Entrevista a José María Mendiluce

20-febrero-2003 · Imprimir este artículo

Por

“El siglo XXI será ecológico o no será, será democrático o no será, será femenino o no será “
Este candidato es un político atípico: una persona sensible, con experiencia vital –cosmopolita, solidario y librepensador–, poco dado a colgarse laureles o a coger un detergente para venderlo. Ha entregado muchos años a las Naciones Unidas y a la política humanitaria (ACNUR). Escritor de éxito, empezó muy joven la lucha contra la dictadura, por lo que tuvo que abandonar sus estudios en Ciencias Políticas y Economía. Lleva muy poco tiempo haciendo de político profesional, y no piensa jubilarse en un escaño o en una concejalía. Se retirará si no sale elegido, aunque confiesa que estará poco en el cargo. Mendiluce representa una fuerza política que debe florecer por mayo: Los Verdes. Actualmente es eurodiputado independiente en las listas del PSOE-progresistas. Aspira a que los ecologistas empiecen revolucionando ayuntamientos como el de Madrid para cambiar el mundo. (Más información en www.mendiluce.org .

¿Las tensiones que ha manifestado la prensa dentro de Los Verdes, a qué se deben?
En este proceso de construcción de un proyecto político alternativo es necesario sumar desde los cauces del diálogo, pero este proceso no es fácil. A pesar de ello, hay un espíritu de superar las diferencias, de continuar sumando, de encontrar fórmulas para articular a los que estaban con los que vienen, de superar y trascender lo que había para que Los Verdes se conviertan en un referente político. Estoy en contra de las fórmulas autoritarias, no creo en ese modelo de partido, pero sí considero que es necesario personalizar una campaña como la nuestra. Es necesario que la gente reconozca los liderazgos en algún rostro.

¿Contigo están Los Verdes de siempre?

Sí, los de siempre, que lógicamente evolucionan y que además son una fuerza política europea, que tiene una serie de líderes que han gobernado con la Socialdemocracia en distintos países de Europa y que poseen una representación municipal muy extendida, con más de sesenta alcaldes y una tradición política que ya es institucional en Europa. Aquí estamos superando la anomalía española, que consiste en que Los Verdes no han conseguido obtener una representación política sólida o mínima.

¿Cómo definirías a Los Verdes?
Los Verdes no somos sólo ecologistas: somos una fuerza social -de ahí que nos llamemos Los Verdes-Izquierda de Madrid y libertaria- en el sentido de que queremos que todo pueda hacerse desde el respeto a una gran autonomía personal. Los Verdes en España me pidieron que liderara el proceso de su plataforma política, como en Iniciativa per Catalunya; que no es Izquierda Unida. El matrimonio de Los Verdes con Izquierda Unida fue desastroso para Los Verdes, y tiene que ver con el modelo un tanto aniquilador que practica el Partido Comunista con todas las fuerzas que se acercan al mismo.

Lo libertario, que dices defender, está en contradicción con toda política autoritaria, sea de derechas o de izquierdas…
Nosotros entroncamos mucho más con la tradición libertaria que con la comunista. La izquierda, durante el siglo pasado, ha puesto el acento en los derechos sociales y de masas, en lugar de ponerlo en las libertades personales. Otra cosa es que la lucha contra el franquismo, fuera una lucha por las libertades. Siempre ha habido la idea, por parte de los comunistas, de que la lucha por las libertades individuales es pequeño burguesa, mientras nosotros creemos que es lo fundamental: si no hay libertad individual, no hay justicia.

¿Los Verdes son un tercer polo político?
Sí. Queremos introducir por la vía democrática la ecología política como matriz de pensamiento. Tanto la derecha como las dos izquierdas han sido desarrollistas y han apostado por un crecimiento político sin límites. La gran diferencia entre las dos ha sido la distribución de esos beneficios, de ese crecimiento. Y las diferencias entre las dos izquierdas, la forma de redistribuir: la socialdemocracia ha sido reformista y demócrata, y la izquierda comunista fue revolucionaria y totalitaria.

¿Ser verde no es un lujo de país desarrollado, cosa de industriales alemanes verdes, como dicen las malas lenguas? ¿Pueden permitirse ese movimiento los países en vías de desarrollo?
Creo que desde hace tres foros en Porto Alegre, desde la cumbre de Johannesburgo, y desde hace bastante tiempo, hemos logrado superar esa especie de contradicción o prejuicio que colocaba lo social por encima de lo ecológico como si talar, quemar para plantar, etc., permitiera el desarrollo sin reventar el planeta, y ya sabemos que no. Además hemos aprendido mucho desde que los indígenas se han incorporado a los movimientos por otra globalización. Sólo son posibles los movimientos por la vida, si la vida no se hace contra el resto de la vida. Por tanto la contradicción entre lo social y lo ecológico es falsa. Ahora sabemos que no hay soluciones sociales duraderas si no incorporamos la razón de que la tierra, las fuentes de energía y la necesidad de limpiar los desechos nos plantean. No habrá desarrollo social sostenible si no se hace desde los beneficios de la ecología…

¿Y los que dicen que el progreso es una idea occidental que destruye civilizaciones…?

Sí que hay un concepto consumista, explotador, occidental; pero también hay unos mínimos de desarrollo humano que, como decía, no tienen que ser ni contaminantes ni destructivos por propia necesidad. Hablo de mínimos necesarios sobre acceso a alimentos, agua, necesidades básicas para todos… Estos mínimos son el modelo que queremos, en el cual la especie humana podrá sobrevivir. Lo que es imposible es continuar como ahora, donde el 15% de la humanidad dispone del 70% de la renta del planeta.

¿Qué piensas de las teorías de la conspiración según las cual estamos gobernados por auténticos gobiernos en la sombra…?
Lamentablemente, el lobby petrolero que gobierna Washington da muchos argumentos a este tipo de tesis, como también los da el viejo antiimperialismo. Pero somos más sensatos y creemos que es posible utilizar el sistema democrático para aclarar las ecuaciones e incluso la de los lobbies que pretenden gobernarnos; pero sí creemos que lo que está en peligro hoy es la democracia política. El poder es local en lo especulativo o financiero, y las democracias son locales, estatales, y no pueden con esto.
Por tanto las formas de gobierno actuales no son el instrumento adecuado, tenemos que ir a una democracia global.

¿Y cómo se hace eso?
Pues yendo adelante y construyendo el mundo de nuestros abuelos, que crearon las Naciones Unidas, con gran visión de futuro. Llevamos 60 años, que no es nada en la historia, tratando de crear instrumentos de control internacionales. Es cierto que las NNUU están controladas por los más poderosos, pero habrá que dar la batalla ahí también. El mundo necesita unas NNUU, con más poder e independencia. Un espacio democrático mundial sobre la base de lo que son hoy las Naciones Unidas, hacia un Estado mundial.

Hay quien dijo que el siglo XXI será espiritual o no será…
El siglo XXI será ecológico o no será, será democrático o no será, será femenino o no será.

La Nueva Era, que plantea que sin cierto nivel de conciencia es imposible la relación con el entorno, converge con los movimientos por otra globalización…
No me interesa la Nueva Era en absoluto. Lo que pasa es que afortunadamente cabe mucha gente en el movimiento antiglobalización. Algunos piensan que es más débil por su diversidad, cuando precisamente ahí está su fuerza. Es un movimiento que va creciendo, con un consenso de mínimos. Huyamos de la uniformidad, de los que nos quieren interpretar en monocolor, porque la vida y el mundo es un arco iris.

¿Qué grandes ideas expresa vuestro programa?

La ecología política. Liberal, libertaria, ecologista y social. ¿Difícil de combinar? Basta con ver nuestro programa. La ecología y la forma de vida que conlleva. Tenemos que reintroducir la naturaleza en nuestras vidas estresadas. Estudiar no solo la racionalización de los recursos, sino lo que puede ser nuestra forma de vida integrada: la biodiversidad. Por eso me gusta el arco iris y no la bandera roja, y sí la apertura de pensamiento. Una construcción de pensamiento que no sea total ni cien por cien científica. Eso pretendió el marxismo y se equivocó. Los marxistas –sus interpretadores– convirtieron el planeta en un páramo o en un escenario de guerras abiertas.

La guerra de Irak, ¿es imparable?
Me temo que hay una decisión previa a la llegada de los inspectores o a las resoluciones de la ONU. Una decisión previa de invadir Irak por razones económicas y energéticas. Irak es el segundo productor de petróleo del mundo, y en este caso ese tópico funciona. En segundo lugar, no tiene ninguna razón de ser en términos de derecho internacional. Yo he sido intervencionista y lo soy, como en Bosnia. Creo que cuando un ejército de barbudos con Kalasnikovs mata niños, viola mujeres y destruye a un pueblo porque tiene otra religión, está plenamente justificada la intervención, como lo hubiera estado en España cuando Franco se alza contra la República y cuando los europeos nos abandonaron. No soy un pacifista de esos que pasan de la guerra y que dice que eso no va con nosotros. Y eso es lo que muchos que se reclaman republicanos hacen con respecto a casos flagrantes como el genocidio en Bosnia. Pero aquí no hay ninguna razón de ser: no corresponde a ningún problema internacional ni a salvar población civil por genocidio. Es un dictador corrupto como hay muchos en el mundo.

Estamos ante el tópico de “una guerra más de civilizaciones”…
No existe la guerra de civilizaciones. Hay un intento de confrontación a partir de una asimilación del terrorismo con una cultura y una religión. Y hay intentos deliberados de buscar un nuevo enemigo que permita seguir justificando los inmensos e intolerables gastos en armamento de países como los Estados Unidos.
Las tensiones USA/Europa, ¿presagian una ruptura de bloque?
Llevamos en un proceso de ruptura de la comunidad de intereses instaurada después de la Segunda Guerra Mundial mucho tiempo: temas de ideas y sensibilidades, como la pena de muerte, que es más importante de lo que parece en las noticias del día a día. La separación importantísima en temas ecológicos como Kyoto, que se han negado a firmar ellos, problemas de intereses económicos y exportadores muy graves… Hay también una desadecuación de las estructuras europeas en el nuevo escenario internacional por el cual el desequilibrio de fuerzas militares hace que EEUU no necesite la OTAN… La luna de miel se está quebrando y la guerra de Irak puede ser clave en acelerar la fractura transatlántica entre EEUU y Europa. Estamos dejando de ser sus aliados internacionales.

¿Eres antiprohibicionista en materia de drogas?
Radicalmente. El prohibicionismo ha demostrado que la guerra contra la droga se ha perdido y que los efectos policiales solo llenan las cárceles sin afrontar la óptica de la salud o la libertad individual. La droga no se combate desde la prohibición –como casi nada–, sino desde la pedagogía, la ayuda a las víctimas, la prevención y, sobre todo, la no criminalización.

Hay quien ha llegado a decir que te has aprovechado de tu condición personal de gay para sacar votos…

No me merecen ni cinco minutos de preocupación. Zero –la revista de las declaraciones– había hecho más entrevistas a líderes políticos, como Gaspar Llamazares y Zapatero, y en enero salí yo. Si hubiera sido el verano anterior hubiera salido igual. Fue seis meses antes de las elecciones. Sería ridículo que yo trate de defender los derechos individuales y cuando me pregunten por mi sexualidad, mire a otro sitio. Me parece absurdo y estúpido plantearlo como electoralismo.