Generación Tapón

Está por escribir la crónica de una generación invisible, la mía, que supuestamente era la más y mejor preparada de la historia de España y que se quedó por el camino con un sueldo mileurista y pagando una hipoteca. Pero para comprender tantas cosas hay que regresar al momento en que la España que ahora es quedó establecida. Lo contó Pepe Ribas, fundador de la mítica revista Ajoblanco en “Los setenta a destajo”. El libro es una crónica del nacimiento de la revista en los años finales del franquismo, siendo un retrato muy detallado y personal de lo que fue la oposición al régimen y la contracultura en Barcelona en particular y en España en general.

No sé cuántos lectores del libro han hecho la misma lectura que yo. Quizás mi desconocimiento de dónde estaba cada cual en aquella época sea la razón de mi sorpresa al ver desfilar por el libro a personajes ahora familiares en su juventud. Desde futuros ministros de cultura a artistas que ahora copan los suplementos culturales de los diarios de tirada nacional. Una élite política, intelectual y cultural que en aquella época pertenecía a alguna secta política del marxismo-leninismo y hoy está respaldada por grupos multimedia, partidos políticos y solventes fundaciones culturales. Sospechaba Pepe Ribas, ya por aquel entonces, que muchos de aquellos aspirantes a líderes revolucionarios aspiraban más a ser líderes que a ser revolucionarios.

Para alguien que alcanzó su madurez política durante la segunda época de la revista Ajoblanco, eran los tiempos del felipismo, que se discutiera tan acalorada y vehemente en los años setenta sobre una revolución que nunca se produjo queda a medio camino entre lo cómico y lo trágico. Que aquella futura élite soltara como lastre principios y valores en su ascenso social se ha relacionado normalmente con el reparto de cargos y prebendas que hiciera el gobierno socialista y sus medios de comunicación aliados en los años ochenta. Pero leyendo a Pepe Ribas uno intuye que la mutación empezó realmente tiempo atrás.

Con la llegada a España del pluralismo político y el fin de la censura se abrieron las puertas a una renovación de las élites políticas, intelectuales y culturales en el que había vacantes libres de sobra para los miembros de una generación en la que estudiar en la universidad, hablar idiomas y viajar al extranjero no estaba al alcance de cualquiera. Fue una generación que se encontró con un régimen nuevo en el que estaba todo por hacer y los espacios estaban por ocupar. Y resulta que buena parte de la élite de aquella generación no sólo se forjó en una época concreta sino que todos se conocían de forma directa o indirecta. Con los personajes que desfilan por el libro uno podría dibujar un mapa de redes y emular el juego que relaciona a los actores de Hollywood con Kevin Bacon. Y descubrir entonces la escasa separación de los personajes de una generación que ya estaba allí entonces y que ahí sigue bloqueándonos el paso.

La Comunidad y el audiovisual

Desde que a finales de 1994 hicieran su aparición en escena proyectos como el mítico FileRoom de Antoni Muntadas, lo que parece innegable en Internet es la idea de comunidad. La Comunidad –que aquí escribimos conscientemente con mayúscula- se erige como protagonista indiscutible de la nueva era de Internet. La web 2.0 (1), plantea una nueva manera de entender la sociedad de la información cuya verdadera esencia no reside en el acceso a la información, sino en el intercambio de ésta.

El fenómeno blog y el wiki, las folksonomías (categorización social mediante etiquetas que insertan los usuarios) son las claves de los sites revolucionarios del 2007 como YouTube, technorati o del.ici.ous. El cambio del lenguaje HTML al XML ha permitido la separación del contenido de la forma, lo que posibilita la reutilización de datos. El usuario se convierte al mismo tiempo en productor y consumidor de la información, lo que algunos se refieren como prosumers. Gente y máquinas interconectadas entre sí, un colectivo humano-máquina cuya interacción marca lo diferencial de un escenario emergente cuyo bastión es la comunicación.

El desarrollo y la popularización de la banda ancha/ADSL han originado la irrupción y explosión del audiovisual en Internet. El fenómeno YouTube, un website que permite al usuario subir vídeos a la red, sintetiza la idea de comunidad aplicada al ámbito audiovisual. La explosión del audiovisual en Internet abre una nueva línea abierta de experimentación para los artistas, tanto como plataforma distributiva, como creativa. El fenómeno se ha extendido como la pólvora y ha propiciado la aparición de proyectos experimentales como Show your art to the world! de la Saatchi Gallery, que tal y como reza su slogan, permite mostrar tu arte al mundo. Lo interesante de este proyecto es que la Saatchi Gallery abre un canal directo de comunicación entre el espectador y el artista.

Los artistas también están explorando las posibilidades de plataformas como Second Life como modo de distribución alternativa. Lynn Hersmann eligió el complejo artístico de NEWare Island en Second Life para el estreno de su último trabajo, un docudrama titulado Strange Culture que relata la historia del profesor y artista Steve Kurtz componente del grupo Critical Art Ensamble (2). Posteriormente ese mismo año se proyectó en el Festival Sundance y en el Festival de Berlín. Hechos como éste hacen pensar en el potencial de Internet para la distribución y promoción audiovisual de nuevos creadores experimentales.

Otra cuestión es la creación de grandes archivos audiovisuales que, además de facilitar el visionado de vídeos de difícil acceso, genera una gran materia prima para su posterior reciclaje. La artista Julia Scher, en una conferencia impartida en mayo del año pasado en el Reina Sofía, reclamaba Yotube como fuente inagotable para el audiovisual. Internet considerado como archivo audiovisual nos conduce a la idea de reciclaje del material audiovisual almacenado y etiquetado (3) en Internet. Un caso peculiar lo componen Los Archivos Prelinger, la colección de películas de uso libre más importante del website archive.org en su categoría de Moving Images (imágenes en movimiento). Dicho archivo recoge unas 2000 películas de carácter efímero realizadas desde 1927 a la actualidad. Lo que hace exclusivo este sitio es su peculiaridad en cuanto a los derechos de utilización, puesto que su licencia Creative Commons permite su visualización, publicación, reproducción, venta o distribución sin limitación alguna.

La tercera y última cuestión en torno al audiovisual en Internet se refiere a su propia experimentación artística. Los nuevos formatos digitales han generado nuevas estéticas que semejan conocidos modelos del videoarte como la construcción de vídeo-walls; o video instalaciones mediante el uso de animaciones GIF y Quick Time, como la pieza Heated Pool (2001) del grupo alemán t-2k, una versión web de la famosa instalación il nuotatore (1984) de Studio Azzurro; así como nuevas narrativas dadas por el hipertexto o surgidas de nuevos formatos como el Quick Time VR o flash, y de sus interfaces especiales. Estas narrativas no lineales, que pueden ubicarse entre el cine tradicional y los libros interactivos, han creado términos tan interesantes como videoweb, web cinema, net.art.film, net.film interactivo o streaming.art

Unmovie (2001-02) un proyecto de los artistas Axel Heide, onesandzeros, Philip Pocock y Gregor Stehle debe su éxito a tres elementos clave: bots , chat y bases de datos. Presentado en la prestigiosa muestra Future Cinema este proyecto consta de dos pantallas principales: stage y streaming.

­ Narrativas emergentes: La sección stage aloja el chat, donde los distintos bots (un total de cinco personalidades) dialogan con los usuarios humanos. Los bots, gracias a algoritmos basados en parámetros de Inteligencia Artificial, aprenden de su interacción con los usuarios humanos. Los diálogos que se establecen alimentan y determinan el resultado del movie, que se visualiza en la segunda pantalla, streaming.
­
Bases de datos (reciclaje de material): El resultado final se construye a partir de fragmentos de vídeo alojados en una base de datos y asociados a palabras clave que se activan en función de las distintas conversaciones que se registran en el chat.
­ Streaming: La película final, generada por humanos y máquinas, se torna impredecible: varía en función de la participación del colectivo anónimo formado por los usuarios que intervienen así como de la conducta evolutiva de los diferentes bots.

La red alberga prácticas artísticas en fase de desarrollo que presentan un potencial prometedor. Estamos en la convicción de que el arte de Internet no puede circunscribirse ni debe limitarse a la práctica artística que se ha venido denominando cómo “net.art” y que el desarrollo futuro encontrará en las nuevas narrativas un fértil camino.

1. Para más información véase el vídeo alojado en YouTube: The Machine is Us/ing Us. Michael Wesch.

2. La mujer de Steve Kurtz muere de parada cardiaca durante la noche y cuando los médicos llegan a su departamento sospechan inmediatamente de Kurtz, y avisan inmediatamente al FBI, quien llega al lugar, acusa al artista de “bioterrorista”. Ahí comienza la pesadilla, incautación de toda su obra, sus manuscritos, ordenadores y hasta su gato. Actualmente Steve sigue esperando el fallo del jurado. Critical Art Ensamble es un colectivo de artistas que exploran la intersección entre arte, tecnología, política radical y teoría crítica. Muchos de sus proyectos artísticos giran en torno a la biotecnología.

3. Mediante las tags o etiquetas

4. Más información del proyecto disponible en: http://philip.battlix.com/datatecture/unmovie-futurecinemabook.pdf

5. Bot (de robot) es un programa que realiza en línea funciones normalmente realizadas por humanos. En sitios de conversación en línea (chat o IRC), un bot puede simular ser una persona. Fuente wikipedia.

Nervios

12-abril-2008 · Imprimir este artículo

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No había pegado ojo en toda la noche. En su mente inquieta se mezclaron, desordenadamente, pensamientos confusos e ideas etéreas. Se levantó de la cama, somnolienta, con sus cabellos en entrópico desorden y sus ojos tan legañosos y hundidos que, ni siquiera, una ducha de agua caliente logró recuperarlos completamente.

Se perfumó con unas microgotas de ese perfume carísimo, que sólo usaba en circunstancias excepcionales y sentándose en un taburete acolchado tintó, con estudiada parsimonia y tonos diferentes pero complementarios. las uñas, pulcramente afiladas, de sus pies y manos.

Rebuscó en el armario sus mejores ropas: una blusa de brillo marfileño con botones dorados y una falda corta y negra, se horrorizó ante el esfuerzo que realizó para poder abotonarla. Sus muslos, reflejados en el espejo, brotando desde la falda hasta el suelo se le figuraban con más volumen del que hubiera deseado, pero en este momento no tenía remedio. Izose sobre los tacones afilados comprobando, gratamente, que por ilusión óptica se le estilizaban las piernas. A continuación se pintó los ojos con un tono azul que los resaltaba, moldeó sus pestañas y, agitándolas, abanicó el aire con ellas; se perfiló los labios y el matiz fucsia con que los adornó se los resaltó. Se contempló en el espejo y se gustó: “un 8,5 de nota”, pensó. ¡Ya estaba preparada!

Se sentó frente a su mesa de trabajo y respiró profundamente mientras sentía que su busto, hábilmente despuntado, tras alzarse en el aire volvía a su posición inicial. Recogió una hoja en blanco y, acariciándola con los dedos, comprobó que era la cara por la que estaba satinada. Tomó el bolígrafo entre sus dedos, notó que le sudaban las manos y se le resbalaba entre las yemas. Le costó trabajo posarlo sobre la hoja, pero al fin lo consiguió. Empezó a escribir y, fue entonces, a medida que se reencontraba con la palabra escrita cuando su nerviosismo se fue atenuando, pero es que tenía motivos para sentirse nerviosa: ¡era la primera vez que un post suyo iba a ser publicado en una revista!

Banderas y vidas

Tras los últimos acontecimientos ocurridos en China he tenido la ocasión de conocer la bandera del “desparecido” estado del Tíbet. su simbología es rica y variada: la montaña cubierta de nieve: las banderas rojas que representan a sus antepasados (tribus Se, Mu, Dong, Tong, Dru, Ra); las bandas azules que son el cielo protector y maestro, los dos leones de nieve, las joyas que personifican la reverencia, el aprecio, la guarda… Cada elemento tiene su significado, como cabría esperarse de una “nación” tan espiritual.

Ahora bien, a raíz de haber analizado la tibetana, me surgio la necesidad de hacer lo mismo con la bandera china, el famoso estandarte rojo con cinco estrellas en su parte superior izquierda (una más grande que las otras cuatro). También responde, por supuesto, a una clara simbología: su color, que recuerda el comunismo, el astro mayor que representa al partido político, y los cuatros menores que responde alegóricamente a cuatro estratos sociales o grupos (ya trabajadores, campesinos, pequeños burgueses y burgueses nacionales, ya maestros, agricultores, trabajadores y soldados).

Supongo, en mi ingenuidad, que ambas, como todas, buscan la representación de los valores que aspiran a lo mejor en y para el Estado en su conjunto. Ahora bien, ¿merece cualquiera de ellas el precio de una vida? ¿El sacrificio de una persona, en lo alto de pirámide del orden-estado? ¿Qué valor tiene una persona? ¿Qué peso la tragedia de una muerte? ¿Cuánto pesa en la balanza de los hombres de Estado? ¿En algún caso se puede matar por la posesión de un territorio, la riqueza de una nación, el bienestar de una sociedad, la pureza de un pensamiento, el funcionamiento de un aparato administrativo?

¿Y morir? ¿Por qué libertad personal o realidad nacional se puede o se debe morir?.

Ignoro las respuestas. Ignoro, incluso, si alguien está en posesión de las mismas.

Danza Oriental

11-abril-2008 · Imprimir este artículo

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Sí, la danza del vientre está de moda. Basta con ponerse antes los medios para percibir un cierto aire oriental, en el término más genérico de la acepción. Si además añadimos la cadera de cierta artista o la coreografía de algún grupo de verano, comprenderemos por qué cada vez se oferta más esta especialidad.

Pero el belly dance, abarca y supera lo pasajero. Procedente de las raíces ancestrales de India, Medio Oriente y África, transformada en disciplina desde el siglo XIX, la danza oriental ha ido evolucionando junto al concepto espectáculo sin olvidar sus orígenes.

Las transformaciones físicas que se operan en quien baila, se evidencian en poco tiempo. el cuerpo mejora en flexibilidad y equilibrio, el abdomen se redondea, los brazos se afinan… efectos inminentes si se tiene algo de paciencia.

Un bailarín necesita de su cuerpo como instrumento para transmitir, más será el alma la que dote la máquina de verdad. La dualidad cuerpo-espirítu distingue la danza del vientre de una simple actividad aeróbica, porque esta danza emerge desde el interior.

A partir del movimiento de energías, base del yoga o de la interpretación, junto con una respiración consciente buscamos la armonía individual.

¿El principal obstáculo? Nosotros mismos. Cuando se trabaja frente al espejo y junto a otras personas, el miedo tiende a bloquearnos. No hay panacea, sólo confianza en movimientos que ayudan y gestos que sanan.

Si el espíritu aprende a disfrutar de una canción, vamos por buen camino.

Si la mente danza, el cuerpo danzará.

Krizia Robustella

Si hay algo que destaca y reina en las creaciones de Krizia Robustella es el chándal: rosa, azul, verde, da igual el color; con tacones o no: deporte y elegancia.

Con apenas 22 añitos, Kirizia Robustella se ha convertido en una de las promesas más fuertes del EGO de Pasarela Cibeles. Nació en Ámsterdam y después vinó a Barcelona. Estudio en La Massana (Barcelona) y en la Escuela Superior de Diseño y Moda Felicidad Duce. Krizia empezó en el mundo de la moda porque: “Supongo que lo llevo arrastrando desde pequeña, mi madre es mayorista y he naciodo entre las ropas de sus tiendas. ¡Me encanta!. Pero, por supuesto, su propio estilo nacido de la genialidad de sus perspectiva de lo que fueron los 80 desde la prenda más adorada entonces, el chándal, es lo que más nos ha impresionó a la mayoría en el EGO de la Pasarela Cíbeles. También hay hombreras, lentejuelas, leggins…, un conjunto de personalísimos detalles que hacen de las colecciones de esta diseñadora un punto de partida muy vanguardista: “Un estilo chandalero de lujo, juego con la descontextualización, creo que ya está casi todo inventado. Busco en el suburbio… perlas.” -según sus palabras. Con un montón de premios y showroom propio, lo más importante ahora para Krizia Robustella es: “Crear mi marca y mi empresa con la ayuda del proyecto Bressol y seguir sacando cada temporada una nueva colección.” Sin duda, va a dar mucho que hablar.

myspace.com/krizia_robustella

Las tardes siempre son peores

Mientras observaba la dudosa sexualidad de las paredes, modelé un cuerpo con el sudor que bajaba por mis muslos sin darme cuenta de que, una vez configurado el perfecto compañero líquido, apto para el charco sensacional, no había una pareja con la que enfrentarlo. Así, pues, me dupliqué en otro alarde de sudor y, ya convertidos en dos esparcidos amantes, originamos una piscina de placer, un río de lubridad incolora que, al poco, desapareció en vapor, despegándose de la amplitud del suelo hacia el cielo. Nada quedo de nuestro chorreo, una nada que no observaba las paredes, una nada orgullosa de su nada de nada como un diente de león desvestido.

Claude Eatherly

Se llamaba Claude Eatherly. La mañana del 6 de agosto de 1945 pilotaba el avión B-29. Dejo caer sobre Hiroshima una bomba atómica de 13 kilotones. Murieron 200.000 personas. Pero Claude Esatherly no vivió el resto de su vida como “smiling hero”, una insignia nacional… Al contrario, inició una carrera por demostrar su culpabilidad.

Eatherly se puso a atracar gasolineras, es decir, hizo acopio de crímenes menores, actos delictivos por los que la opinión pública podría al fin reconocerle culpable. No soportaba vivir con una máscara de inocencia. “recuerdo que se despertaba noche ttras noche”, declaró su hermano, “decía que sentía como si el cerebro se le estuviera quemando. Decía que podía sentir como gente ardía en fuego”. Al tiempo que los psiquiatras emitían sus informes (“neurosis grave y complejo de culpabilidad.”), un filósofo, Gúnther Anders (1902-1992), iniciaba un carteo con Eartherly. Anders, que fue compañero sentimental de Hanna Arendt, era un intelectual preocupado por el atolladero ético al que nos avocaban los hallazgos técnicos, especialmente los bélicos. Él abrazó el sentimiento de culpa de Eatherly (“quien ante ciertas cosas no pierde la cabeza, es que no tiene ninguna que perder”) y, en base a su caso, desarrolló el concepto de “desnivel prometeico”. El desnivel prometeico se refería a los efectos indirectos de la acción directa. La acción directa de Eatherly fue, ni más ni menos, activar una palanca (era el último movimiento de un gigante engranaje que él no podía intuir); los efectos indirectos, 200.000 muertos. En la era técnica, en la que complejas máquinas median entre nuestras acciones y sus defectos, somos incapaces de hacernos cargo de las consecuencias de nuestros actos. el de Eatherly es un caso extremo. Pero cada uno de nosotros, cada uno de los días de nuestras vida, somos “inocentemente culpables”.

Irán y los blogs

La universidad de Harvard ha realizado un estudio
sobre los blogs iraníes. El estudio confirma la brecha “libertaria” que han abierto los blogueros en el regimen dictatorial y fundamentalista. En la blogsfera iraní existe la crítica política y se debate sobre derechos humanos, algo vedado en territorios no virtuales.

El informe analiza más de 60.000 blogs que se actualizan con regularidad. En un país con una población muy joven (un 60% tiene menos de 30 años) y con una gran represión en los medios, la red se revela como una plataforma mas democrática donde pueden expresarse los discrepantes con mayor libertad.

Según el estudio el 80% de los blogs pertenecen a corrientes seculares reformistas, y existen otros tres grupos: los religiosos, los basados en literatura persa, y los mixtos.

La brecha abierta por los blogueros iraníes debe agrandarse con nuestro apoyo.

Yahoo y Alibaba

La empresa estadounidense Yahoo, acusada de haber revelado la identidad de ‘ciberdisidentes’ chinos, ha creado un fondo para ayudar a los represaliados que fueron encarcelados.

Los responsables del gigante de Internet, acusados de haber colaborado con las autoridades de Pekín, llegaron a ser interrogados por el Congreso de EEUU.

Yahoo y el portal chino Sina publicaron los retratos de 19 manifestantes, los más buscados por la policía china tras las manifestaciones en Lhasa (Tíbet), con una noticia que pedía al público informar a las autoridades si tenían información que permitiera localizarlos.

El grupo estadounidense desmintió haber puesto las imágenes en internet, asegurando que su filial Yahoo China es “operada por Alibaba, sociedad en la que Yahoo! tiene menos del 40% de las acciones”.

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