Un cierto nihilismo

21-octubre-2010 · Imprimir este artículo

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Los cambios que recientemente ha realizado Rodríguez en el gobierno y fundamentalmente su puesta en escena hablan por sí mismos de en qué situación se encuentran la política y  los medios encargados del relato. La prensa amiga ha cumplido con creces; los capitostes del grupo Intereconomía se descojonarían al ver esta mañana el espantajo con que sus culiparlantes  del periódico decoraban quiscos, bares y empresas. Precisamente pareciera que el propio Pérez Rubalcaba estuviera encantado con la reacción de sus supuestos enemigos «No hay nada como una mentirijilla para un día como hoy» . Je, un cachondo.

El otro día La Vanguardia publicaba los resultados de una encuesta en la que reflejaba el creciente desapego de los ciudadanos por la democracia, o lo que cada uno entienda por democracia. Y concluía: «las expectativas que viene ofreciendo el sistema democrático en el plano político –con especial mención al autogobierno– no se han cumplido en el caso catalán». También llama la atención que, en España, en el año 2000 alcanzara su mayor nivel de apoyo la preferencia por el sistema democrático  y en 2009 el más bajo desde que se consulta al pueblo.

No es sólo Cataluña y no es algo nuevo pero sí que, desde las últimas elecciones, se empieza a barruntar con mayor claridad el cambio constitucional. Inevitable por la propia fallida del sistema político que surgió después de la dictadura.

La prueba más evidente tal vez seamos nosotros, aquellos que nacimos a partir de los años 80 y en los 90. Hemos crecido bajo la barahúnda democrática, la importancia de la transición, el voto, la atención a los regionalismos y la celebración de la endogamia pueblerina. Pero se coge antes a un mentiroso que a un cojo y ahora no queremos oir hablar de ellos. No ocupan un minuto de nuestras conversaciones, si acaso para ciscarnos en la madre de alguno o reirnos de los morritos de alguna. Cuando las obligaciones nos sometan a la realidad nos importarán un poco más. En consecuencia nos ciscaremos un poco más en ellos y la serpiente del huevo tendrá más alimento para cuando eclosione:

Es importante el uso de la violencia, verbal o física, en algún momento de tu vida, porque de lo contrario puedes verte en ese “lugar negro” sin saber cómo salir. La gente más joven cada vez irá teniendo esto más claro, y puede que la juerga nos pille en una edad en la que no podamos participar.
16 añitos fiera. Alberto Noguera

También puede ser que nada de esto guarde relación y que, como todo últimamente, también sea efecto de la crisis, no causa.

Suena Estos macarrones aún no están hechos, de Decibelios.

MI LADO DEL JARDÍN

A este lado del jardín se me voló la gorra, y con ella, la cabeza. La mesita ya está preparada, y la vida nos espera bajo un cenador de angustia. Toma mi mano, salta las zarzas, rodea las arenas movedizas que atrapan en un abrazo seco y abrasador. Que poco dicen los ruiseñores cuando se tienen los oídos taponados.

En este lado del jardín, el canto del cuervo te recorre la espina dorsal y toca vértebras adoloridas. Yo no vivo en la zona de las flores, y los cardos no tienen aroma, las espinas te arañan siempre y las aguas se estancan. Pero es mi lado del jardín, y no es que me guste, pero tampoco lo odio. He aprendido a apreciar la belleza de lo salvaje, y me doy por satisfecha cuando crece una brizna de hierba entre tanta basura. En realidad resto todo valor a las rosas que crecen en terrenos bien abonados. Mis cardos, entre vómitos y mierda ,con frecuencia florecen y me ofrecen los colores mas bellos. No se trata de cambiar de lado tu jardín, sino de encontrar el brillo del aliento entre la bruma. No se trata de esperar a que salga el sol cuando acabe la tormenta, sino de encontrar la esperanza en cada gota de lluvia. Bajo el cerezo de la amargura, entre los naranjos agrios y las parras resecas. Allí se encuentran, a menudo, los mejores frutos.

¿Te gusta Van Halen? A mí no.

14-octubre-2010 · Imprimir este artículo

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El primer disco de Van Halen (“Van Halen I” – 1978) es uno de los mejores de la historia del rock. Dejaron al mundo boquiabierto. Estaba a años luz de todo lo que se había hecho hasta el momento. Su estilo, un incipiente heavy-rock, sus actuaciones en directo, el carisma de su cantante, Dave Lee Roth, su imagen y sobretodo la manera de tocar y el sonido de la guitarra de Eddie Van Halen (dicen que tocaba de espaldas al público para que nadie le copiara su técnica) dieron un vuelco al panorama musical rockero de los ’80. Como dice la Wiki, “Van Halen I” marcó un hito en la historia del rock.

Pero Van Halen no ha conseguido en toda su historia crear nada que se le acerque ni de lejos a lo que hizo en su primer disco. Después del exitazo publicaron una serie de discos nefastos, al cual peor y más aburrido, de los que se puede extraer sólo alguna cosilla decente. A los buenos escuchadores de música, los que escuchan el disco hasta el final, no les basta con un par de canciones pasables. Dave Lee Roth dejó el grupo y fue sustituido por Sammy
Hagar, con el que editaron otro puñado de LP’s. Más de lo mismo. Buscaron el éxito basando todos sus esfuerzos en conseguir un single lo más cercano posible al pop para aprovechar la tendencia del momento, lo que resultó más empalagoso que exitoso. Y el 1998 publicaron “Van Halen III”, un disco larguísimo y pesadísimo, con un cantante que ni siquiera me he molestado en consultar su nombre.

Está claro que hablo únicamente desde mi punto de vista. Casi todos los lanzamientos de Van Halen han sido grandes éxitos, pero eso no quiere decir que sean buenos discos. Yo los conocí cuando publicaron “Women and children first” (1980), entonces, en mi barrio, todavía se los consideraba un buen grupo, sobretodo por tener una superestrella como Eddie. Dos discos malos se perdonan, pero tres no. Después de “Fair warning” (1981) el mito se derrumbó, y Van Halen pasaron a ser considerados el grupo malo por excelencia. Y con “1984” y su hit pop “Jump”, destinado a las radiofórmulas y a captar adeptos de otros ámbitos, Van Halen dejó de formar parte de las conversaciones musicales de los encuerados melenudos de los alrededores. Como mucho el comentario que se hacía era “se han pasado al otro lado”, cosa que entonces nos indignaba muchísimo.

Estas son las conclusiones a las que he llegado después de escuchar todos sus discos, uno tras otro, en poco menos de un mes, dejando de lado todo tipo de datos sobre ventas o biográficos, teniendo en cuenta únicamente la música. También he notado que Eddie Van Halen tiene alguna especie de obsesión por “Ain’t talkin’ ‘bout love”, una de las mejores canciones del primer disco, porque al lo largo de toda la discografía su riff inicial aparece unas cuantas veces en otras canciones de forma directa o camuflada. ¿Será falta de ideas o simplemente cuestión de estilo?

Van Halen es el típico grupo que ha tirado durante toda su carrera de la inercia del exitazo de su primer disco. Seguro que más de uno está pensando en Oasis o Guns and Roses, cuya historia es muy parecida. Lo que es increíble, con lo difícil que es mantenerse, es lo bien que han sabido gestionar su éxito, más que inspiración musical parece que hayan tenido el mejor experto en marketing del mundo a su lado durante toda su vida.

¿Hay alguien de aquí al que le guste Van Halen? A mí no.

Quaestiones quodlibetales alrededor de esa cosa llamada cumpleaños

12-octubre-2010 · Imprimir este artículo

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Happy Birthday to you

- Mr. P. W. Orem & Mrs. R.R. Forman

A esas alturas del año (y de la vida) Alicia seguía siendo una mujer bastante hermosa de enormes ojos con bajísimas cantidades de melanina; mantenía un pelo largo y lacio y rubio recogido con una cinta negra. E incluso seguía usando a diario un vestido color azul cielo, un delantal y zapatos de punta redonda. Sin embargo, a esas alturas del año (y de la vida) mientras entraba en la consulta de su psicoterapeuta, Alicia estaba morena oscura casi negra.

-        El verano… – dijo Alicia mientras cruzaba el umbral de la puerta.

-        Hmmmm… – respondió el psicoterapeuta.

Alicia había comenzado a ir al psicólogo unos meses antes para tratar de superar su fobia a los sombreros, al arroz con conejo y a los dodos disecados del Natural History Museum.  Un viejo amigo le había recomendado a Giancarlo Ammaniti por la rapidez y efectividad de su terapia. El ‘doctor’ Ammaniti, que se había graduado en Ingeniería Industrial por la ‘Università degli Studi di Siena’ y había cursado un máster llamado ‘Análisis psicoanalítico aplicado al diseño industrial’ en la Freie Universität Berlin, era un discípulo confeso del teólogo danés Nicolai T. Sennels, descrito por Carpintero en su ‘Historia de los estudios psicológicos’ como un Freud mudo, malhumorado e implosivo.

Una vez Alicia se acostumbró a la luz de la consulta, vio que ésta estaba llena de cadenetas de colores y que había refrescos y tarta encima del diván que a modo de cliché antediluviano copaba gran parte de la estancia. El doctor se había colocado un sombrero enorme comprado seguramente en una tienda oficial de Agatha Ruiz de la Prada. En ese momento, la puerta se cerró tras Alicia.

Ammaniti había preparado todo: había una liebre (loca como si fuera Mayo) y un lirón y té a raudales. Había recreado hasta el último detalle siguiendo concienzudamente los apuntes de las innumerables veces que había Alicia verbalizado en voz alta aquella tarde de no cumpleaños: cuando esos engendros con sus manos flácidas le abrieron las piernas y la percutieron hasta casi romperle las entrañas.

Aquello era una obra maestra del sennelismo psicológico, un estudio de caso digno del Nobel de medicina: Se había repetido Ammaniti mientras preparaba todo. Mientras imaginaba una y mil veces como Alicia chillaría y lloraría y golpearía todo lo que tuviera cerca. Y, además, se curaría: porque tal y como explicaba Nicolai T. Sennels en su libro clásico ‘Jesus døde på korset, og at der indbragte ham en perfekt mental sundhed i efterlivet’ (en castellano: ‘Jesús murió en la cruz y eso le reportó una perfecta salud mental en la otra vida’), lo que nos lleva a la enfermedad es la evitación: afrontar las cosas es la clave de la salud psicológica. Así que Alicia pondría una cara de terror profundo, oscuro y salvaje.

Pero para su sorpresa (y la del lirón y la liebre), Alicia pasó al centro cogió un vaso y se sirvió un trozo de tarta.

-        Pero… – Musitó el doctor Ammaniti.

-        Upss… Doctor, lo siento. Creí que lo sabía. Es que hoy es mi cumpleaños.

Cómo está el pais !!!

A un hombre de unos 70 años le está entrevistando un periodista en plena calle.

El hombre entrevistado se expresa del siguiente modo:

Soy hijo de exiliados. Hasta los 27 años y poco antes de la transición no pude volver a España por culpa de Franco.

A mi padre, pobrecito, no sabíamos ni dónde enterrarlo. Mi madre estuvo muchos años en silla de ruedas.

Ahora tengo 70 años. 

Hace meses me sacaron el 30 % de un pulmón.

Mi mujer es inmigrante. Tengo tres hijos con ella. De los tres sólo trabaja una,  la del medio,… pero no cobra nada.

Todos, incluidos los nietos, viven de mi asignación.

La mayor se acaba de divorciar.  Mi yerno se daba a las drogas y al alcohol y la ha dejado con dos niños.

El pequeño de mis hijos aún no se ha ido de casa y además se ha casado con una divorciada y la ha traído a vivir con nosotros. Esa señora antes trabajaba, tenía un buen puesto, pero desde que vino a mi casa ya no hace nada.  Ahora tienen dos niñas que también viven bajo nuestro techo.

Y para colmo este año, con lo de la crisis, casi no nos hemos podido ir de vacaciones y si me apuras… ni he podido celebrar que España ha ganado el Mundial.

El periodista pone los ojos muy redondos y comenta:

Majestad, no creo que su situación sea tan mala