación y lo nuclear es mucho más importante que en los demás países.
« Lo nuclear civil y militar son hermanos gemelos. Para luchar contra el cáncer, en primer lugar hay que hacer prevención… Previniendo las irradiaciones nucleares”.

Así que encargar un informe a ésta u otras agencias oficiales es como pedir que los incendiarios hagan de bomberos, lo que es una estrategia clásica de desinformación.

Más información y contactos en:

Boletín armas contra las guerras (números 175 y 176)