Los plátanos más caros del mundo.


Hoy tenemos en el centro de Madrid una manifestación de agricultores canarios. Protestan contra la reducción de aranceles a las bananas colombianas, preferidas por muchos consumidores por su precio más barato. Han anunciado que regalarán plátanos a los ciudadanos que acudan a la Plaza del Sol. Pero esos plátanos ya los hemos pagado, y a un precio desorbitado.

En primer lugar, los hemos costeado través de nuestros impuestos. La producción de esta fruta canaria está fuertemente subvencionada. Sólo a través del programa POSEI se embolsan ciento cuarenta millones de euros, unas 23.000 millones de pesetas. Lo próximo será regalar el transporte. El parlamento lo ha aprobado por unanimidad.

En segundo lugar, lo pagamos con precios más altos en las tiendas. La Unión Europea trata de evitar que los consumidores elijan las bananas latinoamericanas. Para ello tratan de bloquear su venta imponiendo unos aranceles muy elevados: en torno a 176 euros por tonelada, que se traslada en parte a los compradores finales.

La política de subvenciones y el proteccionismo han causado estragos en Canarias, no podemos olvidarlo. A corto plazo resulta agradable recibir ayuda pública, y olvidarse de la gimnasia molesta que supone competir. A medio plazo se aniquila el carácter emprendedor de los productores, y se les hace incapaces para valerse por sí mismos en un entorno globalizado.

El precio más elevado lo soportan en los países del Tercer Mundo. El comercio internacional es una vía imprescindible para el desarrollo económico y la reducción de la pobreza. La política agraria europea, además de un robo al contribuyente, impide que los más desfavorecidos puedan salir de la miseria de una forma digna.

Igual me paso por la Puerta del Sol, a recuperar parte de lo que me han quitado los plataneros.

Burócratas y extranjeros

No todos los burócratas son iguales. Los que gestionan el Ministerio de Exteriores y los servicios para inmigrantes son peores que todos los demás. Seguramente porque tratan con extranjeros sin muchos recursos, sin influencia y sin derecho a voto.
Hace unos meses tuve que pedir una partida de nacimiento en Registro Civil Central, donde los extranjeros tienen que hacer sus trámites. Llamé por teléfono con ingenuidad y pregunté a qué hora había menos cola. A la funcionaria que me atendía le dio un ataque de risa. Me recomendó hacer cola desde las cinco o séis de la mañana para conseguir alguno de los números que reparten. Opté por la otra opción: hacer la solicitud por correo y esperar cinco meses el puñetero papel.
Hoy he intentado legalizar en el Ministerio de Exteriores un certificado universitario. He necesitado veinticinco días para lograr una cita, que sólo se puede solicitar por internet. Cuando llego a la Calle Mesena, me encuentro una fila de extranjeros esperando bajo la lluvia, como perros. Abuelos, señoras con bebé… todos mojados. No he podido ni siquiera entrar en el edificio. El policía no me ha dejado, porque me faltaba un poder notarial. Ya tengo una nueva cita ¡para dentro de quince días!

Sitel

30-diciembre-2009 · Imprimir este artículo

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stasi
A los votantes de derechas les asusta Sitel. Se imaginan a la banda de Roldán y Mister X jugando con este prodigio de la tecnología, con el poder de espiar a cualquier ciudadano sin el engorro de forzar una cerradura o de sobornar a un portero. La guerra sucia y el chantaje resultan mucho más cómodos, limpios y seguros. Los lectores de Luís del Pino y Pedro J. despertarán todas las noches con pesadillas horrendas, en las que la cúpula política de la policía conspira para repetir el 11 M o rodar vídeos porno.

La gente de izquierdas tampoco tiene que estar tranquila. La derecha, heredera de Franco, puede desbancarles y usar indebidamente el software espía que encargó Aznar, ese presidente que invadió ilegalmente Irak, al servicio de Bush. Los amigos del bigotes pueden controlar y destrozar a la oposición para perpetuar sus robos. ¿Permitirán los progresistas que Sitel caiga en manos de Matas, Fabra o Granados?

No quiero ser partidista. Por eso comprendo los temores de unos y de otros. Hay que destruir Sitel para que los ciudadanos decentes puedan vivir en paz.

¡Viva Beckham y su ley!

19-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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Las estrellas del fútbol no han sobornado a ningún político para hacer su fortuna. Ni siquiera han soltado ese mísero 3% del que hablaba Maragall. No se le conoce ningún contrato público ventajoso, ninguna recalificación, y el “Bigotes” no les ha pagado ni un café.

Los galácticos no heredan sus fortunas, ni pertenecen a castas familiares que detentan el monopolio de su oficio, como los banqueros o los farmacéuticos. Suelen ser de origen humilde, y luchan con millones de chavales para lograr el éxito, en un mundo donde no valen los enchufes, el dinero ni el carnet de partido.
Ellos no necesitan adular a los políticos, como hacen los medios de comunicación a cambio de publicidad institucional. Ni pastan del presupuesto como los curas, los sindicalistas, los cineastas o los terratenientes de la PAC. No reciben subvenciones, no cobran de la SGAE , ni son consejeros de empresas públicas.

En este país de maquiavelos y estafaos los jugadores de fútbol son de los pocos millonarios que se ganan el dinero honradamente, sin robar al contribuyente, sin favores políticos y sin explotar privilegios gremiales. Y son precisamente ellos los que reciben las embestidas de los envidiosos que quieren castigar su éxito. En lugar de elevar los impuestos a los deportistas extranjeros, debemos agradecerles lo mucho que ya contribuyen a nuestra economía. Se merecen hasta el último kilo de caviar que puedan pagarse. Cada vez que abran una botella de Vega Sicilia podremos consolarnos: ésta no nos la ha robado ningún concejal.

ZP gasta más en televisión que en becas

10-noviembre-2009 · Imprimir este artículo

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¿Qué harías con 2.771 millones de euros? En billetes de 200 se podría formar una cadena que saliera de Almería y llegara hasta Munich. Con la pasta de celulosa se harían 251.000 rollos de papel higiénico. Si los metemos en los Presupuestos Generales del Estado, servirían para triplicar el dinero para becas (1.393 millones). Con un poquito más se podría duplicar la asignación del Ministerio de Educación (3.089 millones) Lamentablemente, el gobierno socialista se gasta los 2.771 millones en alimentar la telebasura pública.

La prosa de los Presupuestos Generales del Estado se vuelve especialmente solemne cuando habla de educación. “Ejes prioritarios”, “excelencia docente y científica”, “igualdad de oportunidades”… Nada de esto importa cuando se trata de ver a Ana Obregón bailando con Ortega Cano. El dinero desperdiciado se funde en telediarios manipulados, programas del corazón, culebrones, deportes.

Tal vez el título es injusto con Zapatero. El robo y la manipulación que supone la televisión pública no le afecta sólo a él. Aznar y Felipe González hicieron lo mismo con el invento franquista de RTVE. Y todas las comunidades autónomas se han apuntado al invento Pero me da pereza bucear en 17 presupuestos autonómicos buscando el dinero quemado.
Ahí va lo que se come la televisión del gobierno de España:
Subvenciones de explotación para la nueva Corporación RTVE: 1.176 millones. Pasta para el antiguo Ente de RTVE : 94 millones. Y los restos de deuda que asume el Estado: 1.500 millones.

Policía moral en Italia

15-octubre-2009 · Imprimir este artículo

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Berlusconi ha conseguido eliminar la capacidad crítica de la prensa, ha creado un imperio empresarial al calor del Estado, y pretende lograr la inmunidad penal, como si fuera un faraón egipcio, o un rey constitucional español. Si nadie lo remedia, detentará una nueva facultad: la de elegir el vestido de las señoras.
La Liga Norte pretende condenar a un máximo de dos años de cárcel a las mujeres que lleven velo. Los argumentos para justificar este atentado contra la libertad son los habituales. Unos alegan razones de orden público: todo ciudadano es un criminal en potencia, y no debe ocultar su rostro a la autoridad. Otros adoptan un tono paternalista y puritano: el velo es inmoral, y sus portadoras son unas pobres inconscientes a las que hay que salvar, contra su voluntad. Igual que a las prostitutas, a los drogadictos, a los suicidas o a los aficionados a las hamburguesas.
De esta forma el Estado invade una nueva esfera de la libertad individual. Se atribuye el derecho a interpretar el significado simbólico de la ropa, a juzgar su moralidad y aplicar la pena de cárcel para los infractores. La policía y el sistema judicial italiano ya no tendrán tanto tiempo para defender la vida y la propiedad de los ciudadanos. Ni para investigar la corrupción general entre los políticos. Las funciones de represión moral son muy absorbentes, y en países como Irán requieren un cuerpo especializado.
¿Qué será lo próximo? Una vez que el Estado asume un nuevo poder, lo expande sin pausa. Una ministra valiente prohibirá los zapatos de tacón. Son un símbolo de la dominación machista que limita los movimientos de la mujer y crea problemas serios de salud. Todos los modelos a la venta deberán estar homologados por una comisión mixta de médicos y expertas en igualdad. Algún gobierno progresista proscribirá la exhibición clasista de los trajes de Armani, y los zapatos confeccionados con piel de animales. Las chaquetas y corbatas contribuyen al efecto invernadero, y su uso será regulado. Las mallas ajustadas que lucen algunas jóvenes agraciadas provocan complejos y anorexia en sus compañeras. ¡Fuera con ellas! Los conservadores perseguirán a los góticos y a punks, que no se integran en la sociedad debido a su aspecto diabólico y estrafalario.
No se ría demasiado. Berlusconi y los suyos no descansan.

Policía moral en Italia

15-octubre-2009 · Imprimir este artículo

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Berlusconi ha conseguido eliminar la capacidad crítica de la prensa, ha creado un imperio empresarial al calor del Estado, y pretende lograr la inmunidad penal, como si fuera un faraón egipcio, o un rey constitucional español. Si nadie lo remedia, detentará una nueva facultad: la de elegir el vestido de las señoras.
La Liga Norte pretende condenar a un máximo de dos años de cárcel a las mujeres que lleven velo. Los argumentos para justificar este atentado contra la libertad son los habituales. Unos alegan razones de orden público: todo ciudadano es un criminal en potencia, y no debe ocultar su rostro a la autoridad. Otros adoptan un tono paternalista y puritano: el velo es inmoral, y sus portadoras son unas pobres inconscientes a las que hay que salvar, contra su voluntad. Igual que a las prostitutas, a los drogadictos, a los suicidas o a los aficionados a las hamburguesas.
De esta forma el Estado invade una nueva esfera de la libertad individual. Se atribuye el derecho a interpretar el significado simbólico de la ropa, a juzgar su moralidad y aplicar la pena de cárcel para los infractores. La policía y el sistema judicial italiano ya no tendrán tanto tiempo para defender la vida y la propiedad de los ciudadanos. Ni para investigar la corrupción general entre los políticos. Las funciones de represión moral son muy absorbentes, y en países como Irán requieren un cuerpo especializado.
¿Qué será lo próximo? Una vez que el Estado asume un nuevo poder, lo expande sin pausa. Una ministra valiente prohibirá los zapatos de tacón. Son un símbolo de la dominación machista que limita los movimientos de la mujer y crea problemas serios de salud. Todos los modelos a la venta deberán estar homologados por una comisión mixta de médicos y expertas en igualdad. Algún gobierno progresista proscribirá la exhibición clasista de los trajes de Armani, y los zapatos confeccionados con piel de animales. Las chaquetas y corbatas contribuyen al efecto invernadero, y su uso será regulado. Las mallas ajustadas que lucen algunas jóvenes agraciadas provocan complejos y anorexia en sus compañeras. ¡Fuera con ellas! Los conservadores perseguirán a los góticos y a punks, que no se integran en la sociedad debido a su aspecto diabólico y estrafalario.
No se ría demasiado. Berlusconi y los suyos no descansan.

Izquierda Unida y las dictaduras


Todos los votantes podemos preguntar a los candidatos al Parlamento Europeo, gracias a las entrevistas en internet que organizan El Mundo y El País. Son muy útiles para descartar a los partidos políticos. Por ejemplo, permite confirmar el apoyo de I.U. a la dictadura totalitaria de Fidel Castro.
Ahí va mi pregunta a David Abril, candidato de Izquierda Unida: Este señor no se atreve a llamar “dictadura” al régimen de Castro. No porque tenga miedo de la policía política, sino porque está convencido de su legitimidad.
12. ¿Cuál debe ser la actitud de la política exterior europea con relación a las dictaduras? ¿Y con Cuba?
En Cuba existe un régimen diferente a los que estamos acostumbrados en Europa, que no me atrevería a llamar dictadura. Participa mucha más gente en la toma de decisiones, de abajo a arriba, que en cualquier país de la UE, en las decisiones cotidianas y en las políticas. Por eso han podido dar de comer a la gente tras 50 años de bloqueo económico y todavía nos dan lecciones de solidaridad enviando a miles de médicos a operar y a curar gratuitamente a otros países. Por supuesto, Cuba y [email protected] [email protected] también merecen cambios y modernizaciones, y que se mejore su sistema político pero respetando la soberanía del pueblo cubano.”

Izquierda Unida sigue enterrada bajo los cascotes del muro de Berlín. No ha renunciado a la dictadura como forma de imponer el comunismo, allí donde sus correligionarios cuenten con suficientes cárceles y verdugos para pisotear las libertades.
Podría existir una izquierda radical que comprometida con el medio ambiente, la solidaridad con los débiles, y que sirviera de contrapoder a los grandes intereses económicos que parasitan del Estado. Nos tenemos que conformar con una coalición de momias resentidas que apuntalan a Castro en cuba, y aspiran a volver a ser los monaguillos de la derecha nacionalista en Euskadi.

Manos muertas en Lavapiés


La propiedad municipal es un robo, como toda la propiedad pública. Nominalmente pertenece a todos los ciudadanos, pero sus administradores (burócratas y políticos) se sirven de ella para sus propios fines.
Unos vecinos de Lavapiés habían “desamortizado” una propiedad abandonada por el Ayuntamiento de Madrid durante treinta años, y le habían dado una utilidad. Donde sólo había ruina y desperdicios se creó un teatro, un huerto, un campo de fútbol y un espacio agradable para todos.
No hay nada más peligroso para el poder establecido que la organización espontánea de los ciudadanos, que se ponen de acuerdo para organizar su convivencia sin que intervenga la coacción del Estado. Por eso el Ayuntamiento ha decidido enviar las excavadoras y acabar con este proyecto. Demasiado tarde. Muchos habitantes de Lavapiés ya nos preguntamos: ¿para qué demonios sirve un ayuntamiento? ¿Y si los vecinos se organizaran por su cuenta?
Como defensor del libre mercado, sólo puedo apoyar la desamortización de los bienes públicos. Es preferible que pasen a ser propiedad de entidades privadas, como las comunas de ocupas, las asociaciones de vecinos o las sociedades anónimas que cotizan en bolsa.

Manos muertas en Lavapiés


La propiedad municipal es un robo, como toda la propiedad pública. Nominalmente pertenece a todos los ciudadanos, pero sus administradores (burócratas y políticos) se sirven de ella para sus propios fines.
Unos vecinos de Lavapiés habían “desamortizado” una propiedad abandonada por el Ayuntamiento de Madrid durante treinta años, y le habían dado una utilidad. Donde sólo había ruina y desperdicios se creó un teatro, un huerto, un campo de fútbol y un espacio agradable para todos.
No hay nada más peligroso para el poder establecido que la organización espontánea de los ciudadanos, que se ponen de acuerdo para organizar su convivencia sin que intervenga la coacción del Estado. Por eso el Ayuntamiento ha decidido enviar las excavadoras y acabar con este proyecto. Demasiado tarde. Muchos habitantes de Lavapiés ya nos preguntamos: ¿para qué demonios sirve un ayuntamiento? ¿Y si los vecinos se organizaran por su cuenta?
Como defensor del libre mercado, sólo puedo apoyar la desamortización de los bienes públicos. Es preferible que pasen a ser propiedad de entidades privadas, como las comunas de ocupas, las asociaciones de vecinos o las sociedades anónimas que cotizan en bolsa.

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