Acepciones

La palabra Futuro tiene ese algo que perfora, que desgarra. Como una taladradora, ¿no creen? Ese tipo de ruido sordo que retumba e incomoda.

En el fondo, no es diferente a lo que ocurre con otras muchas palabras. Avanzar, prosperar, trabajar… Siempre lo he dicho, hay algunos verbos que están muy sobrevalorados. Fíjense bien: Estudios, constancia, esfuerzo, planificación… ¿Dónde se encuentra el diccionario que decide qué palabras son positivas y cuáles no? Y que conste que todo esto no lo digo porque el Futuro me abrume, simplemente es que no me interesa satisfacer las ambiciones que los demás tienen depositadas en mí.

Cuando alguien me habla de estudiar para conseguir un buen empleo, siento como si todos los peces gordos del mundo se estuvieran riendo. Banqueros, políticos, directores de multinacionales… ¿De verdad alguien se cree que ellos fueron los más listos de la clase? Y esto no es lo peor. No. Lo que más miedo me da, no es que la gente lo crea, es que de tanto oírlo, mis padres también le dan crédito.

Frases como “tienes que ser alguien” o “debes esforzarte para conseguirlo”, me producen más dentera que las uñas de Florence Griffin rayando una pizarra. Todos deberíamos tener la opción de cagar nuestras vidas sin tener que sentirnos culpables por ello. Por eso, lo peor del futuro entra con el “te lo dije”, con los consejos que debías haber escuchado.

Es de buenas personas intentar que tu hijo no cometa un error, pero es de los honestos dejar que tropiecen con las mismas piedras que tú. ¿Por qué si tú te equivocaste no dejas que tu hijo lo haga? ¿No debería tener las mismas oportunidades que tú? Debe ser muy difícil asumir que has elegido mal.

¿Y qué si quieres pasarte la vida pintando la mona, siendo un parásito? ¿Acaso la vaca que pasta no lo es? Me gustaría ser una de esas vacas que viven a la suya hasta el día que las matan y las hacen entrecots. Vivir hasta donde te den chance y cuando todo acabe, nada de títulos de crédito.

La vida es injusta (y eso los banqueros y los directores bien lo saben pese a no ser los más listos de la clase) Me he enterado de que la Unión Europea paga un subsidio de dos euros y medio a cada ganadero para que tengan una vaca. Teniendo en cuenta que más de la mitad de la población mundial vive con menos de esa cantidad, no veo por qué el gobierno no subvenciona a mis padres para que siga haciendo lo que hasta ahora.

Desde luego, la vida es injusta.
Firmado: Aprendiz de ternero.

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