Influenza

Un estudio dice que los niños ya no tienen miedo a los lobos. Temen a los terroristas, a los disparos en los colegios, a la guerra, al sida. Y este invierno, tendrán miedo a la gripe.

Esta mañana estudiaba en la Biblioteca Bio-Sanitaria, cuando alguien un par de filas más adelante estornudó. Después, silencio y un enjambre de cabezas mirando: hace pocos días, 4º de medicina volvió de su viaje de estudios en la Riviera Maya. 20 minutos después, en la cafetería que hay cerca de la biblioteca, alguien comentaba que tantos viajes y tanto inmigrante iban a acabar con el país.

La verdadera plaga no es la gripe; es el miedo.

Porque la gripe porcina no es más que una enfermedad más, quizás una de las 31 pandemias históricas de gripe que conocemos. Pero el miedo, el miedo es el principal elemento de la infección moral de la sociedad. El miedo ha sido la excusa política por antonomasia; la peste en Boccaccio: una excusa para juntarnos, alejarnos y hacernos contar historias en voz baja mientras el mundo simplemente sucede afuera; el miedo es el palo y la zanahoria de las sociedades desvertebradas.

No podemos permitir que el excurso del miedo confunda nuestra mente.

La gripe española, por poner el ejemplo de la que seguramente fue la peor pandemia de la Historia, habitó la indeformable estolidez de las fronteras y la censura de una Europa en guerra y a esa Europa aplicó su guadaña. Los 50 millones de personas que murieron, murieron en un continente, en un mundo, radicalmente distinto al nuestro. Y no hablo de medicina, hablo de sociedad.

Porque son la libertad de opciones de la Globalización, el imposible control de la información, la incapacidad de los Estados para enfrentarse a los problemas de mayor calado, los grupos que buscan nuevos referentes ideológicos, los que están permitiendo la resolución de esta crisis sanitaria; y no provocándola.

Esto no es algo que se quiera entender. Como dice David de Ugarte en su análisis del 11M,

Cada vez que una estructura social se abre, la primera respuesta no llega del más débil, sino del que disfrutaba de un pequeño monopolio local de poder.

La historia de la Europa de la Unión, es la historia de una estructura política que se ha armado sobre viejas estructuras de poder y no ha sido capaz de (o no ha querido) generar consensos cívicos y sociales para generar nuevos proyectos, nuevas realidades. Turquía, la PAC, el bloqueo comercial a China fueron síntomas de un mal que ahora se manifiesta en que el fantasma que recorre Europa es el fantasma del euroescepticismo.

Mientras lo que nos está mostrando este drama es que la globalización funciona. Que si las fronteras son necesarias para el desarrollo, para olvidar la deforme y desequilibrada adolescencia; cuando crecemos, y una vez que las matrices se secan, las fronteras son jaulas. Este es el legado del nacionalismo, un cenagal de Estados sordos y ciudadanos muertos.

Hemos de ser conscientes de que la única forma de salir de estas crisis (la sanitaria, la económica y la política) es abriéndonos; reforzando la libertad de movimientos y de oportunidades; impulsando una Sociedad Civil global y autónoma del poder político.

La verdad verdadera está ahí fuera.

Josep Soler. La música de la pasión (y II)

29-abril-2009 · Imprimir este artículo

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El texto que constituye el libreto de la ópera de Josep Soler: Jesús de Nazaret,  no sólo proviene de los Evangelios, sino también de El Apocalipsis, de San Pablo y del Maestro Eckart. Casi de manera inmediata a la escritura de este texto conozco la intención del autor de publicar un libro sobre la ópera que incluirá el libreto. Aunque sé de la presencia de largas piezas orquestales, vitales para el desarrollo de la acción y para los fundamentos de la obra, recapacito sobre la selección “textual” . No cabe duda de lo revelador  que resultará una atenta lectura del conjunto del libreto para una mejor comprensión de las ideas del compositor.

En el libro La música de la pasión Angel Medina se refiere a la instrumentación de la ópera en los siguientes términos:

“En la madera encontramos toda la gama propia de una gran orquesta, desde el piccolo al contrafagot, pasando por el saxofón o el raro oboe d’amore, además de los clásicos de esta sección. Las cuerdas y el metal están perfectamente representados y luego hay ese muestrario de instrumentos tan del gusto de nuestro compositor, como el piano, órgano, celesta, arpas, guitarra hawaiana y un fortísimo equipamiento de la percusión, donde no faltan campanas de varios tipos, marimbas, gongs, citófonos, flexaton, armónica de cristal, sirenas, castañuelas, panderetas, máquinas de viento, entre otros más tradicionales de la sección”.

 

También deseo aludir el espectro vocal de los cantantes, desde los habituales barítono y tenor, hasta sopranos aguda y dramática, un contralto que sostiene el papel de María y varios recitadores. El propio personaje de Iesus lo refiere el compositor como recitador, al igual que ocurre en la ópera de Schoenberg Moses y Aaron, con el papel del primero.

También quiero señalar el uso del compositor de la pintura como método de inspiración. En la partitura, en las escenas: La Agonía en el Jardín y La Natividad, Soler  apunta la referencia  de sendos cuadros de William Blake, de ahí que los títulos aparezcan en inglés en la partitura original. Según leo en el libro arriba citado de Ángel Medina estas piezas se han estrenado como Dos poemas para orquesta:

 

“El estreno tuvo lugar en el Liceu, el 2 de noviembre de 1990, a cargo de la Orquesta de la Radio de Berlín dirigida por András Ligeti. Su éxito, por cierto, fue rotundo…”

 

Para aquellos que, en su impaciencia, no puedan resistirse y deseen un audición encontrarán los fragmentos de la ópera: La Natividad, La Transfiguración y La Agonía en el Jardín en el CD Cuatro poemas para orquesta, publicado por Anacrusi en colaboración con la Fundación Música Contemporánea. En estas grabaciones la interpretación la ha desarrollado  la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín dirigida por András Ligeti. En el mismo soporte el oyente hallará como aperitivo el extracto de la ópera de Soler La tentación de San Antonio: Le Christ dans la Banlieve, en la versión de la Orquesta de la Radio Televisión Española dirigida por Osmo Banska.

De nuevo, gracias a la generosidad del compositor he tenido la oportunidad de escuchar los fragmentos ya referidos de la ópera, además de: Cristo en el monte de las Tentaciones  por la Orquesta Sinfónica y Coro de la RTV dirigido por Christian Badea y con M.V. Fernández como recitante; En el templo, el óbolo de la mujer muy pobre por la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida por M. Valdivieso; Eucaristía por la Orquesta de la JONDE dirigida por J. Pons; el Preludio a la Escena V por la Orquesta Sinfónica de Berlín dirigida por András Ligeti; Via Crucis por la Orquesta Sinfónica de Galicia dirigida por Jerzy Maksymiuk y Pietà y Entierro por la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya dirigida por J. Pons.

En mi opinión, un oyente de música medio puede disfrutar de la audición y hasta apasionarse,  a pesar de no profundizar en los sonidos-símbolo, ni en toda la riqueza de matices que con atención, cuidado y, posiblemente, con la partitura delante, puede disfrutar un especialista.  Admito, en cualquier paso, el matiz de perogrullada que mi afirmación anterior contiene, puesto que lo mismo podría afirmar de las óperas de Mozart, Vivaldi, Monteverdi y, por supuesto, de las de Alban Berg, etc. Téngase en cuenta, para lo anteriormente escrito,   los miedos y  desconfianzas que despierta, muchas veces con motivos, la música contemporánea en una parte del público, o del oyente, o del escuchador.

Algunos pasajes como el de  La Transfiguración, tal vez por auspiciado por la  riqueza  instrumental, pero sin duda, por la propia música, poseen unos matices, unos pasajes, capaces de estremecer a cualquiera que no se haya extirpado el corazón de cuajo. Otras partes, como el adagio En el templo, el óbolo de la mujer muy pobre o la misma Natividad traslucen una serena delicadeza, incluso una capacidad de ternura, que no de sentimentalismo, desde mi punto de vista inédita en la ópera, y me atrevería a decir que en la música, desde la segunda mitad del siglo pasado. Algunas pasajes de Jesús de Nazaret “encarnan”  en música la afirmación que realizó Juan Eduardo Cirlot en su poética para la Antología de poesía Cotidiana (Edición de Antonio Fernández Molina, Alfaguara, Madrid, 1966): 

“El hombre es el hijo del Misterio. (…) Poesía es un arte de conocer el mundo, de tocar una piedra, de respirar una temperatura…”

Me resulta difícil apartar la música de las afirmaciones que el mismo compositor ha vertido por escrito.  En el volumen Música y Ética escribe:

“La obra de arte nunca es nuestra porque ya estaba allí, en nuestro interior, en lo más recóndito del ‘castillo interior’, la recibimos no sabemos cuándo y debemos entregarla en otro momento también desconocido y del que tampoco sabemos cuándo será y ni tan sólo que forma podrá adoptar: es una especie de hijo del que sólo conocemos su esqueleto y, quizá, ciertas entrañas. Pero su alma, su consciencia y su corazón, si lo tiene, esto nos está vedado: ya no es nuestro, ya no es ‘mío’, nunca lo será.”

 

¿Es necesario que señale la correspondencia de estas afirmaciones con la supuesta misión redentora de Cristo, con la visión redentora del artista, que tiene la “obligación” de estructurar, desde el  interior, una obra concreta, tal vez para la que se encuentra destinado? Es decir, de algún modo, el  artista se ve obligado a transigir con su “cáliz”. ¡Cuántas veces expresó el poeta Antonio Fernández Molina esta misma reflexión! Un compositor de la hondura de Josep Soler  ante una  figura como la de Cristo es capaz, a nuestro juicio, de promover la reinvención del “mundo”. Pero el compositor  se expresa con claridad y prudencia en su texto sobre la ópera recogido en Nuevos Escritos y poemas (2003) :

“…sería equivocado ver en esta obra una especulación sobre el choque entre política e idealismo: Jesús de Nazaret fue un galileo, un pueblerino nacido en un paisaje amable y muy distinto de la aridez y dureza del sur de Israel y que, por temperamento y carácter, debía tender a ver el mundo y sus circunstancias de un modo harto diferente del que imponían y aceptaban como único los legalistas y aristocráticos habitantes de Jerusalén”.

 

 

Y describe el final de la ópera del siguiente modo:

 

“El final del oratorio u ópera serán las tres voces de las tres máquinas de viento las que sonarán cada vez más solas para acabar la obra únicamente con los tres instrumentos al descubierto, símbolos del triple Aliento divino: con Él se iniciaron todas las cosas y así el triple viento –la rouah de la Voluntad que todo lo mueve– las concluye y sigue para siempre su operación inacabable, eterna. En otros momentos, el Aliento será simbolizado por tres flexatones que juntarán sus voces a los flatterzunge de las maderas y los metales con sordina para llorar su dolor y su desesperación ante los trágicos sucesos que cierran la vida terrena del Enviado: el llanto de María ante su hijo muerto está acompañado por sus gritos”.

 

Puede que a algún lector considere entusiastas en exceso mis comentarios, pero. en mi opinión, me he mantenido parco en alabanzas en relación con las que la obra merece. Espero que otros, con otra voz, secunden y amplíen mis notas.

 

 

 

 

La inmortalidad

29-abril-2009 · Imprimir este artículo

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Maldecidos con un exceso de inteligencia, los humanos somos los únicos mamíferos que saben que van a morir; monos que conocen su propio final, y que desde hace milenios albergan una común y viva fantasía: burlar a la muerte. Con este fin inventamos hace milenios la religión y la arquitectura, la alquimia, la literatura y el espiritismo. Con este fin diseñamos filosofías y construimos imperios, exploramos nuevos mundos y hacemos el amor: para dejar de morir, para seguir viviendo para siempre. Desde hace apenas un par de siglos nuestra confianza está sobre todo en la ciencia; abandonada la persecución de la piedra filosofal y la Fuente de la Eterna Juventud esperamos desentrañar las causas físicas de la vejez y la muerte con el fin de contrarrestarlas; de curar de una vez para siempre al Enemigo Final. Vanidad, tan sólo vanidad de alcanzar mediante nuestro ingenio lo que al resto del mundo natural le está vedado: la vida eterna, durar por siempre, ser quienes somos sin fecha alguna de caducidad, sin fin.

Nuestra arrogancia sin límites sólo se ve superada por nuestra infinita ignorancia. Pero seguimos intentándolo.

En la Sima de los Huesos, en Atapuerca, tenemos la primera prueba de que hace medio millón de años nuestros antepasados ya diferenciaban entre sus propios muertos y los del resto del reino animal. Los cadáveres humanos eran con toda probabilidad separados y arrojados a un lugar especial, tal vez hasta honrados con ofrendas, como el hallazgo del hermoso bifaz rojo apodado ‘excalibur’ sugiere. Tal vez por entonces ya hubiésemos inventado nuestro primer mecanismo para asegurarnos la inmortalidad: la religión y la vida después de la muerte.

Todas las religiones se basan en la promesa abierta de la inmortalidad; una inmortalidad invisible a nuestros ojos, una impalpable vida eterna que continua después de la muerte sin interrupción. Lo cual exige inventar una porción de nosotros que, a diferencia de este cuerpo de carne, sangre y hueso, no muere jamás: el alma. La muerte deja de ser el final para pasar a ser la liberación de nuestra inmortal porción del resto, y su viaje a un plano diferente de la existencia donde nos espera la eternidad. De castigo, si no hemos cumplido con las exigencias de nuestro dios; o de recompensa, si hemos llevado a cabo los adecuados rituales de la manera prescrita, pero siempre eterna. El cuerpo y sus indignidades y debilidades no es más que una crisálida, un contenedor temporal: nuestro verdadero yo vive para siempre.

Lamentablemente nadie jamás ha vuelto del otro lado de la muerte para confirmarlo; aunque muchos hayan alegado haberlo hecho, las pruebas indican lo contrario.

Así que aunque esta visión religiosa de la vida eterna sea tentadora y consoladora, siempre ha habido escépticos incapaces de reunir suficiente fe en dios.

Así nacieron la alquimia, la escritura y la arquitectura funeraria; la una prometiendo el fin de la muerte mediante pócimas y sahumerios, la otra proporcionando inmortalidad en forma de ecos eternos del nombre y las palabras, por fin la última confiando en la perdurabilidad de las montañas de piedra artificial. Incontables incautos han pagado con dinero y salud los engaños propios y ajenos de los alquimistas, algunos de los cuales han dejado eco por su arte. Incontables escritores y escribas conocidos y anónimos han descubierto que la mayoría de las palabras acaban llevadas por el viento de los milenios.

Algunos reyes y emperadores, no todos ni mucho menos, han conseguido su objetivo de ser recordados por los monumentos que ordenaron construir. Pero ningún alquimista medieval, autor de comedias de la Atenas clásica, ni faraón sigue hoy vivo por alta que fuera su pirámide, por perfecta que fuera su quintaesencia o hermosa su metáfora. Que el mundo recuerde tu nombre o incluso se conserve tu estatua está bien, pero no es lo mismo que estar vivo dentro de 5.000 años.

Es el mismo problema con la reproducción; tener hijos está bien, y es una forma de inmortalidad, claro, pero no es lo mismo que dejar de estirar la pata.

Hoy tenemos ecos de la alquimia y la escritura en nuestro mundo moderno, pero dirigidas esta vez a asegurar no la inmortalidad de la leyenda o la historia, sino la ausencia de muerte. O, como mínimo, la promesa de la resurrección.

Confiados en el progreso, hay personas que piensan realmente que es posible curar la muerte. Que tenemos mecanismos, recetas, trucos para obviar el fin y vivir eternamente.

Hay quien deposita su fe en el futuro y la ciencia en lugar de hacerlo en el pasado y los dioses. Un sustancioso grupo de seres humanos que se caracterizan por vivir en un lugar rico y tecnificado sufren porque piensan que su vida acabará antes de que los laboratorios produzcan la cura de la muerte. Y para trampear este inconveniente fatal de haber nacido demasiado pronto disponen, y pagan, que a su aún inevitable muerte aquello que ellos son sea preservado en hielo. Congelados, a la espera de que futuros milagros de la medicina les curen no sólo su avanzado estado de muerte, sino la enfermedad original que los llevó allí. Sus cabezas son cortadas a su muerte, sus arterias y venas irrigadas con anticoagulantes y anticongelantes, y el precioso estuche del cerebro (donde están “ellos”) es sumergido en nitrógeno líquido. Así abordan un viaje al futuro, sólo ida. El pasaje no es barato.

Tampoco es muy probable que sea eficaz. El Panteón de Roma, Santa Sofía en Estambul, el Partenón en Atenas, las Pirámides egipcias y Mayas y Macchu Picchu pueden todos atestiguar lo complicado que es asegurarse un buen servicio postventa que mantenga las cosas en orden durante milenios. Las empresas que se dedican a la conservación de cabezas en nitrógeno líquido tendrán que sobrevivir durante todo ese tiempo sin perder el frío a través de revoluciones, terremotos, tornados, desplomes bursátiles, apagones eléctricos, ataques terroristas, cambios tecnológicos y todo tipo de accidentes históricos, lo cual es poco probable. Y aunque así lo hicieran: ¿Quién nos asegura que los hoy prometedores campos de la nanotecnología y la medicina regenerativa cumplirán mañana y serán capaces de volver a la vida cabezas muertas hace milenios?

Ciencia: La esperanza de vida y la eterna juventud

Salvo avances indistinguibles de la magia lo más que los estudios con células madre, desintoxicación celular o reparación de ADN van a proporcionarnos en el futuro inmediato son algunas décadas más, no siglos. Y no hablemos del nivel de deterioro físico e intelectual que suponen esas décadas o años extra: muchas de las enfermedades que hoy asolan la ancianidad eran simplemente desconocidas en el pasado, porque son producto de la pura, simple y acumulativa vejez. Claro que la esperanza de vida ha aumentado durante el siglo XX a pasos agigantados en todo el mundo; sí, incluso en los peores países del África profunda la gente vive más años, por término medio. En algunos momentos incluso la tasa de aceleración se ha acelerado, abriendo la curiosa posibilidad de que en algún momento del futuro cercano la esperanza de vida crezca a un ritmo superior a un año al año. Poquito a poco podríamos así alcanzar la inmortalidad.

Pero claro, estamos hablando de estadísticas, el tercer grado de la falsedad tras las malditas mentiras. La esperanza de vida de una población puede ser en la práctica infinita, pero eso de poco sirve si los individuos que la forman (usted y yo, un suponer) siguen pudiendo morir en un accidente, o por un simple problema de azar. No es agradable ser el único que palma de una población de inmortales, simplemente por estar en el lado equivocado de la Campana de Gauss. Se debe sentir uno como un bobo.

La informática o el “uploading”

De ahí que haya quien ha abandonado la biología, y su hija bastarda la medicina, para depositar sus esperanzas de alcanzar una edad infinita en una disciplina sorprendente: la informática. El último alarido en la cosa de curar la muerte consiste en hacer una copia de seguridad de uno mismo: se llama “uploading”, y los escritores de ciencia ficción de la rama cyberpunk lo adoran.

La cosa se basa en un presupuesto básico que podría perfectamente estar equivocado, a saber: no hay ninguna parte inmortal en nosotros, pero lo que somos (pensamos, vivimos, recordamos, percibimos, sentimos) está dentro de nuestras cabezas: en el cerebro, que es un ordenador, y nosotros su programa. La mente sería el conjunto de instrucciones que forman ese programa; tarde o temprano encontraremos la manera de cargarlo en otro ordenador, uno artificial y no biológico esta vez. Una vez ahí, el programa (nuestra mente) podría vivir en simulaciones informáticas del mundo exterior, algo así como en una versión en technicolor y multisensurround de World of Warcraft o Second Life. O se podría instalar el programa (la mente) en un nuevo cuerpo fabricado por ingeniería genética avanzada, tantas veces como los accidentes lo hagan necesario. Con un buen mantenimiento, haciendo copias regulares, la muerte podría evitarse para siempre.

Claro que la idea tiene otros problemas, aparte del obvio de que no tenemos la más remota idea de cómo está programado nuestro cerebro, o si es siquiera posible separar mente y cerebro como si fueran totalmente independientes. No sabemos desinstalar una mente, lo que quiere decir que acabaríamos haciendo una copia de nosotros en programa informático; una emulación indistinguible. Sí, claro, pero una copia al fin y al cabo. Que una copia mía siga viva de poco me sirve a mí, la copia vieja, si he de morir. Puede que a mis seres queridos les encante tener un yo eternamente, pero no es un yo, sino centenares, miles de copias sucesivas construidas sobre otros tantos cadáveres; sobre una creciente pila de cuerpos muertos. ¿Merece la pena morir mil muertes para que una copia de uno mismo sea inmortal?

No debería extrañarnos la obsesión por la muerte

El instinto de supervivencia es básico en los animales; el impulso visceral y brutal para esquivar a la muerte, el frenético deseo de vivir estaba ahí mucho antes de que nuestro redondeado y prominente cerebro cayera en la cuenta de que a uno mismo le toca morir. Los animales matan y mueren, pero no saben que les va a ocurrir a ellos; no hay impulso a vivir eternamente, dado que en cierto sentido todos ellos viven en una eternidad, un tiempo sin futuro ni pasado. Un tiempo sin muerte.

Sólo en nosotros, que sabemos lo que es la muerte y que nos va a tocar, este ansia de vida se convierte en manía y crea la idea de la inmortalidad. Sólo a nosotros, que hemos sido capaces de multiplicar la longitud de nuestras vidas por medio del ingenio y la herramienta, se nos podría ocurrir perseguir esa inmortalidad por los vericuetos de la realidad con miras a alcanzarla, y si no existe crearla. Y entonces, casi con certeza, comercializarla. Vivamos más o menos años, no tenemos ni tendremos remedio.

Bono con todos

29-abril-2009 · Imprimir este artículo

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La última vez que fui a Albacete, unos chicos del ayuntamiento entre copazo y atascaburras, me hicieron entrega de un libro titulado Bono con todos. Al abrirlo, algo colocado, pude ver a Bono en cientos de fotografías junto a todas las profesiones que se dan por aquellas tierras. No sabía qué decir. Las primeras fotos de Bono lo situaban junto a un cabrero con un niki con la bandera de España y un gorro de paja. Sus palabras con aquel hombre de cara agrietada me parecieron importantes: “¿Conoces a todas las cabras?, Resti”.

Bono salía rodeado de monjas más de seis veces, con comentarios de este género: “En este convento se aprende a vivir sin angustia, a mirar sin envidia, a crecer sin crueldad”. Bono posaba agarrado a un camión de basura disfrazado del oficio, en plena faena, con el siguiente pie de foto: “En el camión de basura primero me veía como un bicho raro, después como una persona útil”.

Todo en este libro es de Bono. Él no necesita negros, me confesó un concejal orgulloso.

No sabía que decir pero las risotadas se me escapaban conforme pasaba página y leía los comentarios. Me tuve que pellizcar la rodilla porque la cosa iba a más y todos se mantenían serios. Arrabal, invitado principal de aquel evento, me miró y se excusó para ir a dormir, pero yo no podía huir de aquella situación. No podía creer lo que leía. En otro destacado, junto a las gentes de su pueblo, Bono llegó a la siguiente conclusión: “Quien pierde su origen, pierde su identidad”.

No han vuelto a invitarme a Albacete. Debo ser apátrida o un poco judío. No recuerdo como acabó la velada.

Bono es así. Lo mismo denuncia que “con lo que nos gastamos en helados los europeos se podría llevar agua a los pobres del mundo”, que prepara una perdiz a la toledana con monjita incluída. Bono, que después de aquella noche de resaca y movida albaceteña ha dado el salto y se hace fotos con Colin Powell y Putin, sigue acordándose de los suyos, las cabras y las monjas. Su toma de posesión fue un acto propio del peronismo, que algunos confunden con la falange cebona y servil de los setenta. Este populismo de migas y de caridad es muy nuestro.

Bono hace de toma a tierra con la masa votante sin la cual no habría ganado nunca ZP. Cuando en Esquerra se ponen pijos y atacan a Bono llamándole casposo y cutre, olvidan que ellos también vienen del pueblo. Bono es el tocino de cielo de la raza. Y da miedo y da risa.

España, aunque a muchos les produzca estupor, sigue siendo la cabra, la monja, Bono y todo lo demás.

Kikín Fernández: Ni un pelo de calvo

locura31

Cuando Kikín Fernández nació, sus padres no sabían lo que era.  Pero enseguida le tomaron cariño a ese calvito de gafas que no paraba de hacer preguntas.  Hoy confiesa que es mucho más divertido hacer preguntas que responderlas. Durante unos años lució flequillo y vivió en una absurda ensoñación. Pero pronto perdió el pelo y descubrió el mundo de la comedia, porque la realidad siempre supera la aflicción: la aflicción de soñar con flequillos del pasado.

Con un aire reflexivo y cierta perplejidad Kikín aborda temas universales con un humor inteligente y accesible.

Su clave: hay muchas formas de humor, pero todas tienen un objetivo, hacer reír al público.

NI UN PELO DE CALVO  es el resultado de una triple destilación de textos cómicos que Kikín ha llevado  estos últimos años por los escenarios de comedia de toda España. Un espectáculo teatral distinto del monólogo televisivo, con  una puesta en escena sencilla y generosa, eficaz y divertido.
En NI UN PELO DE CALVO nos habla de cosas para las que la mente humana no está preparada: que al mando a distancia se le acaben las pilas, quedarse calvo, reconocer un ornitorrinco a simple vista…y por supuesto, envejecer.“Un hombre se da cuenta de que envejece cuando en la cartera, en vez de llevar un preservativo, lleva un Espidifén”

Kikín Fernández nos presenta un antihéroe perplejo y abrumado, que disfruta de su entorno, pero no lo comprende:   “Esto tendrá una explicación, pero yo no la veo”
En NI UN PELO DE CALVO,  Kikín nos lleva de risa en risa en un recorrido aparentemente aleatorio por la estupidez humana. Y se hace preguntas:  ¿Por qué las toallas de los hoteles nos secan mejor que las de casa? ¿Qué oscura marginación persigue a los calvos? ¿Se drogan las ardillas? ¿Por qué nos llevamos tan mal con los electrodomésticos?  ¿Por qué la crueldad nos parece tan divertida?
Y es que Dios aprieta pero… ¡no suelta!   El ser humano es el único animal inteligente, pero parece que se ha arrepentido de serlo.  A diario, hacemos una cantidad de tonterías divertidísimas, y lo hacemos con una solemnidad delirante. Son chorradas del comportamiento humano que pasan desapercibidas, menos para Kikín, que no tiene NI UN PELO DE CALVO.

VA A SER QUE NO

 

“Qué mejor lugar para un vampiro que Suecia, en donde tenemos 23 horas diarias de oscuridad.”

Basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist: DÉJAME ENTRAR (Lat den ratte komma. Suecia 2008), dirigida por el cineasta sueco Tomas Alfredson, es un drama romántico (sic) en el que se mezclan vampirismo y acoso escolar o, como asegura el cineasta poetizando su muy mediocre aportación: una historia de vampiros a la sueca, cargada de silencios.

Sinopsis Oficial: Aterrorizado por un grupo de matones, Oskar es un chico solitario de 12 años que se hará amigo de una nueva vecina: una misteriosa chica cuya llegada ha coincidido con una serie de misteriosas muertes y asesinatos.

La unanimidad de la crítica ha sido pasmosa. Sólo en algún Foro alguna voz tímida ha mostrado más que dudas. Según Carlos Marín en Aullidos.com: nos encontramos con uno de los films más bellos, terroríficos y redondos que el fantástico nos ha podido dar en los últimos años. Y continúa, más adelante: Estamos ante una cinta única en su género, un caramelo amargo que es capaz de hacer reír, luego llorar y hasta finalmente hacer que el espectador abra los ojos como platos. Culminado con: Lo mejor: Su simplicidad narrativa y su arrolladora fuerza emocional.

Guillermo del Toro ha dicho de ella que es: Estremecedora, poética… Un escalofriante cuento de hadas. Razón más que suficiente para desconfiar, añado.

Gregorio Belinchón en “El País” la considera: Mucho más que otra película de vampiros.

Antonio José Navarro, que me la recomendó personalmente en San Sebastián donde durante la Semana de Cine Fantástico y de Terror recibió el Premio del Público, señala en “Time Out” (Barcelona): DÉJAME ENTRAR és un film d’horror modèlic, ja que desmunta l’estereotipada imatge fílmica que tenim dels no morts respectant al màxim els seus elements mítics fonamentals.

Cuestión de gustos, sin duda.

Habiendo sido evacuado (“convenientemente”) el guion de los aspectos relacionados con la pedofilia, presentes en la obra en la que se basa, por mor de las obsesiones personales del director, lo que queda es, en mi modesta opinión, literalmente patético. La estética del film, nada bergmaniana como alguien entusiásticamente ha señalado, es televisiva, de Ikea, propia de los anuncios institucionales más plúmbeos, los de Nescafé y similares. Las diversas escenas de “Género”, insertadas en la predecible sucesión de lugares comunes visuales de corte “realista social”, son divertidas en la medida que las concibamos como descartes de episodios de “Benny Hill” dedicados al tema del vampirismo. Haciendo esto pude remontar los 114 minutos de película con más éxito que el amigo que me acompañaba, escritor y crítico de cine, que estuvo a punto de abandonar la sala hacia la primera media hora. El intento de transmitir vigor dramático con los endebles elementos técnicos y estéticos que es capaz de amalgamar Alfredson (que no siente ninguna atracción por el cine, ni por la literatura de Género, como él mismo ha declarado) son solo posibles por el adiestramiento que el público ha ido recibiendo en las ultimas dos o tres décadas donde el Séptimo Arte ha dejado, con las excepciones de rigor, prácticamente de existir. Pero sigue produciendo “eventos” como Industria y dando pie a la permanencia de lo que se llama a sí misma: “Critica.” Que tiene una alta proporción de responsabilidad, para qué obviarlo, ante estos desmanes.

En el mismo mundo en el que un imbécil se implanta orejas en los brazos y las conecta a Blue Tooth para qué podamos “oírle por los codos”, una cerda amamanta (ante la mirada extasiada de millones de incauto-nautas) unos cachorros de tigre o un mangante como Al Gore aparece como un profeta de la renovación planetaria no es de extrañar que en las pantallas cinematográficas los bodrios se sucedan acompañados por todo tipo de trances y retóricas laudatorios. Y es que DÉJAME ENTRAR, reducida a la mitad de su metraje y concebida como episodio televisivo de una serie posible, podría ser un producto semidigerible para paladares poco exigentes. Lo cual ni siquiera es el caso. Eso sí ya se habla de un remake a hacer en USA.

¡Mundo de farsantes y eunucos…! Sin perdón.

Algunas perlas perceptibles en el film que nos hablan de la ideología (y de la confusión mental) nada inofensiva, enmascarada tras la humareda de lo Políticamente Correcto (el “acoso escolar” y la multiculturalidad implícita del romance), de su autor o autores:

 

1 Los vampiros piden permiso para entrar en las casas pero para sorberle la sangre a alguien las calles les son más que accesibles sin mayores problemas. Para morder y desvitalizar más que tutean.

 

2 El mismo vampiro, me niego a calificar de “niña” a la repelente bestezuela del film, que es alejado con una patada de una de sus victimas por una intervención oportuna es capaz luego de cepillarse a tres personas en una piscina. Escena ensalzada por varios críticos.

 

3 Como en EL ANSIA a la vampira (sic) la acompaña un esclavo-criado masculino. La sustitución del protector y avituallador pederasta implícito1 , sutilmente justificado como en la espeluznante basura CREER ES LA CLAVE (2008, la segunda de Expediente X), por el atormentado adolescente al que sufrimos durante más de cien minutos, es un buen recambio. Pederastia rampante, y no nombrada, más ginecocracia ad hoc sin complejos. Claves, unas de varias, del nuevo nazismo.

 

5 Como en la inefable saga de Harry Potter2 se respira en el film una muy elitista y camuflada visión del mundo. Las personas normales aparecen o como lejanas (profesores y padres) o, como lo hacen las victimas, como seres sin futuro, residuales, que además tienen el mal gusto de hablar positivamente de la pena de muerte, beber y fumar.

 

6 Redundando en el punto anterior: no es casual que la apariencia física de la bestezuela sea muy similar a la de los procedentes de Oriente Medio. El nazismo que viene, que ya está aquí mas bien, se aposenta no en la etnia sino en la comunidad multicultural de “elegidos y excepcionales” frente a la masa torpe que niega las verdades esenciales de…

 

Va a ser que NO.

 

1 Figura como tal en la novela donde la niña es un niño castrado. Una fugaz y subliminal escena en la película aposenta en nuestro subconsciente ya mareado por Ikea Films: la “verdad”, la ausencia forzada de falo. Por favor no llamen al psicoanalista: estamos ante un prodigio de sensibilidad.

2 Elevada, entre otros, por “Le Monde Diplomatique” a la categoría de moderno Libro de Caballerías…

Todos, por suerte, locos

27-abril-2009 · Imprimir este artículo

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Locura es la condición de quien no está dentro de los parámetros de la normalidad; del diferente, del original, del alternativo

Locura es ver el mundo de una forma diferente, pensar cono nadie lo hace, no ser como los demás.

Por eso la creación original es una forma de locura necesaria. Por eso la Red, el nuevo paraíso creativo donde todos los diferentes pueden encontrar consuelo y apoyo, es un universo de locos.No pensar y hacer como los demás es una necesidad absoluta para quien desea crear algo nuevo y original.

Es imposible inventar lo ya inventado, y es sencillo crear lo ya creado. Pero lo original, lo nuevo, exige separarse del resto en visión, en proyectos y en sueños. Quien desea crear debe ser diferente. Debe abrazar algo que se parece a la definición de locura. Y como loco perseverar en su locura.Tradicionalmente también tenía que abrazar la soledad. Las ciudades, imperios de anonimato, siempre han sido hospitalarias con los creadores porque toleran la soledad y permiten aliviarla al ofrecer otros locos, más gente creativa con la que compartir el aislamiento necesario para la originalidad. Pero hasta las ciudades tienen límites.

Y los verdaderamente originales, los que lindan con la locura, han estado siempre solos, con el sufrimiento y las dudas que eso conlleva.Pero ya no es así. Hoy en la Red están todos; los amantes extremos del piercing y la modificación corporal, los tejedores de objetos imposibles, los aficionados al más recóndito anime, los fabricantes ‘amateur’ de enciclopedias, los músicos queridos por sus fans, los aficionados a la ornitología. Cualquiera que sea tu locura creativa o coleccionista puedes encontrar gente como tú, creadores como tú, locos como tú

Cualquiera que sea tu manera de ser diferente, puedes encontrar quien te ofrezca el respaldo de saber que no eres el único, que no estás solo, que tu locura es compartida. También la ayuda, el empujón, el consejo. Pero sobre todo el alivio de la soledad. Una bendición para todos nosotros.Y es que ¿no estamos todos, por definición, un poco locos?“Hoy en la Red están todos; los amantes extremos del piercing y la modificación corporal, los tejedores de objetos imposibles, los aficionados al más recóndito anime, los fabricantes ‘amateur’ de enciclopedias, los músicos queridos por sus fans, los aficionados a la ornitología. Cualquiera que sea tu locura creativa o coleccionista puedes encontrar gente como tú, creadores como tú, locos como tú:

Enlaces:

http://es.wikipedia.org/wiki/Portada

http://www.bmezine.com/

http://www.animextremist.com/

http://www.seo.org/

http://www.marillion.com/

36ºPremio Bancaja de Pintura, Escultura y Arte Digital

bancajapremio260x1501Convocatoria abierta entre el 1 y el 15 de mayo de 2009

Obra Social Bancaja convoca la trigésimo sexta edición de su Premio de Pintura, Escultura y Arte Digital. Entre el 1 y el 15 de mayo podrá inscribirse al mismo cualquier artista que lo desee, independientemente de su nacionalidad o lugar de residencia.

BASES

Concursantes:
Podrán concursar todos los artistas, cualesquiera que sea su nacionalidad o residencia. Los artistas ganadores de ediciones anteriores podrán volver a presentarse y optar a una de las distintas disciplinas, excepto en aquellas que fueron premiados con dotación económica.

Modalidades:
Los artistas deberán presentar su obra a una sola de las siguientes disciplinas: Pintura, Escultura o Arte Digital.

Fases del premio:
A) PRESELECCIÓN:
El plazo de inscripción será del 1 al 15 de mayo de 2009.

Cada participante deberá rellenar todos los campos del boletín de inscripción del premio que se encuentra en la Web de bancaja/obra social.

En el boletín de inscripción se detallará en cuál de las tres disciplinas desea presentarse. Sólo será valido si toda la información que se completa o adjunta está escrita en uno de los tres idiomas: castellano, valenciano o inglés.

Dentro de este boletín se deberá incluir:
- Una fotografía de la obra para las modalidades de Pintura y Arte Digital y como máximo 3 fotografías para la modalidad de escultura. Formato JPG o PNG y tamaño máximo 256 kb a 1024 kb.
- Un documento de Word con una breve explicación de la obra y su montaje (con un máximo de 5.000 caracteres)
- El currículo del artista (con un máximo de 10.000 caracteres)

Estos dos archivos adjuntos serán válidos si han sido escritos en uno de los 3 idiomas admitidos: castellano, valenciano o inglés.

Una vez estén todos los campos cumplimentados, el concursante podrá enviar el boletín de inscripción, el cual se almacenará en la base de datos de Bancaja, recibiendo automáticamente un correo de confirmación con un código alfanumérico de participación.

Concluido el plazo de presentación del boletín de inscripción, el jurado se reunirá para realizar la selección de las obras que formarán parte de la exposición.

La no-presentación de la documentación solicitada, así como la no-cumplimentación completa de cualquiera de los campos del Boletín de inscripción, será motivo suficiente para ser desestimada la inscripción.

B) OBRAS SELECCIONADAS:
La organización se pondrá en contacto con los artistas seleccionados para que envíen físicamente el original de la obra en la fecha y al lugar que será comunicado mediante correo electrónico.

Fuera de dicho plazo y horario no se admitirá obra alguna, ni siquiera aquella que se reciba por agencia de transportes.

Una vez todas las obras seleccionadas se encuentren depositadas en la dirección indicada, el jurado se reunirá para emitir el fallo de las ganadoras.

Todos los gastos de envío, incluido el seguro de transporte, y los portes de la Aduana (obras que vienen de fuera de la Unión Europea), serán por cuenta del concursante.

Las obras seleccionadas formarán parte de una exposición a celebrar en el IVAM y configurarán el catálogo digital del premio.

En el caso de que la obra recibida físicamente no coincida con la imagen presentada en la fase de preselección, si tuviera algún tipo de defecto no perceptible en la fotografía presentada o si el jurado al valorar la obra físicamente decidiera que no cumple los requisitos necesarios para formar parte de la exposición, la obra podrá ser descalificada, y alguna de las obras descartadas en el proceso anterior pasaría a ocupar su lugar en la fase de selección y, por lo tanto, en la exposición.

Requisitos de las obras:
- El tema y la técnica son de libre elección.
- La obra deberá ser inédita/original y necesariamente no habrá sido presentada ni exhibida con anterioridad en ningún otro certamen o convocatoria de premios. Este extremo será acreditado mediante declaración jurada en el mismo boletín de inscripción.
- No se admitirán copias de obras de otros artistas.
- Superada la fase de preselección, las obras seleccionadas se presentarán ajustándose a los siguientes formatos:

Pintura: las medidas no serán inferiores a 65 cm. ni superiores a 200 cm en cualquiera de sus lados. (Se presentarán sin enmarcar y con bastidor)

Escultura: las medidas no podrán exceder de 200 x 120 x 120 cm, ni de 200 Kg. de peso, y estarán realizadas en material definitivo.

Arte digital: las medidas no serán inferiores a 65 cm ni superiores a 200 cm en cualquiera de sus lados. (se presentarán en soporte autosostenible, no virtual, y no se aceptarán soportes magnéticos (vídeo) ni digitales (Cd-rom, Web, etc).

Dotación de los premios:
- Pintura: Primer Premio: 12.000 euros – Accésit: 6.000 euros
- Escultura: Primer Premio: 12.000 euros – Accésit: 6.000 euros
- Arte Digital: Primer Premio: 6.000 euros – Accésit: 3.000 euros

El jurado podrá otorgar tantas menciones de honor como crea conveniente.

Los premios estarán sujetos a lo dispuesto en la legislación vigente en materia de IRPF, y el importe será abonado durante la entrega de los premios el día de la inauguración de la exposición.

Fallo del jurado:

El fallo del jurado, que será inapelable, se hará público en la Web de Bancaja el 26 de junio de 2009.

Los premios podrán ser declarados desiertos a juicio del jurado.

El jurado estará compuesto por destacadas personalidades del mundo del arte y la cultura, y su composición será hecha pública al dar a conocer el fallo.

Adquisición de obras:

Las obras premiadas con dotación económica quedarán en propiedad de la Fundación Bancaja. Los artistas se comprometen a ceder a la misma los derechos de explotación de la obra en sus modalidades de reproducción, comunicación pública y distribución.

Dicha cesión se realizará a título gratuito, y por un plazo de 3 años.

Exposición:
Las obras seleccionadas serán expuestas del 23 de julio al 6 de septiembre de 2009 en el IVAM Centre Julio González, salvo causa de fuerza mayor.

Catálogo:
Se editará un catálogo digital con todas las obras seleccionadas. Este catálogo se podrá descargar desde la Web de Bancaja. Además, tendrá una edición de tirada limitada y será editado en formato Cd.

El catálogo podrá incluir, total o parcialmente, el texto que los autores seleccionados adjuntaron a la documentación necesaria para su inscripción.

La Fundación Bancaja podrá solicitar posteriormente a los artistas seleccionados, para su inclusión en el catálogo digital, aquella información complementaria que permita ofrecer una visión más completa sobre su obra y su trayectoria.

Devolución de obras:
Una vez clausurada la exposición el día 6 de septiembre de 2009, las obras serán devueltas a los concursantes no premiados con dotación económica en un plazo aproximado de 20 días.

Los gastos que conlleve dicha devolución correrán a cuenta de la Fundación Bancaja.

Disposiciones generales:
La participación en este Premio implica la total aceptación de las bases y supone la plena aceptación de las decisiones del jurado.

La recepción de las obras y su ubicación hasta el momento de su presentación pública en el IVAM, su estancia durante todo el tiempo de la exposición, desmontaje y dispersión de la misma (hasta su entrega en domicilio de origen), correrá de cuenta y cargo de la Fundación Bancaja. Ésta adoptará todas las precauciones y recaudos convenientes para su buena conservación, que serán aseguradas por un eventual daño, robo o hurto por un importe no superior de 2.500Á cada una. La cobertura de la citada póliza permanecerá vigente desde la recepción de las obras hasta un máximo de 15 días a contar desde la fecha de finalización de la exposición en el IVAM.

No obstante, cada artista podrá así mismo suscribir un seguro complementario que le cubra la contingencia que considere necesaria en caso de un hipotético daño, hurto, robo, siniestro etc.

Ante cualquier eventualidad, la Fundación Bancaja se reserva el derecho de modificar las fechas establecidas en las bases y de tomar iniciativas necesarias no reguladas en las mismas, siempre que considere que pueden contribuir a un mayor éxito, y al mejor desarrollo del certamen.

Cualquier consulta relativa a la recepción, custodia, devolución, etc. de las obras presentadas al certamen, así como tramitación de posibles incidencias, se gestionará únicamente a través de la dirección de correo electrónico: [email protected]

Se informa al solicitante que los datos personales recogidos serán incorporados a las bases de datos de la FUNDACIÓN BANCAJA, responsable del fichero, y serán tratados con la finalidad de atender la solicitud formulada. Los datos recabados han de cumplimentarse obligatoriamente, pues de otro modo no podría ser atendida la solicitud.

El solicitante autoriza expresamente a la FUNDACIÓN BANCAJA para tratar sus datos a fin de remitir a su domicilio publicidad e información sobre actos, conferencias y publicaciones promovidas por la FUNDACIÓN, o en colaboración con otras entidades, que puedan resultar de su interés.

En cualquier momento, el solicitante tiene la posibilidad de ejercitar los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición al tratamiento de dichos datos, que le asisten, mediante mail dirigido a la dirección [email protected]

El hecho de concursar supone la plena aceptación de estas bases.

Para más información:
obrasocial.bancaja.es

Pablo Perea: “Mucho más que La Trampa en directo”

Tras algo más de dos años de ausencia discográfica desde su último trabajo “Todo va bien”, regresa Pablo Perea, uno de las mejores y más cualificados artistas de nuestro país, suma de su magnífica voz y su saber hacer melódico. “Mucho más que La Trampa en Directo” es el título con el que Pablo Perea se sumerge una vez más, en esta charca de caimanes famélicos en la que se ha convertido la industria del disco.
En un panorama musical más árido que el asfalto de Lousiana, donde las discográficas se están hundiendo y en su último estertor arañan con sangre al artista un cinco por ciento de sus actuaciones en directo (se entiende que sin haberlas gestionado). En un momento social de gran crisis económica donde las contrataciones están cayendo en picado, los artistas están bajando caches por pura necesidad, y ni siquiera los intermediarios musicales pueden seguir lampando a sus anchas como han hecho durante tantos y tantos años. Justo en este preciso instante, y yendo a contracorriente, aparece este disco autoeditado que sale con la discográfica independiente “El rincón producciones” y sin ninguna cifra millonaria que lo avale ante los medios de comunicación, y sufrague una campaña promocional “en condiciones”. Lógicamente os preguntaréis el porqué, y la respuesta es irrefutable, “Mucho más que La Trampa en directo” está aquí para cerrar un ciclo. Más de veinte años de gratitud hacia sus seguidores y hacia el rock & roll, reflejados en dieciséis canciones impecables, de las cuales doce han sido elegidas por sus fans desde su página web y cuatro son nuevas. “Mucho más que la Trampa en directo” es un broche de oro a toda una carrera, donde se revisitan con un sonido excepcional, un ritmo vertiginoso, y con momentos de autor (pero sin concesiones a la melancolía) muchos de los temas, que al día de hoy, podemos llamar clásicos: No te rindas, Acércate y bésame, Volver a casa, La calle de los sueños rotos….
Un disco necesario por su calidad, por los buenos momentos que nos puede regalar, y sobre todo, porque es el reflejo de Pablo Perea, un artista estupendo, coherente y agradecido con su público. “Mucho más que La Trampa en directo”, una apuesta valiente, el final de un ciclo y el principio de un mañana.

Antitaurinos, antiabortistas

Tanto los antitaurinos como los antiabortistas suelen calificar de asesinos, a gritos,  a los que asistimos a corridas de toros y/o estamos a favor de una despenalización del aborto en según qué plazos. Una descalificación tan gruesa sugiere que tantos los adversarios de la tauromaquia como los enemigos del derecho de elección están más atentos a sus propios dogmas y consignas que a la calibración de los argumentos del contrario.  A la recíproca, sin embargo, los argumentos de los antitaurinos y los antiabortistas creo que son dignos de respeto y, en algunos casos, incluso bastante convincentes.  La disputa final, por tanto, no se decidirá por K.O. técnico sino a los puntos.

En última instancia, tanto en un caso como en otro,  se produce un caso de indeterminación ontológica.  Es decir, ni el embrión es manifiestamente un ser humano, ni lo es el toro (u otro animal).  De ahí que no quepa atribuirles automáticamente derechos inalienables e indisputables.  Que el embrión sea humano es un asunto discernible científicamente, no así su categorización como “ser humano”, respecto a lo cual caben argumentos religiosos y filosóficos de diversa índole.  La legislación política tendrá, por tanto, que encontrar un equilibrio razonable entre la pluralidad de posiciones ontológicas y axiológicas enfrentadas.  Los que más perderán, respecto a sus posiciones previas, serán los maximalistas: los grupos religiosos que sostienen que desde el instante de la concepción existe un ser humano en acto y los grupos feministas que quisieran extender el derecho de elección de la mujer sobre su cuerpo a los nueve meses de gestación.

En el caso del toreo reconozco que la posición más fuerte es la antitaurina… siempre y cuando se combine con el vegetarianismo más estricto.  Por el contrario, la posición más débil, por hipócrita e inconsistente, es la de la mayor parte de la población que se raja la vestiduras ante la tortura que supone matar a un animal para satisfacer un placer visual y, sin embargo, cierra los ojos y calla ante el sufrimiento causado a los animales estabulados y sacrificados en mataderos para satisfacer el placer gastronómico.

Porque, como demuestran los vegetarianos y los veganos, la alimentación de los humanos es posible renunciando a la carne, es decir, a la muerte de miles de millones de animales de una forma cruenta y dolorosa aunque, eso sí, a salvo de miradas indiscretas.

Los vegetarianos tienen la razon ética de su parte.  Matar a un animal para obtener un disfrute es ciertamente inmoral.  Y llegará el momento en la historia evolutiva moral de la humanidad en el que los humanos asuman que no pueden basar su bienestar en el dolor y el sufrimiento de los animales.  Naturalmente la alimentación es necesaria pero ha de hacerse, desde el punto de vista moral, causando el menor dolor posible, lo que pasa necesariamente por la dieta vegetariana.

Así que cuando haya una prohibición explícita del disfrute gastronómico a través de la muerte de los animales la cancelación de las corridas de toros será inexcusable.  Pero ni un momento antes.  Porque, ¿qué resulta más preferible: vivir como un animal destinado al matadero o como un animal que ha de jugarse la vida o la muerte en la plaza de toros?  Aquí es donde se pone de manifiesto la doble moral del antitaurino típico, no vegetariano.  El animal paradigmático del consumo alimenticio humano es torturado en granjas similares a campos de concentración para luego ser muerto de una manera ignominiosa y brutal en mataderos rigurosamente ocultados a la visión del público.  Por el contrario, el toro de lidia vivirá durante varios años en plena libertad, en dehesas por las que podrá campar a sus anchas.  Al fin tendrá la oportunidad de morir luchando en lugar de ser colgado humillantemente por las patas para que un matarife le corte el cuello y así desangrarse lentamente.  En la lucha se enfrentará su nobleza y bravura a la inteligencia y técnica que le opone el torero.  Los casos de Joselito y Manolete ponen de manifiesto el peligro inherente al desafío.  Al fin, aunque puede ser el principio de una nueva vida, el toro tiene la oportunidad, imposible para su congénere animal destinado al matadero, de salvar la vida, de ser indultado.

¿Dónde está entonces la crueldad congénita del aficionado a los toros que denuncia el antitaurino?  Sólo desde la ignorancia supina de la progresiva evolución del reglamento de las corridas hacia la eliminación de todo elemento cruel superfluo al desarrollo de la lucha, o desde la mala fe del fanático, se puede mantener que el espectador taurino disfruta con el sufrimiento del animal.  Y, además, sólo desde el talante totalitario propio del fanático inquisidor se puede pretender la prohibición totalitaria de una práctica cultural sólo porque no entra dentro de los estrechos límites morales de los puritanos habituales.

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