50 años de la mejor película de la historia del cine

Vértigo (De entre los muertos), 1958, Vistavisión, Producción: Alfred Hitchcock, Paramount. Dirección: Alfred Hitchcock. Guión: Alec Coppel y Samuel Taylor, basado en la novela de Pierre Boileau y Tomas Narcejac, De entre los muertos. Fotografía: Robert Burks. Música: Bernard Herrmann. Títulos: Saul Bass. Intérpretes: James Stewart (John Scottie Ferguson), Kim Novak (Madeleine Elster y Judy Barton), Barbara Bel Geddes (Midges)

En la encuesta que está llevando a cabo la revista digital Senses of cinema la película que encabeza la lista de las mejores de la historia del cine no es Ciudadano Kane. Relegada a un segundo lugar, la película de Orson Welles ha dejado la prioridad absoluta que ostentaba casi desde su estreno a Vértigo (De entre los muertos), de la que ahora se cumple el cincuenta aniversario de su estreno (y el centenario del nacimiento de su protagonista, James Stewart)

“Lo que me interesaba más eran los esfuerzos que hacía James Stewart para recrear una mujer, a partir de la imagen de una muerta… eso es necrofilia”

Alfred Hitchcock –como Sócrates, como Shakespeare, como Nietzsche- es un corruptor de menores. Llegará el día en que las películas del cineasta inglés estén prohibidas y se tengan que guardar de contrabando en cajas acorazadas para ser visionadas en conclaves secretos de depravados perseguidos por la Policía de lo Políticamente Correcto. Demasiado perturbador para los conservadores, excesivamente corrosivo para los progresistas, Hitchcock no se deja domesticar y su cine permanece siempre intempestivo. Equilibrista supremo, nunca terminó de convencer a los mercenarios hollywoodenses ni a los filisteos de Cannes. Hábil, astuto y esencialmente humorístico el cineasta inglés supo construirse una máscara de burgués entretenido y pacífico al lado del cual resultaba inofensivo hacerse una fotografía. Pero cuándo se descubre su carácter de escorpión tras la apariencia de cerdito sonrosado las almas bellas terminan gritando horrorizadas por haberse mezclado con el monstruo.

“Pero, dígame, ¿pretende hacerme trabajar para las salas de arte y ensayo”

Hitchcock llegó a los Estados Unidos de la mano del gran productor David O. Selznick (¡viva Lo que el viento se llevó!). En aquella época era considerado como un fabricante de “peliculitas inglesas de suspense”. Rápidamente aumentó su prestigio y su habilidad para moverse en el laberinto minado de un sistema en el que vales lo que ha recaudado tu última película. Hitchcock era consciente de sus limitaciones (lo que no parece ser el caso en la mayor parte de los autoproclamados geniecillos contemporáneos) y el sistema de producción americano era una máquina engrasada para complementar su genuino sentido visual con diálogos ingeniosos, caracterización de personajes y actores de peso.

Tras una serie de películas que pasaron por taquilla con más pena que gloria, Hitchcock estaba obligado a rodar de forma barata para asegurar un beneficio neto. Lo interesante es que con la Paramount utilizó la presión de la taquilla para conseguir una mayor autonomía de producción y sus mejores resultados artísticos. Primero, La ventana indiscreta, luego Atrapa a un ladrón, El hombre que sabía demasiado y, finalmente, Vértigo (De entre los muertos). A estas alturas había ganado progresivamente un control determinante sobre sus películas y de hecho la Paramount actuaba como su subordinada más que él a las órdenes de la productora.

Por ejemplo, impuso su criterio en una cuestión esencial del guión de Vértigo que todavía hoy es discutida (por ejemplo, Amenábar lo usó para criticar la película durante la presentación en el Festival de Venecia de Abre los ojos): la asimetría de información que tiene el espectador y el protagonistas sobre el asunto clave: la identidad entre Judy y Madeleine. En el libro, y era la apuesta favorita de los guionistas y el resto del equipo, sólo al final el espectador descubre, al mismo tiempo que el protagonista, que se trataba de una misma mujer. Sin embargo, Hitchcock prefirió desvelar la verdad al espectador, no al protagonista. Lo que se perdía de sorpresa se ganaba en suspense. Un suspense que afecta tanto a la trama como al componente psicosexual del desvelamiento de la identidad primordial de las dos mujeres a las que persigue el protagonista.

“La señorita Novak llegó al estudio con la cabeza llena de ideas que, desgraciadamente, no podía compartir”

En su magnífico “Vértigo y pasión. Un ensayo sobre la película Vértigo de Alfred Hitchcock”, el filósofo Eugenio Trías destacaba que las poderosas tramas simbólicas y mitológicas corrían invisibles en el puro fluir argumental de las imágenes. Porque en Hitchcock, como en los grandes maestros del cine americano, de Griffith a Ford pasando por Hawks o Lang, la connotación está subordinada a la denotación, el decir al mostrar.

El síndrome de Pigmalión que sufría Hitchcock, con su fijación enfermiza por mujeres bellas y rubias, frías por fuera pero ardientes por dentro, alcanzó en Vértigo su máxima expresión fílmica. Su relación de amor y odio hacia lo sublime femenino, que en Psicosis le llevaría a disecar a una madre, ahora lo conduciría a convertir a una mujer de carne y hueso sin sujetador en un ideal estilizado, un maniquí platónico, una muñeca a la que vestir y desvestir a su gusto. Parece decirnos Hitchcock que la única mujer buena es la mujer momificada. O muerta.

La combinación del instinto de amor y muerte, que confundía a Scottie (James Stewart), creaba un centauro femenino de realidad y ficción que debía morir. Mientras que Midge (Barbara Bel Geddes), mujer-mujer, estaba completamente enamorada de él, Scottie la ignoraba. Por el contrario, la mujer-fantasma, la mujer-estatua, el Golem femenino, en cierta forma, la no-mujer Madeleine lo hechiza de manera que cuando encuentra su versión real, Judy, la tiene que destrozar para volver a reconstruirla como su sueño.

“Hay en De entre los muertos cierta lentitud, un ritmo contemplativo, que no se encuentra en sus otras películas, a menudo construidas sobre la rapidez, la fulguración”

En esta película la gente tiene cierta tendencia a caer de los edificios estando cerca James Stewart. Pero es éste, o mejor dicho su réplica de ficción Scottie, el que está en caída libre interior. Aparentemente sereno y equilibrado, transmite una peculiar sensación de soledad y hastío. Su incapacidad de comunicación es mostrada haciendo caso omiso de aspavientos crípticos: a través de silenciosas persecuciones en coches, cenas y bailes en las Scottie y Judy no se dirigen una palabra o el menosprecio con que ella y sus preferencias son ignoradas. La humillación sistemática con la que él la transforma va en paralelo a la sumisión con que ella se le va entregando con la esperanza, vana, de que finalmente la ame “por ella misma” Si Hitchcock rodaba las escenas de besos como si fuesen asesinatos, y las escenas de crímenes como si fuesen de amor, Vértigo es una historia desdoblada de amor transfigurada por una doble historia de asesinato, el real y el simbólico, siendo éste último mucho más cruel y despiadado. Cuando finalmente Judy se mimetiza, por el deseo de Scottie, completamente en Madeleine, éste la abraza besándola como una boa constrictor estrujaría a una gacelilla.

Esta es una película que en lugar de terminar con el clásico “Fin” debería finalizar con el título “Rip”

PD. Las citas entrecomilladas pertenecen al diálogo entre Hitchcock y Truffaut en El cine según Hitchcock. Círculo de Lectores, Barcelona, 2003.

Comentarios

3 comentarios en el artículo “50 años de la mejor película de la historia del cine”

  1. meneame.net en 25-mayo-2008 5:05 pm

    50 años de la mejor película de la historia del cine…

    "En la encuesta que está llevando a cabo la revista digital Senses of cinema la película que encabeza la lista de las mejores de la historia del cine no es Ciudadano Kane. Relegada a un segundo lugar, la película de Orson Welles ha dejado la pr…

  2. davidballota.net » Blog Archive » Vértigo en 28-mayo-2008 11:31 am

    [...] Navajas, libertariano romano, celebra el vértigo del cinematógrafo. Quizás nos haya salvado la tarde lluviosa y perezosa. ¿Nos la merendamos con [...]

  3. max en 13-mayo-2009 4:37 am

    vertigo la mejor pelicula de la historia?

    jajajjajajxDxDxD (perdon, no pude evitarlo)

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