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30-enero-2010 · Imprimir este artículo

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Aquel viajero con la barba de Bakunin nos llevó una tarde al pico del infierno. Aseguraba beber leche de leona y ser tratadista del demonio. Un libertario de la Viuda. En aquella montaña singular de relatos singulares, donde años después un águila real me acarició con sus alas, nos reveló el secreto de la privatización de las almas. Un plan infernal para liberar al hombre. El sentimiento prevalecería sobre el pensamiento. Mantis del nuevo mundo: serafín de la montaña.

HAITÍ O LA LOCURA GENERALIZADA


Estamos contentos de que vengan porque tenemos muchos problemas.  Fede Felissaint, peluquero.

El acontecimiento catastrófico ocurrido en la mitad occidental de la Española, hoy Haití mañana el estado 52 de la Unión, ha desencadenado, además de la previsible borrachera propagandística de matiz  humanitario tan cara a nuestras élites y masas, todo tipo de reacciones verbales y geopolíticas que la demencia generalizada en la que ha caído el planeta[1] permitía prever.  Haití es un país pequeño y pobre con relación a su demografía incontrolada. Desde principios del siglo XX ha sido parte del patio trasero de las políticas USA inspiradas en la doctrina Monroe (entre 1915 y 1934 incluyó ocupación militar). De hecho la República haitíana, caso único (y admirable) en la Historia de una organización estatal independiente de carácter nacional constituida por esclavos redimidos por sí mismos, no fue reconocida por su ciclópeo vecino hasta 1863. En 1950, Port-au-Prince, la ciudad afectada por el terremoto y capital de la República, contaba con menos de cien mil habitantes.  Hoy viven en ella cerca de tres millones de personas. Entre 1994 y 2004 el país fue gobernado por el tándem Aristide- Preval (el segundo es el actual Presidente) gracias al apoyo militar de los Estados Unidos[2] que volvieron a invadir la isla tras sesenta años de bonanza. Aristide[3], un demagogo católico perteneciente al sectario movimiento “Teología de la Liberación”, se convirtió en un dictador de facto transformando Haití en un narco estado apoyándose en las masas de desheredados de la capital. La corrupción, el nepotismo y el abuso de sus fuerzas de seguridad produjeron un levantamiento de las provincias,  su caída y posterior exilio en Sudáfrica.

Entre las resonancias más significativas del evento, seguido y tergiversado metódicamente por los media, se encuentran diversas declaraciones de diferentes y sustanciosos “maker opinions”. Una muestra representativa, en cierta medida, de los coqueteos de lo “real fabricado” con el Imaginario. Pat Robertson, siempre tan oportuno y preciso, como corresponde a su condición de predicador, ha dejado sentado que todo se debe al Pacto con el Diablo[4] que los revolucionarios haitíanos realizaron para poder triunfar contra sus opresores franceses poco antes de la Independencia.Ciertamente que situar el acontecimiento del nacimiento de la República en la época  de Napoleón III quita algo de fiabilidad a los enunciados del ardiente cristiano renacido. Hillary Clinton señaló, por su parte, que la tragedia que afectaba a Haití y al pueblo haitiano tenía proporciones bíblicas. Danny Glover[5], que está a punto de estrenar un  film sobre Tosussaint L´Ouverture[6], ha atribuido la mecánica metafísica del evento al Cambio Climático y al “fracaso” de la cumbre de Copenhague.

Pero sin duda lo más jugoso, interesante, bizarro e intelectualmente deshonesto sea lo que ha dicho una antropóloga e historiadora  norteamericana, graduada en Yale y especialista en religión y cultura haitianas. Nos referimos a Elizabeth Mc Alister que en su artículo: Voodoo’s view of the quake in Haiti (“Visión del Vudú sobre el terremoto de Haití”) nos hace llegar algunas perlas.

“Para Erol Josué (amigo de la autora), artista y sacerdote vuduísta residente en Brooklyn, el terremoto fue la Madre Naturaleza, la tierra de Haití, levantándose para defenderse de la erosión, la deforestación, y la devastación ambiental recurrente en las últimas décadas. Todo el mundo resultó aplastado dijo Erol.  Ricos y pobres por igual. Pero presten atención al simbolismo: El Palacio Presidencial fue destruido, también el Parlamento, la Oficina de Correos, la Catedral. El país ha sido aniquilado. Todos nos encontramos de rodillas.

Podríamos pensar que se limita a recoger una opinión, inquietante y exótica, aunque significativa y reveladora, pero añade, ya de su propia cosecha: la gente que gobierna este país, tanto desde dentro como desde fuera han abusado de nuestra Madre. Ella está haciendo lo natural, como un caballo que arroja de sí  a un jinete desatento y tosco. Y culmina, nuestra “apreciada” académica: ahora los haitianos en cooperación con la comunidad global pueden tener la oportunidad de conseguir una capital más verde, urbanizada, con acceso a educación salud y dignidad[7].

Después  de leer esto las acusaciones conspirativas, (de las que está repleta ya la Red) de las que se han hecho eco medios rusos y venezolanos, sobre la posibilidad que el terremoto  fuese provocado por el gobierno norteamericano (vía HAARP o el uso de una máquina de Tesla) como un ensayo para la futura guerra con Irán, parecen hasta verosímiles.

Como dato relevante, pequeño y muy significativo detalle, recalcar que uno de los escasos edificios, sino el único, que apenas sufrió daños, ha sido la embajada norteamericana. Sacada de las cercanías del Palacio Nacional hace unos años, y construida ex novo a varias millas en el extrarradio cerca del aeropuerto, es una autentica fortaleza. La cuarta embajada más grande de los Estados Unidos sobre la superficie de la Tierra. Solo superada por las que se encuentran en Pekín, Bagdad  o Berlín. Que cada cual saque sus conclusiones.

Pocas dudas  me caben que se ha consumado una invasión humanitaria[8]. Es incomodo hablar de esto, yo mismo fui purgado de una publicación por resultar ofensivo a sus editores (aunque no a todos) haber hablado del complejo militar-humanitario[9] . Último avatar, hasta que ideen otro, del nuevo imperialismo de matiz globalizador que nace de la síntesis entre el capitalismo corporativo transnacional y el marxismo leninismo supuestamente desaparecido[10].

La aniquilación física de los símbolos de la República Haitiana, la minimización de sus instituciones y su gobierno[11], incluso el comienzo de una política presuntamente humanitaria de trasladar a miles de huérfanos a los Estados Unidos para ser mas tarde distribuidos en el repugnante mercado de la  adopción[12] no permiten concebir para la nación haitíana otra cosa que su aniquilación y conversión en una reducción (un ingente espacio “humanitario”, campo de pruebas para otros espacios futuros del tercer y cuarto mundo a reconvertir) similar a las constituidas por los jesuitas en Paraguay hace siglos. Después de Irak (devastado, saqueado y troceado), con ciertos problemas en Afganistán (donde un pueblo de valientes planta cara con las armas en la mano, en clara situación de inferioridad, a ejércitos  mercenarios) la piara de criminales que guía los destinos de EuroAmerika ha fijado su mirada en Irán y la neutralización de aliados potenciales, como Venezuela, o el control geopolítico de zonas anexas (Yemen, Somalia) reclaman estas inmundas “actividades democráticas de amplio espectro”[13].

Los americanos tiene previsto desplazar cerca de 20.000 hombres (ya hay 9000 bergantes de las Naciones Unidas allí). Va a acabar habiendo mas soldados por habitante que en Afganistán donde hay una guerra  a muerte declarada. Israel ha enviado médicos y se autopromociona descaradamente como potencia filantrópica, cuando tiene al lado, y provocada por los designios de sus “infalibles y honestos gobernantes democráticos”, una catástrofe humanitaria de corte casi genocida en Gaza. ¡Porca miseria!

Las repugnantes imágenes de la inane criatura que es nuestra Vicepresidenta del Gobierno rodeada de niños haitianos, acompañada de una monja, hablan claramente del designio genocida[14] y colaborador entre fabianos y católicos. Dos fuerzas crepusculares  detestables que unen sus fuerzas para aniquilar a los pueblos y a las naciones y esclavizar a sus habitantes. Todo ello enmascarado de benevolencia y del más ramplón y nauseabundo humanitarismo moralizante.

Poca gente recuerda como se produjo en Haití, en 1978, el exterminio de la mayor parte de los cerdos debido a una epidemia proveniente de Cuba, que seguramente  provino de  Angola donde sus tropas combatían. 400.000 animales fueron sacrificados[15] para evitar la extensión a los Estados Unidos de la epizootia. Entonces llegó la gran idea de exportar cerdos norteamericanos a Haití pero estos no tenían los mismos hábitos alimenticios que el antiguo y apreciado gorrino haitiano[16], fundamental en la alimentación de los isleños.  Se produjo entonces una gran catástrofe ecológica y económica. El nuevo cerdo consumía mucho más que su predecesor (síntesis entre el cerdo salvaje nativo y el puerco español) y no aniquilaba las malas hierbas, ni a los ratones. Los campesinos empobrecidos hubieron de marcharse  a  Port-au-Prince a buscarse la vida, con las consecuencias demográficas y sociales que ya conocemos.

Reginald Crosley estudioso de las creencias vudúistas, a partir del paradigma físico cuántico  asegura  que muchos haitianos piensan que el subdesarrollo de su país nace del descuido con el que se trata, de un tiempo a esta parte, a los dioses del Vudú. Crosley se refiere a un artículo de un intelectual haitiano en el que este aseveraba algo inquietante. La ceremonia del Bois Caiman fue llevada a cabo por adeptos de “la mano izquierda”, una variante del vudú llamada Makaya.  La finalidad del rito era crear un “egregor “,  es decir un conglomerado de entidades constituidas por materia oscura para mejor derrotar a los franceses.  El ceremonial implicó el sacrificio de un francés, dueño de esclavos. Tras la Independencia, al no realizarse un desmontaje ritual (a través de una ceremonia de acción de gracias, por ejemplo), las fuerzas tenebrosas crecieron cada vez más, y más  iracundas, por la falta de agradecimiento y de propiciación debida. Ni que decir tiene que las diversas sociedades secretas y los más peligrosos y sabios hechiceros contribuyen con sus duelos mágicos a la inestabilidad endémica. Pero también a la fertilidad.

El desembarco de miles de norteamericanos, armados hasta los dientes, presuntamente guiados por un humanitarismo que no practican en su país con los suyos, a los que explotan inmisericordemente,  es señal de otra cosa. Petróleo, miles de huérfanos para los mercados de adopción, trafico de órganos e incluso la posibilidad de que lo que ocurrió en Nueva Orleans con el Katrina tenga otro origen causal que los caprichos de la Naturaleza.

¡Ay de ti Haití! Si no te rebelas contra los nuevos amos que te prometen una servidumbre supuestamente confortable. ¡Ay de ti, haitiano! si asumes ser sólo un trozo de carne susceptible de benevolencia filantrópica. Ni el Vaticano, ni los chicos del Compás y la Escuadra[17], ni los delincuentes de las Naciones Unidas son otra cosa que vampiros y carniceros. Tras sus melosas palabras y cuidadas apariencias no hay más que maldad. La historia proclama a los cuatro vientos sus sangrientos crímenes

¡LEVÁNTATE HAITÍ, VUELVE A TUS DIOSES Y EXPULSA SIN PIEDAD A LOS EXTRANJEROS!


[1] Lo llaman “nueva conciencia” y en realidad es una forma acendrada (e hipócrita) de estupidez. En el marco de este paradigma planetario- humanitario ver el artículo de Emilio Carrillo: ¡No hay desastres “naturales”!: Réquiem por Haití y la Humanidad.

[2] Durante la Presidencia del inicuo, y educado por los jesuitas, Bill Clinton.

[3] En 1988, tres años antes de alcanzar el poder del cual fue desocupado por fuerzas patrióticas a los pocos meses, respondiendo a una entrevista expuso el siguiente y sutil pensamiento democrático: “El imperialismo americano ha sustentado al gobierno de Haití. Las elecciones no son la salida, las elecciones son un modo de aquellos en el poder para controlar al pueblo. La solución es la revolución, primero en el espíritu del Evangelio; Jesús no podía aceptar que el pueblo pase hambre. Es un conflicto entre clases, entre ricos y pobres. Mi trabajo es de predicar y organizar…” Este mamarracho, admirado como Castro y Chávez por los izquierdistas del mundo entero, es uno de los máximos responsables de la situación demoledora que social y económicamente afecta al bello país caribeño.

[4] De acuerdo a la historia haitiana la guerra revolucionaria contra los franceses fue lanzada en el marco de una ceremonia religiosa africana en un lugar llamado “Bois Caiman” en 1791. Un esclavo llamado Boukman sacrificó un cerdo y los “Loas” descendieron sobre los participantes para fortificarlos y prepararlos para la batalla. Había nacido la Revolución.

[5] Uno de sus últimos papeles como actor ha sido encarnar en el film futurista de Roland Emmerich: 2012 al Presidente de los Estados Unidos ¿Se le habrá subido a la cabeza?

[6] Uno de los más destacados lideres de la Revolución e Independencia de Haití. Murió preso en Francia. Como dato curioso señalar que, en el inicio de su carrera militar como revolucionario, combatió como general en el ejército de España.

[7] Esta frase está sacada de su artículo, también sobre la catástrofe de Haití, Devil’s Logic (“La lógica del Diablo”)

[8] El marine descendiendo del helicóptero en los jardines del devastado Palacio Nacional, o el modo en que el aeropuerto fue entregado por el personal haitiano a los norteamericanos, dan un indicio de aquello a lo que me refiero.

[9] De la cual una punta de lanza, quizás la más afilada, sea la secta hipocrática. La Internacional Médico Farmacéutica, autentica amenaza a la humanidad camuflada de todo lo contrario.

[10] Restituido a la vida y en perfecto estado de salud pero con un nuevo formato: una multiplicidad de asociaciones, redes sociales, ONGs, multiculturalistas, ecofanáticas y feminazis difusoras de la máxima intolerancia bajo el formato de Lo Políticamente Correcto.

[11] Consentida por el despreciable Presidente René Preval, aliado del criminal Aristide, y pelele de las tendencias jesuíticas y globalistas que buscan sustituir las naciones por las reducciones.

[12] Crimen contra la humanidad y los pueblos que se practica descaradamente ya en todas partes y muestra  adonde nos  lleva la síntesis entre el crimen organizado (Estados e Iglesias) y la ginecocracia más abyecta.

[13] Full Spectrum Dominance: Totalitarian Democracy in the New World Order por William Engdahl.

[14] Aniquilar culturas es el motor, tanto del cristianismo como del socialismo.

[15] Pagaban entre 30 o 40 dólares por animal y los ejecutaban sin miramientos, estuvieran contaminados o no. Carlos Salas.

[16] Estos animales necesitaban tal cantidad de comida, agua y minerales, que, mientras más engordaban, más empobrecían los haitianos. Nada que ver con el viejo y añorado cerdo haitiano, cruce de cerdo español y animal salvaje de la isla.

[17] Impulsados por sus más altos grados a la implantación de una Teocracia planetaria.

Viajar

Nunca el ser humano [sobre todo el occidental, claro] ha viajado tanto como ahora, sin embargo los diferentes rincones de nuestro mundo nunca se han parecido tanto entre sí. Es paradójico que ahora, cuando quizá las diferencias esenciales entre los diferentes lugares del planeta sean menores, sea cuando más se viaje. Resulta difícil encontrar sitios diferentes con modus vivendi diferentes y los lugares que son diferentes pronto empiezan a ser iguales gracias precisamente a su condición de diferentes.

Pero no importa; ahora ya no se viaja, ahora se hace turismo. Y con este cambio los valores del viajero han acabado siendo el bosquejo invisible y lamentable de lo que fueron, de lo que para algunos todavía, menos mal, siguen siendo. Y así frente a la emoción que al viajero le genera el hablar con los habitantes coetáneos del destino que visita, el turista se emplea en hacer fotos con desmedida fruición totémica, convirtiendo a las fotografías en fetiches con y de los que presumir delante de sus compañeros de tribu de regreso a su pálida rutina. Frente a la incertidumbre [con la que el viajero se siente siempre tan a gusto] de no saber dónde ni con quién va dormir la noche que ya está acechando, el turista necesita no sólo saber cuál es su habitáculo de pernocta sino tenerlo contratado con un par de meses de antelación. Mientras el viajero se deleita conociendo los encantos y leyendas de sus visitados, el turista mira acríticamente abstrusas representaciones de estíos artísticos que ni comprende ni quiere llegar a interiorizar. La diferencia entre el viajero y el turista es casi una cuestión de amor a la vida, de planteamiento vital; el que acepta su entorno sin interpretarlo poco o nada le importará que le digan en una viaje programado dónde y cuándo tiene que tomar la foto, máxime si así se evita la siempre pringosa tarea de tener que escoger uno mismo sus propios itinerarios.

No es ningún secreto que ya no se viaja para conocer personas, ni para compartir nuestra idiosincrasia, ni para ver cómo huelen las calles o las tiendas de comestibles de allá. No, ahora lo importante es comprobar, casi con pasión policíaca, que las imágenes de la enciclopedia de casa tienen efectivamente un referente en la realidad, y ratificar así la sospecha de que aquellas son un reflejo de un edificio que existe en otro lugar, y cuyo valor se incrementa de manera exponencial a medida que su ubicación dista más de nuestro lugar de residencia habitual.

Mientras el viajero es capaz de admirarse ante la manera de interpretar la vida que tiene el otro, el turista lo único que hace es comparar grotescamente las ausencias que con respecto a su entorno tiene su nuevo y temporal paradero, en un desmedido acto de faloccidentacentrismo cultural.

Así que algo que en principio es enriquecedor, se ha desnaturalizado y se ha acabado convirtiendo simplemente en un negocio más que, y de rebote, se convierte en un fascinante modo de invasión cultural y de ratificación, para los menos avezados, de que, tal y como ya pensaban antes, su parte del globo es la mejor.

Pero para el viajero, que no sólo busca rellenar momentos apolíneos de piedras, lienzos o monumentos, viajar siempre será un placer que, convertido en medio, lo empleará para conocer y enseñar, para compartir, para charlar. Y es que a lo mejor resulta que la actitud al viajar es simplemente una prolongación de la vida cotidiana porque el que es viajero, como el que es turista o como el que es joven, lo es toda su vida. Yo planteo la necesidad de ser viajeros permanentes en nuestra diareidad y no dejar de sentirnos asombrados ni un sólo día por nuestra ciudad, por nuestro entorno, por nuestra vida. Aunque en la vida no de tiempo a ser poco más que un viajero aficionado deberíamos aficionarnos a gozar nuestros días con la actitud del viajero. La existencia es mucho más jugosa si nos atrevemos a planteamos rigurosamente la necesidad, la obligación de sacarle todo el jugo a lo cotidiano, y para ello una actitud maravillosa es la de ser viajeros en todo momento y adoptar en todos los momentos de nuestra vida esa predisposición favorable tan propia del viajero. Y atrevernos entonces a ponerle cencerro no sólo a los grandes momentos sino a todos los minutos.

Resulta que en este momento donde los resquicios para la diferencia son cada vez más raquíticos y la globalización se impone, donde el mundo va siendo progresivamente más uniforme, el turismo no deja de ser uno de los sectores económicos que más aumenta su negocio año tras año. Como si a medida que nos fuésemos pareciendo más, a medida que nuestras poluciones intelectuales se fueran dirigiendo hacia las mismas metas y a los mismos objetos, el afán por emular a Marco Polo más nos inquietara a todos, sedientos insaciables por conocer otras latitudes que, irónicamente, se diferencian menos cada vez.

Y en el momento en que eso ocurra, en que la catástrofe se haga verdad y vida y las diferencias entre unos lugares del mundo y otros se parezcan tanto que visitar se limite tan sólo a verificar que efectivamente el planeta se ciñe a ser una limitada colección de diferentes interpretaciones de lo mismo, en ese momento el turista será feliz, porque ya no tendrá que enfadarse; en todos los hoteles del mundo podrá saborear muy de temprano su desayuno continental viendo la Mtv antes de regresar a casa en su clase turista. Sin embargo, en este contexto en el que la similitud adquiere condición de irrevocable, una actitud cobra fuerza para el turista y es la de valorar las cada vez más pequeñas diferencias como enormes. Sólo se puede aceptar el turismo como medio de ver algo diferente a lo cotidiano si aceptamos como punto de partida que las pequeñas diferencias son importantes.

Así que tendremos que acabar por aceptar que no viajamos para ver aspectos diferentes sino simplemente para contemplar con ojos sicalípticos venerables monumentos.

Y es precisamente bajo este planteamiento de viajes prefabricados de aventuras garantizadas bajo el cual viajar pierde todo sentido ya que si lo que andamos buscando cuando viajamos no son monumentos sino una especie de esencia de lo humano lo cierto es que la podemos encontrar en cualquier pueblo del globo sin necesidad de tener que padecer un suculento jet—lang. Máxime cuando adoptamos la actitud a la que antes hacia alusión de tener el coraje de ser viajeros todos los días de nuestra vida. Sin embargo me temo que cuando viajamos lo que estamos haciendo no es buscar una suerte de esencia humana [si es que en algún momento podemos dejar de hacerlo] sino que más bien lo que estamos es satisfaciendo una curiosidad que le impele al humano a querer saber más, más y mejor. O bien, por el contrario, quizá hacer turismo no sea más que una muestra más de consumo ostentoso propiciado por una sociedad en la que el consumo de productos o servicios va en detrimento del consumo de símbolos, consumo éste donde se desenvuelve tan bien hacer turismo puesto que se convierte en un excelente modo de demostrar ante los demás que la capacidad económica del que hace turismo es elevada ya que se permite ausentarse del trabajo por largo tiempo, gastando además ingentes sumas en algo tan superfluo, en una primera aproximación, como es visitar otras coordenadas espaciales. Se convierte así el turismo en un modo de consumo ostentoso y simbólico.

No seré yo, sin embargo quien deje de viajar siempre que pueda ya que creo que es una de las mejores fuentes no ya de conocimiento sino de sabiduría que uno puede llegar a encontrar, y eso se agradece en estos tiempos que corren en los que el conocimiento ha desbordado a la sabiduría. Aunque lo haré escapando, eso sí, de esos viajes turistas sin creatividad que parecen humillante burocracia. Al fin y al cabo, de amar y andar salen los libros.

¿Viajas o trabajas?

“Como recordaréis, acababa de regresar a Londres después de una buena temporada en el océano Índico, el Pacífico y el Mar de la China, una dosis considerable de Oriente -unos seis años-, y andaba ocioso, entorpeciéndoos en vuestro trabajo e invadiendo vuestras casas, como si tuviera la misión divina de civilizaros. Estuvo muy bien durante algún tiempo, pero pronto me harté de descansar. Entonces empecé a buscar un barco…”

Joseph Conrad (“El Corazón de las Tinieblas”)

No hay, sin duda, más bello y aristocrático viaje que el de los nómadas por antonomasia, ese cuyo punto de destino no es otro que las puertas doradas del Paraíso (llámese a este Isla de San Brandán, Imperio del Preste Juan, Reino de las Tribus Perdidas de Israel o Shambhala), un viaje que, por trascender las fronteras de esta existencia individual, no utiliza la orografía física más que como soporte para una epopeya interior por las galerías subterráneas del alma regenerada. Ante odisea de tal envergadura, todos los catálogos vacacionales de los promotores turísticos palidecen.

¿Viajas o trabajas? Porque viajar es ante todo una forma de vida. O se es sedentario (y se vive en y al servicio del tiempo y su labor de zapa) o se es nómada (y el tiempo ni siquiera existe). Y esto, al margen de que en el mundo de hoy cualquier europeo medio sea un cliente compulsivo de las agencias de viajes, en tanto los tuaregs apenas si se muevan por un área de cuatro kilómetros a la redonda de su tienda plantada a la sombra de una duna. Cruzar Mares Rojos, perseguir el rastro de la Gran Mujer Bisonte o desenterrar Atlántidas cubiertas por las arenas no es hogaño, cierto, cosa fácil, mas no quien obtiene la tarifa aérea a priori más tentadora necesariamente llega más lejos (nada tan patético como las quejas de esos oficinistas que, recién regresados de vacaciones, presentan denuncias porque no recorrieron Asia Menor entera en una semana, tal y como les habían prometido).

El viaje como asignatura obligada

De cualquier modo, resulta significativo que en muchas sociedades sedentarias constituyera durante siglos norma tácitamente establecida el dedicar unos años de la vida, normalmente los previos al matrimonio, a viajar por tierras lejanas. Y esa inclusión de la errabundez como asignatura en la tabla de materias de la educación, unida a devociones como la arquelogía, el arte “exótico”, las mujeres, la numismática, el Conocimiento Supremo, los diamantes o la trifulca, atrapó con su hechizo a muchos caballeros respetables que habían -sobre el papel- nacido para un ver pasar los días rutinario y responsable, y moldearon su carácter con implacable cincel, convirtiéndolos en verdaderos obsesos del camello, el caballo y la mula, en regateadores imbatibles, exquisitos conoisseurs de los métodos jíbaros de reducción de cabezas y avezados expertos en machetes y alfombras orientales (en suma: en auténticas raras avis en sus puritanas y pazguatas sociedades, que podían permitirse perder un boy scout para que la Historia ganase un aventurero).

La supresión u olvido de tal asignatura, la del paso por la escuela de la vida, dice bastante acerca de la salud mental de una época en que la tienda está en casa, la cortesana está en casa, el profesor está en casa y el naufragio está en casa: lo bueno y lo malo de la vida, concentrado entre cuatro paredes gracias a la magia negra de una pantalla. Contemplar in situ la Gran Esfinge, ¿implica ser capaz de responder a su enigma? No. En un mundo repartido a partes iguales entre la profilaxis y el mal gusto, que proclama risiblemente que “todo está descubierto”, que se agotó la reserva de “tierras vírgenes” (ya hay agencias hasta para viajar a la Luna), tal vez la necesaria operación de limpieza pase por la recuperación de ese viaje mítico, interior, para el cual los pasaportes, visados y billetes no son expedidos por policías ni demás guardianes de bajas costumbres. Resulta claro que hay que huir de algún modo de esta cochiquera de pesadillas plácidas. Pero, en esa fuga de Golditz, el yoga, las visiones de Santa Teresa, la soledad y unos tapones de cera para los oídos pueden ser mucho más eficaces que Iberia o Viajes Halcón.

O, ¿es que no carece hoy de sentido partir en busca de Kurtz? ¡Si Kurtz está en casa, vive aquí! “Él se había colocado, literalmente, en un alto sitial entre los demonios de la tierra. No lo podéis entender, ¿cómo podríais entenderlo vosotros, que tenéis los pies sobre el sólido pavimento, que estáis rodeados de amables vecinos dispuestos siempre a prestaros ayuda o a caer sobre vosotros, que camináis delicadamente entre el carnicero y el policía, bajo el sagrado terror del escándalo, la horca y los manicomios? (…) Toda Europa contribuyó a hacer a Kurtz; y más tarde me enteré de que la Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes le había confiado, muy acertadamente, la redacción de un informe que les sirviera de guía en el futuro” (1)… Kurtz está aquí al lado, al frente de una cadena de televisión, comandando una revista de moda o un diario, dirigiendo películas, registrando en Autores, negociando la tasa de paro, haciendo oscilar el euro, produciendo anuncios de Bonos del Tesoro, expandiendo su olor a sobaco mientras agita la batuta de la orquesta humanista… Kurtz sois todos.

Huir del Gulag Feliz

El espíritu de los tiempos ha cambiado. Hoy, Occidente entero es dichoso en el campo de concentración (la película de Benini era todo un manifiesto de invitación a pasarlo bien en el Nuevo Orden Mundial: “Tómate con humor el gulag duro y éste, más suave, será cosa de niños”, venía a decir). Ya no hay barcos de pasajeros que surquen las aguas, solamente cruceros de placer de tres días a tres metros de la orilla, por donde no cubre. La Esfinge, sí, pero el enigma, no. La prisa por volver a la oficina, manda.

La cosmovisión nómada, enemiga de alambradas y sindicatos, es, obviamente, muy otra. Desde finales del siglo XIX hasta mediados los años 20, llegar a Lhassa y saludar al Dalai Lama se erigió en obsesión de toda una legión de aventureros y exploradores de Oriente (el bengalí Sarat Chandra Das, el armenio Gurdjieff, el japonés Ekai Kawaguchi…) y Occidente (los británicos Richard F. Burton y Trebitsch-Lincoln, el ruso P. K. Kozlov, la francesa Alexandra David-Neel, el húngaro Czoma de Koros, el sueco Sven Hedin…) que ensayaron todos los disfraces posibles y encararon los riesgos más gravosos para su cabeza en pos de ese sol, pese a lo cual su ingenio y valor tropezaron, en su mayoría, con el fracaso (Prjevalsky enterrado por sus cosacos junto al Issik Kul). ¿Puede sentirse idéntica fascinación hoy, cuando al alcance de cualquiera que gane doscientas mil pesetas al mes está llegar a Lhassa en un avión chino? Obviamente, no. Como no puede ser lo mismo coronar la cima del Everest después de que lo hicieran Tenzing Norgay y Edmund Hillary. La portentosa hazaña de Irvine y Mallory es ya irrealizable, por más que Spielberg y Lucas se encuentren en posesión de los medios para repetirla una y otra vez y aunque cuarenta expediciones aguarden en las inmediaciones de la montaña más alta del mundo la señal de partida para emprender la caza del cuerpo de Irvine o “repetir” la escalada del Mallory que, como los alpinistas y escritores David Torres y Rafael Conde destacaron en la presentación madrileña de su obra sobre el Saint-Exupery del montañismo, ascendía por el terrible tajo con una humeante pipa entre los labios. En una vidriera de la capilla que la familia le dedicó, Mallory aparece representado con los atributos de Galahad, al lado de Arturo y San Jorge. Las expediciones de millonarios que compran la subida al Everest lo mismo que los labios tiernos de un niño del Tercer Mundo, reciben de la montaña el castigo que se merecen (como se demostró en la expedición de 1996, saldada con cinco bajas).

El único auténtico viaje posible hoy -ya hacia una cumbre, en pos de una mujer, tras una ciudad perdida o en busca de la cabecera de un río- será el emprendido con la cantimplora llena de agua de la Fuente de la Eterna Juventud y el Reino del Preste Juan en el corazón. Y ese viaje no se contrata.

NOTAS

(1) Joseph Conrad “El Corazón de las Tinieblas” (Alianza, 1984).

BIBLIOGRAFÍA

Viajes:

-René Guénon “El Rey del Mundo” (Luis Cárcamo, 1987)

-René Guénon “El Hombre y su Devenir según el Vedanta” (CS, 1990)

-Nicolás Flamel “El Libro de las Figuras Jeroglíficas” (Obelisco, 1982).

-Joaquín Albaicín “En Pos del Sol: los Gitanos en la Historia, el Mito y la Leyenda” (Obelisco, 1997)

-Edward Rice “El Capitán Richard F. Burton” (Siruela, 1999)

-Sir Richard F. Burton “En Las Montañas de la Luna” (Valdemar, 1993)

-Ella Maillart “Oasis Prohibidos” (Península, 1999)

-Peter Fleming “Noticias de Tartaria” (Península, 1999)

-Elémire Zolla “Auras” (Paidós/Orientalia, 1994)

-Colin Thubron “En Siberia” (Península, 1999)

-Colin Thubron “El Corazón Perdido de Asia” (Península, 1998)

-Alexandra David-Neel “Viaje a Lhassa” (Península, 2000)

-Michel Peissel “Los Ultimos Bárbaros” (Península, 1999)

-Javier Nart “Camelladas” (Martínez Roca, 2000)

-Mircea Eliade “Diario Íntimo de la India” (Pre-Textos, 1997)

Aventuras en la Montaña:

-Conrad Anker/David Roberts “El Explorador Perdido” (Península, 2000)

-David Torres y Rafael Conde “Los Huesos de Mallory” (Desnivel, Madrid 2000)

-Tom Holzel y Audrey Salkeld “El Misterio del Everest” (Mondadori, 2000)

-Bertrand Piccard y Brian Jones “La vuelta al Mundo en 20 Días” (Península, 2000)

-Reinhold Messner “Yeti” (Desnivel, 1999)

-A. Boukreev y G. W. De Walt “Everest” (Desnivel, 1998)

-Jon Krakauer “Mal de Alturas” (Ediciones B, 1999)

Estrella Levante SOS 4.8

El cartel del festival Estrella Levante SOS 4.8 cuenta con ocho nuevas incorporaciones en su cartel musical tras las confirmaciones de Franz Ferdinand, Fatboy Slim, Madness, The Horrors, Nada Surf, Alondra Bentley, Anni B Sweet, Delorean, Joe Crepúsculo, Lidia Damunt, Love of Lesbian y We Are Standard.

SOS 4.8 sigue añadiendo así nombres a la sección musical de la tercera edición del festival, que tendrá lugar del 30 de abril y 1 de mayo en Murcia, con la incorporación de Orbital, Tindersticks, Los Planetas, The Magic Numbers, Dorian, UFFIE (Ed Banger)-live, La Bien Querida y Amable.

Orbital acudirá para presentar en directo ‘Orbital 20′, el recopilatorio definitivo de una de las bandas electrónicas más importantes de la historia. Los ingleses Tindersticks, grupo surgido en los noventa, presentará en directo ‘Falling Down a Mountain’ su octavo disco de estudio, mientras que ‘Los Planetas’ confirmarán el buen momento musical por el que están pasando y demostrarán por qué son una de las mejores bandas españolas de la historia.

La banda inglesa de pop-indie The Magic Numbers, Dorian, quienes regresan tras arrasar en su gira americana, UFFIE, La Bien Querida y Amable son otros de los nombres confirmados.

Los precios del abono para los dos días del festival cuestan 34,99€ hasta el próximo 31 de enero. A partir del 1 de febrero las entradas costarán 40 euros y 50 en taquilla.

El mejor disco del siglo

28-enero-2010 · Imprimir este artículo

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“Who’s the boss in the factory”, de Karmakanic (2008), el mejor disco del siglo.

Subjetivamente, por supuesto.

O no…

Rock progresivo sueco de altísimo nivel y bella factura. Esto es música de verdad, amigos, de la buena. Aunque eso de “buena música” es un concepto más subjetivo de lo que parace.

Cinco obras maestras (más un corto solo de piano), a cual mejor, perfectas, de esas que, como las novelas, constan de introducción, nudo y desenlace. Minutadas considerables, estructuras muy variadas y complejas que dividen las obras en pequeñas partes que nunca llegan a los dos minutos, y enlazadas de forma magistral (los enlaces entre partes son lo mejor del disco), casi siempre con suavidad, con pocos cambios bruscos.

Es música que, si se escucha atentamente, te hace cerrar los ojos, apretar los puños, entreabrir la boca…

Prueba, amigo lector, a hacer estos tres gestos a la vez y dime a qué te recuerda.

Cándidos compases de tres tiempos, o de siete sorprendentemente fáciles de seguir, compases de cuatro tiempos acentuados en lugares inverosímiles que crean patrones rítmicos de otra galaxia.

Virtuosismo controlado y dosificado, sin abrumadores alardes técnicos, instrumentos tocados con sutileza, desde dentro, pensando más en la armonía del conjunto que en el lucimiento personal.

Solos de guitarra, de teclado, de saxo, de acordeón, ¡de bajo!, siempre con un sonido dulce y agradable.

Pero no faltan los guitarreos enérgicos y los momentos intensos.

Escuchar este disco con atención produce sensaciones emocionales, pero sobretodo físicas.

Se eriza el vello de todo el cuerpo, escalofríos continuos te recorren la cara, la nuca, la espalda…
…la cara, la nuca, la espalda…
…la cara, la nuca, la espalda…

-Despierta chaval, ¿con qué demonios estabas soñando que ponías esa cara de extasiado? ¿Estaba buena?
-¿Eh? Nno dormía.
-Sí dormías, listillo. Hasta cantabas en sueños y todo. Fatal, por cierto.
-No era un sueño, era una ensoñación, y el éxtasis no era sexual, era musical. Aparecía Jonas Reingold tocando el bajo.
-Ah, los Karmakanic esos, vaya rollazo.

(Sobre gustos…)

Dejemos este diálogo besuguil y sigamos.

Jonas Reingold podría ser considerado como el mejor bajista de:

a) El Mundo
b) Europa
c) Suecia
d) La República Independiente de su Casa

Me quedo con la a).

Quizá no sea tan habilidoso como por ejemplo Marcus Miller o Kirwan Brown, pero la música tiene muchos más aspectos, y Reingold es un genio en todos ellos. Es un crack.

Y también lo son el resto de componentes.

Podría explayarme aquí con datos discográficos y demás monsergas, pero no es lo mío, para eso está Wikipedia. Lo mío es escuchar música.

Tan solo un apunte más: recuerden, “Who’s the boss in the factory”, el mejor disco del siglo.

¿Es un crimen discutir el cambio climático?

Concha García Campoy rompió su habitual neutralidad moderadora en el debate de su programa en Cuatro: no podía tolerar a los que denominó “negacionistas” del cambio climático. El “negacionismo” se suele emplear para denominar a los historiadores que niegan que ocurriese la Solución Final, el exterminio programado de los judíos.

Normalmente en una sociedad liberal y abierta cualquier tesis o hipótesis puede ser mantenida. Las ideas no delinquen, se sostiene. Lo cual siempre me ha parecido de una ingenuidad pragmática asombrosa. Con las palabras se pueden hacer muchas cosas, no hace falta ser J. L. Austin para darse cuenta de ello. Por ejemplo, delinquir. Pero también he creído que en presencia de unas reglas que favorezcan el debate fair play al final la verdad acaba por triunfar. Ahora el ingenuo soy yo, lo sé.

A los negacionistas de la Solución Final les dedicó tanto tiempo como a la Iglesia de la Cienciología y las hipótesis galácticas de Ron Hubbard: ni un segundo. Pero me parece equivocado que en algunos países como Alemania o Francia se les persiga. Quizás acabar con su libertad para creer en lo que quieran ocasiona un bien general estratosférico. Pero en primer lugar lo dudo. Y en segundo, y siguiendo la línea lógica, tendríamos que prohibir a todas las ramas del Islam, al Barcelona F.C. (por ser más que un club deportivo, es decir una alucinación colectiva) y la cocina de Ferrán Adríá. Y en Argentina el psicoanálisis si no fuera porque entonces habría que encarcelar a todos los argentinos.

Si empezamos a ponerle la etiqueta de negacionista a todo aquel que discrepa del “consenso científico” entonces estimada señora Campoy tendríamos que meter retrospectivamente en el trullo a Galileo, volver a burlarnos de Darwin y expulsar a Einstein de Princeton de por su manía contra la mecánica cuántica. El triunfo de la metodología científica occidental se basa en el reconocimiento del disenso, el valor de la refutación, la antipatía hacia los dogmas por muy consensuados que estén.

Un buen ejemplo de discusión sobre el cambio climático, de las diferentes perspectivas para enfocarlo, es este cruce dialéctico entre afirmacionistas y negacionistas en el Consejo Editorial de Expansión tal y como nos lo cuenta en su blog Manuel Conthe. De lectura obligada en las escuelas, la Moncloa y Cuatro (estos niños…)

Guillermo del Toro: “El cine es lo más parecido a la magia”

Enrique Freire y Frank G. Rubio entrevistaron en 2004 a Guillermo del Toro, el cineasta enamorado de los monstruos. Esta fue la entrevista que hoy reeditamos dentro de la serie “joyas de la hemoreteca”.

Guillermo del Toro nació en Guadalajara, en el estado de Jalisco en Méjico, el 9 de Octubre de 1964. Sin lugar a dudas uno de los directores actuales de cine de terror y fantástico más interesante. Entre sus obras pueden destacarse: Cronos (1993), Mimic (1997), El espinazo del Diablo (2001) e, indudablemente, su último film Hellboy (2004), donde aparece en un cameo con un muchacho disfrazado de dragón (y del que se está rodando una segunda parte). Entre sus proyectos se encuentra realizar una película sobre la novela de Lovecraft, En las montañas de la locura.

Como dato anecdótico y simpático (él es muy simpático) señalar, que tras ver La matanza de Texas se convirtió al vegetarianismo, estado en el que permaneció aproximadamente cuatro años. En la actualidad, y en el marco de una vida itinerante, reside en Madrid.

¿Qué es, para ti, el cine?

Para mí el cine consiste en entender la vida mediante la fabulación. Es la posibilidad de entender más lo que somos, dónde estamos y el porqué. La gran verdad que contiene toda narrativa se manifiesta en el cine a través de la vista y el oído. Se llega emocionalmente a tener una vivencia cuando se adentra uno lo suficiente en la película. Se tiene la oportunidad de viajar a lugares donde nunca has estado y se conoce a gente que nunca conocerías. El cine es lo más cercano a la Magia.

¿Cómo y por qué empezaste en el cine?

Empecé sin una conciencia muy clara, cuando era muy pequeño. Comencé a los ocho años haciendo Súper Ochos. Era muy aficionado a ver películas pero de repente me di cuenta que también se podían hacer. Me pareció un hecho maravilloso y empecé a contar mis propias pequeñas historias… Y a entender, como espectador, el valor de un plano que sólo lo entiendes cuando has hecho, o teorizado al menos, acerca del lenguaje del cine. Cuanto más Súper Ochos hacía, más entendía las películas que veía.

Suponemos, por la temática y el enfoque de tus películas, que eres un aficionado a la literatura fantástica y al cómic. ¿Cuáles son tus obras, autores y temas preferidos?

Ciñéndome a la literatura fantástica, pues si habláramos de literatura en general la cuestión se haría demasiado amplia, mis favoritos son: Borges, Arthur Machen, Algernon Blackwood, Lovecraft… Me encanta Stephen King, aunque parezca un lugar común. Poe no es uno de mis favoritos. William Hope Hodgson… En relación con los temas me interesa mucho el paganismo, la idea de una cosmología que no es la católica que celebra las fuerzas de la Naturaleza y los fenómenos que no están organizados en una cosmología occidental. Por eso me gustan mucho: Lord Dunsany y Clark Ashton Smith.

¿Por qué rechazaste hacer Harry Potter?

Pensé que era un universo y un tipo de magia en la que yo no creo mucho. Pienso que Alfonso Cuarón es el director perfecto, como lo demostró no sólo en Harry Potter sino en la película La Princesita. Alfonso tiene una visión de la magia y del mundo mucho más vitalista que yo. Yo lo veo todo con bastante más negrura. En el universo de Harry Potter lo que más me interesa es el lado oscuro. Ojalá, en el futuro, pudiera participar de ese universo pero tendría que ser, sinceramente, algo más negro.

¿Te fue difícil compaginar en Hellboy la visión que los seguidores de éste tienen del personaje y, al mismo tiempo, satisfacer a un público mayoritario?

La realidad es que la película fue hecha, desde sus orígenes, siguiendo fielmente la idea que del personaje tenía Mignola, es decir, Hellboy es un personaje creado por un tipo que toma todo lo que hay de cara al público del cómic: Jack Kirby, las grandes aventuras, el superhéroe, y lo ilustra de una manera muy esotérica. La película es una película muy personal, disfrazada de película de verano norteamericana. Creo que no es una película para todos. Realmente la película ha encontrado su público pero no ha sido un éxito de taquilla como Spiderman. Es una película que encontró gente que le gustó mucho, muchísimo y encontró gente que la dejó rascándose la cabeza, lo que me da igual. Yo la hice como quise. Se aceptan críticas y que haya gente que no le guste. Es una película en la que no ha habido una coacción por parte de los Estudios.

¿El cine de superhéroes es un subgénero cinematográfico de pleno derecho o una simple moda que perderá interés con el paso del tiempo?

Bueno, eso le corresponde a la posteridad que es una señora muy difícil de entender. La relación del cine con los superhéroes viene de mucho tiempo atrás; ahora es cuando han coincidido varios factores.

…la quiebra de Márvel y su necesidad de explotar el lado cinematográfico…

Márvel llevaba años intentándolo… Creo que así como en los setenta hubo una generación de gente que creció viendo cine y haciendo cine para gente que había visto cine, la generación que creció en los ochenta y los noventa, tenía un gran interés en hablar del cómic, como forma narrativa. Quizás de una manera más orgánica que las generaciones anteriores, es decir, hay un pico enorme de calidad y de complejidad de producción del cómic en los ochenta, considera gente como Alan Moore…

Es la Época Dorada…

Entonces calcula que los que teníamos doce, once, quince años, en esa época somos los que estamos haciendo cine ahora. Hay un interés genuino narrativo de los autores y un boom económico que van de la mano.

¿En qué medida la Producción puede distorsionar con sus exigencias las buenas cualidades de las obras en que se fundamentan las películas?

Todo depende de la experiencia y de la entereza del director que hace la película. Siempre va a haber esa vertiente. Siempre vas a tener que pelear a favor o en contra, del producto artístico. El cine es una de las poquísimas artes que cuestan mucho dinero.

¿Exigen las Productoras de este tipo de cine un cierto número de elementos fijos independientemente de la historia o de los personajes?

En mi experiencia, no. Sólo en Mimic había una lista de cosas que tenían que pasar. Normalmente no van las cosas por ahí pero sí lo he vivido.

¿Qué piensas de la gran influencia que en estos últimos años ha impreso la estética japonesa, tanto en el cine de acción como en el cómic, que ha derivado en términos concretos como el “amerimanga”?

En mi caso era una influencia que llevaba décadas queriendo poder ejecutar pero que técnicamente era difícil porque el ordenador y el Composer digital nos han liberado mucho de la manera de narrar la acción. En el caso de Blade 2 intenté aproximarme al animé. Creo que, en general, la cultura japonesa está presente en el animé, en el manga y en la cultura americana, de una manera cada vez más importante y, si bien en su momento yo vi Akira, de Otomo, y pensé que era una película mezcla de Blade Runner y Scanners, de Cronenberg, ahora veo claramente también que Akira, por sí misma, ha dejado una huella propia. Concretamente, en Hellboy hubo dibujantes de Manga que hicieron algunas colaboraciones, como por ejemplo Stan Sakai, como Katsuya Terada y Nirazawa.

¿Te arriesgarías a hacer una película sobre alguna de las obras de Lovecraft?

Tenemos un proyecto basado en Las montañas de la locura. Acabamos de escribir un guión, dudo que Hollywood, aunque yo sí, se arriesgue a rodarla. La historia es buenísima, como novela larga es la mejor novela de Lovecraft. No sé si la voy a hacer pero queremos intentarlo. Se ha hecho el de los tentáculos, incluido el de Hellboy, el Lovecraft más superficial.
El que te presenta el horror de estar sólo en un universo creado por mentes sin razón. El Lovecraft del Horror Cósmico aún no se ha hecho. El hombre no está en el centro de la creación, sino en sus márgenes. Creo que es una película que puede hacerse sobre la base de los esquemas hollywoodenses. Es una novela de aventuras con Horror Cósmico y que aúna conceptos de películas como Alien, la cosa…
Por ejemplo, el cómic sobre Lovecraft, realizado por Rodionoff y Breccia, es un muy buen guión para una película. Estoy coqueteando con la idea de hablar con Rodionoff, el guionista, y llevarlo al cine. La diferencia con la posible película de Las montañas de la locura es que el Lovecraft de Rodionoff sería una película arriesgada y necesitaría una forma de producción adecuada al producto, fuera de lo establecido como superproducción.

¿Tienes algún otro proyecto en mente aparte, obviamente de Hellboy 2?

El laberinto del fauno, la hermanita lejana de El espinazo del Diablo. Va sobre paganismo.

¿Por qué has decidido venir a España y concretamente a Madrid?

Algunos de los directores que más admiro están en España: Trueba, Amenábar, Almodóvar, Alex de la Iglesia, etc. Muchos de ellos están aquí. No me he mudado a España, compré un piso. Prefiero mantener la idea de filmar en España. Guardo un recuerdo muy grato por El espinazo del Diablo. Seguiré viviendo de manera itinerante.
Madrid es una ciudad que me gusta muchísimo porque no la entiendo, pero me fascina. Hay un espíritu muy concreto en Madrid, tiene una cultura muy concreta y potente que Santiago Segura, como madrileño, entiende muy bien y que Alex de la Iglesia o Almodóvar dominan perfectamente… De la Iglesia tiene esa zona fetiche de Callao. ¡Imposible no pensar en El Día de la Bestia al ver el letrero de Schweppes!

¿Qué piensas del cine mejicano actual?

Me encanta y participo de él como productor muy activamente, pero como director siento que ahora me interesa volver a Méjico y hacer una película potente de imagen pero con una forma de producción que sería muy arriesgada para Méjico. Mientras pienso una forma de hacerla sigo haciendo películas fuera del sistema mejicano.

Cycle – “Sleepwalkers” (2009)

26-enero-2010 · Imprimir este artículo

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Genial, igual que el anterior. Ciberpunk superpotente. Es de los grupos españoles que más me gustan. El disco tiene varias canciones del nivel de “Confussion” o “Appel Tree”, el sonido es más potente y depurado, tiene una marcha que te cagas. Es la música ideal para bailar en un after con la conciencia alterada (vaaaale, ya sé que ya no estamos para estas historias, pero es para entendernos).

El sonido es un caso aparte, esa mezcla de tecno con guitarras poderosas, distorsionadas y sintetizadas complementadas con las voces de La China Patino y el otro es de lo más original que existe hoy en día, no sólo en nuestras tierras, si no en todo el mundo. Se podría decir que Cycle es el grupo más internacional que tenemos. Un 10 para Cycle. No quiero colgar esta entrada sin poner una foto de La China, que es una moza muy discretita, muy maja ella.

Vía J.C Alonso (nuevo colaborador musical de generacion.net)

Manolo Ferreras: “La radio me aburre y espanta”

25-enero-2010 · Imprimir este artículo

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Manolo Ferreras era la voz que despertaba a nuestros hermanos mayores. Yo ponía la oreja y escuchaba. En esa casa había una buhardilla con una columna de Ajoblancos coronada por un transistor para Radio 3. Ferreras era (y es) el mejor periodista radiofónico de este país. Creo que está en el paro (ahora se lo pregunto) del no parar. Sueña con una radio cargada de metáforas e imágenes y pasa el tiempo volcando en Facebook lo que le pide el corazón. Palpita un teletipo de inquietudes en su cabeza.

¿Usté que quiere… hacer que le quiera, o me va a vender una Yamaha 250…? P’os la vendí, tras saltar por cima de la comitiva de un Señoría del Supremo. O sea, que a otra cosa, mariposa… jejejeje

Le ha tocado un ERE y no lo encuentro en la Wikipedia, ¿todo bien?

Yo tampoco lo encontraba, hasta que solté un lágrimo de rabia en una asamblea de la Casa de la Radio porque había quienes no tenían mountain Bike en su casa, y se desesperaban por perder los pasillos y sus corrillos en torno a una puta máquina de café de a 40 cts, antes de ZP…

Aquella Radio 3 para los que no la escucharon nunca…

Como una montaña rusa con olores de basuras, picos y aceituna. Y ya abajo, el tren de la bruja con miles de sonidos, y emociones, y carcajadas y participación. Nacían los primeros magazines en FM… y encima, veníamos todos los días, casi, de la borrachera de la Movida de turno, dando tumbos al amanecer, a enfrascarte un micro por montera, ¡y que saliera el toro!: Y el toro era Bergamín, o María Zambrano, o Labordeta, o La Bullonera, o las Voces Ceibes, o La polla, o Resentidos, los Siniestro y hasta el algodón de Golpes Bajos…

Encarna Sánchez daba mucho miedo. En mi casa eran de Ferreras o Luis del Olmo… y un día llegó la cohabitación, ¿qué tal con Don Luis del Olmo?

Pare usté el carro: Aún cuando voy a un DIA que hay en CHUECA (con todos sus ArcoIris) de Madrid, me encuentro a la segunda de a bordo de la tal bruja (sic), una tal Mila Ximénez, que me dicen (que yo no la veo) que me mira de arriba a bajo con espanto.. ¿Quién le ha dicho que yo he cohabitado con don Luis…? ¡Ya lo hube, en el 73, hermano, que soy de la primera horná del “Protagonistas”, cuando andaba por pueblos de la fabla, tipo Benasque, recogiendo patrañas pueblerinas de mearse… Cohabité, sí, con Iñaki Gabilondo, ¿algún problema…? Son unos currantes, como el Herrera. Y ahora que miro pa’tras sin ira, sólo recuerdo que hablan bien de mí.

¿Manolo Ferreras consume mucha radio? Diga, diga… ¿qué escucha?

Radio Olé, los martes por la mañana, cuando viene Cristina a casa y se pone a la plancha… Júrole que me aburre y espanta, como no sea que haya habido un terremoto, o hayan sonado de nuevo las putas sirenas de las alarmas, y sus cristales rotos…

¿La Casa tiene arreglo?, y no me refiero al CNI, a pesar de lo de Oliart…

¡Pobriños!: han perdido sus referentes… Cuando yo fui un niño, todo eran voces de oro y miedo a nuestro derredor; y ahora que habíamos montado otro tingladete, van y nos dedican a los pinceles y a los Facebook. Yo disfruto, pero allí dentro… hay muchos filos y hojas dispuestas a afeitar… Me dicen.

¿Fernando Poblet?

Un enrabietado tímido, que luego te odia, y aluego te quiere, y más allá se te ha ido… Un dolor, de esos de… “quien bien te quire…” Porque como se ponga las uñas Burton, te jode… (Se ha largado al monte, y no sabemos qué cultiva…)

¿Javier Rioyo?

Un pistolero. Forajido y mercenario, con una lucidez de recuerdos y conocimientos que te cagas. Fue uno de mis hombres, sin serlo claro, que uno es muy precavido con las ollas…

¿Manolo Ferreras?

Este es un gilipollas, que se piensa que puede salvar a la humanidad y luchar contra los fantasmas y demonios de lo demás. La cosa es que se lo cree porque tiene el muy jodío un corazón como sandía de donde cae Puerto Lumbreras….

Y si hacemos una radio por internet y que se… (pensaba escribir “jodan”)

Escriba usté lo que quiera… Ya tenemos una, ésta sí, en cohabitación, aquí al lado, on line, sólo música y de la güena: Desde Edimburgo, con el killo Manu Rodríguez, que comparte con su chica escocesa… Otro pistolero que responde (en Face) por la SRS-Spanish Rock Shot Radio Station. Pero no olvide una cosa: la Radio es un curre que admite pocas improvisaciones; sudas de gota de ansiedad, así que de la buena… apárteme usté ese caliz, que quiero disfrutar… De un millón de amigos, o causas y risas parecidas.

¿Está usted como muy “aragonés” (Goya, Buñuel, Saura, Mira, Petisme…) o es que le miro en mi ombligo? ;-)

Su ombligo puede ser un buen peluche, pero juro que no ha sido el caso: Me na’moré del paisaje hosco de los Monegros, sus silencios, sus carreteras sin fin, imaginando La Teta y la Luna, y al Bardem persiguiendo todo lo que se moviera, campo a través con olor a cebolla y tortilla de patatas. También he escuchado el vuelo de las águilas en San Juan de la Peña, y conversado con los Mallos de Riglos, las campanas de Belchite, los soplos del Moncayo o los Hércules saliendo bajo la Muela… Me cae bien esa gente. Como los ombligos gallegos, y los canarios, y los de Extremadura, La Mancha profunda o mi tierra de lobos y pantanos (Zamora). Lo que usté guste.

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