Máster en Entidades de Crédito

Caja Castilla La Mancha (CCM) y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ponen en marcha el primer Máster en Entidades de Crédito “Ciudad de Toledo”, que está especialmente dirigido a licenciados en Ciencias Económicas y Empresariales, Dirección y Administración de Empresas o Derecho.

La Obra Social de Caja Castilla La Mancha ofrecerá a los alumnos admitidos en el Máster en Entidades de Crédito “Ciudad de Toledo” becas consistentes en la financiación del 75 por ciento del importe de la matrícula del curso, que asciende a 4.000 euros, informa la entidad en nota de prensa.

El Máster en Entidades de Crédito “Ciudad de Toledo” ofrece una formación teórica y práctica en el ámbito de las finanzas y la banca. Así, los alumnos cursarán asignaturas como ‘Economía Monetaria y Bancaria’, ‘Marketing Bancario’, ‘Valoración y Utilización de Activos Financieros Derivados’, ‘Banca Electrónica’ o ‘Teoría de Gestión de Carteras’.

Al finalizar el máster los alumnos serán capaces de interpretar y analizar la realidad del sector financiero actual, caracterizado por una constante innovación, desarrollo e internacionalización.

El curso, incluidas las prácticas, se desarrollará desde el mes de octubre de 2008 hasta octubre de 2009. Las clases se impartirán de lunes a viernes, de 16.30 a 20.30 horas, durante los meses de octubre de 2008 hasta abril de 2009 en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo.

Las prácticas, cuya duración será de seis meses, se realizarán en las oficinas de Caja Castilla La Mancha desde el mes de abril hasta octubre de 2009.

El Máster cuenta con veinte plazas y aquellos que estén interesados en cursarlo deberán presentar su solicitud entre el 1 y el 25 de septiembre en la Secretaría del Máster, en las dependencias del Área de Economía Financiera de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo, y en las dependencias del Área de Economía Financiera de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Ciudad Real.

Nissan+Universidad de Cantabria

La empresa automovilística Nissan quiere desarrollar proyectos innovadores que mejoren la competitividad de su planta de Los Corrales de Buelna y para ello recurre a la Universidad de Cantabria, cuyo potencial en I+D+i y su interés por promover la relación universidad-empresa están en continuo crecimiento.

Los representantes de la empresa han planteado a los investigadores y gestores de la UC las necesidades de innovación que tienen sus instalaciones de Fundición y Mecanizado en la planta de Los Corrales de Buelna. Concretamente, han presentado siete primeros proyectos con los que se inicia esta colaboración. Se trata de iniciativas enmarcadas en distintas áreas de conocimiento y que, por tanto, implicarán a diversos grupos de I+D+i. La calidad metalúrgica, la generación de energía eléctrica y las comunicaciones entre máquinas son algunos de los temas de los proyectos.

Benicàssim

25-julio-2008 · Imprimir este artículo

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BENICÀSSIM SE LLENA DE GIGANTES…

Estas son algunas de las “proposiciones indecentes” que nos hace el cartel del FIB Heineken 2008. Sucumbid.

THE KILLS

De mayor quiero ser igual de trendy que Jamie Hotel Hince y tener una novia como Alisson VV Mosshart (aunque me contentaría con su pareja actual, Kate Moss). Extremely cool que dirían los anglosajones. Pero aparte de posar en revistas de moda y pasearse por los photocalls más exquisitos, The Kills tocan música y cómo la hacen. Este año nos ha llegado su tercer y más completo disco, “Midnight Boom”, un tremendo trallazo que si existiese la justicia (divina no, sino comercial) llegaría a lo más alto de las listas de ventas de este año. Temas como “Last Day Of Magic” o “Cheap and Cheerful” harán vibrar el Escenario Verde al ritmo de este garage rock gracias a la carisma de Hotel y a la tórrida VV (no se preocupen por el sudor, The Kills transpiran colonia.). De la condición de icono de la modernidad londinense a grupo de leyenda hay un largo trecho, The Kills ya tienen medio camino hecho y han elegido el FIB Heineken como trampolín final.

RÓISÍN MURPHY

¿Hay vida después del éxito en grupo? Existe un abanico de respuestas muy amplio y heterogéneo para esa pregunta. Las hay que sucumbieron a la comercialidad (¿no lo habían hecho ya antes?) como Gwen Stefani (No Doubt); las que tuvieron un éxito aún más grande como Björk tras su paso por Sugarcubes; las hay que lo han compaginado con sus grupos con más o menos fortuna como Beth Gibbons (Portishead) o Deborah Harry (Blondie); y todavía nos queda la incertidumbre de lo que harán Shirley Manson (Garbage) o Amanda Palmer (The Dresden Dolls). Pero el caso de Róisín Murphy es diferente. Hay vida después de Moloko… y es mucho mejor.

Tras sacar al mercado el infravalorado “Statues”, la relación musical de Róisín y Mark Brydon llegó a su fin (la sentimental un poco antes). Ante esa separación, nos quedaba la duda de qué iba a ser de la rubia vocalista de Moloko. La respuesta se haría esperar dos años. En el año 2005, Róisín Murphy sacaba a la venta “Ruby Blue”, una verdadera joya. Producido por Matthew Herbert, a pesar de no conseguir buenas cifras de ventas, contó con el beneplácito de la crítica especializada. El disco contenía temas destacables como “If We’re In Love”, “Ramalama (Bang Bang)” o el tema que da título al álbum, “Ruby Blue”. Pero la verdadera confirmación, ha llegado en 2007 de forma contundente con su poderoso “Overpowered”. Uno de los mejores discos del año (no sólo de la escena electrónica). Además de contar con uno de los artworks más originales del año (sin olvidar el traje-escultura de Björk), el disco cuenta con dos impactantes y adictivos singles (“Overpowered” y “Let Me Know”); varios hits en potencia (“Movie Star”, “Cry Baby”, “Dear Miami”, y “You Know Me Better”); y, ante todo, “Primitive”, uno de los mejores temas del año. Una verdadera delicia (tanto para el oído como para la vista). Si quieren acudir al concierto perfecto del festival tienen una cita ineludible el viernes en el Escenario Verde con Róisín Murphy.

SIGUR RÓS

Quien se atreva a denominar como “extraña” a la música de Sigur Rós tiene un tremendo problema. No es rara, ni extraña, ni freak, es un verdadero canto de amor a la música. Con cinco discos a sus espaldas, la banda islandesa se ha convertido en un icono perfecto de su Islandia natal y del buen hacer musical. Sus directos son una amalgama de sonidos que van desde la experimentación con el shoegazing al ruidismo festivo de sus últimos temas. ¿Se caerá Benicássim ante la belleza convulsa de “Hoppípolla”? ¿Habrá alguien que no salté y tararee “Gobbledigook”? Si eso no te pasa, es que no tienes sangre en las venas o es que te has equivocado de festival. Para comprobarlo, no te pierdas ni un solo minuto de su directo el jueves en la fiesta de bienvenida del FIBStart.

JOSÉ GONZÁLEZ

“El tío ese de las covers” What the Fuck!? ¿Cómo se puede hablar de José González de esa manera? Este híbrido sueco-argentino es uno de los máximos exponentes de la nueva música alternativa, gracias a su manera de mezclar el folk y la música electrónica de manera intimista. De acuerdo que el reconocimiento le ha llegado gracias a una impresionante cover del tema “Heartbeats” de sus compatriotas The Knife. Pero José González es mucho más. Con el recuerdo cercano de sus recientes actuaciones en Barcelona y Madrid, José González se planta en pleno Vodafone Fib Club para desgranar uno a uno sus mejores temas: “Down The Line”, “Killing For Love”, “Crosses” o “Lovestain”, aunque seguro que no olvida de regalarnos alguna de sus preciadas y personalísimas covers de artistas como Massive Attack (“Teardrop”) o Joy Division (“Love Will Tear Us Apart”).

TRICKY

Bienvenidos a los noventa. Tras la vuelta de Portishead con “Third” y la filtración de nuevas canciones de Massive Attack, ya sólo faltaba una figura para encarnar el triunvirato del trip hop: Tricky. Han sido muchos años de silencio, cinco años tras su flojo “Back To Mine”. Parece que ese tiempo le ha venido muy bien, ya que en “Knowle West Boy” recuperamos al Tricky de siempre. “Council State” ha servido de reencuentro con las masas y ha servido para disipar las posibles dudas que teníamos sobre su vuelta. Será una verdadera maravilla recuperar hits de siempre como “Makes Me Wanna Day” o “Black Steel” junto a temas de nueva hornada como “Puppy Toy” o la sorprendente cover que realiza en su reciente disco de “Slow” de Kylie Minogue.

DEATH CAB FOR CUTIE

Ya era hora. Death Cab For Cutie por todo lo alto. Flamante número 1 en la lista de discos más vendidos en los Estados Unidos, las mejores críticas de su carrera, impresionantes conciertos en el festival de Coachella y en el Bonnaroo. Ben Gibbard y sus chicos presentarán su glorioso “Narrow Stairs” el domingo en el escenario del FiberFib.com ante un público que hará Benicássim se convierta en el segundo hogar de la banda estadounidense. La experimental “I Will Posses Your Heart” será el buque insignia de unos crecidos Death Cab For Cutie que vienen a presentar su último disco en exclusiva en este FIB Heineken.

LA CASA AZUL

Pop bubblegum, sin ningún tipo de complejos ni concesiones, La Casa Azul se ha convertido en uno de los grupos más considerados dentro del Indie español… FALSO. No es que no sean reconocidos, sino que La Casa Azul no es un grupo, estamos hablando del personalísimo proyecto musical de Guille Milkiway, que poco a poco se va convirtiendo en el pope del electropop nacional gracias a temas como “Prefiero bailar”, “Viaje a los sueños polares”, “Como un fan” o “Cerca de Shibuya” (la bizarra “Amo a Laura” también es creación suya). El último paso, “La Revolución Sexual” una de esas peritas en dulce que tanto escasean en el panorama nacional. Su actuación en el escenario Vodafone FIB Club el viernes será una verdadera prueba de fuego. Guille hará que piensen que “Esta noche sólo cantan para mí”.

YELLE

O cómo ser una choni de primera, pero continuar siendo el paradigma de la moda. Adictiva, tremendamente adictiva, el delicado aspecto de Yelle engaña su poderío en la pista de baile. Su punto fuerte: unos beats desenfrenados que beben de los añorados ochenta y unas letras maravillosamente rudas. Si su nivel de francés no es el adecuado, pásele las canciones a su amiga erasmus de turno (de otra manera se perderían la incomparable “Mon meilleur ami” dedicada a su consolador). No podrá decir que ha asistido al FIB Heineken 2008, si no ha bailado “Je veux te voir” o la multiradiada “À cause des garçons”. Póngase sus Converse y corra a bailar al Vodafone Fib Club.

THE RACONTEURS

Seguramente la figura de Jack White será recordada dentro de varias décadas como uno de esos formidables genios de la música que tanto añoramos hoy en día. La aportación musical de The White Stripes como revisitación cool de Led Zeppelin de principios de milenio no va a ser el tema en cuestión de este pequeño escupitajo sobre la figura de Jack White, sino que será sobre The Raconteurs. Aparcando (que no olvidando a Meg), Jack se centra cada día más en este experimento que fluctúa entre el folk y el hard rock con el que ahora ha decidido recorrer el mundo. Su única parada en España: el FIB Heineken 2008. Como no podía ser de otra manera, el Escenario Verde acogerá los potentes riffs de Brendan Benson y Jack White interpretando los temas de su reciente “Consolers of the Lonely” (gigante “Many Shades Of Black”) así como sus grandes hits de su primer disco “Broken Boy Soldier”, “Hands” o la célebre “Steady, As She Goes”.

Pabellón de España

El Pabellón de España quiere ser un silencio en medio de tanto grito. Eso nos dice su autor, Patxi Mangado, que ya nos advierte que su arquitectura es justo lo contrario de lo que yo soy. Este arquitecto navarro va a acabar siendo el Santi Santamaría de la arquitectura española. Más heredero de Oiza que de Moneo, él mismo se confiesa, arremete contra la arquitectura como espectáculo y no duda en tachar de estúpida e inmoral a una gran parte de la arquitectura contemporánea. El Pabellón de España en la Expo de Zaragoza, pensado por Mangado como un edificio que representara a mi país con poder, que fuera importante por encima del espectáculo, es obra asentada en agua serena, por un artista que parece vindicar en su estirpe gotas de sangre jacobina.

Bailar

La pelvis está para moverla y los festivales son un lugar muy propio para ello. En los festivales, pisar pies es un arte, algo que ni mucho menos ocurre en los bailes de salón. Hay pluralidad de estilos. El del enano de Twin Peaks también es recuperable. Moverse rápido o lento es lo de menos, todo se reduce a la energía del momento.

Bailar… ligar

“El baile es la gran herramienta para seducir”, confiesa el psicólogo Alberto Hidalgo. “Es lo mismo cualquier arte escénico, ya sea tener dotes interpretativas o ser un buen contador de historias”. El baile es la excusa perfecta para tener un primer contacto físico con alguien (dícese, “arrimar”). “Puedes abrazarla, acercar tu cara y labios a los suyos; por no hablar del roce de vuestras zonas sexuales”, dice.

Lo importante a la hora de mover el esqueleto es no vacilar, es decir, superar el pánico escénico (las copas suelen ayudar, pero también la propia melodía). Mario Luna, experto en la materia, afirma que el miedo al ridículo nos sabotea, impide que emprendamos cualquier clase de iniciativa”. No es difícil adivinar que el miedo a bailar se cura, precisamente, bailando, aunque existen ciertas herramientas teóricas. Según Hidalgo, “la clave está en irradiar una buena actitud”. Otro académico del asunto, Bruno Moro, afirma que “las personas que consiguen conectar con su ritmo son capaces de transmitir sensaciones positivas, ideales para comenzar una relación”. Todos insisten en que el contacto visual es muy importante.

El artículo de la revista Men’s Health (Seducción y baile) en el que nos hemos basado para dar estos pequeños apuntes, concluye con los siguientes consejos:

1. No tengas miedo. Es la regla de oro. Olvida el miedo al ridículo.
2. No subestimes el poder del baile. Es la mejor y más efectiva herramienta de seducción en el contexto de la noche.
3. No te escapes.
4. No te lances.
5. No invadas.
6. No te olvides de las palabras. Si te falla la conversación, y eres de los que preguntan “¿estudias o trabajas?”, aprovecha el volumen excesivo de la música para mantenerte parco en palabras.
7. No ruegues. Es obvio, pero el “¿Te gustaría bailar conmigo?” es viejo y demodé.
8. No te quedes junto a la barra, a no ser que quieras que se te ponga cara de “voyeur” octogenario.

Un poco de ciencia

Un estudio científico demostró que el baile pudo evolucionar hasta adquirir la importancia que tiene en la cultura humana porque permite a hombres y mujeres juzgar la simetría y, por tanto, la aptitud genética de parejas potenciales. Bailar bien es signo de perfección genética.
Charles Darwin fue el primero en sugerir que la necesidad humana de bailar forma parte de un fenómeno conocido como selección sexual: cuando los individuos escogen a sus parejas sobre la base de cierto grado de atracción física. El baile pudo evolucionar hasta adquirir la importancia que tiene en la cultura humana porque permite a hombres y mujeres juzgar la simetría y, por tanto, la aptitud genética de parejas potenciales.

Los científicos han encontrado pruebas reales de que el baile está ligado en verdad al bienestar físico y de que las mujeres en particular usan el desempeño en la pista de baile como indicio de superioridad genética.

Un estudio publicado en la revista Nature descubrió que ellas tienen mayor propensión que ellos a trazar un vínculo subconsciente entre el baile y la simetría física, lo cual encaja en una teoría evolutiva referente a la importancia que para las mujeres en particular tiene escoger una pareja atractiva, de buena calidad. “Las mujeres conceden a la danza de hombres simétricos una valuación relativamente más positiva que los hombres, y los hombres más simétricos valoran la simetría en las bailarinas más que los hombres menos simétricos”.

“Se cree que el baile es importante en el cortejo entre las especies, incluida la humana, pero nada se sabe de lo que revela acerca de la calidad subyacente (física o genética) del bailarín”, indican los investigadores de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey.

En un experimento basado en videos de 183 hombres y mujeres en Jamaica, captados mientras bailaban, se evaluó la simetría utilizando calibradores para medir muñecas, tobillos, codos, dedos, orejas y demás. Se tomaron radiografías de las manos, se sacaron moldes de los dientes superiores y se evaluó la simetría facial mediante fotografías. Posteriormente se pidió a un grupo de personas juzgar la habilidad dancística de cada persona en el video, lo cual permitió a los investigadores distinguir entre quienes eran percibidos como buenos bailarines y quienes fueron juzgados deficientes. Descubrieron que los varones simétricos eran considerados bailarines significativamente mejores por las mujeres.

LO MALO DE BAILAR DESNUDOS ES QUE CUANDO LA MÚSICA SE PARA, NO TODO SE ESTÁ QUIETO…

Muchos bailes se han inventado y reinventado desde que los blancos quisieran bailar como los negros y se subieran al tren del rock&roll. Descastadas todas las posibilidades del cuerpo humano, quizá sea hora de recuperar viejos clásicos. Sí… ¡La yenka! Esa cosa que nuestros padres bailaban con bañadores insignificantes y cardados antinaturales. Mucho más que un homenaje.

Vengan chicos vengan chicas a bailar
Todo el mundo viene ahora sin pensar
Esto es muy facil lo que hacemos aquí
Esta es la yenca que se baila así
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres

Con las piernas marcaremos el compas
Bailaremos sin descanso siempre mas
Y no hace falta comprender la musica
Adelante y detras y venga ya
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres

Aqui se baila la yenca
Hay que facil es la yenca
Mira que bien va la yenca
Y que graciosa es la yenca
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres

Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres
Izquierda izquierda derecha derecha
Adelante detras un dos tres
Un dos tres

Las personas que consiguen conectar con su ritmo son capaces de transmitir sensaciones positivas

Bailar bien es signo de perfección genética.

Victor Algora: “Soy críptico de toda la vida”

Algora es un contador de historias. Nos las cuenta creando un universo sonoro muy personal. Su carisma es raro, al igual que sus sueños. La crítica lo quiere. Dicen que es la “nueva ola del pop español”. Insisten en que solo tiene 23 años, joven ¿no? Sus discos: “Planes de verano” y “Nubes blancas y sueños raros”. Otros vienen en camino.

¿Qué planes tenía Víctor Algora antes de “Planes de verano”? ¿Quería ser cura, soldado o poeta?

Poeta más que nada. Sobre todo quería contar cosas y lo que primero quise fue ser actor. Hice mis pinitos en el teatro, hasta que me di cuenta de que prefería estar “detrás” y estudié un poco de cine, pero no me gustaba el trabajo en grupo; es lo peor para alguien que, como yo, es muy introvertido en ciertos aspectos.

¿Introvertido?

Yo me comunico con la gente desde dentro de mí mismo, trabajo desde el interior. Soy críptico de toda la vida, aunque lo voy intentando superar.

Creciste en Guadalajara, que según tu canción “Mr. High Heels”, no es muy diferente de Manhattan. Encuentra las 10 diferencias…

No tengo ni idea. Nunca he estado en Manhattan. La canción habla de una señora de Guadalajara que trabaja en un supermercado y mezcla el kitsch del barrio español con el sueño americano, con el cosmopolitismo.

En 2007 suena el “disparo de salida”, las “trompetas apocalípticas”… Es el año de tu primer álbum ¿Te cambia la vida?

Hacer un disco y entrar en el mundo discográfico te hace madurar mucho a nivel artístico y personal. Te das cuenta de que no era lo que en un principio pensabas y tienes que adaptarlo a tu modo de vida. Antes me exigía hacer ciertas cosas, ahora me da igual no vender nada, simplemente quiero evolucionar.

Las trece canciones del citado “Planes de verano” son, ante todo, trece letras, cuidadas como pocas. Líricas, llenas de imágenes sorprendentes (hombres cebolla, cucarachas, amores de supermercado, hombres para-rayo). ¿Fantasía surgida de lo cotidiano?

Yo veo imágenes en todos los sitios y transformo la realidad. Lo cotidiano no me gusta, de hecho la vida no es nada cotidiana, en cada rincón hay cosas sorprendentes. Mis canciones reflejan mi desprecio por lo mundano.

La electrónica ¿Qué te da? ¿Qué da a tus letras?

La electrónica está ahí de una forma casual. Hacía electrónica cuando estaba haciendo el disco y ha quedado ahí grabada, pero podría haber hecho lo mismo con batería, bajo, guitarra y piano. En “Planes de verano” hay una mezcla de instrumentos digitales y otros más orgánicos, las canciones que estoy haciendo ahora mismo son “menos electrónicas”.

¿Sabes que suenas muy nostálgico? Especialmente en canciones como “Septiembre” o “Techno triste”. ¿Prefieres considerarte un melancólico o un melancoalcohólico?

(Risas) Yo creo que la primera más. Soy melancólico, que no significa triste. En “Septiembre” quería expresar lo que para mí significa el verano, una época en la que recuerdas el pasado, desierta a nivel de personal. “Techno triste” evoca el vacío o la soledad que uno puede sentir cuando está rodeado de gente, una noche de after o en una discoteca: tú bailando drogado hasta los topes, rodeado de gente y… con una soledad tremenda.

Uno de los temas que más ha gustado es “Paraaguas”. El estribillo dice “eres mi paraguas, paras aguas” ¿Qué debo pensar si alguien me dice que soy su paraguas?

Te debes sentir afortunada, porque el paraguas es esa persona que tú no has elegido, pero que siempre va a estar ahí. Nunca podrás quitártela de encima (en el buen sentido), va a estar protegiéndote. Eso para mí es una madre, esta es una canción que le escribí a ella, aunque cada uno tiene su paraguas. La canción dice: “eres el agua” y además “paras el agua”. La persona que te protege también te hace pasarlo mal.

Sé de buena tinta que en el grupo de “ruidistas” con el que iniciaste tu carrera no te dejaban ser el vocalista por cantar bien…

Había varios grupos por ahí… Creo que te refieres a “Mari carmen arranca”. Con ellos hacía lo que estaba de moda, la música del “Ocho y medio” de la primera época, de los primeros años de universidad. No, no me dejaban cantar, pero tampoco porque lo hiciera bien. Era porque se llevaba hacer el tonto, hacerlo todo mal. Era más importante la imagen y la portada que la canción. Ya ves, empecé a hacer música por eso y al final me puse serio.

Tu voz es cálida, como un susurro, bien afeitada ¿Algora nunca quiere gritar?

La gente que habla muy alto me irrita bastante. También tengo que decir que mi voz no da para más, es mi tono… En los conciertos canto de otra manera, pero a la hora de hacer un disco quizás me guste más ese tono “afeitado”. Es una gran metáfora, me ha gustado, te la voy a robar.

¿Qué te gusta y qué no te gusta de la música actual?

Soy un devorador de música. No creo eso que dicen algunos de que la buena música se acabó en los 80, ahora mismo hay gente muy buena aunque no siempre tenga la oportunidad de mostrar su trabajo. Prefiero hablar en general.

Una pregunta más personal. “Techno triste” dice algo así como que “la madrugada es el único lugar”. De madrugada, los gatos se vuelven pardos y se buscan por los tejados: ¿Estabilidad o promiscuidad?

A mí me gusta más la promiscuidad. Yo tengo mi pareja, pero eso no significa que no sea promiscuo, se puede serlo de muchas maneras en la vida. Ser promiscuo es experimentar, no ponerse límites a nivel sexual ni en otras cosas. La estabilidad es una idea aburrida tal como la conocemos, y antinatural.

Antes de tu primer disco ya dabas conciertos con Fangoria, Glamour to Kill; cantabas en el Foc & sound y “en plan travesti”. También actuaste en la última y caótica edición de La Noche en Blanco. ¿Qué tienen los directos que te ponen tanto?

Tuve la suerte de dar mi primer concierto con Fangoria, en un festival. Soy afortunado por haber podido evolucionar escenarios bastante grandes. En los directos, he pasado de una época donde era todo electrónica a ser una guitarra y una voz, los acústicos me gustan mucho, porque mi música es sobre todo para escuchar, aunque algunas canciones también te hagan bailar. Mis directos de ahora son bastante desnudos.

Tienes una belleza ingenua, me recuerdas a un cuadro naif. Sin embargo, en la portada de “Planes de verano” sales posando como un chico malo, todo un “leather-man” ¿Jekyll y Mr hide?

¿Naif? No sabría yo qué decirte… Un naif un poco duro, hay mucha violencia por debajo, así es como yo lo veo. La portada de “Planes de verano” no me gusta (cuando lean esto me van a matar, pero no me gusta). No es una mala portada, pero no es lo que yo soy ni lo que hay dentro del disco.

Cambias de imagen para tu nuevo álbum “Nubes blancas, sueños raros” (ahora hablaremos de él)

(Risas) Soy un poco más lo que yo quería. Las dos portadas las ha hecho mi novio, en esta última le he dirigido yo, en la primera no me dejó.

“Nubes blancas…” incluye remezclas de tus anteriores canciones y nuevas versiones. Colaboraciones con Maybe Road, Gastmans, Nacho Canut, Hidrogennesse y más. Toda una aventura…

Toda una aventura, porque ¡Hasta que ha salido el disco…! Ha tenido miles de fechas de salida. Nada más terminar mi primer trabajo, me puse con este proyecto. En realidad, yo no he tenido que hacer nada, porque son todo remezclas de otros artistas. Elegirlos a ellos y poco más. Me importaba que los cantantes y grupos que participasen hiciesen de mis canciones algo suyo, que les dieran su toque, que se notara que eran ellos… Y lo han conseguido. Ha quedado un disco bastante curioso.

Esos “sueños raros” ¿Son confesables?

Esta pregunta no me gusta (Risas). Los sueños raros son… No sé que decirte de los sueños raros. Son los de duermevela, los de las siestas del verano. Lo importante es tenerlos. Los míos, mis sueños, se transforman cada dos segundos.

¿La guapura y los tacones te han ayudado a llegar donde estás o vas a decirme orgulloso que todo son méritos artísticos?

¿La guapura mía? Hombre, una imagen siempre es muy importante, aunque esto no signifique ser super-fashion, llevar cresta, ni nada de eso. Yo no soy nada del otro mundo, creo que en mí prevalece lo artístico.

¿Fue Wittgenstein un liberal?

En Teorema, la revista de Filosofía analítica, ha publicado en su penúltimo número, volumen XXVII/2, un artículo de Vicente Sanfélix titulado “¿Fue Wittgenstein un liberal?”, en el que discute un tema, la filosofía política que se desprende de las creencias del filósofo vienés, que ha cobrado una relevancia especial en los últimos tiempos.

Wittgenstein no escribió nada que pudiese ser catalogado ni de lejos como “filosofía política”. Sí expresó repetidamente ciertas simpatías y opiniones políticas, como su admiración por el bolchevismo. Últimamente, sin embargo, se está intentando decantar a partir de sus escritos filosóficos ciertos principios de carácter social que podrían marcar un terreno político, principios independientes de la tendencia política del ciudadano Wittgenstein, quizás contradictorios los principios y las querencias.

La respuesta más obvia es que Wittgenstein no fue un liberal porque fue un conservador. Sui generis, pero conservador. Romántico anti-ilustrado, místico anti-optimista, aristócrata anti-burgués, intelectual anti-científico, occidental anti-occidental, Wittgenstein era más bien un conservador no convencional, alejado de los valores establecidos y las reconfortantes tradiciones en las que se apoyan los conservadores “respetables”. Wittgenstein se inclinó hacia el leninismo, como Heidegger por el nazismo, por una cuestión ético-estética. Allá donde Heidegger contemplaba embelesado las manos de Hitler, Wittgenstein admiraba los rasgos mongoles de Lenin. Este apunte puede parecer una frivolidad pero en este caso se ignora la relación expresiva que para los dos filósofos germánicos tenían tanto la ética como la estética.

Wittgenstein, como Heidegger, son dos objetores a la tradición occidental en cuanto que ésta encarna la “civilización”, es decir, el desenraizamento del ser humano de su sustrato cultural, su alejamiento de las fuerzas telúricas de la tierra y la vida por la inflación de la dimensión racionalista. Cada uno a su modo, Heidegger y Wittgenstein admiraban del nazismo y el bolchevismo su dimensión religiosa. Discrepaban sobre si el héroe trágico estaba mejor encarnado por Hitler o Lenin pero ambos estaban de acuerdo en que el “materialismo filisteo” de la civilización occidental, sobre todo en su dimensión liberal, constituían el paradigma del nihilismo autofagocitador.

En cualquier caso, ya fuera vía nacionalsocialista o a través de la revolución bolchevique, de lo que se trataría es superar la decadencia de la civilización occidental e instaurar el “paraíso” de una nueva cultura espiritual.

Entonces, ¿de dónde se extraen las lecturas en clave liberal de Wittgenstein? El punto de arranque para su adscripción a la familia liberal -una familia amplia, paradójica y a ratos no muy bien avenida- viene de su ética, estrictamente individual, y expresión de la idiosincrasia que sólo puede explicarse en primera persona. Ajeno a cualquier tipo de teorización, este individualismo irreductible constituye el núcleo básico del particular liberalismo a-la-wittgenstein.

Ahora bien, aunque se pueda considerar que el ámbito apropiado político ha de permitir la realización personal, este metaliberalismo es compatible con diversas opciones materialmente antiliberales. Un liberalismo formal podría contener un antiliberalismo de facto. Pero, además, la orientación anti-ilustrada de Wittgenstein, su dimensión romántica e irracionalista, lo hace un adversario de cualquier tipo de liberalismo. Éste, en la perspectiva de Berlin, se basa en la consideración de que los problemas políticos han de enfrentarse racionalmente. Sin embargo, para Wittgenstein lo ético, es decir lo individual, es algo que se experimenta vivencialmente, de forma inmediata y sentimental.
Este aristócrata perdido en el siglo XX, en la lucha entre los sistemas liberales, fascistas y socialistas que tanto despreciaba, ¿qué puede aportar desde el punto de vista político al sistema político liberal en su lucha constante contra el autoritarismo conservador y socialista?

Más allá de sus simpatías por el espejismo moral de los sistemas autoritarios o sus reflejos misóginos, la filosofía wittgensteniana tiene que ver con la expresión de una valoración más que como el ámbito para la argumentación racional. Y en cuanto que dicha expresión es una cuestión rabiosamente personal y sólo enunciable en primera persona, cualquier intento de colectivismo queda subordinado a lo individual y la política a la ética. Lo que supone uno de los rasgos más característicos del liberalismo en contraposición al carácter colectivista que tienen en común los sistemas de extrema derecha y de extrema izquierda.

El presupuesto individualista de la filosofía política no esbozada en Wittgenstein proyecta una suerte de metaliberalismo, con el que Wittgenstein defendería implícitamente la condición primigenia de la libertad individual para expresar las propias preferencias dentro del ámbito de lo político.
Obviamente este carácter metaliberal de la política sería compatible con un antiliberalismo de primer grado de carácter conservador, marxista o nacionalista, citando algunas opciones que expone Sanfélix, el cual piensa que hay dos opciones: o bien el metaliberalismo de Wittgenstein sería inconsistente o, siguiendo a Isaiah Berlin, sencillamente no sería un liberalismo en absoluto. El carácter romántico de la ética wittgensteniana, es decir, su negación de la importancia de la acción política basada en consideraciones racionales lo habría llevado a escindir al sujeto siguiendo una dualidad empírica y trascendental, asumiendo además que la idea de libertad positiva, propia del sujeto trascendental, pasa de considerarse un ideal estrictamente individual y pasa a concebirse como un ideal colectivo.

Pero ni inconsistente ni antiliberal. El esbozo, no expresamente construido, de la política en clave wittgensteniana no permite asociarle ninguna de las derivadas de su metaliberalismo que le harían ser inconsistente. Y en cuanto a que sea antiliberal, Wittgenstein no puede de ningún modo ser considerado un colectivista en ningún sentido, porque si con algo sería intransigente sería en el intento de extrapolar coercitivamente las preferencias de unos individuos a otros.

En definitiva, los reflejos aristocráticos de la formación de Wittgenstein lo empujaba, lo mismo que en sus preferencias musicales, hacia un “conservadurismo no respetable” de carácter moral pero no político, un conservadurismo resignado y estoico propio del que consideraba que después de Mahler todo era ruido. Sólo quedaba el escapismo místico, pero de nuevo, repitámoslo, como opción personal no extrapolable, mucho menos por la fuerza, al resto de las personas.

Basquiat en la Botín

Casi una veintena de obras de Jean-Michel Basquiat que nunca han sido mostradas al público podrán ser contempladas en la sala de exposiciones de la Fundación Marcelino Botín, en Santander, junto a otros trabajos ya conocidos de este artista de la calle, discípulo de Andy Warhol.

“Jean-Michel Basquiat: Ahuyentando fantasmas” es el título que la Fundación Marcelino Botín y la Fundación Memmo, de Roma, han dado a una muestra que “sólo pasa una vez en la vida”, según ha asegurado hoy en su presentación su comisario, Olivier Berggruen.

Obras de colecciones privadas de Alemania, Bélgica, Francia, Roma, Austria, Suiza y Estados Unidos; de la colección familiar del gran amigo de Basquiat, el artista italiano Francesco Clemente; y fotografías nunca antes expuestas como la que muestra a Basquiat y Andy Warhol simulando ser boxeadores, son algunos de los trabajos del pintor neoyorquino que pueden verse en Santander.

La muestra incluye dos cuadros que Basquiat (1960-1988) pintó con Clemente y con Warhol y cinco fotografías realizadas por el artista, que se encuentran entre las inéditas.
El público podrá también contemplar una de las tres pinturas que el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) tiene de este artista, quien se ha convertido en un “mito” y una “leyenda” del arte Pop de los años 80, no sólo por su obra con influencias de Warhol, Pollok y Dubuffet, sino por su vida, marcada por la rebeldía, el dinero, la fama y las drogas, que finalmente le llevaron a la muerte por una sobredosis a los 27 años.

Su reconocimiento, sobre todo por el mercado, han hecho de Basquiat uno de los artistas más caros de los últimos 50 años, aunque el comisario de la exposición no cree que sea “por casualidad”, sino porque “es uno de los mejores pintores de la segunda mitad del siglo XX”.
Frente a su interés en el mercado, Basquiat no fue uno de los artistas más reconocidos por las instituciones culturales y, por ello, su obra se encuentra sobre todo en colecciones privadas y no en museos.

Por ello, Berggruen ha recordado la “suerte” que tiene España y el MACBA con las tres obras de Basquiat con las que cuenta y lo “difícil” que ha sido para las fundaciones Marcelino Botín y Memmo hacerse con los 43 oleos, las cinco fotografías y los dos objetos (un casco y un caballete) que integran la exposición de Santander.

Además, el comisario ha explicado que el artista neoyorquino realizó toda su obra en ocho años de su vida, que también estuvo marcada por un accidente que tuvo de niño, cuando fue atropellado por un vehículo, y que le mantuvo varios meses en un hospital.
El hospital y el libro “Anatomía de Gray” que le regaló su madre fueron los culpables de su fascinación por la fragmentación del cuerpo humano y el alma, que refleja en su obra, y por las palabras, que utilizó también en sus pinturas como “una fórmula mágica”, ha explicado Berggruen.
El grafiti, que veía y dibujaba diariamente en su barrio de Brooklyn, también incluyó en Basquiat, aunque Berggruen ha aclarado que tuvo una gran formación artística, ya que pertenecía a una familia acomodada, de padre haitiano y madre puertorriqueña, y estudió en los mejores colegios de Nueva York.

Por eso, el comisario de la exposición ha añadido que Jean-Michel Basquiat también tiene en su obra influencias de Picasso, Leonardo Da Vinci, Pollok, Twombly o De Kooning.

“No era un artista de la calle, era muy sofisticado”, ha asegurado Olivier Berggruen.
“Jean-Michel Basquiat. Ahuyentando fantasmas” podrá ser contemplada desde mañana y hasta el 14 de septiembre en la sala de exposiciones de la Fundación Marcelino Botín, todos los días en horario de mañana y tarde.

La alacridad en El Niño Gusano

18-julio-2008 · Imprimir este artículo

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Si pudiera elegir
saldría de la bolsa del canguro,
si tuviera que elegir
me quitaría la piel para estar desnudo.
Yo no sé contar lo que pasa en la realidad.
Si pudiera elegir
sería el hombre más lento del mundo,
ya tengo listo un traje para mi corazón:
pondré mi mente al sol.
El Niño Gusano, Pon tu mente al sol

Para empezar a hablar del grupo pop español El Niño Gusano (1995-1999), mencionaremos los versos de Borges en Ewigkeit:

“Torne en mi boca el verso castellano
a decir lo que siempre está diciendo
desde el latín de Séneca. El horrendo
dictamen de que todo es del gusano”

Lo dijeron también Sófocles y Kafka: somos los animales más extraños, asombrosos insectos, criaturas fantásticas, monstruos reducidos a la ignorancia de un mundo que apenas nos ofrece amparo y protección, abrumados por la inapelable verdad de que además todo está destinado a pudrirse y desaparecer. Y ahí surge la pregunta capital, que tomo de Cioran: “¿Hasta dónde se ha llegado en la percepción de la irrealidad?” (La tentación de existir).

Las canciones del grupo pop zaragozano El Niño Gusano, liderado por Sergio Algora y cuya trayectoria incluye cuatro elepés (Circo luso, Efecto lupa, El escarabajo más grande de Europa y Fantástico entre los pinos), plantean todas los retos escondidos en esta pregunta capital. Pues la mezcla de pop minimalista y de letras surrealistas de El Niño Gusano no hace sino incidir en esta irrealidad, que una buena mañana encontramos acurrucada en nuestro regazo, al despertar. Sus canciones son como fragmentos de esa irrealidad, de la extrañeza de su percepción, de la tristeza que la rodea y de la alacridad que sentimos al vivirla tal como es. De ahí la teatralidad y risibilidad de las canciones de El Niño Gusano, la proliferación de personajes (“Pumuky”, “Hombre bombilla”, “Capitán mosca”, “Mme. Dos Rombos”, “Mr. Camping”) y atisbos surrealistas de las tramas conceptuales de las letras, los absurdos desgarros de lucidez, la incansable voluntad de narrar lo inenarrable mediante cualquier subterfugio, la “perfección inacabada” (Saint-John Perse) de sus frases musicales, las continuas y repentinas metamorfosis de las canciones, la “risa exterminadora” (Rosset) que al final de las mismas estalla como una liberación. Pues tal como respondió Cioran a la pregunta capital, “liberarse es alegrarse de esa irrealidad y buscarla en todo momento”. De esa alegría surgen las canciones de El Niño Gusano, teñidas de una melancolía ineliminable que redobla si cabe la vivacidad de las mismas y las destina finalmente a ese raro sentimiento que llamamos alacridad. Veámoslo más detenidamente.

El dictamen suena una y otra vez con su soniquete lúgubre: “todo es del gusano”. Una mañana nos despertamos cumpliendo lo dictado, convertidos en infectas criaturas. La extrañeza golpea en nuestra cabeza dejándonos sin voz y sin futuro, pero al mismo tiempo esa cabeza sorprendida se llena de un color humano, el color de la irrealidad (“Sabes que soy mudo y hablo con la mente (…)/el sol en mi cabeza es de muchos colores”, Menta, “Circo luso”). Mudos y absortos, en nosotros nace la imaginación, cuyo vuelo nos alza hasta lo que parecía entonces imposible en la presunta realidad (“Mi cabeza es la silla de montar del cielo azul”, Bizcochino, “Circo luso”). Irreales, poco a poco vamos saliendo de la cama que nos ha cambiado, de la noche y de los sueños que operaron la transformación. Una soledad y una tristeza enormes, irrazonables, nos invaden y nos asedian; una pena sin nombre nos quita el nombre de ayer y nos lanza a la intemperie del día.

Ya no hay nadie en mi cabeza rascacielos,
y por mi nombre ningún hombre ya responde.
Todos mis sueños son hermosas pesadillas
y en el planeta ni siquiera se oyen voces.
Lourdes, “El escarabajo más grande de Europa”

Traspasados por este rayo de irrealidad, dejamos inmediatamente de existir (“Ahora que mi vida se ha convertido en cuento”, Pelícano, “Efecto lupa”). ¿Cómo empezar a andar, cómo empezar a vivir esta nueva vida, cómo soportar este nuevo cuerpo monstruoso? Convertidos a la irrealidad, no nos queda otra forma de existir que intentar narrar esa irrealidad realmente inenarrable: no hay aquí un juego de palabras, sino el puro juego de esta misma vida, un juego de palabras y de personajes a cuyo través podemos hacer frente a esta nueva inasible realidad. “Máscara es todo lo que no es la muerte”, señala Cioran, y a ella se aferran los personajes estrafalarios de las canciones de El Niño Gusano, surrealistas y mágicos, como la mejor tradición del cuento popular europeo que va desde Perrault hasta Lewis Carroll, Gianni Rodari y Roald Dahl. En el viaje al fondo sin fondo de nosotros mismos, nos hemos hecho realmente humanos, es decir, personajes de un cuento relatado por un idiota (Shakespeare). Por eso percibimos con asombro y pena la nada que nos constituye, la vacuidad de nuestros sueños, la frustración de nuestros deseos, la insignificancia de nuestros ínfimos cuerpos.

Y si somos tan pequeños
podemos pilotar las miniaturas que nos dan para jugar.
Se quedó encogido el mundo,
ya no sirve ni para pasear.
Mira el péndulo, “El escarabjo más grande de Europa”

Arrastramos nuestras moles torpes por las calles de una ciudad repetitiva e insensata, tan muda, tan sola y tan fría como nosotros mismos. Se esfumaron también en ella las ilusiones y las promesas (“Ya no hay nada que celebrar”, Ciempiés, “Circo luso”), el futuro y el porvenir. Lo primero que vemos en la ciudad es el reflejo de nuestra insignificancia, la perdurable vanidad de nuestro ego, definitivamente absorbido por el maremoto de irrealidad que aniquila sus cimientos, su hogar.

Nada más entrar él sale para nada,
al irse a dormir se desnuda para nada,
si te ve pasar te dirá gracias de nada,
en su ropa y en su piel nunca pasa nada,
es un buen chaval que a nadie dice nada (…)
Y aunque nos creamos especiales
todos preguntamos los nombres de las calles
¿Dónde viviré hoy?
Román, “Fantástico entre los pinos”

Según Cioran “el ejercicio del aliento es incompatible con la lucidez”. Asfixiados, transtornados, pero al mismo tiempo tozudamente vivos, monstruosamente vivos, formamos parte de una especie de mundo equivalente al que fatigan los personajes de las obras de teatro de Beckett: un “infierno milagroso”. El aire y el tiempo se reducen a cada gesto y cada gesto reduce cada vez más el espacio que habitamos: “Hundí el tenedor en tu pelo por casualidad/cada segundo nos visita una calamidad”, Y lo que digo cinco veces es verdad, “Efecto lupa”. Si ya no podemos esperar, ni permanecer, si la desesperación se ha convertido en nuestra forma de respirar, de andar, de mirar, de ser, ¿qué podemos querer, si también hemos descubierto lo irrealizable de nuestros ensueños más radicales? El Niño Gusano insiste en el viejo motivo: “Se hizo el silencio, se hizo el silencio/a cada boca, yo/concedí un deseo/todos se cumplieron,/todos menos el mío”, El rey ha muerto, “Efecto lupa”. Y a la ausencia de satisfacción se añade para acabarlo de rematar la locura de la imposibilidad de crear y de jugar en este mundo inhóspito: “No puedes decir nada nuevo,/no puedes descubrir sin repetirte”, Capitán mosca, “Circo luso”.

Pero, sin embargo, de esa cabeza solitaria que habita en el rascacielos de nuestro cuerpo puede sobrevenir una nueva transformación. Nacidos, descontando el nacimiento físico, dos veces, como Dionisos, dios extraño, lo que empezó reduciéndonos por asifixia se torna en lo que nos abre a horizontes más clarividentes, lo que empezó sumiéndonos en una tristeza infrahumana se cambia indescriptiblemente en una alegría sobrehumana. Pues, en primer lugar, descubrimos que esa cabeza imaginaria, sola y sin nombre, es al mismo tiempo el último refugio de nuestra irreductible intimidad y la puerta a una realidad más libre (“Mi cabeza es insustituible”, La clínica de la radio y la televisión, “El escarabajo más grande de Europa”). Descubrimos que esa irrealidad que nos angustiaba de una manera indecible va cobrando realidad, la verdadera, en nuestro cuerpo, que no obstante la tristeza no deja de asediar, constreñir y anular. Cuanto más lejos se ha ido en la percepción de la irrealidad, tanto más abiertas se han descubierto las posibilidades de nuestro cuerpo, de nuestra acción libre, para romper con lo que algunos han etiquetado engañosamente como realidad, la cual a fin de cuentas descubrimos como la verdadera fuente de opresión. De ahí que nos alegremos por lo que en principio nos asustó, asumiendo con todas las consecuencias la ambivalencia del nuevo desafío.

Ya no como en el plato del perro,
por las noches vuelvo a tener sueño,
en mi casa tengo un podio,
soy el primero cuando quiero.
Y el rayo cae y hace mal,
cae porque sí y es subnormal,
es como tú.
Un rayo cae, “El escarabajo más grande de Europa”

Esta canción señala con acuidad el motivo de esta segunda metamorfosis: se llama amor fati. En la asunción de la fatalidad, lo real vuelve a ser posible: tal es el hondo sentido de la percepción de la irrealidad humana, sobre todo en términos de lenguaje. De ahí el surrealismo de las letras de El Niño Gusano, pues el surrealismo manifiesta el verdadero carácter de la palabra humana, su plena extranjería, allí donde la palabra está y es “asombrada e inquieta, entregándose a los afectos de lo inmensurable” (Grupo Surrealista de Madrid). Sin embargo, a pesar de este verdadero renacimiento cuasi dionisíaco la marca de la primera metamorfosis continúa grabada en nuestra piel.

Lo dejé, ya no estoy en la basura,
ahora estoy como bañado en oro,
mis desechos perfuman jardines,
mis insultos pueden divertirles,
una pastilla y a la cama,
mientras soñáis yo dormiré.
Yo soy uno de los 4 Fantásticos,
tengo experiencia en perder el tiempo (…)
Y mis ojos están vírgenes,
yo los abro y sigo ciego.
Continuará, “Fantástico entre los pinos”

Tal huella de la fatalidad sigue y seguirá impresa en nuestros renacidos ojos. “Estamos todos en el fondo de un infierno, cada instante del cual es un milagro”, señalaba Cioran. De ahí que la vivacidad del sentimiento de liberación que procura la percepción de la irrealidad se vea acompañada de cierta melancolía. Señal de la primera y radical mutación, reverso de los momentos de plenitud y de liberación, la melancolía nos liga asimismo al mundo primordial, curiosa e inquietantemente instantáneo: “una pereza anterior al mundo me ata a este instante… Y cuando, para sacudirla, alerto a mis instintos, caigo en otra pereza, en esa pereza trágica que se llama melancolía”, escribe Cioran. Incluso se puede hablar del poder humanizador de la melancolía, pues no en vano lo que los antiguos diagnosticaban como enfermedad de la accedía no es más que la entraña misma de nuestra condición. El escritor Robert Walser lo explica inmejorablemente: “¡Qué bribona puede ser la cruda realidad algunas veces! Roba cosas con las que después no sabe qué hacer. Hay, según parece, momentos en que se divierte difundiendo melancolía. Y ésta, por otra parte, me resulta muy querida, sí, muy, pero que muy estimable. La melancolía forma” (Jakob Von Gunten). Ese poso melancólico de lo incurable permanece y permanecerá siempre al lado de cualquier explosión de alacridad, como dotando a ésta de raíz y de sustancia.

De un sombrero de copas salí,
a ese hogar yo quiero ir,
no ves que allí no necesito mapas.
Y la mujer policía me acompañará a mi domicilio ideal,
y mi ángel guarda será mi truco definitivo
para pasar un año entero sin parar de reír
¡Qué bien sabe no existir!
Ángel guarda, “El escarabajo más grande de Europa”

Pero aquello que consigue transmutar la pena radical de lo insignificante en ese sabor agradabilísimo de la inexistencia sin recurir a nada más que a sí mismo es el amor. Cuando se individualiza, el amor fati se proyecta en ternura, se abre como al delirio de la hospitalidad (“Cada caricia es un gran hotel”, Ahora feliz-feliz, “El escarabajo más grande de Europa”), donde la realidad presunta es puesta en cuestión de una manera innegociable. El deseo puede confundirse con el asco, la tristeza con la alegría, pero en el centro se yerguen inexpugnables, invulnerables, nuestro frágiles cuerpos vivos (“Conde Duque, hay un cielo caliente en cada cuerpo,/un cielo sonriente con sombrero”, Conde Duque, “Efecto lupa”). De ahí procede el tan célebre como malentendido exabrupto de Unamuno, “¡Que inventen ellos!”, del que El Niño Gusano hace la siguiente interpretación.

¿Qué va usted a inventar?
Una máquina no me servirá (…)
Quiero un cuerpo nuevo
con manos y pies y lleno de besos,
un cuerpo dulce y amable
que sepa siempre quién es su dueño (…)
No pesa más de un gramo
todo lo que amo.
Sobrinito, “Circo luso”

Aun así, seguimos estando marcados, agobiados en medio de un mundo que nos intimida y nos supera. “Lo más verdadero de todo es mirar a un mundo pánico en el cual, de un instante a otro, todo cambia de expresión, y así continuamente, de instante en instante, de lo alegre a lo aterrador, de estar lleno de vida a estar muerto de cansancio, etc. etc.”, escribe Peter Handke (Fantasías de la repetición). Y es que si la alegría del cuerpo (y del amor) resulta realmente vivaz y tonificante es porque, a diferencia de la dudosa respetabilidad que nos reconciliaría con la presunta realidad sin tacha, no requiere de muchos requisitos (dinero, posición social, etc.): la alegría es porque sí, como las rosas y la fatalidad y “el rayo que cae”: la alegría sobreviene.

Es un honor no tener honor,
es mejor sentirse siempre peor.
En un vaso algo brilla como el sol,
el amor da siempre mal olor.
En tu nariz se pudre el corazón,
el nadador se ha fumado el sol.
Hay dos sexos en el mismo bañador.
Yukón, “Fantástico entre los pinos”

Lejos de los oropeles de la llamada “realidad”, nuestros múltiples “yoes” cambian y se metamorfosean, crecen y menguan, sufren y ríen. Poco a poco vamos llegando al centro de nosotros mismos, al pozo caótico del que procedemos. La percepción de la irrealidad se zambulle en el variado presente y permanece, tal como quería Nietzsche, “a la altura del azar” (“Tejí con hilo verde/una alfombra de hojas donde tumbarme,/también fabriqué un dado/con la palabra “hoy” en cada lado”, Pon tu mente al sol, “Efecto lupa”). Por eso la alacridad es siempre trágica, porque es mortal. “Sólo damos el paso decisivo hacia nosotros mismos”, afirma Cioran hablando de los personajes de Beckett, “cuando nos quedamos sin origen y ofrecemos tan poca materia para una biografía como Dios…”. El Niño Gusano suscribe esta broma.

De este hombre nunca habrá
fotos en las enciclopedias
y soplará y soplará y su casa tirará.
Todos sus trofeos son polvo en las estanterías,
y aunque te diga su nombre no sabrás quién es,
todo en él funciona a vapor (…)
En un cuaderno está escrito todo el daño que hizo,
se lo aprendió y aun así suspendió.
Tolkas, “El escarabajo más grande de Europa”

Y así sucesivamente. El Niño Gusano se disolvió en el verano de 1999. A lo largo de sus cuatro trabajos discográficos recorrieron el minoritario circuito independiente del pop español de los años noventa. Pero no lograron alcanzar un éxito que persiguieron: tuvieron un público muy fiel, pero reducido. ¿Fueron demasiado irreales? Sergio Algora, que tiene publicados algunos poemas, fundó en solitario el grupo Muy Poca Gente, y parte del resto de la banda se unió en otro llamado Tachenko. Luego Algora ha estado con uno de los miembros de Australian Blonde formando La Costa Brava. Quizás el mismo cansancio físico (pues, con todo, nuestro primer nacimiento fue físico y, aunque lingüísticos, naturaleza, y natura naturata como diría Spinoza, nunca dejamos de ser), al que aludían en su canción Soy ruso, señor (“El escarabajo más grande de Europa”), pudo con una de las propuestas más originales y más coherentes del rock hispánico de la última década del siglo XX. Castaneda, en Las enseñanzas de Don Juan, sostiene que son cuatro los peligros que debemos ir superando en la vida: el miedo, la claridad, el poder y la vejez, vale decir la muerte, ésta última finalmente invencible. Así vuelve la cantinela de que todo es del gusano.

En cualquier caso, yo me quedo con la alacridad que resuena en todas y cada una de sus formidables composiciones, tan seductoras como la titulada Casanova, en la que la jovialidad transforma al animal más extraño en amador.

Y si te cansa mi casa
tienes el hospicio de San Francisco de Asís (…)
Hace tiempo que me disfracé
y a menudo cambio de traje,
soy como un pavo real
ante animales innobles y despreciables comensales. (…)
Doy menos sombra que un solar
y mi cuerpo es mi equipaje (…)
Estoy tan cerca de la buena gente,
tengo tiempo para soñar.

Casanova, “El escarabajo más grande de Europa”

Abdalá

Abdalá bin Abdelaziz al Saud, rey de Arabia Saudita, se ha pasado por Madrid, donde acogido por SM. Juan Carlos I, rey de España, y compartiendo estrado con Tony Blair, Baltasar Garzón, Jesse Jackson y otros conferenciantes de seis cifras, ha venido a recordarnos que “la perdida de valores” y la “confusión de conceptos” de la sociedad actual provienen a su juicio del “vacío espiritual que padecen las gentes”

El acto, en el que ninguno de los ponentes hizo referencia alguna a los derechos de la mujer, terminó con todos los presentes ovacionando en pie al monarca Saudita.

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