I love Icelandic (Islandia)

Antaño recuperé en el desván del pozo de las almas una cinta VHS que incluía, entre otras lindezas, una emisión televisiva antīqua en la que Manolo Escobar cantaba: ¡Qué viva España!”, tras los primeros segundos la señal comenzó a debilitarse y para mi sorpresa la letra mutó a “¡Qué viva Islandia!”. ¿Qué misterio ocultaba este cambio loco y sonámbulo?

Entonces leí la prensa del día y comprendí porque Manolo Escobar había transformado en una vieja cinta la letra de una de sus canciones más populares. Esa misma noche soñé que amaba Islandia por diversos motivos:

Amo Islandia porque ha encarcelado a los políticos y banqueros que llevaron al país a la bancarrota; amo Islandia porque ha mostrado sus blanquecinas nalgas al FMI (no confundir con  FBI); amo Islandia porque la formaron alrededor del año 800 unos indignados “nórdicos” de ayer y hoy que decidieron embarcarse en busca de nuevas tierras;  amo Islandia porque, contra las leyes de la economía, un año después de su desastre del año 2008 fue nombrado el tercer país más desarrollado del mundo; amo Islandia porque contra los pronósticos de los embaucadores economistas, tras enjaular a sus fieras, el próximo año crecerá de forma muy superior al del resto de sus acompañantes de mapa europeos; amo Islandia por sus escritos medievales donde apuntaban con minuciosidad hasta los mínimos y más lejanos cambios en los reinos europeos; amo Islandia porque Björk nació y cantó allí; amo Islandia porque allí nació la cantante Ólöf Arnaldo; amo Islandia por sus increíble proporción de poetas por metro cuadrado; amo Islandia por sus vates como Jóhann HJÁLMARSSON, Sigurdur PÁLSSON, Ingibjörg  HARALDSDÓTTIR; amo Islandia por sus volcanes y noches; amo Islandia por sus acantilados de mármol; amo Islandia por sus caballos melenudos y pequeños; amo Islandia por sus nutrias marinas; amo Islandia por sus sagas y sus sagaces ciudadanos con pancarta que han impedido que los más descocados, de entre los suyos, se oculten tras instituciones como diputaciones y mutuas; amo Islandia por su crítica de poesía; amo Islandia porque me permitirá un asilo político y existencial cuando el resto del mundo se haya vuelto repugnantemente (y económicamente) cuerdo; amo Islandia porque comparten mi placer por el Quijote, Dalí y los mamíferos marinos; amo Islandia porque su presidenta tradujo al islandés a Fernando Arrabal; amo Islandia porque Islandia ama el jazz; amo Islandia por sus cabañas cobrizas; en definitiva, amo Islandia.

Noticia sobre Islandia:

http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/Islandia/enjaula/banqueros/elpepueconeg/20110403elpneglse_2/Tes

Johnny Mercer

El autor dedica esta entrada a “Vítor” (no confundir con von Frankenstein)  obligado por las “inteligencias” de hombres respetables a leer todos y cada uno de mis artículos, ¡pobrecito!

I wanna be around to pick up the pieces / When somebody breaks your heart [Quiero estar por aquí / para recoger los pedazos / cuando alguien rompa tu corazón / como tú rompiste el mío] Let’s see if the puzzle fits so fine /  And that’s when I’ll discover that revenge is sweet [ Entonces comprobaré si tus piezas encajan bien / Y descubriré lo dulce que es la venganza]. Estos versos pertenecen a la canción “I wanna be around”, música de Sadie Vimmerstedt y letra de Johnny Mercer. Su melodía es sobresaliente, pero la letra, en inglés, resulta efectiva y demoledora, escrita en 1959,  en una época en que (con permiso de Cole Porter) no se trataba el amor con tanta dureza, o, al menos, cuando casos como el presente eran la excepción a la regla melosa, en especial  si el tema se incluía en un disco destinado al gran público. Por supuesto, todos los grandes del jazz, de los crooners, que hoy consideramos padres del fraseo de los cantantes melódicos del pop o del rock, se saltaron esta regla junto con lo convencional de su época.

Fue Johnny Mercer, también con permiso de Cole Porter, el mejor letrista de la época dorada de las canciones que, en la actualidad, forman parte del gran libro de canciones norteamericano. En ocasiones  Mercer realizó la letra al tiempo que el músico trabajaba en la pieza, en otras circunstancias, como en Satin Doll, proporcionó una letra a temas instrumentales, o realizó adaptaciones al inglés de letras compuestas en su versión original en otras idiomas.

Esa época dorada de las canciones norteamericanas comienza en los años 20 con potentes bandas como Duke Ellington y compositores de la talla de  George Gerwhin e Irving Berlin ya asentados en el éxito (los dos anteriores forman junto a  Cole Porter, otra vez, la tríada con mayor número de canciones grabadas en cualquier soporte y por artistas diversos desde Ella Fitzgerald o Al Jolson, hasta U2 o Sidney O’Connor, entre otros: los Beatles son los únicos que, con menos años, les hacen sombra.).

En esa época se compusieron abundantes canciones de “usar y tirar”, rutinarias, para afrontar las demandas de la radio, de los cantantes que empezaban a despuntar con los viejos discos de 45 rpm, en el comienzo de la industria musical, de los musicales y del cine sonoro (tras el estreno, en 1927, del film El cantor de Jazz con el inquebrantable Al Jolson como protagonista). Pero, a pesar de la cantidad, lo sorprendente es la calidad de  ese material. La discografía completa de Sinatra se nutrió en un 75% de las canciones de esa época, o de compositores de esa generación aún en activo hasta finales de los 60, o de autores o arreglistas que seguían el esquema de composición, como Quincy Jones,  de la época dorada; por tanto el  catálogo de Sinatra puede citarse como un referente, una antología de los grandes temas de ese período, con piezas melosas, pero también con canciones fuertes, enfermizas, rotundas y hasta descaradas.

En algunos casos, como en la citada “I Wanna be around”, comprobamos que el deseo de venganza que mueve al protagonista de la historia le lleva a practicar un cinismo absolutamente contemporáneo, sin duda, esa canción, como muchas de ese período, podrían haberse compuesto hace un par de días, no han perdido su contundencia. En mi opinión,  pocos temas pueden hacerle sombra a “I Wanna be around” a la hora de adentrarse en el desamor y el deseo de venganza. Un servidor, sin esforzarse, puede recordar al menos dos ó tres momentos en los que la hubiera entonado con desgarbada voz. El tema lo popularizó Tony Benett, quien, por cierto, lo ha vuelto a grabar recientemente, junto a Bono de U2, para el disco Duets II An American Classic.

Frank Sinatra, famoso por su interés en los arreglos orquestales  y las letras de las canciones que incluía en sus discos, como ejemplo de exigencia recuerdo que, tras una primera lectura de su mítico tema “My Way”, no dudó en calificarlo de  “hortera”, como todos sabemos, a su pesar, esta canción se convirtió en una de sus  imprescindibles, gracias al éxito que alcanzó entre el público, para sorpresa y desagrado del intérprete; pero volviendo a la canción “I Wanna be around”,  Sinatra la grabó, con arreglos de Quincy Jones, arropado por Count Basie y su orquesta, en Los Ángeles el 9 de junio de 1964, en una interpretación, en mi opinión, superior a cualquiera de las anteriores y posteriores, tanto por el fraseo del cantante, como por la fuerza de la orquesta y la excelencia de los arreglos.

Sin embargo, el cantante favorito de Johnny Mercer siempre fue Fred Astaire, cuya forma de cantar a un servidor siempre le ha hipnotizado. Lo mismo le sucedía a Cole Porter (otra vez), quien tenía a Fred Astaire entre sus cantantes predilectos. Y es que el actor y bailarín logró con sus recursos vocales un personal estilo que influyó de manera decisiva en los cantantes que después vinieron.

Todo lo anterior, en verdad, venía al caso con el propósito de homenajear al hombre que compuso la letra de más de 1500 canciones. Y, en muchas ocasiones, como en One for my baby (una de las canciones distintivas de Sinatra), Drinking again, Moon River, Blues in the night o Come rain Or Come shine con un dominio del ritmo, de lo sentimental sin caer en el sentimentalismo y con un aliento poético que lo encumbran como uno de los mejores poetas de su generación, sin necesidad de haber publicado, que sepamos, un poemario en su vida.

Su llegada  a Nueva York en 1928, con 19 años, cuando el jazz y el blues se encontraban en plena ebullición, sin duda otorgaron alentonces joven Mercer, los ambientes, los músicos y los talentos suficientes para que fructificara su maestría.

El lector interesado en Mercer encontrará en Wikipedia más datos sobre este letrista y sus logros, sus cuatros oscars a la mejor canción original, cofundador de la legendaria discográfica Capitol records, su dueto con Bring Crosby…

Dos perros blancos andan sueltos y libres por esos mundos (¡en estos tiempos!)

 

Antístenes, el  filósofo de la Grecia Clásica (444 a.C.-365 a.C.) nacido en Atenas de padres tracios, al que se conoce por ser discípulo de Sócrates y creador de la escuela Cínica, si bien fue Diógenes el más recordado y mencionado por los academícos, que, a su vez, como no podía ser de otra forma, fue discípulo del hijo de tracios. Según las fuentes de la época y posteriores Antístenes, al no ser hijo de padres atenienses, ofrecía sus clases en un gimnasio (entonces los gimnasios no eran un criadero de hamsters descerebrados sino que se cultiva la mente sana en cuerpo sano) de nombre El perro blanco.

Por este motivo no es de extrañar que cuando El Colectivo de librepensadores y Patafísicos “Antístenes” se puso en contacto con Libros del Innombrable tuviera pensado el nombre de la revista El perro blanco y la idea de compartir un espacio literario con una editorial que representara, de algún modo, esos anclajes heterodoxos, tanto de Antístenes como de la patafísica y de los librepensadores que en todo tiempo hubo, así como del movimiento pánico, al que también el colectivo se siente unido; lo demás el lector se lo puede figurar…

En principio la editorial Libros del Innombrable aceptó la propuesta y ambos vértices pensaron en ofrecer la publicación de manera gratuita. Por tal motivo se optó por colgarla en formato pdf con el fin que cualquiera pudiera hacerse con los números desde la página web de la editorial.

Para los colaboradores y compradores se decidió imprimir en papel una tirada limitada de cada número, no superior a los 100 ejemplares.

Y así han pasado dos años y diez números. Los ojos de la revista se abrieron a la luz en el número 0, que coincidió con el estreno muncidal de la ópera-pánica Fausball de Arrabal-Balada. Por este motivo se mostraba en su primera portada un collage de Juan Francisco Nevado donde Arrabal hacía girar una espiral de ADN ante la mirada atónita de un Mefistófeles y de la “dama del armiño” de Leonardo da Vinci, tal vez como trasunto de la Margarita de Fausto y del personaje Faustball de la ópera citada.

Tuve la fortuna de ser incluido por mayoría absoluta, en el último momento, en el comité de redacción por iniciativa del director de la revista Jesús H. Angulo y de su subdirector Mr. Mandrake, por ellos este pequeño discípulo de Orfeo se embarcó en esta nave que todavía no sé sabe qué caminos surcará, en este perro no del mundo subterráneo, sino psicopómpo de poetas, físicos cuánticos y otras niñeras de hombres.

Tal vez para festejar estos dos años de trabajo, o por casualidad, pero el caso es que los números 9 y 10 de El perro blanco los han constituido sendos monográficos.

En el número 9 la figura central ha sido el compositor Josep Soler, autor de ingente obra tanto sinfónica, como escénica (óperas y óperas de cámara), musicólogo, poeta y, en definitiva, persona, ese término que tanto escasea en la humanidad aletargada de hoy. En el sumario de este número se incluyen las siguientes referencias: En portada dibujo de Josep Soler, editorial por Mr. Mandrakde, poemas inéditos de Josep Soler, el artículo El fin de un sueño por Joan Pere Bonfill (Soler) Gil, una reseña  sobre el libro del homenajeado Joan Sebastián Bach: Una estructura del dolor por Joan Pere Bonfil (Soler) Gil; Poemas para Josep Soler con textos de  Joan Pere Bonfill Gil, Diego Fernández Magdaleno, Antonio Muñoz Ballesta, Alejandro J. Ratia y Mariano Esquillor; en la sección artes para Josep Soler obras de: Ángela Ibáñez, Xavier Gironès, Raúl Herrero y Mariano Esquillor; una entrevista a Josep Soler por Joan Pere Gil Bonfil y los artículos Josep Soler: la danza sagrada por Raúl Herrero, Consciencia e Intuición artística: Una antología de Belleza y el Dolor por Diego Alejandro Civilotti García, así como Afinidades literarias. Los textos en la música de Josep Soler por Teodor Roura y, como final, Última mirada por Josep Soler (De su último libro publicado Música Enchiriadis (Scherzo Fundación, 2011).

Este año Josep Soler ha recibido la distinción del XI Premio Iberoamericano Tomás Luis de Victoria y este número especial se ha levantado como homenaje a este creador imprescindible ya de nuestra cultura (es decir de la cultura universal).

 

Pero el número 10 de El perro blanco lo conforma otro monográfico. En este caso la personalidad que aglutina los textos no es otra que la del dramaturgo, poeta, novelista, ajedrecista, cineasta y mil cosas más Fernando Arrabal. Como la patafísica, entre otras cosas, es la ciencia que estudia las excepciones, nos hemos desmarcado de los homenajes múltiples y merecidos que el escritor recibirá el próximo año por su 80 cumpleaños y celebramos un año antes, sí, su cumpleaños, pero el 79, por tanto el 11 de agosto un paquete con las revistas llegó a casa del escritor como muestra de la admiración que le profesamos todos los que en la revista son y han sido.

En este sumario nos encontramos con: En portada dibujo Bicicleta Patafísica de Fernando Arrabal, editorial por Mr. Mandrake, poemas de Fernando Arrabal, Preámbulo por Andrés Ortiz-Osés, Poesía para Arrabal: Iván Humanes, Esther Lapeña, José María de Montells, Nuria Ruvira, Martín Marcos y Juan Carlos Valera, el artículo: Pánico en la Ciudad Encantada de recibir a Arrabal por Carlos del Moral Casas; en la sección Artes para Arrabal obras de Ángela Ibáñez, José Antonio Conde, Paco del Valle, Jaime Asensi, Juan Francisco Nevado y Jordi Soler; posteriormente un artículo: Rencontre de l’Architecte Oscar Niemeyer avec Fernando Arrabal en Copacabana por Wilson Coelho, la pieza teatral Casa de citas por José Manuel Corredoira Viñuela, el artículo Arrabal: Misterio y Poesía por Raúl Herrero y la partitura L’ enfant épileptique de Paco del Valle.

Dos números con algunas páginas más que ponen a la revista El perro blanco en la red de su tercer año. Ya he recibidos pruebas del número 11 y cosas veredes, amigo Sancho…

 

 

Yo, acuso

El pasado día 11 de julio me presenté en mi puesto de trabajo en la mutua MAZ de Zaragoza. Mis compañeras me advirtieron: “Gerencia te reclamó el viernes”. “Pero si estaba de vacaciones repuse”, a lo que me añadieron:  ”Nos dijeron que subieras a Gerencia en cuanto llegaras”. Así lo hice, pero era demasiado pronto y, al parecer, mis oponentes llegaban tarde. Tras un cuarto de hora vi pasar al director general de la Mutua de Accidentes MAZ desde hace un año aproximadamente. Luego el jefe de personal me pidió que entrara en la sala  contigua. Me preguntó por mis vacaciones, que había tenido la semana anterior, así como por mi visita por Barcelona en compañía de Arrabal. Una vez en el interior del despacho temía que se produjera un duelo ya que dos testigos secundaban al director general, al que yo me presente con mi nombre, pero no pude decirle mi cargo ya que a estas alturas todavía ignoro si tenía alguno. El gerente comenzó un largo pronunciamiento donde refería que desde mi ordenador se había introducido comentarios en una noticia del diario ABC en la que, según su parecer, se atentaba a su honor. Es sorprendente la alta estima que algunas personas tienen de sí mismas. Leí con detalle el largo texto que, ya supuse, era el prólogo a mi despido, un despido más de la larga lista de los que han tenido lugar en MAZ desde que llegó a su cargo el nuevo director general, la mayoría por cierto han sido improcedentes, por tanto el dinero, que ellos dicen defender y racionalizar, el dinero público se ha vertido hasta ahora con la ligereza de un petrolero hundido y agujereado.

Mi padre, despedido hace tiempo, juzgado y declarado inocente de las acusaciones vertidas por la empresa remitió esta misma semana una carta abierta al Ministro de Trabajo, el responsable en última instancia de estos acontecimientos, se trata de una carta abierta que ha remitido a varios medios de comunicación y que aquí incluyo para los interesados:

Carta abierta al Ministro de Trabajo enviada por José Luis Melgares a los medios de comunicación y al propio Ministro en relación con los despidos improcedentes en la Mutua MAZ

Carta abierta al Sr. Ministro de trabajo e inmigración Dº Valeriano Gómez enviada al ministro y a medios de comunicación con fecha 2 de agosto de 2011:

Sr. Ministro de trabajo e inmigración Dº Valeriano Gómez

Con fecha 9/04/11 le envié las sentencias del juzgado de lo social y del Tribunal Superior de justicia de Aragón. Si ha leído estas sentencias comprobará que el despido fue  improcedente. Cuando un trabajador del sistema público de la SS gana este tipo de juicios su readmisión es inmediata porque el sistema público no puede ni debe pagar despidos improcedentes, aunque yo no soy funcionario mi salario proviene de las cuotas de la SS y mi despido se ha pagado con dinero público. ¿No cree usted que es vergonzosa este hecho con la   actual situación económica y los altos índices de paro . ¿Estos señores que gestionan  son sus colaboradores? A mí me preocupa que estos Srs. sean los responsables públicos del pueblo español.

También me da vergüenza la contestación que me dieron los Servicios de Comunicación con los Ciudadanos.

Para mí también deja mucho que desear la actitud de gestión de sus directivos y compañeros de partido de la mutua MAZ, que despiden a trabajadores de forma improcedente gastando mucho dinero de las arcas públicas, para después contratar a compañeros de partido, o de la UGT (eso es así y lo puede comprobar).

En la carta que le envié no sólo le hablaba de la readmisión sino del tema de acoso e injurias hacia mi persona de las cuales todavía estoy sufriendo las consecuencias y por las que prosigo en tratamiento psiquiátrico desde hace más de 24 meses.

Este es el motivo de que haya tardado tanto tiempo en responderle, mi estado de ánimo (fecha de la respuesta de la carta que me enviaron ustedes 04/05/11).

Le pido por favor que si usted, por cualquier motivo no puede contestar a esta carta, le ruego que no me conteste ningún departamento de usted, porque lo que me respondieron hace mucho tiempo ya lo sé. Llevo 36 años luchando por la libertad de los trabajadores, fui presidente del comité de empresa 18 años, el primer miembro de la junta directiva representando a los trabajadores en MAZ, miembro de la ejecutiva de CCOO y del CONSEJO en Aragón, Secretario de Salud Labora, por cierto en esas fechas, con un grupo de agentes sociales, conseguimos el primer premio de la Unión Europea en el año 1992,  dicho premio lo recogimos en  Copenhague, y miembro de la ejecutiva de sector Seguros y mutuas de accidentes.

Durante 14 años permanentemente miembro de la comisión negociadora del convenio colectivo y otras responsabilidades políticas y sindicales, pero creo que ya hay bastantes datos para comprender mi lucha por el trabajo digno y bien hecho, y por supuesto respetando y colaborando con el sector empresarial. Como usted puede comprender en el sistema de diálogo hace falta los dos componentes y ustedes aquí han fallado.

Y reitero que si usted, por el motivo que sea, no pudiera contestarme se obtenga de hacerlo cualquier departamento, porque pueden ofender mi capacidad.

Un cordial saludo

José Luis Melgares

  • Vocal del consejo provincial del Insalud (años 80)
  • Secretario General del Sindicato de Seguros y Mutuas de Accidentes en CC.OO.
  • Miembro de la Ejecutiva y del Consejo de CC.OO. en Aragón
  • Secretario de Salud Laboral de CC.OO.  (1988-1992)
  • Organizador de las I Jornadas del Accidente Laboral en las CC.AA. (año 95)
  • Autor del libro El accidente laboral publicado en el año 95
  • Presidente de la Agrupación de Exboxeadores en Aragón (años 80)
  • Vicepresidente de la Federación Aragonesa de Boxeo (años 80)
  • Presidente del Comité de Empresa de MAZ (18 años)
  • Miembro del Consejo de Administración de la Mutua  MAZ (año 87)
  • I Premio Internacional por el proyecto de Salud laboralCEPREM entregado en Copenhague. Reconocido por la Unión Europea como experto en salud laboral.
  • Director regional de la Mutua MAZ en Teruel (1999-2001)
  • Director comercial de la Mutua MAZ (2001-2010)
  • Director territorial de Baleares de la Mutua MAZ (2000-2001)

17131140-G

Plaza República de Roma Casa 4

50730-El Burgo de Ebro

670749340

[email protected]

 

[En la imagen superior e inferior mi padre José Luis Melgares en foto reciente No he querido incluir la fotografía de los que conforman el tribunal de inquisidores para no agredir el sentido estético de mis lectores]

Alphonse Allais

Charles Alphonse Allais nació en 1854 en Normandía y murió en 1905  en París. Si bien no es lo suficientemente, a mi entender, conocido y reconocido  en nuestro país, los que admiran la literatura de “humor”  del país vecino saben de sus andanzas y, en especial, lo señalan con admiración los patafísicos y seguidores de la escritura “heterodoxa”.

Señalo entre comillas la palabra humor porque reducir la escritura de Allais a este subgénero equivale a no  hacerle justicia. Este adjetivo resulta tan reduccionista como algunas consideraciones sobre Ramón Gómez de la Serna que le atribuyen la introducción del humorismo como único valor  literario. En España bajo tal denominación se ha abarcado a autores como Edgar Neville, Jardiel Poncela, Tomás Borrás, Wencesalao Fernández Flórez, Miguel Mihura… la generación y artifíces de revista “La Codorniz”, desde Tono hasta Mingote. Pero no me interesa el sentido de “arte menor” con el que a veces se ha utilizado la calificación de “humorismo”, al contrario, todos ellos poseen una talla que los manuales más académicos han intentado disminuir bajo la losa del humor. Todavía queda por recuperar algunas de las novelas y creaciones de la llamada “otra generación del 27″ o seguidores de Ramón Gómez de la Serna. Sirvan estas líneas para clamar por el restablecimiento de esta literatura, en nada semejante a los “graciosillos de hoy”, que debería auparse a la altura de las mejores novelas de postguerra, o anteriores al conflicto bélico. Yo, inspector de alcantarillas de Ernesto Giménez Caballero es otro ejemplo de la literatura a la que me refiero.

Denomino como heterodoxo a Allais porque  fue un claro antecedente de la patafísica. Al leerle se encuentran el línera conductor que unió a otros creadores de su generación como Alfred Jarry, el músico y escritor Erik  Satie o Apollinaire… También la obra de Allais posee  el carácter desmitificador y burlón de las primeras vanguardias, en especial, del dadaísmo, puesto que, entre sus propósitos, se encuentra la burla de las “buenas costumbres y las actitudes postizas” de su época.

Llamó Allais a su ismo “fumismo” y visto con perspectiva lo contemplamos como un antecedente del dadaísmo, con una alta carga de humor con el propósito de incidir en la desmitificación de la literatura más ampulosa y aburguesada de su tiempo.

En España sus libros se han traducido a salto de pequeñas editoriales. Tal vez su obra principal Las aventuras del Capitán Camp. Sus aventuras, sus ideas, sus brebajes (aparecido por primera vez en 1911) se encuentra al alcance del lector en castellano. Allais toma a uno de sus amigos de correrías, el tal Capitán  C., del que sólo se conversan algunos poemas publicados en la revista “Chat Noir”, al que dota de una personalidad curiosa y de unas opiniones divertidas en ocasiones, cuando  no inquietantes. La estructura de la novela nos conduce por soliloquios del Capitán, o conversaciones con el propio autor del libro, sobre las más variadas observaciones, descubrimientos (como la mina de carne) y detalles ingeniosos. En cada capítulo los protagonistas toman exóticos cocteles convenientemente descritos en las notas a pie de página. De ahí que, en el título del libro, de ahí los “brebajes” relacionados en el título.

Estas aventuras nos recuerdan  a las ciertas peroratas de Don Quijote  durante la novela de Cervantes, pero, sobre todo, el personaje se encuentra muy próximo al Doctor Faustroll de Alfred Jarry, e, incluso, al barón Münchhausen.

De Allais se ha destacado su obra como cuentista. En la actualidad también se puede encontrar en castellano alguna pequeña antología con una selección de sus escritos en este género. Allais redactó números artículos periodísticos y dos piezas teatrales.

El propio Marcel Duchamp fue quien introdujo a Alphonse Allais, o mejor, dicho la obra de Allais, en los ambientes intelectuales de EE.UU. próximos al surrealismo y a la obra del propio Duchamp.

Allais murió antes de la segunda guerra mundial  y durante el transcurso de la misma una bomba hizo saltar por los aires sus restos. ¿Fue ésta la última broma de Allais?

Robocop

 

Al parecer es una práctica corriente en Nicaragua la introducción de cocodrilos en estanques de parques públicos . Hasta tal punto que el país aprobó hace unos meses una Ley de Protección de Animales Domésticos y Silvestres con el propósito de defender no a los humanos de los animales, sino a los animales de los humanos. En una ciudad costera del país llamada Corinto llevaba cohabitando en uno de sus parques, durante tres décadas, en un estanque minúsculo un cocodrilo. Por lo visto, según el artículo de prensa donde se recoge la vida del animalito en cuestión, los responsables del parque decidieron hace dos años dejarlo de alimentar . En resumen, un cocodrilo de 2,5 metros vivía en una charca de ranas, se alimentaba de los objetos que le lanzaban los transeúntes, si se trataba de elementos comestibles y no de armas arrojadizas, circundado por expectantes humanos que le golpeaban, le vejaban y, en fin, le trataban con esa sutileza de crueldad tan propia del género humano y, que en un sinfín de ocasiones, acomete contra su propia especie y contra las ajenas.

El Ministerio de Medio Ambiente, no se sabe muy bien cómo, consiguió percatarse de la situación  y rescató al animalito. Según se nos cuenta antes del rescate el cocodrilo no se movía, ni siquiera cuando le tiraban de la cola, había desistido de alimentarse y se encontraba en lo que en términos humanos llamaríamos un“profundo estado de depresión y estrés”. Tras varios meses de tratamiento parece que el animal, al que han apodado “Robocop”, porque en su estado de desnutrición se le marcaban los huesos del cuerpo, comienza a ingerir alimentos y se mueve ligeramente para meterse en el estanque de su nuevo hogar en el Centro de Rescate de Zoológico Nacional. Tras leer los síntomas de “Robocop” he comprobado que se correspondían con los comunes de una depresión humana, situación por la que un servidor ha pasado recientemente, sólo que en mi caso, en lugar de cambiarme del entorno que me perjudica, el estado me ha tratado con mediación abundante que incluye somnolencia, abultamiento del vientre, perdida de la lívido, complicaciones respiratorias, así como perjuicios para el hígado y los riñones. Si comparo ambos casos se me antoja que “Robocop” ha recibido unos cuidados más adecuados a su condición que un servidor.

Los paralelismos entre situaciones de humanos y animales no terminan en este caso. Hace una semana leía que para terminar con las vidas de los animales que se coserán para formar parte de un abrigo de visón se utiliza una técnica muy sofisticada. Se hacina a las víctimas en receptáculos, se cierran las puertas y luego se les asfixia con el gas letal de un tubo de  escape. ¿No les suena este sistema a algo?

Ayer leí que el historiador Sönke Neitzel y el psicólogo Harald Wetzer habían publicado un libro sobre la satisfacción de los soldados del ejército alemán durante los actos genocidas de la segunda guerra mundial. Muchos “ilustrados” realizaron comentarios en la noticia justificando ese placer matar, ese deseo de normalización del asesinato. Otros comentarios aprovechaban para recordarnos los excesos cometidos por los aliados contra los alemanes vencidos y finalmente, los más arriesgados, empleaban el lugar para realizar exaltación del antisemitismo y del nazismo (travestidos en aparentes corderos pro-palestinos, algo muy bien visto en España). Sin duda, ambas culturas deben convivir en paz, pero se olvida que fueron los palestinos quienes se negaron en 1947 a compartir territorio con los judíos, lo que provocó la creación del estado de Israel por cuenta de los sionistas en solitario, lo que desencadenó una guerra de Israel contra el resto de países que le circundaban. También desconocen algunos comentaristas la estrecha relación entre algunos huidos de las SS y ciertos gobiernos árabes, además de la CIA y de la RFA. Pero este tema nos llevaría por otras cuestiones que no pretende tratar, de momento, en esta entrada.

Pues bien, si el ser humano decididamente alberga en su interior esa capacidad ingobernable para la crueldad a nadie le resultará chocante que como especie esté abocada a la extinción. Es natural. Ese odio contra sus semejantes y contra todo “bicho viviente” terminará con todo. Por tanto, si no se educa, se forma y se dejan de justificar ciertas acciones humanas, prepárense las generaciones futuras, o nosotros mismos, para la extinción. Cioran tenía razón cuando con su humor y honestidad pronosticaba y definía con los más terribles términos a la humanidad.”El ansia de dinero, de lujo, de vicio, eso es la civilización.”, Cioran dixit.

Si este es nuestro destino convendría adelantarlo y dejarnos de treguas y de imposturas. Al menos el cocodrilo de Nicaragua nos lo agradecerá. Pero ¿tal vez el conocimiento moral del hombre, la ilustración en la filosofía y en el arte y los mejores valores del ser humano nos puedan salvar?  ¿A quién? ¿A nosotros? ¡Imposible!

De perros ejemplares y cuadros duplicados

 

En la última semana dos perros han protagonizado los interiores de los periódicos de tirada nacional. Junto con el desastre en Japón, a menudo, en las versiones telemáticas de los diarios, lucía con pose digna un perro tibetano al que se han acostumbrado los nuevos ricos chinos. El ejemplar que la prensa divulgó en la fotografía que acompañaba a la noticia poseía un pelaje rojizo sugerente. Pero, para mi desagrado, tras consultar la noticia a través de otras fuentes, los 400.000 euros que gastó la millonaria china, motivo de la explosión de la noticia, se trataba de un animal de color negro, oscuro, sin ese aspecto de tintado de película en sepia. El otro can pertenece a una raza muy distinta. Se trata de un bulldog francés. Si las imágenes difundidas pertenecen al protagonista su pelo blanco, con leves machas negras, una de ellas en la parte de un ojo, lo que le concede una pose de pirata, con mirada de resignación ante lo que el pobre animal le cae encima en forma de nubes de flashes de fotógrafos. EL bulldog francés se ha colado junto a los titulares de la crisis de Portugal porque se trata de un caso de perro hermafrodita. Les ahorro los detalles biológicos porque cualquiera de mis lectores los puede encontrar en cualquier diario nacional de esta semana. Entre tantas apocalípticas tensiones, y como preludio a la batalla campal, me refiero a las elecciones autonómicas en España, el protagonismo de ambos animales me ha resultado hilarante, si bien, confieso que, personalmente, me han interesado más ambas noticias que las más sesudas y trascendentes. Pero sin duda, para un admirador de Ramón Gómez de la Serna como un humilde servidor, la gran noticia de la semana nos la ha ofrecido el estudio de rayos X sobre el lienzo de José Gutiérrez Solana “La tertulia del café Pombo”, fechado en el año 1920. Al parecer el pintor y, no lo olvidemos, escritor, admirado entre otros por Camilo José Cela, reutilizó un lienzo de carácter religioso para imprimir sobre el mismo con su paleta de gruesa pintura la ya famosa creación. No es de extrañar, aunque según los expertos no fuera habitual en Gutiérrez Solana este tipo de “ocultamientos”, que sobre un copón, un altar, una figura que en la prueba documental facilitada se nos antoja fantasmal, ya que el propio cuadro con su orden central de Ramón, rodeado de sus ilustres contertulios, recuerda irremisiblemente a la pintura religiosa. No sería preciso declararlo, pero al ambiente beatífico de la escena, se aúna la evocación a una de las escenas más pintadas por el arte occidental cristiano: la santa cena. La especial tensión escénica, la mirada de Ramón, la caja de cerillas que sobre la mesa se posa y que reproduce una de las pinturas negras de Goya, donde una mujer posa su brazo sobre una posible tumba, lienzo popularmente llamado “La Leocadia”, el gusto por lo que hoy se denominaría macabro y negro del pintor Solana, todo ello hace perfectamente compatible la pintura externa con la que se esconde. Es más, como podría haber dicho Dalí, de este modo se tienen dos cuadros por el precio de uno. El restaurador de “La tertulia del Pombo” ha afirmado que podría tratarse de una broma de los tertulianos, o del propio pintor, ya que, según él expresa, no destacaban por su religiosidad. Ramón Gómez de la Serna tras su exilio, en puertas de la guerra civil española, sí dio muestras de religiosidad. Incluso en la reedición de sus obras eliminó partes que desde la Argentina de su exilio le resultaban contrarias a su nueva comprensión de lo trascendente. Porque lo religioso, si eliminamos sus dogmas y manifestaciones fanáticas, puede resumirse en una particular idea sobre lo trascendente en relación con la vida material. José Gutiérrez Solana realizó cuadros religiosos pletóricos, con ancianas decrépitas. Por no hablar de Bergamín que es casi un místico, o sin casi, de nuestras letras del siglo XX. O de Tomás Borrás… En este caso, como en otros, el restaurador ha confundido, en mi opinión, religioso con beatería. Y, desde luego, de lo segundo poco tenían el pintor y los que en la tertulia se retratan. El poeta y pintor Antonio Fernández Molina y un servidor acudíamos frente al lienzo de la tertulia del Pombo siempre que podíamos durante nuestros viajes a Madrid. Y siempre lo hacíamos de manera reverencial, religiosa, casi mística. Además conviene resaltar que Ramón Gómez de la Serna tituló su obra más extensa sobre esa época : “La sagrada cripta del café del Pombo”.

Olof Palme

El pasado 28 de febrero se cumplieron 25 años del asesinado del primer ministro sueco Olof Palme. Aunque la viuda identificó al asesino, también  se creó una brigada especial dedicada al caso, pero en estos años no se ha avanzado, al menos para la opinión pública, ni un paso en la resolución del atentado. La investigación estuvo plagada de irregularidades como que se adjudicara el peso de la investigación a un policía sin experiencia en el campo de homicidios.

Lo sucedido se ha repetido mil veces. Olof Palme, de ideología socialdemócrata, paseaba con su esposa a la salida del cine un viernes por la noche  y un individuo le disparó por la espalda. A pesar de haberse desbaratado, en los últimos años, otros intentos de asesinato, por cierto, dos de ellos en España, Palme se negó a llevar escolta.

Olof Palme ocupó el puesto de primer ministro en Suecia durante los mandatos 1969-1976 y 1982-1986. En legislaturas anteriores ocupó el puesto  de  ministro de educación, una de las  preocupaciones más palpables de su vida. Según las declaraciones que su viuda, Lisbet Palme,  ha realizado en “Radio de Suecia” con motivo del aniversario afirma que sin duda influyó la actitud de su esposo para que a día de hoy” Suecia tenga el sistema educativo más accesible del mundo”.

Lisbet Palme reconoció al autor material del crimen: un delincuente común de nombre  Christer Pettersson, al que se dejó en libertad por falta de pruebas.

Olof Palme tuvo muchos enemigos políticos que se barajaron durante el caso. Incluso se investigó a colectivos de ideología franquista, puesto que fue un abierto opositor al franquista. Pero también se opuso a la intervención de EE.UU. en Vietnam y a la de la Unión Soviética en Praga. Por otra parte fue un defensor de la descolonización de los países de África y de la autodeterminación de la India.

Que a fecha de hoy, cuando somos capaces de saber de qué murió y cómo un faraón de la dinastía de los ptolomeos del Antiguo Egipto, me resulta sospechoso, por no decir, imposible, que no se pueda saber quién o quienes mataron a Olof Palme.

No deja de inquietarme que ciertas personas del siglo XX hayan muerto tiroteadas y que sus asesinos todavía nos sean ignotos o que, en el mejor de los casos, los crímenes se atribuyan a fanáticos, enfermos mentales o delincuentes de poca importancia. Pienso ahora en Olof Palme, pero también en Kennedy(el presidente y el senador), Luther King, Ghandi, Lennon… A mí no me convencen las versiones oficiales. No quisiera entonar la inquietud de la conspiración universal, pero presiente que algo se oculta a nuestro entendimiento de ciudadanos.

Por supuesto, todos ellos tuvieron sus defectos y sus desaciertos, discutirlo sería estúpido, pero negarles sus aciertos es una clara muestra de mala fe.

Tras la muerte de Olof Palme se creó una fundación con su nombre. Se le dedicaron calles y plazas en bastantes países de Europa. En internet su presencia resulta palpable en páginas como: Olof Palme vive. Que, por cierto, destaca la siguiente cita del político sueco: “ Es una ilusión pensar que se puede responder con violencia y fuerza militar a las exigencias de justicia social.”

Para los interesados en el siguente libro se recopila una selección de sus textos: El valor de la solidaridad, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2010. ISBN: 978-84-92759-17-0. Selección y traducción de Francisco J. Uriz. Prólogo de Felipe González.

PD. Cierro este artículo y me vuelvo sobre el diario de hoy. Han asesinado a Shahbaz Bhatti, ministro de minorías en paquistán. Su pecado oponerse a la pena de muerte para los casos de blasfemia (desde el punto de vista islamista) en su país.

Más información sobre el aniversario del asesinato de Palme en:

http://www.rtve.es/noticias/20110227/asesinato-olof-palme-crimen-sin-resolver-anos-despues/411244.shtml

Elogío de la senectud

Con la nada desdeñable edad de 85 años el rockero Jerry Lee Lewis, cuyos orígenes musicales se remontan a los primeros años 50 del pasado siglo, a finales del 2010 publicó un nuevo disco: Mean Old Man. Con excepción de la, en ocasiones, resentida voz nada se puede reprochar a este disco maestro donde el instrumentista se rodea de algunos amigos algo más jóvenes como Ringo Starr, Eric Clapton, Ronnie Word, Mick Jagger, Kris Kristofferson, Keith Richards, Willie Nelson… Entre la lista de invitados encontrará el lector a tres rolling stones. Y a uno le resulta extraño ahora rememorar una de las  frases emblema de la banda, o bien atribuida a ellos por alguien de sus alrededores, que anunciaba  “vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver”.

Para continuar con mi disertación debería preguntarme qué es la juventud y hasta donde alcanza. ¿Es una edad? El fin de la juventud biológica se sitúa en los 25 años, a partir de ahí la madurez, luego la vejez, etc. Pero el disco de Jerry Lee Lewis posee entusiasmo, arrojo, emoción, no se trata de una grabación monótona, al contrario, el resultado posee valores que se atribuyen a la juventud.

No descubro nada nuevo si afirmo que advierto en nuestra sociedad una tendencia a la juventud eterna,  incluso a la glorificación de tal estado, en este sentido se encuentran discursos más o menos velados en la estética, en el ambiente general, en la publicidad, en el lenguaje cotidiano… Nadie quiere envejecer, sólo la juventud se permite.

Y aquí surge el enigma. Si salvamos las limitaciones físicas de la edad muchos artistas de hoy palpitan con una algarabía juvenil. Los propios Rolling Stone se enzarzan en giras inacabables con más de setenta años.  Paul McCartney, con casi la misma edad, recorre los mundos con un espectáculo de rock de 3 horas de duración. Bob Dylan, que ya ha superado la edad del beatle, permanece en una gira continua desde hace dos décadas, publica discos cada vez más aplaudidos por crítica y público. Tanto es así que su último trabajo alcanzó el número 1 de las listas de ventas de los  Estados Unidos, algo que no sucedía desde 1975. En el terreno del jazz podemos mencionar a muchos ejemplos que se mantuvieron o mantienen con edades protervas al pie del pentagrama: Ornette Coleman, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald… Si nos referimos al blues no podemos saltarnos a ese BB King que ya ofrece los conciertos sentado, porque sus más de ochenta años no le permiten soportar en pie toda la actuación. El gran bluesman John Lee Hooker alcanzó en su vejez una notoriedad que le situaba a la altura de grupos más jóvenes. Y sus trabajos grabados con ochenta años resultan deliciosos, pasionales, entregados, en fin, juveniles. En cantantes tenemos el ejemplo de Sinatra que celebró su 75 cumpleaños con un concierto para miles de personas y que se mantuvo en activo  hasta el año anterior a su muerte. Además de su éxito comercial abrumador con los ochenta años cumplidos con el producto después tan imitado del disco de duetos.

Si ustedes por azar consiguen una grabación de estos artistas verán que sus ojos relumbran, su espíritu es joven, sin duda.

Cézanne se ató, literalmente, a los pinceles, para poder pintar más allá de los ochenta años. Fernando Arrabal me cuenta que, en su visita al nonagenario Ernst Jünger, le preguntó por el libro que  leía en esos días y entonces el escritor alemán subió corriendo las escaleras hasta su cuarto para bajarlas con idéntico ímpetu con el libro entre las manos. El mismo Arrabal, con más de setenta años, mantiene una constante agenda de conferencias, asistencias a estrenos de sus obras, viajes, presentes y participaciones en eventos de todo tipo que agotarían a cualquier cuarentón.

Antonio Fernández Molina, mi maestro, poeta y pintor, que ya superaba los sesenta y muchos años cuando le conocí, siempre mantuvo un entusiasmo arrollador, una chispa misteriosa en la mirada, la misma a la que me refería antes; la misma que encuentro en mi amigo el poeta Mariano Esquillor que, a sus noventa años, sigue escribiendo, corrigiendo sus libros, con una pasión desenfrenada por la literatura. También  es obligado mencionar a mi admirado compositor Josep Soler, con más de setenta años, y enfrascado en nuevos proyectos, óperas y libros. Lo mismo cabría decir del simbólogo  Federico González que, a una edad que supera con mucho  la de la jubilación, tengo entendido que prepara el que puede ser su libro capital. Rememoro también a Salvador Dalí, postrado en cama, con más de setenta años, emocionado por el congreso que él mismo había organizado con los mejores físicos de su (o nuestro) tiempo en el Teatro Museo de Figueras y cuyas conferencias seguía  a través de un circuito cerrado de televisión.
También se da el caso del artista al que la edad transforma en convidado de piedra, cuyos ojos vacíos auguran el abismo negro de la muerte. Pero a nosotros hoy nos interesa la juventud de la senectud, esos creadores que se mantienen activos en una burbuja de tiempo insondable. También podría incluir en esta lista nombres de actores, de cineastas, ahí tenemos a Woody Allen con más de setenta años y con su nueva película de rigor anual.

Esa es la nueva juventud. La gran aspiración del próximo milenio. El artista entregado y apasionado que muere mientras teclea, o interpreta su último acorde, o declama la última frase, o mientras recibe una de esas medallas que a los artistas de cierta edad les ofrecen instituciones y personalidades. Así quiere morir un servidor, en pie, con las manos llenas de pinceles, libros o durante una recepción, y así culminar la vida con un acto dadaísta y desestabilizador de primer orden. Mucho más atractiva se presenta a mis ojos esta permanencia de la creatividad sobre el tiempo que la juventud eterna, o el cadáver hermoso, que, al cabo, no durará demasiado.

Por último deseo advertir que este panegírico no pretende ser una defensa de la crecida de la edad de la jubilación, eso pertenece a la parcela de la productividad, de la economía y esos menesteres que resultan ser lo opuesto, en esencia y en alma, a la energía de la creación. ¿Puede haber un amor más imposible que el de un hombre de setenta y siete años con la constante tarea de encofrar, o de empujar camas, o de levantar enfermos, o de mantenerse vigilante como conductor durante una jornada de ocho horas diarias durante al menos cinco días a la semana?

13 trenes

 

“…el trece vive sólo en los desvanes…” escribió el gran poeta Juan Eduardo Cirlot. Y con esta frase como insignia  unos jóvenes llevan sacando adelante una revista literaria cuatro, cinco años, o tal vez más, espero sus que me perdonen la inexactitud de la cifra.

No se trata de una revista académica, ni con un papel tan grueso como una veta de carbón, ni con unas dimensiones de plancha de acero, la maquetación es modesta y el número de páginas bastante abundante para este tipo de ediciones que al estilo de los “espaldas mojadas” atraviesan las líneas cercadas de lo literario para ofrecer su propia voz y dar testimonio de otras veces.

En España la crítica poética se introduce en las generaciones poéticas a partir  de los 50 como en una piscina de agua estancada, verde y gastada por el uso y el mal uso. Los mismos nombres se repiten hasta la saciedad y se confunde la falta de talento para una poesía que merezca tal calificativo con la claridad, la poesía social o combativa y, en fin, con todo lo que no es poesía. Muchos de estos poetas tan amados por la crítica y, en lenguas de los entendidos ya consagrados, repiten sus perogrulladas en formato de verso, que no de poesía.

Por fortuna, entre las muchas voces que hablan de otros poetas, se encuentran ejemplos como la revista Trece trenes. En sus páginas se dan cita jóvenes talentos que saben que la poesía puede ser grave o no, que la poesía puede ser denuncia o no, que la poesía nunca es falta de ideas. Por ello, en sus páginas se dan la mano autores de nueva generación y homenajes elaborados con gran honradez, homenajes  de los que deberían haberse ocupado instituciones, universidades y colectivos culturales de alto presupuesto. Entre los nombres a los que han mostrados sus respetos en Trece trenesse encuentran Fernando Arrabal, Antonio Fernández Molina, Juan Eduardo Cirlot, Eduardo Chicharro, Gloria Fuertes, Gabino Alejandro Carriedo…. El propio nombre de 13 trenes lo toman del poema Carta de noche a Carlosdel poeta Eduardo Chicharro. El Carlos de la misiva es otro de los poetas de cabecera de la revista, Carlos Edmundo de Ory, desaparecido de la vida hace unos días.

Los colaboradores y artífices de esta publicación han tomado al Postismo como hilo conductor para vertebrar los distintos números y así ofrecen otro rostro que no es el de la poesía académica, sentada en sillones de cuero y endémica,  por falta de materia y metáfora, que muere en las cátedras y en las estanterías de algunas librerías.

Ahora, al frente de 13 trenes se encuentran Esther Lapeña, Lara Osorio y Nuria Rovira. Y si ellas alguna vez deciden transitar otras sendas alguien deberá tomar el relevo, porque nos hace falta esa mirada descarada y disparatada, también serena, de la literatura que representa su revista.

En su página web se lee una cita que les dedicó Arrabal: “Los poetas de TreceTrenes se preguntan si no es demasiado pronto para saber si es demasiado tarde”.

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