PostUgarte, ¿setas o arcos?

Presentando a David junto al Vicealcalde de Zaragoza (clave de ciudad) y María que presentó las novedades de La Biblioteca de las Indias Electrónicas. Luego le tocó el turno a servidor.

La Presentación

Minutos después de invitarme a presentar este libro, David de Ugarte, me hacía otra invitación: matar a Europa. Yo acababa de matar a España, Cataluña, EuskalHerria y creo que a Flandes, lo que bien pensado era muy español. Todavía no he aceptado la invitación de David…

Pero este libro va de eso. “De dejar de pensar en grandes sujetos imaginados, que como héroes homéricos, forjarían la Historia a partir de sus vocaciones y destinos”.

De pasar de lo universal a lo real. A nuestra comunidad. Fecunda como un bosque de hayas, poetas, genios y arqueros. De innovadores y comerciantes que conocen los caminos que conectan con otros bosques y que como David en este libro un día se preguntaron:

¿Por qué pensar desde los supuestos intereses de unas abstracciones que no existen por sí mismas y que en todo caso no representan a las personas a quienes queremos y que nos importan?

Este libro defiende eso. Un comunitarismo antiutópico (tan palpable y real como nosotros mismos) que transciende la nación y las naciones de naciones y las naciones unidas… y el propio concepto de Humanidad.

Tan próximo como las cooperativas que suministran la materia prima del desayuno. Tan palpable como las estanterías del Mercadona cuando ya todo el mundo creía que la globalización arrasaría “nuestro super y nuestros cítricos”. Cuando lo pequeño no tendría cabida explotaron los bazares electrónicos y las oportunidades que genera INTERNET. Muchos conseguían sacudirse el yugo de las actitudes globalizantes adentrándose por un camino conocido (local) pero conectado. Soluciones locales y lógicas no ideológicas. Soluciones tan glocales como el local desde el que trabajamos con nuestros ordenadores interconectados.

Pero es aquí donde David de Ugarte, comunitarista antiutópico de inspiración liberal (perdón por la etiqueta, ya me corregirá) se pega de frente con la otra realidad que es la de siempre. El puto muro que frena el desarrollo de la sociedad abierta y que es la última línea de defensa de sus privilegios: las industrias dependientes del monopolio de la propiedad intelectual que dicta ACTA y todos los boes, la burocracia, los terrasubsidiados de la PAC, pasando por las mil redes clientelares del Estado y los caciques que se benefician.

Los privilegios, las barreras, los aranceles, las 40 familias, la concesión oligopolista… nada nuevo, todo viejo.

El resultado, escribe David:

Es un impasse en el que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de morir, pero en el que las condiciones que harían posible salir adelante se desmoronan. Un fenómeno global que se lleva por delante estados enteros, destruye las bases del mercado y la cohesión social y se alimenta de las zonas de sombra dejadas por un estado cada vez más autoritario, que ha sido capturado por los intereses que más temen la apertura de las reglas de juego.

En otras palabras: la descomposición se manifiesta cuando el capitalismo que viene no tiene fuerza suficiente para imponerse frente a un estado nacional capturado por los sectores que dependen de él para mantenerse, pero el estado nacional -sobrecargado por ellos- tampoco tiene ya fuerza para mantener intactas las bases tradicionales de cohesión social en una globalización controlada.

Para hacer el cuadro más negro, la promesa de las redes distribuidas tampoco se ha desarrollado como nos hubiera gustado. La llamada web 2.0, contemplada en perspectiva, no ha sido sino una regresión hacia formas de socialización centralizadas y controlables, jaleadas por los medios e impulsadas por unas cuantas grandes empresas cuyo objetivo último es asegurar un espacio propietario, a cubierto de los efectos de la disipación de rentas. Las consecuencias culturales de esta contrarrevolución tecnológica son casi inmediatas: la conversación en la red se renacionaliza, el espacio deliberativo distribuido se contrae y la explosión de identidades, agendas y pequeñas economías comunitarias transnacionales se ve puesta en cuestión. El horizonte es aún más oscuro: el estado apuesta cada vez más abiertamente por la destrucción de la neutralidad de la red y la captura, por las operadoras, de su potencialidad global.

Pero este libro es optimista. El Futuro ha muerto. Son los futuros (los) que vienen… como David de Ugarte ha venido hoy a Zaragoza…

David de Ugarte es economista, bloguero, pensador, emprendedor… ciberactivista, pero sobre todo un enredador de la sociedad abierta, disertante que dicen al otro lado… Profesor de Economía … que fue de la Carlos III de Madrid,

Miembro en distintas fases del movimiento ciberpunk, fundador de ciberpunk.org y Piensa en Red. Cofundador junto a Natalia Fernández y Juan Urrutia de la Sociedad de las Indias Electrónicas. Cooperativa que compite con las mejores consultorías del mundo asesorando a empresas sobre innovación e inteligencia de negocio y que tiene oficinas en Madrid y Montevideo. En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas se editan libros, se ofrecen soluciones de desarrollo local y regional, se trabaja en diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública. Especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales.

La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

Ah, son los creadores de nuestro querido feevy.com y defensores del dominio público sin matices.

Autor de multitud de ensayos, post, artículos… muy celebrados como los últimos en El País y libros de cabecera o del posicionamiento en Buscadores, el libro electrónico más vendido en España durante el año 2002

Fue el papá de un libro colaborativo imprescindible que reflexionaba sobre aquello que hacía distinto el mundo nacido del desarrollo de Internet y la emergencia de las redes sociales distribuidas: Como una enredadera y no como un árbol.

* 11M: Redes para ganar una guerra

* El poder de las Redes

* De las naciones a las redes, junto a Pere Quintana, Arnau Fuentes y Enrique Gómez

* Filés: democracia económica en el siglo de las redes

De la Filé casi seguro nos va a hablar a continuación… os dejo con David de Ugarte.

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Pero David no nombró a la Filé aunque habló todo el rato de ella. El mejor elogio, estoy seguro, que se le puede dedicar al disertante es que un emprendedor zaragozano no tuvo tiempo al día siguiente de escribir sobre la conferencia de David. Le inspiró en dos ideas, pipa en mano, el genio de la File, el resiliente que ya debe estar en Santiago (de Chile no de Compostela) y las afrontó con determinación. Negocios, coño, negocios. Zaragoza-Mondragón.

A lo que estamos, Patxi. ¿No hemos venido a setas?

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La isla y las sombras: Creo que en la Zaragoza paleta (siempre en Alierta), que va por detrás, ha escocido la amable referencia que David hizo al empresario local Carlos Oheling, ejemplos (estéticos) de lo que algunos empresarios de la red “no queríamos ser”. Siempre son peor las plañideras… de pueblo. Sin comentarios.

Me gustó el Vicealcalde, aguantando el discurso de David (anarquista según un chico del público) con buen temple y una sonrisa cosmopolita. Además también se acordó el munícipe de la CMT que lastra el potencial que ofrecen los ayuntamientos despiertos. La diana indiana a la que apunta el arquero del bosque no será diana verdadera de no aparecer la dichosa CMT en el centro de la misma. Yo creo que le ofreces el arco a Gimeno y dispara.

notas y buñuelos: David también llamó ceporro a Bové pero no consta que haya protestado aunque un anti-globi se desencantó con David, “es muy liberal”.

Peligros y Zonas de Sombras: Los Z quitan y ponen gobernadores en México (David, dixit), ¿de qué coño hablan en La Sexta de los Azcárraga de Televisa? (Ballota, pensaba). La Narcodemocracia se apodera de todo (también de España) y Arriba España que Bosteza.

Esperanza Aguirre (denuncia Ugarte) pone pasta, adsl, ordenatas y bombillas en centros concertados de niños ricos (y bautizados) pero los colegios públicos en las zonas más degradadas están peor que nunca. Creo que a Espe le han preparado ya la caja (los mismos espías que persiguen a los abogados anti-Sinde). Con el espacio así se escucha mucho más…

+ notas (reflexivas post/acto): Los Borjas de Prado (cita ejemplar de David) son el símbolo de “lo que hay” (y tú no ves). Ese enredo o tejido familiar que hunde sus raíces en el 18 de julio y que va de Telefónica ( antes y con Alierta) a las eléctricas, los vascos de Mayor Oreja y Basagoiti, los March de la Corporación Alba (PRISA/PROSEGUR), Almendros y desaparecidos, Polanco y Cebrián en el Consejo de Berlusconi, y sociedades diversas que harían las delicias del abogado de Julian Assange al que según me dicen le entretienen mucho estas cosas, ahora más, que le han llegado miles de piezas nuevas por navidad.

Sin olvidar a los Gil de Biedma (también citados por David o los divos del miedo que ya añado yo). El 18 de julio y el 23-F (una vez abatido el duque de Suárez) consolidaron su poder en España. El Estado es suyo. Puedes hacer negocios pero con un límite: ellos.

Se me olvidó la careta de Anonymous (que ya venden en La Pantera Rossa) y enviar recuerdos a los mexicanos, argentinos y sicilianos de Madrid que están a “cinco meses” de controlarlo todo (salvo los blogs).

Resumen: David de Ugarte tiene claro el nombre del “peligro número uno” de la política española: Alfredo Pérez Rubalcaba.

¡Ojo con la “italianización” (en el peor sentido de la expresión)!

Fue un día grande en el corazón del bosque (pdf). Todavía se escucha el rumor, ¿setas o arcos?. Resiliencia o glocalismo… yo ayer estuve de setas pero con el arco montado a la espalda.

Como un tunecino valiente o como un cómplice (rojo o negro). El mundo será así dentro de poco. Dicen que en el bosque “tenemos todo lo que hace falta” y un arco (o flecha) para cada visita.

¡Claro que no queremos ser como Carlos Oheling!. Somos frikis en camiseta que tenemos amigos piratas. Además David lleva boina.

Descarga el libro de David de Ugarte
Foto setas (y recetas) | Directo al Paladar

Este martes nos vemos en la presentación del libro de Ugarte

Será este martes en Zaragoza. ¿Por qué en Zaragoza?. Viene David de Ugarte para hablar de los futuros que vienen y servidor presentará al indiano que ya no cree (ni) en Europa. Me sugiere matarla también. Matar a los dioses, imaginarios del miedo:

La nación, el género, la clase y todos los inanes diosecillos imaginados por el poder para encabezar sus relatos están siempre sufriendo nuevos peligros, ataques y dolores, presentándonos a plebiscito medidas que pretenden defender poblaciones que no podemos visualizar frente a riesgos que no podemos dimensionar.

La máquina del poder queda así investida de una razón propia, superior, magnífica y a la vez temible. Hoy, la representación del estado a través del lenguaje del miedo no sólo nos lleva, como recuerda Gardner, a aceptar continuas cesiones de bienestar y libertades; también configura la imagen social del poder como una razón cuasidivina y omnisciente que es capaz de pensar en planos donde los comunes nos perdemos. Pobre sociedad si no fuera pensada desde el estado.

David de Ugarte es el genio de nuestro bosque (pdf) que lidera la resiliencia. Bosques vs. Bloques. Hay futuro.

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Martes día 11 a las 19:30
Antigua Azucarera del Rabal
C/Mas de las Matas, 20 50015 Zaragoza

Imaginar es ver

Si hay alguna noción maltratada por la cultura dominante, de corte criptopositivista, es la del imaginario. De acuerdo la misma la mera creencia y la imaginación quedarían confrontadas con la certeza de la racionalidad y del acceso luminoso –ilustrado- a la objetividad. Se hace obvio que el precio de lo dicho será arrojar al cajón de sastre de lo subjetivo o de la mera elaboración fantasiosa asuntos tan relevantes como el de la relevancia cognoscitiva de imágenes y sentimientos en los muy diversos mundos que instauran. Acaso una nueva manera de entender la imaginación sea precisa, una manera que se haga consciente de la relevancia Imaginar, Michel Fde las facultades imaginativas de la vida anímica del hombre y, especialmente, de la creatividad de nuestros procesos perceptivos. Maticemos que apelo a un sentido de la palabra imaginación muy distante del uso corriente que le adjudica la cultura dominante. Al aludir al imaginario, convocando su sentido helénico, aludo al modo de conocer y percibir inherente a una determinada imagen del mundo, que enhebra la mirada, y de la que no se puede prescindir. Por eso, la facultad imaginativa de la vida anímica, para un griego antiguo, lejos de quedar confrontada con la racionalidad será condición constituyente del percibir humano en tanto posibilidad de vida. De tal suerte que según imagines y veas así vives. O dicho de otro mundo, según acojas el mundo éste te devolverá tu mirar. En resumen, percepción y pensamiento no serían sino el sello del carácter creador y creativo del conocer humano y de la reciprocidad existente entre exterior e interior… Ni que decir tiene que lo más común será que el operar de esa imago mundi, constitutiva tanto de la identidad propia como del mundo que se reconoce, sea completamente inconsciente. Nociones como la de episteme de Michel Foucault o la de paradigma de Thomas S. Kühn estarían muy en relación con todo lo dicho

Interior y exterior, lejos pues de venir a cancelar su relación en las gastadas nociones de lo “objetivo” y lo “subjetivo”, encontrarán así una relación de reciprocidad y copertenencia tremendamente rica y dinámica. De ahí que tomar conciencia de la propia riqueza de la percepción humana en su acceso a texturas de ser de lo más diverso será tomar conciencia de la propia creatividad de la vida anímica. Desde la perspectiva apuntada los estados internos de la vida anímica y la cualidad del mundo percibido estarán en constante retribución. Las variedades del percibir humano quedarán insertas así en el natural “darse de la vida” en tanto expresión de las posibilidades de esa misma vida. El hombre, lejos de ser un mero espectador, será pues partícipe y agente de las diversas expresiones de la propia vida desde la creatividad de sus procesos anímicos. La realidad siempre será pues encuentro, cópula y cruce entre quien percibe y entre “aquello” que interpela nuestra percepción y nuestra capacidad de conocer. Tal encuentro acontecerá en un plano continuo que vincula y enlaza dejando de lado todo dualismo y toda ficción de separatividad. Así, perceptor y realidad percibida no serán sino ese enlace en el que se asienta la propia expresión de la vida.

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Blog del autor

Usted y yo

9-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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Mucho se habla de las familias de siempre, góticos, rockabillis, mods, punks (en peligro de extinción), emos (de reciente aparición)… pero hay otras tribus urbanas mucho más arraigadas y temibles. Veamos algunas de ellas, comenzando por la llamada “Triple T” (taxistas, toreros y tunos).

Taxistas.- Su facción más dura (oyentes de la COPE con virgen en el salpicadero) presentan unas pautas de conducta tan casposas y retrógradas que en sus vehículos parece flotar aun el aroma del Caudillo.

Toreros.-Tribu muy jerarquizada, a la que pueden otorgarse medallas de las Bellas Artes, según su habilidad para asesinar animales ante el público, disfrazados de payasos, mientras las revistas de las peluquerías cantan sus gestas y amores teñidos de sangre.

Tunos.- Utilizan lo que ellos llaman su cerebro para dar la brasa con canciones tan odiosas como inolvidables. Jamás han integrado un tema de Björk en su repertorio. Suelen ser incipientemente calvos y adoran el güisqui DyC.

Nota: (Se han dado diversos casos de tunos taxistas, pero lo más parecido a un taxista torero es el desaparecido El Fary).

Agentes inmobiliarios.- Ellas son de móvil rápido, uñas esculpidas y sonrisa de enfermera, y se las reconoce por el pelo teñido, las gafas D&G y un cierto aroma a Instituto Médico Forense. Ellos llevan trajes que deberían haber jubilado dos años atrás, y relojes que parecen buenos. Miran de reojo sus sillones, por lo que padecen cierto lumbago crónico.

Porteros de discoteca.- Hace poco los vimos todos juntos compareciendo a un examen de capacitación en el que algunos demostraron que sabían leer y escribir. Son más calvos que los tunos.

Monjas.- La polémica por el uso del velo no parece ir con ellas, que pasean su intimidante indumentaria por las callejas, raramente solas, siempre apresuradas, ocultando con sus hábitos los cinturones de explosivos que abrazan sus cinturas pálidas.

Notarios.- Aparecen fugazmente para verificar DNI’s y leer testamentos, escrituras o contratos. Se rodean de una pléyade de secretarias (chicas) y oficiales (chicos), como Tiberio se rodeaba de sus famosos pececitos en las piscinas secretas de Roma.

Viejos mira-obras.- Caballeros ociosos y canosos que entrelazan sus manos a la espalda mientras contemplan embobados cualquier máquina, excavación, perforación o encofrado. Algunos buscan grietas en las vallas protectoras para poder atisbar los misterios telúricos de la peonada en acción. Madrid es un paraíso para ellos.

Señoras con caniche.- Visten sus mejores galas para ir a la iglesia los domingos o para ir al banco a actualizar su abultada cartilla de ahorros. Parte de su patrimonio está invertido en hedge founds, aunque ellas no lo saben. La poderosa laca de sus peinados les confiere el típico aspecto de bombillas callejeras.

Usted y yo.- Ni usted ni yo tenemos futuro a no ser que ingresemos en cualquiera de estas tribus… o que fundemos una nueva. Llámeme.

No me gusta Amenábar

3-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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La palabra “cine” engloba hoy demasiados fenómenos. Una industria irracional y fagocitaria, íntima de la publicidad, y el arte heredero de la linterna mágica, el favorito de los surrealistas.

Cada vez que veo el trailer de la nueva película de Alejandro Amenábar me acuerdo de Tolerancia, de Griffith. El padre del clasicismo cinematográfico se empeñó económicamente construyendo unos inmensos decorados que emulaban el esplendor babilónico. Durante años, esta Babilonia efímera y desmesurada, esta escenografía de gigantomaquia, amenazó ruina a los productores. Ágora se nos presenta y vende como la gran “reconstrucción arqueológica”. De ahí la asociación, que no es casual ni arbitraria.

Tildar a ese niño precoz del cine español que escribe sus guiones, compone sus propias bandas sonoras y conquista los corazones hollywoodienses de mediocre parece una alevosía. Sin duda, muchos de sus acólitos atribuirán el título de esta columna a ese defecto de gran hálito nacional que es la envidia. Para evitar sospechas, diré que la técnica de Amenábar es irreprochable… Este chico sabe contar historias, pero eso no es suficiente.

Uno de los personajes de su primer largometraje, Tesis, thriller basado en el género snuff, se apellidaba Castro. Amenábar confió a sus entrevistadores que había escogido este apellido por hacer un guiño. Se trataba del subnombre del profesor que le suspendió la asignatura de dirección en la facultad. Antonio Castro, docente de la Complutense y crítico de cine, desmintió la anécdota. El único desprecio que hizo a “cinecito” fue decir en público que su cortometraje fin de carrera, el embrión de Tesis, era una medianía, repleta de referencias a otras películas (que no referentes).

Abre los ojos, su segunda película, acusaba importantes defectos de guión. La causalidad se obviaba en pro del efectismo. Los otros tenía una fotografía imponente. Por lo demás, era una traslación más bien obvia de The innocents, de Jack Clayton. De sus líneas de diálogo, Amenábar extrajo inclusive el título. De nuevo, toda la ficción giraba en torno al efecto final. Ninguna línea de pensamiento. Tan sólo, una dosis somática y más bien anodina de entretenimiento.

Por último, Mar adentro (no confundir con Más adentro), adaptación al cine de la historia de Ramón San Pedro, confirmó que el estilo de Amenábar se definiría por la propia falta de estilo.

Tanto éxito, tan machacona publicidad, me hacen pensar en esos otros directores de cine-club y distribución marginal; tantos artistas suicidados por la sociedad. Una y otra vez nos encontramos con reescrituras de las mismas historias (y no me refiero a las metatramas), citas mitómanas, una carencia absoluta de ambición formal y una fe ciega en el realismo. A uno le dan ganas de interrumpir una proyección gritando, “Godard es el padre”, de repartir ediciones de bolsillo de Notas sobre el cinematógrafo a la salida de los multicines y de tatuarse Bergman en una pernera y Antonioni en la otra.

¿Es el cine sinónimo de industria? Al margen de los estrenos de postín y de los photocall, donde los famosos van a exhibir modelito y cinefilia, están los espectadores avezados y los profesores como Antonio Castro.

En El soldadito se dice una de las frases más hermosas acerca del polisémico y diluido séptimo arte: “El cine son veinticuatro verdades por segundo”. Me gustaría escribir esta sentencia, en letras grandes, con ayuda de un “graffitero” experto, en las salas de cine cerradas de la Gran Vía, hoy convertidas en H&M. El eslogan por bello que sea, tiene su anverso. Y es que el cine también puede ser (echen un vistazo a la cartelera) veinticuatro trolas por segundo.

Bajoimperio


El universo cultural del llamado Bajo Imperio y sus texturas espirituales de encuentro y síntesis nos indican una época tan apasionante como constituyente para nuestra civilización. Tal tiempo, el de los paganos Hipatia o Proclo o los cristianos Sinesio de Cirene o San Gregorio de Nisa -todos ellos helenistas y filósofos-, no se deja acartonar en esquemas simples ni en proyecciones de corrección política y demás tópicos contemporáneos. Atender a Hipatia, en tanto mártir del helenismo tardío, es atender a esa complejidad y a las líneas de tensión existentes en el tiempo que transcurre entre las últimas décadas del siglo III y la caída del Imperio Romano de Occidente. Acaso una primera sorpresa sea que la línea de tensión entre helenismo y antihelenismo, la misma que emerge en los diversos ataques que padeció la Biblioteca de Alejandría o en el martirio de Hipatia, no sólo acontece en la tensión entre cristianos y paganos sino que es interna al propio campo cristiano. Y es que ya desde el siglo III el primer filósofo cristiano, Clemente de Alejandría, quedó confrontado con la posición antihelénica de Taciano. El hecho de que Taciano fuera declarado hereje no impidió que esta sensibilidad, antifilosófica y antihelénica, se mantuviera en el campo cristiano en autores como Tertuliano, también declarado hereje, para finalmente volver a emerger en tanto pulsión populista y anti-sapiencial -al día de hoy diríamos integrista- que terminaría imponiéndose en la derrota teológica de los teólogos alejandrinos y en las llamadas controversias origenistas. Y eso por mucho que el pensamiento teológico cristiano-católico hubiera sido ya elaborado en los mimbres del pensamiento griego a partir de unos textos evangélicos vertidos originalmente en la lengua griega y sus categorías expresivas. En este sentido, no deja de ser curiosa la victoria del helenismo cristiano a la hora de desarrollar la propia teología cristiana para encontrar tardíamente importantes límites a tal victoria desde lo que sería un talante, de hecho fideista, que desconfiaba de la especulación filosófica y de la realización espiritual de sus decires. Quizá en este antihelenismo encontremos la expresión de viejas sensibilidades que venían a liberarse, especialmente, a través de la crítica al esclavismo que promovía la naciente comunitas cristiana… O sencillamente sean expresión de las evidentes dificultades que las religiones abrahámicas tienen a la hora de organizar la diversidad constitutiva de las expresiones del espíritu y la cultura. Este problema propio del cristianismo, a la hora de organizar la diversidad religiosa y espiritual, fue advertido por muchos. De ahí que ante su ascensión hubo quien, seducido por su verdad, se esforzara en hermanarlo con la filosofía –Clemente de Alejandría, Orígenes, Gregorio de Nisa- o quien, sencillamente, lo denunciara y le marcara distancias –Hipatia, Damascio, Porfirio, Proclo-. En realidad, todos ellos, intentaban preservar un determinado legado en periodos de cambio e incertidumbre. La complejidad descrita atravesará la historia entera de Occidente.

What crisis?

El mundo gira, el mundo cambia. Cambian las costumbres, las ideas, la vida. La historia, a veces avanza a saltos y a veces a sobresaltos. En pocas semanas, la realidad se transforma hasta volverse irreconocible.

¿Quién iba a decirnos que podía ganar Obama? ¿Quién iba a decirnos que el capitalismo iba a sufrir una crisis de esta envergadura? ¿Quién iba a decirnos que íbamos a tener seis mi parados cada día?

Estamos ante la mayor crisis desde la segunda guerra mundial, y ante la primera crisis seria que vive nuestra generación. Y nos pasará factura.

Una crisis significa que las cosas se ponen difíciles para todos. Nuestro modelo productivo, basado en el ladrillo (11% del PIB) y el buen rollo de la clase política (100%), se acaba.

No tenemos hoy por hoy alternativa productiva para nuestro países, aunque en el horizonte asoman las nuevas energías, las viviendas para jóvenes e infraestructuras y la industria cultural, esos modelos tardarán en consolidarse algunos años. En esta crisis los primeras que van a pagar los platos rotos, además de los trabajadores, serán los que salgan de las universidades el próximo lustro, osea vosotros. Será difícil colocarse y mucho más en lo que hayáis estudiado.

La universidad española es de las menos competitivas del mundo, no nos engañemos. Sólo tres universidades españolas (UAB, UAM y UCM) figuran entre las quinientas mejores del mundo. Nuestro sistema universitario está muy poco preparado para competir. En los próximos años, muchos universitarios españoles deberán emigrar o especializarse fuera, o trabajar en cosas para las que no han estudiado. Estas noticias coinciden con esa esperanza que se ha abierto en los Estados Unidos ¿Un cambio superficial o un verdadero cambio? He traducido y ubicado el discurso de Obama para que veamos qué es exactamente lo que nos diría.

Y el resultado puede sorprendernos.

La crisis es para todos. Ójala podamos acompañaros otros once años…

Hasta pronto.

Torero en formol (Damien Hirst)

25-febrero-2009 · Imprimir este artículo

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tiburon110x1101El arte es un valor muy seguro a la hora de rentabilizar patrimonios, y se nos antoja mucho menos tenebrosa esta forma de administrar una fortuna que la compra de bonos estructurados con hipotecas basura a través de las “hedge founds”. Y sin embargo, cada año, la celebración en Madrid de ARCO provoca parecidos titulares.

Los adalides de la austeridad saltan a la yugular del arte contemporáneo, criticando las cifras de negocio que mueve el sector, y cuestionando la quintaesencia del arte. Si ese arte es además abstracto, la eterna polémica sigue en la eterna bandeja. Se entiende más que alguien pague una fortuna por un Antonio López, porque se reconoce lo que pinta “¡y con qué detalle!”, que un Miró, porque “vaya una birria, eso lo hace mi hija pequeña”.

Esa idea de que cualquier niño puede pintar ciertas obras debería haber sido superada hace mucho por cualquier persona con una mínima formación educativa. En el último suplemento dominical del diario EL PAIS, coincidiendo con la clausura de ARCO se llenaron cuatro páginas con un reportaje a todo color sobre Aelita, una niña de 2 años que “pinta” arte abstracto para orgullo de sus avispados progenitores quienes, no obstante, se ocupan de poner los títulos a las obras. Así, llegamos a leer que “Aelita ha echado por tierra el concepto del arte y amenaza a muchos creadores mayores que ella, que preferirían no tener que competir con una niña de dos años” (sic).

Que un diario de prestigio alimente este tipo de simplificaciones tendenciosas nos da una idea de hasta qué punto está arraigada la creencia de que el arte abstracto es una tomadura de pelo. El único problema son los dígitos. Si fuera gratis, la gente lo vería simpático. Pero un Rothko vale millones de euros. Mucho más que un Romero de Torres, por poner un ejemplo de gusto taurino.

Y es que en nuestro país de fútbol, pandereta y corridas, los mismos que jalean desde el tendido de sombra a sus héroes de lentejuelas, para que asesinen astados y les corten orejas y rabos, calificando esa carnicería inexplicable como Arte, describen la cúpula de Barceló como una paella de gotelet. Su contacto más próximo con la pintura moderna se produce en las salas de espera de las notarías en las que cometen sus alambicadas especulaciones. Porque de sus paredes, a veces, cuelgan cuadros de Fernando Zóbel.

Damien Hirst debería perfeccionar la técnica que empleó para su famoso “Tiburón en formol” (1991), y probar con un torero. La pieza alcanzaría un valor astronómico en Christie’s, y Hirst volvería a acaparar los titulares de la envidia.

Facebook

19-diciembre-2008 · Imprimir este artículo

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Caralibro. Esa es la cruda traducción de la red social más popular en Internet aunque, siendo menos severos, podríamos conformarnos con Libro de Caras. ¿Quién no ha recibido alguna vez una invitación de Facebook?
Si decidimos formar parte de esta comunidad virtual, pronto veremos que su intención básica es de alcoba, o no se entendería que la tercera pregunta del formulario de registro sea, simplemente:

Sexo

(Para responder nos ofrecen cuatro posibilidades)

a) En la universidad / escuela de posgrado
b) En una empresa
c) En el instituto
d) Nada de lo anterior

Nótese que sólo dice “Sexo”. No especifica “¿Dónde practicó sexo por última vez?” o “¿Dónde le gustaría practicar sexo?” o “¿Dónde ha mostrado su sexo al público?”…
La parquedad del enunciado despierta las peores sospechas, sobre todo porque la siguiente pregunta, lo crean o no, TAMBIÉN se titula “Sexo”, aunque en este caso sólo se trata de indicar si somos ÉL o ELLA.
Hace algunos meses, sin mi consentimiento pero con buena intención, alguien me dio de alta en Facebook. Desde entonces toda clase de cadáveres del pasado me envían esperanzadores mensajes del tipo “Realmente ¿eres tú?”. Personas que desaparecieron de mi vida sin mirar atrás ahora se conmueven ante la sombra que arrojan mis bits… Hipocresía digital. Por si eso fuera poco, numerosos desconocidos solicitan mi amistad, cuando ni siquiera me suenan sus nombres. Y si no contesto, el propio sistema Facebook les enviará un correo parecido a: “Antonio Dyaz rechaza su invitación para ser amigos”.
Con ello me estoy granjeando la antipatía de mucha gente, porque Facebook transforma en una afrenta mi derecho inalienable a guardar silencio.
Hoy día, en cualquier fiesta encontraremos dos o tres idiotas cuyas cámaras o móviles 3G son capaces de cazarnos con una resolución de 5mpx. Si estoy bailando sobre una mesa, maquillado, semidesnudo, mostrando mi lencería secreta y en actitud procaz (basado en hechos reales), alguien me puede hacer la foto, colgarla en la red, poner mi nombre…
Perdería mi plaza de profesor de catequesis en la Universidad Pontificia de Comillas. Y, lo que es peor, me echarían de la COPE.

© Antonio Dyaz, 2008

La cultura no ocupa lugar.

18-diciembre-2008 · Imprimir este artículo

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universidadchina

He leído en el Financial Times que las universidades chinas tienen previsto “producir” tres millones de ingenieros en los próximos lustros. Esta curiosa noticia me ha evocado la imagen de un supersistema biológico (hormiguero o panal, por ejemplo). Dicha asociación de ideas no tiene nada que ver con que los chinos hayan sido considerados por nuestros idiotas prejuicios y tópicos como insectos sociales, sino porque la planificación que requiere esta “producción” de ingenieros hace pensar en decisiones, que como Mauricio Maeterlinck sostenía, superan al individuo y denotan una mente colectiva.

Recuerdo que en la foto de la promoción de carrera de mi abuelo – un hombre de origen modesto, becado durante el directorio de Primo de Rivera (1926) – no había más de veinte ingenieros industriales en la escuela de Madrid. Unos pocos centenares de universitarios eran entonces suficientes para modernizar el país.
Lo que ponen en relación estas dos imágenes merece una reflexión que supera el problema de cantidad o escala, para introducir un salto de cualitativo en la historia de la Universidad. La función universitaria se ha transformado completamente en poco más de 100 años.
El primado de la economía sobre la política es un hecho que determina también el las decisiones sobre la enseñanza. La Universidad ha terminado de ajustarse a las necesidades del mercado, renunciando a su papel ideal de rectora de sociedades, ideas e imaginarios que alguien le quiso otorgar alguna vez. Este hecho no es nuevo, pero debemos tenerlo en cuenta a la hora de analizar la tendencia de las reformas universitarias.
Si en todas partes funciona de manera global y total lo que llamamos “lógica de mercado”, en la Universidad no tendría por qué suceder de otra manera. Esta “lógica” es el espíritu de los tiempos. Ernst Jünger utilizó el término militar movilización total precisamente para referirse a los cambios que la mercadotecnia introdujo en las sociedades europeas después de la Primera Guerra Mundial. La noticia de los millones de ingenieros en China supera con creces la imaginación de nuestros escritores contrautópicos o distópicos. ¿Qué hubiera dicho de ella Aldous Huxley?
Está claro que la lógica de mercado no entiende de humanidades ni de culturas, sino de satisfacción de necesidades individuales, sueños de riqueza y de lucha por la supervivencia.
No hay, por tanto, que rasgarse las vestiduras universitarias. La mascarada de una sociedad ilustrada y culta ha dado paso a una sociedad formada para producir, que no es lo mismo. Seamos realistas: Saber griego no cotiza en bolsa, nadie nos preguntará en una entrevista de trabajo por el lugar donde nació Isabel la Católica, la Física Cuántica no sirve para colocarse en una oficina, el sentido de la vida no da de comer al común de los mortales. Estas cuestiones parecen ya cosa del Trivial. La cultura, tal y cómo se conocía, no resulta útil al modelo planetario vigente. En consecuencia, aunque algunos de los que salen de nuestra universidad todavía sepan de estas cosas, cada día sabrán menos de ellas.
Los sucesivos planes de estudio para conformar la universidad a la realidad laboral amenazan definitivamente el viejo modelo. La especialización “de saberes” que exige la producción mutante y adaptativa conlleva un sistema de celdas culturales donde cada uno aprende de lo suyo y poco más (esto último lo pone la tele muchas veces).
¿La cultura con mayúsculas está llamada a ser de nuevo una cuestión de minorías “ajenas” a la producción? ¿O es que simplemente, como cualquier otro factor en una sociedad de consumo, la cultura debe esforzarse por saber venderse y ser productiva?
Lo que está claro es que la cultura, en el sentido de excelencia, está llamada a salir de la Universidad.
La cultura vuelve a ser un lujo marginal en el modelo social. ¿Nada nuevo bajo el sol?
Ninguna sociedad histórica – esto es lo que ha cambiado- ha rendido culto de forma tan patética al trabajo o al mercado, al menos de manera global. Ninguna sociedad ha colocado el dinero – y menos abstraído electrónicamente- por encima de la cultura, la pasión, el arte o la religión.
Éste cambio de imaginario afecta a la Universidad de manera esencial. Irónicamente, ello no es óbice para que “el nuevo burgués licenciado” tenga que proletarizarse cambiando el aceite del coche en la “movilización total” del fin de semana. En China hay tres millones de ingenieros dispuestos a ello. La cuestión es si el planeta lo aguantará, puesto que no hay marcha atrás. Seis mil millones de egos son muchos para convivir en un planeta sostenible. El sueño de la burguesía industriosa ha resultado altamente contaminante. Pero tranquilos: otro cambio de mentalidad se anuncia ya en los anuncios de las grandes industrias de la energía limpia. Vienen, como siempre, a salvarnos de nosotros mismos.

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