Sangría

24-septiembre · Imprimir este artículo

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Agapito viene de Zaragoza con un cargamento lleno de medicinas, aquí igual no me dispensan. Pero el asunto no trasciende, no puede uno estar en todos los frentes.

Más de sí dará a lo largo del vermú o tertulia matinal el caso del cóctel de gambas “que ya no se ofrece”. Han desaparecido aquellos platos de antaño. Se muestra quejoso Agapito, que se ha levantado a saludar a José Luis, vendedor de alfombras voladoras. Un gran tipo que se ha olvidado a la señora en Zaragoza.

También ha llegado el jurista jubilado, Don Isaías. “Aunque pensaba marchar a Módena”. Buen vinagre.

Se sienta entonces a la mesa que da a la playa, Agustín, mercenario o periodista, según el caldo. Viene rojo como un holandés errante por el vértice del mar. Falta Casimiro, hermano de una hermandad laica, masón travieso y lector de El País. Así ya no lo compramos, que nos lo cuenta todo antes de cerrar la tarde. Se arranca, entonces, Agapito, con un Camino callado, de soles bañado…

Saludamos, por fin, a Casimiro, que ya ha llegado. Insiste, como siempre, en el poder de seducción del teorema de completitud de Gödel. Casi, hasta que se ha saciado del maldito Gödel no es una persona normal. Casimiro nos cuenta, ya normalizado, que antes de partir ha visto una gran película en El Elíseos, ese cine de antes en el que, según dice, habita un fantasma y medio, “uno es el pianista y a otro le falta la cabeza”. Nos miramos.

Manolín tiene a todos los hijos en Anonymous y a la hija en Camberra. Manolín fue colaborador económico en un periódico influyente. Ganó una pasta en la bolsa, siempre asesorado por Pedro I. Dejó el ladrillo en 2004 y el Opus en 1979. Se confiesa alcahueta de rumores y un ex Secretario de Estado que ha perdido el juicio le envía chistes verdes a su móvil. Manolín colecciona citas: “Nuestro vino es amargo pero es nuestro”, “Si ves a un banquero saltar por la ventana síguele, seguro que ha visto negocio”.

Cuando van a llegar unos haikus (volando) – y no han venido todavía los pistachos – se acerca a paso ligero un tipo en ¿calzoncillos? pardos y camisa azul abierta. Es nuestro héroe, Pedro I, el equilibrista bursatil, el verano azul, el traficante de ideas, la pandilla alegre, el genio de la ruleta y el primero que avisó del hundimiento. Se presenta pleno de vida y voz:

Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos,
de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos…
Y entre los dos misterios está el enigma grave;
tres arcas cierra una desconocida llave.
La luz nada ilumina y el sabio nada enseña.
¿Qué dice la palabra? ¿Qué el agua de la peña?

El mar al fondo no reparaba en nuestras risas. Días más tarde, entre las ruinas de una gran ciudad sin horizonte, escuché agitarse el paraíso en el fondo de otra sangría.

125 aniversario del fallecimiento de Luis II de Baviera

El trece de junio se cumplían ciento veinticinco años del fallecimiento de Luis II de Baviera, monarca conocido sobre todo por sus castillos y el generoso mecenazgo sin el que la obra de Richard Wagner no sería probablemente ni la mitad de lo que finalmente fue, aunque no faltan otros hechos y polémicas que configuran la figura públicamente reconocida.

En Munich han preparando exposiciones y actos, aparecen nuevas biografías y reediciones de las antiguas e incluso traducciones al inglés para los numerosos turistas no germano-parlantes que visitan y visitarán la ciudad y todo el sur alemán durante este 2011 y el venidero 2012.

Sin embargo no conozco editorial o institución española que haya tenido a bien publicar ningún libro sobre este rey peculiar, muy amado de su pueblo incluso a día de hoy -en su tumba no faltan nunca flores, por lo visto-, ni siquiera teniendo en cuenta su pasión por la tecnología (creía firmemente que el hombre podría volar y en las construcciones de sus palacios siempre se contó con los últimos adelantos), o su discutida sexualidad (con la de juego que da en un país que vive cada día más para el morbo… aunque en sus aspectos más bajos y mediocres, esto también es cierto).

Entre nuestros literatos Luis Antonio de Villena le dedicó una biografía novelada de gran belleza (Oro y locura sobre Baviera) y en cine es famosa la detallista y descriptiva película de Visconti sobre el rey, aunque le preceden cintas tan antiguas como Das Schwigen am Starnbergesee de 1920 y Ludwig der Zweite de 1930.

No contrajo matrimonio y sobre todo al final de su vida se rodeó de artistas, mujeres mayores o que lo fascinaron, y de hombres hermosos y fieles. Se aisló de un gobierno marioneta frente a la unificación alemana y fue prefiriendo los sueños y la poesía sobre la triste realidad, la vulgar y decepcionante realidad.

La “locura” por la que lo declararon incapaz para gobernar sigue siendo motivo de debate entre médicos en nuestros días, y sus palacios son visitados por cientos de miles de personas que, violando su deseo de exclusividad, tienen acceso por unos instantes a “otro mundo” de belleza y poesía.

Proclamado rey muy joven, tras la inesperada muerte de su padre, asumió el poder con gran entusiasmo y energía, aunque su primera acción fuera de la mandar buscar a Wagner. Intentó dirigir su país con sensatez y buen criterio… hasta que Bismark y los acontecimientos austro-prusianos y germano-franceses lo convirtieron en una especie de rey “títere” pues Baviera ya no era independiente sino parte del imperio alemán. Fue entonces cuando comenzó su “declive”, su rampa hacia proyectos cada vez más costosos y su generosidad exagerada hacia artistas y criados. Prefirió el sueño del lirismo frente a la vigilia de la mediocridad.

Con el silencio en las letras españolas de 2011 se lo pagamos.

El tercer Beatle o biografía del hombre invisible

Desde el comienzo de la popularidad de The Beatles hasta el día de hoy abundante son la bibliografía, las entrevistas, las fotografías, los discos tributo y las páginas, imágenes y exposiciones que pretenden contener el total de la carrera de estos músicos, o una parte de ellas. La versión de los protagonistas puede leerse y verse en los documentales Anthology y en el libro del mismo nombre.

En esta ocasión ponemos en la mano y el ojo del lector un libro imprescindible para conocer la obra y milagros de los cuatro magníficos, como se les llamó, en especial si uno no domina otro idioma que el castellano y desea aproximarse a los entresijos de la vida del llamado tercer Beatle: George Harrison.

El libro tuvo una vida anterior en otoño de 1999 con el título George Harrison: el hombre invisible, en ese momento ese volumen era la primera biografía en español sobre el autor de Something. Canción, por cierto, de la que Frank Sinatra dijo que era una de sus canciones favoritas, la incluyó en sus conciertos hasta su muerte y le concedió el privilegio de grabarla en dos ocasiones en 1970 y en 1979.

Ambos autores del libro se confiesan seguidores de The Beatles y admiradores del cuarteto. Sin embargo, al contrario que en otras hagiografías, en este libro se comenta al detalle las luces y las sombras del más joven de los Beatles. Desde su gira en 1974 con sus aciertos y desaciertos (entre ellos quitar un ramo de flores del escenario con una patada), las complicadas relaciones, en los primeros tiempos de la separación del grupo, con el resto de sus compañeros, la lenta ruptura con su primera esposa Pattie y el triángulo amoroso al que se unió como tercer punto Eric Clapton. A propósito de esto caigo en la cuenta que dos de las canciones de amor más famosos del siglo XX puede reclamar Pattie: Something de George Harrison y Layla de Eric Clapton, lo que no es poco. Tal vez entre los mayores logros de George Harrison pueda contarse el concierto para Bangladesh, organizado en 1970 y para el que logró que Bob Dylan abandonará los aires country que, por entonces, le acompañaban para interpretar algunos de sus temas más emblemáticos de una manera menos impostada de lo que, por entonces, era habitual en el cantautor. En cualquier caso recomiendo todo el concierto ahora disponible tanto en cd como en dvd.

El auténtico admirador agradece la detallada y abundante información sobre las sesiones de grabación, los productores y lo que la crítica dijo sobre cada uno de los álbumes en solitario de George Harrison. Su paso por los Beatles ocupa una buena parte del libro, donde también se repasa su participación como compositor en el grupo, pero le resta protagonismo a la figura central: Harrison. Si bien se nos cuentan anécdotas muy sustanciosas sobre los tres miembros restantes tanto durante como después de la ruptura.

Por otro lado, la lectura es grata, un fan lo devorará con un “ansía viva” de saber más y al aficionado le sorprenderán las anécdotas y la calidad humana de la que hizo gala, casi siempre, George Harrison. Y podrá conocer facetas menos públicas del músico como por ejemplo la de productor de películas, entre ellas La vida de Brian con los Monty Pynthon o Sanghai Surprise con Madonna y Sean Penn.

También la religión se encuentra presente. La relación de Harrison con la música hindú y con grupos como los Hare Krishna alimentaron la sed y la pasión por la India en occidente. De hecho, en un libro tan serio y detallado sobre la historia de la música en relación con la simbología y la tradición primordial, como es Las armonías del cielo y de la tierra de Joscelyn Godwin incluye una referencia a The Beatles, como único grupo de música popular, pop o rock, como queramos, citado, precisamente por su contribución a difundir la música tradicional de la india. Para vivenciar más este asunto puede el lector adquirir el cofre Collaborations, donde se agrupa toda la música publicada en colaboración entre Ravi Shankar y George Harrison.

Por todo lo anteriormente dicho y por muchos otros motivos considero este De Beatle a Jardinero un libro muy recomendable, tanto para fans como para los simples curiosos. Incluye abundante material gráfico, en su mayoría de poca difusión, así como un pormenorizado listado de actuaciones y muchas cosas más.


George Harrison: De Beatle a Jardinero
Javier Tarazona y Ricardo Gil
Prólogo de Matías Uribe y Javier de Castro
Editorial Milenio, Lleida, 2010

Dos perros blancos andan sueltos y libres por esos mundos (¡en estos tiempos!)

 

Antístenes, el  filósofo de la Grecia Clásica (444 a.C.-365 a.C.) nacido en Atenas de padres tracios, al que se conoce por ser discípulo de Sócrates y creador de la escuela Cínica, si bien fue Diógenes el más recordado y mencionado por los academícos, que, a su vez, como no podía ser de otra forma, fue discípulo del hijo de tracios. Según las fuentes de la época y posteriores Antístenes, al no ser hijo de padres atenienses, ofrecía sus clases en un gimnasio (entonces los gimnasios no eran un criadero de hamsters descerebrados sino que se cultiva la mente sana en cuerpo sano) de nombre El perro blanco.

Por este motivo no es de extrañar que cuando El Colectivo de librepensadores y Patafísicos “Antístenes” se puso en contacto con Libros del Innombrable tuviera pensado el nombre de la revista El perro blanco y la idea de compartir un espacio literario con una editorial que representara, de algún modo, esos anclajes heterodoxos, tanto de Antístenes como de la patafísica y de los librepensadores que en todo tiempo hubo, así como del movimiento pánico, al que también el colectivo se siente unido; lo demás el lector se lo puede figurar…

En principio la editorial Libros del Innombrable aceptó la propuesta y ambos vértices pensaron en ofrecer la publicación de manera gratuita. Por tal motivo se optó por colgarla en formato pdf con el fin que cualquiera pudiera hacerse con los números desde la página web de la editorial.

Para los colaboradores y compradores se decidió imprimir en papel una tirada limitada de cada número, no superior a los 100 ejemplares.

Y así han pasado dos años y diez números. Los ojos de la revista se abrieron a la luz en el número 0, que coincidió con el estreno muncidal de la ópera-pánica Fausball de Arrabal-Balada. Por este motivo se mostraba en su primera portada un collage de Juan Francisco Nevado donde Arrabal hacía girar una espiral de ADN ante la mirada atónita de un Mefistófeles y de la “dama del armiño” de Leonardo da Vinci, tal vez como trasunto de la Margarita de Fausto y del personaje Faustball de la ópera citada.

Tuve la fortuna de ser incluido por mayoría absoluta, en el último momento, en el comité de redacción por iniciativa del director de la revista Jesús H. Angulo y de su subdirector Mr. Mandrake, por ellos este pequeño discípulo de Orfeo se embarcó en esta nave que todavía no sé sabe qué caminos surcará, en este perro no del mundo subterráneo, sino psicopómpo de poetas, físicos cuánticos y otras niñeras de hombres.

Tal vez para festejar estos dos años de trabajo, o por casualidad, pero el caso es que los números 9 y 10 de El perro blanco los han constituido sendos monográficos.

En el número 9 la figura central ha sido el compositor Josep Soler, autor de ingente obra tanto sinfónica, como escénica (óperas y óperas de cámara), musicólogo, poeta y, en definitiva, persona, ese término que tanto escasea en la humanidad aletargada de hoy. En el sumario de este número se incluyen las siguientes referencias: En portada dibujo de Josep Soler, editorial por Mr. Mandrakde, poemas inéditos de Josep Soler, el artículo El fin de un sueño por Joan Pere Bonfill (Soler) Gil, una reseña  sobre el libro del homenajeado Joan Sebastián Bach: Una estructura del dolor por Joan Pere Bonfil (Soler) Gil; Poemas para Josep Soler con textos de  Joan Pere Bonfill Gil, Diego Fernández Magdaleno, Antonio Muñoz Ballesta, Alejandro J. Ratia y Mariano Esquillor; en la sección artes para Josep Soler obras de: Ángela Ibáñez, Xavier Gironès, Raúl Herrero y Mariano Esquillor; una entrevista a Josep Soler por Joan Pere Gil Bonfil y los artículos Josep Soler: la danza sagrada por Raúl Herrero, Consciencia e Intuición artística: Una antología de Belleza y el Dolor por Diego Alejandro Civilotti García, así como Afinidades literarias. Los textos en la música de Josep Soler por Teodor Roura y, como final, Última mirada por Josep Soler (De su último libro publicado Música Enchiriadis (Scherzo Fundación, 2011).

Este año Josep Soler ha recibido la distinción del XI Premio Iberoamericano Tomás Luis de Victoria y este número especial se ha levantado como homenaje a este creador imprescindible ya de nuestra cultura (es decir de la cultura universal).

 

Pero el número 10 de El perro blanco lo conforma otro monográfico. En este caso la personalidad que aglutina los textos no es otra que la del dramaturgo, poeta, novelista, ajedrecista, cineasta y mil cosas más Fernando Arrabal. Como la patafísica, entre otras cosas, es la ciencia que estudia las excepciones, nos hemos desmarcado de los homenajes múltiples y merecidos que el escritor recibirá el próximo año por su 80 cumpleaños y celebramos un año antes, sí, su cumpleaños, pero el 79, por tanto el 11 de agosto un paquete con las revistas llegó a casa del escritor como muestra de la admiración que le profesamos todos los que en la revista son y han sido.

En este sumario nos encontramos con: En portada dibujo Bicicleta Patafísica de Fernando Arrabal, editorial por Mr. Mandrake, poemas de Fernando Arrabal, Preámbulo por Andrés Ortiz-Osés, Poesía para Arrabal: Iván Humanes, Esther Lapeña, José María de Montells, Nuria Ruvira, Martín Marcos y Juan Carlos Valera, el artículo: Pánico en la Ciudad Encantada de recibir a Arrabal por Carlos del Moral Casas; en la sección Artes para Arrabal obras de Ángela Ibáñez, José Antonio Conde, Paco del Valle, Jaime Asensi, Juan Francisco Nevado y Jordi Soler; posteriormente un artículo: Rencontre de l’Architecte Oscar Niemeyer avec Fernando Arrabal en Copacabana por Wilson Coelho, la pieza teatral Casa de citas por José Manuel Corredoira Viñuela, el artículo Arrabal: Misterio y Poesía por Raúl Herrero y la partitura L’ enfant épileptique de Paco del Valle.

Dos números con algunas páginas más que ponen a la revista El perro blanco en la red de su tercer año. Ya he recibidos pruebas del número 11 y cosas veredes, amigo Sancho…