Marc Ferro

Por Emilia Lanzas

“Hay una conexión clara y directa entre colonialismo y terrorismo”

Marc Ferro es director de estudios de L’École des Hautes Études en Sciences Sociales, especialista en la Revolución rusa, en la URSS y en la historia del cine, es autor, entre otros ensayos, de L’internationale, Pétain, Les origines de la Perestroika, Questions sur la Deuxième Guerre Mondiale… Han sido traducidos al castellano sus libros: Cine e Historia, Nicolás II, Historia contemporánea y cine, La Gran Guerra 1914-1918, Historia de Francia y El conflicto del Islam.
Acaba de publicar en la editorial Esfera de los Libros, El libro Negro del Colonialismo, siglos XVI al XXI: del extermino al arrepentimiento, un voluminoso estudio que Ferro ha dirigido, y en el que participan numerosos historiadores que hacen un amplio recorrido de las consecuencias de la colonización –o más exactamente de su reverso funesto: el colonialismo; un colonialismo que comenzó en el siglo XVI con el exterminio de gran parte de las poblaciones del Caribe y América del Norte, y que continuó con Australia, África…- y de sus consecuencias que aún hoy padecemos con hechos como las guerras de Afganistán e Irak, las luchas étnicas en África, las acciones terroristas del islamismo radical y los movimientos reivindicativos en Francia.

En el prólogo del libro relacionas el terrorismo islamista con los reflujos del colonialismo. ¿Dónde está la conexión?
Antes, tradicionalmente, se nacionalizaba la historia de la colonización. Para los occidentales se veía la colonización de España en Marruecos, de Francia en Argelia, de Rusia en el Cáucaso, de Inglaterra en Egipto… En el mundo islámico, sin embargo, sólo ha habido una colonización que les ha venido por todos lados: Del norte por parte de los rusos, por el oeste de España, por el sur los franceses… De esta forma, los que antes eran esclavos del Islam se han convertido en los amos, y los árabes cayeron en manos de las potencias occidentales. Los árabes se cuestionan cómo han podido convertirse en esclavos de aquellos que fueron sus esclavos. La tortilla se dio la vuelta de una forma brusca, y surgió el resentimiento.
A finales del siglo XIX, el mundo islámico comenzó a buscar soluciones. La primera fue volver al Islam tradicional, al Islam conquistador; pero esta solución no pudo funcionar. La segunda consistió en imitar a Occidente, crear Estados-Naciones, de ahí surgió la lucha por la independencia. La tercera fue la Revolución islámica que comenzó con Jomeini; pero él no era árabe sino persa, y no tuvo el apoyo de todo el mundo islámico. La cuarta, en la que estamos inmersos, ha sido islamizar la modernidad, que es lo que intenta hacer ahora Bin Laden. Por lo tanto, el islamismo actual es el heredero del colonialismo.
De hecho, el terrorismo en España procede de Marruecos, el terrorismo inglés de Pakistán y el francés –que desde hace diez años está durmiente- procedía de Argelia. Por lo tanto, hay una conexión clara y directa entre colonialismo y terrorismo.

Y los pasados levantamientos reivindicativos en Francia, ¿también son el precio del colonialismo?

Los que cometen los incendios y salen a protestar a la calle no son sólo musulmanes, hay muchos franceses con ellos. Es un movimiento social. Es una movilización que está fuertemente unida a los barrios. Lo que ha ocurrido en Francia es el resultado del paro y la crisis económica y también un claro fracaso de la integración de los inmigrantes africanos, principalmente. Los que protestan son los excluidos de la sociedad, ya sean blancos, negros, árabes… No sólo queman coches, el gran fracaso social es que estén quemando escuelas, ¿por qué? Porque la educación no les ha proporcionado salidas laborales.
Curiosamente, y esto es un inciso que habría que estudiar, los vietnamitas y los camboyanos, no sé sabe muy bien por qué, están plenamente integrados en la sociedad francesa.
Habría también que puntualizar que los árabes, que se suponen que son musulmanes, van mucho menos a las mezquitas de lo que van los franceses a las iglesias. Pero, como somos una sociedad solidaria, les construimos mezquitas, con lo cual favorecemos la aparición de musulmanes extremistas. La política francesa les quiere convertir en más musulmanes de lo que en realidad son.
Repito: En Francia la integración ha sido un fracaso. Y los jóvenes inmigrantes están realmente enfadados, como muchos jóvenes franceses, porque no pueden acceder a un puesto de trabajo; porque están desocializados, desclasados, no poseen ningún tipo de compromiso con la sociedad. También existe otra cuestión: en estas clases bajas, la diferencia de lo que les aporta el subsidio de desempleo y los sueldos, que se acercan al salario mínimo, es tan pequeña que optan por no trabajar.

¿Qué semejanzas existen entre la colonización y el imperialismo, según Lenin, el estadio supremo del capitalismo?

La colonización fue un movimiento reducido que gestionó la nobleza, ayudada por las monarquías, y que se movía por envío de grupos de personas, como un movimiento exterior que no afectaba a la metrópoli. Con el imperialismo, en cambio, la nación se convierte en el sostén. De hecho puede existir sin colonias. Como ocurre con los norteamericanos en el Caribe. Son, se podría decir, colonias sin bandera. No están presentes, pero se encuentran en los medios financieros, en el poder… Si bien, en Estados Unidos se ha producido un cambio, en Irak el Ejército apareció enarbolando su bandera, lo que no había hecho hasta ahora.
Lo que Schumpeter supo ver a principios del siglo XX es que se produce imperialismo cuando un Estado manifiesta una disposición a expandirse por la fuerza, sin límite alguno.Hoy, lo predominante, es el imperialismo de las multinacionales.

En la historia colonialista, ¿qué peso han tenido las religiones, las necesidades económicas o las ambiciones políticas?

Depende de las épocas. Pero, desde mi punto de vista, en un principio, los motivos religiosos fueron tan fuertes como los económicos y los políticos. Por ejemplo, Colón le explica a la reina Isabel que el dinero que consiga de sus conquistas servirá para recuperar Jerusalén, ésa era su obsesión, ligada a un mesianismo criptojudío. Hoy, esto suena a ilusión porque nuestra visión es exclusivamente economicista, pero en el siglo XVI las cosas eran bien distintas. No hay una balanza exacta para sopesar los motivos. Cuando Francia fue a Indochina, aunque sin duda existían intereses económicos, la principal razón era la de adquirir prestigio, un motivo exclusivamente imperialista. La Marina francesa quería estar al mismo nivel que la inglesa. Las rutas comerciales surgieron más adelante…
En Canadá, en el siglo XVII, los franceses querían ocupar el territorio para arrebatárselo a los protestantes. Por su lado, el establecimiento de colonos rusos en Siberia es impulsado por los zares para multiplicar el número de contribuyentes y, en el caso de Inglaterra, ya desde la época de Humphrey Gilbert, en el siglo XVI, la finalidad principal era crear bases navales para el comercio y tierras para los colonos protestantes.

Se ha querido justificar el colonialismo en la supremacía de la raza blanca y de la cultura occidental. ¿Piensa que esta idea sigue imperante?
Uno de los rasgos estructurales del colonialismo fueron las actitudes racistas fundamentadas en una afirmación de desigualdad: existen razas no aptas para el progreso, por eso es mejor que desaparezcan. La trata de negros procede ya de los romanos y antes que ellos, de los fenicios y los cartagineses, pero los prejuicios aumentaron con la trata árabe en la Edad Media. En la gran época de los imperios islámicos, que comienza en el siglo X, millones de esclavos negros fueron llevados al mediterráneo y al océano Índico. La violencia de la colonización existió en el mundo otomano y en el árabe. No todo lo malo proviene de Occidente…
Hoy en día, sin embargo, el racismo interior dentro de cada uno de los Estados, es más fuerte que el racismo exterior. En Japón, por ejemplo, hay una clara actitud anti-coreana muy arraigada.
En cambio, en América del Sur, el racismo continúa siendo un motor político muy poderoso. Tal vez porque, en su independencia, hubo tres períodos: en primer lugar, el levantamiento de los colonos, en 1825, que pertenecían a la Corona; en segundo lugar, la emancipación de los criollos que ocuparon el gobierno y, sólo desde hace cinco años, la intervención de los indios en la vida política; tal y como está ocurriendo en Perú, en Ecuador, en Bolivia. La revuelta de los indígenas se está produciendo ahora; la independencia partió de los propios colonos españoles.

En la mayoría de los colonialismos se produjo un exterminio de la población autóctona. El libro se subtitula “del extermino al arrepentimiento”. ¿Pero no parece que lo haya habido en casos como Australia, Estados Unidos y en España en donde aún hoy seguimos conmemorando el Descubrimiento?
El arrepentimiento no es total, pero sí se vislumbran visos, al menos. En Australia, por ejemplo, algunas personas se enorgullecen de sus ancestros aborígenes, igual que en Estados Unidos. Es un primer paso que, aunque no sea social es, al menos moral. Está claro que los norteamericanos están muy lejos del arrepentimiento en el caso de los indios. Al igual que, se les “olvida”, que conquistaron tres Estados de Méjico en 1848: California, Nuevo Méjico y Arizona.
Alguna vez se lo he mencionado y se escandalizan. Sin embargo, los mejicanos lo tienen bien presente, como el exterminio de indios por parte de los españoles. En Francia existe ahora ese arrepentimiento porque domina la ideología de los Derechos del Hombre y no tanto la de Estado-Nación. Los crímenes y los abusos siempre se justificaban por el bien de las colonias. En Francia, los manuales escolares de los dos primeros tercios del siglo XX contaban aún con entusiasmo cómo Bugeaud y Saint-Arnaud incendiaban los aduares en tiempos de la conquista de Argelia. Pero si el hecho de denunciar estos abusos ponía en entredicho la labor de Francia, entonces se negaba su existencia: mi gobierno se puede equivocar, mi país nunca.
África es el continente en el que confluyen todas las potencias colonizadoras. Es un continente totalmente esquilmado.
Cuando comenzó la independencia de la mayoría de los países africanos, años 60/70, hubo una idea predominante en los movimientos independentistas: que Europa había realizado un auténtico pillaje de sus recursos naturales. Eso era cierto, sin duda, pero una vez que consiguieron recuperar su libertad, la mayoría de la población abandonó sus monocultivos, sus pequeños ganados para explotar grandes plantaciones de café, algodón, etc.; con vistas a la exportación. Sin embargo, con la mundialización los productos de las materias primas rebajaron enormemente su precio, y se quedaron sin recursos para vivir. Entonces comenzaron los grandes flujos migratorios del campo a las ciudades. Ciudades que crecieron sin infraestructuras, sin servicios, sin trabajo… Esto les llevó a la emigración. La solución es que los países africanos desarrollen una producción interior que permita vivir a su población, tal como ha ocurrido en Mali. La solución no son las ayudas externas, porque éstas suelen caer en manos de sus dirigentes, la mayoría corruptos.

Incluso existen opiniones que defienden que a las colonias les fue mejor como tal que como naciones libres.
Es cierto que tanto ingleses, como franceses, holandeses… mejoraron enormemente las infraestructuras de sus colonias (Nehru escribió que uno de los rasgos más notables de la dominación inglesa en la India es que los mayores males que ésta ha infligido al pueblo indio presentan exteriormente la apariencia de dones del cielo: vías férreas, telégrafo…), pero sólo porque les beneficiaban a los colonizadores. También es cierto que al lograr la independencia, muchos países han bajado el nivel de servicios y demás, pero esos países deseaban la libertad, era lo que les importaba, no ser más o menos prósperos. No querían seguir siendo dominados. Corea, Singapur, Taiwan, India, Arabia Saudí y otros países han sabido aprovechar, desde el punto de vista económico, su independencia.

Todavía existe la esclavitud, pero no parece preocupar ni a los Gobiernos ni a los Organismos Internacionales.
Sí, la esclavitud existe aunque hace ya cien años que se abolió oficialmente. En 1962, Mauritania la declaró ilegal, pero ahí continúa. Sigue habiendo tráfico de personas.También continúa existiendo el colonialismo. No sólo en África negra, en donde, como antes he dicho, hay un colonialismo sin colonos, sino también en Europa y América. Por ejemplo, en París los que hacen los trabajos más duros son los mismos que en su día hacían los trabajos más duros en África. El colonialismo ha sobrevivido en las metrópolis.