La extraña y nunca lo suficientemente ponderada historia de Joseph Merrick

26-junio-2008 · Imprimir este artículo

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Según su partida de nacimiento Joseph Carey Merrick nació el 5 de agosto de 1862 en la ciudad inglesa de Leicester. Fue el mayor de los hijos de Barnabas y Sarah. Aunque al principio se desarrolló con normalidad, a los veintiún meses la madre percibió algo extraño en la criatura: un abultamiento rosáceo le crecía en el labio inferior. Este apéndice aumentaba de tamaño de día en día. Pero, además, a Merrick le crecía una protuberancia en el cráneo, su piel se tornaba áspera y fláccida y su brazo derecho aumentaba de tamaño, al igual que ambos pies. Por otra parte, la prominencia de la boca, mientras crecía, le retraía el labio superior con mayor virulencia. A estas desgracias se sumó una caída que le afectó en la cadera, lo que le proporcionó una cojera permanente y le dificultó cualquier desplazamiento que requiriera una mínima soltura.

Cuando tenía diez años su madre murió de neumonía. Posteriormente, él mismo afirmaría que fue ésta la mayor “desventura” de su vida. Tal vez en ese momento tomara el retrato de su madre del que no se separó jamás.

El 3 de diciembre de 1874 su padre se casó en segundas nupcias con Emma Word Antill. Ante la precariedad económica de la familia su madrastra insistía al joven Joseph en que buscara trabajo. Durante un tiempo encontró empleo en una tabacalera, hasta que el incremento de la deformidad de la mano derecha le impidió desarrollar la tarea de enrollar los puros. De nuevo, a instancias de su madrastra, que le amenizaba las comidas con palabras de aliento como: “no te ganas ni la comida que te pongo en el plato”, Merrick encontró trabajo como vendedor ambulante de calcetines.

Sin embargo, a medida que la enfermedad degenerativa progresaba, se le incrementó el tamaño del brazo derecho y de los pies, así como del cráneo, además de la extraña cojera, todo ello oculto bajo una extraña indumentaria que, en lugar de hacerle pasar desapercibido, lo convertía en blanco de todas las miradas. Cuando lograba que alguien le abriera la puerta su dicción, terriblemente perjudicada por el aumento del tumor de su labio, le impedía hacerse entender. Así que Merrick, o bien entregaba en casa el dinero que le habían ofrecido para el almuerzo como si procediera de sus ventas del día, o, simplemente, evitaba las horas de la comida para no escuchar los constantes reproches de su madrastra. Finalmente, el gremio de vendedores le retiró la licencia porque aseguraban que “ofrecía una mala imagen”.

Desalentado, Merrick huyó de casa al menos tres veces. Al final su padre y su madrastra decidieron que se ocuparan de él unos tíos que no tenían hijos. Aunque al principio la situación fue agradable, con el tiempo la falta de posibilidades económicas de sus familiares le llevó a Merrick a internarse voluntariamente en un centro de acogida.

Precisamente, en ese lugar decidieron operarle el enorme quiste, con aspecto de trompa, que le dificultaba incluso la ingestión de alimentos. Sin embargo, la vida en el centro de acogida resultaba durísima, con largas jornadas de trabajo, pues los internos debían ganarse el sustento y la yacija donde dormían, con independencia de sus limitaciones físicas. En varias ocasiones, Merrick solicitó abandonar la institución y salió en busca de trabajo. Como no logró lo que se proponía, debido a sus problemas físicos, se puso en contacto epistolar con una famosa figura que se ocupaba de toda clase de exhibiciones en ferias y locales de Londres.

La exposición de su desgracia era la única salida digna, por más indigna que resulte, que la sociedad le ofrecía. Al parecer a pesar de lo escabroso del asunto Merrick logró en esa época una pequeña fortuna y fue, precisamente, en un local enfrente del Hospital de Londres donde el doctor Treves vio a Merrick por vez primera. El médico consiguió que Merrick asistiera a un par de sesiones clínicas para exhibirse, en este caso, en el ámbito académico.

En esos días los espectáculos de “novedades”, que incluían deformaciones y toda clase de truculencias, fueron prohibidos por las autoridades y Merrick fue cedido a un empresario que pensaba realizar una gira por toda Europa con su nueva adquisición. Sin embargo, a los pocos meses de iniciada la “torneé” el gerente comprobó que las autoridades de Europa ponían los mismos problemas que las de Gran Bretaña a ese tipo de espectáculos. Por tanto, una noche robó a Merrick todos sus ahorros y lo abandonó a su suerte en algún lugar de Bruselas.
Joseph Merrick sin dinero, sin propiedades, con un aspecto que llamaba la atención, cuando no alarmaba, a todo ser viviente con el que se tropezaba, y con dificultades para hacerse entender por las deformidades que le atenazaban los labios, se encontraba sin amigos, solo frente al mundo. Al parecer logró vender algún objeto de valor que llevaba consigo para comprarse un pasaje de barco. Pero cierto capitán se negó a que subiera a bordo por el revuelo que podía causar entre los pasajeros. Parte del trayecto lo realizó en tren, oculto tras las cortinas de la ventanilla, lo que no siempre le hacía pasar inadvertido. Tras mil peripecias, hambriento y agotado llegó a la estación de tren de Londres, donde una muchedumbre le rodeó para comprobar qué era ese extraño ser. La policía ante el alboroto se acercó hasta Merrick quien agotado, desvanecido en un rincón de la estación, extendió una tarjeta a los policías. En el cartón arrugado los policías leyeron las señas del Hospital de Londres y del doctor Treves.

El enfermo Merrick fue traslado hasta el Hospital. Treves, saltándose las normas, lo instaló en una habitación para infecciosos. Allí recibió atenciones médicas y cuidados, se le protegió de las adversidades y, por fin, encontró algo parecido a un hogar. Tras unos artículos publicados en el Times por el director del hospital, donde se mencionaba su caso, llegaron donativos para Merrick tan generosos que le aseguraron el sustento de por vida. Unas habitaciones del sótano fueron reformadas y acomodadas al gusto de Merrick. Incluso los príncipes de Gales le visitaron, transformándolo en una auténtica leyenda y hasta en una moda en los círculos de la nobleza y la alta burguesía de la época. Por su parte, Treves descubrió que tras ese aspecto, que no podía expresar alegría o dolor por la crudeza de las malformaciones, se ocultaba un alma sensible, dotada de una gran inteligencia, con una curiosidad inmensa por el mundo, por la vida.
Gracias a una condesa que le ofreció su casa de campo Merrick pudo incluso disfrutar de unos días de asueto en plena naturaleza. Su felicidad y entusiasmo se revelan, mezclados con cierta inocencia, en las misivas que enviaba a su amigo el doctor Treves. Así mismo, Joseph Merrick adoraba la lectura, hasta el punto que lo que más agradecía de sus visitas era que le proporcionaran un buen libro que sumar a su biblioteca. El teatro también le impactó cuando al fin, gracias a la ayuda que le proporcionó una dama y los mismos monarcas, pudo asistir a una representación navideña.

Su enfermedad degeneró: su corazón sufría alteraciones, la cabeza le resultaba cada vez más pesada y su aspecto recordaba a un hombre de sesenta años, si bien tenía unos 27. Una mañana Joseph Merrik apareció muerto en su cama, sin aparentes señales de violencia. Según el doctor Treves el enorme peso de la cabeza termino por asfixiarle mientras dormía.
Esta historia hoy palpita con la misma intensidad que cuando los príncipes de Gales visitaron a Joseph Merrick en su habitación. Desde entonces se han realizado varias obras de teatro, musicales, una película (David Lynch, 1980), se le han dedicado infinidad libros, incluso se ha creado una asociación en homenaje a su memoria.

Se acaba de publicar en castellano La verdadera historia del hombre elefante (Turner, Madrid, 2008) de Michael Howell y Peter Ford. En sus interesantes páginas puede el lector encontrar algunos de los datos que hemos referido y muchos más. Pero me han sorprendido especialmente las referencias del prólogo en relación con la obsesión que muchos han sentido por la persona y la historia de Joseph Merrick. Por ejemplo, el caso de John Hincley, el joven que atentó contra el presidente Reagan en 1981, al que le encontraron poemas con frases como ésta: “Tal vez el hombre elefante entendería mi dilema”. El poeta norteamericano Kenneth Sherman publicó en 1983 Palabras para el Hombre Elefante. El compositor aficionado Michael Cavalli se gastó todos los ahorros de su vida en poner en escena su Poema Sinfónico, basado en el Hombre Elefante.
Por otra parte, en España Manuel Moros publicó el libro Seres Extraordinarios (Edaf, Madrid, 2003) donde dedicaba varias páginas a la historia y la descripción médica de Joseph Merrick. Al azar investigo y me encuentro con la compañía de Teatro Diplo que ha puesto en escena la versión de El Hombre Elefante de Bernard Pomerance en Puerto Rico. De Chile me llegan noticias de una performance titulada El Hombre Elefante (auto de fe).

Ni siquiera quien esto escribe ha podido deshacerse del influjo de Merrick y también ha publicado recientemente su visión teatral de El Hombre Elefante.

Hace unos días María Pilar Martínez Barca presentó, junto con un servidor, ese ya citado volumen titulado La verdadera historia del Hombre Elefante. Tras la proyección del film de David Lynch, María Pilar nos encandiló a todos con sus palabras, vertidas con sabiduría en relación con las dificultades que, a diario, todavía encuentran algunas personas: tanto en las barreras arquitectónicas, como en el trato con los semejantes. María Pilar nos trajo la noticia de un enfermo actual al que se le ha bautizado como “el hombre elefante chino”. Al parecer, tras varias operaciones, poco puede hacerse por él. Alguien le ha ofrecido que se exhiba en público, como si el ser humano ante ciertos estímulos repitiera sus errores.
Al final de la presentación se nos acercó un joven, el actor Jorge Andolz. Ha tenido el privilegio de experimentar en sus carnes al propio Merrick, puesto que lo ha interpretado en un montaje dirigido y adaptado por Jaume Belló. Él mismo, con cierto dibujo de satisfacción que desbordaba sus labios, afirmó: “2BTHEATRE es una compañía especializada en espectáculos de teatro en inglés para adolescentes. Se realizó una versión resumida de la historia, de unos cincuenta minutos de duración. Los actores éramos JORGE ANDOLZ (Joseph Merrick y su propietario del circo), DAVID GUARDIA (dr. Treves) y MERITXELL AIXALÀ (la señora Treves y la Reina). Como técnico de luz sonido y escenografía, ORIOL GRANELL. Hemos representado por casi toda España y el sur de Francia, y con bastante buena acogida (está mal que lo diga yo, pero el caso es que ha sido así).”

Después de los parabienes y la emoción, Jaume añadió: “En un colegio tuvimos que suspender la representación. Había una alumna que tenía una enfermedad similar a la de Merrick y los profesores temían que los alumnos se burlaran de ella”.

Por motivos como éste no he empleado en el título de este artículo el apelativo de “hombre elefante”, sino que, en su lugar, he preferido utilizar el verdadero nombre de este ser humano ejemplar: Joseph Merrick. Siempre puede aprenderse, aunque sea tarde.

La verdad sobre el manzano de Newton

Por todos es conocida esa leyenda que cuenta como fue una manzana, al caer de un árbol (sobre su cabeza, según algunas versiones), la que desencadenó en Sir Isaac Newton la inspiración que le llevaría a formular las leyes de la gravitación. Lo que nunca se ha dicho es que, en realidad, esto ocurrió en la isla de Mallorca. Las razones de que esta información jamás fuera revelada son obvias: los hijos de la Gran Bretaña no podían permitir que se supiera que tan transcendental acontecimiento ocurrió en un país que fue rival en aquella época. Pero la verdad es que, como cada año otros tantos millones de turistas, de los cuales un notable tanto por ciento son ingleses, Sir Isaac estaba veraneando en aquel entonces en la isla. Ese día estaba probablemente disfrutando de un plácido paseo por el campo, en una época en la que el uso del asfalto no estaba tan extendido como en nuestro tiempo. Era, como los son todos los veranos en estas tierras, un día caluroso y, como yo digo, el sol está para tomar la sombra así que Sir Isaac, que no era tonto y por tanto sabía lo que es bueno, no como la mayoría de sus compatriotas, se echó bajo el primer árbol acogedor que encontró para descansar un poco y disfrutar del canto de los pajarillos. Lo que ocurrió a partir de ahí ya os lo podéis imaginar.

Supongo que os preguntaréis cómo es que yo tengo conocimiento de estos hechos, cuando parece que han sido borrados por completo de las páginas de la historia. Os cuento: Sir Isaac, previendo lo que ocurriría, se encargó de redactar un manuscrito que firmó y selló, para enterrarlo envuelto en el mejor cuero dentro de un cofre lleno de sal, a varios metros bajo las raíces del manzano. Estoy seguro de que hubiera sido todo un espectáculo ver a tan distinguida eminencia cavando y cavando. Siglos después, cuando se fundó la Universidad de las Islas Baleares, en la misma finca donde mucho antes había tenido lugar tan singular historia, se halló el documento allí donde había permanecido durante tanto tiempo, al lado de un árbol anciano y casi muerto. Así fue como se construyó la facultad de ciencias de la UIB, alrededor del aquel testigo de celulosa y lignina, que quedó situado en un lugar tal que parecía dar la bienvenida a todos los estudiantes de primer curso de física.

El manuscrito fue oculto en lugar seguro dentro del propio edificio, pero no lo bastante para mis curiosos ojos. Un día, buscando un despacho que no acertaba a encontrar, hallé perdida en una compleja red de pasillos una biblioteca con una entrada casi invisible donde, redactada con bella caligrafía en el mejor papel, estaba la vieja escritura, protegida por un vidrio blindado y un marco de titanio. Pude verla sobre una mesa, al lado de un ordenador en el cual alguien se había encargado de transcribir la mayor parte, traduciéndola en el proceso y haciéndomela legible. También había unos archivos con el nombre de top secret que copié sin demora en un disco que llevaba en la mochila, junto al histórico texto de Sir Isaac, antes de que llegara la persona que posiblemente había salido para volver al poco tiempo, tal vez con un café en la mano. En esos archivos es donde pude averiguar el resto de la historia, que cuento a continuación.

A lo largo de los años y a espaldas de la administración se excavaron kilómetros de galerías que conectan decenas de plantas subterráneas llenas de laboratorios prohibidos donde se llevan a cabo investigaciones secretas, en los que se estudian restos de ovnis accidentados y se contacta a través de portales dimensionales con lejanas civilizaciones extraterrestres; todo bajo los pies de los universitarios, ajenos a ese complejo mundo al cual sólo algunos elegidos de entre todos ellos accederán algún día. Materiales peligrosos bullen en las cazuelas de esas cocinas ocultas, substancias tóxicas, infecciosas o radiactivas confinadas bajo toneladas de blindaje. No obstante, nada es perfecto, y los fallos existen. No sé bien la fecha, pero fue hace ya mucho tiempo, cuando una tremenda fuga de gases de nombre impronunciable sumió la facultad en el completo caos. Quien investigue sobre ello, paseándose por las hemerotecas más completas, podrá deducir que cualquier información relacionada con aquel episodio de la historia de la universidad ha sido borrada, y sólo algún anciano profesor recuerda el hedor de aquellos vapores irrespirables que le dotaron de superpoderes. Algún profesor y el viejo manzano de Newton, si poseyera memoria. Y si algún día os acercáis por allí y visitáis a tan honorable habitante de la isla, casi podréis sentir que os cuenta toda la historia, a través de sus verdes hojas perennes y sus frutos mutados por los efectos del desastre, con forma y color, incluso sabor, diría yo, de limón.

Material genético hallado en meteorito

21-junio-2008 · Imprimir este artículo

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Parte del material genetico vendría de las estrellas:Un nuevo estudio parece confirmar que un importante componente de primitivo material genético, que ha sido encontrado en fragmentos de meteoritos que cayeron en Australia en 1969, sería de origen extraterrestre.

Los científicos, de Europa y EE.UU, dicen que su investigación, a ser publicada el 15 de junio en Earth and Planetary Science Letters, provee evidencia de que parte del material para la formación de las primeras moléculas de ADN y ARN habría provenido del espacio.

Los materiales encontrados incluyen las moléculas de uracilo y xantina, precursoras de las moléculas que forman el ácido desoxiribonucleico y ácido ribonucleico, conocidas como nucleobases o bases nitrogenadas .

El equipo descubrió las moléculas en fragmentos de roca del meteorito Murchinson que se estrelló en Australia en 1969.

Los científicos realizaron pruebas sobre el material para determinar si las moléculas provinieron del sistema solar o si fueron resultado de la contaminación cuando el meteorito se impactó en la Tierra.

Los análisis mostraron que las nucleobases contienen una forma pesada de carbono que sólo pudo haberse formado en el espacio, ya que en la Tierra se forman con una variedad más ligera de carbono.

Los autores, Dr. Zita Martins y Prof. Mark Sephton, del Imperial College, dicen que la investigación puede ser otra pieza de evidencia de la evolución de la vida temprana en nuestro planeta.

Hace 3.8 a 4.5 mil millones de años, grandes cantidades de rocas similares al meteorito Murchinson, llovieron sobre la Tierra cuando la vida primitiva se estaba formando. El pesado bombardeo habría dejado una gran cantidad de material en la superficie de planetas como la Tierra y Marte.

No es la primera vez que se realizan afirmaciones como esta . De hecho, tampoco es la primera vez que se anuncian descubrimientos similares al estudiar fragmentos de este mismo meteorito. El problema parece radicar siempre en poder discernir con certeza si el material encontrado se originó ciertamente fuera de nuestro planeta o si se trata de material que llegó a los fragmentos luego de su llegada a la Tierra, por contaminación.

La hipótesis de la panspermia sugiere que la vida en la Tierra se habría formado gracias a la intervención de material ("semillas") que existen en el espacio y que habrían llegado a bordo de cometas.

Erótica Lidia

Comenta Harry Frankfurt en su pequeño libro “On bullshit”, una anécdota sobre Wittgenstein que solía contar Fania Pascal.

Me habían operado de amígalas y me encontraba en el Evelyn Nursing Home sintiendo pena de mi misma. Wittgenstein vino a visitarme. Yo le dije con voz ronca “Me siento como un perro al que acaban de atropellar”. Él se disgustó: “Tú no sabes cómo se siente un perro recién atropellado”.

Aunque me gusta pensar que tengo más habilidades sociales que Wittgenstein, también se me frunce el ceño con los que rechazan la Fiesta de los Toros poniéndose en el pellejo del animal. Es, en la mejor tradición analítica, un sinsentido como un Catedral.

Una de las cosas que con más ahínco he defendido en los púlpitos filosóficos es la necesidad de enterrar la razón y empezar a usar la inteligencia. Usando la Razón, Peter Singer extiende el principio utilitario de la “minimización del sufrimiento” a los animales; y denuncia el especismo. ¿Qué más da que los supuestos derechos de los animales sean un camelo? Lo que decía, necesitamos menos luces y más linternas.

Y es que la noche se está cerrando mucho; el mundo se está escribiendo con la caligrafía de Marco Aurelio: inventando un planeta de paja y gobernándolo “a placer”. Por eso, estoy convencido, molestan tanto los toros.

Gracias a Lewis Carroll sabemos que todo se puede resolver hablando, de común acuerdo; y que el ser humano es de natural bueno, bonito y bastante económico. Y por eso la tauromaquia es escupir en la cara de la España posmoderna y bienpensante; porque la lidia tiene un algo extraño, hipnótico. Un algo que nos aleja del ideal del buen samaritano y nos devuelve un yo distinto; un algo atractivo, seductor: erótico.

Como la muerte bellísima susurrando en nuestro oído, empujándonos a vivir más cerca, cerquísima del precipicio. Como las pulsiones que nos alejan del beso de Thánatos y nos condenan al sexo de las Keres. Como la mirada oscura que se te desnuda al fondo de la barra y suspira por cabalgar en los lomos del alba.

Sería absurdo huir de la lidia. Porque la lidia es el hombre, su verdadera naturaleza: la lidia es el deseo; deseo de sangre, de honor y de gloria. El deseo de transcendencia que nos ha legado todo lo digno de ser llamado humano.

Summer Show

La sede madrileña de la galería Marlborough celebra el fin de temporada con una colectiva que reúne parte de la obra gráfica pero también de pintura y escultura del grupo de artistas habituales de la galería. Se trata de Photo Summer Show que se inaugura el 26 de junio a las 19 hs.

La exposición permanecerá abierta hasta el 6 de septiembre, con la excepción de agosto que estará cerrado. Se verán obras de Alfonso Alabacete, Juan José Aquerreta, Martín Chirino, Rafael Cidoncha, Alberto Corazón, Juan Correa, Alejandro Corujeira, Carlos Franco, Manuel Franquelo, Juan Genovés, Luis Gordillo, Kcho, Abraham Lacalle, Francisco Leiro, Blanca Muñoz, Lucio Muñoz, Juan Navarro Baldewed, Pelayo Ortega, Daniel Quintero, Josep Maria Riera I Aragó, David Rodríguez Caballero, Sergio Sanz, Manolo Valdés y Darío Villalba.

No te salves

"no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo"
Del poema "No te salves" de Mario Benedetti

Mi hermana, la que vive en París, ganó el sorteo que hace todos los miércoles el Sr. Jodorowsky , una especie de Mago-tarotista y escribidor de libros –y que conste en este escrito, que este hombre me cae muy bien-. La probidad del Mago- tarotista es admirable dado que entre cientos de personas desconsoladas que acuden a la cita de los miércoles, sólo pocos tienen la suerte de que éste les tire las cartas gratis . Jodorowsky considera que él tiene que dar gratuitamente lo que recibe del mismo modo -será solo el tarot de los miércoles porque su libro "La Danza de la Realidad" me costó un huevo, a mí y los miles de desconsolados que lo hemos comprado-. Pero a lo que voy: mi hermana, apenas salió sorteada me llamó entusiasmada para contarme de su azar y entonces le pedí que preguntase por mi futuro, que en este momento era como un pantano dentro de un banco de niebla. Jodorowsky le dijo algo así como "su hermana debe encontrar la espiritualidad". (¿?) Pasaron unos meses sin que yo encontrase (la) nada, cuando un amigo italiano fue a ver a una monja extática afectada de estigmas que vive entre las buenas obras y las montañas del Abruzzo (una especie de Padre Pío en femenino). Le pedí a mi amigo que le mostrara a la monja una foto mía, dado que mi futuro de pantano se había transformado en arenas movedizas -y siempre en medio de un banco de niebla-. Cuando la monja miró mi fotografía dijo "ésta chica tiene que encontrar la paz interior". (¿?). Ahora dos preguntas existenciales invaden intrínsecamente mi ser: ¿quién no tiene que encontrar la paz interior o la espiritualidad, a parte de Budha? Budha murió hace muchos años. Y la segunda pregunta es aún más abisal ¿Cómo carajo se encuentra eso? ¿Tal vez entre las montañas del Abbruzzo?. Decir lo que dijeron estos iluminados y no decir nada, para mí, es algo parecido. No hay que estudiar muchos años de Tarot o de Religión -o de "Educación para la Ciudadanía"- para decir "debes encontrar tu paz".

Jodorowski también me recomendó leer/visitar en España a un tal Alejandro Rovira. Me bastó leer la sinopsis de uno de sus libros –normalmente estos hombres felices son escritores prolíficos- "La brújula interior", que dice : "se abre a los ojos del lector una nueva perspectiva para entender la vida" (…) "para comprender mejor lo que significa una existencia autónoma y feliz". ¡Tuve que nacer en este siglo para que Alejandro Rovira me diga cómo entender la vida! y estoy feliz por ello. Pero lo más preocupante es la sinopsis de su otro libro " La Buena Suerte": "Hace mucho tiempo, en un reino lejano, Merlín convocó a todos los caballeros del reino y les dijo: «en siete noches, el Trébol Mágico de las Cuatro Hojas, el trébol que proporciona suerte ilimitada al que lo posee, nacerá en algún lugar del bosque encantado». ¿Quién aceptará el reto de ir al Bosque Encantado en búsqueda del Trébol Mágico?. Con esta frase comienza la leyenda de La Buena Suerte, un libro inspirador y extraordinariamente positivo: una fábula mediante la cual se desvelan las claves de la Buena Suerte y la prosperidad tanto para la vida como para los negocios". Las historias de estos prolíficos son la síntesis del "Pensamiento Mágico" una teoría a caballo entre el pensamiento Alicia en el País de la Maravillas (Gustavo Bueno) y el Sueño Americano . Estos chamanes, iniciadores del camino hacia la felicidad también dan muchas charlas a directivos de empresas y piensan también en términos económicos -un reciente autor americano saca a la luz la teoría de que todo lo que hacemos y pensamos es en términos económicos-…

Los libros de autoayuda pululan por las librerías, Paolo Cohello –cuya sintaxis deja mucho que desear- es multimillonario gracias a sus caminos de Santiago y sus alquimias varias y es uno de los escritores más leídos. Para más inri e irritación hace unos días encuentro en mi pantalla de televisión al psicólogo argentino Jorge Bucay , al que le hacían una "comprometida" entrevista. ¡Va de retro Satanás! El periodista estaba fascinado con sus imbecilidades, y encima termina la entrevista -a pedido del entrevistador- contando una parábola -¡Por Dios Nooo!-. La moraleja de la mala-parábola era "no te olvides nunca de donde vienes"; mi moraleja, en cambio, es más real -aunque ningún periodista me lo pregunte-: "No te preocupes por recordar de donde vienes porque si te olvidas te lo van a hacer recordar, y con mala leche".

Es cierto que nuestras sociedades son bastante infelices –y por eso prosperan chamanes de los buenos y de los malos- que en las sociedades más desarrolladas es donde más suicidios hay y viceversa, que en un futuro no muy lejano además de evaluar los índices de desarrollo de un país se evaluarán los índices de felicidad, ya que la enfermedad por depresión cuesta mucho a la producción y a la seguridad social, sobre todo en "términos económicos", y que la profecía de la película Brazil está a punto de cumplirse –si no se ha cumplido aún-. Pero también es cierto que a pesar de todo nuestro desarrollo humano aún no conseguimos tener un "modelo" de felicidad (a pesar del Eclesiasités, de Schopenhauer y de siglos de filosofía). Actualmente nuestro consciente colectivo y tal vez nuestro inconsciente reconoce sólo el modelo del "vencedor" (el winner ) que es aquel que tiene éxito en todo lo que hace o toca y sobre todo al que le va bien económicamente, cosa que es bastante irreal, porque al menos a mí y a la gente que me rodea todos nos llevamos cada palo… Pero Cervantes, Van Gogh, Machiavelli, Carvaggio y otros cientos de "grandes" que hoy reverenciamos murieron en la absoluta pobreza y exclusión social. Vivimos en una enorme y constante contradicción, entre el exceso y la austeridad como modelo de felicidad. Pero el Winner es siempre feliz, y justamente el triunfador se ajusta también a este tipo de chamanes que nos venden la felicidad,que venden millones de libros que se traducen en cientos de idiomas. Nuestros triunfadores dan charlas, conferencias, se pasan de radio en televisión y de avión en avión para comunicar al mundo entero como todos tenemos que encontrar la espiritualidad y nuestra paz interior… Me pregunto ¿qué pasaría si todos siguiésemos sus sabios consejos y encontrasemos esa paz y felicidad tan añorada? Entonces todos nos cruzaríamos en los aeropuestos porque todos iríamos a dar conferencias subvencionadas y charlas sobre el camino –de Santiago- a seguir, y todos nos daríamos consejos los unos a los otros y cada uno de nosotros tendría un libro a la venta sobre el camino de la felicidad o sobre como conseguir la fortuna. En ese caso me haría panglossiana y declararía a modo de disidencia que éste es "el mejor de los mundos posibles" (Leibniz dixit ) aunque sea una mierda y luego confesaría en mi taciturna soledad y tal vez in vino veritas , que sigo sin encontrar ni mi paz, ni mi espiritualidad.

Algunos apuntes sobre estética y rock

10-junio-2008 · Imprimir este artículo

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Los avances técnicos fueron desplazando la música desde el teatro, o las salas de conciertos, a los hogares. Se podría decir que se trasladó el evento musical a un ámbito de mayor exclusividad, la familia. Con la invención del gramófono la música es sacada de su ámbito, hasta ese momento, y es trasladada a un ámbito mas íntimo a los hogares burgueses del XIX. Tocadiscos portátiles, radios, radio-grabadores, la televisión, MP3, teléfonos celulares, etc … En la actualidad la música sale a la calle con nosotros y abandona la intimidad familiar, donde aún en su exclusividad implicaba una experiencia común, “familiar” de la misma. Ahora la experiencia es solo personal.

En las calles las canciones son intervenidas por el entorno, por sonidos “extra-musicales”, por bocinas de autos, gente trabajando, choques, voces y ruidos, alarmas, etc. La canción muta espontáneamente ante la irrupción de lo exterior, asimilándolo y expulsándolo en disonancia y melodía. El receptor ve como en la ciudad la realidad se agita y se convierte en escenario de películas mudas musicalizadas por él mismo.

Ahora bien, mas allá de esta cualidad experimental, que siempre está en referencia con el receptor, no sólo se modifica el ámbito, lo que Adorno llama “el lugar social” de la música. El avance de los formatos, cada vez mas móviles y cómodos, modifica, a su vez, la experiencia misma de escuchar música, modifica las sensibilidades, las sensaciones, de quién escucha … Los desarrollos técnicos, los nuevos modos de producción y de distribución de las obras (especialmente en lo referente al rock y a la música popular) los formatos que las contienen, actúan como condiciones de posibilidad de la experiencia estética en la época de su producción, condicionando tanto las posibilidades de las obras, como los horizontes de su recepción, determinando tanto la actividad artística como la recepción de la misma.

La sensibilidad de una época determina, a su vez, la belleza de la época. La Belleza ha dejado de ser un concepto que esté íntimamente ligado al del arte, como algo inmanente a la obra de arte. Las distintas sensibilidades marcan los distintos sentidos de lo bello. En la historia se reeditan rasgos de ella con nuevas significaciones, se vuelven a significar en otro marcos de referencias, pero no se vuelve a la “antigua” sensación de lo que fue bello. Eso está perdido en tanto material de la sensibilidad, aunque, siempre se puede acceder a él conceptualmente, pero en cualquier tipo de aproximación que hagamos al concepto de belleza siempre hay un plus que excede al mero concepto. Los modos de producción ultra-modernos y la masificación de las obras por influencia y disposición de los mass medias, no sólo condicionan las producciones artísticas, sino que también condicionan los modos de recepcionarlas, de digerirlas. “Las obras son subjetivas -como sostiene Rossellini-se vuelven objetivas después cuando sus destinatarios se dejan envolver por ellas…” En este aggiornamiento sensitivo del público por la obra y la revitalización de esta última por su recepción son el campo donde se despliega para quedar condicionado, epocalmente, el concepto de belleza.

Pero, entonces, cuáles son la fuerzas, los valores o criterios, que juegan en el momento de la creación artística? – La cultura se filtra, es lo otro a expresar… es un contrincante en el duelo baudeleriano. La cultura funciona como el límite a rebasar. Cuando las expresiones artísticas, por ejemplo el rock, se convierten en un look, quedan fuera de plano las intenciones de vulnerar las determinaciones culturales, es decir quedan fuera de plano el momento de crítica de contra cultura, de desenmascarar lo que el orden oculta. La psicodélia, el punk, el tecno-pop, y el rock industrial se plantearon esa intención de descomponer la distancia entre lo real y lo dado, donde lo dado se presenta como realidad totalizada y cristalizada, tanto en el plano de lo compositivo y experimental, como en el afán de expansión (1) de los 60’s, y en el giro de instrumentación en el pop de sintetizadores del primer Depeche Mode, Krafwerk, Ultra vox o el Suicide de Alan Vega.

Pero, qué significa que el rock se convirtió en un look?… Una de las acepciones de look es parecer. Semejarse a algo en realidad distinto, pues nadie quiere o puede asemejarse a algo que ya es, pues esto resultaría siempre una tarea inconclusa. Entonces, cuando la actividad artística se convierte en look aparece ante nosotros un vacío en los cimientos mismo de la actividad, desde la intención inicial de actuar en arte. La pregunta sería: Por qué tener una banda de Rock?… Con este vaciamiento de contenido, tanto artístico como estético. El rock ha firmado su capitulación… no sólo en lo referente a los medios de su producción, sino también a la intención utópica que lo determinó en sus momentos mas álgidos. La pregunta se repite ¿es lo mismo hacer rock en el XXI que en el final caótico y decadente del XX, donde se caía a pedazos las frágil máscara de una moral pacata y obsoleta , y donde los jóvenes reclamaban un canal de expresión, un lugar en la sociedad, etc… ?

Esta posición de vacío, de carencia de referencia, este intimismo insulso y pasatista, está acompañado por una desidia generacional, de poca inquietud y conformismo. En realidad lo que se ha quebrado es la relación con el exterior (a lo musical) … hoy no hay tensión entre los fantasmas interiores y la realidad … entre el ser y el parecer, basta con que se parezca, con que compremos equipos viejos y usemos jopos, que creamos que hacer rock es lo mismo que hacer cualquier otra cosa y en cualquier contexto.

¿Está justificada la existencia del rock, hoy, como expresión artística ? ¿tiene derecho a existir tal expresión ? Junto con las utopías que cayeron también cayó el rock como manifestación de esas mismas utopías … y no hay salida, ni referencia, no hay nada por fuera del look y la simulación …

“Sod the music”, said the man in the suit,
“I understand profit and without that, its no use.
Why don’t you away and write commercial songs,
Come back in three years, that shouldn’t be too long…”

1. Concepto que está implícito en el mismo nombre de psicodélia.

Los miniminis

Un niño con una piedra en su mano es algo que puedes ver cualquier día ya que niños hay muchos y piedras a montones y tal vez no te parezca demasiado interesante hablarte sobre ello pero es que hay muchas cosas que ignoras y que estás a punto de descubrir.

El niño paseaba pensando en sus cosas sin reparar mucho en la piedra que llevaba consigo y en un momento dado lanzó la piedra al aire con la intención de volverla a coger al vuelo. Ni el niño ni nadie sabía ni podía saber que la superficie de la piedra que ahora volaba estaba habitada por unos seres extremadamente diminutos llamados los “miniminis” y que tenían una vida cortísima ya que cada décima de segundo abarcaba a unas 20 generaciones de miniminis. A pesar de que pueda parecer una vida muy corta los miniminis no se quejaban y les daba tiempo para hacer muchas cosas o, como ellos decían, les daba miinitiempo para hacer muchas minicosas.

Mientras la piedra subía los miniminis iban evolucionando y tomando conciencia de la realidad de su miniuniverso. Sabían perfectamente que su miniplaneta se movía hacia arriba y para que todos los miniminis entendieran de qué iba eso de moverse en el miniespacio los miniminis científicos escribieron la “Ley Ascendente” que decía: “Todo lo que sube, sigue subiendo” y la “Ley de miniexpansión del miniuniverso” que rezaba: “El miniuniverso se miniexpande” como seguramente habrás adivinado.

Pero tú y yo sabemos que los miniminis tenían un concepto no muy acertado de las cosas y ellos mismos se dieron cuenta cuando la piedra que les servía de hogar empezó a bajar.

Las cosas comenzaron a cambiar en la miniconciencia colectiva de los miniminis ya que para ellos supuso un cambio importante, tanto que los miniminis científicos tuvieron que revisar las leyes que habían escrito sus antepasados hace, pare ellos, muchísimo minitiempo. La “Ley Ascendente” se retocó según las nuevas observaciones pasando a decír que “Todo lo que sube sigue subiendo excepto cuando baja” y la “Ley de miniexpansión del miniuniverso” también fué modificada para quedar así: “El miniuniverso se miniexpande o se minicontrae”

Entre los miniminis había diversos grados de preocupación sobre el tema. No se preguntaban ni quiénes eran ni de dónde venían ya que eso lo tenían claro: eran los miniminis y venían “de arriba”. Lo que sí se debatía, a veces en charlas informales, a veces con verdadera pasíon era el “adónde iban”.

¡Adónde iban! Tú los sabes bien: iban derechitos a estrellarse contra el suelo a menos que el niño del que quizás ya te has olvidado atrapara la piedra con sus manos.

Y los miniminis científicos fueron de los primeros en darse cuenta de lo que les esperaba: la extinción de la especie por minicatástrofe minicósmica. Allá “abajo” había un enorme pedazo de… bueno, de lo que fuera aquello, contra el que iban a chocar si no lo impedía o un milagro o que volvieran a ascender tal y como tenían constancia por antiguos tratados que sucedía en épocas para ellos casi prehistóricas.

El resto de los miniminis tenía que saberlo y para darles la noticia convocaron a los representantes de los miniminis del mininorte, minisur, minieste y minioeste.

A decir verdad la reunión fue bastante breve incluso para lo que entienden por breve los miniminis: -¿Para cúando se espera que nos demos la minitorta? -dijo uno de los representantes.

- Según nuestros minicálculos para dentro de medio segundo -contestó el científico más anciano.

Los representantes de los miniminis al oir eso estallaron en carcajadas y uno de ellos pudo sobreponerse un miniinstante para espetar algo así como que para entonces los tataranietos de sus tataranietos haría centésimas y centésimas de segundo que estarían muertos. Incluso a alguno de los científicos le dio la risa al darse cuenta de que la cosa iba demasiado para largo como para tomarla tan en serio.

La reunión terminó así más o menos pero la cosa, aunque lejana, estaba clara: el destino de los miniminis era desaparecer salvo que, como ya he dicho, o un milagro o volver a ascender de forma natural lo evitara.

Los representantes informaron a los miniminis de toda la piedra y al principio las mismas carcajadas oídas en la reunión antes narrada se reprodujeron por los cuatro minipuntos cardinales pero el minitiempo fue pasando y la actitud de los miniminis respecto a su destino fue cambiando. Primero una cierta preocupación, luego vino la incertidumbre y con ella el desasosiego pero al final vino lo peor: la histeria.

Los representantes de los miniminis celebraron una asamblea para encontrar remedio a lo que se les venía encima y llegaron a la conclusión de que todo era cuestión de peso: si se conseguía que su miniplaneta pesara menos seguramente su miniplaneta caería más lentamente e incluso podría flotar en un punto fijo.

A pesar de que estaban de acuerdo en la causa no lo estaban en el remedio. Los miniminis del mininorte y los del minisur dijeron: “¡Pesamos demasiado!” y unos se pusieron a dieta mientras que los otros implantaron un férreo control de natalidad a fin de paliar los efectos de lo que unos llamaron “engordamiento miniglobal” y otros “superminipoblación”. Los miniminis del minieste y los del minioeste, en cambio, dijeron: “¡Pesáis demasiado!” y se declararon la guerra y se invadieron mutuamente para acabar con la amenaza que suponía la existencia de los otros para la suya propia.

Al final el niño atrapó la piedra con sus manos o tal vez la dejó caer, la verdad es que no lo sé pero para los miniminis no supuso diferencia ya que para ese momento no quedaba ni uno en toda la superficie de lo que fue su miniplaneta. El hambre provocada por las dietas, la tristeza y la natural desaparición paulatina de los miniminis sujetos al control de natalidad y la guerra extinguieron a todos los miniminis aunque podría decirse que se lo tomaron bastante bien ya que unos y otros murieron con la total convicción de ser dueños de su minidestino.

La historia, maestra de la hispánica ignorancia

La historia es maestra de los necios. Pero esto ya se ha dicho. Sin embargo, conviene repetirlo, porque las verdades, por el hecho justo de serlo, necesitan frecuentarse cada cierto tiempo para que no se conviertan en espuma devorada por el mar corruptor del tiempo.

Pues sí, la historia es maestra de los necios, y esto se cumple al milímetro en el tratamiento que en España se ha hecho de la historia a lo largo de los años –qué digo años, siglos… Pero no se preocupen, amigos míos, porque ahora los historiadores, esas almas de butaca caliente y dedos ágiles, nos van a sacar del atolladero… ¿Acaso el historiador influye en la opinión que tienen los ciudadanos sobre su propio tiempo pasado? En absoluto. Es más, ni siquiera los historiadores serios intervienen, con su saber crítico y objetivo, en la redacción de los libros de texto que nuestros jóvenes estudian, con ese celo que ponen siempre en todo cuanto seduzca a su pasividad de no hacer nada, excepto respirar y la digestión…

Por eso, en España, desde casi siempre, la historia no ha servido más que para lanzarse muertos unos a otros, para lanzarse reproches… La historia, en manos de los españoles, no es más que otra arma para atacar al otro –no es casi nunca la comprensión de un tiempo mutuo ya pasado, sino que es ordinariamente el cajón de sastre donde todos quieren rescatar culpas que activen los resentimientos de los vivos contra los vivos.

Cuando preparaba los materiales para mi primer libro, Las indecisiones del primer liberalismo español, me di cuenta de que el destino de Juan Sempere y Guarinos (intelectual liberal conservador al que he dedicado años de trabajo) era el destino funesto de cualquier español que se alzara en el presente como un enemigo de la historia de España. Pues bien: yo, con Juan Sempere y Guarinos, me declaro enemigo de la historia de España, porque es de este modo como marco mis distancias críticas con el pasado de una nación a la que, inevitablemente, amo. Amo España; desprecio su historia, rezongo contra su presente y anhelo su futuro. La tercera España, la verdadera tercera España, es la que funda su legitimidad en el presente, antihistoricista, la que considera, como Sempere, que el pasado no puede facilitarnos el camino, sino antes al contrario, sólo nos lo entorpecerá, porque en España el pasado es a menudo el principal obstáculo para el presente. No se trata de olvidar el pasado. En absoluto. Lo importante es que deje de ser una herramienta de odio y distancia, para que nuestra mirada sobre el tiempo anterior sea la sosegada constatación de que el pasado no puede ayudarnos, porque no es ejemplar. Como aquel Sempere, yo me considero hijo de la ilustración preliberal más antihistoricista. Por eso amo España, por su historia inejemplar, a la que trato de conocer, pero de la que no espero nada para mi presente –nuestro presente.

Dicho queda.

Del mismo autor sobre España:

Mentira e historia (Una lección de Sempere y Guarinos sobre lo histórico)
La II república de los irresponsables (De las chocheces históricas)
España: primer país postmoderno. (Reflexiones sobre la “política débil”)
España: primer país postmoderno. (Terror y culpa)
España: primer país postmoderno. (Románticos y postmodernos)

Bloguers que me inspiran al pensar la España actual:

Políticamente acorrecto
Noches confusas en el siglo XXI
Y sin embargo se mueve

Palmarés de lesa cinefilia

Como en el dicho bíblico, la última será la primera en algún reino cinéfilo-celestial. Porque lo que es aquí, en la vulgar y cainita Tierra… Night and day de Hong Sangsoo se proyectó la última, como guinda de la tarta festivalera y quizá como reclamo a los miembros del Jurado. Se supone que al tenerla más fresca su impacto borraría todo lo visto hasta ahora. Pero los prejuicios son duros de roer y la rohmeriana romería de un pintor coreano muerto de hambre por los museos, cafés, barcos y apartamentos de París, salpicado de encuentros amorosos con coreanas del sur y pulsos con coreanos del norte ha sido ignorada absolutamente. No se ha proyectado comercialmente ninguna película del director coreano en España, aunque se van a editar próximamente sus películas en dvd, y los 20.000 euros de premio a la distribución sin duda que habrían ayudado a que Night and day sí lo hubiera hecho, ya que tanto la ciudad francesa como la voz en off la dotan de un carácter más amable para el espectador alternativo (o “no alineado”, “no alienado”, etc.)

De Flower in the pocket, del chino-malayo Liew Seng Tat ya escribí la ocasión anterior, pero en esta segunda etapa del Festival se ha proyectado la otra película que sobresalía por su atrevimiento formal, Tirador de Brillante Mendoza, una variación filipina de la Ciudad de Dios de Fernando Meirelles pero dura y difícil, sin el sesgo videoclipero de la brasileña.

Por el contrario, el jurado ha decidido premiar a películas tramposas conceptualmente, rutinarias formalmente y que corrompen el espíritu de la vanguardia cinematográfica, aquella que está a la búsqueda de nuevos horizontes expresivos. La gran triunfadora Jogo da Cena del brasileño Eduardo Countinho insiste en la fácil moda de los últimos tiempos de juguetear con la distinción entre ficción y documental. A la confusión semántica y epistemológica con la que la mayor parte de los cineastas últimamente se apuntan al carro del engaño al espectador, de una manera artera y facilona, Coutinho además añade dosis masivas de chantaje emocional con el relato en primera persona de grandes dramas protagonizados por mujeres y “basados en hechos reales”. La relación de confianza es básica en las relaciones sociales, de lo que se aprovechan los mentirosos, los estafadores, los falsificadores y, en general, todos aquellos que confunden “ser un listo” con ser listo.

Si la película brasileña es una buena muestra de demagogia moralizante, la Alhambra de Plata ha recaído en Frozen, de Shivajee Chandrabhushan, una película india que hace del preciosismo fotográfico y el tráfico de ideología de dominical sus principales fuerzas. Como si se tratase de un anuncio onegero de Sting o Bono todos los topicazos de la fotografía en blanco y negro y los ripios de la vida natural amenazada por la tecnología capitalista y el militarismo demoníaco encuentran eco.

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