blue note V Hombre muerto: El Blues de los zombis

me ha pasado muchas veces, demasiadas…

sentir en los gestos, en las miradas, en los silencios

de aquellos que están enrocados en sí mismos, esos que provocan un cortocircuito a su alrededor, antaño me preocupaba, sufría por ellos, perdía mi tiempo y mi energía, alguno alguna vez casi me fagocita, casi me demuele… pero yo sólo quería saber hasta dónde podían llegar, y hoy lo sé: hasta que odies como ellos y maldigas cada paso que da quien se mueve… todo se hunde bajo sus pies y necesitan pisar cadáveres que no enraizan, así es su fango, su podredumbre, no tienen arrestos para ahogarse en su mierda y pudrirse y romperse y, quizá, crecer hacia la luz desde lo oscuro…

hoy sé que no quieren salir de ese enrocamiento mental, allí donde hilan en infinitas espirales el hilo de su derrota, no quieren conocer otras maneras de ver, sentir otras percepciones, viven retroalimentando el odio que genera su frustración… han extirpado de sí la empatía, rotos los espejos de sus neuronas, apagada la llama…

son la semilla del fascismo, me da igual de qué color… y si tienen dioses, que los tienen aunque sólo sea para matarlos, rezan para que otras luces se apaguen y sean otros los que carguen con sus frustraciones, el dolor que no se merecen del que no quieren salir… egos, egos, egos burbujitas de putrefacción, así caminan y ruedan por las exclusivas autopistas de su desolación...

alguna vez buscaron campo abierto, y si lo hollaron sólo fue para regresar al redil pisando el rastro de las cagarrutas de su miedo… y odiar, odiar al que sueña y busca camino…

y a las sombras de sus alambradas, se erigen como los guardianes de los extremos… sobre el alambre componen con las púas de los sueños que abortan… y cantan a una libertad que para sí no quisieron, la que intentan erradicar en quien busca desde dentro un camino afuera, los que no se conforman… porque ellos, es lo que les pudre, hace tiempo que mataron en sí lo que les hacía únicos, originales…

unos se disfrazan de normalidad bajo la luz de los neones

otros se reconstruyen con cadenas oxidadas

en la noche, cuando aúllan las conciencias

hay que aprender a reconocerles y alejarse de ellos

pueblan las barras de los bares

esperan el descuido en la oscuridad

muchos triunfan socialmente

expertos en vender humo en el incendio

un juego de linternas sin llama

sin chispa, sin origen

ni originalidad

se creen dioses para los borregos

que sólo copian la estética

y corren, mucho, por seguir siendo la vanguardia de ese disfraz que cambian continuamente quienes manejan sus hilos

pero se saben vacíos, no conciben que alguien se salga de los esquemas, persiguen a muerte a la espontaneidad, a quienes no logran clasificar en alguno de sus axiomas preestablecidos, a los que intentan construir y vivir desde dentro…

sufren y mucho por mantener ciego su punto de vista… por ello van en manada a desacreditar y exterminar a quien se mueve, pues ellos no quieren en su vida la emoción, moverse,

sólo comerse punto tras punto, pastilla tras pastilla, del dibujo punteado de su vida diseñada por otros… hasta que les alcanzan los fantasmas…

sus ojos oscuros donde sólo brilla la inquina como capa de silicona que fija en ellos el odio

No pierdas el tiempo con ellos, son legión, están de moda y buscan generar el conflicto allí donde encuentran a alguien que bulle y vive y cada vez son más… son sus tiempos… son los adalides de una época que ha muerto con ellos… aunque todavía no hayan leído su esquela en la prensa de esta morgue…

para vosotros, mis queridos zombis, sabéis quiénes sois cuando estáis en grupo, escribí esto:

el blues de los zombis

caminan como perdidos, eso es obvio…

nacieron cobayas, crecieron como rebaño… y necesitan a ese satélite-pastor que les abandonó en el burdel de la última curva.

No saben de su vacío, pues siempre les han cebado con adormideras… prados amplios para que se jartasen a consumir.

Pese a todo, siguen creyéndose únicos, así les adoctrinaron… y sin embargo, prefieren deambular en grupo.

Racionalmente saben que les falta algo pero no son capaces de reconocerlo, tendrían que intuirlo… por ello prefieren exterminar la vida… y, si alguna vez algo o alguien les recuerda que sufren porque no tienen arrestos para vivir… se persignan ante su dios-Razón y sacan la artillería de las frases que nada dicen… en todo caso que hacen tantas aguas como sus cerebros ratoneras.

No hace falta que parezcan cadáveres aunque lo sean, pues nada en ellos nace ya… ni son originales ni tienen una idea propia… buscan fagocitar las tuyas, su único deseo es que seas como ellos, convertirte en un zombi… que seas su poema mojama, para que no puedan envidiar más ese algo de creatividad que aflora en ti. Lo que te sale del corazón… eso que también les falta. Tenlo en cuenta.

Son duchos en las artes del envoltorio de la sin hueso… pero existe una sutil diferencia entre balar una palabra y que una palabra sea bala… y esto, nunca lo entenderán.

Pese a todo, son dignos discípulos del seropositivismocientífico que nos asola… así que intentarán encasillarte en alguno de sus agujeros cerebrales… pues las neuronas amputadas duelen y les duele y mucho lo extirpado de su cerebro… allí donde tú les dueles.

Me lo paso bien con ellos… afortunadamente les conozco desde crío… pues crecí en las barras donde se esparcía el serrín para barrer los esputos… y con ellos, a la avanzadilla de los zombis.

Aprendí a darles carnaza para que construyesen una teología del serrín sobre mí. Siguen desorientados intentando definir, es su obsesión… Y todavía me cercan… quizá buscando otro esputo mío para lamerlo y soñar con una cosmogonía de orden… Ya se ven los próximos ganadores de los juegos florales con el lema obligatorio: los pelos del ojete del cacique de turno… los cuales harán las veces de plica, una vez bien baboseados…

pues lo que para mí es un esputo, para ellos es maná para rimar.

Aquí os queda, mis queridos zombis, intentad etiquetarme…

y aprovechad que estoy acatarrado:

TAG: Bufhadas. A Julio César Álvarez, gracias por las tertulias.

Fragmento de El tiempo del hombre muerto. Editorial Origami, 2012.

Foto de la portada: Julia D Velázquez

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Blues notes Hombre Muerto IV/ Eduardo Galeano

foto: Jordi Roviralta

 

 

Vivimos para trabajar, ¿qué error hemos cometido?

La economía está al servicio de la industria militar que es el nombre artístico de la industria criminal.

 

¿El prójimo es el enemigo?

Sí, somos una civilización de soledades que se encuentran y desencuentran continuamente sin reconocerse. Ese es nuestro drama, un mundo organizado para el desvínculo, donde el otro es siempre una amenaza y nunca una promesa.

 

El miedo nos domina.

Es el pretexto para que esta industria pueda prosperar, porque necesita guerras y enemigos, y si no existen hay que inventarlos. Fíjese en el caso de Nelson Mandela.

 

El mundo celebra el día que nació.

Pues ha figurado en la lista de enemigos peligrosos para la seguridad de EE.UU. hasta el 2008. Durante 60 años el africano más prestigioso fue un terrorista para el país dominante. ¿Cómo vamos a creer en todo lo que nos cuentan sobre las amenazas terroristas?

 

¿Somos un gran rebaño de borregos?

Por todos lados aparecen símbolos asombrosos de resistencia y de vida. Lo mejor que tiene la vida es la capacidad de sorpresa.

 

Sin embargo, vamos tras la seguridad.

Vivimos en un mundo inseguro, no sólo porque podemos ser robados, asaltados… Los coches matan más que las drogas, y el aire que respiramos y los pesticidas nos exterminan. Sólo si nos articulamos para defendernos de un sistema que es enemigo de la naturaleza y de la gente podremos hallar espacios de seguridad.

 

¿Qué nos hace libres?

Los desafíos que uno enfrenta cada día son los que te abren una rendija para elegir entre la dignidad y la obediencia. Libre es el que es capaz todavía de elegir la defensa de su dignidad en un mundo donde, quieras o no, en algún momento tendrás que tomar partido entre los indignos y los indignados.

 

Desde niños nos adoctrinan hasta el punto de que nos parece normal lo anormal.

Que el presidente Obama recibiera el premio Nobel de la Paz con un discurso de homenaje a la guerra “justa y necesaria contra el mal” ilustra lo que usted dice.

 

¿Qué semilla se puede plantar para que la gente sospeche?

Hay que ver al revés las historias que los diarios nos cuentan para poder entenderlas al derecho: Iraq invade EE.UU. porque sus arsenales de armas de destrucción masiva son un peligro para la humanidad. Lo que es verdad, pero este fue el pretexto de los americanos para invadir Iraq y matar a una cantidad ingente de civiles.

 

¿Cómo averiguar si uno está vivo o es un muerto viviente?

Habrá que preguntarse hasta qué punto soy capaz de amar y de elegir entre la dignidad y la indignidad, de decir no, de desobedecer. Capaz de caminar con tus propias piernas, pensar con tu propia cabeza y sentir con el propio corazón en lugar de resignarte a pensar lo que te dicen.

 

La mayoría trabaja a contracorazón y termina viviendo una vida que no es la suya por las necesidades materiales, y eso es lo que hace que algunos no se den cuenta de que murieron hace muchos años, la última vez que fueron capaces de decir no.

 

¿Es una utopía un mundo en el que la gente haga lo que le gusta?

Como dice el patriarca del cine argentino, Fernando Birri, la utopía sirve para caminar. A mí me gusta mucho ver el universo por el ojo de la cerradura.

 

¿Desde lo pequeño?

Sí, para no confundir la grandeza con lo grandote, una de las confusiones del mundo actual. La grandeza no está en los hechos espectaculares, está en la vida cotidiana.

 

Hay que endulzarla.

En el manicomio general, los franceses dictaron una ley que era un acto de cordura: ya que tenemos máquinas capaces, tengamos 35 horas de trabajo semanal, pero duró 10 años. ¿Por qué el progreso tecnológico tiene que producir angustia y desempleo?

 

El 99% de las especies del planeta no viven para trabajar, y no les va tan mal.

Nosotros nos hemos especializado en ser instrumentos de nuestros instrumentos, y somos los únicos capaces de destinar nuestros mejores recursos al exterminio loco. Cada minuto el mundo destina tres millones de dólares a gastos militares y mueren 15 niños de enfermedades curables. ¿Qué clase de especie es esta que dice ser la racional?

 

¿Qué faceta humana nos destruye?

El conformismo, la aceptación de la realidad como un destino y no como un desafío que nos invita al cambio, a resistir, a rebelarnos, a imaginar en lugar de vivir el futuro como una penitencia inevitable.

 

Y eso hay que hacerlo en compañía.

Sí, en solidaridad, que es un sentimiento horizontal. La caridad es vertical y no me gusta. Hay un viejo proverbio africano que dice que el que da está siempre por encima de la mano que recibe. De hecho, nuestros antepasados sobrevivieron porque supieron repartir la comida y defenderse juntos.

 

Pese a ello, somos tan destructivos…

Me imagino un juicio universal a la condición humana de las plantas y los animales, apuntándonos con sus patitas y con sus ramitas y preguntándonos: ¿qué han hecho del mundo?, ¿por qué nos mataron? Qué terrible confusión creernos dueños de la naturaleza.

 

entrevista de Ima Sanchís publicada en La Vanguardia el 25/05/2012

 

… necesitamos este punto de vista…

Blue note Hombre muerto III/ La portada de Julia D Velázquez

 

- ¿Sabes hacia donde vamos, no?

-  Perfectamente


(conversación mantenida con David González… hace ya un tiempo, cuando las luces artificiales brillaban embaucando a una riada de seres que todavía eran humanos).

 

 

casi trescientas páginas… un tocho de Niebla y Blues para perderse en los cruces de caminos… una guía que busca supervivencia, remover el polvo al dar un paso y avanzar.

 

Puede que la única luz que vea, como tan bien interpreta Julia D Velázquez en la portada, sea un rayo de luz que pasa al lado nuestro en este instante y nos ilumina… de nosotros depende aprehenderlo o seguir con los ojos vueltos hacia la podredumbre de nuestro ombligo.

 

¿Cómo atrapar ese rayo que se pierde?

 

Supongo que una manera es construyendo el futuro a cada paso, intentar liberarnos de los lastres del pasado una vez que somos conscientes de los engaños, los miedos impuestos que cercenan el camino, removernos para que todo se mueva, y vivir ese instante en el que nos construimos libres, sin anclajes, tan sólo mirando hacia el pasado para aprender de él, integrarlo y seguir avanzando… supongo.

 

Las luces del desierto, las que hoy ya sabemos que mienten, ese oasis de cartón-piedra como Las Vegas, esas que una vez nos vendieron y que llegaron a ilusionarnos, nos engañaron con sus reflejos… esas:

 

 

Y puede que ahora estemos desilusionados… pero creo que la desilusión es buena porque remueve, aun cuando sea la desilusión por nosotros mismos, bienvenido al vacío, al tuyo, eso eres: nada, ya es algo, empieza a cantar, a rasgar las paredes en donde te encierras, la desilusión es buena, sí… porque la ilusión que te han vendido, allí donde creías sentirte seguro, cómodo en el reflejo sin ser tú mismo, entretenido con los juegos de manos, esos en los que el dinero que creías tuyo cambiaba de manos en un simple pestañeo, ahora lo ves, ahora no lo ves, pero nunca lo tocaste, la ilusión en donde pierdes una vida sin participar del espectáculo, sólo pagando y pagando hasta la esclavitud que te imponen para que sigan brillando sus luces de neón y así encandilar a otra generación que tú ya eres prescindible, aúlla, muerde, la niebla es un mordisco si te queda conciencia, todos sufrimos lo que se llama la disociación cognitiva, ese momento en el que todo se rasga, se rompe, se cae, el momento en que los integristas, los que roban dinero y almas sacan a su perros a repartir hostias para que nadie quiera ver lo evidente abrumado a hostias miedos, sombras que te imponen que matan te amojaman te salan te esclavizan en pepitoria con tus despojos los pocos jugos que te queden:

 

Cuando una persona se enfrenta con hechos que contradicen los actuales sistemas de creencia, tienen una de dos opciones. La primera opción es entrar en modo negación rechazando los hechos como falsos con el fin de sostener el sistema de creencia elegido y continuar viviendo como antes. La segunda opción es aceptar la nueva evidencia e intentar reconstruir un nuevo paradigma interno o mapa de realidad que acomode la nueva información, lo cual podría significar el cuestionamiento de todas las demás creencias asociadas al modelo anterior.

La segunda opción es difícil y requiere de una gran fortaleza para poder dejar ir las ideas preconcebidas que tiene uno y aceptar la evidencia nueva y real. La primera opción es fácil porque no requiere esfuerzo, dolor, tristeza o el reordenamiento de la vida o de los valores. También es más confortable, y debido a que los humanos habitualmente prefieren la comodidad por sobre el dolor, la primera opción es generalmente la opción por defecto. Leer en este agujerito en la Niebla: La necesidad de la desilusión, de Timothy C.Trepanier

 

El brillo del resplandor

Todo lo que reluce

No es todo lo que reluce

No es todo lo que reluce


(Patty Smith)

 

Ellos saben que la mayoría de la gente escogerá no hacer nada, los sicólogos del sistema han hecho bien su trabajo, la opción por defecto, la ficticia comodidad que les genera el mayor dolor, lo saben, se autoengañarán hasta que estallen lateralmente, matando y matándose entre ellos: los muertos que no quieren saber que ya están muertos desde el mismo momento en que se mira hacia otra parte.

Quiero seguir viendo el brillo de unos ojos humanos, lucho por ello, sólo busco eso, no las miradas de odio que veo a mi alrededor, gente que va dándose cuenta del engaño pero que no se mira en el espejo… estoy hasta los cojones de ver ese brillo apagarse… a todas horas, no es difícil advertirlo si quieres mirar, son señales que brillan un momento, gritos ahogados que desaparecen en la oscuridad, en la que estamos, gente que no sabe llorar ni pedir y se dejan apagar, gente que son sólo estelas en el desastre, que gastan su último fósforo por ver si viene alguien, y nadie llega, nunca llega nadie, los tienes en tu muro del facebook, gritos anónimos, en la calle si quieres mirar fuera de los escaparates por donde escapa tu mirada, quizá gente que muere sin saber ni querer luchar para derramar otra sangre pues puede que lleven luchando toda una vida, que sean como la amalgama que mantenía unida la estructura, esa gente me interesa, lucho por ella, pues esa gente está desapareciendo y al hacerlo, todo se viene abajo.

Sí… sé hacia donde vamos, en lo que ya estamos… David y yo y cada vez más gente lo sabe… ya estamos en ello…La cita con la que encabezo esta nota, debería haberla puesto en el libro, sí… hoy me he dado cuenta… pero para ello están esta notas de blues: para complementar el tocho escrito con otro tocho… aunque sé perfectamente que nadie lo va a leer… me empeño en esta sociedad de las prisas por desaparecer en reivindicar la calma y no quiero aprender ni desaprender sus dictados.

Puede que esto que lees sea uno de esos fósforos que alumbran un momento y hacen más evidente la oscuridad… en ella estamos… Puede que sea uno de mis últimos fósforos… por eso me empeño en seguir buscando una puta luzantes, un poco antes de que todo estalle.

Lo único que puedo hacer es mirar a mi alrededor e intentar hacer algo, lo estoy haciendo, llevo haciéndolo mucho tiempo…

Por ello, desde aquí declaro lo siguiente:

de momento me quedan tres meses de paro… de momento tengo para comer y emborrachar a mis fantasmas periódicamente, sacarlos pa que se oreen (intentando que no hagan daño a mi entorno aunque no lo consigo siempre).

Si algo gano con la venta de este libro, eso que llaman derechos de autor y que no sé lo que es, será dedicado a intentar ayudar en lo que pueda a un artista leonés, maestro y amigo… quizá encargándole un cuadro que luego sortearé entre quienes compren esta novela a Origami… ya lo matizaré.

Si juntamos nuestros fuegos podemos incendiar Babilonia.Lo saben.

Súbete los pantalones

no te dejes dar

 

súbete los pantalones y empieza a caminar…

 

a veces es suficiente con la mala hostia,

 

nunca la pierdas

 

no dejes que los niños cambien sus almas por souvenirs

no dejes que que les “rescaten”

no hagas del futuro un eufemismo

(sigo parafraseando a Patty)

 

si te apetece, si puedes, si todavía tienes catorce euros y tiempo para perderte en la Niebla, puedes hacerlo en este enlace:

 

editorial Origami

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Blue note, II: lo que no es el Tiempo del hombre muerto/unas palabras de Velpister

editorial Origami

“Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa“. proverbio chino

La primera vez que me engañes, la culpa será tuya. La segunda, la culpa será mia”
(Proverbio árabe)

lo primero, para que no haya dudas: no es un canto a la vida que busca muerte en esta sociedad… sí lo es a la vida que quiero y deseo y lucho por ella: la vida del ser humano íntegro, en comunión holística, el Hombre sin apelativos… ni el super hombre de máscaras fascistas ni el hombre disociado, sajado, capado, que somos hoy en día.

Lo segundo: no es un libro que busque hacer amigos, ni entrar en una lista literaria, no busco ni quiero, creo que lo he dejado claro a lo largo de mi vida, una carrera literaria, un puesto en los parnasos que adocenan y castran… no busco su reconocimiento, es más, no deseo ser conocido, me gusta mirar… no que me miren.

A mí sólo me interesa la gente que ha salido o que lucha para salir de los ambages sociales, que rechaza las máscaras y recorre el penoso camino de su construcción interior: esa es la gente del futuro, el hombre organicional que una vez quiso existir y que ha sido  diezmado y estigmatizo por una sociedad influenciada por los sicólogos y psiquiatras del sistema, el que busca y encuentra soluciones el que construye, no destruye o se destruye acuaciado por los miedos impuestos… gente que porta en su mirada el rescoldo del fuego originario… ese tipo de gente que no suele salir en televisiones ni revistas ni desean ser políticos ni banqueros ni escritores en busca de reconocimiento ajeno porque no son capaces de reconocerse a sí mismos, gente que no tiene ambiciones que encubran sus deficiencias, seres humanos que no necesitan pisar a nadie para sentirse alguien, que no mienten aunque estén hasta los huevos de mentiras, que luchan por la verdad, sólo hay una, pienso que primero hay que descubrirla dentro y luchar por que los demás también la descubran en sí.

El camino del Blues, de la búsqueda de lo originario, de la esencia, de lo auténtico si algo queda en esta sociedad… a veces, sí, lo dudo… es un camino solitario, así lo he sentido gran parte de mi vida… un camino de renuncias, un camino que muy pocos estamos dispuestos a recorrer y así lo hacemos, es el camino difícil, el camino del guerrero, el camino social el fácil es el camino del borrego: sí, ya me siento capacitado para decirlo…

camino que es una lucha constante primero contra ti mismo, contra los que te rodean, los que te intentan amoldarte a su estilo, adocenarte… por ello, lo primero es no adoctrinar, no busco ser un gurú aunque reconozco que si me vendiese ganaría mucho dinero embaucando a corderos despistados… así lo hacen muchos… yo no quiero ser banquero, político o miembro de la curia.

Expreso mi punto de vista y grito en mi blues que necesitamos cuantos más puntos de vista mejor para intentar llegar a alguna conclusión desde la razón y desde la intuición, para intentar resolver la aporía… si queremos que algo cambie, que evolucione en común pues todos, repito hasta la saciedad, estamos interconectados…

A veces no puedo sonreír, aquí lo hago poco, y sí puedo y debo vomitar la mala hostia, no desdeño mi parte oscura, la integro, no la disimulo con barahúndas que distraen y maquillajes sociales… no, la mierda es la mierda y, lamentablemente, estamos hasta el cuello de ella. Esto tiene su parte positiva si asumes tu mierda y piensas y crees y actúas en consecuencia con ese pensamiento e intentas romperte y crecer nutriéndote del estiércol… para ello hay que reconocer el estiercol y no asfaltarlo de pastillas sociales y circo de esclavos…

Así lo intento y quiero creer que mi canto, al igual que otros cantos a mí me ayudan en mi caminar solitario, puede ayudar a alguien a que intente crecer y salir de la mierda, la que es suya, la que conforma y hace el estercolero, porque la mierda empieza por uno mismo, siempre.

Esto no es una historia lineal, la vida no es lineal, las historias que entretienen siempre mienten, y aquí se busca algo desde dentro de cada uno… gente que cuestione, que se cuestione, que no se crea ni que todo tiene solución ni que no la tiene, que investigue su camino y no se quede en la deglución de la lefa que enducultura un sistema caduco.

Aquí no hallarás ni flores ni semillas cerradas, pues esto es un rompimiento que busca crecer.

Hay mala hostia, sí, y mucha… conformarse con lo que se tiene cuando lo estás perdiendo todo no me vale… hay que luchar no por recuperar lo perdido, hay que luchar por ganar pues esto es una guerra, ahora no hay que defenderse, no me vale el grito de a las barricadas, eso es defenderse… ahora hay que atacar o serás si no lo eres ya un esclavo, un zombi adocenado… y se puede y se debe hacer desde dentro pues nosotros somos el sistema, si cambiamos nosotros cambiamos el sistema.

Considero necesario este punto de vista, pues lo que nos queda es un fascismo y un enfrentamiento fratricida y no quiero llegar a él, preconizo el anarquismo sin colores pues todos están contenidos en el negro, pero, mientras llega, que lo hará, me quedo con el anarquismo pacifista, los colores de la niebla, la frontera entre luces y sombras el tiempo en el que vivo e intento expresarme.

“Maldigo” las canciones en inglés, maldigo que se me ocultasen largos años, que tardase demasiado tiempo en traducir a gente como Patty Smith… aunque también pienso que todo, y no sólo la muerte, llega en su momento justo… y a mí la traducción de las letras de Patty, quizá lo hicieron cuando estuve capacitado para comprenderlas… Patty, con su música, me acompañó largas noches escribiendo.

Por ello no pretendo que lo que escribo llegue a todo el mundo ahora… pero llegará en su oportuno momento, sobre esto, no albergo ninguna duda.

Estamos perdiendo pero vamos a ganar, tampoco lo dudo.

Gente como Velpister también me han acompañado en la escritura de esta novela. Sus palabras:

Me despierto cada maña. Sólo la inercia me levanta. Me despierto cada mañana un poco más agotado que la noche anterior. No se trata de mi viejo colchón ni de mi falta de forma ni de mi edad ni de mi conciencia. Se trata de que este es un país lleno de tristes siluetas que se tambalean, que pierden el equilibrio constantemente y no reciben más que empujones para que caigan, para que caigamos y, al final, ya no seamos capaces de levantarnos. Porque ya no tenemos fuerzas. Un país lleno de muertos vivientes. Por eso cada mañana estoy más agotado, me cuesta abrir los ojos. Este país lleno de buscadores entre la basura, este país cuya inmigración ya no busca trabajo sino comida en sus grandes contenedores verdes, haciendo cola desordenada, peleándose por un plátano podrido. Y los que nos gobiernan lo saben todo, y siguen con sus sueldos obscenos, ni uno solo ha dado un paso al frente, ni uno solo, ni un sólo paso. A veces escucho que no todos son iguales. Los demás sí. Por ahora insolventes, pero la sombra aterradora de la indigencia planea, planea. Sólo empujones para que caigamos. Por eso me cuesta tanto abrir los ojos cada mañana, a las 7:50, para dar el desayuno a mi hijo, prepararlo y llevarlo al colegio. Darle un beso antes de dejarlo en el autobús y volver a casa y procurar que no se me cierren los ojos hasta su vuelta. Nos tambaleamos y sólo recibimos empujones. Y la verdad es que estoy muy cansado. Muy cansado.

 

Vigo, 23 de marzo de 2010. velpister:


¿Sabes? yo estoy luchando, estas son mis armas y las estoy utilizando…

Esto es una estafa programada, esa es la tesis que defiendo… y en una estafa, en un timo, existen dos partes… busco que la parte estafada aprenda para no repetir lo mismo, para poder luchar has de darte cuenta de que has sido estafado, mirarte en el espejo y reconocerte, reconocer que tú has sido partícipe del engaño, que has estado y sigues en la claque de esta comedia absurda, mirando hacia otro lado o aplaudiendo lo que tú harías, robar, si estuvieses en esa situación… a aquellos que todavía piensan que no son partícipes del engaño, propongo dilatar un tiempo, un día, unos meses, la discusión… estamos todos en esto, a todos nos alcanza… ¿a todos? sí, esos a los que nunca alcanza nada son contra los que deberíamos ir… pero son los que dividen y nos enfrentarán a unos contra otros, está demostrado que la clase media cuando está jodida genera fascismos, necesitan tener alguien debajo para liberar tensiones y aplastarlos, pues la clase media no tiene cojones para reconocer que está siendo aplastada, dividida internamente, pues aspira a ser cúspide y en esa dicotomía, ese engaño que justifica a quienes roban y saquean el estado, acaba por generar un fascismo me da igual el color de éste… no va a ir en contra de los de siempre: ¿por qué? porque siguen viviendo en el engaño, son partícipes de él… dentro de un tiempo, aquellos que todavía no están jodidos y que con su silencio o diatribas siguen defendiendo un estado neoliberal bipartidista, dividendo como siempre en colores, poniendo etiquetas, dentro de un tiempo esos pensarán como tú, que ellos no tuvieron la culpa… nunca opinaron ni defendieron con su actos o palabras anónimas o desde el silencio lo indefendible… exáctamente igual que tú si no reconoces que fuiste partícipe de lo que ahora reclamas y protestas… es un robo manifiesto, sí… con tu connivencia.

La cuestión no es si se ha vivido por encima de las posibilidades o no… la cuestión es que ahora, ahora mismo, no en el pasado, nos están robando todos los derechos y seguimos mirando hacia otra parte… dentro de poco tiempo, cuando no se pueda vivir aunque haya trabajo, ni estudiar, cuando seáis esclavos zombis, pensaréis que, efectivamente, si esto es lo que tenéis, sí se vivió por encima de las posibilidades pues la herencia que dejamos es de nulas posibilidades o como esa frase que tanto repitieron los neoliberales en el poder: posibilidad cero, un conjunto vacío, eso es españa, eso es occidente, vacío de nosotros, eternos admiradores de nuestro ombligo, no hemos luchado, no estamos luchando… se vertirá sangre por intentar recuperar algo de lo que estamos desdeñando… involucionamos y en eso tenemos toda la culpa, la culpa es nuestra… ellos van de cara: a estafar, robar, matar, dilapidar, la culpa es nuestra, sí, es nuestra por dejarnos robar en nuestra puta cara.

 puedes, si te interesa, pillarla en la página web de Origami… durante el verano sin gastos de envío…

gracias

El tiempo del hombre muerto/Blue notes/Presentación, I.

os quiero presentar mi segunda novela: El tiempo del hombre muerto:

¿Qué es una nota de Blues?

La Wikipedia  la define así:

Si a una escala pentatónica menor se añade una nota extra a distancia de cuarta aumentada (desde la fundamental), se obtiene una «escala de blues». Esta nota extra, que define la escala de blues y la sonoridad de este estilo recibe el nombre de «nota de blues». Amén.

La Blue note es la nota característica del Blues. Por ello, como complemento a la publicación en papel de El tiempo de el hombre muerto, y para devolverlo a sus orígenes “virtuales”, que no pierda la esencia de la improvisación no lineal, he dejado las notas aclaratorias -o no- de la novela para este espacio que hoy inauguro. Me propongo así que todo chirríe aún más en el adocenado oído occidental que ya no quiere escuchar los gritos de alarma y sí los silbatos que distraen una realidad que nosotros generamos al protestar virtualmente pero sentarnos en nuestras poltronas para ver el fútbol… así les justificamos, así tragamos con todo lo que nos echen, hermanos cerdos… esa es nuestra acomodaticia realidad.

 

Blue note: Presentación del Tiempo del hombre muerto/parte primera: Ensayo Z. Una antropología de la carne perecedera, de Jorge Martínez Lucena

 

El tiempo del hombre muerto es una visión de los últimos seis años de mi vida, nacida en directo en este blog al igual que La Cámara de Niebla… es una cara b de las servilletas de papel que emborronaba con mi lefa en garitos por donde me perdía en la era preinternet. Decir que es la cara b, no es menospreciar este escrito, ni situarlo por debajo de mi primera novela: La cámara de Niebla. Tradicionalmente, en las caras ocultas de los singles, el grupo musical nos dejaba una visión particular de su música, o una sorpresa, un algo que muchos consideraban que era su verdadero yo musical, así lo reiteraban en las entrevistas.

 

Al repasar lo que he escrito durante estos años aquí, en directo, entre la niebla, me he encontrado sin querer con un puzzle cuyas piezas cuentan una historia desde diferentes puntos de vista. Algunas de esas piezas esbozaron la Cámara de Niebla… pero otras no tuvieron cabida en ella porque tenían un tono algo diferente: eran más combativas, portaban en su interior una carga explosiva de mala hostia.


Esta mala hostia es la que ha compuesto este blues que ahora os presento. Sus orígenes se sitúan a principios de este año, cuando bajo el título de País Outlet, abrí un blog en el que fui recopilando estos escritos, sin pensar nunca en publicarlos en papel, tan sólo como contrapunto a este Blues entre la niebla que canto desde hace, en julio, seis años.


Ha sido un periplo acojonante, y desde aquí quiero agradecer a todos aquellos que me habéis acompañado, este libro va dedicado a vosotros, los que habéis tenido los arrestos de sumergiros en esta niebla y dejaros ir sin guía ni rumbo entre las palabras que se cantan a la luz azul de la luna en un cruce de caminos.


Sigue siendo un canto personal que busca alguna luz. Un constante diálogo en soledad. Una batalla con las sombras internas, un pacto con el diablo… de tú a tú, de cara frente a un espejo que se fracciona.


Es un canto improvisado, que nace de un interior rasgado que protesta, que busca desesperadamente una solución a su inmovilismo, que intenta recabar en sí las fuerzas necesarias para levantarse e iniciar un sendero que le saque del cruce de caminos en el que pierde su vida en la inacción.


Es un canto en contra de la sociedad que oprime, aunque el protagonista ya sabe que la opresión nace de él, que él es quien hace la sociedad y la hace todos los días con sus silencios, su miradas hacia otra parte, sus pataleos al saberse engañado, estafado… pero qué difícil es avanzar hacia uno mismo, intentar ser consecuente, conocerse, dar el primer paso para la auténtica revolución…


No es un canto pesimista. Considero que el pesimismo nace cuando no se puede o no se quiere encontrar una alternativa y es más fácil pararse, engañarse, y creerse un voyeur de la demolición desde dentro… Es lo más fácil: morir autoengañado. Así muere alguien que se castra a sí mismo y no tiene los cojones de luchar y morir de pie. Así muere un país. Así mueren los borregos que piensan que la libertad es esa puerta que te abren y que te lleva al matadero. Así mueren los zombis.

Pero a estos escritos les hacía falta un nexo de unión. Éste llego cuando Jorge Martínez Lucena me dejó un comentario en una entrada que titulé: Ases zombis, y en él me dio a conocer un libro que acababa de publicar: Ensayo Z. Una antropología de la carne perecedera

Ensayo Z. Una antropología de la carne perecedera 

Este libro intenta algo nada fácil. Propone la admisión teórica, en el campo de la filosofía continental, de un concepto como el de zombi. La idea de fondo es que lo zombi funciona a la perfección como metáfora antropológica de ciertas idiosincrasias del sujeto actual. Aquí se intenta, a modo de ensayo, un juego filosófico apoyado en la gran versatilidad como símbolo del zombi o, si se quiere, lo zombi. Ensayo Z describe el objeto del que vamos a intentar hablar, el zombi y todas sus polisemias, su historia cultural, su constitución como género en diversas artes, especialmente desde el cine. Igualmente nos presenta paralelismos entre los merodeadores o mordedores y elementos tan actuales y cruciales como la depresión, la crisis o la conflictiva diferencia entre el hombre y el animal. Además nos presenta la validez del zombi como categoría filosófica de deconstrucción a través de textos tanto de Foucault como de Derrida. Pero, sobre todo, este texto está guiado por un ánimo apocalíptico en un sentido muy distinto al que habitualmente se quiere significar con esta palabra. Este Apocalipsis, que según el autor sería deseable que nos aconteciera, está relacionado con la superación de una auténtica pérdida de visión que sufrimos frente a la alienación o inautenticidad en la que vivimos en nuestras sociedades de consumo. Superar este sopor existencial requeriría de una toma de conciencia y de una acción deconstructora posterior sostenida en coherencia, y no de ese mero seguir sobreviviendo que nos acerca a la zombificación. Este libro pretende ayudar a este cometido de la mano de textos de distintas procedencias: del cómic a la filosofía, pasando por la sociología, la psiquiatría y las más cercanas literatura y cinematografía.

Al ir leyendo este acojonante ensayo, me di cuenta de que ambos, cada cual en su estilo, teníamos un objetivo común: la reivindicación de lo oscuro:


Se me crea o no, quizás una de las mayores intencionalidades latentes en este libro sea ésta, la de preservar lo oscuro… Nos dice el autor en la página 102.


Creo que es un ensayo imprescindible para conocer esta sociedad que construimos entre todos. 


El 22 de marzo asistí a la presentación de la editorial Origami en Madrid y allí, Antonio Huerta, sin conocernos de nada, me pidió un libro para publicar… en una semana. Espoleado por los presentes, lo cuento en la novela, acepté el reto… y así me pasé casi dos meses sin dormir. Pero el armazón de lo que ahora puedes leer, si te place, lo hice en una semana… sin dormir, gracias infinitas al mate de hoja de coca que me traje de Perú.


Me acordé de lo que tenía hecho en el blog: País outlet, sí… pero me hacía falta darle una cierta forma, tampoco mucha, es mi parecer que si algo nace en un medio no puede perder la esencia de su nacimiento… por lo que al trasladarlo al papel, tiene que conservar algo de esa “incorrección” de lo espontáneo, en este caso buscada, en mí siempre buscada, cuya pretensión es entrar desde el contenido, no desde la forma… aunque, y no voy a extenderme en este punto, la forma y el fondo aquí sí van inextricablemente unidos… y es un paso más que complementa a la Cámara de Niebla en esa búsqueda personal de la unión de los contrarios… en cuya difusa frontera de niebla entre luz y oscuridad nació este blues, estas Crónicas para decorar un vacío.


Al releerme en País outlet, mientras leía a su vez el Ensayo Z, me di cuenta de que teníamos, como ya me avanzó el autor en el comentario, muchos puntos en común y que ellos, efectivamente, me llevaban hacia una palabra que no había entrado en mis premisas mentales hasta ese momento, como nexo de unión de lo que había escrito: Zombi.


En su Ensayo Z, Jorge Martínez Lucena disecciona desde un lenguaje académico pero cercano, así lo declara el autor y lo confirmo, la realidad que vivimos utilizando la metáfora del zombi como el ser adocenado por los intereses del capitalismo. 

Las coincidencias en el fondo se sucedían y fue cuando recordé un cuento que había escrito para la revista Al Otro Lado Del Espejo, y que se titulaba como esto que os presento. Ahí tenía el nexo, la orientación la tenía delante… no creo en las casualidades.


Por ello, así lo dejo escrito

Portada de Julia D. Velázquez para Origami

Se puede comprar a través de la página de Origami (entra en este agujerito en la Niebla)

La deriva en los espacios abandonados, I

todo en la vida es un borrador, cabos sueltos, todo cabos sueltos… siempre existe una canción, son retazos, una imagen, un reflejo en una mirada, un sonido que nos transporta a otra época, que a veces define nuestros sentimientos y se convierte en parte de nosotros, como un algo que soslaya nuestro vacío, y pensamos que calma nuestro desasosiego, como apósito que se nutre de nuestra desesperación, la saca de nosotros y, al compartirla, nos libera de ella… pero, a veces, no la escuchamos, no vemos ese reflejo, nada nos saca de nuestro sufrimiento, nada es sincrónico, el muro de sombras proyectadas nos arroja al abismo, esa espiral donde desaparezco…

… fue uno de los primeros dibujos que recuerdo, periódicamente regresa a mí esa imagen arquetípica de soledad, todavía me persigue, pues ahora sé que al dibujar aquello empecé a huir de mí, y al desconocer por dónde, lo hice hacia mí, encerrándome, empequeñeciendo mi mundo, comprimiéndolo hasta que hoy, intuyo, sólo soy un kit al que le faltan piezas, perdidas en ese camino de introspección, de comprensión, que descubrí al iniciar la huida, pues fuera nadie me enseñó cómo afrontar esos momentos, de hecho, pensaba que los desconocían, y en mi desesperación cerraba los ojos y aquello me calmaba, unos instantes en los que me soñaba abriendo nuevas derrotas, pues si en nadie encontraba consuelo era porque era un territorio sin hollar, pero en la oscuridad el suelo seguía temblando, o era el bombeo de mi corazón, aún no lo sé, me ha vuelto a suceder al cruzar un puente esta tarde, todo se movía y al intentar aferrarme a la barandilla me he visto, otra vez, reflejado en una mirada que huye, que todo se lleva consigo, y he vuelto a cerrar los ojos al sentir que me había dado alcance, que cada vez que me paro todo lo que he dejado atrás me empuja y arrastra hacia el agua, ese momento en el que sólo ves un reflejo en la demolición, un algo que se engarza a esa realidad que desaparece durante unos instantes, reflejo que es sincrónico, cuando todo se derrumba y que, al abrir los ojos, te lleva a otra época que sigue siendo la misma aunque todo en ti continúe siendo nuevo, pues sigues sin encontrar nada a lo que asirte dentro, y todo oscila como ese lápiz staedtler al dibujar algo tan impronunciable como su nombre, pero que, sobre el papel, era como una güija que no encontraba letra y todo lo emborronaba, como el gráfico de un sismo, un ruido monitorizado, una psicofonía en un idioma desconocido, el nombre de un dios lejano, la deriva en un laberinto por el que empezaba a adentrarme, el rastro de mi huida, la que me lleva a una casa en la que ya todo son sombras, frente a un espejo, un reflejo de mí que intento aprehender sin conseguirlo, preguntándome por qué algo inmaterial hace tanto daño, por qué siempre me regresa al mismo punto, allí donde empecé a dejar las huellas, las de la huida, las que intento limpiar echando un poco de vaho en el cristal, y a través de él ver cientos de caminos truncados, los cabos sueltos de mi paso que yerra, los que surgen a la par que mi imagen se difumina entre la niebla, mis ojos que se pierden entre ella, que me llevan hacia esa mirada que un día intenté dibujar, perdida en la mar, sin ver camino de luz hacia un sol lejano, ese que parecía una calavera con aura de rayos que, al crecer sobre el papel su luz de grafito, todo lo emborronó, y al romper el dibujo en mí quedó esa niebla frenética que me difuminó, acabó tachándome, como me tacho en el espejo, ese que tantas veces rompí por no saber cómo escribirlo, cómo dibujar aquello que está en movimiento al derrumbarse, pues sólo soy una grieta que se agranda y gana la nada entre la niebla al disociarme, no hay nada que indique la salida en este laberinto de reflejos por el que huyo dando vueltas, presumo, esperando en mí otra noche desconocida, aunque sea siempre la misma noche en la que no me conozco, perdido en los reflejos, sin creer ya en la emoción del camino, sin haber creído nunca en los neones que distraen la mente de la búsqueda de la salida, quizá allí por donde entré en algún momento, sigo buscando, antes del fin abrupto del camino, ese precipicio por donde se arroja Occidente, en donde caemos girando como peonzas sobre nuestro eje solipsista, pues soy parte de la generación al final, la última si no hace algo, busco la salida tirando del hilo roto, fragmentos de una huida, reflejos que son agujeros de gusano, trozos del capullo de seda en donde olvidé los colores, construirme unas alas, cabos sueltos que son indicios, que me llevan a esa época en donde nada fui, y sin embargo me pesa, pues odio el silencio del encierro, allí donde no me dejé crecer, la deriva entre los fluidos, los espacios que abandoné de mí mismo, los que recupero ahora, poco a poco, intentando desactivar en mí algo, puede que el odio, no lo sé, el que me llevó a romper ese dibujo, por no saber hablarle a la soledad que siempre se ha venido conmigo, el único hilo común en este derrotero, pues al desactivar algo lo deconstruyes, lo construyes a la inversa, sabes, si lo logras antes de que todo en ti explote, cómo está hecho, cuáles son los caminos a desandar para llegar al principio, pues intuyes que principio y fin están unidos en el vacío, por ello ahora intento vivir ese camino antes de que todo estalle en mí, me desprogramo, lo intento, intento parar el tiempo en ese segundo que engaña, que te hace huir por los túneles, sacándote, momentáneamente, de tu miseria, pero sólo es otro laberinto de espejos en donde te difuminas, sí, parar el tiempo en el reflejo al romper el espejo, que sea él quien se lleve tu imagen antes de que se reflejen tus trozos cayendo, aunque caigan en ese momento, quizá se lleve tu imagen entera y él será los trozos y podrás salir del reflejo, quizá el de la explosión, allí se juntarán los cabos sueltos, cuando todos sean uno, algo,

nada


La deriva en los espacios abandonados/sombra.1

No podías desfallecer. Las cosas se estaban poniendo chungas. Los demás ganaban terreno. Tenías que dar el paso. No sólo sería un golpe de efecto. Era necesario, vital. Decidiste consultarlo. Una pasta pero merecía la pena. Llegarías desde atrás, les rebasarías dejándoles clavados. Mirándote el culo. Como ese ciclista en el Tourmalet. Buena táctica la del psicólogo. Te había felicitado. Por fin habías asumido que eso te hacía sufrir. No podías permitirlo. Nunca más te sentirías ninguneado. Se iban a enterar, sí.

Te costó un poco ir verbalizándolo. Seleccionar a los afines. Es un paso muy importante en tu vida, necesitas el apoyo de los tuyos. Huye de las críticas, eso te dijo el psicólogo. Así lo hiciste. ¡Dios! Qué cambio en el espejo. El rictus de los elegidos. Como esa luz que ilumina el rostro del héroe en las películas. Los más avezados del curro lo notaron. Alguna taquillera te preguntó pero no dijiste nada. Hasta la gerente te miró con incertidumbre. Bien. El terreno estaba abonado. Pronto, todos querrían saber tu secreto. Lo dicho, ibas a ser el puto rey.

Lo demás fue fácil. El psicólogo te envió a un amigo suyo. Un profesional. En los foros hablaban maravillas de él. El crédito de quince mil euros te lo metían con la hipoteca. Los bancos son los benefactores del estado del bienestar.

Pediste todas las vacaciones juntas. Nadie se opuso. Más horas y más dinero para los demás. Aunque ibas a necesitar más tiempo. El psicólogo te dio una carta para el de cabecera. O eso o una depresión. Coló. Ibas a estar jodido unos dos meses. Tres días en la clínica. Dormir boca abajo. Una semana y pico sin sentarte. Cinco semanas sin poder moverte. No fuese a ser que se desplazase. Tenías que hacerlo bien. De esta te nombraban jefe de equipo, seguro. Ya te veías manejando información. Reunido con la gerente. Y treinta napos más todos los meses. Hacer tú los cuadrantes. Que te la chupasen para conseguir días, ¡Dios!, eso: dios, así te veías.

Estabas nervioso. Deseabas volver al curro. Horas y horas delante del espejo. Ensayando todas las posturas. Había quedado de puta madre. Bueno, tenían que mirarte la cicatriz. Y quizá, te parecía, uno había quedado más bajo. Algo natural, según el médico. Depende de la musculatura. Pero con el uniforme quedada de lujo. Acojonados se iban a quedar.

El día del alta, fuiste directo a saludar a las chicas de recepción. Te apoyaste en el mostrador enseñando tu culo a todo el mundo. Pero nadie se fijó. Todo en ti se hundió menos las prótesis de silicona. Y así varios días. Nadie te miraba el culo. Como siempre, el psicólogo te dio la solución: decírselo a todo el mundo. Un lujo de tío… caro, pero un gurú.

El tema funcionó. Al principio, algunos se cachondearon, pero las opiniones femeninas prevalecieron y tuvieron que claudicar. Les habías ganado. Fue tema de conversación durante una semana. La hostia. Por muchos móviles, ordenadores y subwoofers con que contraatacaron, no te hacían sombra. Te habías postulado como el líder y, poco a poco, ibas teniendo una camarilla a tu lado.

Hasta que llegaste a mí y no te hice ni puto caso. No te pregunté cuánto te había costado. Ni los sacrificios que hiciste en aras de la sociedad. Ten cuidado con el jefe, a lo mejor quiere rebotar sobre él, te dije en broma, intentando, sí, quitarme a otro engendro de encima. 

Sabía que me había creado otro enemigo pero me daba igual. Nunca lo entendísteis.

Te hicieron jefe de equipo, fuiste feliz en el reflejo.

Han pasado diez años y me dicen que tienes problemas. El paro, el banco que se ha quedado con todo. Los sucesivos implantes de silicona podrida te han jodido, y bien. No pregunto más. Quizá ahora sí necesitas un psicólogo. De los de verdad. Lo siento, tío. Sólo eres una sombra en estas calles abandonadas.

Limpieza de bajos/ La deriva en los espacios abandonados

Pre-ambulo entre sombras‭

El humo de la hierba se lleva las palabras.‭ Escucho. ‬Bebo.‭ Hoy me ha tocado el ciego autista, me temo. Algo me ha desestabilizado. Puede que tanta gente. O la colega que al abrazarme me mete mano. Supongo que para animarme. No sé qué transmito. Me da igual. Otro día desahuciado de mí. No soy capaz de hablar. Llevo toda la noche repasando grietas, algo se derrumba en mi cabeza.‭ Esa que no registra nada,‭ pues ‬sólo busca cerveza que todo lo arrase.‭ ‬Sin embargo,‭ ‬escucho…‭ ‬y sigo buscando en mí saliva con que escupir algún cadáver de entre los escombros.

Pese a todo miro a los ojos y percibo el miedo.‭ ‬Es algo atávico que reverdece entre restos de máscaras.‭ ‬Miradas de nostalgia se dirigen al retrete.‭ ‬Se van acabando las rayas continuas de la carretera,‭ ‬cada vez son más y más largos los espacios del vacío que decoraban…‭ ‬Es más,‭ ‬ya no existe carretera alguna. ‭ ‬Somos como zombis maqueados,‭ ‬recién salidos de la morgue.‭ ‬Oigo que la guerra siempre la han contado los cobardes.‭ ‬Y pienso en qué parte de mí es la más cobarde.‭ ‬Que se siente a escribir de una puta vez.‭ ‬Necesito acabar con esto, sobrevivirme:

No hacer nada es tan funesto como hacer mal‭; ‬pero es más cobarde.‭ ‬El más imperdonable de los pecados mortales es la inercia.‭

‬Eliphas Levi.

Estoy de pie entre el humo.‭ ‬Quizá sólo soy un cadáver que ha quedado de pie tras el derrumbe. Sin escupir.‭ ‬Satisfecho por haber donado otro día a la inacción. En ese momento ‬empiezo a hablar.‭ ‬No sé quién es el interlocutor.‭ ‬Pero a la vez que lo hago sigo escuchando,‭ ‬escuchándome.‭ ‬No conozco a quien habla.‭ ‬No me reconozco.‭ ‬Lo hace de otros tiempos.‭ ‬Tiempos que no recuerdo.‭ ‬Todo está distorsionado.‭ ‬Eso,‭ ‬lo tengo claro…‭ ‬Entonces,‭ ¿‬de qué estoy hablando‭?

Algunas veces he conseguido salir de mí.‭ ‬Quizá esa es la función de los enteógenos.‭ ‬Hacernos trascender,‭ ‬conectarnos con la divinidad que yace aborregada en nosotros.‭ ‬Esa que todo lo ve,‭ ‬todo lo escucha…‭ ‬y se descojona.

Y me veo rajando de un tiempo que no fue,‭ ‬de una novela que no escribí.‭ ‬De las sombras de unas imágenes que se deslíen en la niebla.‭ ‬Del vacío…‭ ‬el que existe en esos instantes alrededor del que habla, ‬pues yo ya no estoy con él:‭ ‬ese títere que se auto justifica,‭ ‬que es parte integrante de todo esto que vivimos,‭ ‬pues todo lo ha hecho por omisión,‭ ‬primero de sí mismo,‭ ‬como el hombre vacío,‭ ‬sin atributos,‭ ‬que anticipó Musil.

Me callo.‭ ‬Me toco los atributos, no vaya a ser que… uff, puta maría.‭ ‬Creo que alguien lo toma como una grosería.‭ ‬Me hablan pero ya ni escucho ni respondo.‭ ‬Me busco entre la niebla de polvo.‭ ‬Oscilo entre cascotes,‭ ‬no bailo.‭ ‬Tengo que hablar conmigo.‭ ‬Si me encuentro.‭ Si queda algo dentro de mi cabeza.‭ ‬Llevo demasiado tiempo evitándome.‭

Las palabras dichas,‭ ‬las que oí de mí,‭ ‬se están ulcerando en la masa de polvo y humo.‭ ‬Las pierdo.‭ ‬He de huir de la masa para recuperarlas.‭ ‬Las masas siempre están equivocadas.‭ ‬Lo decía el viejo indecente,‭ ‬tú,‭ ‬yo,‭ ‬todo aquel que sea capaz de situarse fuera de la visión general…‭ ‬coger un poco de perspectiva.‭ ‬Las masas están equivocadas pues,‭ ‬aun ciegas,‭ ‬siempre son dirigidas.‭ ‬Y sí,‭ ‬son cobardes. Aunque nunca escriben la historia. No lo sé. Una frase es una frase.‭ ‬Quizá lo único que tengo claro es que prefiero ser una anomalía.‭ ‬Sólo las anomalías distraen la monotonía.‭ La cambia. ‬Pienso que es muy difícil ser masa,‭ fingir que no se tiene una opinión, ‬ulcerarse y pudrirse hasta desaparecer. ‬

Al escribir siempre he sondeado en lo invisible,‭ ‬por ver‭ ‬ si encontraba algo,‭ ‬lo clarificaba,‭ ‬lo hacía palpable…‭ quizá ya estoy ciego. ‬Ese era mi propósito:‭ ‬aprender.‭ ‬No estoy aquí para nada más. Pero, ¿por qué pretendo racionalizar lo invisible?

Me fui lejos evitando esa pregunta,‭ ‬aunque sabía su respuesta.‭ ‬No resolví nada.‭ ‬Quizá,‭ ‬acabo de comprender,‭ ‬eso me compete sólo a mí…‭ ‬en cuanto me reúna…‭ ‬pues estoy perdido entre el humo de la hierba.

Todo imágenes difuminadas entre la niebla.‭ ‬Sombras.‭

Me las encuentro paseando en la noche.‭ ‬Las calles medievales son buenas para desdoblarse en un traspiés.‭ ‬O juntarse en el rebote.‭ ‬En ellas encuentro espacio para conversar con las sombras,‭ ‬las mías:

-‭ ‬Se puede vivir la vida como un hoax.‭ ‬Repítelo.‭ ‬Se puede vivir la vida como un bulo.‭ ‬Replicar un vacío infinitamente.‭ ‬Ocultar en la repetición la única verdad,‭ ‬la de uno mismo…‭ ‬su miseria.‭ ‬Hacer de una cadena,‭ ‬de sus vacíos replicados,‭ ‬la única verdad.‭ ‬Repítelo: eso es Occidente.‭ ‬Hacer del muro una simulación de avance replicando el muro donde encierras la única verdad: el vacío.‭ ‬Se puede vivir la vida haciendo de la ilusión,‭ ‬en su repetición,‭ ‬la apariencia de la verdad…‭ ‬pues todo nace de un engaño.‭ ‬Sin ti nada es verdad en la cadena.‭ ‬Repítelo.‭ ‬Se puede vivir la vida como un engaño.‭ ‬Replicar la nada.‭ ‬Decorarla hasta el fin.‭ ‬El fin de nada.‭ ‬Pues nada es verdad en la cadena…‭ ‬sin mí.

-‭ ‬Sin réplica.‭ ‬Pues ya está hecho. Soy hijo de occidente.

Esa es la respuesta del orgullo.‭ ‬El que me ha silenciado durante tanto tiempo.‭ ‬Creerme que todo lo que está pasando lo había visto en esa novela que hace diez años no escribí.‭ ‬Paso por paso.‭ ‬Y que no merece la pena escribir sobre algo que ya sé que iba a pasar.‭ ‬Lo repito:‭ ‬orgullo.‭ ‬El mismo que ha hecho que deje de sorprenderme y deje de vivir al dejar de aprehender la realidad.‭ ‬De la que me he exiliado.

Mi camino es solitario.‭ ‬Lo emprendí hace ya demasiados años.‭ ‬No sé escribir una historia apta para la masa.‭ ‬Soy parte de óxido y vacío de un eslabón de la cadena que no quiero que se replique.‭ ‬Por eso me lo repito.‭ ‬Nací en la última fricción,‭ ‬la canción de mi vida es un chirrido.‭ ‬Y busco algo de mí que no esté oxidado.‭ ‬He de seguir avanzando.

En estas calles frías,‭ ‬la niebla pronto será hielo en el que,‭ ‬quizá,‭ ‬algo de mí se refleje.‭ ‬Modulo palabras de niebla de alcohol.‭ ‬Llevo toda la vida buscando la puerta que me saque de la dimensión de esta realidad impuesta que se hunde a cada paso en mi cabeza.‭ ‬He abierto ya muchas.‭ ‬Las he olvidado como el tiempo se olvida a sí mismo al comprimirse en la resaca.‭ ‭ ‬Pero sólo conozco la niebla.‭ ‬Soy como el gozne que chirría al unir unos mundos que desconozco…‭ ‬pues no está en ninguno.‭ ‬Sí,‭ ‬la banda sonora de mi vida es el chirrido.‭ 

Son las cinco de la mañana.‭ ‬Hace unos días también eran las cinco de la mañana en Cuzco.‭ ‬Allí amanece.‭ ‬Los pájaros caen en picado en vuelo rasante sobre los tejados.‭ ‬Algunos me piden que me aparte.‭ ‬Estoy en la terraza de una casa desde donde se observa la plaza de armas.‭ ‬Cada tres minutos estalla un cohete.‭ ‬Retumba por todos los valles.‭ ‬Es eco que se expande y cuando regresa a morir estalla otro.‭ ‬El nacimiento y la muerte de los ecos se entrecruzan.‭ ‬Con el saludo al sol que despierta a los valles,‭ ‬se escucha el himno de la alegría.‭ ‬Lo canta un coro de niños en el patio de un colegio.‭ ‬La niebla cede ante la luz.‭ ‬Quizá sea esa la magia que busco.‭ ‬Hoy es el‭ ‬11-11-11.‭ ‬Es la Ciudad del Sol.‭ ‬Cusco.‭ ‬También la de Campanella.‭ ‬Pues es faro que irradia luces de diversos colores:‭ ‬su bandera es el arco iris.

Pero aquí,‭ ‬en estas calles,‭ ‬la niebla se perpetúa con el frío.

Estuve buscando.‭ ‬Necesitaba preguntar algo pero no lo hice.‭ ‬Al menos no me lo pregunté a mí mismo antes.‭ ‬Pero no buscaba respuestas.‭

Un puto año de silencio.‭ ‬Es así.‭

No supe que,‭ ‬pese a todo,‭ ‬y sin preguntar,‭ ‬se me había dado la respuesta…‭ ‬hasta esta noche.

Ahora sé que oigo pero no entiendo.‭ ‬Veo pero no retengo.‭ ‬No sé interpretar nada.‭ ‬Estoy desconectado del lenguaje de la Naturaleza.‭ ‬Así se nos achaca a los occidentales.‭ ‬Y tienen razón.‭ ‬Mucha razón.‭ ‬Y me duele escribir esto desde el lenguaje del raciocinio.‭ ‬Pues si no deseas desde el interior nada sucede.‭ ‬Estoy educado para interpretar,‭ ‬diseccionar y descomponer.‭ ‬Observar para destruir,‭ ‬no para crear.‭ ‬Apóstata de boquilla del dios científico que clona el vacío e impone máscaras.‭ Eremita en la cueva de nuestras magníficas neuronas, si alguna queda.‭ ‬Programado para pensar que en ellas está el dios que hemos matado.‭ ‬Que podemos replicarlo en el laboratorio.‭ ‬Pues nosotros somos los dioses, nos creemos.‭ ‬La sombra de los dioses, más bien.‭ ‬Y destruimos al destruirnos.‭ ‭ ‬Nos hemos equivocado desde el primer eslabón al vaciarnos.‭ ‬Desde que nos pudo el orgullo al creernos superiores,

somos una puta escoria cagada en mitad de un centro comercial, lugares comunes refugio de soledades decoradas, barras fluorescentes donde se lucen culos de silicona, culos que ahora se derriten, caras de payaso triste con maquillaje perpetuo vencidas por la gravedad, máscaras hinchadas, descompuestas, por el suelo, envoltorios que provocaron el cáncer en el vacío, es plaga en el suelo, el odio en sus ojos de cuentas perdidas, sombras, que buscan fuego para bailar con las llamas y desaparecer…

por ello, a veces es necesario prender el fuego, arder y desaparecer, tan sólo por ver si queda algo en el rescoldo de nosotros mismos y la suerte que trae el viento se lleva una chispa al infinito, algo, que nos regrese a nosotros mismos…

pero es más fácil estar tirado en la cama que aprender a hablar de nuevo, dejar pasar la vida con los fuegos fatuos de la propaganda del fin de todo, del fin de las máscaras, de todo si sólo somos eso, distraer el tiempo infectado, no hacer nada, arder en silencio y ser contagiado por el odio, sentir la pulsión de inmolar tu palabra para que todo reviente de una vez, eso es lo fácil, quemar los gritos como se quema un pedo, sentir la putrefacción y buscar tierra donde olvidarte, así llevo más de un año, buscando la palabra que es humo en mi garganta, sin intentar aprender a hablar de nuevo…


no todo es blanco o negro, yo sigo teniendo las mismas ansias que cuando tenía once años y escribí: ansias, ansias de colores, pero el tiempo me ha demostrado que lo mío es el gris azulado de la luna entre la niebla… aún así busco la luz primigenia para que se descomponga en mis ojos…

para beber del magma hay que bajar a los infiernos, lo hice con la Cámara de Niebla y el vacío casi me arrastra… los que nunca lo han hecho calientan agua y disuelven un sopicaldo, el estilo se aprende, cada cual a lo suyo, sabemos qué partes de nosotros estamos dispuestos a quemar, los hay que son unos virtuosos de la estética, interpretan y adaptan piezas ajenas de lujo, me quito la chota ante ellos, pero yo no puedo ser así, sigo buscando en mis entrañas el eco del grito de la primera hostia que me cayó, cuando todavía era alguien, sabía algo, estaba lleno…

quizá estoy equivocado, pues ya sólo tenemos estómago para los colorantes, y la palabra vacía yace muerta… si eso es así, no queda nada auténtico en esta sociedad… nadie…

Estáis llenos de nada,‭ ‬me dijo un Inca

hoy, el fuego ya está prendido, cada vez hay más exégetas ardiendo, muchos puntos de vista, eso es bueno si aprendemos, reporteros desde la plasticidad de la llama, gonzos a lo bonzo... bienvenidos, ahora puedo irme con el humo, pues como escritor soy antes y después de las llamas, como persona ardo en el lugar común del fuego, es mi hogar en occidente, y en eso ya sólo aspiro a las cenizas, pues seguimos en nuestra propia combustión interna, la luz del fuego no sirve, sólo ilumina ombligos untados con silicona putrefacta, y como observador me interesa el inicio y el final, la chispa y los rescoldos, lo demás es humo con el que me voy a otro inicio pues soy chispa y en mí llevo el fuego en el que ardo… simplemente, la exploxión no es uniforme… algunos hemos estallado antes…. ahora, manchamos con nuestras cenizas un espacio en blanco…

y sí, me equivoqué, nunca debí callarme, los gritos se ulceran, no soy poeta, no soy revólver, sólo tengo una cuchara de repetición oxidada y mucha montaña por delante para abrir un paso, voy solo, no me gustan las multitudes, algo me dice que cuando todos se unan, lo harán en lugares comunes delante de un pelotón de fusilamiento, en ese lugar común llamado matadero, o centro comercial, ya me es indiferente…

ya no me interesa el suicidio de los que no quieren mirarse en el espejo ni tan siquiera en el de las llamas, no somos niños castigados con escoria, el año que viene carbón, al siguiente una muñeca de vudú zombi, quizá una maquinita que rece los rosarios por ti, no, vienen a por nosotros, no quiero ser bueno si ser bueno significa sólo consumir, que me toque la lotería para comprarme un iphone-reloaded hasta el infinito, no, somos una sociedad de viejos vacíos absurdos y pederastas en botes herméticos viciados a punto de estallar, queremos poseer todo, primero lo que hemos vendido de nosotros, figurar sin ser, fantasmas abocados al baile de las llamas, es lo que buscan, saben que los borregos no reconocen la mierda al tragarla al tragarse, suicidaos, pues, si no sois capaces de cambiar el punto de vista, es trabajo de cada uno, ahora ya sabemos que los reyes hacen magia con el incienso y la mirra para decorar cadáveres, el oro se lo quedan, cada uno de nosotros es el circo el gladiador la bestia que se come a sí misma la hogaza el grito la miseria la sangre la decadencia el hambre la muerte el suicidio el fin que construimos con el día a día de sumisión al prostituir nuestra esencia… lo que ya no nos queda…

la revolución se hace con el tanto por ciento en que nos valoremos, el 99% es el rebaño mirando el prado de las rebajas a través del cristal, segregando saliva que no alimenta, la revolución empieza por uno mismo… las revoluciones programas por la mercadotecnia siempre han generado ismos y genocidios para seguir en lo mismo… bajo el yugo del uno por ciento…

creo que en occidente una vez tuvimos magia, nada que ver con lo que se compra en los mercados capitalistas, todavía la llevamos dentro, quizá un simple rescoldo en algunos ojos, no en los míos… es lo único que busco en mí… 

nos hemos empeñado en matar lo que de nosotros una vez nos hizo grandes y originales… y ese algo, como miembro amputado, duele, y los psicólogos del sistema sólo nos han enseñado a odiar y pisar a los demás para no seguir sufriendo en silencio por no ser tú mismo, pues nunca han enseñado al ser humano a desarrollar sus capacidades, a Ser lo que somos en potencia… no es socialmente correcto para quienes están por encima del bien y del mal… sí, ese 1%… sería la Anarquía… ya ves, qué miedo…

siempre es difícil ir a contracorriente, primero de una parte de ti… esa que te impele a mandarlo todo a tomar por el culo… o irte o callarte o suicidarte… es lo que buscan… para autentificar la copia han de hacer desaparecer el original, aquello que les recuerde que, quizá, nos hemos equivocado al vendernos a lo fácil… a lo que hace todo el mundo… el sendero de los borregos… si intentas disentir, los que tienen miedo al campo abierto vienen a por tí antes que los perros del amo… el uno por ciento no engaña a nadie, siguen su plan abiertamente paso por paso… los borregos saben que van a ir al matadero, les jode que alguien intente  buscar un hueco en el redil para escapar…


no han pasado los tiempos en los que he estado herido, lamiendo mis heridas en la trinchera… pero el encierro en uno mismo genera que los gritos que abortas se ulceren y las alambradas crezcan hasta que piensas en desistir, te sientes viejo, rodeado de ovejas ladrando y cadenas que te vas poniendo… corres el riesgo de entrar en su juego y empezar a odiar… no quieres, pero poco a poco empiezas a odiarte y, sin paradojas, nace el orgullo… es fácil seguir en el rebaño y creerte único y exclusivo… de hecho, todo el rebaño es así…

necesito coger distancia y la única distancia que conozco es la que tengo dentro… la que va desde mis entrañas a mi boca al vomitar sombras…

estoy lleno de nada, sí, tiene toda la puta razón‭ ‬el gachó feo, ese principio puede ser el fin de todo esto… solo soy el eco de un grito que no recuerdo, me duele la chota con tanto retumbe, soy como el sueño congelado de una bacteria inerte, o un gusano que se ahoga en el capullo habiendo olvidado cómo construir sus alas… sí, un capullo…

por ello no me quedan más cojones que levantarme si quiero avanzar, regresar a escribir sobre las brumas,‭ ‬como siempre… hacer en mí lo que tanto critico de occidente, por ver si queda algo de pólvora dentro, y en el fuego estallo y me najo y surge de mí otro eco que me enseñe a tejer unas alas para coger perspectiva…

continúo, pues, con esta Limpieza de Bajos…‭ ‬regreso a mí una vez más,

Volver aunque sea‭

para no tener que volver.‭

Sofía S.‭ ‬Giraldez

 

sabiendo que ya todo son sombras en los cruces de los caminos:

tenemos que irnos

leo a MJ Romero:

Escribir siempre supone un retorno.
Y muy raramente un retorno hacia el futuro.
Cuando no hubo lugar de retorno, Rimbaud se calló.
Se negó a escribir su retorno hacia el futuro.
¿En qué punto sucede la bifurcación, el doble?
MJ Romero. Teoréticas

nota: manual para afeitarse los huevos

si tienes un problema tienes la solución, es así de sencillo al leerlo en algún sitio, sí, la solución está dentro del problema si éste no es la botella, aunque a veces es intentar hacer lo contrario del problema, no sé, si no metes al genio a hostias dentro, al menos la botella dentro del genio, nos ha jodido que es fácil desbarrar, sí, pero hay que saber que tienes un problema, darte cuenta, querer salir de ese problema, intentar buscar en tu chota nuevos territorios para coger perspectiva, eufemismo de salir por piernas, rebuscar en alguna parte eso que llaman ilusión, pues su falta te amputa las patas, perfilar un proyecto de futuro, salir del puto punto muerto y salvar la pendiente, sí… es muy fácil… lo difícil es ser consciente del problema y no hacer nada, transmutarte en un esteta del desastre, ensayar continuamente el último acto, hasta hacer de la obra un monólogo absurdo de contrapuntos que nada cambian, sólo distienden un instante el veredicto, así es la vida, también se lava la verdad con mentiras para disimularla unos instantes, la verdad siempre es sucia, las capas de excusas con que la revistes siempre son aparentes, momentáneas, pero se repiten hasta que los días se centrifugan y todo estalla y la única casa que tienes se te cae encima, y ya todo son prisas por cambiar el escenario que encubra la verdad, la sucia

 

no conozco ningún manual para afeitarse los huevos, nunca he buscado significar ese acto, no sé qué busco haciéndolo, quizá una limpieza de bajos, como quien desbroza el monte, queriendo prevenir la quema, la que se presiente cuando la temperatura sube, se hace insoportable, crees que más allá no existe nada, has tocado fondo, te engañas, es la puta línea en la botella, siempre has estado ahí, dos dedos arriba tres abajo y te tienes miedo, mucho miedo, pero todavía no te conoces, no sabes si te conocerás algún día, todo resuena en el vacío, los monstruos están ahí, sin embargo no luchas, sabes que la locura te puede arrastrar, y huyes, siempre lo has hecho, sin dejar muchas pistas, mejor a zancadas, por eso no persigues un objetivo, quizá al revés, la deriva crees que te salvaguarda, y observas cómo van cayendo los pelos, sientes la tijera fría y afilada que va avanzando, el latido en la entrepierna, el pelo que acerca la carne al separarlos, todo muy cerca del filo y muy lejos de ti, capa a capa caen y con ellos algo del tiempo enquistado, e intentas mantenerte excitado, eso te concentra, cualquier movimiento en falso y te sajas, lo sabes, pero quizá juegas a que te excite eso, no lo sé, aunque algo se va relajando al sentir la cuchilla que se desliza por los huevos, que asciende por la polla erecta, que desaparece sin que ningún ojo la guíe entre tus piernas…

… y te ves con la cabeza en el suelo, tu cuerpo desnudo sobre la tabla de abdominales, tus rodillas dobladas, impidiendo que te deslices por el columpio, empalmado, dando lustre con aloe a tus huevos pelaos, el bote a mano, de cuando en cuando te untas y meneas un poco la polla, pero no deseas correrte, la erección es como un monumento sobre un monte de cenizas, y agarras las pesas de vinilo y estiras los brazos y las arrastras por el suelo, el dolor te hace cerrar los ojos, se concentra en los hombros, se resisten, poco a poco van tirando de los homoplatos, insistes, llega el punto en donde todo es tensión en tu espalda, empiezas a sudar, a comprimir los dientes mientras luchas por intentar mover el cuello, tanteas una, dos veces y pegas el latigazo pero no cruje nada, no puedes desistir, vuelves a tantear estirando los brazos, otra vez, retuerces tu espalda, mueves los hombros, sientes cada músculo, visualizas la vértebra, la tienes, te aferras a las pesas, las rodillas queman, sigues excitado, más que nunca, sabes que estás cerca, mueves poco a poco el cuello, sintiendo cómo el músculo tira y pegas un segundo latigazo y cruje, todo cruje y regresa la vida, la sientes ascender por tu cuello, nueva sangre riega tu cabeza, desaparecen los hormigueos, la fuerza regresa a tus manos, todos tus dedos son tuyos, te obedecen, reconocen lo que tocas y abres los ojos y la ves en la puerta, a la francesa, lo ha visto todo, y te sabes ya nadie pues eso es lo único que eres, un rescoldo que se aviva entre las cenizas, una simple tregua que siempre te regresa al mismo punto, al fijo, y no soy capaz de mirarla pero huelo los aromas, los baños de aceites que se daba, y la patrona loca por la factura, y el culpable era yo, el sapo, como siempre a ver qué cojones hacía con el agua, más tarde lo supe, sí, me llamó sapo, cada uno con su catarsis, intentando purificar los días podridos, saponificarlos, a ver si aprendo métodos menos bestias, y el sudor de aloe que se desliza por mi pecho y se bifurca en mi cuello, todo en mí se retrae, mis huevos se esconden, se protegen bajo un caparazón de tortuga con cabeza curiosa, a punto de estallar cuando se acerca y observo su cuerpo sin vello, y mis uñas que escarban las pesas, en su vinilo todo está grabado, hasta su aroma, su cuerpo moreno y aceitado, y por vez primera siendo libre en mí no puedo moverme, pero que no me preocupe, dice que sabe muy bien lo que son las cadenas que se oxidan, toda una vida huyendo pero el ruido del arrastre reclama a quien te persigue, y no sé por qué pero la entiendo y mi polla, morcillona, cabecea sobre mi vientre, y la agarra y me descapulla y observa lo que queda del frenillo, un colgajo que parece un pequeño clítoris, eso dice, y por mis huevos que me temo lo peor, pues no he querido fijar mi atención en su coño, pero todavía siento las tijeras en mis huevos y no quiero volver a jugar, no, no quiero que me enseñe la mutilación y sin embargo sigo supurando y me dice que ese día me oía y que no pudo evitar masturbarse al ritmo de los golpes que daba en la pared y respiré, nos ha jodido que respiré, aunque añade que se corrió con mi grito, cuando sentí el desgarro del frenillo, la nota que se quiebra en sangre, pero que no puede ser mía, que el tatuaje de su espalda sólo marca la entrada a su infierno y éste está lleno, yo no puedo perderme en sus arabescos, de ahí se cobran las regalías de su… y calla y me pregunta si quiero sentir cómo se masturbó pensando en mí, y ya estábamos los dos a punto de llorar, lástima de una botella para dejarla también desnuda y vacía, cuando derrama sobre mí un buen chorro y empieza a masajearme con un dedo el colgajo, pequeños círculos que descienden por mi polla, despacito, que es palma cuando arrulla mis huevos extendiendo el aloe vera y su mano que baja rauda y un dedo que entra en mí y mis uñas cuarteándose en el vinilo y sale y regresa al frenillo y se pierde y sin bombear en ningún momento empiezo a desconocer cualquier tipo de ubicación ya sea dentro o fuera de mí, y más aloe y refriega a la vera del frenillo y doy por finiquitado los amagos de resistencia y mis huevos desperdigados y sin coraza la locura quema el aloe en mi frenillo hasta que pego un empellón al aire y cruje lo que nunca más en mí ha crujido

y me corro como si me mease encima

los espasmos relajan

y creo expulsar alguna espina…

lo siguiente es el rodar lento de las pesas

la corrida que fluye hacia un agujero de paz

en mi pecho

sus manos que recogen de mí la muestra

su voz que me anuncia que regresa a Francia

mi voz que le susurra que yo también me najo

la última nota que, aun en el silencio, reververa

en la incertidumbre

de un cruce de caminos

en esta Limpieza de bajos

tenemos que irnos

Limpieza de bajos/ banda sonora: la blue note

después todo era la lucha en la oscuridad, las pesadillas que rompen la normalidad, las mismas, me persiguen, son un paréntesis del insomnio, una coma para aspirar el vacío, ,llevo unos meses reviviendo esa época, soy consciente de que no la puedo aprehender, ya no existe, quizá nunca existió pues no tenía una realidad propia, era un subproducto de otras percepciones, no la mía, todavía no conocía el territorio en el que me excluía, aislado dentro de un punto, encerrado en un muro, por ello ahora no existen en mí los puntos que pausan, delimitan, sólo intento fluir por dentro, algo ha de brotar, aunque el cuello sigue tieso, el óxido siempre, algo se estanca, la Razón es como un pantano a punto de reventar, todo lo ha de arrastrar, todo, duermo poco, es fácil recrear el insomnio, y distraigo a mi espalda oxidada fumando hierba, no puedo llegar a ninguna conclusión, del pentagrama sólo conozco las notas discordantes, tal vez sea una de ellas, sé que formo parte de la percepción común de la realidad, pero no entro en su tono, soy de la periferia de su pentagrama, intento enlazar la luz de la Razón con la oscuridad del alma, tal vez sea puente, si acaso niebla, encadenado en la frontera, una blue note fuera de sus mapas, pues los mapas mentales aquí no sirven, los que otros han hecho, no existe una conclusión una finalidad un objetivo, la normalidad sólo es un punto de vista, no existen los puntos que acotan en la niebla, tú construyes los muros, te encierras en ellos, allí donde no existe ni principio ni fin, sólo el camino en círculos que caen, donde las normas se instauran, y crees que rigen tu realidad, pero ha de llegar el día en el que grites, desde el puente en el que tendrás que elegir un camino, tu realidad, que no crees en las normas, pues son mapas trazados por otros, su punto de vista, que seguir una regla significa corromperla y corromperte,

han sido demasiado kilómetros en silencio, con los colores que en mí se recluyeron, de los que renací oscuro al intuir que formo parte de ese vacío en donde dos eslabones se friccionan, puede parecer que nazco del eslabón del pasado pero no pertenezco a él… y no alcanzo a ver futuro… tal vez soy óxido que nace en la soldadura que aguanta la tirantez de una época que muere, se resiste a morir, acuciada por otra que viene, lo ha de hacer… creo que depende de mí el situarme, qué percepción deseo, qué realidad busco… para ello, hace ya muchos años emprendí un viaje hacia el centro de mí mismo, y descubrí que las conclusiones no existen, sólo lo que queremos ver existe, quizá por ello tan sólo reconocí mi vacío, y sentí que tal vez debería rellenarlo con el Instinto perdido… en ello sigo, todo en mí chirría pero de ese crujido me surto, de ahí nace mi grito, es lo que te canto, yo lo llamo Blues, que reverbera en mi hueco, este alma extirpada, abismo donde se filtraron demasiadas lágrimas internas, las mismas que me oxidaron, las que me destruyen y alimentan porque ese óxido soy yo, el que ayuda a romper la cadena… pero hasta que descubrí esto que te cuento, he sembrado de óxido miles de barras que se han mezclado con otros óxidos en el silencio de los que no encuentran una revolución que no se venda, ¿sabes?, recuerdo un manifiesto que escribí de adolescente, cuya única norma residía en que todos escribirían el primer punto sin saber qué habían escrito los demás, y lo tendrían que hacer desde dentro (partir del vacío, sumergirse en el vacío)…

hoy todos los puntos siguen en blanco…

el camino es común, pero ha de partir desde las entrañas de cada uno, lo que te une con todo

, pues quien se adhiere a una norma establecida por otro, la pervierte al interpretarla según sus impulsos internos, la desvirtúa y se corrompe a sí mismo al acotarse e impedir el aprendizaje, la interiorización y su propia interpretación, el punto de vista que conforma su realidad, así nacen los miedos, los que te atan a una realidad que no experimentas por ti mismo, y te acostumbras a comer en el pesebre, te adocenas y acotas, te encarcelas en la cotidianidad que otros estimulan, los que velan para que esa realidad siga siendo de su conveniencia, mientras balas agradecido por su norma racional, sí, sólo las pesadillas rompen la normalidad, y te inquietan pues te sitúan en un territorio que no puedes dominar, de hecho, ese es el territorio, muchacho, y sólo existe una Ley… me decía el menda en el sueño, joder con la pesadilla, ya me había despertado tres veces, no oía a la francesa, no oía nada, pero me sentía como los puntos suspensivos que caga el borrego, encerrado en un punto hecho de mí… por otros

quiero camino, necesito camino, he roto todos los mapas y ya sólo me fío de mi Instinto, el que me ha de llevar hacia ti contigo: el futuro… no sé nada de finales pues mi hábitat es la frontera de dos mundos que siempre han puesto peaje para acercarse hasta mí… todos me apuntan… por ello, cuando huyo, puede parecer que disparo contra todos

el muro, siempre ha venido conmigo, lucho contra él todos los días, la introspección, el encierro donde sucumbo, necesito romperlo, es fácil, lo construyes con tus miedos, sólo hay que dar un paso, salir de ti, es fácil, pero me deja días enteros tirado, sin poder pensar, desaparezco, recreo las catástrofes de las pesadillas, todo lo que rompe una normalidad, aún en la disolución, es una catástrofe, soy humano, los cambios en mí siempre son posteriores a un desastre, rompen mi muro, me veo abocado a moverme, pero eso tiene un fin, lo persigo desde el principio de mí, cuando ahorré durante semanas para comprar un disco, fue un acto de catarsis, sólo era un crío que descubrió un lenguaje afín, aun cuando tardé mucho tiempo en traducir las letras, nunca he dejado de escucharlo, siempre recurro a él en ciertos periodos de mi vida, cuando vuelvo a encerrarme dentro del muro a escuchar a Pink Floyd, ahora mismo, mientras me veo perdido debajo de una almohada, sin ilusión, huyendo una vez más del deseo, no sé qué hostias tengo que purgar, ya me vale, sentía lo mismo cuando devolvía la película en el video club y esperaba a que la volviesen a colocar, al final me regalaron una copia, después llegaron las películas porno, pero el Muro siempre ha estado, cientos de veces, allí la visualizaba en mi mente, no había televisión, ni video, ni reproductor de música, me faltaban unos meses para empezar a disolverme en internet, la sensación de salir del muro, la libertad del engaño en tu refugio, otra droga mal utilizada, ¿sabes? siempre busqué un futuro, pero a veces pienso que ya sólo merece la pena vivir aquí por ver cómo se derrumba esto, esa será mi elección, la que he postergado toda la vida, como óxido en la cadena que rompe, sólo yo he de decidir si quiero futuro o me hundo en mi muro, es el único mensaje de las pesadillas,

he buscado y sigo buscando aquello que a cada paso que das se diluye como espejismo… por ello podría concluir que vivo en un espejismo o, que ante el polvo que levanta el paso de mi avance, los espejismos desaparecen… pero no existe una lógica, sin premisas no hay conclusiones, todo se crea al mirar, todo desaparece al intentar interpretarlo, nosotros elegimos qué queremos aprehender y normalizar…

, pero no sé qué mundo es el mío, tenemos que irnos, estoy empezando a enfermar, y los nuevos empieces sólo distraen la realidad, la que no quiero ver,

me enorgullezco de aprender a leer entre las sombras, la decadencia de los edificios viejos, el asfalto cuarteado… y escucho los restos de la vida que allí bullió… creo que parte de la verdad de cada época está en lo que esa época desechó, la otra en lo que queremos ver de sus restos, por eso admiro la flor negra que nace entre las grietas de ciudades como Oporto… son como yo, nacido de la rotura del tiempo, de un aullido a la luna, alimentándome del legado de las estrellas, encontrando luz en lo que llaman oscuro, esquivando las sombras de la Razón… Caminando entre sus calles intuyo que esa es la percepción que necesitaba, como perla negra bajo la luz de una estrella que guía, donde veo los ojos que ciegan la luz del sol, por donde sólo desfila la virtualidad de la máscara…

, tengo que salir de debajo de esta almohada

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