Bob Dylan en Tell Tale Signs (Rare and Unreleased 1989-2006)

12-Diciembre-2008 · Imprimir este artículo

Por Raúl Herrero

Ya en su elogiado último disco de estudio Modern Times (2006) Bob Dylan incluyó el clásico “Rollin’ & Tumblin” del songster Hambone Willie Newbern. Por algún extraño motivo el autor de la canción no figura en los créditos del disco. Aunque tal vez esa inusual falta de cortesía de Dylan provenga de la inclinación de los grandes del blues por tomar melodías que han escuchado de otros y cambiarles la letra, o incluso por apropiarse, sin el menor rubor, de versos de canciones ajenas… En el blues tradicional de las plantaciones la autoría no importaba demasiado, lo esencial se buscaba en la personalidad del intérprete: la voz, la técnica con la guitarra y, tal vez por encima de los demás elementos, en la capacidad del músico para ejercer de médium del blues.
En múltiples ocasiones durante la audición del nuevo disco de Dylan Tell Tale Sings (triple CD en su versión de edición limitada y doble en la normal) el oyente sin demasiado esfuerzo evocará ese gusto por la música tradicional, primigenia, por una concepción musical cercana, en algunos momentos, a la que tenían Son House, Lemon Jefferson o Robert Petway. Si bien es cierto que no sólo blues se escucha en este nuevo álbum de tomas en directo, versiones y rarezas. Como ocurría en mi predilecto Love and Theft (2001) parece que el autor de “Like a rolling stone” se propone una antología del folk, de los sonidos y músicas de bardos, en un periplo por los ritmos de la música norteamericana, con algunos matices, como cuando desliza un tiempo de vals.
Si bien la canción “Mississippi”, publicada oficialmente en el último disco referido, hasta ahora en su versión oficial poseía un ritmo evocador, aunque su sonido se alejara del primer Bob Dylan, las dos tomas (que se vuelven 3 para el comprador de la edición limitada) incluidas en este trabajo se aproximan al sonido del clásico cantautor. De hecho, la primera de las versiones con guitarra y armónica nos retrotrae a los mejores discos como: Blood on the Tracks (1975) o, incluso, al temprano Another side of Bob Dylan (1964).
Las versiones en concierto de algunas canciones a muchos les harán olvidar las editadas como oficiales en estudio. Incluso habrá quien se lamente porque Dylan no optara por el tono de esas interpretaciones en directo cuando registró el tema. Así ocurre, por ejemplo, con “Lonesome day blues”, tema incluido en el ya referido Love and Theft.
En general uno olvida que este disco contiene tomas descartadas, o temas no incluidos en un disco oficial, y sin esfuerzo el oyente deambula por la música como si se tratara de un nuevo disco de Bob Dylan, sin más.
Otro motivo de sorpresa lo encontramos en la versión de “32-20 blues”, descartada del disco acústico World Gone Wrong (1993), compuesta por el legendario bluesman del delta Robert Johnson. Hasta ahora conocíamos la admiración de Bob Dylan por este legendario personaje y músico de blues, sin embargo ahora, también podemos disfrutar de la versión de este clásico dinamitado por el estilo del discípulo.
El tercer CD, sólo incluido en la edición limitada, incluye una versión en directo del estupendo tema que le valió a Dylan en el año 2000 un Oscar y un Globo de oro a la mejor canción original: “Things Have Changed”. Si bien este corte se publicó previamente, en el año 2000, en el recopilatorio destinado exclusivamente al mercado japonés: Bob Dylan Live (1961-2000).
También en la edición limitada se incluye un libro cuadrado y voluminoso donde se recogen fotografías a tamaño natural con diferentes ediciones de singles de Dylan publicados en todo el mundo.
Particularmente me resulta especialmente interesante las traducciones de los títulos de las canciones incluidas en un single para México con temas extraídos del disco Highway 61 Revisited (1965): “Como una piedra que rueda”, “Positivamente la cuarta calle” y “El blues del subterráneo melancólico”.
En resumen, este nuevo trabajo de Dylan, Tell Tale Signs, ofrece los detalles que nos faltaban para apreciar el mejor momento del artista en los últimos treinta años. Un Dylan nuevo, transformado, fiel a sí mismo, diferente.

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