Érase que se era.

La protagonista de este cuento, es más puta que princesa, y más maldita que poetisa. Quizá porque odio los cuentos de hadas y me espantan los finales felices sin ningún fin. Y no soporto a la realeza.

No proviene de alta cuna, y lo más cerca que ha estado del cielo ha sido en la terraza de su pequeño cuarto piso, donde cada verano toma el sol desnuda. Bebe como un pirata estresado, fuma todo lo que cae en sus manos, y pasa sus vacaciones en las camas más bajas. Se viste de purpurina y brillos, y baila cada noche bajo los neones del infierno. Ardiendo en el fuego eterno, quemando, siempre quemándose (burn, baby, burn!!). No fue bautizada, y su nombre se adapta a cada labio que la llama. A veces es Ella, otras es Luna, casi siempre, nadie. Una golfa en la noche, una diosa pagana. Cambiando de hombre como quien cambia de ropa. Mil mujeres en una. Desgastada en los callejones del vicio, revolcada entre estiércol y sueños, forjada en las calles, como las peores drogas. La perra que acaba mordiendo la mano que le da de comer. La reina que encuentra el guisante, y se hace un canuto con él. Con una cicatriz en el vientre que un mal nacido la dejó como pago por unos minutos de espectáculo. El recuerdo tangible y dolorosamente real de la que no puede escapar de lo que es.

-Baila, niña, bailame.

Y la niña baila siguiendo sus reglas. Nunca mires a los ojos que te miran. No te detengas en los rostros. Ciega ante los detalles. Imagina que estás sola. Sola como la luna.

La stripper sin corazón que jugando ante la hoguera se untó las entrañas de gasolina. Maldito el día en que todo dejó de parecerle una mierda. Hundida en lo típico, en el tópico. Bendito el día en que encontró una flor entre tantas toneladas de basura.

-No quiero salvarte, ni que me salves. Sólo quédate un ratito conmigo.

Y se salvaron sin quererlo, y se quedaron toda la vida. Todas las vidas. Ella, bailando, y él, en silencio, velando su baile. Desdibujados y ajados por la vida. Igual que tinta en un folio sobre el que se derrama un vaso de agua. O un mar. En la tierra de las mil culpas, entre las líneas de un libro en ciernes. La historia que real y metafóricamente me salvó la vida.

-Niña, sal de las brasas del infierno, que se está mejor en la hoguera de mis ojos.

Anochece en Madrid, con la eterna pereza de un bostezo que no acaba de terminar. Con su disfraz de santo se pinta el cielo de rosa mientras la luna se pinta la cara. Se pone su máscara. Y yo sigo escribiéndoles, mientras se besan en silencio en cualquier rincón del mundo.

Silencio, por favor, se abre el telón.

FIN D’ARABESQUE

 

 

Puso la última horquilla en el moño, y comprobó, primero con una mano y luego con otra, con parsimonia, si cada cabello estaba en su sitio.Tirante, enjuto, perfecto.Cada cosa en su lugar, así debe ser.

Agarrada a la barra, mirando con seriedad el reflejo en el espejo. A menudo las manos se llenan de callos y antiestéticas heridas. Pero lo peor es el dolor en los pies, que siempre va de la mano del ballet. Te enseñan a disimularlo desde las primeras clases, ahí fuera, no existe más que el baile, no queda espacio para el dolor, ni quejas, ni muecas. El dolor endurece y disciplina, o eso es lo que han dicho siempre. Ojalá fuera tan fácil en la vida diaria.

Rosita Mauri ensaya una vez más antes de salir al escenario. Grand plié, relevé, battement tendu, port de bras,echappé…Ejecuta, sin ninguna dificultad aparente, como por rutina, cada movimiento. Y esta vez, si, sonríe, se le escapa una sonrisa de la que solo el espejo es testigo. La sonrisa de quien ha cumplido su sueño, tras mucho esfuerzo, horas, dedicación, dolor, insomnio.

Recuerda, rememora a menudo el día en que salió de Barcelona aquel mayo lluvioso, cargada de maletas, de sueños, de miedo, de ganas. Es apasionante ese extraño miedo que acompaña a cada sueño, ¿Cómo puede experimentarse miedo tanto si se cumple un sueño como si no? ¿Acaso el miedo no es mayor, en ocasiones, cuando sabes que va a cumplirse?

Se suceden las imágenes, el sonido cascado del tren, el humo negro, los campos difuminados por la velocidad. El gesto, casi infantil de su mano diciendo adiós a la ciudad que iba haciéndose pequeña a momentos. La llegada a Paris, sintiendose una princesa en la que, a pesar de haber visto pocas, le pareció la cuidad más bella del mundo.

Cambré, detourné, fondu, developpe…y su entrada en el Ballet de la Ópera de Paris, por la puerta grande, como primera bailarina, el sonido de los aplausos, que es algo que jamás se olvida, su nombre en los carteles. La fama, la belleza. La efímera gloria del ballet.

Rosita Mauri sale al escenario para ofrecer sus mejores movimientos a la sociedad burguesa decimonónica.Bailando, contando historias a través de su cuerpo, de cada paso, de cada giro. El ballet es poesía representada, un cuento mudo que reverbera palabras. Ella no piensa, solo siente. El corpiño ceñido, abrazado a su pecho, la muselina de la falda alba, la cabeza coronada.

Desde uno de los palcos, monsieur Degas, persigue cada uno de sus movimientos.Hipnotizado.No existe nada más alrededor, el público se desdibuja, ni siquiera escucha la música. Sólo ve a Rosita, más que verla la dibuja en su cabeza, plasmando con precisión de cirujano cada uno de sus pasos. En la soledad de su estudio sus manos elegirán libremente la escena preferida entre todos los bocetos acumulados en su pensamiento. Ha visto muchas bailarinas hasta el momento, pero al igual que el mar, nunca dejan de fascinarle. Le obsesiona captar el movimiento, dotar los óleos de vida, precisar los músculos, las diferentes posturas. Y esa extraña magia que lleva implícita el baile. Siempre.

Rosita, sobre las zapatillas de punta, creando la ilusión óptica, la sensación física de que flota sobre el escenario. Como un ser semi-alado, casi angelical. Inmóvil, bajo una lluvia de aplausos, en un perfecto arabesque.Todo el teatro ovaciona, excepto el señor Edgar Degas, que dibuja, sin pincel ni pinturas, el final de Rosita, el marcado escorzo con el que agradece al público sus aplausos y obsequios florales. Las bailarinas de fondo serán tan solo punto de fuga, el escape de un segundo para volver de nuevo a la verdadera artista, Rosita, con el vestido tan blanco, contrastando violentamente con la oscuridad del escenario y la tramoya, mientras la luz de las candilejas la ilumina profundamente. Pasados unos minutos, desaparece, dejando tras de si un rastro de bailarinas y aclamaciones. Entre bambalinas, la señorita Mauri, sonríe de nuevo. Y allá en el palco, absorto aún, Degas acumula un amor nuevo en su corazón.

Años después, a pesar de la ceguera, y en contra del olvido, no pasaba un solo día en que en su cabeza no aparecieran Rosa y ese perfecto, casi irreal, arabesque.Aún cuando ya no podía ver nada acariciaba el cuadro y podía sentir en sus dedos aquello que nadie más pudo ver aquella noche. La sonrisa de Rosita.

 

 

La llama

Rebusqué en los bolsillos del abrigo por tercera vez, para cerciorarme de lo que ya sabía.

- No tengo fuego, te dije con la voz pintada de decepción. Y tú sonreíste. Te giraste al coche, buscaste en la guantera, y te acercaste, abrazándome desde atrás, alzando un mechero ante mis ojos.
Sonreí. Nos besamos. Y sonreíste. Encendí, por fin, mí cigarro, con  el cuerpo y el alma sumergidos en ese mar que por primera vez vi a través de tus ojos.

-Quiero llevarte a un sitio, a un lugar muy especial, me  dijiste, con  la voz llena de sueño, enredado  entre las sabanas. Y ahí estaba, con el océano ante mi, tu cuerpo pegado a mi espalda (so close to me), y la cuidad marinera tras la tuya. Sólo me faltaba ese cigarro, aquel que tú me encendiste.

A lo largo de todo ese tiempo en el que uno más uno siguió siendo uno, me  hiciste infinidad de regalos, caros, elegantes , originales. Y según los días se van desgranando del calendario ante el estupor del mundo y la memoria, nada miro con tanta devoción como ese mechero.

- Puedes quedártelo, dijiste.

Apenas costaría un euro, es probable que alguien, cualquiera, lo dejara olvidado, quizá abandonado en tu coche. Es de plástico, transparente, con los bordes rojos. Cualquier ojo que lo mire no verá en él más que un objeto barato, gastado. Yo aún lo llevo en el bolso, porque si algo hubo de bueno, está encerrado en la llama de ese mechero. Ya casi esta acabado, apenas queda gas, y no lo uso. Pero siempre lo llevo conmigo, porque uno nunca sabe cuando va a necesitar luz, o una caricia de recuerdos. Lo guardo por si algún día, en medio del olvido, necesitas una chispa, un incendio que quepa dentro de una mano. Lo guardo por si en alguna ocasión lo necesitas, como yo lo necesité, para sonreír. Lo guardo por si en algún momento me preguntas si tengo fuego. Para poder decirte que si .

Carroña

Pregunté si quería más, sosteniendo el cucharón, goteando ante sus ojos. Asintió, con la boca llena, sin dejar de comer, sin dejar de trinchar, de clavar el tenedor, engullendo sin pararse a saborear, sin pensar en lo que hacía. Sólo devoraba, quería acabárselo todo, hasta el último pedazo. Y yo seguí sirviéndole ( creo que siempre tuve la vocación de servir),alimentándole, llenando su plato de salsa, de ego. Sonriendo estúpidamente mientras él masticaba, y mi mano, casi inerte, tocaba el hueco que iba agrandándose en mi pecho. Bajo sus dientes, desapareció mi corazón. Al fin y al cabo, los buitres comen y comen sin detenerse a pensar en la naturaleza de la carne que desgarran. Pero yo, lo había olvidado.
Cuando vuelva a tener hambre, buscará nuevos despojos. Siempre es así.

Alicia

Ha vuelto a irse la luz en el barrio y yo no dejo de pensar en malhechores de capa y espada escondidos tras los coches, acechando en cada esquina, dispuestos a arrebatarte tus monedas, tu honra, tu dignidad. Grandes puñales y puñaladas por la espalda.
Cabecita loca.

Hoy dormí una siesta de cuatro horas. Una especie de sueño eterno, el pequeño ensayo de la muerte, pero sin miedos ni estridencias. Por lo que puedo recordar, fue placido y profundo. Tranquilo.

Cuando no era más que un zombie, solía decirme a mi misma que mis momentos más felices transcurrían durante el sueño. Triste, más aun teniendo en cuenta que soy una insomne sin remedio. Palabras de cobarde que busca no sentir, no ser. Nada.
Me despertó la alarma de un coche y el corazón azorado en la garganta. Quizá otra pesadilla, un relámpago en el cerebro. Anduve a tientas por la habitación, buscando a ciegas la luz. La radio suena en algún lugar cercano, en algún punto de la casa, y llegan hasta mi las palabras de los Stones…”I’m a whisper, i’m a shadow, but i i´m standing up to sing…”.

El olor de tu ropa, tu olor, me golpea con un puño certero, entre la boca y el vientre. Sed. Siempre tengo hambre y sed. La Bella Durmiente del Bosque necesita recobrar fuerzas, recomponerse . El letargo ha sido extenuante. El volver a abrir las alas casi me cuesta la vida. Estoy llena de agujetas, por el sexo, por la risa.

Hace días que Alicia se fue. Le dije adiós con la mano, desde la ventana, con algo de desgana. Ni siquiera me miró mientras se alejaba, entre molesta y nostálgica. Se perdió entre la multitud. Ella sigue en busca del Conejo Blanco, con sus botas de Stripped descoloridas y su acento suburbial. Yo no. Lo siento, Alicia, pero estoy cansada de perseguirlo, de soñarlo, de ir a rebufo. De tanto correr me he perdido el paisaje, el sabor de cada paso. Alicia sin termino medio, o diminuta en un mundo gigante, o enorme en un mundo chiquitito. Siempre fuera de lugar. Por eso se ha ido. Porque le aterran la paz y la estabilidad, el silencio. A mi no. Ahora se que no buscaba mi felicidad, que adoraba el caos en el que estaba sumida. Adiós, pequeña Alicia. Nunca te olvidaré, pero no quiero que vuelvas. Jamás.

El barrio sigue a oscuras, pero ya he prendido la luz en mi habitación. Reconozco las formas que había olvidado, los picos, las s cúrvaselas esquinas, las molduras. Círculos y cuadrados. Tu olor, el tuyo, no el suyo. Mi olor, por fin, de nuevo, el olor de mi piel. El vodka y los somníferos yacen en la papelera, como los restos de un naufragio en los fondos abisales. Dentro de poco quizá amanezca, y el frío que siempre acompaña al alba, calará mis huesos. Pero tengo el alma caliente y ya no me asusta.

Alicia se ha marchado,una breve nota y el carmín de un beso en una servilleta. Café ardiendo y manta. Un reloj que hace ric-ric,un pájaro que canta y sonríe. Los bandidos tras los coches,a la sombra de las farolas fundidas. Esperando sorprender a Alicia,y a otras tantas (y tantos),como ella.

A mi,ya no. Porque hay seres que a pesar de parecer cadáveres,sólo están dormidos,en espera de la primavera,de la lluvia,del sol,de la vida. Del beso que los despierte. Y éste,lo prometo,siempre llega.

MI LADO DEL JARDÍN

A este lado del jardín se me voló la gorra, y con ella, la cabeza. La mesita ya está preparada, y la vida nos espera bajo un cenador de angustia. Toma mi mano, salta las zarzas, rodea las arenas movedizas que atrapan en un abrazo seco y abrasador. Que poco dicen los ruiseñores cuando se tienen los oídos taponados.

En este lado del jardín, el canto del cuervo te recorre la espina dorsal y toca vértebras adoloridas. Yo no vivo en la zona de las flores, y los cardos no tienen aroma, las espinas te arañan siempre y las aguas se estancan. Pero es mi lado del jardín, y no es que me guste, pero tampoco lo odio. He aprendido a apreciar la belleza de lo salvaje, y me doy por satisfecha cuando crece una brizna de hierba entre tanta basura. En realidad resto todo valor a las rosas que crecen en terrenos bien abonados. Mis cardos, entre vómitos y mierda ,con frecuencia florecen y me ofrecen los colores mas bellos. No se trata de cambiar de lado tu jardín, sino de encontrar el brillo del aliento entre la bruma. No se trata de esperar a que salga el sol cuando acabe la tormenta, sino de encontrar la esperanza en cada gota de lluvia. Bajo el cerezo de la amargura, entre los naranjos agrios y las parras resecas. Allí se encuentran, a menudo, los mejores frutos.

EL VERANO DEL MEMBRILLO

Se acerca el final del verano. No es que lo huela en el ambiente o que me lo hallan dicho mis viejos huesos. Mis huesos nunca me han dicho nada. Simplemente lo siento, se siente en el aire, el verano se va por el sumidero sin haberme rozado siquiera. Después, quizá, en un ultimo intento, el veranillo del membrillo, que ni es verano ni es otoño, un punto muerto, un fenómeno fuera de sitio, como una ultima esperanza antes del frío, del invierno, del vacío, de la nada. Soy como la estatua de este jardín, el trasto vetusto sobre la silla de mimbre ajada por los años y la intemperie, viendo, sin apenas ver ya, pasar las estaciones y la vida..

Cada día es un mal calco del anterior. Solo cambia, brevemente ,el decorado. Bien unas hojas secas, unos copos de nieve, unas flores. Pero siempre ha sido lo mismo, los sonidos calmados de la casa, la nariz húmeda del perro, el olor a compota de pera. La rutina y los años, que pasan, que se persiguen en silencio hasta que un día decides mirarte al espejo y te encuentras con la sombra de lo que fuiste, una sombra vieja y negra que dejó todo lo que pudiera tener de magia entre las faldas de un verano. Después de cumplir los ochenta es un regalo del cielo cada recuerdo que la memoria te deja conservar. Yo los reviso, los pocos que quedan, los miro y remiro no vaya a ser que se me escapen, como quien observa una preciada colección. Allá en la vitrina que es mi cabeza, ni reluciente ni bella, allí donde apenas queda nada, brillan de manera intermitente un sueño de juventud y un nombre de mujer.¿El sueño? Se quedó por el camino, lo hice trizas bajo mis pies.

Hay dos tipos de personas, los que se atreven a soñar y los que no. Yo no era un valiente, y mas que alegrarme, tener un sueño rondándome me perturbó. Miedo al fracaso, miedo al dolor, miedo al miedo. Digan lo que digan los poetas, el miedo es el sentimiento mas poderoso que existe. El miedo espanta cualquier otro sentimiento, lo aniquila dejando en su lugar un solar vacío, arrasando o igual que lo hace una bomba, un veneno. Es una alimaña impía que lo devora todo a su paso hasta que un día te ves con las manos vacías. Mi miedo y yo borramos de un plumazo todo aquello que anhelaba. Y me resigné, y me conformé, ignorando que esos sueños tarde o temprano retornan, aparecen un día cualquiera al doblar una esquina, como una puta barata y te muerden el culo y el alma mientras empuñan en tu cara la bandera del fracaso.

Julia, ese era su nombre, como el mes de verano, con  olor a manzanas y a Ducados. En mis eternas noches de insomnio, en las efímeras horas de sueño me despierto temblando con su nombre en los labios. Julia, morena de mi alma, que me quiso mas que nadie. Julia en el camino, abrazada a mi sueño, abandonada junto a el. Rezo todos los días para que el olvido sea piadoso y elimine de raíz el recuerdo de sus lagrimas, que me duelen hoy como si salieran de mis ojos. Yo no quise hacerle daño, nunca he querido hacerle daño a nadie, pero con los años he aprendido que suelen ser las personas mas dañinas las que utilizan estas palabras.

No voy a mentir, a cierta edad, las mentiras, como muchas otras cosas, dejan de merecer la pena. Ya no vamos a engañar a nadie. Los olvidé casi al instante, durante muchos años, a mi sueño y a ella (¿acaso ambos no son una misma cosa?). Lo olvidé y avancé como siempre he hecho, Sin volver la vista atrás, con la cabeza alta y el orgullo intacto. He tenido una vida fácil, cómoda . He sido feliz a ratos, pero ahora que ambos han vuelto me doy cuenta de que mi felicidad quizá no fue mas que un estado de calma, carente de sensaciones. Siempre he sido correcto, he seguido el camino que me trazaron y acabaré en la misma senda en la que empecé. Dicen que la soledad es la compañera mas fiel, y no es una frase hecha, ni mala literatura, es algo tan real y palpable que asusta. Una vez que se sienta a tu lado acudirá cada día, cada hora, puntual a la cita. Ahora ya de poco vale, pero puedo decir que he perdido el miedo. A todo. Quizá porque la vida se compone de perdidas y a estas alturas ya no me queda nada a lo que pueda llamar mío.

Cuando no se tiene nada que perder, solo entonces, se esfuma el miedo para siempre. Se escurre por el mismo agujero por el que se va el verano, pero entonces es tarde. Ya no me quejo de nada, los años van apagándote la voz y por mucho que grites solo te escucha quien desea hacerlo. Y ya no lo deseo ni yo. Recurro, eso si, al triste consuelo del viejo, al “si pudiera volver atrás”,a las excusas del que sabe que ya no puede. Se va el verano, y de igual manera, se nos va la vida sin que nos demos cuenta. Si parpadeas, ya te has perdido la mitad. Agarrate a ella, que se va en un instante y no es retornable. Agarrate, como lo hago yo ahora a mis noventa y muchos años.

La carta

C artas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura,
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.

La carta. Miguel Hernández.

Recibiré postales de viejos amigos , facturas impagables , publicidad de sitios que nunca visitaré . Agarraré el correo con la misma desidia con que lo hago siempre , y entre tantos papeles , asomará un sobre , pequeño , blanco , arrugado por el tiempo y maldito por la distancia,lleno de telarañas de sueño y hebras de sueños . Y yo , sin mirar el remite , la dirección o el sello , sabré que eres tu . Porque siempre he sabido reconocer entre el tumulto tus señales , el haz de tu linterna , el olor del sexo del perro en celo . Me sentaré nerviosa , a mis quince y tantos años , apretando la carta en mi regazo , entre los pliegues de la falda que tantas veces me has subido buscando el cielo . Respiraré profundo el olor de la albahaca arrancado por las lluvias , miraré al cielo y al suelo para saberme viva . Y entonces , si , la miraré , aun sin abrirla , colocaré ante mis ojos el diminuto rectángulo blanco , las caprichosas letras que conforman tu nombre y tus apellidos en tinta negra y descolocados trazos bailarán en mis pupilas . Soñaré con el trayecto , el viaje sin fin de ese papel , el hermoso vuelo de tus manos a las miás , y lo envidiaré unos segundos por haber dormido entre tus dedos . Olfateando cada milímetro buscando tu olor , tu rastro,el sendero luminoso , la flecha que indica el camino hacia el infierno. Queriendo saberlo todo , donde compraste el sello , en que pensabas mientras lo hacías , que ropa llevabas puesta y si estabas peinado , o despeinado como siempre . ¿Escribiste en el ventanal , o bajo la luz de un foco? ¿Fumaste mucho mientras lo hacías?¿Encogías los hombros mientras te retorcías mechones de pelo? Casi puedo verte. Casi siempre puedo verte si el día no amanece muy nublado. Decido bajarme del mundo unos instantes para quedarme contigo y tus letras. Me desconecto , elijo estar fuera de cobertura. Este momento es nuestro , de nadie mas. Fuimos expertos en arañarle segundos al día , en manipular el tiempo a nuestro antojo. Supongo que a eso puede llamarsele magia. Como a esta carta , que aun sin abrir , me ha impregnado de magia y colores la piel y el alma. Rasgo con cuidado el lateral del sobre , bajándote a la vez la cremallera del pantalón . Y entonces , si , te huelo , y se impregna el viento de tu aroma a lluvia y fuego , a terremoto y eclipse. Me siento en tus brazos , estrechamente rodeada , y pierdo los cerrojos , las llaves y la cabeza . Busco en sabor de tu saliva en el cierre , imagino tu lengua recorriendolo despacio. La lengua suicida que siempre encuentra el camino. Tu lengua , mi lengua , tus letras , las mías. Y te leo , morfemas , fonemas , palabras , y mi nombre , entre visillos , nacido como yo , de la punta de tu pluma y de tus dedos. Preguntas y risas , besos y añoranzas. Palabras , palabras , palabras. Me aferro a ese papel , a ese trocito de ti , y lo beso , besándote. Me revuelco entre las lineas , entre puntos , comas , tildes y diéresis , me revuelco en ti , contigo .Me agarro a los margenes y me siento a descansar un ratito a tu lado en el medio del camino de los puntos suspensivos. Nada ha cambiado , leerte siempre fue una manera calmada de hacerte el amor.

Reuniendo valor y toda la tinta que me robaste pretendo responderte , devolverte esta paloma mensajera en forma de letras , sintiéndome enferma y torpe ante ti . Muda ante el arte y el artista . Volcando sobre el papel palabras secas y vacías que dicen mucho menos de lo que pretendo. Siempre me quedo corta , siempre me faltan cosas , contigo, gitano , nunca nada me es suficiente. La aprendiz del rey del mundo eternamente quiere mas , y maldice gritando ante la parquedad de las letras que no consiguen amarrarte . Será ese buzón que adorna mi puerta , ajado , sucio y desgastado por los años(como yo),el altar pagano donde ofrezca mi cuerpo y alma como ofrenda. Esperando que vuelvas a alimentarte de mis despojos , soñando , como una niña de quince y tantos con el momento en que mi carta toque tus dedos , esperando en este anden asesino de trenes que van y vienen , que apenas se detienen ante mis ojos , esperando esa cita , lugar , día y hora , esperando ese momento para nacer de nuevo . Terremoto , eclipse , temporal .Esperando a que vuelva mi cartero con los bolsillos llenos de hambre. Es triste y doloroso componer la vida de esperas , dejar indolentemente que esto , el presente , lo único certero que tenemos , se desgrane entre los dedos . Pero mi caso es diferente , eterno punto muerto , standby . Regalame una respuesta , diez minutos , la eternidad de un momento. Sabré reconocerte entre antas gentes. Aquí te espero mientras maldigo al cartero .Por fin está en nuestras manos decir alguna verdad .

Mi sueño de una noche de verano

Feliz noche de San Juan,feliz noche de conjuros,hechizos y magia . Dicen que esta noche se abren de par en par las puertas invisibles de la percepción,las del otro lado del espejo y podemos ver mas allá de nuestros ojos . Se permite el acceso a grutas,castillos y palacios de cristal encantados y se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras y las princesas cautivas a merced de una maldición,embrujo o ensalmo .  Braman y vuelan dragones y unicornios mientras pasean a la luz de la Luna misteriosos seres seductores en torno a sus infranqueables moradas . Afloran enjambres de raros espíritus duendiles amparados por la oscuridad de la noche , ¿quién sabe dónde irán a parar? .  Las gallinas de oro hacen ostentación de su plumaje tentando así a miserables codiciosos y los tesoros se remueven de las entrañas de la tierra dejando al descubierto parte de lo que guardan para que así,algún pobre mortal,deje de ser, al menos, pobre . Las mozas enamoradas sueñan y adivinan quien sera el galán que las despose a la luz de los helechos que florecen al dar las doce campanadas . Hadas y duendes visten sus mejores galas y danzan bajo el manto de la noche en las profundidades del bosque,al son de cuernos y trompetas,de flautines y flautas mágicas . Oberón y Titania juegan al escondite y acaban encontrándose,caprichosos,entre las flores . Noche de deseos en la que todo es posible,en la que alejar de tu vida aquello que te entorpece . La Luna se asoma al espejo del mar y se besan sin vergüenza bajo la atenta mirada de las estrellas mas bellas. Junto a las hogueras arden los corazones henchidos de sueños . Y no podía ser sino en esta noche tan mística,maravillosa y perfecta .Y sólo podías ser tu . Hace ya 32 años,como si fuera un regalo confeccionado con todo el amor por los habitantes del bosque,llena de pureza,belleza y con el corazón mas grande que jamas he visto,nació una niña,una princesa,una reina,una leona de ojos esmeralda y cabellos de oro . Apareció con los bolsillos llenos de sonrisas y paz,con la fuerza del océano entre las lineas de sus manos y la calidez de la brisa de verano en su sonrisa . Suturando heridas con precisión de cirujano,pintando sueños y alegría en cada paso del camino,enseñándome con la paciencia y el mimo del que sólo una madre puede hacer gala . Pasan los años y yo mirándote callada sigo preguntándome,¿cómo puedes hacer magia sin conjuros ni calderos? . Mi paraguas,mis ojos verdes esperanza,mi sangre,mi alma . Gracias por toda una vida a mi lado . Feliz noche de San Juan,haya,náyade,ninfa .Feliz cumpleaños hermanita . Dos contra el mundo hasta que sólo seamos polvo . Tu eres mi sueño de una noche de verano .

Canon 40 D

Agarrado a su cámara de fotos como a una tabla de salvación , como solía agarrarse a mis caderas , observaba el panorama desolador de la montaña desierta . Desierta porque ya no crecían arboles ni flores , el canto de los pájaros era solo un recuerdo antiguo . Todos habíamos olvidado , sin llegar a olvidar , aquel mal año en que la naturaleza se fue por el sumidero . Madre Tierra aviso una vez , dos , tres , un millón de veces , pero nosotros , dueños y señores de todo , cogimos , arrasamos , asolamos , sin importarnos las consecuencias .Ignorando , como tan bien se nos da hacerlo , que toda mala acción se acaba cobrando .

El lavado de cerebro había sido todo un éxito , y este país , cuyo nombre no quiero decir , se asemeja bastante al Mundo feliz de Aldous Huxley . Pero ni siquiera tenemos soma con que combatir la tristeza . Algunos , los menos , no sabemos dejar de pensar. Nosotros , los rebeldes , los “maquis” de las montañas , malvivimos en los pocos reductos que aun quedaban sin contaminar . Aquellos que nos negábamos a aceptar un mundo cuadrado y gris . Pasábamos días enteros , noches eternas , buscando una semilla perdida , el rastro de un animal , el que fuera . Hubiera sido maravilloso encontrar un gusano , a pesar de la repugnancia que me daban en el pasado , ese pasado que no habían conseguido borrar de mi cabeza . El y yo , y eso ya lo sabia de antemano , desde antes de la catástrofe , estábamos destinados , quizá condenados , a ser rebeldes , a vivir al margen de la ley. Aquel día , ese día triste y aciago en el que la luz se convirtió en oscuridad eterna , habíamos estado riendo tirados en la hierba del parque , él me había fotografiado , como tantas veces , y esas fotos , las ultimas , mi sonrisa entre las flores que ya no existían , colgaba dentro de una medalla golpeando en su pecho. Ya no nos quedaba nada , apenas comida ni agua , un aire sucio y putrefacto que mas temprano que tarde nos acabaría matando. Solo teníamos sus fotos y su inquebrantable amor por mi y por la fotografía . Contra eso , yo sabía , nada podría .

Nos conocíamos hacia ya muchas vidas , le recuerdo perdido por Madrid , parado en medio de la calle. No me hubiera llamado la atención de no haber sido por el objeto que fotografiaba . Un paraguas rojo , que yacía tirado , como un caído en la guerra , en medio de una autopista. Allí estaba el , sorteando coches , arriesgando su vida por captar ese paraguas que de nada valía. Quedé perpleja , como una niña , observando la escena. Después de tomar la imagen retrocedió despacio y se tropezó conmigo , sin verme. Yo no había sido capaz de moverme. Me pidió disculpas con una sonrisa y yo le pregunté que que era lo que tenía ese paraguas , que solo era basura. Y su respuesta me desarmó , creo que en ese mismo instante me enamoré de el.

- Basura ven tus ojos cuando lo miran , y quizá los de aquel hombre , y los de aquel otro. Lo que yo veo a través de mi cámara es diferente. Son retazos de vida , momentos que no volverán , que nadie mas que yo tendrá. Porque los encontré y supe verlos. Siempre hay que mirar mas allá de lo evidente .

Y a eso me enseño , a eso me ha enseñado a lo largo de estos siete años que llevamos juntos , a mirar con unos ojos distintos , que penetran carne y objeto y consiguen ver cosas que no son nada para la mirada ciega del mundo.

Ya no queda nada que fotografiar , pero adoro que siga agarrado a su cámara y que sea capaz de encontrar aun gramos de belleza en este mundo de mierda que nos ha quedado . A veces , cuando cree que no le veo , me dispara una foto. Supongo que mi cara ya no refleja nada , pero el sigue mirándome y encontrando en mi la belleza. Como yo la encuentro en sus ojos . Son lo único que me mantiene cuerda. Si no pudiera esconderme en ellos gran parte del día , agarrarme a su punto de luz,supongo que ya me habría dejado morir . Son la lente que vuelve bonito todo lo que miro .

No se cuanto tiempo nos queda . Malvivimos (porque esto no es vida) ,con el miedo a que cualquier noche nos encuentren y nos maten . O aun peor , con el miedo a que el oxigeno se acabe y perecer como peces fuera del mar . Mirando con ojos vacuos como todo desaparece .El mar , mi mar , que desapareció dejándome el alma partida , ¿Dónde estará? , ¿Por qué estuvimos tan ciegos?, ¿Por qué nos empeñamos en acabar con todo lo bello?

Cada segundo aquí es un regalo . O una broma de mal gusto . Yo no quiero luchar mas , me quedé sin fuerzas. Pero cuando desfallezco , el me aprieta fuerte contra su pecho y me enseña esa foto. Las flores y yo. Y siempre sonríe , haciéndome así sonreír también.

Apenas podemos ya respirar y él sigue agarrando su cámara , con el mismo amor con que la agarraba aquel día en que se topó con el paraguas y conmigo . Maldigo a todos aquellos que nos robaron la vida ,a todos esos inconscientes que pensaron que esto duraría para siempre. Nos lo han quitado todo. Se que esta noche moriremos. Ya no queda nada que hacer , ni que decir. El agarra su cámara y toma mi mano. Yo le miro a los ojos y me olvido de todo. Voy a dormirme en su pecho. Se que no vamos a despertar. Alguien , algún día , si es que queda alguien , encontrará sus fotos .Y verá, como lo hicieron sus ojos , la belleza del mundo.

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