Entrevista a Christina Rosenvinge

Por Esteban Morata

“Si ser artista de culto significa que le gustas mucho a unos pocos, eso es lo que quiero ser”

Él es escritor. Ella cantante. No son Bofilín y Paulina Rubio, sino Ray Loriga y Christina Rosenvinge. Ella ha regresado temporalmente a España después de casi un lustro en Nueva York. Pudimos ver su primer concierto en Madrid después de todo este tiempo, presentando su libro-disco Foreign Land. Días más tarde, tuvimos una relajada charla con ella y nos aclaró muchas dudas..

¿Por qué decidiste ir a USA?
Había acabado mi contrato con Warner y se me abría una puerta allí, porque me invitó a dar un concierto Steve Shlley, batería de Sonic Youth y fui. Formé un grupo, di 3 ó 4 conciertos que fueron bien y surgió la idea de grabar un disco. Y bueno, me quedé…

¿Te ha sorprendido toda la atención que has generado?
Hombre, ha suscitado mucha curiosidad toda la historia de que me haya ido a América, haya empezado una carrera desde cero, y que tenga algo allí que funcione. Creo que es lo que más llama la atención. Por otro lado, afortunadamente, siempre he tenido “tirón de medios”, la verdad…

¿Cuándo y por qué decides volver a España?
Pues, sobre todo, porque la gente me ha estado preguntando mucho sobre lo que hacía a través de e-mails y, por otro lado, la idea de la edición del libro-disco vino desde aquí.

¿Te quedas en Madrid?

Bueno, la música que hago ahora no es para un público mayoritario, entonces lo que yo pretendo es poder trabajar en espacios distintos.

¿Tienes prevista alguna gira?
Sí, en España probablemente tocaré en Junio. Ahora vuelvo a Nueva York a presentar el Foreign Land, y tocar allí. Tengo algunos otros planes; pero sí, en España quiero tocar en directo.

¿No te extraña que este disco, con diferencia el menos comercial de los aquí publicados, esté teniendo las mejores críticas?
La verdad es que nunca leo las críticas de mis discos, aunque creo que siempre han sido buenas. Mi pequeño animal tuvo críticas estupendas; Flores raras tuvo cuatro estrellas en El País. En general, de los medios mayoritarios siempre he tenido buenas críticas. Foreign Land es más complicado de entender y no me esperaba que la gente lo fuera a digerir tan fácilmente. También este país ha avanzado algo. Creo que ha habido también un buen “timing” porque la gente en estos momentos está un poco cansada de lo que se le está ofreciendo.

En vista de tu nueva dirección, ¿estás arrepentida de alguno de tus anteriores trabajos?
Bueno, el disco tan, tan, distinto no es. En realidad, cuando yo más he ido controlando sobre el sonido, y he podido abarcar más áreas, más se han ido pareciendo los discos a mí misma. Pero nunca habría podido llegar hasta donde estoy ahora sin haber hecho el cambio que he hecho, evidentemente. Entonces en ese sentido no puedo estar arrepentida de nada.
Por otro lado, creo que en todos mis discos hay buenas canciones y eso es lo que les salva. Objetivamente, se puede decir que estén peor o mejor producidos pero siempre hay, por lo menos, dos o tres canciones que a mí, ahora mismo, aún me parecen buenas.

¿Crees que la etapa Alex & Cristina ha pesado mucho en tu contra?
Bueno, vendimos 120.000 copias. En El ángel y el diablo por ejemplo, estaba El souvenir, que es un buen tema e hicimos un vídeo muy bonito; Me aburro también era buena; Revolución era horrible, espantosa.
Creo que Alex y Cristina fueron muy maltratados porque se nos tachó de producto de discográfica cuando, como puedes ver en la contraportada de los vinilos, todas las canciones estaban compuestas, arregladas y producidas por nosotros. No tenía nada de márketing. Éramos un grupo. Te puede gustar o no el grupo, pero teníamos un concepto muy ingenuo con un mundo interior místico y tal… Creo que eran discos, eso sí, mal producidos. Es decir, suenan mal, pero sin embargo el espíritu todavía me gusta.

Te están llamando “artista de culto”, ¿te consideras como tal? ¿Te molesta?
Si ser artista de culto significa que le gustas mucho a unos pocos, eso es lo que quiero ser.

Que me parta un rayo debe ser tu CD más exitoso, pero quizá el que menos te guste ahora…
Oyéndolo ahora, hay canciones que me gustan mucho, y sobre todo, algunas letras. Pero estoy muy descontenta con la producción.
En Mi pequeño animal está la primera muestra de experimentación con “muertos o algo mejor”…
Y con Al fin sola, al fin loca, que es muy canción recitada de arriba a abajo. Ahí ya empecé a hacer canciones que se diferenciaban de los temas clásicos.

Pero los cambios se notan mucho más en Cerrado…

Sí, lo grabé con la gente con la que he grabado ahora, con Lee Ranaldo en el mismo estudio en el que he grabado Foregn Land, en el estudio de Sonic Youth, que se llama Echo Canion. Y bueno, la función de Lee en Cerrado como productor, y también en Foreign Land, es sobre todo quitar medias de la cabeza y que yo me mantuviera fiel al espíritu de las canciones, sin caer en tentaciones. Su afán como productor es simplificarlo todo al máximo.

El disco en directo Flores raras es el trabajo más completo. ¿Es un disco “deseado” o el típico directo para terminar contrato?
Fue un disco para acabar el contrato, pero intenté hacerlo lo más bonito y honesto posible, es decir, me dije: “quiero hacer un disco en directo pero quiero coger canciones antiguas para regrabarlas y que suenen mejor, y coger las canciones más suaves” y así hice un compendio entre canciones que me gustaban a mí mucho y canciones que habían sido hits, y hacer una obra coherente. Luego, la verdad, es que me divertí mucho grabándolo.

…Y luego vino Frozen Pool que no se vendió en España.

Bueno, hay alguna cadena de tiendas que lo tiene, pero ha sido trayéndolo de importación desde el Reino Unido.

El otro día me extrañó que basaras todo el concierto en Frozen pool.
Bueno, era la presentación de Foreign Land y de mi nueva etapa. Toqué Glue que, a parte de en Frozen Pool, también salía en Cerrado, y lo metí para que la gente no flipara demasiado.
De todas maneras estaba presentando un montón de canciones de mi etapa en Nueva York que creo que es una etapa buenísima y de la que estoy muy orgullosa, y quiero que la gente la conozca.

¿Qué temas recuperarás en la gira?

Acabas de poner el dedo en la llaga. Porque es el problema que ahora tengo yo, cómo llevo esto ahora en directo para que la gente que está enamorada, por ejemplo, de Las suelas de mis botas pueda oír esa canción. Tengo que buscar una manera de que la gente escuche las canciones que le gusta.

Habiendo estado en el underground de NYC, ¿te han ofrecido algo de cine?
No. Estoy metida en el mundo de la música y no me interesa. Bueno, ahora Ray está escribiendo un guión para una película de miedo y estoy creando piezas para esa película.

¿Y saldrás como actriz?

No. Realmente yo nunca he movido lo de ser actriz. Ocasionalmente me han ofrecido aparecer en películas pero yo no he ido a un casting en mi vida. No es algo que me apetezca.

Tus letras en castellano suelen ser muy complicadas. Parecen escritas para que sólo tú sepas qué significan…

Me gusta que cada uno haga su interpretación, pero para mí todas tienen su sentido. Para mí siempre tienen una lógica aplastante y cuando las escribo sé perfectamente de lo que estoy hablando. Luego cada uno tiene que llevarlo a su vida.

¿Cuáles son tu gustos musicales inconfesables?

Ja, ja, ja… Es una buena pregunta (larga pausa). Me gusta mucho Luccio Batisti pero no me parece inconfesable. Es un cantautor italiano de los 70. Bueno, con los años los gustos dejan de ser inconfesables y te enorgulleces de ellos.

El otro día leí lo siguiente sobre un informe acerca de la compra de discos en España: La media esta en tan sólo 2 CD´s por persona y año…
Puf! Me parece terrible…¡qué pena!

…Y 62% de los compradores del “top manta” no compran nunca en tiendas legales.
Por un lado, yo culpo en gran medida a las compañías discográficas de la situación de piratería por una razón: cuando el soporte se cambió de vinilo a CD el coste de producción de los CD’s era muy inferior al de los vinilos; sin embargo, ellos prácticamente duplicaron el precio del producto, al tiempo que a los artistas se nos descontaba un 10% de los royalties en concepto de empaquetamiento. Con lo cual tuvieron unos años de bonanza en los que aumentaron sus ganancias de forma enorme. Creo que eso fue el detonante. Si los CD’s se hubieran mantenido a un precio que la gente pudiera pagar, y que no tuvieran impuesto de lujo, la piratería no sería tan grave. Pero también la gente que compra discos piratas tiene que darse cuenta del daño que hacen, de que nosotros comemos de esto y quien se compra mi disco pirata me está quitando lo que a mí me corresponde de royalities, de derechos de autor y, en definitiva, que yo pueda vivir de la música.

¿Qué solución propones a la piratería?
Pues bajar el IVA, concienciar al público y que las compañías bajen los precios. Aunque creo que una forma fantástica de comprar a muy buen precio es por Internet. La gente tiene que acostumbrarse a eso. Frozen Pool los puedes comprar por 10$ si lo compras directamente a la discográfica. Tecleas www.smellslikerecords.com y pides el disco.

Además supongo que podrán contactar contigo a través de esa página.
Sí. Ellos, Smells Like Records, me mandan todos los e-mails de fans que llegan.

¿Cuáles son tus planes para el futuro?
Volver a Nueva York, seguir trabajando allí, continuando con el caminito que estoy creando y, a largo plazo, seguir componiendo y grabando. He recibido ofertas para algunos festivales de verano aunque no hay nada cerrado. También quiero hacer una versión especial de Foreign Land con unas remezclas.

Supongo que ya habrás visto OT. ¿Qué te ha parecido?
Como madre me parece grave que ese tipo de música llegue a críos que tendrían que ser educados con otros intérpretes. Los niños necesitan un poco de música clásica, un poco de Beatles… Además no me parece bien que la televisión pública dé tantísima promoción a unos intérpretes que encima se basan en canciones de otros artistas; aunque sinceramente a mí no creo que me afecte mucho. Es bastante incompatible que alguien compre mi disco y cualquiera de OT.

Entrevista a Juan Ignacio Ferreras


MASA, CULTURA Y PORVENIR RADIANTE

Juan Ignacio Ferreras nació en Tetuán (Marruecos), en 1929. Doctor por la Sorbona de París y por la Universidad Complutense de Madrid, es autor de una extensa obra dedicada a la novela española y a la sociología de la literatura. Ha impartido cursos en Estados Unidos, Francia y España. Poeta, novelista y ensayista, de su numerosa obra destacaremos: Historia de la literatura en el siglo XIX, una versión crítica del Quijote (con cerca de 5.500 notas críticas, publicada en Akal), La gran parodia (Endymión, 2000), La novela de ciencia-ficción (Siglo XXI, de España Editores) y España contra la modernidad (Endymión). Librepensador y ateo, ha publicado numerosas obras sobre la materia. Como novelista es autor, entre otras obras, de La santa congregación de la inocencia y La gran necrópolis (esta última de próxima publicación)..

¿En qué estado ves a la literatura española actual?
Estado desastroso o quizás en un estado terminal.

¿Crees que no se salva nadie, que no hay un solo novelista que haga algo valioso en la actualidad?
Si hablas de novelistas, seguro que hay alguno. El problema es que una individualidad en la actualidad no tiene ninguna salvación. Estamos en manos, vamos a llamarlo así, del monopolio comercial. El artista, el individuo independiente, ha dejado de existir con apariencia pública. En privado naturalmente que tiene que haber algún novelista, pero no va a salir al exterior. Lo que se pide es una mercancía, no una novela, y estas novelas son intercambiables. Si quieres hablar de novelas de moda, de los Premios Planeta por poner un ejemplo, ya estamos hablando de infraliteratura. Ahí veo que no se salva nadie, o muy pocos. El problema no es que se dé un Premio Planeta falso, sino que asistan los ministros, incluso los reyes de España. El problema es que se está oficializando la novela basura.

¿La crisis de las formas narrativas responde a una crisis del sistema político y social? ¿Incluso a una crisis psicológica?
Esa pregunta es complicada. Hay dos soluciones. Hay una crisis de la novela en cuanto que hay una crisis social de la persona independiente, ahí estamos de acuerdo. Esto ya se vio en Francia antes del 68, cuando Perec publicó Les Choises. En los cursos de Lucien Goldmann, que seguíamos entonces, veíamos cómo entra en crisis el individuo independiente democrático decimonónico. Pero eso no va en contra de que exista un género literario capaz de reflejar esta cuestión. Puede haber formas novelísticas en las que se puede contar el aplastamiento. Si volvemos hacia atrás, La Regenta está contando exactamente lo mismo: el individuo pierde frente a la sociedad, la sociedad es omnímoda, omnipotente, omnipresente, y el hombre está aplastado.
Para hablar de la novela actual, no puedo hablar de coherencia interna, ni de estilo, ni de imaginario. Tendría que hablar de dinero, de marketing, de cifras, de distribuidoras. Nada que tenga que ver con la literatura.

¿Le está pasando algo a nuestro imaginario?
Está en crisis profunda, en estado terminal. Si el imaginario se amuebla o se contenta con lo que ve por la televisión, si la utopía de los cineastas españoles es ir a Hollywood, imagina tú cómo está. Hemos sufrido cuarenta años de retraso mental y ahora hay una falsa transición. Estamos viviendo un momento en el que se vuelve hacia atrás, en el sentido de que no podemos seguir hacia adelante. El imaginario pierde; la prueba la ves con lo que sueña la gente.

Háblame de La Fiera Literaria. ¿Qué opinas de esta publicación?
Es la única publicación libre que existe en estos momentos. Cuando hay una censura que no quiere decir su nombre, surgen este tipo de publicaciones. Es una publicación donde se critican los premios, el sistema… Está muy orientada hacia la novela.
Si coges uno de los últimos tomos de la Historia Crítica de la Literatura, publicada por Rico, es un desastre. El tomo está basado en las crónicas y en las gacetillas (las mal llamadas críticas de los periódicos) sobre las novelas actuales. Hay que comparar eso con lo que dice La Fiera Literaria para que alguien tenga en cuenta la opinión.
No hay opinión porque no hay crítica. Si un periódico tiene una editorial, no podrá criticar los libros de ésta, que es lo que está ocurriendo.

¿La concentración de poder en el mundo cultural responde a un proceso histórico previsible? ¿Cuál es tu posición como sociólogo de la literatura ante este fenómeno de la concentración de poder?
No hay nada que creer, basta comprobar. Cuando viene la transición, surge la libertad, pero claro, surge la libertad económica; lo que sucede con ésta es que hay empresarios españoles muy listos y muy rápidos. La concentración de los medios de comunicación obligatoriamente implica la decadencia de todo lo que traten. La frase “industria cultural” no tiene ningún sentido, son palabras antinómicas. No puede haber industria cultural: si es industria, ya sabemos lo que es. Si no se vende, se tira, y si hay que echar a los obreros a la calle, se les echa, se llamen novelistas o poetas a estos obreros.
¿A quién pertenece esto y esto y esto? A partir de ahí, te lo explicas todo. La concentración impide la variedad y te da una mercancía.

La formación cultural de los lectores, sin lugar a dudas, también juega un papel importante en esta farsa. ¿Qué opinas de esto?
Todo el mundo está de acuerdo con que nuestros universitarios son peores que el resto de los universitarios de Europa. Entonces se empieza a pensar en las causas, pero no se habla jamás de la más significativa: los profesores. Los profesores son, en su mayoría, malísimos. Inventar de la nada cuarenta universidades, nombrar a centenares de profesores a dedo…; eso no funciona. Al ser malos los profesores, el estudiante es malo. La crisis está en el profesorado y no en el alumnado. Eso es lo primero que hay que decir, y no lo dice nadie. El chaval que va la universidad está desposeído. No estamos en un Pensamiento Único, sino en un Pensamiento Vacío. El significante vacío de significado.

Has escrito un libro excelente sobre la novela de ciencia-ficción. ¿Cómo ves este género en la actualidad?

Este género lo ha contado todo; es demasiado realista para mí. Todo esto que ocurre ahora en USA: vigilancia, ausencia de garantías constitucionales (similar a la vieja Unión Soviética), Pensamiento Único… Todo esto, repito, estaba visto y revisto. Yo consideraba a la ciencia-ficción una ruptura romántica: consideraba al autor en ruptura con el mundo; este inventaba por ello una solución generalmente catastrófica o antiutópica. Esa ruptura, como todas las rupturas románticas, o acaban en el suicidio o acaban en el cambio de sociedad. La sociedad no solo no cambió, sino que fue por donde tenía que ir, según las normas macroeconómicas que conocemos y sufrimos. Esta ruptura romántica se pierde. Ha habido intentos de resurrección, pero para mí esta forma de novela surgió con la crisis del 29 y ya ha terminado. Ya no existe la ruptura. El problema es social.

Estuviste en París en Mayo del 68, en primera línea. Háblanos de ello.
Creo que fue una ruptura radical. Desde el punto de vista político fue una ruptura contra la izquierda, no contra la derecha. No es que fuéramos de derechas: es que sabíamos que las soluciones de izquierda eran falsas. El Partido Comunista, que no ha sido nunca de izquierdas, se puso de parte del orden. Puedo decir que la Policía disolviendo una manifestación es una tontería al lado de los obreros de la CGT francesa disolviendo a los estudiantes.
Hubo una ruptura que hizo surgir una nueva visión del mundo. Allí escuché por primera vez, en la Sorbona, la palabra ecología. ¿De dónde salía tanto talento? De la relación entre los hombres: todo el mundo podía hablar: al hablar surgen cuestiones. Hoy en día nadie habla; se ve la televisión y nada más, y los demás hablan por ti.
Surgió una conciencia colectiva e individual que tardará en imponerse, pero que se impondrá.

Cultivas el género narrativo. ¿Estás escribiendo alguna novela en la actualidad?

He publicado tres tomos de novelas. Son novelas cortas agrupadas en trilogías. Publiqué otra novela en León hace dos años, que es una novela humorística en principio, La santa congregación de la inocencia, donde niego el pecado original, y en ella hablo de la inocencia del hombre. También tengo alguna novela de ciencia-ficción, como La gran necrópolis, que está sin publicar.

¿En qué medida piensas tú que sigue existiendo, y teniendo fuerza, la España negra, la España irracional y sumisa?
Todo lo que sea atacar a la razón es una vuelta atrás. La historia de España está por hacer. No ha habido una teoría crítica sobre la historia española. Nuestro siglo XVIII es una pena, digan lo que digan. No se puede comparar al Padre Feijoo con Diderot. Diderot no ha nacido en Navarra.
La II República fue un momento abierto que resultó aplastado. Luego, cuarenta años de tiranía. ¿Lo que está ocurriendo ahora? Toros, lotería, fútbol, echar las cartas… Todo lo que sea irracional tiene sentido. Hay emisiones en la televisión hablando de estas estupideces.
El problema del laicismo no se ha resuelto. Estamos mucho peor que hace veinte o treinta años. Es decir, la Iglesia es el problema del dinero y el problema de la enseñanza. Hay un pequeño partido con el que colaboro, el partido fundado por Azaña: Izquierda Republicana. Publicamos una pequeña revista en la que denunciamos estas cuestiones.
Creo que estamos en la España negra. Y no sólo por el chapapote, que es un detalle más.

¿Cuál es tu posición ante la guerra de Irak?
No es sólo una guerra. El problema es la destrucción de la razón. Lo más grave no son los muertos, lo más grave es la ruptura con principios básicos de la civilización, violándose convenciones que llevan, mejor o peor, varios siglos funcionando. Si existe la guerra preventiva, ¿por qué no le puede tocar ahora a otro país? Lo que hace el gobierno español es un desastre. Europa tendría que estar unida desde el punto de vista político, no solo desde el económico.